Los días se pasaban a prisa al lado de su amiga, ambas habían conseguido un trabajo de medio tiempo en un café que se encontraba en el centro del pueblo, cuando no estaban trabajando ambas salían a pasear a todos aquellos lugares solitarios en las afueras del pueblo que solían frecuentar, compraban golosinas para pasar un buen rato comiendo y platicando, a veces acampaban durmiendo al exterior utilizando nada más que una cobija para no tocar directamente el suelo, el verano les permitía realizar tales actividades, ya se había pasado casi un año de todo lo acontecido con Jefferson y el tornado, Max era una celebridad local, tenía la atención de todos los habitantes del pueblo, claro la chica era una antisocial como de costumbre, pero no podía huir siempre de todos, debía admitir que se sentía molesta cuando presenciaba a chicos y a chicas pretendiendo ser amigos cercanos de la fotógrafa cuando no tenían ni la más mínima idea de quien era Max en realidad, hasta el momento habían logrado escapar pero Max iniciaría clases en agosto, la universidad había sido reconstruida, era momento de que todos volvieran a sus estudios, los dormitorios también estaban de vuelta, su tiempo con Max se reduciría de forma considerable debido a todo eso.

Sin ser capaz de encontrar la manera o el motivo adecuado para pedirle a Max que se quedara la observó empacar sus cosas y marcharse de regreso a los dormitorios de la universidad, ese día paso lento y aburrido, repasaba mentalmente las palabras de Max, poco antes de que iniciaran las clases le había pedido que volviera a la universidad, que retomara sus estudios, era verdad que muchas cosas habían cambiado luego de todas las locuras ocurridas en Arcadia Bay, la relación con su madre había mejorado y ya no peleaba con David, aunque aún no le hablaba mucho y prefería mantenerse a distancia, a pesar de todo eso sentía que ella misma no había cambiado mucho en cuanto a su forma de ser, estaba segura de que si alguien en la escuela llegaba a molestarla no dudaría en responder de la peor manera posible, tomaría acciones por cuenta propia y la historia se repetiría, volvería a ser expulsada.

Ese día no vería a Max pues le había dicho que sus amigos la habían invitado a salir para celebrar el regreso a clases, a pesar de que la fotógrafa la invitó a acompañarlos prefirió no asistir, no se sentía de humor, de nuevo su mente daba vueltas ¿Qué se supone que debía hacer de su vida? Antes no lo hubiera dudado ni un momento, se encontraría buscando la manera de escapar de aquel pequeño pueblo, pero ahora no era tan simple, no quería dejara a Max atrás y tampoco podía echar su propia vida a la basura, aún continuaba fumando hierba de vez en vez, pero cuando lo hacía era por motivos diferentes, ahora se podía decir que realmente lo hacía por diversión, ya no se sentía deprimida, la presencia de Max la había transportado al pasado, a esos momentos tranquilos donde vivir estaba bien, donde vivir no parecía un castigo injusto, con Rachel también se había sentido aliviada, pero era algo distinto, con ella había planeado su escape, ambas iban a huir juntas, con Max no sentía esa necesidad de correr, el miedo desaparecía al igual que su desesperación, el sol brillaba sin importar donde estuviera y se sentía tranquila, se sentía bien.

Doce de la noche, su celular vibro, recostada en su cama dirigió la mirada hacia la pequeña pantalla del artefacto.

Max: Te eche de menos hoy, ya volví a los dormitorios, fue un día agradable.

Suspiró, una torpe sonrisa se había dibujado sobre su rostro al leer el mensaje.

Para: Max. Me alegra que hayas tenido un buen día.

A penas había enviado el mensaje y la respuesta no tardó en llegar.

Max: ¿Cómo fue tu día?

Para: Max. Fue bueno, no me puedo quejar.

Max: No suena como un día divertido.

Para: Max. No lo fue, pero no fue malo.

