NOTAS PREVIAS: Este fanfiction va a ser un poco largo, cuanto inicie a escribirlo, sentía una necesidad de escribir simplemente momentos entre Harrry y Ginny, tan simples, que sin querer empecé a crear una historia de la cual, la trama real todavía no se asoma. Como dije, es un fanfiction de tres posiblemente cuatro partes o tomos, la primera "La Chica de los gorros de colores" es la historia previa de como dos personas se conocen y se enamoran, en su segunda parte, veremos la verdadera historia comenzando a desarrollarse. Eso lo comento por la preocupación que tengo, al darles a entender que es una simple historia, cuando en verdad, todavía no ha arrancado. Ahora así, agradecimiento total por los reviews, los dejo para que lean. Besos.
CAMINO A BRICK LANE
PRIMERA PARTE
La chica de los gorros de colores
Capitulo IV
Quarker Street, era la avenida que se encontraba a un lado de la transitada Brick Lane, a diferencia de esta, parecía todo lo contrario, no tenía aquel montón de tiendas de ropas de segunda mano ni esos paisaje en sus paredes de arte urbano que adornaban con colores llamativos, Quarker Street era más oscura y a la mayoría de la gente no le gustaba transitar por ahí, aun así Harry tomaba valor para atravesar esas cuatro calles que llegaban hacia la estación de Brick Lane.
Tal vez era una locura pero con mucho más razón al día siguiente esperó en el andén de la estación. Había estado más nervioso y ansioso que nunca, estaba esperando a Ginny quien no había bajado del vagón de las 9:30 pm. No pudo marcharse simplemente porque no solo deseaba comprobar que estaba bien, sino quería volver a intentar besarla, quería comprobar si había sido el momento o bien, si no habían arruinado su amistad.
La vio venir un poco más tarde de lo común, estaba haciendo muchísimo más frío de lo normal y ella llevaba un gorro color negro mientras que su cabello terminaba de proteger a sus orejas, la miró y ella se sorprendió verlo ahí parado, él simplemente le sonrió calmado. Era la primera vez que los dos se miraban después del beso.
— Has llegado tarde – le dijo Harry mientras ella le miraba sorprendida
— Mi jefe me entretuvo, no alcance a tomar el tren de las 9:10, creí que no te vería más– dijo ella e inmediatamente se enrojeció.
— ¿Por qué crees eso? – le preguntó Harry nervioso, ¿y si ella no deseaba verlo? ¿si había arruinado algo? Ahora era el momento de averiguarlo.
— Por lo que hice anoche - ella apenas levantó la vista, esperaba ver una reacción por parte de Harry.
— No hiciste nada desagradable… - ella se volteó a verlo sorprendido, los dos comenzaron a andar mientras se miraban constantemente nerviosos -… además fui yo quien inició todo.
— Si, lo se – dijo ella, Harry y ella pasaron el límite del túnel donde anteriormente los habían asaltado y comenzaron a andar por la calle - pero aun así creí que…
— ¿Qué no vendría? Te dije que te cuidaría, eso no cambia que no este pendiente a ti
Ella no dijo nada, simplemente sonrió, le miró y se atrevió a hacer algo que nadie hasta la fecha había hecho: se colgó de su brazo y empezaron andar en silencio los dos juntos. Harry simplemente se contrajo, no podía creer que ella caminara sujetándose de él por la calle, con toda la naturalidad del mundo, pensaba que a ella no le importaba que le vieran en la calle con él, eso era bueno, o bien, tal vez era que estaba haciendo mucho frio y ahora necesitaba más calor, porque él si estaba sintiéndolo, estaba tan nervioso que torpemente la había pisado en dos ocasiones mientras caminaban y ahora más que nunca estaban callados cuando jamás se les había acabado el tema de conversación.
— He llegado a casa - le avisó y Harry acertó casi mudo– me alegra que todo siga igual, digo igual porque seguimos siendo amigos, ¿no es así, Harry?
Pero apenas y ella preguntó y a Harry no le importó nada más, la volvió a besar, necesitaba besarla de nuevo, saber si era la suerte o la soledad lo que le habían hecho sentir todo aquello la noche anterior, para sorpresa, aquella sensación se volvió a repetir. Ella ya no le pareció sorprendida por lo que Harry estaba haciendo, los dos perdidos en el beso, mientras sus manos viajaban por todo su cuerpo ansiando mayor contacto y sus labios jugando uno con el otro junto con sus lenguas, las respiraciones agitadas y deseando que el tiempo se detuviera.
Ella fue la primera que se separó, tal vez parecía que había sido una eternidad, pero no era del todo así. Ella le miró sonriente con aquella sonrisa de confianza que a él comenzaba a gustarle.
— Buenas noches, Harry – se volvió a despedir y lo volvió a dejar en la calle, seguía deseando más de aquello, no quería moverse, quería que ella regresaba, pero la vio alejarse.
Aquella semana fue más fuera de lo común, Harry y ella ahora parecían hablar mientras caminaban sobre la calle, ella le había tomado la mano y marchaban entre risas y coqueteos continuos deseando que el camino fuera más largo para seguir juntos, justificaban el frío para mantener sus cuerpos pegados mientras andaba.
— No me gusta cuando tienes que entrar a tu casa – se atrevió a decirle esa vez antes que siquiera ella se despidiera
— No siempre puede ser así, tal vez ya es momento que te atrevas a entrar - le dijo Ginny, el la miró y sintió que no era el momento, ellos siquiera habían hablado de tener algo, llevaban como siete días con aquella costumbre, él la esperaba, caminaban juntos y luego se besaban antes de que ella entrara a su casa.
— Creo que es tarde – le respondió Harry, a Ginny simplemente no pareció gustarle la respuesta, parecía extrañada y luego incluyó – mañana será fin de semana, tal vez podamos hacer algo.
¿La había invitado a salir? ¿Por qué le había dicho eso? La verdad era que aquellas noches no le eran suficiente para dejarle claro que le gustaba estar con ella y que quería estar más tiempo, ansiaba por eso.
Al día siguiente, a Harry lo habían despertado los gritos de niños, una luminosidad que provenía venia de la ventana de su habitación era suficiente para encandilarlo. Por más de una razón tenía más frio de lo normal y maldijo por no haber arreglado aun la calefacción. Se asomó por la ventana y para sorpresa de él, había mínimo veinte centímetros de nieve tanto en los jardines como en la calle, todo se miraba tan blanco y el paisaje era espectacular, mas sin embargo no pudo evitar sentir decepción, aquella tarde sería la primera cita que Harry tendría con Ginny. El había pensado en llevarla al cine y tal vez después de eso a caminar un rato, pero después de esto lo más lógico era que en al menos por un día él no podría siquiera tocar su auto. Se vistió y salió para ver un poco mejor, todavía sentía esa curiosidad infantil de ir y al menos tocar la nieve cada vez que esta caía, ya que los Dursley no le permitían salir a jugar con esta cuando era niño, no por temor a que se enfermara, sino a que la enfermedad trajera gastos económicos, aparte su tía Petunia siempre había odiado cuidarlo en las enfermedades, no era paciente con él, mucho menos atenta.
El golpe frio le dio en la cara, aun así Harry podía ver desde el segundo piso de su apartamento como varias niñas hindúes jugaban entre la nieve aventándose bolas y haciendo angelitos sobre esta.
