4| DE NUEVO
Estaciono mi automóvil enfrente del campus de la universidad.
Tomo mi mochila, un par de cuadernos y mi celular. Salgo del automóvil. Sunflower de Post Malone me acompaña en todo el transcurso del estacionamiento a la entrada.
Noto que todos los estudiantes me observan de abajo hacia arriba.
Segunda semana de escuela y no pueden superar lo sucedido. Suelto un suspiro. Subo las escaleras con tranquilidad, mi cabeza se mueve de un lado a otro disfrutando la canción pero me quedo quieta al mirar bien mí alrededor.
Me quito los audífonos de un tirón y doy una vuelta completa en medio del pasillo. Mi boca no puede articular ninguna palabra de lo sorprendida que estoy.
Hay cientos de fotografías mías pegadas en cada uno de los casilleros, sin embargo no son las comunes, no, es totalmente todo lo contrario.
Yo en una pose nada decente con un traje de baño.
De nuevo me exponen ante toda la universidad.
Empiezo a caminar.
Mi mandíbula cruje de tanto apretarla. Esto no se va a quedar así.
Busco al culpable por todo el campus y está en la cafetería con muchos libros a su alrededor.
Lo veo con tanto odio cuando avanzo hacia él.
—¿Qué querías ganar con esto?—Le espeto, haciendo la fotografía una bola y arrojándosela a su cabeza—, pensé que habíamos quedado bien.
Naruto levanta su cabeza y tiene su ceño fruncido.
—Qué demonios te sucede –se da la vuelta para poder verme bien—, yo no hice eso.
Aprieto los dientes.
—¿Entonces quién?—Recrimino—, fuiste tú. Eres la única persona con quien he tenido problemas en este lugar.
El grandulón se encoje de hombros.
—Te estas equivocando de persona, no fui yo.
—¿De dónde sacas mis fotos?—Cuestiono, sin importarme sus anteriores palabras—. Este asunto me está dando miedo, ¿tengo que llamar a un abogado?
Naruto se levanta de la silla, veo que está hastiado de mí porque rodó sus ojos azules. Paso saliva cuando solo veo su pecho. Me siento como un elfo que está enfrente de un gigante que lo quiere aplastar por estar molestándolo.
Toma mi barbilla para que pueda mirarlo a los ojos y dice:
—Yo no fui quien puso tus malditas fotos en toda la escuela –hace una media sonrisa llena de ironía—, no fui yo, ¿está claro?
Me zafo de su agarre. Lo escucho reír. Camino hacia la salida apretando mis manos en puño.
:::
Cuando llego a mi salón todos mis compañeros levantan su cabeza de lo que estaban haciendo y me miran.
Busco a Sakura y la localizo en la última fila perdida en la nada. Camino hacia ella y me siento a su lado.
La Haruno está a punto de hablar pero la interrumpo.
—Sí, ya se sobre las fotografías.
Niega con la cabeza. Se nota molesta.
—¿Quién crees que fue?—Le pregunto, porque la actitud de Naruto me ha hecho dudar un poco.
Sakura ríe.
—Es totalmente obvio. Fue Naruto, ¿quién más?
Suelto un suspiro. Ahora sé que no estoy equivocada.
—No le prestare atención—digo, sonando muy convincente—, yo no soy inmadura como él.
El profesor Kakashi Hatake entra al salón con su maletín y un café. Nos observa a todos cuando deja sus cosas en su escritorio.
—¿Quién es la señorita Hyuga?—Cuestiona.
Todos me señalan con el dedo índice. Esto ya es colmo. Levanto mi mano para que pueda reconocerme por si no le ha quedado claro.
—El director la manda llamar.
Asiento. Sakura me regala una sonrisa que dice "no te preocupes, no pasara nada malo" pero no se la creo.
Tomo mis pertenencias por si no vuelvo. Puedo sentir todas las miradas de mis compañeros en cada movimiento que doy.
Salgo del salón y me pierdo en el pasillo hasta dar con las escaleras que dan al segundo piso.
Subo las escaleras sin ninguna prisa.
Casi me da un infarto al ver a Menma fumar un cigarrillo. Me da un asentimiento como saludo y yo se lo devuelvo. Él no tiene la culpa por la inmadurez de su hermano.
Llego al segundo piso.
Hay un gran corredor de oficinas del personal y al final está la del director. Voy hacia allí. "Sarutobi" se lee en una placa dorada. Tomo aire y toco. Segundos después un "pase" se escucha.
Asomo mi cabeza por la puerta y digo:
—Buenos días, señor Director, ¿me mandó llamar?
El Director deja de ver su computadora para poder verme, entrelaza sus manos y asiente.
—Sí, señorita Hyuga, por favor, siéntese.
Lo obedezco con un poco de timidez. La primera vez que lo vi, hace un mes, fue para poder permitirme entrar a esta institución y revalidarme unas cuantas materias para seguir estudiando con la condición de un buen comportamiento.
—La e mandando llamar por el incidente de las fotos—agrega el Director—, ¿sabe quién tendría motivos para hacer eso?
Me abstuve de bufar.
—Naruto Uzumaki—conteste sin dudar.
Él no está sorprendido ante mi respuesta.
—Ese chiquillo –lo escucho maldecir por lo bajo, toma su teléfono de escritorio y dice:— por favor, Tsunade, localiza a Naruto Uzumaki y tráigamelo de inmediato a mi oficina.
Pasaron varios minutos en que yo me quede quieta y el Director siguió con su trabajo.
El silencio se vio interrumpido por unos toqueteos de la puerta.
El mayor dice un "pase" y el grandulón entra sonriendo, no obstante cuando me ve esa sonrisa se desvanece.
—¿Colocaste esas fotografías de la señorita Hyuga en toda la escuela?—Investigó el Director de golpe.
Me siento sorprendida. Al grano. Me gusta esa actitud.
Naruto lo piensa unos segundos.
—No.
Negué con la cabeza, contrariada por su cinismo y mentiras.
—Claro que fuiste tú, Naruto—espeto.
El rubio me mata con su mirada, por instinto yo me callo.
—Nadie pidió tu opinión...
Un golpe sonoro me hace dar un respingo.
—¡Uzumaki Naruto!—Reprende el Director, golpeando el escritorio—, yo ya estoy enterado de todo lo que sucedió el lunes pasado. Revisaría las cámaras de seguridad, pero te conozco muy bien. Sé que eres el culpable. Tú y la señorita Hyuga tienen una hora para quitar todas esas fotos.
Me estaba burlando de Naruto mentalmente hasta que escuche mi apellido.
Veo al Director con incredulidad.
—Pueden marcharse.
El rubio sale tan molesto que le veo sus venas marcarse en su cuello. Lo sigo desde atrás. Creo que fue una buena reprimenda por parte del Director, pero salí embarrada en ese asunto por ser la víctima.
—Todo esto es tu culpa—musita Naruto, bajando las escaleras.
Enarco una ceja. Miro hacia donde estaba Menma hace unos minutos pero ya no está.
Me detengo a mitad de las escaleras.
—¿Por mi culpa? –Reproche, levantando mis manos porque no puedo creer la situación—. Pensé que habíamos quedado, indirectamente, en algo. Tú has roto esa indirecta.
Naruto levanta su cabeza para poder verme.
—Yo no puse esas fotos.
Rodé los ojos. Empiezo a bajar de nuevo los escalones. Cuando llego al lado de Naruto espeto:
—Toda la Universidad sabe cómo eres, no es necesario mentir una y otra vez.
No me importa si me sigue o no, yo quitare las fotos por mi cuenta, no necesito su ayuda.
