Nota de la autora: No me pertenece nada más que la trama y el peluche de Kirby que estoy abrazando, todo lo demás es propiedad de J. K. Rowling. Siento haber tardado tanto en subir este nuevo capítulo, es que tengo exámenes y ugh, es muy estresante, estúpido fin de curso... Bueno en fín, espero que disfrutéis del capítulo y como siempre, ¡sed felices!
Draco apretó los puños, como liberando una lucha interna, apremiante ante un invisible adversario y listo para pelear. Mantuvo los ojos cerrados, con fuerza, el ceño fruncido, concentrado en calmarse, en no hacer ninguna estupidez, en no empezar a gritarles a todos como un loco que dejaran a la bruja en paz. Intentó respirar hondo, una, dos, tres veces, pero no fue muy efectivo, solo le puso más nervioso.
Podía oír aún los comentarios de sus compañeros.
Podía ver aún la mirada vacía de esos nebulosos ojos marrones.
Podía ver aún la indiferencia del profesor.
Podía sentir la adrenalina quemando sus venas de camino al infierno, incendiándolo por dentro de rabia e ira de gasolina para avivarlas.
No sabía cuánto más podría aguantar. Si sus compañeros no se callaban de una puta vez temía que fuera a perder los nervios y arrancarles la boca a todos. Joder.
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Hermione se limpió rápidamente la mejilla, lo último que necesitaba era que alguien viera que de verdad aquello la afectaba. Miró rápidamente hacia Ron, y vio cómo su nariz estaba arrugada como si tuviera que soportar estar con alguien que le causara un profundo asco, o dolor. Podía oír los comentarios de todos sus compañeros, como la miraban con ese deje de suficiencia, poniéndola verde y especulando la causa de su ruptura, todos le achacaban la culpa a ella, pues al parecer Ron después de la guerra se había vuelto causa de admiración para los hombres, por sus "heroicidades" durante la guerra, y para las mujeres por su cuerpo, por su protagonismo en la guerra, y por su innegable aparición constante delante de las cámaras, las cuales, aparentemente le adoraban.
Lavender, sentada dos pupitres más atrás, los miraba con recelo. Sentía su sonrisa sardónica clavada en su nuca, como diciendo "te lo dije, él no te quería, nunca te quiso, y ahora vendrá conmigo".
La pelirroja sintió una opresión en su pecho, como un agobio, y supo que no iba a aguantar mucho más así.
Le lanzó una rápida mirada a Draco, que parecía estar conteniéndose de hacer algo, y se abstrajo en el particular Slytherin, que para su sorpresa, era el único que no había dicho nada con respecto a su ruptura. Es cierto que él ya lo sabía de antemano, pero no pudo evitar sentirse aliviada al comprobar que no era la única que sentía que la noche anterior había cambiado algo entre ellos.
No sabía muy bien cómo explicarlo, y era bastante ridículo pensar que algo podría haber cambiado a raíz de una conversación a las 3 de la madrugada, pero se alegraba de saber que no era la única que tenía esos pensamientos tan ilógicos.
Es cierto, que durante todo este séptimo año, él nunca se había dirigido a ella con ningún apelativo insultante, y que aunque apenas cruzaban miradas, si lo hacían eran miradas de comprensión que ella nunca supo muy bien lo que significan, pero aun así, esto era diferente, puede que algún día fueran capaces de ser… bueno de no ser rivales al menos.
Con este pensamiento, Hermione apartó la mirada del chico rubio.
Se sintió más liviana, al menos por unos segundos. Después volvió a escuchar risas.
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Draco se masajeó las sienes, frustrado. No podía dejar que la ira le consumiera, al menos no delante de ella. Ella le había dado una oportunidad, no podía joderlo ahora simplemente porque… bueno porque la estaban poniendo a parir. Po lo menos no en clase.
Cuando saliera de clase, la cosa sería diferente.
Este pensamiento le consoló un poco, al menos, y lentamente, respiró, y abrió los ojos, luchando contra sus más arraigados instintos. Poco a poco, también liberó la tensión de sus puños, estirando sus dedos lentamente, descargando toda esa ira en sus movimientos, respirando bruscamente.
Buscó instintivamente a Hermione con la mirada. Se había apartado el pelo de la cara y se lo había recogido rápidamente en una coleta en algún momento mientras él tenía los ojos cerrados. Tenía la nariz un poco roja de las pocas lágrimas que había dejado caer, pero a pesar de tener la mirada perdida una sonrisa se dibujaba etérea en sus labios. No pudo evitar mirarla con cariño, antes de regañarse a sí mismo por tales sentimientos.
Solo había estado hablando con ella una noche, una puta noche, a la quizás ella no hubiera dado ninguna importancia. No podía empezar ahora con sus absurdas fantasías, aquello no era propio de él. Él era un Malfoy, joder. Los Malfoy no fantaseaban con ideas estúpidas en mitad de clase… aunque… tampoco es que le importara mucho, para ser sinceros.