— Dicen que los caminos y transporte estarán cerrados hasta nuevo aviso - Apareció de la nada Hagrid sonriendo – aunque en verdad no se porque te lo digo, es sábado y yo no tengo a ningún lugar a donde ir
— El único sábado que tenía planes y justo hoy nieva en estas dimensiones.
— ¿Tú? ¿Saliendo en sábado? – se sorprendió Hagrid girando a verlo
— Así es – dijo Harry mientras que no le quitaba los ojos de encima a las niñas que jugaban. Pudo vislumbrar que entre ellas estaba alguien de cabello rojo, a Harry le dio un vuelco en el corazón.
— ¿Tenías una cita? – se burló Hagrid pero Harry no contestó siquiera, bajó casi corriendo las escaleras sin importarle que no llevaba los zapatos adecuados para la nieve.
Maldijo cuando pisó, inmediatamente sintió el frio entrar por sus pies pero eso no impidió que se acercara a ella mientras recibía un par de bolas de nieve que se desbarataban en su rostro mientras varias risas se dejaban escuchar.
— ¡Todas contra Harry! – gritó Ginny tan fuerte que Harry trató de cubrirse haciendo esto imposible.
Ginny aventándole bolas de nieve junto con otras tres chicas, las carcajadas y aun así Harry luchando por esquivarlas mientras iba tras de la pelirroja. Entre risas, en cuando a Ginny se le acabaron las municiones de nieve, salió corriendo por varios metros hasta que Harry la tiró a la nieve y entre carcajadas y cosquillas hizo que ella se rindiera.
Tenía la cara tan roja por el frio y por las cosquillas, él encima de ella mientras que ella se contenía a ver a sus ojos. Eran tan honestos que Ginny podía darse cuenta que él la estaba deseando.
La besó mientras ella ya hacia sobre la nieve, sin importar que estuviesen sobre la helada nieve, abrió sus labios y ella le permitió que empezara a besarle de forma descarada y sensual sin importar que hubiesen niños ahí.
— ¡Me helarás! – le dijo ella respirando agitadamente entre los brazos de Harry. El simplemente la levantó despacio sin separarse de ella mientras que Ginny le quitaba la nieve que Harry todavía tenía en su cabellera
Recibieron alrededor de cuatro bolas de nieve más mientras las niñas todavía reían. La pareja entre carcajadas se tomó de la mano y se alejó de los jardines todavía con restos de nieve.
— Entra – le ordenó Ginny a Harry para que el entrara a su apartamento.
Era la primera vez que lo hacia. Un pequeño vestíbulo lo recibió acompañado con un armario con tres chamarras puestas, entre ellas aquel abrigo gris que tantas veces le había visto a Ginny. De inmediato estaba el comedor, parecía ser el punto de reunión porque a su alrededor había entre tanto, una bicicleta, varias bolsas de plástico y sus paredes estaban decoradas con varias fotografías de paisajes en blanco y negro bien logradas. A su derecha tenía la cocina, era el doble que la suya en todo, limpia, pero al mismo tiempo atiborrada de trastes de todos los tamaños donde supuso que tanto Neville, Luna y Ginny debían de cocinar su comida, aquella mañana olía a café y Luna se encontraba dentro de esta bebiendo de una taza.
— Hola Harry, es un gusto verte – le dijo con ese aire romántico que Luna tenía
— Hola – le respondió, Ginny caminó entre el comedor y se desapareció momentáneamente.
— ¿Cómo te fue con la nevada, Harry?
— Cayó en la noche, Luna, no me di cuenta – le comentó Harry, quien no pudo evitar sentir agradable, ellos debían de tener la calefacción general del apartamento, porque estaba bastante agradable el clima. Ahora Ginny venía con una toalla en la mano y empezó a secar a Harry con ella en algunas partes de su cuerpo donde la nieve comenzaba a derretirse
— Deja te retiro la nieve o enfermarás – Harry simplemente no dijo nada, se dejó mientras que miraba como Luna lo miraba con los ojos desorbitados y se acercó a susurrarle a Ginny muy bajito para que Luna no escuchara:
— ¿Siempre ve así o…?
— Sip, siempre, ella es única – dijo Ginny bajito, Harry no pudo evitar sentir escalofríos que no tenía nada que ver con el frio - ¿Sucede algo, Luna?
— Si, es solo que alcanzo ver el aura que tienen, se ve tan blanca - respondió Luna mientras Harry giraba para ver a Ginny buscando una respuesta
— Sin duda alguna es por la nieve, ¿sabes? – le respondió Ginny – esta cae del cielo, supongo que viene a purificarnos - Ginny se giró y le guiñó un ojo a Harry quien no parecía entender nada.
— Oh, no te muevas Harry, - dijo Luna tratando de impedir que se moviera -… o lo perderás, oh ¡te haz movido!
— ¿Qué cosa? – Harry giró para buscar que era –
— Oh se ha ido, Harry, no debiste de moverte, es bueno cuando eso sucede. Estaba una esfera de luz justo a tu costado, si hubieses dejado que te llegara, hubieses tenido luz y claridad los próximos tres días…
Ginny rio bajito, ella ya se encontraba en la cocina tratando de cocinar algo mientras Harry simplemente se movía para ir donde Ginny estaba. Luna simplemente se desapareció dejando a la pareja sola.
— ¿Ella siempre es así?
— Siempre- respondió Ginny poniendo un sartén en el fuego - le fascina todo lo espiritual y lo místico
— Se me hace difícil creer que sea tu amiga, tu no eres así
— No, no lo soy, pero eso no significa que Luna y yo no podemos ser amigas – Ginny le sonrió, Harry simplemente se hizo a un lado mirando como ella con una agilidad que él jamás tendría comenzaba a hacer magia en la cocina.
Había comido uno de los mejores desayunos de su vida, simplemente porque sentía como si la comida le hiciera cosquillas en su estómago y el júbilo parecía acumularse en su garganta con ganas de gritar. Pensó que tal vez seria el café y trató de ignorar que en realidad se trataba de Ginny, quien reía mientras comía junto con Luna y él. Afuera seguía nevando, pequeños copos de nieve seguían cayendo y el cielo se miraba tan negro que lo más seguro era que siguiera nevando el resto del día.
— Se nos arruinó la salida – le dijo Harry mientras miraba por la ventana
— Claro que no, tu lograste llegar aquí conmigo, todavía podemos hacer algo
— ¿Te digo algo? – le confesó Harry entre vergüenza y sinceridad - debajo del abrigo traigo todavía mi pijama
Ginny comenzó a reír y para su sorpresa ella se saco el suéter, tenía aquella pijama rosa que él ya le había visto antes.
— No eres el único - le coqueteó, Harry simplemente se echó para atrás – se lo que haremos, ven…
Ginny lo guio a la habitación más próxima y abrió su puerta. Era como una sala árabe, varias alfombras de diferentes colores y grosores estaban en el suelo acomodadas estratégicamente, más de la mitad de la habitación estaba llena de cojines de todos los tamaños y colores, la mayoría de estos muy vividos, en frente había un gran televisor, algo viejo pero la habitación era tan cálida que simplemente se antojaba dejarse caer entre tanto cojín y perderse entre ellos
— ¿No es fabulosa la habitación? – preguntó Ginny
— Es completamente fabulosa, nunca imagine que algo así tuvieran en tu casa…
— Fue idea de Luna quien la diseño, apenas tenemos un mes con la habitación y la verdad es que es increíblemente cómoda.
