Dreamcatcher

La historia me pertenece y los personajes a S. Meyer y uno que otro mío…

Muchas gracias a Vhica por ayudarme…

Les recomiendo escuchar una y otra vez "Children from the war" de Two Steps From Hell… Mas abajo le digo donde escucharla ;)


"El dolor que no se desahoga con lágrimas puede hacer que sean otros órganos los que lloren."

Francis J. Braceland

Capítulo 3

Solo necesité unos segundos para marcar tres dígitos...

—911 ¿Cuál es su emergencia?

—Por favor, una ambulancia a la quinta avenida y E97th número 1160, interior 1ª.

—Enseguida llega ¿Qué le pasó a la persona?

—Un ataque al corazón a persona mayor de 90, creo que ya llegaron.

Y así fue, en eso escuché a la ambulancia y a los paramédicos tocar mi puerta, corrí a abrirles y me preguntaron que donde se encontraba la persona, los llevé hacia ella, rápidamente se pusieron en acción y se la llevaron a la ambulancia, tomé sus papeles junto con mi bolso y el de ella, aún seguía con el uniforme y decidí que ya que estuviera mejor, vendría a cambiarme cuando tuviera algún chance. Me dejaron ir en la ambulancia con ella, me preguntaron algo sobre su estado y algunas otras cosas. Cuando llegamos, la pasaron a quirófano y salió de este después de una hora.

—Familiares de la paciente Swan —dijo el médico que la había operado.

Me paré y caminé hacia él, esperaba que fueran buenas noticias.

—La paciente se encuentra delicada pero logramos que reaccionara de este paro cardiaco, espero que usted esté al tanto de sus problemas del corazón de su familiar —asentí con la cabeza— La dejaremos en observación unos días para ver como evoluciona, pero le recomiendo que hable con su médico que la trata. Le sugiero hablar con él.

—Si claro, me pondré en contacto con el doctor, ¿Cuánto tiempo cree que tenga de…?

—No te puedo dar una fecha exacta a pesar de haber visto su historial, pero creo que sería un año cuando mucho; tal vez con unos muy extremos cuidados… Bueno, te dejo, dentro de un tiempo podrás ir a ver a tu abuela.

—Muchas gracias

Volví a sentarme en la dura banca donde había estado hace unos minutos y busqué en los papeles el número del doctor, al encontrarlo marqué pero nadie me contestó así que decidí dejarle un mensaje. La enfermera vino por mí y me llevó a ver a mi abuela, se encontraba dormida todavía por la anestesia y tenía muchos cables en su pecho que monitoreaban sus signos, me quedé un rato con ella hasta que terminó el horario de visitas, traté de que me dejaran quedarme pero fue imposible. En la tarde también había recibido la respuesta del doctor, llegaría hoy en la noche, me preguntó en que hospital estaba y me indicó que no me moviera de ahí hasta que llegara.

Estaba a punto de pelearme con la enfermera tratando de explicarle que había quedado ver al doctor de mi abuela aquí y por mas que le decía que no tardaría en llegar, no me creyó y casi llama a seguridad, el problema no pasó a mayores ya que me salvó la campana.

—Señorita Swan ¿Tiene algún problema con la enfermera? — me dijo el médico que había atendido a mi abuela.

—La señorita no se quiere retirar y ya pasó el horario de visitas —trató de explicar la enfermera.

—Y la enfermera no quiere entender que espero al doctor de mi abuela, que no tarda en llegar —me defendí, estaba a punto de sacarle la lengua.

—Retírate Vanessa, yo asumo las consecuencias si ocurre algo.

Toda enojada y llena de vergüenza, se fue "Vanessa" por el pasillo hasta quedar fuera de mi vista.

—Disculpa lo ocurrido —me dijo con algo de pena— ¿Y quien es el médico que atiende a tu abuela?

—Doctor en medicina —respondió una voz a mi espalda— Mucho gusto, soy Carlisle Cullen, hola Isabella cuanto tiempo que no te veía.

—Hola —dije algo tímida, la verdad es que no me acordaba de él.

—Soy el médico Hudson, hoy atendí a Marie Swan y me gustaría hablar con usted en privado, claro si no es molestia.

—No, claro que no, en un momento te alcanzo.

El médico Hudson se fue por el pasillo y subió al elevador que lo llevaría al piso tres.

—Bueno Isabella, creo que no te acuerdas de mí.

La verdad no creo que olvidaría a alguien así de apuesto, su cabellos era rubio junto con unos ojos color miel, tenía un aspecto varonil pero sin perder su belleza a pesar de los años, su piel era tan clara y se veía suave pero dura a la vez. Era increíble que se viera tan joven a pesar de tener un doctorado en medicina.

—La verdad no, creo que estaba muy chica cuando lo conocí.

