Ella me dijo: Te amaré por siempre, y yo le contesté: te amaré mientras dure. Se enojó
conmigo dos días., me dijo que no la amaba. Ahora cada vez que la veo me dan ganas de
recordarle de que su "para siempre" solo duró unos cuantos meses y que mi "mientras dure"
fue mentira, porque ya terminó y aún la sigo amando.
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-¡Desmaius!-
La mujer cayó al suelo y se golpeó con la vitrina que tenía justo al frente. Hermione se acercó un poco para examinar lo que había hecho. Se giró al escuchar una voz y levantó la varita una vez más. Un hombre de avanzada edad y que apenas podía mantenerse en pie salía de una puerta de madera que estaba justo a su lado derecho.
El hombre la miró por encima de sus anteojos y enfocó la vista para apreciarla mejor. Caminó cojeando hasta que se apoyó en la vitrina.
-Jovencita… Buenas noches, estamos cerrados, pero si es algo urgente… ¿En qué puedo servirte?-
Hermione bajó un poco la mano sin dejar de observar al señor. Éste le sonrió con amabilidad y se giró un poco para acercarse a la caja registradora. La bruja vio como se le borraba la sonrisa rápidamente al ver a la chica que antes había aturdida en el suelo.
-¿Qué…? ¿Qué ha pasado?- exclamó con tono nervioso. Intento agacharse un poco y aproximarse al cuerpo de la mujer- Ruth… ¡Ruth, despierta!-
Hermione tragó con dificultad y rápidamente bordeó la vitrina para poder mantener al anciano vigilado. Éste levantó la vista de forma suplicante- Por favor, ayúdame a levantarla... yo no puedo… ¿Qué le ha pasado a mi nieta? ¿Has visto algo?-
- Solo está desmayada- contestó Hermione de forma helada.
-Pero, jovencita, ¡ayúdame! Estoy aquí solo…-
Hermione miró a su alrededor. Las ventanas del negocio daban vista hacia la oscura calle. Nadie pasaba por allí a esa hora. Se giró de nuevo y vio al hombre sentado en el suelo intentado reanimar a la chica. Soltó un suspiro y levantó su varita nuevamente apuntando al señor.
-Lo siento- espetó.
El hombre la miró con los ojos desorbitados - ¿Qué haces? ¡Espera! Toma el dinero que está en la caja, no tenemos mucho, somos humildes, pero, por favor, no nos hagas daño-
Hermione enarcó una ceja y le dio un rápido vistazo al deprimente lugar- Ya me he dado cuenta. No esperaba que tuvieran mucho-
- ¿Por qué lo haces? Eres solo una niña-
-Cállese- le contestó duramente- ¡Desmaius!-
Vio como el hombre caía hacia atrás dándose un golpe en la cabeza. Hermione notó como su corazón palpitó rápidamente por unos instantes. Esperaba que el anciano no se hubiera hecho daño. Sacó un pequeño bolsito y procedió a meter todo lo que encontró en la desbaratada tienda. Necesitaba comida con urgencia. Ya habían pasado tres días desde la última vez que había comido algo. Su estomago estaba completamente vacío y ella se sentía cada vez más debilitada.
Abrió una lata sin poderse contener y metiendo los dedos sacó todo su contenido llevándose a la boca con ansiedad mientras recorrían el lugar. Ni siquiera lo masticó, su cuerpo le ordenaba que lo tragara inmediatamente. Rápidamente tomó todo lo que pudo y salió del lugar sin mirar atrás.
Caminó con lentitud por las calles. Algunas personas la veían de forma disimulada. Supuso que sería muy extraño ver a una adolescente salir de de todos peligrosos callejones. Siguió su camino sin prestarle atención a las pocas personas que le pasaban por al lado de forma apresurada.
-¡Oye!- escuchó la voz de un hombre atrás suyo. Se giró con lentitud y miró con el entrecejo fruncido a dos magos que se le aproximaban. Iban vestidos con túnicas largas y negras que le llegaban hasta los tobillos. Tuvo un mal presentimiento al instante.
-¿Qué quieren?- contestó mal humorada.
Los magos llegaron a su altura y la observaron con atención. Las facciones de ambos eran toscas y parecían estar llenas de malicia, pero ella no se acobardó.
-¿Qué tienes en el bolsillo, mujer?- preguntó uno de ellos.
Hermione miró con despreocupación su bolsillo. La varita que le había robado al chico William le sobresalía de éste. Suspiró de alivio internamente. Si la varita se le hubiese caído por el camino y ella no se hubiera dado cuenta le hubiese causado una situación problemática.