Max: Lol. Pues mi día tampoco fue divertido, pero fue agradable, Kate se ve mucho mejor, ya se recuperó de todo lo que paso y Warren… bueno él sigue siendo el mismo :)

Para: Max. No emoji!

Max: Lo lamento… ¿Te veré mañana?

Para: Max. Definitivamente ¿A que hora?

Max: A las 3:00 PM

Para: Max. 3:00 PM será.

Y así con un sencillo intercambio de mensajes de nuevo se sentía en la cima del mundo, detestaba verse así de inmersa en su relación con otra persona, pero confiaba en Max, así que no importaba que tan idiota se sintiera a su lado, sabía que si bajaba la guardia no sería traicionada.

Esperaba impaciente en su camioneta, desde el estacionamiento observaba a los estudiantes caminar de un lado a otro charlando y jugando, todo eso le recordaba a Rachel, era la única a la que le había permitido acercarse a ella mientras estuvo en esa maldita universidad, su recuerdo aún la entristecía, sin importar todo lo que ella hubiera hecho o lo que cualquiera pudiera llegar a hacer, el final que tuvo no había sido justo, mirando el reloj se dio cuenta de que ya se habían pasado diez minutos de las tres, bufó ¿Qué demonios se encontraba haciendo esa hipster? Pensaba mientras volvía a inhalar el humo del cigarro.

- Lo siento… había un grupo de estudiantes que no dejaban de hacer preguntas y al final salió Warren de la nada a pedirme ayuda con otro de sus experimentos en el laboratorio.

De reojo miraba a su amiga que parecía agotada, exhalando lentamente el humo por la ventana sonrió de lado.

- ¿No te agrada la vida de súper héroe? – Comentó con tono sarcástico.

- ¿Bromeas? – Respondió Max con tono serio antes de liberar un profundo suspiro. – No nací para ser un súper héroe, prefiero vivir tranquila y no ser notada por nadie.

- Lástima, ahora eres la celebridad de Arcadia Bay, deberías disfrutar de tu fama y aprovecharla ¿Sabes en cuantos lugares podríamos comer sin pagar?

La menor sonrió. - ¿Podríamos? Creí que la celebridad era yo.

- Si y yo soy tu fiel secuaz, también merezco algo a cambio de mis servicios… sabes nada en esta vida es gratis.

Pudo escuchar a Max reír por lo bajo, era estúpido y meloso, pero escucharla reír bastaba para ponerla de buen humor.

Luego de un rato ambas coincidieron en la decisión de ir a un restaurante a comprar algo de comida, un par de hamburguesas y refresco bastarían para saciar su hambre, sentadas una frente a la otra en una mesa que se encontraba al lado de un gran ventanal observaron como sus platos eran servidos acompañados por una porción grande de papas fritas, el aroma era realmente agradable, Max no se había demorado en dar el primer bocado a la hamburguesa, la charla que mantenían era tranquila como de costumbre, ninguna de las dos era buena hablando sobre cosas que otros hacían, mantenían sus pláticas compartiendo ideas extrañas, abstractas pero divertidas, los silencios entre ambas también eran frecuentes, eso no hacía que la compañía que se brindaban fuera incómoda, por el contrario, esos silencios los disfrutaba como ningún otro.

- Deberías volver a Black Well… - Escuchó a la de cabello castaño pronunciar con tono desinteresado, pero era ya la cuarta vez que lo sugería lo cual le daba a entender que esa idea no tenía nada de "espontánea".

- No bromees Max, me tienen fichada en ese lugar.

- Hablé con el director.

- Oh no… - Bufó con fastidio.

- No, espera, antes de que te anticipes a cualquier cosa…

- No me anticipo, es solo que… bien, les di buenas razones para que me corrieran de ese lugar y no pienso pedir ningún tipo de disculpas solo para que me acepten de vuelta, además, mis malas costumbres no han cambiado, sigo siendo demasiado Cool para esa maldita escuela.

