Ethan les había conseguido un auto, dado que Rachel no sabía conducir, Alice tuvo que ponerse al volante

—Entonces… ¿tu nombre realmente es Ray? — preguntó la castaña acomodando los espejos

—Rachel. Rachel Gardner— pensó que aquel nombre le sonaba de alguna parte, pero no estaba segura de dónde —pero preferiría que me llamaras Ray, si no te molesta.

—Está bien. No tengo problemas con eso.

En realidad, Alice quería hablar un poco con aquella muchacha, desde que había llegado a Detroit hacía dos meses no tuvo la oportunidad de hablar con alguien de su edad, para Ethan solo trabajaban niños relativamente pequeños, ella era la mayor del edificio. Echó a andar el vehículo

—Entonces… ¿dónde vamos?

—No eres de por aquí, ¿verdad?

—Me temo que no.

—Vamos al Barrio de las rosas. También le dicen el distrito rojo.

— ¿Por?

—Muchas prostitutas usan lápiz labial rojo.

Cuando las tazas de crimen habían comenzado a dispararse tras la crisis, muchas mujeres, especialmente las que pertenecieron alguna vez a la clase alta, terminaron por convertirse en prostitutas. Esto hizo que muchas de ellas cayeran en manos de sujetos abusivos, cabrones maltratadores o violadores; luego de que muchas de ellas comenzaran a reunirse a fin de defenderse entre ellas, prácticamente todos los burdeles terminaron dentro de un mismo barrio donde todas las anfitrionas eran también mujeres. Rumores que circulaban entre los viejos decían que estas hacían tenido problemas graves con la policía en algún momento, terminando en una tregua: Lo que pasaba en el barrio de las prostitutas era arreglado por ellas mismas, sin intervención de la policía.

Por supuesto, allí tú podías encontrar a quien cumpliera las fantasías más extrañas, pero estaba estrictamente prohibido hacerle algo a una prostituta sin su permiso o consentimiento, la tortura era una de las cosas más suaves que podías esperar.

Estacionaron afuera de uno de los locales más grandes, el sitio se llamaba "El jardín", Rachel había trabajado allí muchas veces como guardia, sacando a los idiotas (o matándolos, en un par de ocasiones), comprobando sus papeles antes de entrar y verificando que todo estuviera en orden dentro del local. Zack también lo había hecho un por un tiempo, siendo uno de los escasos hombres que alguna vez trabajó allí, pero desde un cierto incidente, la Madame lo había despedido

—Hola, Ray— la saludó efusivamente una muchacha, dándole un beso en la mejilla —vaya, ¿Quién es tu amiguita?

—Erika. Ella es Alice.

—Eh…un gusto— la castaña le tendió la mano, pero la otra joven le dio un beso en la mejilla como saludo, incomodándola ligeramente

—Que yo sepa no tienes turno hoy, ¿o vienes a saludar?

—Me gustaría hablar con Samanta, en realidad.

—La jefa está arriba, Ray, eso sí, toca antes de entrar. Subió un tipo hace un rato.

—Lo tendré en cuenta.

A Alice no le pasó desapercibido que muchas de las prostitutas que estaban acurrucadas en sillones con clientes o ya llevándolos a una habitación se tomaran el tiempo de hacerle un gesto con la mano a la rubia, ¿habría trabajado allí? Por lo que dijo la joven llamada Erika perfectamente podría ser plausible. Subieron por unas escaleras hasta un tercer piso, a la castaña le incomodó escuchar gemidos y gruñidos desde las habitaciones, se detuvieron frente a una puerta de madera, Ray tocó

—Pase.

Ambas entraron a una oficina muy bien amueblada, frente a un escritorio, había una mujer de unos 60 años que, se notaba, en su juventud debió ser hermosa, pues ahora en la vejez mantenía un porte y una forma de moverse ligeramente felina bastante hipnotizante. Sus ojos verdes, ocultos tras los lentes, inspeccionaron rápidamente a Alice

—Hola, Ray. Siéntate, ¿Quién es la chica?

—Una compañera. Vengo de parte de Ethan.

—Sí, le debo un favor, uno de sus pajaritos estuvo haciéndome encargos, ¿Qué necesitas?

