Disfruten :)

Bajo las estrella

Rin y Sesshomaru se hallaban entrenando. O más bien, Rin era la que entrenaba, Sesshomaru sólo esquivaba y de vez en cuando lanzaba un ataque con la Tokijin. Porque aunque había notado la excepcional mejora de su joven alumna, sumado a que en un par de ocasiones pudo repeler ataques de youkais menores, Sesshomaru no le haría daño a su protegida, por lo cual no usaba ni su látigo de veneno, ni empleaba el aura maligna de su poderosa espada. No soportaría ver a Rin morir por su culpa. No de nuevo.

El Lord sabía que Rin no era la mujer más bella que sus doradas orbes hubieran visto, sin ser fea. Era normal. Pero con una espada en la mano, Rin sufría una metamorfosis. La gracia y elegancia que había adquirido con sus profesores, con Keiko, y hasta con él, mostraba su máximo esplendor mientras hacía las piruetas con la espada que él había mandado a fabricar para ella, Rakyutsa. Parecía tan fiera como una youkai, sino una diosa. Y eso que sólo era un entrenamiento. Todos estos pensamientos cruzaban la mente del Lord, pero nadie lo sabía, ni Fuhisho, ya que probablemente si los decía, serían malinterpretados. No es que le importara lo que los demás pensaran, ya que bastaba con matarlos por su atrevimiento, pero no quería matar por matar.

Rin, a pesar de la concentración que un duelo con su amo implicaba, pensaba que éste se veía muy imponente luchando, con razón en esa mujer llamada Sarah se había enamorado de él. Sus movimientos eran elegantes pero a la vez energéticos, aunque ella sabía que él no estaba demostrando todo su poder. Su brazo izquierdo (que poregresivamente había vuelto a crecer) sostenía la Tokinjin, la cual se bloqueaba cada uno de sus ataques, no importaba por dónde vinieran. Bien ganada era su reputación del Lord más poderoso de todo Japón, y Rin lo admiraba, y no le importaba decirlo, ya que no sería malinterpretada por nadie. Aunque, al igual que su señor, no le importaba lo que la gente pensara de ella, ya había tenido suficiente con los otros youkais lords especulando sobre su relación.

- Ahora veo por qué mi señor es tan respetado y temido por todos- alcanzó a balbucear Rin, jadeando

Había tocado su fibra sensible: una orgullosa sonrisa amenazó con asomarse en sus labios.

- Rin, tú también has mejorado- se limitó a decir el Lord. Nunca alagaba a nadie, pero Rin era su protegida, se podía comportar un poco distinto con ella… un poco.

Ante el cumplido, Rin mostró una amplia sonrisa, mezcla de orgullo y gozo. Le encantaba pelear, y le encantaba que su Lord (o cualquier otro) la alagara, la hacía sentirse como un igual con los poderosos youkais con los que vivía.

En medio de todo esto, vino Fuhisho, seguido por Jaken.

-Señor, unos visitantes se aproximan desde el Este- dijo el comandante

-¡Amito, es ese engendro de InuYasha y su grupo!

Y justo Sesshomaru había tenido un día tan placentero… hasta ahora.

-Abran las puertas, a ver qué quieren. – dijo fríamente el Lord ¿qué estaba haciendo ahí su maldito medio hermano y compañía?

Media hora más tarde se divisaba a lo lejos una caravana. InuYasha iba corriendo como siempre, y Kagome sentada en una carreta. Mientras, Miroku también iba siguiéndoles el paso a pie, como podía, al tiempo que Sango iba montada sobre Kirara, cargando a sus preciosos mellizos (un niño y una niña), Tengaki y Meshai.

-¡Hey, Sesshomaru, no te emociones que no te vine a pedir ayuda!- gritó InuYasha desde la distancia, una mano sobre la empuñadura de Tesssaiga.

Sesshomaru sólo lo miró asesinamente, mirada que mandó un escalofrío a las espaldas de todos (excepto a la de InuYasha).

- InuYasha,- dijo luego de unos segundos- dime rápidamente qué diablos quieres, para que así tú, y todos tus amigos humanos se vayan.

- ¿Cómo te atreves a ordenarme tú? ¿Qué diablos te crees?- gritó InuYasha, desenfundando su espada, la cual se transformó en el colmillo de su padre hecha arma.

- Perfecto…- dijo para sí Sesshomaru con una sonrisa maquiavélica.

Y cuando InuYasha ya había corrido unos metros hacia su hermano, a punto de realizar el Viento Cortante, se escuchó una vocecita

- ¡TÍO!