- Se que tenías mala conducta, que pintabas grafiti en el estacionamiento… entre otras cosas.

- ¿El director te lo contó?

- No hizo falta, vi tu expediente el día que nos colamos a su oficina en la noche.

- Wow… si que te desarrollaste como toda una buena detective, cuidado con Max-Sherlock. – Comentó sarcásticamente al tiempo que le ofrecía una sonrisa traviesa.

- Olvida eso, el punto es que me dijo que te aceptaría de vuelta… la única condición es que no vuelvas a la actitud que tenías antes de tu expulsión.

- ¡Exacto! Esa es justamente la maldita razón por la cual no estoy ahí, hay que admitirlo Max, no encajo en ese lugar.

La chica de cabello castaño suspiró con resignación. - ¿Y que piensas hacer? No es que no tengas más opciones que volver al estudio, yo podría comenzar a tomar fotos y a intentar venderlas sin tener que pasar por la universidad, pero dime ¿Tienes algo planeado para tu futuro?

Girando los ojos hacia un lado suspiró de forma pesarosa. – No lo se Max ¿Ok? Sabes que no suelo mirar mucho hacia el futuro, el único plan que llegue a tener fue el de escapar junto con Rachel y así salir de este maldito pueblo de una vez por todas… pero bueno, no se que demonios me hizo llegar a pensar que la maldición de este lugar me permitiría irme así de fácil. – Renegó volviendo a sentir el amargo sabor que le producía el recuerdo de la pérdida de Rachel.

- Lo sé… pero creo que es momento de que sigas adelante, escucha, si quieres, el siguiente semestre nos podemos mudar a Seattle con mis padres para salir de Arcadia Bay, allá podemos buscar otras escuelas y olvidar todo lo que ocurrió aquí el año pasado.

- Salir de Arcadia Bay de forma legal… no es mi estilo. – Bromeo con una amplia sonrisa pintada en el rostro.

- Pero, debes comenzar a estudiar aquí. – Chantajeo Max devolviéndole una sonrisa traviesa.

- Bien… Maxine ¿Por qué no solo admites que lo que en verdad quieres es tenerme cerca? – Dijo sin despegar su mirada de los ojos de la menor.

- Admitiré que no quiero ser la única que se muera de aburrimiento en clases de ocho de la mañana a dos de la tarde mientras tú duermes cómodamente en casa. Y es Max, no Maxine.

- Touche Súper Max… Tu envidia suena razonable ¿Quién no quisiera tener mis horarios? En especial cuando se está obligado a asistir a la universidad, no te culpo.- Respondió sonriendo ampliamente, de nuevo aquel inquietante sentimiento la invadía, incluso con temas tan aburridos, molestos y extenuantes, como lo era la idea de volver a la universidad, podía sentirse entretenida al lado de aquella vieja amiga, que últimamente la tenía pensando más de la cuenta.

- ¿Entonces tenemos un trato? – Cuestionó la menor alzando una ceja y mirándola de lado ofreciendo una sonrisa audaz.

- Un semestre en Black Well al lado de un montón de locos psicópatas disfrazados de maestros a cambio de mi boleto de salida de este pueblo… es algo arriesgado pero creo que valdrá la pena.

- No exageres, no es tan malo.

- Es fácil para ti decirlo, pero olvidas que no todos contamos con súper poderes… - Sonrió. – Trato hecho, aceptaré entrar a la universidad, intentaré sobrevivir un semestre, pero dile al director que no planeo ser del todo un lindo corderito.

- Chloe… - Renegó Max.

- ¿Qué? No seré como antes pero no planeo ser uno de esos estudiantes que no saben como es la vida más allá de los libros de texto que les intentan meter a la cabeza.

- Bien, creo que con eso basta. – Concluyó Max antes de volver a concentrarse en la comida que había sobre su plato.