- Mi varita, obviamente ¿Por qué?-
-Dinos tu nombre- ordenó el otro mago. Mucho más brutal y agresivo que su compañero.
-No tengo porque hacer eso ¿Quienes son ustedes?- le respondió la bruja de la misma forma.
Vio como ambos reían con ganas mientras se miraban. Tuvo la tentación de aparecerse, pero ya estaba cansándose de huir de todo lugar que visitaba; sin contar que la aparición le costaba mucha energía que no tenía.
-¡Escucha lo que dice! Mocosa, tú tienes edad para estar en el colegio todavía. Está prohibido que salgas-
Hermione sonrió forzadamente – No tengo intenciones de volver-
-Parece como si no supieras quienes somos-
La bruja asintió- Asumo que son mortífagos… y no entiendo porque me están persiguiendo-
Los hombres volvieron a reír- Lo somos, por lo tanto deberías cuidar esa preciosa boca y no dirigirte de esa manera hacia nosotros. Tú tienes que estar en Hogwarts, si te has escapado es porque estás siendo buscada y nosotros lo averiguaremos-
-Averigüen lo que quieran. Pero no me molesten- Estuvo a punto de girarse y desaparecerse cuando una poderosa mano la agarró fuertemente del brazo. Se dio la vuelta y agarró la varita rápidamente. Un sentimiento de pánico se apoderó de ella cuando vio a los dos hombres rodeándola.
Ambos la sujetaron con fuerza mientras le decían cosas que no comprendía. Liberó uno de sus brazos y golpeó al más cercano en el pecho, solo logró alejarlo dos pasos. Se debatía con fuerza mientras intentaba no emitir ningún sonido que llamara la atención. Si era verdad que eran mortífagos no dudarían en atacar los muggles que se aceraran para ayudarla.
-¡Suéltenme!- siseó con rabia. Notaba la adrenalina corriendo por su cuerpo y a los hombres cada vez se le hacía más difícil tenerla sometida.
-¡Atúrdela!- bramó uno de ellos.
La chica se giró y le dio un codazo justo en la cara, éste la liberó de inmediato y retrocedió soltando un quejido de dolor. El otro se distrajo y Hermione aprovechó para sacar su varita y apuntarlo - ¡Impedimenta!- gritó
Vio como caía al suelo con un golpe seco. Hermione respiraba de forma alterada y empezaba a sudar frío ante el miedo.
-¡Maldita! ¡Voy a matarte!-
Se dio la vuelta y se dio cuenta que el mortífago que había golpeado se abalanzaba contra ella y le daba un puñetazo en la cara. Salió despedida hasta golpearse contra una pared de piedra. Se sentía muy mareada y de repente pensó que perdería la consciencia ahí mismo. Apretó la mandíbula y se obligó a levantar los ojos hacia el hombre. Éste sangraba por la nariz y la miraba con el mayor de los odios. La apuntó con su varita pero rápidamente se tiró al suelo esquivando el hechizo. Se arrastró velozmente y buscó a varita que se le había caído de la mano debido al golpe. La vio más adelante en el suelo. Necesitaba largarse de allí ahora mismo.
-¡Desmaius!- Gritó a todo pulmón apuntado al hombre desde el suelo. Pero no acertó. Vio como el mortífago reía socarronamente.
-Vendrás con nosotros, niña… y si no me dan una buena recompensa por ti, destrozaré cada miembro de tu cuerpo, uno a uno-
Hermione tembló cuando se dio cuenta que el otro mortífago que había aturdido anteriormente se ponía en pie lentamente. Se incorporó rápidamente de un saltó y el pánico la consumió por completo. Lanzó otro hechizo aturdidor al hombre que tenía delante, pero éste moviéndose un poco hacia la izquierda lo evitó. Aprovechó para salir corriendo y centrarse en un lugar al que desaparecer.
-¡Atrápala!- escuchó como gritaban. Vio una sombra a su lado y se dio cuenta que el mortífago que había dejado atrás la perseguía y estaba a punto de alcanzarla. Lo vio levantar la varita y como un rayo rojo salía despedida de ésta. Hermione recibió el ataque en el costado izquierdo, justo en las costillas, notando como la ropa se le chamuscaba rápidamente y soltando un gemido de dolor.
No pensó en nada más. Necesitaba regresar con Harry y Ron, no podía ignorar el peligro que corría a cada segundo. Se concentró e inmediatamente notó como sus pies se despegaban del suelo. El alivió le duro horriblemente poco, pues una mano la había sujetado de la camisa con una fuerza descomunal. Intentó soltarse, pero le fue imposible.
