N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
No Podemos Ser Solo Amigos
Capítulo IV
Alzo la mirada de los documentos que estaba firmando concentrandose en ella por completo, estaba recostada en el sófa de su oficina leyendo un libro de maternidad, le había resultado un poco gracioso cuando ella se lo había pedido, es que era un tanto confuso que destilara ternura pero al mismo tiempo quisiera matarlo con la mirada por los dolores que sentía en la parte baja de su espalda después de hacerle el amor, unos suaves golpes en su puerta llamaron la atención de ambos - Adelante - la puerta se abrio y sonrió al ver a su amigo Keigo.
- ¡Me debes una copa! - grito este antes de saludar, sonrió mientras señalaba con una pluma hacía donde se encontraba la cobriza que en esos momentos se sento sobre la superficie del sófa con una sonrisa, noto que estaba nerviosa ante la mirada de su amigo castaño, es que Atobe podía ser frío cuando quería pero apostaba a que con ella no lo sería, ambos se conocían de la universidad pero nunca habían hablado mucho siendo honestos - H-Hola - saludo Sakuno con una leve sonrisa, le causaba un poco de risa verla casi querer salir huyendo de allí.
- Eres linda, tal y como dijo este - una venita palpito en su ojo izquierdo, se las iba a cobrar más pronto que después a su querido amigo - Ya nos conocíamos en la universidad pero me presento, Atobe Keigo, un placer conocer a la mujer que va a traer a la vida a mi pequeño sobrino porque apuesto todo lo que tengo a que sera niño - saludo este colocandose delante de ella con una enorme sonrisa, noto que la madre de su hijo abría los ojos sorprendida por aquella declaración pero al menos sabía que el hielo se estaba derritiendo entre ambos.
- R-Riuzaky S-Sakuno... un gusto - sonríe como solo ella sabe hacerlo mientras él termina de firmar los papeles que estaban sobre su mesa - Bien, nos vamos a comer ahora mismo porque no se ustedes pero yo tengo apetito así que vamos - se levanta con cuidado de su escritorio, cuando las personas conocían a Atobe se daban cuenta de que no era la persona fría que todo el mundo pensaba, por el contrario era alguien bromista y para nada serio - ¿Quieres salir Sakuno o deseas comer aquí? - pregunto llamando la atención de la cobriza.
Por mucho que quisiera una copa con su amigo si su mejer decía que no, entonces no iba a ir a ningún lado - ¿P-Podemos salir con A-Atobe-san? - asintió ante su pregunta para caminar donde ella y tomarla con suavidad de la mano entrelzando sus dedos - Si ella decía que no, ¿me ibas a dejar solo?, si es así eres un mal amigo - solto una suave risa ante el comentario del castaño que aunque trataba de sonar ofendido sonaba más bien como un pequeño niño - Si ella dice no, entonces es no, lo siento - noto el sonrojo en sus mejillas y sonrió ante la imágen.
- Bien, vamos - los tres salieron con calma de su oficina con dirección al elevador, su celular sonó por lo que se dispuso a mirarlo rapidamente, observo el número de su madre, era raro que ella lo llamara pero aún más era raro que se acordara de que tenía un hijo, declino la llamada además de apagarlo, nada iba a arruinar su salida con la mujer que amaba y con su mejor amigo, antes muerto que permitir aquello.
El deportivo de Chotarou se estaciono en un restaurant que decía a gritos "opulento", dio un leve suspiro para que este la ayudara a bajar con calma, solo tenía dos meses, no era mucho tiempo y no tenía que portarse como si en cualquier momento fuera a romperse - Con cuidado que lo que menos quiero es que te suceda algo - una inevitable sonrisa se formo en sus labios ante esas palabras, tomo su mano con suavidad comenzando a caminar hacía la entrada del restaurant, miro al amigo de su pareja porque si, lo era, aunque este no estuviera enterado, al menos por el momento.
- Reserve todo el segundo piso a nombre de Atobe Keigo - la recepcionista se apresuro a indicarles el camino hacía la segunda planta, ella solo tenía la mirada baja, se sentía fuera de lugar en esos momentos, subieron unas escaleras con paso calmado hasta llegar a un elevador el cual abordaron, se sintio levemente mareada por lo que se sujeto con fuerza del brazo del peliplateado que la miro con preocupación, le sonrió levemente asegurandole que estaba bien, las puertas del elevador se abrieron y los cuatro bajaron.