—Así es y veo que has crecido, te ves muy guapa. Lamento mucho lo de tus padres y también no haber poder ir, aunque tú hablaste por el teléfono con mi esposa.

— ¡Oh si! claro que hablé con ella.

—Espérame aquí, deja voy con el médico y te llevo a casa.

—No es necesario, vivimos cerca de aquí a unas cuadras.

—Por favor déjame llevarte, y no acepto un no.

Me dejó con la palabra en la boca, ya que no me permitió protestar. A los pocos minutos volvió y me dijo que no era tan grave el ataque cardiaco, además de que habló con mi abuela que preguntaba por mí.

—Te molestaría que me quedara contigo, Marie me dijo que lo hiciera pero ¿Qué opinas tú?

—Por mi está bien.

En el estacionamiento estaba un Mercedes, totalmente negro desde la carrocería hasta los vidrios. Me había dicho que era de él. No tuve que darle indicaciones de cómo llegar, al parecer ya había venido antes.

— ¿Ya cenaste? — soltó de repente.

—Mmm no, cuando llegué de la escuela mi abuela ya estaba muy mal.

— ¿Me estás tratando de decir que ni siquiera comiste? Isabella, eso está mal.

—No tenía y ni tengo apetito.

—Sé que no soy ningún familiar tuyo pero vas a comer algo, anda ve a prepararte algo, yo ya cené, aunque sea cereal con leche.

Después de dos platos de cereal, noté que Carlisle tenía razón, tenía hambre pero no lo había sentido por la angustia. Aún era temprano así que llamé al director de la escuela para avisarle que faltaría, él era muy amigo de mi abuela, así que no dijo nada sobre mis faltas y me hizo prometerle que le avisaría como seguía mi abuela, además de que cuando estuviera mejor, volviera a la escuela.

Esa noche dormí en paz, ya que estaba muy cansada como para tener sueños. Muy temprano en la mañana, me despertó el olor a ¿Huevos fritos? Salí de mi cuarto después de ir a hacer mis necesidades y en la cocina estaba una mujer de cabello color caramelo dándome la espalda.

— ¿Buenos días? — le dije algo confusa.

—Buenos días cariño, ¿Por qué no vas a recostarte otro rato? Aún es muy temprano no crees, todavía falta para ir a la escuela.

—No voy a ir, ¿Dónde esta Carlisle?

— ¡Oh disculpa! soy su esposa Esme y él se fue al hospital a checar a tu abuela, querida.

Esme era un amor, el desayuno estaba delicioso, incluso parecía de comercial. Pasamos la mañana platicando, se le notaba a lenguas que le gustaba dar su amor maternal. En tan solo unas horas, supe que se siente el amor maternal de ella, el cual ni siquiera llegué a sentir con Renée en años.

Al parecer, hoy sería el día de consentirme ya que me preparo un baño de burbujas, me puso mascarillas, uno que otro masajito. A la hora de comida, me dio una ensalada con algunos trozos de pollo a la naranja. Me dejó dormir un rato diciendo que ocuparía energía para la tarde ya que me tenía una sorpresa. Lo que nunca pensé fue que sería ir de compras. Ella parecía feliz haciendo esto, me traía de tienda en tienda, nada más pisaba la entrada y me mandaba al probador con montones de ropa, zapatos y accesorios, que por pura casualidad eran de mi talla y me quedaba a la perfección, además de que era mi estilo. Pero eso no se quedó ahí, si no que compró todo y cuando digo todo, es T-O-D-O y no me dejó pagar ni protestar insistiendo que era un pequeño regalo.

En la noche, cuando volvimos al departamento se encontraba Carlisle en la sala, después de un saludo y ayudarnos con el ejercito de bolsas, al parecer estaba acostumbrado, me contó que todo el día había estado dormida mi abuela; así que no tenía caso haber ido, su salud seguía casi igual solo que ya se encontraba mejor que antes.

Pasaron los meses… (Escúchenla aquí)

Hoy volvía a ser mi cumpleaños, mi abuela se encontraba aún en el hospital, aunque la dejaban salir, pero prefería no hacerlo, ya que se alteraba mucho su corazón. Esme y yo habíamos hecho un pastel y habíamos decidió ir en la tarde con ella, ya que toda la mañana eran puros estudios. El pastel era de zanahoria, uno de los preferidos de ella y también mío; la tarde pasó tranquila estuvimos entre risas y anécdotas, hasta que llegó la hora de volver a casa. Esme y Carlisle se quedaban en el departamento, aunque a veces los notaba algo raros, pero seguía sin tomarle tanta importancia. Mañana llegaría ¿Jasper? Si no me equivoco así se llama, era uno de los hijos adoptivos de ellos, aunque él, junto con su gemela, eran hijos de la hermana de Esme que había muerto hace muchos años.