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Cayó al suelo de bruces y soltó un grito desgarrador. Notó como su brazo izquierdo crujía y un torrente de dolor insoportable hizo que las lágrimas salieran sin control de sus ojos. Su brazo se había doblado durante la aparición, y justo cuando había tocado el suelo, un pesado cuerpo había caído encima de ella logrando quebrarlo.
Se retorció en el piso mientras el mortífago se ponía en pie y sonreía ante el espectáculo. El hombre no tenía varita, pero eso no la hizo sentir mejor.
-¡Harry!- gritó desesperada -¡Harry, Ron! ¡Ayúdenme!-
-¿Harry?- preguntó el hombre con malicia - ¿Quién es ese Harry?-
-¡Vete al infierno!- escupió la chica con desprecio. Se puso de costado intentando no aullar de dolor y miró hacia adelante. Estaba en el mismo bosque, pero la tienda ya no estaba ahí ¿Cómo era posible?
-¡HARRY!-
-No hay nadie, pequeña… estamos tú y yo solos. No podrás escapar-
La chica se giró hacia el hombre y vio sus ojos llenos de crueldad y lascivia. Retrocedió aterrada, pero no se alejaba mucho. El mortífago rió con fuerza y se le acercó rápidamente. Ella intentó darle una patada desde el suelo, pero el dolor había alcanzo un límite que le estaba resultando intolerable.
-Yo sé quien eres, pequeña… he visto tu foto. Y sé que estás acompañada de Harry Potter… ¿será ese Harry que tanto buscas?- dijo con regocijo mientras se relamía los labios.
-¡Cállate! ¿Acaso ves a Harry Potter aquí?-
El mortífago rió con ganas mientras se agachaba y se sentaba a horcadas sobre su cuerpo. Hermione soltó otro gritó de dolor cuando notó como las rodillas del mortífago presionaban con saña la herida que tenía en el torso.
-Haremos lo siguiente, pequeña sangre sucia. Llamaremos al Señor Tenebroso. Si es verdad que Potter está por aquí, él se encargará personalmente del chico. Pero mientras tanto, tu y yo podemos divertirnos un rato ¿no crees?-
Hermione terminó de perder los nervios y tembló visiblemente. Vio como el hombre acercaba sus asquerosas manos y le arrancaba la destruida camisa de un tirón. Hermione intentó alejarse y apoyó el codo en el suelo para impulsarse. Notó algo duró bajo éste y miró lo que había abajo. Una emoción como ninguna otra la atacó mientras veía la varita del hombre en el suelo.
No le interesó como había llegado hasta ahí, solo la tomó rápidamente y lo apuntó en la sien. Éste estaba tan concentrado en intentar desabrochar con brusquedad su pantalón que no se había dado cuenta de nada. Las palabras del otro mortífago le vinieron a la mente.
-¡Voy a matarte!- le susurró con rabia. El hombre rió fríamente y levantó la mirada. Sus pupilas se ensancharon al ver la varita de la chica apuntándole.
Se levantó rápidamente mientras Hermione se sentaba en el suelo. Respiraba con dificultad pero su mano estaba firme. Vio como el hombre retrocedía y dándose la espalda intentaba huir del lugar. Hermione parpadeó estupefacta. Pero ella no pensaba perdonar nada.
-¡Avada kedavra!- exclamó con decisión.
El cuerpo del hombre cayó al suelo y quedó boca abajo totalmente inerte. Esperó unos minutos, intentado recuperar el aliento, la cordura y la movilidad de sus extremidades. Se arrastró hacia él y lo miró con fijeza. Sus brazos estaban estirados y la chica vio la marca tenebrosa grabada en su piel. Dejó caer la varita ahí mismo, y llorando retrocedió rápidamente hasta un árbol cercano. Se apoyó en éste y probó sin éxito acomodar su destruida ropa. Miró la herida y vio que sangraba en abundancia.
Todavía llorando sin control buscó ente su pantalón, pero no encontró el bolsito que siempre llevaba consigo. Apoyó la cabeza contra el tronco del árbol tratando de controlar su angustia. No tenía díctamo para cerrar y curar esa herida. Lo había perdido todo.
Miró hacia todo el bosque y no vio señales de la tienda ¿Cómo era posible que Harry y Ron se hubiesen ido? ¿No esperaban su regreso? Iba a morir ahí, lo sentía.
Tenía el brazo izquierdo colgando inerte. Ni una simple fractura se sentía capaz de reparar. Todo el dolor se le acumulaba y sentía que perdería la consciencia en poco tiempo. Bajó la cabeza y siguió llorando sin querer contenerse, al menos sentía que eso la ayudaba un poco a aliviarse.