Caminaron por un pasillo enorme hasta llegar a un apartado, la recepcionista abrio las puertas corredizas mientras los dejaba pasar, parecía de última categoría, todo se veía opulento - En unos momentos vienen los meseros - dicho esto hizo una reverencia y salio de allí, escucho el suspiro de ambos hombres lo que le llamo la atención - Odio que hagan eso - murmuro Keigo y ella encarno una ceja porque estaba perdida en el tema siendo sinceros, el castaño la miro con una leve sonrisa que la tranquilizo, algo le decía que iban a ser buenos amigos.
- Se refiere a que uno nunca se acostumbra a que los demás los traten como reyes, el hecho de que tenemos dinero no quiere decir que somos inalcanzables... después de todo yo no lo fui para ti - Ootori deposito un casto beso en sus labios y ella se sonrojo además de que podía jurar que de su cabeza estaba saliendo humo, el amigo de su pareja solto una risa al verla de esa manera pero la misma se extinguio cuando los meseros entraron, noto que los mismos se veían nerviosos, de alguna manera entendía a las dos personas que estaban con ella.
Ellos dos ordenaron puesto que ella no tenía ni la mínima idea de que estaban hablando, en menos de cinco minutos todo lo que habían ordenado estaba siendo colocado sobre la mesa, Ootori paso su brazo por su cintura y ella solo se acomodo en su pecho como una niña pequeña, una vez los meseros se marcharon este beso sus cabellos para indicarle que era hora de comer - Por cierto, ¿cuándo tienes tu siguente cita con el médico?, pregunto porque quiero estar con ustedes, es mi sobrino después de todo - extrañamente no le incomoda en lo absoluto que dijera cosas como aquellas el castaño.
- En dos días - le contesto a este con una sonrisa mientras se llevaba a la boca un poco de comida pero de inmediato sintio un tirón en el vientre y se llevo la mano a la boca - Ay no... Keigo ¿dónde esta el baño? - su pareja se apresuro a levantarla del tatami para ver que su amigo se comía lo que tenía en la boca tratando de no ahogarse con lo mismo - Dos puertas a la derecha - sintio la mano del peliplateado para correr hacía el sanitario, ella de verdad odiaba el vómito pero el saber que sería madre lo valía y mucho.
La sostuvo mientras ella volvía toda la comida o lo poco que había comido ese día - Shhhh, tranquila - susurro mientras besaba sus cabellos y la ayudaba a levantarse del piso para llevarla al lavabo donde la ayudo, limpio con su pañuelo las lágrimas que estaban saliendo de sus ojos, se veía más pálida de lo normal y él en verdad odiaba verla de esa manera, una vez ella estuvo bien la ayudo a salir del sanitario - ¿Quieres quedarte o quieres ir a casa? - pregunto mientras entraban de nueva cuenta en el cubículo llamando la atención de Keigo.
- N-No creo que sea bueno irnos cuando él nos ha invitado - sonrió ante sus respuesta, primero todos y ella después, al contrario de molestarle esa actitud le gustaba mucho porque demostraba lo buena persona que era su mujer porque en cualquier momento le iba a pedir matrimonio y ella aceptaría quisiera o no, así de sencillo el asunto - Por mí no se preocupen, si ella se siente mal solo llevala a casa que lo que menos necesito es que a mi sobrino le suceda algo - sonrió ante el comentario de su amigo quien solo miraba con preocupación a Sakuno.
La cobriza le devolvio la sonrisa pero negó con la cabeza - Ustedes coman, yo solo me quedare aquí - se sorprendio cuando se acomodaba entre sus piernas para enterrar su rostro en su pecho, noto la sonrisa de burla de su amigo pero no dijo nada por lo que solo continuaron con la comida - Por cierto me acorde del negocio que tu empresa iba a firmar en el extranjero pero hoy me llego un Memoradum diciendo que se había cancelado, ¿qué sucedio? - pregunto de la nada su amigo y él solo solto una suave risa.
- Sandara se molesto porque la deje plantada después de correr detrás de Sakuno mientras ella se encontraba en la casa, estaba tan molesta que termino el contrato aunque los dos sabemos que ella pierde más de lo que yo, su empresa sera sustituida por las miles que quieren un contrato conmigo así que me da lo mismo - noto que la cobriza se levantaba y lo miraba arrepentida pero solo le sonrió para besar castamente sus labios y continuar con su comida, observo que Atobe maldecía por lo bajo al leer algo en su celular.