—Bueno…verá— Alice sacó de su mochila un netnook, al abrirlo, la pantalla se encendió: Abierto en el escritorio, tenía fotos enviadas por la farmacia del Novril —Lo que está viendo en pantalla es un medicamento que le fue robado al laboratorio Karplus, se trata de un compuesto con efectos muy similares a la cocaína, estamos buscando información sobre cualquiera que pueda tenerlo o haberlo consumido, ¿sabe si algún cliente le ha ofrecido a sus chicas?

—No que yo sepa. Y yo sé todo lo que pasa dentro de mi burdel— respondió — ¿Necesitas que investigue más a fondo?

—En efecto, tenemos que asegurarnos que no hayan puesto eso en venta todavía. El barrio rojo es un buen lugar para empezar la distribución.

—Sí, muchas chicas necesitan algo extra para mantenerse en forma cuando hacen horas extra. Eso sí, voy a necesitar que me hagan un favor mientras investigo— Rachel frunció ligeramente el ceño

—Con todo respeto, mi señora, nos encontramos contra reloj.

—Me estás pidiendo que meta las narices en los negocios privados de otros lugares, pequeña, sabes que eso no es precisamente barato. Un par de encargos no bastará.

—Podemos pagar de alguna forma, sí me permite agregar…— la castaña fue interrumpida

—Tengo que llevar un par de chicas a una fiesta privada, por supuesto, necesito mandarlas con guardaespaldas. No les tardará más que dos horas, grabaran algo para un servicio de streaming.

— ¿Puede prometernos que cumplirá con su parte del trato? Realmente no tenemos tiempo que perder.

—Me lástima que preguntes, Ray, siempre he cumplido con mis promesas. El vehículo que traen debería ser suficiente.

— ¿De verdad no tenemos otra opción? — insistió la rubia

—Me temo que no, cariño. Salvo que ustedes dos estén dispuestas a atender clientes, me pagarían mucho por ambas.

—Pasamos.

—Ugh, ¿por qué no nos maquillan también? Si voy a ser su zorra al menos quiero verme bonita— interrumpió Alice algo molesta por la situación

—Sí quieres, ¡Chicas!

—No, espere, era broma, ¡oiga! — algunas chicas que, posiblemente se dirigían a la oficina, las agarraron y arrastraron a una de las habitaciones.

El lugar al que tenían que llevarlas no estaba demasiado lejos del barrio rojo, las dos muchachas eran nuevas, así que se mantuvieron conversando entre ellas. Alice parecía bastante incomoda

— ¿Molesta? — interrogó Rachel

—No suelo vestirme de esta forma, tengo frío— un top, pantalones ajustados, zapatos de tacón negro y demasiado maquillaje —además, me cuesta conducir con estas basuras, quiero mis zapatillas…

—Una se acostumbra— comentó la rubia. La castaña miró a otra parte

—Ray… ¿puedo preguntarte algo?

—Adelante.

— ¿Trabajabas allí?

—Sigo haciéndolo. Hago de guardia de vez en cuando.

—Oh, ya veo… ¿Desde cuándo?

—Cuando tenía 16 años.

Alice apretó ligeramente los puños sin saber qué decir.

Las dejaron frente a una habitación donde un pequeño equipo estaban viendo cámaras, también notaron un trío de hombres, probablemente actores porno

—Veo que ya llegaron, bueno señores— empezó un hombre, probablemente el jefe, señalando a una camarógrafa —vamos a comenzar pronto, alístense.

—Nosotros nos quedaremos aquí afuera— indicó Rachel cerrando, el sujeto se limitó a asentir.

Mientras estaban afuera, Alice notó que la rubia sacaba un pequeño mp3

—Oh, ¿Qué escuchas?

—Nada interesante, en realidad. No creo que te guste.

—Oh…ya veo.

—Lamento si te incomodé.

—Un poco, solo…no me acostumbro a este lugar.

—Tú no eres de por aquí.

—No, soy de Ohio.

—… ¿Qué haces aquí exactamente? — la castaña sacó el computador de su mochila, encendiendo el pequeño aparato

—Bueno, es una larga historia.

—Tenemos tiempo.

—Sí, eso es cierto— pensó un momento —técnicamente, estoy secuestrada.

Antes de que otra joven pudiera tener más información, escuchó un ruido cercano que la alertó enseguida: Pasos. Rachel se puso de pie

—Dame un momento.