Mariposas, a veces las envidiaba, podían volar de un lado a otro sin restricciones, iban a donde quisieran sin que nadie se los pudiera impedir, sus ojos azules seguían fielmente la figura de aquél hermoso insecto mientras aleteaba del otro lado de la ventana presumiendo su libertad, un profundo suspiro escapó de sus labios, con una postura perezosa reposaba su cuerpo sobre el pupitre, el profesor parecía esmerarse por volver de su clase una experiencia inolvidable en el ámbito del aburrimiento, no quería volver a entrar a esa maldita cátedra, sentía como si sus manos se encontraran atadas por detrás de su espalda, no podía actuar como normalmente lo habría hecho, le había prometido a Max que sería una buena alumna, o al menos una no tan problemática como lo había sido antes.

- Señorita Price, por favor podría darnos un ejemplo de lo que acabo de explicar. – Cuestionó el hombre de edad avanzada sin despegar su mirada de la nueva alumna que había entrado una semana después del inicio de clases.

- Si, claro… ¿De qué estaba hablando? – Respiró profundamente intentando reprimir todas aquellas frases sarcásticas que llegaban a su cabeza.

- Me lo suponía, toda la clase no ha hecho nada más que mirar por la ventana, no dudo que las cosas que ocurran allá afuera sean más interesantes que las que vemos aquí, pero la teoría siempre es parte importante para el desarrollo de un profesional.

- Seguro que sí señor Jackson. – Respondió desviando la mirada intentando no aparentar una posición retadora, lo cual a veces no podía evitar, esa era su forma más natural de responder a los demás cuando no estaba interesada en escucharlos, nunca se prestaba para ir más allá de las cosas que ella decidía o no hacer, eso era un enorme problema a la hora de estar en el aula de clases.

- ¡Señorita Price! Estoy al tanto de su delicado estado en la academia Blackwell, todos la tienen en la mira, así que le voy a pedir de la manera más atenta que al menos preste un poco de atención en la clase.

- ¡Eso hago! – Renegó ciñendo el entrecejo y alzando la voz al tiempo que se ponía de pie golpeando con la palma de sus manos la superficie del pupitre. – Créame que estoy al tanto de que todos y cada uno de ustedes no me quitan la mirada de encima en todo el transcurso de sus, sinceramente, aburridas clases, y no me parece justo, estoy poniendo un poco de mi parte al asistir y al no buscarme problemas haciendo travesuras por ahí, puede que no esté prestando total atención a lo que dice pero créame que no soy la única, hay otros dos o tres babeando libremente sobre sus bancas, pero ya que Chloe es la que está bajo advertencia es a ella a quién le pedirán dar ejemplos por estar distraída, entiendo que es su trabajo, pero ¡Por favor! denme un descanso. – Bufó mirando al hombre de manera amenazante, había llegado a su límite, tres días y esa bola de ancianos no dejaban de presionar.

- Eso es todo, estoy harta. – Concluyó saliendo del aula sin esperar respuesta alguna, de cualquier manera lo hecho, hecho estaba, caminaba aprisa por los pasillos, sabía a donde debía ir, no podía ir a ningún otro lado ni tenía algo mejor en mente.

- Disculpe ¿Está Max?

- Si ¿Qué necesitas?

- Necesito entregarle un recado.

- ¿Es urgente?

- ¿Eso importa? Si no se lo doy ahora no la volveré a ver hasta mañana y para entonces será demasiado tarde. – Gruñó con tono hostil, de verdad estaba cansada de todas las formalidades y reglas de la academia.

- Espera un momento. – Bufó la maestra de mala gana, unos instantes después la fotógrafa apareció.

- ¿Qué pasa?

- Ven. – Ordenó tomando a la menor por la muñeca llevándola con ella hacia los jardines de la escuela.

- Espera Chloe… la clase aún no termina.

- Después de todo lo que has hecho a mi lado te preocupas por salirte quince minutos antes de que termine una maldita clase ¿Cómo puedes actuar de manera tan cool en ciertas ocasiones y en otras de manera tan… tan Max?