Y se dejaron caer entre los cojines. Luna había escogido una película que para sorpresa de las chicas Harry nunca había visto: Titanic. El aseguraba que conocía la historia pero en su tiempo los Dursleys no solían llevarlo al cine y menos complacerlo para ver la película más popular del año. Entre palomitas y cojines Ginny y Harry simplemente pasaron el día, mientras afuera la nieve seguía cayendo.
La noticia de la semana fue que a Harry le acababan de asignar en el cuartel de antinarcóticos como asistente. Harry había salido casi dando brincos de la emoción directo a Virgin Records para contarle a Ginny que le habían dado una oportunidad para estar en la verdadera acción.
La sorprendió entre los estantes de películas etiquetando las especiales de la semana. Apenas podía alcanzarla a ver, tenía su uniforme puesto, unos pantalones negros algo ajustados y una camiseta roja con el logo de la empresa, su cabello estaba recogido en una coleta tan rojo como siempre, pero para Harry simplemente era otro descubrimiento más por parte de él, Ginny jamás lo dejaría de impactar y cuando la vio de nuevo, se le había hecho una chica completamente diferente a la que él había conocido.
— Harry ¿qué haces aquí? – le dijo mientras ella le miraba con sorpresa –
— He venido por ti
— No salgo hasta las nueve
— Lo se, lo se pero no podía esperar hasta pasadas las nueve para esperarte en la estación, tenía que venir hasta acá, además en una hora saldrás
— Si así es, pero no puedo tener visitas en hora del trabajo - le dijo Ginny que no dejaba de buscar con la mirada alrededor esperando ser descubierta por su jefe.
— Está bien, mira, estaré aquí viendo la música y esperare a que termines….
Y así fue, simplemente Ginny se alejó mientras Harry suponía estar viendo los artículos de la tienda por más de una hora, pero en realidad todo lo que había estado viendo era a Ginny y en lo que hacia, no paraba de verla y sonreírle cada vez que chocaban sus miradas. Le daba gracia como ella se enrojecía como efecto del coqueteo.
— ¿Me dirás qué es lo que sucede? – le preguntó Ginny ya fuera de su trabajo, ella traía un viejo abrigo negro y su cabeza estaba cubierta con un gorro azul marino.
— Si, es solo que… - Harry buscó entre la calle, todos los locales estaban empezando a cerrar excepto uno - ¿tienes hambre?
— Algo, pero dime primero lo que querías decirme
— ¿Qué es lo que venden ahí? – apuntó Harry, era un pequeño local
— Venden waffles con chocolate, en verdad son muy buenos, ¿quieres probarlos?
La pareja cruzó la calle juntos hasta llegar al local y pidieron los waffles, tomaron un lugar, justo en una barra y antes de que Ginny comenzara a comer, volvió a preguntar
— Dime la noticia, me tienes así desde una hora - Ginny esperó la respuesta de Harry, este le había dado una fuerte mordida a su waffle saboreando las fresas y la crema que le habían puesto como relleno, le ofreció a Ginny pero esta lo único que quería era que él hablara.
— Me ofrecieron trabajar como asistente en el departamento de antinarcóticos – le dijo sonriendo de la felicidad, pero a Ginny se le cayó la cara en cuanto escuchó la noticia – ¿Sucede algo? Creí que te alegrarías por mi.
Pero para Ginny el waffle que Harry le había comprado ya no parecía ni suculento ni deseaba comerlo, sintió que todo el hambre se le había ido tras la noticia.
— ¿Aceptaste la propuesta? – Ginny esperaba que Harry simplemente que respondiera que no, pero Harry acertó con la cabeza. Parecía que Ginny se hundía en el suelo
— ¿No te agrada?
— No – respondió ella franca
— Creí que te agradaría escuchar que me va bien en el trabajo - Ginny miró su vaso con chocolate caliente, bebió un poco tal vez eso le ayudaría a aceptar la noticia mejor
— Te expondrán en peligro…
— No, estaré prácticamente detrás de la acción – le dijo Harry – Ginny, siempre he querido esto, desde que era niño, quería estar cerca de la acción. Antes ni siquiera podía hablarle a un agente porque yo era un simple mensajero, ahora no lo soy más, empezaré como aprendiz ya que no puedo pagarme la academia y tal vez con el tiempo…
— Tal vez con el tiempo te vengan matando – dijo Ginny levantándose y alejándose de él.
Harry se levantó de la silla tomando con una mano su chocolate y con la otra el waffle, siguió a Ginny todavía sin entender que era lo que sucedía. Ella tiró el chocolate caliente y el waffle en el primer bote de basura que encontró y siguió camino al sur hacia donde estaba la estación más próxima del metro.
— ¿A donde vas? - gritó Harry detrás de ella siguiéndola todavía
— A Oxford Street para tomar el tren – le dijo ella segura. Estaba enojada y traía los ojos muy brillosos tal vez amenazantes por las lágrimas
— ¿Estás loca? Vine por ti y tú ¿te irás en metro?
— No me dejas de otra – respondió Ginny quien entonces se giró para verlo. No pudo resistir reírse cuando lo vio cargando lo suyo con sus manos – eres un idiota, ¿lo sabes?
Ginny siguió su camino, Harry no podía creerlo.
— Pero te gusta este idiota, ¿acaso no? – le respondió Harry, Ginny se giró sobre sus talones y camino hacia donde estaba él.
— Por eso mismo estoy molesta - se sinceró la pelirroja, se miraba muy afligida – ¿por qué en Scotland Yard tienen que ponerte como asistente? Sé que no eres malo, te vi defenderte pero aun te falta demasiada táctica.
— ¿Me dices que soy malo para pelear?- preguntó Harry alzando las cejas, sorprendido por lo que acababa de escuchar.
— No solo eso me preocupa, sé de que trata todo esto de "agentes antinarcóticos" mi compañero de trabajo estuvo ahí por varios meses supliendo a alguien, salió herido a la primera, no quiero que te suceda nada a ti
— No me sucederá nada…
— Harry, eres un ingenuo definitivamente, todos esos agentes tienen un entrenamiento duro y tu…
— ¿Me subestimas? – preguntó Harry molesto
— No, para nada, solo que no subestimo a los maleantes. Respóndeme algo Harry, ¿cuantas veces has disparado un arma?
Pero Harry no pudo responder a eso, la verdad era que únicamente sabia de su funcionamiento, las podía identificar por su calibre y tamaño, pero ¿disparar una? Jamás se había obligado a eso, ella se dio cuenta de eso, bastó con verlo.
— ¿Ves lo que digo? Te pondrán enfrente para que les cuides los traseros a los agentes y serás herido, no resistirá algo así.
Harry no supo que responderle, era tan raro verla a ella preocupada por algo así, en su vida el había tenido alguien que se preocupara por él, tal vez en su primer año de vida, pero después de que sus padres fallecieran nadie se preocupaba por él, por lo tanto tal vez el jamás había valorado tanto su vida, no sabia que si él tomaba una decisión sobre su vida, también influenciaría las de las demás.
