El agua estaba helada, era un milagro que no fuera hielo. Le caía con dureza en la cabeza, espalda, rostro, todo el cuerpo. A petición y orden de Hermione, se estaba dando una ducha en el sucio baño de la casa. No acostumbraba bañarse sin jabón, pero a eso ahora no le daba mucha importancia. Era casi la medianoche y aproximadamente hace hora y media, los Weasley, aquel hombre lobo, la esposa del hombre lobo, esa chica Fleur Delacour y un miembro del ministerio, creía que se llamaba Kingsley, habían llegado.

No podía escuchar con el agua cayendo pero sabía que hacían abajo. Decidiendo si lo tiraban a la calle como perro o quedarse con la amenaza de tenerlo allí. Por una parte a él le gustaría irse, evitar poner más vidas en riesgo, conocía lugares donde podía esconderse pero por otro lado estaba la buena comida de eso elfo, la seguridad de estar en un recinto que no es visible para los mortifagos y estaba…ella.

Cerró los grifos del agua y se envolvió en una toalla gris, solo la cintura. Le importaba aun comino si alguien lo veía, no por nada tenía un cuerpo envidiable. Se estiro para relajar su espalda que, como había dicho la castaña hace unas horas, las heridas aún no se iban, pero estaban cicatrizando rápidamente.

Al salir de la regadera limpio el espejo que estaba empañado por el vapor y vio su cara. La superviso, detallo y finalmente cayó en la conclusión que tenía unas bolsas bajo los ojos demasiado negras, su labio inferior seguía partido, una de sus cejas aún tenía una marca de haber pasado por allí un cuchillo y su cuello estaba morado. Odiaba sentir pena por sí mismo, pero tenía que sentirla. Cualquiera sentiría lastimaba por él. Incluso las personas que estaban abajo. Eso lo hizo sonreír de forma astuta a su reflejo. Si el mismo sentía pena por él, los de la planta baja, más.

Mientras en la cocina de abajo, un Muffliato se aseguraba que el chico de arriba no oyera nada y la joven chica de grandes ojos pardos era la que hablaba:

-Bueno, todos sabemos porque estamos aquí. Y ahora me gustaría que me dejaran hablar y que nadie me interrumpiera. Bien…arriba se encuentra Draco Malfoy. Sí, todos lo sabemos. El mismo Draco Malfoy que odia a Harry, odia a Ron y…tal vez me odia a mí.

-¿Por qué tal vez?-pregunto Ron con los brazos cruzados.

-Dije sin interrupciones.-replico Hermione.-…como sea. Él ahora se encuentra muy mal herido, y además los mortifagos lo están buscando igual como buscan a Harry. Entonces, para no hacer esta historia muy larga…propongo que se quede con nosotros. Que se una a nosotros. Sé que Draco puede ser algo molesto y bastante arrogante. Pero el esta mañana nos ayudó a descubrir algo que Dumbeldore le encomendó a Harry y nos hizo aviso del Tabú en el nombre del Señor Tenebroso. Además, Draco ha estado demasiado tiempo con él, podría ser de ayuda para descubrir sus secretos, como actúa, los nombres de…

-Hermione, eso lo podemos hacer nosotros sin ninguna complicación. Créeme no lo necesitamos.-dijo Lupin.

-Claro que lo necesitamos y él nos necesita ahora…

-Es Draco Malfoy, Hermione. En su vida a necesitado ayuda de nadie.-dijo Fred que la miraba de forma acusadora.

-Además no sabemos si es un plan del Señor Tenebroso…-dijo George.

-Es demasiado improbable.-dijo Hermione firmemente.

-¿Qué propones Hermione? Para que decidamos.-dijo Arthur Weasley.

-Bueno, ayer Remus pensó en una votación pero…

-¡BIEN! Que sea así, porque todos estaremos de acuerdo en que no se queda.-dijo Ron arrebato de la mano de Hermione un trozo grande de pergamino.-…escriban aquí cada uno un SI o un NO.

Hermione fulmino a Ron con la mirada y saco de su bolsa un poco de tinta y varias plumas. Todos tomaron una y cuando algunos rasguños en el pergamino ya estaban sonando, alguien llamo a la puerta. La castaña fue a abrir y cuando vio a Draco de inmediato lo dejo pasar. Todos lo observaron caminar torcidamente hacía una silla al comienzo de la mesa.