- En las buenas y en las malas siempre seré Max Caulfield. – Respondió con seguridad la de cabello castaño robando una pequeña sonrisa de los labios de su amiga.

- Si, seguro que si, Maxipad, oye… creo que la he cagado.

- ¿Qué paso? – Max parecía tranquila, no lucía molesta, preocupada o disgustada.

- Descargue mi frustración de la semana en uno de los profesores… le eche en cara lo que ya te había dicho de la odiosa actitud que tienen todos esos desgraciados desde que entré el lunes a clases.

- ¿Y qué paso?

- Ni idea, escapé de ahí antes de que el viejo pudiera salir del trance en el que se quedó al verme de pie echándole en cara toda la mierda de la que ya estoy cansada.

- ¿Quieres que vuelva en el tiempo y te saque de clase antes de que eso ocurra?

- ¿Qué? No… no hace falta Max, no uses tus poderes, aunque me saques de esa clase terminaría gritándole eso a cualquier otro profesor tarde o temprano, tus dolores de cabeza ya se retiraron, hagamos que se quede así, mientras tanto esperaré a que el director me llame a su oficina para darme otro aburrido sermón… lo siento Max, lo intento, pero aquí nadie se presta para el progreso.

- No te preocupes, solo quiero que le des una oportunidad a la escuela, le prometí a Joyce que sería una buena influencia para ti.

- ¿Si? Bueno, nadie te premiará por eso, pero ten por seguro que si me aburro de este lugar serás tú quien pague las consecuencias. – Amenazó afilando la mirada.

- Lo tendré en mente. – Sonrió la menor.

El timbre sonó avisando el término de las clases, los alumnos comenzaron a salir de los salones, no paso mucho tiempo antes de escuchar una voz familiar, Warren, de nuevo, pensó al ver como el joven saludaba a Max y tomaba asiento a su lado para comenzar a hablar de sus aburridos pasatiempos e ideas absurdas sobre películas de las cuales nunca había escuchado hablar, Max parecía estar a la par de aquella extraña conversación, suspiró, era molesto tener a Warren cerca, como si estar en la escuela no fuera ya lo suficientemente tedioso.

- Lamento interrumpir su conversación de nerds, pero ¿No tienen nada mejor de que hablar?

- Chloe… Deberías aprender a reconocer el buen cine. – Comentó el chico sonriendo.

- Si… no suelo ver muchas películas pero podría jurar que los títulos de los que hablas no son buenos ni conocidos más allá de la comunidad nerd.

- Eso me ofende. – Respondió él sin lucir muy afectado, incluso parecía acostumbrado a que la gente le hablara así, no era de sorprenderse, Warren era uno de esos nerds a los que antes no se habría abstenido de atormentar hasta el cansancio, tenía surte de que este semestre se encontrara en abstinencia.

- Bueno, me voy, nos vemos luego Max. – Se despidió, no podía continuar ahí, si seguía con ellos seguro iba a terminar ofendiendo al amigo de Max y no quería disgustarla, normalmente no le importaría molestarlo, pero ahora ella misma temía a sus motivos.

- Y manos lejos de la mercancía ¿Entendido Warren? Ya te lo había dicho antes, Max es mía. – Concluyó con tono bromista al ponerse de pie, ni ella misma sabía como lograba parecer tan tranquila y fresca al hacer esos comentarios cuando por dentro sabía que iban en serio, quería a Warren lejos de Max, de su Max, aún recordaba a Rachel, pero la imagen de Max se había vuelto más significativa ahora que nunca, Rachel le había guardado algunos secretos de su relación con el maldito traficante de narcóticos y era algo que a pesar de todo no podía pasar por alto, su relación no parecía ser tan sincera como la que sabía que tenía con Max, su estimada amiga de infancia, que a pesar de haberse ido durante años, nunca le había guardado secretos, no había nada que entre ellas no se confiaran, se sentía feliz de saber que era la única que conocía de los poderes de la fotógrafa, de la misma manera ella le confiaba todo a su amiga, y ahora se sentía atrapada por aquellos fuertes sentimientos que iban creciendo dentro de su pecho, era mala intentando ocultar lo que pensaba o sentía, por eso no se limitaba a bromear con Warren sobre el hecho de que, luego del beso que ocurrió en su habitación, Max era suya.