— Sé que de cualquier forma cumplirás tu trabajo – le dijo Ginny - solo prométeme que te protegerás y que harás todo lo posible para prepararte.
— Te lo prometo – le dijo el todavía cargando su cena en sus manos – solo tu prométeme que regresaras conmigo a casa
Ginny sonrió entre su tristeza y le arrebató graciosamente el waffle dándole una gran mordida
— ¿Me quitas mi cena después de que tiraste la tuya? – le preguntó Harry simulando estar ofendido –
— Toma – se lo entregó y le quitó el vaso de chocolate bebiendo de el algo curiosa –
— ¿Ahora mi chocolate? Oh Ginny, vamos. – Harry rio y ella le tomó del brazo para volver
— Solo te digo que me siento feliz con que te vaya bien en el trabajo, pero no podría soportar que algo te sucediera por no estar preparado correctamente, espero que me entiendas
— Ahora más que nunca sé que debo de pensarlo mejor – le respondió Harry y ella simplemente volteo a verlo, le seguía gustando mucho Ginny, sobretodo los ojos, de ella, podía verlos por buen rato sin que se cansara.
— Siento ser tan tonta, pero entiende que…
Harry la besó, le gustaba besarla, ella se estremeció porque no esperaba el beso. No sabía hasta donde lo llevaría simplemente deseaba seguirla besando y seguirla viendo.
Aquella semana había resultado realmente complicada para él, para ventaja de él, Remus Lupin, el jefe del departamento le atinó a decir a Harry le ayudaría para que el pudiese hacer carrera en Scotland Yard. Le mandó a clases de tiro y defensa personal todas las tardes después del trabajo, para mala suerte terminaba agotado, pero saliendo del entrenamiento, le quedaba a poca distancia del trabajo nocturno de Ginny que sería más que fácil recogerla y llevarla a casa después de un largo día.
Sobretodo después de llegar a Brick Lane lo que más le estaba gustando es que cuando detenía el auto, la sesión de los besos se daba mejor que nunca. Se había sorprendido cuando Ginny agitada le había permitido que le tocara una pierna y parte del trasero. Parecía indicar que todo iba bien hasta que una noche Neville les tocó la ventanilla del auto y le pidió salir a Harry.
— Llevan así tres días, son las once y media de la noche, ¿cuándo dejarás a mi prima en paz?
— Neville – intervinó Ginny bajando del auto para enfrentarlo
— No es en serio Ginny, soy tu primo, el único hombre de la familia al que conoce, deberías de hablar conmigo Harry, vamos
— ¿Qué se supone que debo de hablar contigo? – preguntó Harry molesto, aun estaba dentro del auto con la ventanilla abajo
— Sobre Ginny, ¿crees que no sé que hacen ahí adentro?
— No se te ocurra decirlo, no hacemos nada malo - le dijo Ginny mientras que se notaba claramente que Ginny le apretaba con fuerza el brazo a su primo
— Bien, nada malo. Vidrios empañados, ¿sabes que es lo que más me preocupa, Ginny? Que ni siquiera te ha pedido que seas su novia.
Harry ya se había bajado del vehículo, estaba molesto
— Tu prima ya tiene edad para decidir, ella ya esta grande para saber con quien sale y con quien no…- lo enfrentó Harry, aunque Neville estuviese más alto que él, eso no implicaba que fuera más fuerte. De hecho, ni siquiera lo intimidaba
— Neville, métete en lo tuyo – le respondió Ginny bajito pero en un tono fuerte. Ella seguía aferrada al brazo de su primo haciendo una presión por alejarlo de Harry, el joven seguía con la vista puesta sobre el moreno mientras que Harry le sostenía la mirada.
— Ginny, ¿te ha dicho que son ustedes? Si el realmente estuviese interesado en ti, simplemente no le importaría hablarlo conmigo o con alguien de la familia, ¿se ha interesado por eso?
— Eso a ti no te corresponde decidirlo, no es solo decisión de Harry, sino mía – Ginny jaló con fuerza, Harry se dio cuenta de eso también.
— Soy el único hombre en la familia que vive contigo, si estuvieras en Dover, otra situación fuera – le decía Neville a Ginny – merezco al menos saber con quien sales o no
— Vamos Neville, todo esto es estúpido
Ginny vio a Neville sobrecogido, Harry descubrió que el chico estaba preocupado por su prima, se le podía percatar en como él la miraba. Tal vez era normal que él la protegiera tanto, sobretodo si estaban viviendo juntos. Harry jamás había tenido siquiera algo similar con nadie, cuando el y Cho comenzaron a salir, Harry sabia quien era el padre de Cho porque siempre estaba en ese bar de jazz en Soho, pero jamás se lo habían presentado. Neville vio a Ginny y luego le tiró una mirada furtiva a Harry.
— Esta bien, entraré a casa y te esperaré adentro, no tardes – Le remarcó las últimas palabras y se dio la vuelta
— Creo que no se equivoca mucho – le dijo Harry a Ginny viéndolo partir
— Me hace sentir mal que me sobreprotejan tanto, cree que soy una niña cuando tan solo soy un año menor que él…
— Tal vez es porque tus hermanos tienen que ver en todo esto… - se dirigió hacia Ginny - ¿crees que ellos se molesten porque tu y yo seamos amigos?
Ginny se giró a verlo sorprendida.
— ¿Sucede algo? – preguntó Harry ingenuamente
— Sabes, Harry, me meteré a dormir, creo que es buena idea hacerle caso a Neville – y sin decir más se dio la media vuelta y se marchó
Harry la vio partir así como si nada, preguntándose que diablos había hecho para ella se girara encabritada y ni siquiera tomarse la molestia de despedirse él. No fue tras ella, se quedó desconcertado mientras la vio partir. Era mujer, tal vez su primo todavía estaba espiándolos desde la ventana y ella simplemente no quiso despedirse.
Al día siguiente le tocó estacionar su coche a una larga distancia de donde estaba Virgin Records. Tuvo que caminar cuadra y media hasta el local para poder avisarle a Ginny que la esperaría a que terminara su turno para poderse marchar juntos a Brick Lane. Desde que entró al gran local pudo observarla que estaba hasta el fondo de la tienda acomodando en un anaquel varias películas de estreno.
— Hola - saludo Harry observándola. Ella se giró y lo vio, repitió el "hola" sin entusiasmo y continuó haciendo lo suyo - Solo vengo a decirte que tuve que estacionar el auto frente a la estación de Oxford Street, te esperaré dentro del auto ¿ok?
— Eh, gracias Harry, pero el día de hoy no regresaré contigo – y continuo acomodando los dvd's
— ¿Sucede algo? ¿Te regaño tu jefe por hablar conmigo en horas de trabajo? – preguntó Harry mientras la pelirroja siquiera le hacia caso – porque puedo fingir bien - Harry tomó uno de las películas de estreno que Ginny acomodaba y dijo - ¿estas películas tienen subtítulos en árabe? ¿si las llevo a América podre verlas?