- ¿Sucede algo? - pregunto porque algo le decía que ni siquiera le había prestado atención a la respuesta de lo que le había preguntado, no es que le molestara pero le resultaba extraño ver a su amigo sobretodo si es por los negocios porque en los mismos es más que un genio - Tengo que irme, mi madre quiere que vaya con mi prometida - un sudor frío recorre su cuerpo cuando menciona aquello, él creía que al final no lo iban a obligar porque después de todo es mayor de edad y puede hacer lo que desee.
- ¿Es broma? Creí que no te iban a obligar, ¡por Dios, Keigo eres mayor de edad! - de verdad que no quería alzar el tono de voz pero fallo en el intento, su amigo solo medio sonrió negando con la cabeza, no lo entendía, se suponía que él en verdad no deseaba aquel matrimonio pero parecía tan calmado que le daba miedo - Ella... tiene cáncer Ootori - Sakuno se levanto de su pecho y corrio donde el castaño mientras él se sentía la peor persona del mundo por no haber preguntado cuando podía en vez de andar demasiado ocupado con la cobriza.
- ¿Por qué no me dijiste nada? - pregunto observando a Sakuno abrazando a su amigo que solo le sonreía a ella - No lo sabía yo, me lo dijeron hace un mes y lo menos que quería hacer era que darte más peso del que ya cargabas en ese entonces con respecto a Sakuno, la llamada de hace unos momentos fue porque el nuevo tratamiendo no esta haciendole bien y sinceramente ya no se que hacer - se sincero este y él solo tomo su celular buscando el contacto que pudiera ayudarles en esos momentos.
- Mi departamento de investigación de la medicina esta investigando, no hay una cura aún del todo pero estoy completamente seguro de que harán algo por ella, puedes llevarla, pedire que alisten una habitación - noto el brillo en la mirada de Sakuno al decir esas palabras al igual que noto la mirada agradecida de su amigo, no era necesario un gracias porque después de todo él siempre iba a hacer lo mejor para las personas que amaba - Gracias, manda la dirección por mensaje, la llevare de inmediato - asintió viendo como su amigo le daba un suave beso en la mejilla a Sakuno y se despedia de él.
Sonrió levemente cuando sintio el abrazo de Sakuno que termino por derribarlos a ambos, solto una suave risa pero esta se esfumo por completo cuando los suaves labios de ella lo hicieron guardar silencio... de nueva cuenta la ropa sobraba, bien, no era un lugar donde podía hacer el amor pero era una mujer embarazada y rechazarla nunca iba a estar en sus planes así que...
- Me duelen las caderas - hizo un mohín mientras él solo reía a su lado con suavidad, lo que recibio a cambio fue un golpe de ella en el pecho mientras entraban en el auto - Tú fuiste quien saltaste sobre mí - ataco este y podía jurar que su rostro estaba hirviendo en esos momentos por aquellas palabras, no, no iba a decir que no había sido así pero igual le dolía todo - Sigue diciendo eso y veras como acabas - sentencio con una mueca de miedo y solo vio negar al peliplateado que emprendio la marcha hacía la casa, según él sus planes no eran regresar a la empresa.
- ¿Quieres qué vayamos a algún lugar en especial o quieres ir directo a casa? - pregunto llamando su atención mientras se detenía en un alto, ella solo ladeo la cabeza mientras sonreía - Quiero un pastel de chocolate con fresas y vainilla - sus gustos estaban realmente raros en cuanto a comida se refería pero no podía hacer nada sobre ello - Lo prepararan en casa, ¿te parece? - asintió efusivamente mientras emprendía la marcha de nueva cuenta, ella se sentía nerviosa, no podía creer que acababan de hacer el amor en un restaurant opulento.
Lo peor no había sido eso, lo peor había sido cuando salieron del cubiculo, algunas personas los miraban con asombro, como si supieran que habían hecho allá arriba aunque ella quería creer que no habían sido tan ruidosos pero no ayudaba mucho la sonrisa de satisfacción de su pareja así que mientras ella moría de vergüenza él solo reía y le gustaba verlo de esa manera, le encantaba escuchar aquel sonido saliendo de sus labios, por eso siendo egoísta quería sus sonrisas solo para ella y así sería desde ese momento.