Tres meses habían pasado desde su regreso a Black Well, no podía creer que de nuevo se sintiera como una niñita en medio de una rabieta, era parte de su personalidad eso de ser espontánea y voluble, pero había veces que se arrepentía de las cosas que salían de su boca en esos momentos de ira, había insultado a Warren y Max naturalmente se había molestado, el chico se lo había buscado, era demasiado nerd, una víctima demasiado llamativa y para colmo rondaba a Max como una mosca a la comida, era molesto, debía admitir que le irritaba cualquier persona que quisiera robar por mucho tiempo la atención de Max, pero Warren era especialmente molesto pues no se rendía en su idea de conquistar a la fotógrafa, así que al final lo inevitable ocurrió, lo insultó y aquí estaba ahora, sábado por la noche a solas en su habitación sabiendo que Max se había ido a ver una película con el chico, seguro para intentar reconfortarlo luego de haberle echado en cara el hecho de que incluso la fotógrafa a veces admitía estar cansada de la melosa actitud del joven, para colmo la pelea con el nerd se había transformado en una pelea con su amiga, se sentía fatal y no había mucho que pudiera hacer por el momento.

Pasado el tiempo y luego de un buen par de cigarros de hierba su mente no dejaba de divagar, tomando el celular entre sus manos observaba el fondo de pantalla que tenía, una foto de ella y Max.

9:40 PM - Para: Max. Hola… lamento lo que ocurrió con Warren.

9:46 PM - Para: Max. Dije cosas que no debí decirte, no tienes la culpa de nada de lo que paso… estaba molesta, no tolero a tu amigo, se que es un buen chico pero…

9:47 PM - Para: Max. Bien, simplemente no lo tolero… ¿Me disculpas?

10:09 PM - Para: Max. No tienes porque responder hoy (Mientras respondas en la mañana todo está bien) ¿Te puedo ver mañana para hablar las cosas?

La noche avanzaba, los minutos parecían horas, estaba aburrida, bufó, estaba cansada de estarle dando vueltas al asunto, saldría, era mejor ir a distraerse un poco, no tenía sentido el quedarse a esperar ser perdonada de un momento a otro, una vuelta con uno de sus viejos conocidos no le vendría nada mal, un par de bebidas siempre le ayudaban a relajarse, o al menos a no pensar demasiado.

Una y media de la mañana, se había pasado un poco de copas, su cuerpo se encontraba relajado, algo adormilado y torpe, su cabeza daba vueltas, era momento de partir, para su desgracia el alcohol solo la había puesto más sentimental, quería hablar con Max cuanto antes, el campus de la universidad quedaba cerca así que decidió caminar hasta el lugar, después de todo no llevaba su camioneta, le había pedido un aventón a su amigo pero no pretendía volver con él, sin avisarle a nadie salió del bar encaminándose hacia el campus.

Transcurrieron veinte minutos durante su caminata, había llegado a los dormitorios, si la atrapaban ahí estaba acabada, pero ya había logrado burlar a un par de guardias, sonrió al pensar que todo aquello lo había hecho estando alcoholizada, definitivamente estaba capacitada para ser la secuaz de Max, meditaba al avanzar por el obscuro pasillo, no paso mucho antes de que encontrara la puerta de la habitación de su amiga, tenía una copia de la llave de la puerta pues Max se la había dado un mes antes para que pudiera entrar y salir a su gusto en caso de que necesitara algo, suspiró, lentamente introdujo la llave en la cerradura y la giró retirando el seguro, de la misma manera giró la perilla y poco a poco fue abriendo la puerta, asomando primero la cabeza se topo con la silueta de Max, dormía apaciblemente sobre su cama, entre sus manos pudo observar su teléfono celular, fue entonces que recordó los mensajes que le había enviado antes, luego de entrar a la habitación cerró la puerta tras de sí, tomando su propio celular revisó los mensajes.