En cierto modo, aquellos "sentimientos" no eran nuevos, aunque le costara admitirlo. Es cierto que siempre había odiado a la princesita de Gryffindor por ser mejor que él en todas las asignaturas, pero eso era solo cuando era un niño y creía aún en esos corruptos ideales que regían su casa. Todo cambió en cuarto curso, suponía. Cuando por fin abrió los ojos de una puta vez. Había empezado a admirarla en cierto modo, aunque lo tapara insultándola. Sentía que en cierto modo, se parecían.
¿¡Pero qué coño estaba diciendo!? Más le valía parar de pensar en esas gilipolleces y atender en clase.
Abrió el libro e intentó concentrarse de una vez por todas, ya después tendría tiempo para divagar.
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Hermione apretó la mandíbula, como hacía siempre que se encontraba en una situación incómoda o cuando estaba realmente nerviosa. No tenía libro, y eso significaba que tenía que compartirlo con Ronald. Sabía que al profesor no le importaban sus dramas sentimentales, y sinceramente, no le podía culpar. Ella haría posiblemente lo mismo si estuviera en su lugar. Tenía que ser profesional.
Miró preocupada a Ron, que no apartaba la mirada de la mesa de madera, y garabateaba de vez en cuando notitas o dibujos en ella. Podía notar que a él tampoco le hacía mucha gracia.
"Eh…Ron…no tengo libro…así que…quizás…" dijo en voz baja, precavidamente, y ciertamente con miedo.
"¿¡Y a mí qué!?" La espetó el más joven de los hermanos Weasley. Sus palabras sonaban furibundas y cargadas de reproche por haberle dejado, sin embargo Hermione no se arrepentía, sabía que era lo correcto, y contaba con que él a la larga también se diera cuenta y pudieran volver a ser al menos, compañeros.
Hermione se irguió y adoptó una pose autoritaria para aparentar confianza en sí misma, porque la verdad era estaba temblando.
"Ronald, eres mi compañero de pupitre, así que tenemos que compartir el libro. No montes una escena. Si tienes algo que decirme dímelo después de clase, pero ahora no es el momento." Siseó amenazante, sorprendida ante la fuerza de sus palabras.
Ron empujó el libro hacia su lado del pupitre para que ella también lo pudiera ver, murmurando un par de insultos y apartando la mirada hacia la pared, como hacía siempre que no sabía que decir o que la situación le superaba. Aun así, Hermione no pudo evitar sentirse orgullosa por haber mantenido la compostura y no haber dejado que sus emociones interfirieran a la hora de estudiar. Era sin duda un pequeño mérito, un triunfo insignificante, que para ella significaba mucho más de lo que nadie podría imaginar.
La hora transcurrió lenta, irremediablemente lenta, y no pudo evitar distraerse de vez en cuando, porque en parte ya había estudiado por su cuenta algo de temario y esto ya se lo sabía antes de haber venido para iniciar el nuevo curso.
De vez en cuando desviaba su mirada hacia Draco, que parecía estar quedándose dormido, y de vez en cuando apoyaba su mejilla en la mesa y cerraba los ojos parcialmente sucumbiendo al sueño. La verdad es que ella también estaba cansada, muy cansada, pero no podía dormirse en mitad de clase, aunque tampoco pasaba nada… ¿no? Al fin y al cabo… ya había dado esto… Se pellizcó con fuerza en el brazo para despertarse y no hacer el tonto. Las noches estaban para dormir, no las clases.
Después de lo que parecieron siglos, la clase terminó.
Hermione se levantó rápidamente del asiento, chocándose torpemente contra un estudiante de Hufflepuff y murmurando un "perdón" tan bajito que dudaba que la hubiera oído, aunque la sonrió después de apartarse para que pudiera salir. Los Hufflepuff eran siempre realmente cordiales, cosa que la verdad admiraba de la casa. Después de Gryffindor era su casa de Hogwarts favorita.
Se paró un segundo en el pasillo, pues aún tenía tiempo para llegar a la siguiente clase, y pensó seriamente en excusarse de las siguientes clases. Solo tenía dos más ese día, y llevaba al día ambas, así que no creía que realmente le importara a los profesores que se saltara por una vez el horario escolar para dormir un poco más. Además, su horario coincidía con el de Ron, y no le apetecía nada verle de nuevo, esa hora ya había sido suficiente.
Con esa determinación, se acercó a Harry, que acababa de salir de clase acompañado de Ronald y de otros amigos, y le dijo en tono frío y cortante que le comunicara al resto de profesores que no asistiría al resto de las clases porque estaba "enferma".
Harry asintió, la preocupación brillando en sus ojos, después debería de explicarle todo, al menos él no parecía haberla dejado de lado.