La rubia se puso de pie, colocando la mano en el arma: Una M-10, en ciertas ocasiones, también usaba una Desert Eagle, pero prefería dejarla para objetivos más conocidos, cuando no sabías a qué te enfrentabas, lo mejor era priorizar una gran cantidad de disparos a riesgo de quedarse sin balas.

Caminó sin hacer ningún ruido por el pasillo, pegada a la pared con el dedo al lado del gatillo, "nunca lo pongas sobre el gatillo, puedes dispararte tú misma en el pie" había sido la enseñanza de Ethan.

Al otro lado del pasillo había un grupo de hombres llevando cajas, suponía que también habían rentado alguna habitación para usar como bodega, iba a retirarse cuando algo llamó su atención: En el brazo, uno de los sujetos tenía un tatuaje con un símbolo extraño que ella no había visto.

No era como si Rachel conociera a todos los matones y pandillas de la ciudad, pero si a las más conocidas, por lo que ese símbolo le resultó extraño: Un pájaro con una cicatriz que le cruzaba todo el cuerpo y una pequeña aureola en la cabeza

—Qué extraño…— decidió alejarse antes de que la vieran, guardó el arma y regresó al lugar.

Alice estaba tecleando algo

— ¿Qué haces?

—Pico código. Estoy aburrida.

—No entiendo mucho de eso, en realidad— la rubia volvió a sentarse a su lado — ¿es difícil?

—Más o menos, bueno, depende también del lenguaje de programación que estés usando, pero diría que lo más complejo es aprender a pensar como programador.

—Creo que lo pillo.

—Mira, por ejemplo— la conversación se detuvo cuando escucharon disparos. Rachel sacó la pistola y le indicó a Alice que la siguiera a la otra vuelta del pasillo: Mientras no los vieran, podían agarrarlos por sorpresa

—Quédate detrás de mí— ordenó algo tensa. La otra joven pensó que Ray lucía como una gata agazapada, esperando a saltar sobre la presa.

Esta llegó corriendo por el pasillo como un demente, cuando vio que la joven la apuntó, entró en pánico

— ¡No estoy armado! — Alzaba los brazos para que lo viera — ¡Yo no disparé! — vio que tenía una herida en el brazo, sangraba copiosamente

—Atiéndelo, yo iré a ver qué pasa— salió disparada por el pasillo.

En el pasillo había un sujeto que estaba tirado en el piso, era el hombre del tatuaje extraño, había otro apuntándole con una pistola, no recordaba haberlo visto llevando cajas, de seguro había logrado colarse

— ¡¿Dónde la tienen?!

—No sé de qué estás hablando.

El que estaba en el piso lucía genuinamente asustado, aprovechando que no la estaba mirando, la rubia disparó en su dirección, los tres tiros del arma dieron en lugares ligeramente diferentes de su brazo, obligándolo a soltar la pistola, cuando esta cayó al suelo, ella la pateó lejos

— ¿Qué era lo que ibas a hacer? —preguntó, el hombre tenía la esclerótica rojiza, como si estuviera drogado, soltaba espuma por la boca y las manos le templaban horriblemente, dudaba que en ese estado pudiera disparar

— ¿Acaso esto es…?— antes de que terminara de pensar, el sujeto que acababa de salvar le dio un empujón, tirándola al piso y abandonando el lugar, Rachel salió corriendo detrás de él, pero cuando llegó al exterior, ya lo había perdido

—Maldita sea…— pensó molesta, había cometido un error casi de novato.

Regresó para encontrarse a Alice aterrada

—…Está muerto— parecía a punto de llorar —llamé a una ambulancia, me dijeron que…

—Se nota que no eres de por aquí— comentó sin intención de ser hiriente — ¿El otro está bien?

—Sí…bueno, le vendé la herida, pero…

—Dile a las chicas que me presten una sábana, lo meteremos en el maletero. Creo que la sesión terminó— guardó la pistola —y dile al sujeto que se viene con nosotras al Barrio de las rosas, quiero hacerle algunas preguntas, también te pediré que busques algo de información cuando estemos allí.

La joven estaba tan aturdida que solo asintió con la cabeza a cumplir las órdenes de forma automática.


Adivinen quien no pudo entrar a su cuenta de fanfiction en toda la semana :)

(Matenme.)