11:03 PM – De: Max. Acabo de volver, se que estabas molesta… pero no tenías porque insultar a Warren, a veces es ago molesto, lo sé, pero sigue siendo mi amigo, hablamos mañana, descansa.

12:14 AM – De: Max. Hey ¿Estas ahí? :c

12:14 AM – De: Max. ¿Ni una queja por los emojis? :c

01:00 AM – De: Max. Bien, supongo entonces que te veo mañana :c

Sonrió, en silencio se acercó a la fotógrafa para tomar su celular y colocarlo encima del escritorio junto al suyo, luego de dejar caer su chaqueta y las botas al suelo se encamino hacia la cama de Max, poniéndose en cuclillas observaba a la chica dormir.

- Hey, súper Max ¿Estás despierta? – Murmuró sin retirar su mirada de encima. – Max… - Susurró acercando su mano derecha al rostro de la menor para acariciarlo suavemente, disfrutó mirando como los ojos de a chica se abrían de forma perezosa.

- ¿Chloe?

- Hey. – Saludó sonriente.

- ¿Qué haces aquí? – Preguntó adormilada.

- Andaba cerca y no traje la camioneta conmigo, me quedabas de paso así que decidí llegar a verte y a pedirte asilo por esta noche.

- Hueles a cigarro… y alcohol.

- Dime algo que no sepa… muévete, no pienso dormir en el piso. – Ordenó.

- ¿Estas ebria?

- Yo no diría eso, estoy… bien. – Respondió, Max se recorrió pegándose más a la pared dejando un espacio para que ella se pudiera recostar.

- En una escala del uno al diez ¿Qué tanto te molestaría cambiarte de ropa antes de meterte a las cobijas?

- ¿Ese es tu modo cordial de decir que apesto? En una escala del uno al diez ¿Qué tanto te molestaría que duerma en ropa interior a tu lado? – Respondió sonriendo.

Silencio, al parecer había tomado a su amiga por sorpresa con esa pregunta, lamentaba que todo se encontrara a obscuras pues no pudo percibir el rostro apenado de la menor.

- Estas ebria Price. – Sentenció la menor.

Rió entretenida al notar la timidez en la voz de Max. - Bien, tomaré eso como un diez, me cambiaré ¿Dónde tienes la ropa para dormir?

- Hay unas blusas que puedes usar en aquel cajón.

- ¿Solo blusas? Eres una pervertida.

- Deja de decir tonterías, no me molesta que duermas en tus boxer, es casi igual a cuando duermes con uno de esos pequeños short que usas.

- Entonces en la escala del uno al diez eso es un cinco… ya sabes, la mitad. – Rió.

- Si… como digas, anda ve a cambiarte. – Rió la menor.

Se sentía alegre, Max no parecía molesta, tal vez se debía a que estaba ebria y por eso no quería discutir las cosas con ella en ese momento, luego de colocarse una blusa de tirantes y de retirarse el pantalón se metió entre las sábanas, la cama de Max era pequeña así que el espacio que había entre ellas era reducido, debía admitir que esa había sido su intención desde el inicio, quería tenerla cerca, dormir a su lado y disfrutar de su calor, de su aroma.

- Oye… ¿Estas molesta?

- No.

- Lo lamento, no quería hacer eso, bueno, en definitiva quería insultar a Warren, pero no quería pelear contigo.

- Creo que hay otras formas de solucionar las cosas… de cualquier manera, tal vez Warren se mantenga alejado por un tiempo, parecía algo triste por lo que escuchó, me disculpé pero no se vio muy convencido.