-Ay por favor sigan, no se preocupen por mí.-dijo sarcásticamente el rubio dando una mirada a todos.

Hermione se acercó a él y le susurro algo al oído que nadie pudo oír. Solo vieron a Draco asentir y ladear un poco la cabeza.

Cuando todos terminaron de escribir en su papel se lo dieron a Hermione y antes que abriera el primero Ron le dijo:

-Recuerda Hermione, lo que hayamos escogido todos…

-Weasley, creo que ella es lo suficientemente inteligente para retener el significado de que es una votación.-dijo Draco también fulminándolo con la mirada. Igual que Hermione.

La castaña tomo el primer pedazo de pergamino y lo desdoblo. La cara le palideció y dijo:

-No.

Tomo otro y dijo:

-No.

Uno más…

-No.

Al tomar el cuarto y abrirlo una pizca de alegría se asomó en su rostro:

-Sí.

Tomo otro.

-No.

-No

-Sí.

-Sí.

-Si

-Si

-No

-Si

Al estar en este punto, con 6 síes y 6 noes, al tomar el ultimo papel y se aclaró la garganta. Abrió el pergamino y soltando un suspiro de alivio dijo con orgullo y alzando la cabeza:

-Sí.

Arthur, Molly, Bill, Fleur, Tonks, Kinglesy y Hermione sonrieron, mientras que los gemelos, Remus, Harry, Ron y Ginny rodaron los ojos.

-Increíble, siete votos a favor y seis en contra. Lo que significa que Malfoy se queda.- dijo Hermione mirando con una sonrisa parecida a la burla a Ron.

Todos arrastraron sus sillas y algunos soltaron suspiros, muchos comenzaron a despedirse y Hermione se agacho un poco y volvió a susurrarle al chico rubio:

-Te lo dije.

Él le devolvió la mirada y ambos que observaron durante un momento, ella diciéndole con los ojos que todo ya estaba bien y él mostrando un "gracias". Ese entrelace de miradas fue roto por Tonks, que toco a Hermione del hombro y le indico que la siguiera afuera de la cocina.

Hermione y Tonks fueron cerca de las escaleras y la mujer dijo:

-Bueno, pues se queda. ¿Sabes cómo lidiar con tres hombres al mismo tiempo?

-Claro. Tampoco son toros, son solo mis dos mejores amigos y Malfoy. Además creo que los cuatro aquí vamos a hacer un buen equipo.

-Hermione, ayer Remus y yo nos enteramos de algo…

-¿De qué?

-Los mortifagos no fueron a la boda de Bill y Fleur por Harry…fueron por Draco.

-¿Qué…? ¿Por qué irían por una persona que no estaba allí?

-Claro que estaba allí. Me pareció verlo en los matorrales, pero hasta yo creí que era ilógico, por eso no me pareció importante mencionarlo. Pero ayer que los Weasley hablaban con todos, la Tia Muriel dijo claramente que lo había visto entrar corriendo en la carpa justo un segundo antes que los mortifagos aparecieran.

-Bueno, eso no es importante…tal vez llego con ellos.

-Llego corriendo, Hermione. No en esa especie de niebla que los rodea.

-¿A qué quieren llegar, Tonks?

-A lo que tu estas pensando. ¿Qué hacía Draco en una fiesta a la que no ha sido invitado? A la vista de algunos Aurores.

Hermione permaneció callada y meditando la pregunta de Tonks. ¿Así que Draco no había ido con los mortifagos? ¿Cómo había aparecido en la Madriguera?

-¿Sabes? Vote para que se quedara aquí. Porque sé que tú puedes descubrir eso.-dijo Tonks dándole un apretón en el hombro y una sonrisa.

Hermione miro a la mujer que tenía enfrente y le devolvió la mueca, pensando en que había algo que le daba mucho miedo. No sabía que era, era algo muy parecido a la incredulidad, solo que mezclada con miedo. Sentía miedo de algo, o de alguien.

-Tonks…cuídate mucho.

-Tú eres la que debes cuidarte. No confió en Draco pero…hay algo en ti Hermione, que hace que hasta las personas más difíciles se ablanden. Sé que tal vez tú puedas, ayudarlo no solo a sanar en sus heridas también en su mente y…

-Tonks, tenemos que irnos.-dijo Lupin.

-Sí, cariño…aguarda.