La miro recostada en la cama debajo de los edredones, había ordenado que despojaran la cama de las sábanas de seda para que colocaran edredones puesto que Sakuno se había estado quejando de que hacía frío por las noches y que la calefacción no era suficiente, termino de tomar los documentos que tenía que leer mientras veía que ella comía pastel con movimientos calmados, era su tercer plato en menos de una hora y lo menos que quería era detenerla pero estaba empezando a preocuparse por el estado de su bebé al igual que el de ella.
- Cariño creo que debes dejar de comer, es tu tercer plato y ya casi terminas - le señalo mientras abría los edredones para adentrarse en la cama con cuidado, ella encarno una ceja e hizo un mohín mientras sus ojos se volvían vidriosos, él lo menos que quería era verla llorar - M-Me e-estas d-diciendo g-gorda - negó de inmediato con la cabeza para dejar a un lado los documentos y apresurarse a abrazarla con suavidad pero ella coloco sus manos en su pecho impidiendole la muestra de afecto, ella le iba a gritar tres cosas y no deseaba eso.
- ¡Quiero más pastel! - grito con una sonrisa y él solo dio un suspiro, tenía que asegurarse de hablar con el médico para que le diera una dieta, no quería que a ninguno de los dos les sucediera algo, llamo a una de las mucamas quien acudio de inmediato con un nuevo plato - Gracias, ¿podrías prepararme una taza de chocolate de vainilla con malvaviscos pequeños dentro? - pidio la cobriza con una enorme sonrisa y él solo asintió mientras veía a la mucama hacer una reverencia para ir a preparar el postre de su pareja.
Se acomodo en la cama para tomar los papeles mientras ella se acomodaba a su lado y seguía comiendo, lo mejor era no decirle nada de que se estaba sobrepasando con la comida - Chotarou - giro la cabeza de los documentos cuando se quedo de piedra al recibir un beso de ella, los labios de Sakuno sabían a chocolate con un toque de fresas, solo fue un roce y ella se separo para seguir comiendo, sonrió como niño pequeño, ella le gustaba más de lo que pensaba además de que la amaba con cara poro de su ser.
- Sakuno - ella giro el rostro y aprovecho el momento para besarla colocando una mano detrás de su nuca haciendo más profundo el beso, las manos de ella tomaron el polerón de su pijama para no separarse, colo su lengua en aquella cavidad que era solo suya, el sonido de la puerta los hizo separarse de inmediato - Adelante - una de las mucamas entro con la taza de chocolate, su pareja se apresuro a tomarla y él solo se dispuso a seguir con su trabajo escuchandola degustar con deleite el chocolate una vez el servicio se fue.
La escucho ronronear y solo sonrió levemente - Chotarou - lo llamo y él solo hizo a un lado los papeles del trabajo mientras ella dejaba abandonada la taza de chocolate para lanzarse a sus labios y es que sinceramente el trabajo podía esperar porque él tenía entre sus brazos a una embarazada demasiado caliente.
Sonrió ante la imágen más perfecta del universo, Sakuno estaba abrazada a su pecho desnudo respirando con calma, era simplemente y sencillamente una imágen que quería grabar para siempre, beso su frente observando que se quejaba entre sueños, ternura pura era, el sonido de su celular lo hizo maldecir mentalmente mientras se estiraba para tomarlo, se sorprendio al ver el número de su madre de nueva cuenta, podía ser urgente por lo que no dudo en contestar, si era para decirle algo sobre Sakuno colgaría con facilidad así que no había problema.
- ¿Qué quieres madre? - pregunto observando que la cobriza se aferraba más a su pecho - Tenemos un problema Ootori... Nana amenazo con sacar a la luz lo que sucedio entre ustedes a penas siendo unos niños - todo su mundo se detuvo ante esas palabras, su madre tenía que estar bromeando, debía darse prisa sino deseaba que nada de aquello saliera a la luz, lo menos que necesitaba era que la cobriza se enterara por otras personas pero sabía que también era necesario que ella lo supiera y esa era la oportunidad perfecta.
- Llevala a mi oficina en una hora, Sakuno ira conmigo - dicho esto colgo y tomo aire, era hora de revelar uno de sus más grandes secretos.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los comentarios.