- Es molesto, el mismo no puede negar que lo es, por eso le es difícil aceptar tus disculpas.

- Chloe…

- ¿Qué? Lo es, es irritante.

- Si… a veces, pero no por eso voy a insultarlo y tú tampoco deberías de hacerlo.

El alcohol tenía su cabeza dando vueltas, sus pensamientos no eran claros, no podía guardar silencio o decir otra cosa que no fuera lo que tenía en mente, no era que le importara mucho lo que dijera o no, no tenía el uso de razón necesario para poder ponerse límites.

- Es su culpa, le he advertido y le he dicho de buena manera que se aleje de ti, no hace caso.

- Sigues jugando con eso… sabes, Warren es algo torpe pero no es tonto, sabe que solo bromeas con él.

- Entonces es más torpe de lo que creo que es… hablo en serio cuando lo digo que se aleje.

- ¿Cuánto has bebido hoy?

- No lo suficiente. – Respondió mirando directo hacia los ojos de la menor. – Se debe beber hasta perder totalmente el equilibrio y no lo hice.

- Duerme, hablamos del resto mañana.

- Max…

- Más vale que lo siguiente que digas tenga relevancia.

- Escribiste con muchos emojis en los mensajes.

La menor rió entretenida. – Duérmete ya. – La escuchó ordenar, bufó, se sentía inquieta, no podía dejar su mente en blanco, pronto este problema se esfumo al sentir como Max se acercaba a ella para acurrucarse entre sus brazos, por un momento permaneció inmóvil, sorprendida contuvo la respiración, su corazón pareció enloquecer, tal vez el alcohol había aumentado su sensibilidad, no estaba segura de que era pero no lograba calmarse, lentamente rodeo a la menor con sus brazos y la estrecho con fuerza cerca de ella, con una de sus manos comenzó a acariciar los cabellos castaños, poco a poco sus dedos pasaron de acariciar su cabello a acariciar la suave piel del rostro de su amiga.

- Chloe… - Se escuchó como un murmullo. – Me haces cosquillas. – Rió Max por lo bajo.

- Los súper héroes no tienen cosquillas, eso no es súper. – Respondió sin perder de vista cada una de las reacciones de la menor, sus miradas se cruzaron, ninguna miro hacia otro lado, sentía que el pecho le estaba a punto de estallar.

- Max… te reto a besarme. – Sonrió.

- Creo que esta vez me acobardaré. – Recibió en respuesta. – No me siento tan valiente hoy.

Su piel se erizo al sentir como la menor escondía el rostro en la curvatura de su cuello acercándose aún más a ella, aquella situación no pintaba nada bien, ya no era algo que pudiera categorizar como "normal" o no al menos dentro de su amistad, suspiró.

- Gallina. – Murmuró acurrucando a Max entre sus brazos, no podía pedir nada más, la tenía a ella, eso era más que suficiente, no necesitaba más pruebas, no necesitaba palabras, sabía que lo que había entre ellas no era una simple amistad, llevaba dudándolo un poco durante un par de meses ya pero ahora le quedaba claro, Max le gustaba y estaba segura de que sus sentimientos eran correspondidos, ya luego se encargaría de lograr que la tímida fotógrafa lo admitiera, por el momento prefería disfrutar del momento y dormir cómodamente.


Saludos! Aquí les traigo el siguiente capítulo, como dije antes, el fic no será tan largo porque en realidad cuando lo inicié no pensé mucho en el desarrollo, así que intento pensar en algo bueno para hacerlo corto pero agradable al leer xD!
Sin embargo, tengo planeado iniciar ooootro fic de Pricefield, y en ese si que tengo planeado todo el drama, yeah! jaja ya lo tengo iniciado pero no se si deba subir los capítulos ya o terminar este fic primero ¿Les gustaría leerlo?
De nuevo gracias por los que se toman el tiempo de pasar por aca y por supuesto a los que se toman el tiempo para dejar review, hasta la próxima B) chau!