Tonks se acerco a Hermione y ambas se dieron un abrazo, y Hermione sintió algo moverse en Tonks. Cerca de la boca del estomago. Al parecer Tonks también lo sintió porque se separo rápidamente y antes de colgarse de brazo de Lupin, le dio otra sonrisa.

Todos se despidieron, Molly le decía algo a Ron mientras que Kingsley algo a Harry. Los gemelos se despedían de Hermione, cuando esta noto que Draco se apretaba con fuerza su antebrazo izquierdo. Tenía los ojos cerrados con demasiada fuera y las venas del rostro se marcaban más de lo normal.

Después de que todos se fueran dando bendiciones y demás, de inmediato la chica fue con Draco y le dijo:

-¿Estás bien?

-La marca…me arde…-dijo él mientras hacía un intento de apretar su brazo para aliviar el dolor.

-Ven aquí…-le dijo Hermione mientras lo tomaba por el hombro y lo arrastraba de vuelta en la cocina.

Lo guio al fregadero y abrió el grifo, y espero a que saliera agua limpia, mientras Ron y Harry entraban de nuevo en la habitación. El chorro de agua se hizo de café verdoso a gris y minutos después a azul claro. Busco algo en la cocina que podía mojar y escucho la voz de Draco:

-Hay un pañuelo dentro de mi bolsillo.

Ella llevo su mano al bolso del chico y extrajo un pañuelo sedoso y con olor a menta. En un borde tenía las letras: D.M.

Mojo el pañuelo y se deshizo del pañuelo de Draco. Subió la manga de su camisa y vio con desagrado, como la Marca Tenebrosa emitía un tono rojo y se movía como una serpiente verdadera. Coloco el pauelo mojado en el brazo, tapando la marca e hizo un nudo.

-Tendrás que quedarte así un momento. Creo que tengo un libro de magia oscura tal vez venga algo sobre esto…

-De acuerdo…

Los dos hablaban en susurros y bastante juntos, Hermione de vez en cuando levantaba la mirada y Draco la bajaba para verla. Era una escena que hacía que Harry y Ron juntaran las cejas y se sintieran confusos.

-Vamos arriba.-dijo Hermione.

Draco salió por la puerta y empezó a subir las escaleras y Hermione estaba dispuesta a hacer lo mismo si las otras dos personas presentes no le hubieran impedido el paso con sus cuerpos.

-¿Qué?

-¿No te vas a quedar con nosotros para descubrir que vamos a hacer para encontrar el Guardapelo?.-dijo Ron

-Ya se los dije, pregúntele a Kreacher si ha visto algo.-contesto Hermione apresurada mientras trataba de quitar los cuerpos de sus amigos.

-Hermione te necesitamos…

-Harry se que pueden ustedes solos, no son tan inútiles.-dijo Hermione.

-¿Por qué quieres ir con Malfoy?-pregunto Ron.

Ella dejo de forcejear con sus amigos y guardo silencio. Si no podía aguantar la mirada de Malfoy, menos una verde intrigada y una azul acusadora, ella sabía porque quería ir con Draco y no planeaba decírselo a ellos.

-Solo me aseguro de que este bien.-dijo desviando su mirada.

-¿Asegurándote? Desde que llegamos con él, y no ha sido mucho tiempo, parece que solo quieres estar con él.

-Eso no es cierto Ronald…

-Tú sabes que es cierto. Lo que no entiendo es el porqué. ¿Qué pasa contigo?-dijo Ron mirándola ahora con molestia. Molestia que tanto Harry como Hermione sabían terminaría en enfado.

-No me pasa nada. Si alguno de ustedes estuviera herido y en recuperación, estaría tan al pendiente de ustedes como lo estoy con Draco. Ahora si me disculpan…-con todas sus fuerzas empujo el cuerpo de los chicos y paso por en medio de estos, siguiendo los pasos del joven que se encontraba arriba.

-Que estupidez. Ni cuando yo estaba en la enfermería se preocupaba tanto…-dijo Ron viéndola subir.

Harry solo levanto los hombros y le dio una palmada en el hombro. Tal vez el sabía la preocupación de su amiga pero…había cosas más importantes en que pensar en ese momento. ¿Dónde estaban esos malditos Horrocuxes?