El día siguiente pasé todo el día en el hospital, solo mi abuela y yo, estuvimos platicando sobre lo que habíamos hecho, ya que últimamente no lo hacíamos tan seguido como antes, me puso una regañada cuando le dije que desde su recaída no había vuelto a la escuela, aunque la verdad es que no asistía pero si presentaba los exámenes y proyectos con los cuales los maestros me calificaban, así que no había perdido el año anterior y ni este, que apenas estaba empezando.

—Isabella, mi vida, yo te amo mucho y tú lo sabes, así que por favor prométeme que nunca lo vas a olvidar.

—Yo también te amo mucho abue, eres la mejor de todas, además ¿Cómo crees que lo voy a olvidar?

—Lo sé, solo sentía la necesidad de decirlo… ¿Puedes hacerme un favor?

—Claro, lo que tú quieras.

— ¿Qué opinas sobre vivir con Esme y Carlisle? Ellos te pueden dar mucho amor y otra oportunidad de vivir lo que no disfrutaste.

— ¿Por qué lo dices?

— ¿Te gustaría que fueran tus padres? Déjame aclararte que esto no será ahorita, pero es por si empeoro o…

—No sigas, yo sé que algún día me dirás adiós pero así es la vida, yo sé que no los necesito para poder seguir mi vida.

—Vete a vivir con ellos, me gustaría creer que te pude dar todo lo que tenía a mi mano, quiero que vuelvas a ser feliz. Ya no mas dolor, solo felicidad; por favor, acéptalos, ellos te dejaran ir si no es lo que tu quieres, solo te pido que vivas con ellos como familia algún tiempo. Nada es definitivo Isabella, sé muy bien que seguirás adelante, pero quiero que aunque sea un momento no seas auto eficiente, que sepas que al llegar a casa sientas lo que es un hogar— en este momento estábamos las dos llenas de lágrimas— Me hubiera gustado que tuvieras otra infancia y adolescencia, pero sé que es imposible; también me hubiera gustado que tus padres fueran mas atentos contigo, poder haber estado a tu lado para cuidarte mientras llorabas y decirte "todo va a estar bien", defenderte de los monstros de debajo de la cama, vivir contigo tu primer amor o tu primer mejor amigo, aconsejarte aunque no me pidieras mi opinión. Me hubiera gustado tantas cosas pero sé que mi momento ya llegó, si no es hoy será mañana y así sucesivamente. Me da tristeza saber que no eres ni fuiste feliz, como lo debe ser un niño que está lejos de la realidad. Por favor acepta esta oportunidad, sigue adelante incluso si caes y vuelves a caer, sabré que tendrás a alguien que esté a tu lado para levantarte y tratar de curar la heridas, enamórate y desilusiónate, así es la vida; pero no nos queda de otra mas que volver a empezar, y prométeme que nunca te olvidarás de mí y mi amor.

—Abue, te amo mucho, tengo miedo de quedarme sola y no poder salir de la oscuridad.

Me lancé a sus brazos y como una niña pequeña, lloré hasta poder desahogarme, mi abuela acariciaba mi cabello y susurraba a cada rato que toda va a estar bien, que estaba segura en sus brazos, lo mucho que me amaba, y lo triste que estaba por verme sufrir. Estuvimos así hasta que llegó la enfermera a decirme que la hora de visitas había acabado, me despedí de ella prometiéndole que mañana volvería a primera hora, afuera me esperaba Esme que al verme aún con lágrimas y mi cara roja corrió hacia mi y me abrazó, fue un abrazo lleno de amor y compasión, incluso la escuchaba sollozar junto a mi. Este abrazo me hizo pensar las palabras de mi querida abuela, no siempre me podría detener, yo sola tendría que buscar a mi puerto seguro que me detuviera; a los pocos segundos sentí unos brazos por mi espalda, por el olor pude saber que era Carlisle, también sentí como poco a poco me calmaba.

Al separarnos ambos pasaron sus brazos alrededor, sabía que lo hacían por si me llegara a caer y la verdad que se los agradecí, ya que no dudaba que pasara en cualquier momento, las palabras de mi abuela eran como una despedida de mi. Cuando ya pude ver mejor, descubrí que nos acompañaba Jasper o eso creo, por lo que me habían dicho ambos, era igual de pálido y el mismo color de ojos que ellos, su cabellera algo larga y ondulada de color rubio.

—Hola, soy Jasper.

—Hola, mucho gusto, Isabella.

No sé que me llevó a abrazarlo, él no se retiró, aunque al principio se quedó tieso, pero conforme pasaron los segundos, sentí unos brazos fuertes rodearme con suma delicadeza como si fuera a romperme en cualquier segundo. Muy lentamente depositó un beso en la frente con igual cuidado, me guió hacia el estacionamiento, incluso me ayudó a subir al carro, me sentó en su regazo; todo lo hizo sin soltarme.