— Basta Harry - Ginny le arrebató la caja y la volvió a acomodar a su lugar – no es mi jefe, por favor, simplemente hoy no se me apetece volver contigo
Las seis palabras sonaron como acido en su estomago, no se le apetecía volver con é, y ahora ella estaba ignorándolo de nuevo acomodando películas. Se sintió que se hundía en el suelo, tal vez lo mejor que podía hacer en ese momento era marcharse y así lo hizo. Caminó dos o tres metros hasta que giró hacia donde ella estaba, la observó, ella parecía todavía ignorarlo, no podía quedarse con eso así.
— Si al menos vas a ignorarme ¿podrías decirme porque? – le preguntó Harry, Ginny siquiera se giró para verlo,
— No te ignoro, solo simplemente te trato por lo que eres… - le respondió ella. Ginny movió una caja y siguió caminando.
— ¿Y que soy? ¿Una basura? ¿Un idiota? ¿O un fracasado? - Harry estaba molesto no había duda pero las últimas palabras a Ginny parecían haberle dolido demasiado
— Jamás pensaría eso de ti - se había girado ella, para hablarle - jamás, ninguna de las palabras que dijiste creo que lo seas, nunca las vuelvas a repetir - Ginny se giró para incorporarse en el camino pero se detuvo - excepto idiota, eso si creo que lo eres y mucho
— ¿Qué hice? ¿No me dirás?
— ¡No! – le respondió ella caminando, Harry iba tras de ella, quería que lo viera a la cara pero ella apenas le respondía –
— Bien, esperaré afuera entonces hasta que salgas y entontes hablaremos camino a casa
— Te lo he dicho que no quiero que me esperes – le respondió Ginny levantando la voz, varios compradores voltearon a verla y ella enrojeció momentáneamente –
— Bien, no te haré caso, no hasta que me digas que demonios tienes
Ginny aventó las cajas, varios de sus compañeros se giraron a verla, ella se disculpó y jaló a Harry en un lugar algo solitario y lo enfrentó sin pudor alguno.
— Hiciste lo pero que le puedes hacer una chica….
— ¿Qué hice que? Vamos ¿qué hice?
— Trata de hacer memoria
— Estoy tratando pero ayer lo único que hice fue venir por ti y besarte en el coche. Después de eso tu primo llego y…
— ¿Y…?
— Y…
— Le dijiste que éramos amigos – le soltó Ginny, pero para Harry eso no era nada de que preocuparse
— ¿Y que querías que le dijera? "bien Neville, tu prima me gusta y voy por ella y nos besamos todas las noches, a veces nos acariciamos y…. – Ginny le tapó la boca,
— ¿Quieres callarte? Neville sabe eso, sabe lo que hacemos, tu bien lo sabes…
— Pues bien, ¿qué quieres que le diga entonces? no te entiendo
— Harry, te preguntaré algo. ¿Conoces a Abraham, no es así?
Harry giró para el área de cajas, vio al chico flaco con patillas largas, admitió con la cabeza, Abraham siempre parecía buen chico, le caía bien, era amable con él.
— Pues Abraham también es mi "amigo"- le soltó Ginny, Harry no pareció comprender bien.
— ¿Qué quieres decirme con que Abraham es tu "amigo"? – le preguntó Harry, pero Ginny torció los ojos – ¿no me querrás decir que también te besas con él?
Harry recibió varios manotazos de parte de Ginny por todo el cuerpo.
— Eres un idiota, ¿cómo puedes decirme eso? – Ginny lo golpeó fuerte en la cabeza, Harry se quejó pero todo aquello en el fondo le resultaba cómico, Abraham podría ser buen chico pero estaba lleno de granos en toda la cara, dudaba que siquiera fuera heterosexual, jamás pensaría que a Ginny le gustara ese chico.
— Dímelo pues ¿Lo haces? – preguntó Harry con gracia
— Eso-es-lo-que-quiero-que-sepas…. - cuatro porrazos más y Harry se protegía por los golpes sonriendo - que yo no me beso con mis amigos
— Eso me parece bien, Abraham me cae bien, no quisiera golpearlo – le respondió Harry cómicamente pero eso no parecía hacerle gracia a Ginny quien suspiró y prefirió alejarse de él no sin antes decir:
— No me beso con mis amigos Harry, tu eres mi amigo así que no lo esperes más – y la chica se giró para marcharse
— Pero yo soy un amigo diferente - le siguió diciendo – somos distintos, no soy como tus amigos esos…
— ¿Querrás decir que…?- hubo un brillo de entusiasmo en la pelirroja.
— Que conmigo si te besas, ¿qué diablos importa todo esto?
Ginny suspiró y terminó por decirle:
— No me iré contigo hoy, vete a casa. ¿Viste los golpes que te tiré? Se seguirán repitiendo si tratas siquiera de volverme a besar – dijo Ginny y tras después de decir eso, ella se fue a atender unos clientes.
Pero Harry no le creía, eso no podía hacer, ¿cuántas veces no la había visto ir tras él y tener la iniciativa de besarlo? ¿Cuántas veces él la había sentido deshacerse en sus brazos entre sus besos y caricias? Eso no podía ser cierto, los dos se gustaban y demasiado. Además ellos tenían algo más que una simple amistad.
Se quedó afuera esperando y cuando hubo estacionamiento dejó el Ford Focus verde afuera de Virgin Records y esperó a que ella saliera de trabajar. No le creería, aun así si ella estaba enojada la subiría al coche y la llevaría a casa donde estaría segura.
Vio salir un par de chicas de Virgin Records, reconoció a Paula, una chica de apariencia latina que hablaba con una chica pelirroja que traía una chamarra de piel negra, buscó con la vista a Ginny pero no se encontraba entre ellas. El tuvo que bajarse para preguntar por Ginny porque eran las 9:15 p.m. y Ginny aun no había salido.
— Paula, ¿y Ginny? – preguntó Harry mientras se acercaba a ella, la chica se giró y lo miró con obviedad.
— Aquí esta - respondió Paula haciéndose a un lado para dejarlo ver. Ginny estaba a un lado de Paula, traía unos pantalones ajustados y una chamarra de piel negra que se le pegaba al cuerpo perfectamente, le resaltaba el pecho, dos perfectos y grandes pechos, mientras que su cabello se movía por el aire, lo traía suelto y bien liso, traía delineador negro en los ojos y nada más, suficiente para hacer resaltar sus ojos chocolates. Harry se quedó callado al verla.
— Harry, te dije que no volvería contigo
— ¿Que haces vestida así? – la vio de pies a cabeza extrañado – ¿traes tenis? ¿Y tus botas de la nieve? ¿Por qué no las traes?
— Basta ¿quieres? – Ginny lo jaló y lo hizo a un lado - Paula me prestó la chamarra, te dije que no iría a casa, ¿por qué no te marchaste?
— No te creí – le respondió Harry – ¿porque te haz maquillado así los ojos?