La joven llego arriba, y fue directo al cuarto de Regulus. En el camino vio a Kreacher y le ofreció una sonrisa, como siempre. Algo realmente sorprendente es que este se la devolvió. Eso la confundió un poco, pero ya lo averiguaría más tarde. En ese momento la inundaba una alegría indescifrable, como cuando consigues algo que quieres. Al abrir la puerta del cuarto, Draco estaba de pie observando el techo, y al momento de bajar la mirada y verla a los pocos segundos sintió unos brazos rodearlo por el cuello. Granger lo estaba abrazando. Y no lo incomodaba para nada.

-Te quedas…-susurro ella en su cuello, lo cual le hizo cosquillas.

Él no supo cómo reaccionar, fue en automático cuando le devolvió el abrazo rodeando con sus brazos la espalda de ella. Algo lo emociono por dentro, fue como si una chispa que ocasionara una hoguera se encendiera y ahora esa hoguera se convertía en un fuego dentro de él. Fue una sensación demasiado agradable, cómoda. Además, Hermione olía bien. Su cabello peinado en esa trenza emanaba un aroma a frambuesa tal vez, o alguna fruta de bosque. Usaba un perfume liviano que bien podría ser de coco o vainilla. Además Draco distinguía ese olor que la caracterizaba, que la separaba de todas y todos. Olía a las páginas de libros viejos.

La chica al parecer se dio cuenta que él le devolvía el abrazo y se separo como si hubiera recibido un choque eléctrico. Se dio cuenta que Malfoy tomo eso raro, pues al separarse de él arrugo el entrecejo.

-Bueno…si…te quedas.-dijo Hermione para evitar que no se viera como una idiota.-…perdona, es que fue por…el momento y la obligación.

-Claro, niega que querían abrazarme Granger.-contestó Draco dirigiéndose a la cama y de dejándose caer en ella. Grave error. Olvido su espalda y al momento de caer, aunque la cama era blanda sintió el dolor de sus heridas y soltó un quejido.

Hermione dio una carcajada y se acerco del otro lado de la cama. Su mirada marrón como el Chocolate oscuro se junto una vez más con la plateada. Unos segundos después ella aparto la mirada y volvió a ruborizarse. No solía hacer eso, de hecho era algo completamente fuera de lugar en ella. Pero Draco era la representación de la incomodidad sin tan siquiera hacer nada, solo verte.

-¿Por qué haces eso?-lo escucho preguntar.

-¿Hacer qué?-contesto ella.

Draco guió su dedo índice a las mejillas de la chica y dijo:

-Aparece un tono rojo en tus pómulos y quitas la mirada, ¿Por qué haces eso?

-Yo no hago eso.-dijo ella poniéndose de pie de la cama y caminando hacia la puerta.

-Claro que lo haces, todo el tiempo. Cuando te miro, cuando te hacen halagos, cuando los profesores te dicen "Bien Señorita Granger, 10 puntos para Gryffindor", incluso cuando te molestas, aparece ese tono rojo porque estas demasi…-Draco se calló de golpe. Demonios, había hablado de más y lo sabía.

Hermione giro su cuerpo y lo miro acusadoramente, él no hizo nada más que juntar sus pulgares y mirarlos como si fueran muy interesantes

-Al parecer alguien ha estado observándome…

-Cualquiera se daría cuenta.

- Si, pero tú no eres "cualquiera"-

El levanto los hombros y al dejarlos caer sintió la mirada curiosa de Hermione. Diablos, ahora lo sabía. Si, la veía, ¿y eso qué? ¿Tenía algo de malo?.

El silencio era total entre los dos, Draco seguía ocupado en sus pulgares y Hermione lo miraba con esa risa en sus labios.

-¿Sabes que haces tú cuando caminas?-dijo Hermione.-…cuando paseas por los pasillos o cuando entras al Gran Comedor. Todo tu andar es rítmico, y a veces tienes las manos dentro de los bolsillos o fuera de ellos, pero jamás las mueves. Tu cabeza siempre recta, mirando enfrente. Y además…cuando caminas te sientes el rey del mundo y es gracioso verte.

Draco esta vez levanto la mirada y fue él quien miro curioso a Hermione. ¿Así que ella también lo observaba? El fuego que creció cuando ella lo abrazo, estaba siendo alentado con madera y no parecía apagarse.

-Tú cuando comes eres más graciosa. Jamás tocas un guisado, sin antes tomar jugo. Si hay pan lo cortas por la mitad y le untas jalea. Acomodas lo que va a comer primero y lo que sigue.

-¿Eso qué tiene de gracioso?-pregunto Hermione, subiendo sus pies a la cama y cruzándolos.