No supo cuanto tiempo estuvo ahí. Pero su mente luchaba por permanecer despierta mientras ella se abandonaba más y más. Una chispa de electricidad le cruzó el cerebro al escuchar unos pasos aproximándose a ella. Levantó la vista con dificultad.
-¿Harry?- preguntó débilmente.
Pero aquel que se le acercaba no era Harry Potter. Era un hombre mucho más alto y un poco más fornido. Vio una túnica negra ondear ante el viento y unos zapatos del mismo color que brillaban notablemente contra el opaco dolor de las hojas en el suelo.
Levantó la cabeza y se centró en el hombre recién llegado. Tragó con dificultad al verlo cada vez más cerca. Finalmente se detuvo a un metro de distancia y miró con disgusto el cadáver del mortífago. Hermione parpadeó varias veces y entrecerró los ojos para poderlo distinguir mejor.
Era un hombre inmensamente atractivo. Sus facciones eran duras y perfectas. Su cabello de color negro azabache algo desordenado, con algunos mechones cayéndole levemente por el rostro hacía que su blanca piel se vislumbrara más pálida de lo normal. Cuando éste la miró, ella quedó hipnotizada al instante. Tenía unos ojos de un color rojo oscuro y brillante ¿cómo podía ser eso? Y su mirada, intensa y llena de ferocidad la traspasaba como un puñal.
Pero algo cambió en esa mirada cuando ambos conectaros sus ojos. Hermione notó como su corazón palpitaba nervioso cuando él la observó de esa manera. Tan penetrante, como queriendo conocer sus más íntimos secretos.
-¿Quién eres?- preguntó Hermione con debilidad. No se sentía capaz de levantar el tono ante él.
El mago no respondió. Solo la miraba fijamente. No se movía ni un ápice y la chica empezaba a inquietarse. La chispa que la mantenía despierta cobró más intensidad cuando se dio cuenta que el misterioso hombre había dado dos pasos mas, estrechando la brecha entre ambos.
-¿No sabes quién soy?-
Se sintió derretir ante su voz. Tan clara y suave, alargando las eses de manera tan perfecta que le causó escalofríos. Sin embargo, él le resultaba tan familiar. Hermione ladeó la cabeza y negó levemente. Vio como el mago se acercaba a un más.
-Dime tu nombre- Ordenó fríamente.
Hermione estuvo a punto de replicarle, pero simplemente no podía – Me llamo Hermione-
Se asustó cuando el hombre se irguió y su postura se tensaba notablemente – Entonces tu me conoces- aseguró.
-No es así- contestó.
Vio como sonreía, haciéndolo parecer mucho más atractivo que antes. Sin embargo notó como el gesto no llegaba a sus ojos. Esta vez se acercó sin ningún tipo de recato y se quedó a unos palmos de ella. Se agachó y quedó con su rostro justo a su altura. Quiso decirle algo, pero la intensa mirada se posaba con tanta fuerza sobre ella que notó como sus mejillas ardían.
-Hermione Granger…. ¿cierto?- preguntó con suavidad.
La chica se quedó de piedra- Lo soy… ¿y tú eres…?-
Voldemort hizo una mueca. Nadie se atrevía a tutearlo así, pero no le dio importancia. Ella estaba confundida y no entendía por qué. Estaba dispuesto a perdonarle lo que fuera necesario en ese momento. Bajó sus ojos a la escasa ropa que cubría a la joven bruja y sintió como su propio cuerpo estremecía de excitación. Ella no se dio cuenta, estaba demasiado apenada como para fijarse en eso.
-Tú me conoces por un nombre que yo ya no utilizo- le explicó aproximándose más. Sus rostros estaban demasiado cerca y notó como la bruja se ponía nerviosa.
-¿Cuál… cual es… ese nombre?- le preguntó tartamudeando. Era débil ante él ¿Por qué?
Voldemort no pudo contenerse más. Su sangre hervía de tanta expectación, ella estaba tan cerca, lo estaba descontrolando. Pero sonrió con arrogancia mientras notaba como el cuerpo de la joven iba inclinándose más hacia él de forma inconsciente. Pudo notar el calor que desprendía ese mismo cuerpo, ansioso de tocarlo. No entendía por qué pasaba esto, pero no le interesó en lo absoluto. Estaba cegado ante esa mujer. Sus labios se rozaron de forma sutil mientras él le susurraba con sensualidad.
-Tú me llamas Tom-
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¡NUEVO CAPITULO! SIENTO QUE HACE CALOR… xD ¿QUE LES HA PARECIDO? ¿VAMOS POR EL QUINTO CAPITULO O LO DEJAMOS HASTA AQUÍ?