— ¿No te gusta? – preguntó Ginny alzando las cejas, con expresión de sorpresa
— No, pareces de esas chicas de Camden
— Bien, eso es lo que trato ser– le dijo Ginny mientras parecía esperar a alguien
— Vámonos a casa - le dijo Harry todavía insistiendo
— Ginny, comenzaremos a caminar para la estación, ¿vienes o te esperamos en el anden? – le gritó Paula para que ella escuchara
— Sigan ustedes chicas, en un momento las alcanzo
— ¿A donde iras? – le preguntó Harry con el corazón queriéndosele salir, ella apenas y le miraba
— Iré a un bar con las chicas – le respondió como si nada, Harry sintió que se le estaba marchando, ¿qué le había sucedido a la Ginny que él conocía? - me han invitado y ya es tiempo que al menos una vez vaya, nunca voy
— ¿Y por eso te vestiste así, tan provocativa? – la acusó Harry
— ¡Provocativa? De donde…
— Traes esa chamarra pegada a la piel, el pelo suelto y esos ojos…
— Solo traigo delineador negro, es todo, este pantalón es el del uniforme, traigo tenis para un bar, no traigo un vestido ceñido, tacones o maquillaje de más con esa tipeja que llevaste a tu casa antes de navidad…
— Aun así, no deberías de ir…
— Bien ¿quien me lo dice?
— Yo…- dijo Harry todavía molesto, no quería que nadie viera así a Ginny
— Bien Harry, buenas noches – le dijo Ginny marchándose por donde sus amigas se habían marchado
— Espera… iré contigo…
— No Harry, no puedes ir, es noche de chicas - Ginny se regresó y le detuvo el paso.
— Somos amigos, ¿no? – le dijo Harry tratando de utilizarlo como pretexto para poderse colar, pero eso enfureció más a Ginny quien le metió el pie y Harry casi cae.
— Escucha de una vez, iré con ellas porque quiero y tú mismo lo dijiste, soy tu "amiga" no tú chica así que márchate y déjame en paz.
Ginny se alejó lo más rápido posible, Harry la vio partir mientras ella movía su melena. No quería que ella se fuera, ella se miraba estupenda así vestida, lo más seguro es que los chicos se le acercarían y entonces ella tal vez podría conseguir un novio.
Luego se golpeó así mismo. Eso era lo que Ginny quería decir, a lo que se refería precisamente, ella quería que Harry le dijera a Neville que eran novios, quería que lo que estaban haciendo tuviera nombre. Se había sentido un idiota, Harry sabía que Ginny quería estar con él, simplemente era cuestión de decírselo pero entonces cuando trató de detenerla, Ginny ya se había marchado.
Al día siguiente sin importar nada visito Virgin Records, a pesar de ser sábado, Ginny solía trabajarlos a veces en las tardes, la había visto marcharse temprano así que llegó de sorpresa a la tienda tratando de localizarla con la vista.
— Hola Harry - saludo cantarinamente Paula, la chica estaba acomodando unas camisetas de una banda que Harry desconocía
— Aló Paula, ¿haz visto a Ginny?
— Si, la vi hace una hora, ¿No te avisó que saldría a las cinco?
Harry se extrañó y Paula lo notó
— Salió a las cinco de la tarde, o bueno, mejor a las 4:30, le dijo al Sr. Muller que iría a Oxford a ver a su hermano, creí que tu la llevarías
— No, no fue así, ella no me aviso que pasaría la tarde en Oxford
— Vaya, creí que eras su novio, supongo que por eso no te aviso…. – la chica levantó la ceja y se alejó –
— ¡Ginny es mi novia! - dijo Harry con un nudo en la garganta. Aunque eso no fuese verdad él no podía decir que no era así. Estaba mintiendo era obvio –
— A mi no tienes porqué aclarármelo Harry, Ginny me ha contado lo que ha pasado anoche. Ella estaba destrozada, siente que se aprovecharon de ella..
— Yo no me aproveché de ella, es solo que no hice las preguntas correctas – le dijo Harry con desesperación
— Pues aun así, Ginny tuvo mucha suerte anoche –
— ¿Qué tratas de decir? -´ preguntó Harry con desesperación, debió de haber ido con ella, se dijo a si mismo.
— La chamarra que le presté le trajo suerte, los chicos no dejaban de verla, entre ellos un tal Draco…
— Basta ¿quieres? – pero Paula se había separado y seguía trabajando
Se sintió frustrado, ahora no podría hablar con ella y lo peor era que no sabía que había sucedido en la noche anterior. ¿Era verdad lo que Paula le había dicho? El tenía que pedirle que fuera su novia, no su amiga él quería que Ginny fuera su chica, solo para él.
— No volverá hasta el lunes, al menos es lo que sé
— El lunes tiene que trabajar temprano, dudo mucho que le hayan dado el día libre- le dijo Harry a Luna en un intento por saber de ella
— Pues no se, ella dijo que tenia que ir con su hermano Ron a Oxford, ella tenía ganas de verlos a él y a su cuñada Hermione, así que lo siento Harry en verdad, pero este fin de semana no estará en casa.
— ¿tendrás el número telefónico de la casa de su hermano? – preguntó Harry aun con el rostro de frustración, tal vez así le diera un poco de compasión a Luna y ella terminaría dándole el número telefónico.
— No, Harry, cometería un gran error si tan solo te diera el número de Ron, si llamaras para buscarla simplemente el hermano te mandaría a matar. Ron es el más celoso de los seis y sin tan solo supiera que hay un hombre cerca de ella, Ginny ya no regresaría más a Londres.
Los intentos habían resultado todo un fracaso, había estado planeando un fin de semana para los dos y ahora todo se había ido a la basura. Se encontraba frustrado por no tenerla cerca. Tenía que pensar seriamente como la quería, si la quería conservar como amiga, (que tal vez era lo más sano), para volver con quien platicar y pasar el rato de diversiones o bien, si la elegía como novia. Eran grandes dilemas, por una parte temía que si él se le declaraba, si al final las cosas no resultaban, simplemente no la volvería a ver y eso él no estaba dispuesto a permitirlo. Tal vez si como amigos ellos seguirían viéndose y tratándose, la seguiría teniendo para él, se las ingeniaría para alejar a los hombres, pero por otra parte se encontraba el peor de todos los dilemas: los besos, y es que aquellos momentos estaban resultando ser demasiados buenos, tal vez era la química que había entre ellos tan fuerte que simplemente hacia que el perdiera el tiempo y la cabeza cada vez que estaba con ella.
Era distinto a estar con Cho, Cho Chang simplemente había mostrado ser bastante ágil para la cuestión del amor. Estar con ella al principio había sido un gran reto porque ella sabía perfectamente de que se trataba todo, Ginny aun no, todavía ella se derretía cuando él la tocaba o dejaba ver en claro con su nerviosismo y torpeza que no era nada experta en cuestión del sexo, él no se había atrevido siquiera a cruzar esa línea, no con ella, no porque no quisiera, simplemente porque se miraba tan ingenua que prefería ir avanzando poco a poco junto con ella, no había querido presionarla, sino simplemente darle la oportunidad que ella cediera porque quisiera. Ahora, cualquier decisión que tomaran tendría que ver con todo aquello.
El domingo por la tarde se encontraba con Hagrid comiendo algo que él había cocinado, no era demasiado bueno pero no tenía más que dos opciones, o cocinaba él, o lo hacia Hagrid, que para ser francos Hagrid solía cocinar mejor.
— Te ves fatal – se sinceró Hagrid mientras recogía los platos ya limpios de la mesa
— Sé que lo estoy – declaró Harry sin ánimos
— ¿Tiene que ver en todo esto Ginny? – la pregunta le causo un pesar más, Harry no quiso admitirlo pero no había necesidad, Hagrid se había dado cuenta – es una buena chica, ¿qué ha pasado?