-Granger, acomodas la comida. Solo te hace falta clasificarla para que sea más gracioso.

-¿Así? Pues tú cuando comes, no tocas nada sin antes probar una de tus tontas manzanas.

Draco levanto de nuevo su dedo y levantando una ceja, la señalo y le dijo:

-Con mis manzanas no te metas.

Hermione soltó una risa y Draco deseo que no hubiera hecho eso. Era lo mismo como cuando se sonrojaba, levantaba sus mejillas aparecía el color rojo y sus dientes se hacían presentes.

-Y aun peor, si algo no te gusta lo matas con la mirada como si el plato tuviera la culpa.

-Tú cuando estás en Historia de la Magia te mueres de aburrimiento, pero aun así sigues prestando atención.

-¿Ahora vamos con las clases? Bien, pues tú en vuelo fuiste humillado por Harry la primera vez.

-Tú ni siquiera eres buena en vuelo. Te dan miedo las escobas, ¿recuerdas esa vez en primero cuando teníamos que hacer demostraciones? Dijiste que te dolía una pierna y te quedaste en el suelo

-¿pero si tú en Cuidado de Criaturas Mágicas? Te golpeo un hipogrifo por ser un idiota.

-¿Y quien estuvo tan preocupada porque me llevaran a la enfermería?-dijo Draco ladeando la cabeza.

Hermione guardo silencio y de nuevo bajo la mirada.

-¡AJA! ¿Lo ves? Ahí va de nuevo, ese sonrojo tuyo.-dijo Draco.

-No estoy sonrojada.-contestó ella, cuando sabía que era obvio que sí.-…además es aves estaba preocupada por…Hagrid. Porque no quería que su primera clase fuera mal. Y te recuerdo que eso no salió bien, pues fuiste de niña llorona con tu papi.

-Creo que pague muy bien eso con la bofetada que me diste.

-Te la merecías y lo sabes.

-Tu mano quedo en mi rostro durante más de cuatro días, cuando se quito tenía roja e hinchada la mejilla. Golpeas duro, Granger.

-Gracias.

De nuevo ninguno de los dos dijo nada, solo el crujido de la madera y al parecer el grifo de abajo goteando era lo que quebraba el reinante silencio. Draco tenía ganas de decir algo más, algo que sabía que tal vez ella no sabía. Un detalle que vio aquella noche, del año anterior.

-Te he visto llorar.-dijo al fin, después de cinco minutos de torturante silencio.-…el año pasado, en un pasillo. Estabas acurrucada en el suelo y llorabas. Fue algo raro, porque no lloras como debe llorar una chica.

-¿Ahora eres experto en chicas? Bien, según tú, Draco Malfoy ¿Cómo debe llorar una chica?

-Pues, créeme he visto llorar a Pansy más veces de lo que quisiera admitir. Es un llanto explicito, agonizante, demasiado escandaloso. Pero, tú lloras diferente. Es como si no quisieras hacerlo, como si intentaras tragarte todo por lo que estas llorando. Muerdes tu labio y tiemblas. Y lo que más es extraño de verte llorar, es que causas una terrible compasión, transmites tu dolor. Realmente me sentí mal de verte así. Tienes algo que hace que la gente quiera correr a consolarte, créeme que tuve que reprimirme para no hacerlo.

Hermione escucho eso atentamente y sintió algo que la asusto. Dentro de ella una gota de agua helada la recorrió, se deslizo por su pecho y llego al corazón. Cuando la gota toco su corazón, miro a Draco como si fuera el primer chico que hubiera visto. Él seguía hablando, y ella lo escuchaba. Estaba cautivada, noqueada por lo que descubrió en Draco. Era algo nuevo, irreconocible, desconocido. Muchos años vio a Draco como alguien arrogante, egocéntrico, narcisista, vanidoso. Ahora lo veía tan honesto. Estaba utilizando palabras tan llenas de razón.

El miedo crecía en ella, la gota de agua seguía creciendo en su corazón. Cuando se dio cuenta, ya era demasiado tarde. Algo más que la compasión fue lo que sintió por Draco.

-Draco…

-¿Si…?

-¿Por qué te interpusiste entre el hechizo y yo? ¿Por qué te golpearon?

Draco la miro y trago saliva. No, aun no estaba listo. No quería decirlo, pero de nuevo las palabras se deslizaron por su lengua y salieron por su boca:

-Porque te quiero, Granger…