Al llegar al departamento, me dejó caminar pero aún así seguía sosteniéndome, sentí una conexión especial con él, no sabía el porqué, pero me encantaba estar a su lado; me sentía protegida, fue entonces cuando decidí que después de todo sería lo mejor irme con los Cullen.

En la noche Jasper veló de mi sueño, se quedó en el sillón que estaba al lado de mi cama, hace poco que lo habíamos metido a mi cuarto, para los días que Esme dormía en mi cama y Carlisle en él para cuidar de mis sueños. Al día siguiente, a primera hora me desperté y encontré a los tres en el sillón viéndome, a su lado había platos que tiempo atrás debían contener el desayuno. Esme vino a darme un beso en mi mejilla y se dirigió a la cocina para volver con un plato para mí.

—Buenos días mi amor, desayuna y cámbiate para ir con tu abuela —dicho eso se salió ella junto con su esposo, que antes había dejado un beso en mi frente.

—Buenos día Isabella ¿Dormiste bien?

—Creo que esa pregunta sería para ti, ya que dormiste en el sillón.

—No te preocupes por mi, dormí a gusto, no soy muy especial para eso, bien pude dormir en el piso y sentiría que era la mejor cama del mundo.

Me acompañó en el desayuno y salió cuando decidí darme una ducha rápida, decidí ponerme unos short de mezquilla con una polera blanca sin mangas y los tennis del mismo color, por último, agarré mi sudadera gris, mi cabello lo dejé suelto ya que me dolía un poco la cabeza.

De camino al hospital Esme se fue atrás conmigo, me recosté sobre su hombro y tomé su mano, noté la mirada de Carlisle por el espejo retrovisor. Al llegar, a mi abuela le estaban haciendo los estudios de siempre, por lo tanto su habitación estaba vacía, Jasper salió de ésta diciendo que iría por un café.

—No sé si has hablado con tu abuela sobre la opción de irte con nosotros ¿Lo has hecho? — me comentó Esme que se había quedado conmigo.

—Si lo hizo y creo que aceptaré.

—Me alegro que lo hagas, nada le tendría mas contenta a tu abuela, que tengas a alguien contigo.

—Lo sé, de hecho esas fueron sus palabras, ¿Dónde viven?

—Nosotros tenemos casas en varios lados así que ¿Dónde quieres vivir tú?

—No lo sé, por favor decidan esto ustedes, pero les pido si no es mucha molestia que no sea ni aquí ni en San Francisco.

—Está bien cariño, mis otros hijos también son un amor, sé que se van a llevar muy bien; Jasper, Rosalie y Emmet son un año menor, pero Alice y Edward son de tu edad.

— ¿Jasper tiene 17? Yo lo creí más grande, como de universidad.

—Lo sé, se ve algo grande pero no lo es tanto.

En ese momento entró mi abuela, después de ella se acomodara en la cama, agarró una hoja de la mesita que tenía al lado, me hizo una seña para que me acercara. Lo que tenía en la mano no era una hoja, si no una foto, en ella salíamos Esme y yo un día que habíamos ido a comer con unos conocidos de esta. Ella traía puesta una falda azul marino con puntos blancos, una blusa azul cielo de botones y arriba un saco del color de la falda pero liso también, traía un cinto de color naranja con café y unos botines negros que eran del color de su bolsa. Yo llevaba prestado la falda de su saco que tenía un cinto café rojizo y un suéter rojo que le había arremangado las magas hasta los codos, al igual que ella traía botines pero los míos eran café oscuro; las dos llevábamos el cabello suelto y lentes de sol.

—Carlisle me la dio, me encanta como salen las dos —nos estaba contando mi abuela— siempre se ven hermosas claro, pero lo que más me gusta es que se lleven tan bien y se vean tan unidas.

Las tres sonreímos y seguimos platicando un buen rato, a los pocos minutos había llegado Jasper que gustosamente se había unido a nosotras, pero lo que mas me preocupó fue que Carlisle no llegara, ya había pasado mucho tiempo desde los estudios de mi abuela ¿Habría encontrado algo malo? Varias veces les pregunté a las enfermeras si lo había visto y todas me respondían lo mismo: "sigue viendo los resultados", las últimas me habían dicho que se le habían unido más médicos, esto ya me estaba dando mala espina…


Aquí esté otro capítulo espero y les guste... La canción se las recomiendo ya que cuando lo estaba escribiendo la estaba escuchando.

Gracias otra vez a Vhica, aquí abajo les dejo el link del grupo de betas

www. face book groups /betas ffaddic tion/

Y también el de la página del fanfic, subí fotos de la ropa

www. Facebook / pages/Dreamc atcher-by-Harut sy/2849236 28307175?fre f=ts

Nadie es perfecto…

Harutsy