— Es simplemente que quiere que le pida que sea su novia
— Los he visto, veo como la tratas, la otra noche que salí a tirar la basura miré que estaban en el auto… te repito Harry, ella es buena chica, no una de la cual tu puedas buscar para desahogarte.
— No quiero desahogarme con ella… - declaró Harry casi ofendido.
— Pues eso pareciera, es lógico que ella quiera que formalicen
— Hablas como si formalizar correspondiera a casarse, ni siquiera yo tengo una casa para vivir cómodamente…
— No se trata de eso, Harry, puedes mantenerla tranquila si le pides que sea tu novia
— Escucha Hagrid, dé que ella te cae muy bien, sé que es buena chica, todo aquello, pero yo no se como debe ser un buen novio, no quiero ser como fui con Cho - Harry enrojeció y se avergonzó por decir eso
— ¿Qué quieres decir?
— ¿Qué, qué quiero decir? Mira nomas el fracaso que fui como novio para Cho. Ella terminó botándome y yéndose con alguien mejor porque no pude darle algo decente, solo Ginny pudo haberse fijado en mí, vaya chico tonto y fracasado que soy…
— Dudo mucho que Ginny se haya acercado por ti por lástima si es lo que dices…
— Soy un mal intento de hombre, soy torpe, con Cho apenas y aprendí como se debe de tratar una chica y era porque ella se la pasaba burlándose de mi torpeza, que si no sabia como besar, que si no sabia como se debe de tratar a una chica…
— Con amor…- fue lo que respondió Hagrid
— Escucha, te diré esto una sola vez y espero que entiendas. Cho era una lagartona, no te lo quise decir antes porque sabría que me odiarías, hoy que ya no estas con ella puedo decírtelo, ninguna mujer que le intereses dirá algo malo de ti…
— Ginny me dijo idiota…
— Es que en verdad lo eres…
— Vamos Hagrid…
— Lo eres, por tratarla así. Ella desde que te vio se fijo en ti, mira que no eres feo pero tu vida era un desastre, ¿te has dado cuenta que desde que estas con ella, tu vida ha mejorado?
Harry se quedó callado, en parte eso era cierto, tanto en el trabajo como en general, él tenía un motivo de más para volver a casa, para mejorar, Ginny le había alentado a hacerlo.
— ¿Qué problemas te puede traer salir con esa chica?
— Que si todo sale mal, la perderé – le respondió rápido Harry – preferiría tenerla como amiga para siempre que como novia por dos meses. Sabes bien lo que te digo
— Esta bien lo que dices pero eso significará que la respetarás en todos los sentidos – le respondió Hagrid y Harry solo admitió convencido de que esa sería la mejor de las propuestas - y a eso me refiero a que si ella se te acerca no la volverás a tocar….
Harry tragó saliva, ese seria un reto muy interesante de tratar de llegar, pero si en realidad la quería como amiga no habría problema de cumplirlo.
— También si ella desea tener novio… - Hagrid puso esa mirada dura, Harry trató de aguantarse para que su rostro no mostrara los celos, trató de fingir su gesto pero Hagrid no pareció creerle.
La puerta fue golpeada sacándolos de la plática, cuando Hagrid abrió la puerta vio a Ginny ahí parada,
— Hola chiquilla – saludó Hagrid ella se miraba reluciente –
— Te he traído algo para comer – le mostró el refractario – pasé este fin de semana en casa de mi hermano en Oxford, hicimos galletas y paste de chocolate – dijo Ginny sonriendo
— Pasa pasa, gracias Ginny tu siempre tan atenta – Ginny pasó, Harry la vio, fue como si se le fuera el aire de una sola, ella parecía resplandeciente, traía un saco nuevo, no ese mugroso gris de siempre, era uno negro que llegaba hasta la cintura, podía verle esta vez los vaqueros que le quedaban muy ajustados levantándole el trasero, el pelo suelto y despeinado
— Hola Harry – saludo como si nada, ella se miraba diferente, luego giró para dirigirse al viejo – supongo que han de estar platicando, los dejo, iré al cine con los chicos así que espero que las disfruten…
Ginny salió por la puerta, Hagrid volteó a ver a Harry, este parecía estar más que sorprendido.
— ¿Que esperas? ¡ve tras ella! – le dijo Hagrid abriendo la puerta mientras Harry salía corriendo por el pasillo
— ¡GINNY!- gritó Harry como si ella estuviese a kilómetros, pero cuando ella giró, se frenó de repente y tomó la compostura
— ¿Sucede algo? – preguntó Ginny , parecía como si nada hubiese ocurrido, lo miró confundida mientras Harry apenas y podía contener el aire
— No, no, es solo que, ¿cómo has estado? ¿cómo te fue en Oxford? - trató de ser casual, ella le miró extrañada.
— Bien, muy bien, el día estuvo lindo ayer y hoy – le respondió Ginny sin sentido, le miró extrañada, entonces él podía notar mejor, sus pecas por su nariz, se fijó que solo llevaba rímel en las pestanas, las traía levantadas y sus labios por primera vez estaban pintados, solo brillo al parecer, se acercó demasiado a ella para poder oler el perfume de azares que tanto que gustaba.
— Basta, por favor - interrumpió Ginny cuando él estaba demasiado cerca – no te acerques tanto – ella le puso un alto, parecía que le costaba trabajo respirar también
— Yo solo… bien, supongo que lo que dijiste la otra noche es…
— Es cierto – le confirmó Ginny, Harry apretó los labios, los tenia secos. Ella simplemente le miró con aquellos ojos tan grandes, tan cafés, brillantes y…
La arrinconó en la esquina del pasillo, no le importó nada más que sus besos, y ese olor tan delicioso que ella desprendía, la besó con desesperación, tomándola de la cintura, ella se encogió en automático pero la tenía tan sujeta a él, tan junta que ella no podía moverse, apenas podía exhalar de sus labios y suspirar de los de Harry.
— ¡Basta! - le dijo ella sin voluntad cortó el beso y luego se volvió a dejar besar
— Solo un poco … más – dijo el deseándola como mayor intensidad cada vez, besó su cuello escuchando como ella suspiraba con fuerza
— Detente en verdad Harry, recuérdalo… ahh ,.. lo que dije – apenas pudo concluir
— Si, amigos – dijo Harry la apretó sobre su sexo duro pero eso había sido de más para ella
Se separaron respirando agitadamente, le acarició el rostro con desesperación para luego tomarlo con sus dos manos, no le podía quitar la vista a sus ojos cafés, no podía y no quería.
— Mañana volveré por ti a tu trabajo ¿Está bien? – preguntó con toda sinceridad Harry
Ginny parecía tener voluntad de nuevo, ella simplemente acertó con la cabeza y Harry la besó en la cabeza. Se marcharon por separado dejándole a Harry un hoyo en el estómago y en el corazón, sin duda alguna no podría ser amigos, no cuando la deseaba de esa manera y además, él quería ser parte de su vida.
Al día siguiente tuvo su primera redada con agentes del departamento de antinarcóticos, un momento demasiado especial para Harry en su carrera, habían encontrado alrededor de dos toneladas de marihuana y 30 kilogramos de cocaína, aquello le llevó toda la noche de trabajo, simplemente no pudo ir por Ginny ni siquiera llegar a la estación como él había dicho. Apenas pudo llegar a casa a dormir a las siete de la mañana y solo un par de horas porque tendría que volver a la oficina. Trató de buscarla para justificarse pero ella ya se había marchado y Harry había vuelto a su cama para poderse recuperar.