Hermione se apresuró a dirigirse a los dormitorios y descansar algo más, pero de repente alguien la obligó a girarse.
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Draco se levantó de mesa, medio dormido. Aun le quedaba una clase, y no podía saltársela porque la asignatura en cuestión, se le daba de pena. Puso los ojos en blanco y se pasó los dedos por la cabellera, frustrado por no poder saltarse la puta clase e irse a la cama o salir a fumar un poco.
Suspiró y salió del aula, aún faltaban diez minutos para que empezara la siguiente clase, si era rápido podía salir al jardín y fumarse un cigarro, al menos así se calmaría y el sabor de la nicotina le despertaría un poco.
Sin embargo, algo le paró en seco. No podía ser, aquello no podía estar sucediendo. Corrió hacia el final del pasillo donde Hermione luchaba por soltarse del furioso agarre de Weasley.
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"¿¡Que quieres!?" Le espetó Hermione, con lágrimas en los ojos.
"Vuelve conmigo por favor… tú no vas a encontrar a nadie mejor… sé realista… yo tampoco… por favor" Dijo el pelirrojo, medio suplicando, medio amenazándola.
Las lágrimas de repente desbordaron sus ojos. Joder. No quería llorar en mitad del pasillo, y ya había un pequeño corrillo de estudiantes observando su pelea. Solo quería salir de allí y encerrarse en su habitación. Intentó forcejear y liberar su muñeca pero él siempre había sido más fuerte. Vio de repente la sombra de unos ojos azules, y supo entonces que aquello no acabaría bien.
Malfoy se estaba acercando hacía ellos, con furia, y no sabía si iba a ayudar a Ron o si iba a pegarle, ya no sabía que esperar del contradictorio Slytherin. Ninguna de las dos opciones la parecía una gran idea.
Draco se abrió paso entre la multitud, y Hermione lo miró, aterrorizada y en estado de shock. Ron se giró para ver quien estaba causando tanto alboroto, sin aflojar la presión sobre la muñeca de Hermione, y al ver a Malfoy, ni se inmutó, cosa que pareció enfadarle más.
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Estúpido Weasley. Como coño se atrevía a ponerle las manos encima a Granger. A decirla que no encontraría a nadie mejor. A suplicarla para que volviera con un capullo como él porque era su "única opción". Y una mierda.
Con la vista teñida de rojo y el sabor a sangre en la boca, cogió por los hombros a Weasley y le apartó bruscamente de Hermione, obligándole así a liberarla y arrinconándolo a su vez contra la pared.
"¡Qué coño haces Malfoy! ¡Quita de en medio! Esto no tiene nada que ver contigo, así que aparta." Le espetó Ron. Draco sonrió, y la maldad brillaba con diversión en sus ojos. Golpeó en las mejilla a Weasley, repetidamente, sin pensar en lo que estaba haciendo, simplemente disfrutando con la vista de Ron ensangrentado y en el suelo, medio inconsciente, con los oídos pitando y sin ser consciente de su alrededor, simplemente con sed de la sangre de aquel gilipollas.
Pero de repente vio unos ojos marrones, como el caramelo fundido, dulces, cálidos, y paró. En seco. Paró. No se podía creer lo que había hecho. Weasley estaba tendido en el suelo, con la nariz sangrando, aunque por suerte, consciente, y no parecía haberse roto nada aparte de la nariz. Sintió una ligera presión en su antebrazo, y no estaba preparado para ver a Hermione descompuesta.
La bruja le miraba dolorida y desconfiada susurrándole que por favor parara, aunque ya lo había hecho. Probablemente había entrado en un estado de shock. Se apartó de Ron y le pidió a Potter que le llevara a la enfermería, a lo que él asintió, alejándose de él y disipándose su pequeña audiencia.
Hermione aún parecía descompuesta.
Draco se acercó lentamente a la bruja, despacio, como si fuera un animal herido y fuera a huir cuando él la tocara, pero para su sorpresa no lo hizo. En cuanto la tocó empezó a llorar y se le rompió el corazón.
La cogió en brazos, y se la llevó a algún sitio tranquilo. Hermione se agarró a su camisa y siguió llorando hasta que cuando llegaron a un pasillo que normalmente estaba vacío, con los ojos rojos y la mirada perdida, le miró.
"¿Por qué?" susurró.
"Te estaba haciendo daño". Dijo Draco, desconcertado y dejándose caer en el suelo con Hermione aun sujeta en un firme abrazo.
Nota de la autora: Bueno...al fin. Sé que no es propio de Hermione no haber chillado a Malfoy por haber pegado a Ron, pero tenéis que entender que estaba bastante sorprendida, y en shock, pero no os preocupéis, ahora que ha salido de ese estado volverá a ser la de siempre. Pobre Malfoy, le va a caer una gran bronca, aunque realmente Ron se lo merecía.
Bueno decidme si os ha gustado y eso y abrazos para todos :3