Ese martes había llegado tarde a su oficina, miró a través de sus cabeza Chang (Cho) ahora no dejaba de verlo, más cuando tenía una leve herida en la frente a causa de que un narcomenudista le había golpeado con fuerza antes de que tratara escapar. Las chicas de la oficina habían dicho que aquel golpe le hacia verse sexy, Harry no pudo entender la diferencia de aquello, se le hacia tan estúpido.
Pero nada podía quitarle de la cabeza aquella pelirroja, todo el día mientras hacia los informes y llenaba el papeleo para cerrar el caso, seguía ella en mente y estaba preocupado porque no había podido avisarle siquiera que no estaría para llevarla a casa. Había pensado que ella tal vez lo hubiese esperado por un buen rato afuera de Virgin Records, esperaba que no fuese así. Así que aquella noche se presentó con ansias de verla, eran las 8:00 p.m. cuando llego a la tienda. La buscó con la mirada, la encontró detrás del mostrador con la cabeza abajo, su larga cabellera caía como cortina roja y se le miraba frustrada, trataba a un cliente que parecía ignorar.
Pero aquel cliente no era un cliente cualquiera, era aquel chico que en más de una ocasión llegó a acompañar a Ginny en el metro: Colin, podía reconocerlo desde lejos, su baja estatura, su cabello castaño claro y aquella terquedad brillándole en los ojos. Sintió que podía aventarle fuego, lo agarraría del cuello y lo aventaría lo más lejos posible, si no, lo machacaría hasta acabarlo. Se aceró casi rápidamente aunque el lugar estaba lleno de clientes, justo en un anaquel donde la mayoría de la mercancía estaba con el 50% por ciento.
— He dicho que ¡no! Colin – escuchó ligeramente de la voz de Ginny
— Tú lo prometiste, ¿recuerdas? Una cita
— Yo nunca te prometí una cita - le reclamó la chica dejando de hacer lo que hacia para verlo - simplemente dije tal vez, algún día podríamos tomar un café, "como amigos"
— Bien, bien, cambio ese café por una cena – dijo todavía el chico aferrándose a la pelirroja
— Escucha bien Colin, estas en mi trabajo, me despedirán por tu culpa…
— En la oficina no me das oportunidad a hablarte….
— Llegas en los peores momentos… – Ginny tomó algo entre sus manos y caminó mientras que el joven la siguió - Hasta aquí Colin, me despedirán por tu culpa.
— No me iré, me quedaré aquí en la tienda y esperaré hasta que salgas - el chico la miró casi a suplicas, Ginny torció los ojos y continuó su camino.
El lo detendría, siguió andando sin que Ginny siquiera lo viera, llegó y con toda intención de golpearlo, le llamó al chico con varios golpecitos en la espalda.
— ¿Si? - preguntó Colin levantando la vista para ver a Harry que trataba de contenerse
— Déjala en paz - le salió únicamente esas palabras
— Escucha amigo, no se quien eres pero no debes de inmiscuirte en las conversaciones privadas….
— No entiendes, te he visto ya en tres ocasiones que vas tras ella…
— ¿Hay algún problema? - preguntó valientemente Colin como si no supiera quien era Harry
— Es solo que estas tratando de invitar a salir a mi novia.
Las últimas palabras le habían sabido a gloria a Harry, confirmarlo seria fácil, ella le había correspondido y no dejaría que nadie impidiera lo contrario, menos aquel chico.
— Ginny no me ha dicho nada de eso - se giró el chico ignorándolo y trató de perderse entre los anaqueles llenos de discos compactos, pero Harry le impidió el paso –
— Escucha, estoy hablando en serio…
— Mira, si en verdad fueras novio de Ginny ella me lo hubiera dicho, ni siquiera te ha mencionado alguna vez….
— Harry – escuchó detrás de él, Harry volteó a verla y ella se detuvo hiperventilada de tan solo verlo – ¿qué te ha pasado en la frente? Te estuve esperando anoche pero…
— Estuve en una redada - le respondió Harry, la vio, con eso tenía para poder tranquilizarse, ella llegó y le tocó el rostro inspeccionándolo, viendo que estuviese bien. Eso le gustaba de ella, que lo tratara como si él fuese de ella, Ginny ahora estaba revisándolo que no tuviera más heridas tras el enfrentamiento que había tenido en su trabajo. El aprovechó que ella tenía sus manos inspeccionando su cabeza para tomarla de la cintura y acercarla más hacia él.
— ¿Te han hecho daño en otro sitio? – preguntó preocupada, Harry negó con la cabeza
— Estoy bien – le dijo - la redada nos llevó hasta las seis de la mañana, quise localizarte pero no me dieron oportunidad, siento anoche haberte hecho esperar…
— No te preocupes, Paula me acompaño hasta Liverpool Street y Neville estaba en la estación cuando llegue…
— Ginny, ¿quién es él? - interrumpió Colin quien lucia desesperado
— Le he dicho que soy tu novio solo que no me ha creído - se adelantó a responder Harry
Se giró para verla, apenas se separó de él, mientras abochornada se le ponían las mejillas coloradas.
— No me lo has pedido – le respondió ella, Colin quiso hablar mientras daba un paso adelante para abrir la boca, pero Harry lo detuvo con la mano mientras no le quitaba la vista a Ginny.
— Sabes bien que nos gustamos, también sabes que no se ser novio pero…
— No seas idiota - le respondió Ginny, se hizo para atrás y miro alrededor buscando con la vista algo - ¿por qué me preguntas justo ahora?
— Porque quiero seguirte viendo, pero no como una amiga, sino como mi chica.
Ginny sonrió y no podía quitarle los ojos de encima, se llevó las manos a la boca como si tratara de impedir dar un grito. Colin quiso interrumpir pero Harry lo había aventado y este había trastabillado con algo y había caído ruidosamente al piso sobre unos anuncios publicitarios. Ni a Harry ni a Ginny le importó mucho eso.
— Sé que soy un idiota…
— Lo eres, mira que decirme en medio del trabajo donde no puedo correr a besarte – le respondió Ginny quien entonces le dio una de las más grandes sonrisas jamás vistas por Harry antes, el simplemente sintió como si perdiese el suelo. Miraron a su alrededor y la agente aun parecía ignorarlos.
— ¿Eso es un si? – preguntó Harry bajito y Ginny admitió con la cabeza respondiendo otro "si" únicamente para ellos dos.
Se sintió aliviado y extasiado, quiso correr a besarla en ese momento pero llego una señora para preguntarle un precio de un articulo, Harry simplemente se quedo ahí, viéndola trabajar ansioso por que ella terminara su turno y podérsela llevar a casa esta vez con un titulo de "novia".
NOTAS DE AUTORA: Me faltaba definir la situación sentimental de Harry y Ginny, simplemente creo que a Harry le faltaba definir claramente que era Ginny para el y también mostrar un poco sus temores al respecto, era claro que le gustaba Ginny, mas sin embargo no sabíamos que tanto, para mi fue un placer escribir estos momentos que definieron el inicio de una relación.