- ¡Akato!, vuelve acá-gritó asustada Kagome y al ver que su esposo no detenía el ademán del ataque, ni que su hijo detenía su carrera desde la carreta- Inuyasha, ¡ABAJO!- Se escuchó un estruendo, fruto del choque del cuerpo de éste contra el piso.

Y antes de que lo supiera, Sesshomaru tenía ante él un niño, el cual supuso hijo del medio hermano que tenía. Agrandó los ojos de sorpresa al darse cuenta de que, para deshonra de él, ese niño era muy parecido a él… demasiado.

El niño tenía los ojos color dorado, las mejillas adornadas con una fina marca lila, y un pelo casi tan blanco como el de su tío. Pero, para disgusto de su padre, Akato no tenía orejitas de perro, sino orejas puntiagudas. La única diferencia, además de la ausencia de la luna menguante en la frente del pequeño, es el brillo que ambos pares de orbes tenían: unos brillaban con admiración e inocencia, los otros despedían autoridad, serenidad y respeto.

Rin, al ver la cómica escena, no pudo más que reír. La situación era a lo menos, irónica, por no decir cruel: frente a frente, el hijo del odioso de InuYasha, y su temido hermano… con un parentesco increíble.

- Mira papá, el tío es muy parecido a mí ¿no crees?

- Deja eso para luego Akato, que no mereces parecerte a ese pedazo de basura.

- Cuida tus palabras- dijo Sesshomaru secamente, con el pequeño Akato todavía pegado a sus pies, del cual intentaba alejarse.

- Hijo, ven- llamó Kagome, temerosa de que se iniciara otra batalla con su hijo en medio, o peor, que Sesshomaru lo matara por su atrevimiento.

Al bajarse ésta para buscar a su hijo, se descubrieron una pequeña niña, con los ojos cafés como Kagome, con lindas orejitas de perro, y un pelo grisáceo, y un recién nacido, de máximo 4 meses, con un asomo de una oscura cabellera.

- Ayumi, cuida a Makoto, por favor

- Hm- asintió la infante. Rin le calculó unos 6 años

- Já, por lo menos tu hijo es más sensato que tú, y sabe obedecer órdenes- comentó con ligera burla el Lord del Oeste

- ¿Qué diablos dijiste? ¡No metas a mi hijo en esto!

Inuyasha alzaba nuevamente su espada, al tiempo que Sesshomaru desenvainaba la suya. Rin temió que una pelea se formaría, en especial con los hijos de Kagome y Sango estando tan cerca.

- InuYasha: ABAJO- exclamó Kagome. Luego, dirigiéndose al Lord- Sesshomaru, tenemos información que quizás quieras escuchar.

- Así es- tomó la palabra, por primera vez, Miroku- nuestra aldea ha sido atacada, de la cual escapamos por suerte. Apenas tuvimos tiempo de salvar a la anciana Kaede…

Rin prestó más atención a lo que decían, luego de la mención de su tan querida anciana Kaede, la cual ya era mayor. Consideraba un milagro que se hubiera salvado. Por otra parte, Fuhisho, que se había quedado allí desde que informó sobre la presencia de los visitantes, y se veía nervioso desde que regresaron sus exploradores, estaba ansioso, escuchando atentamente cada palabra que los recién llegados decían.

- Lo que ocurrió realmente fue un terremoto, pero no uno natural, ya que fue demasiado poderoso y de características distintas a los normales- Fuhisho dio un respingo, alertado por éste comentario "no creo… no puede ser" pensaba, al contrario de Sesshomaru que parecía no prestar la más mínima atención.- cuando nos dimos cuenta de que esto, ya era muy tarde, y, aprovechándose de nuestra distracción, entraron a atacar la aldea. Lamentablemente, no nos fijamos en su aparencia…

Kagome tomó la palabra

- Sesshomaru- captando parcialmente la atención de él, continuó- uno de ellos al ver a InuYasha, gritó, en medio del ataque, algo a ambos debería preocuparlos

- Feh- se le escuchó decir al hanyou

Sesshomaru arqueó una ceja, escéptico ¡a él, nadie lo ponía en peligro!

- El lema que gritaron fue "muerte a los descendientes del legendario Lord del Oeste, InuTaisho" – dijo Kagome.

Rin abrió los ojos en sorpresa, y Fuhisho empezó a sudar

- Están en peligro.-sentenció Miroku.

Y hace su entrada triunfal... ¡INUYASHA Y SU GRUPO! Espero que les haya gustado, y cualquier cosa, comente (review :D).

Qué tierno Akato con Sesshomaru, a mí me gustó :)

Y sé que hice a InuYasha medio violento, pero así es cuando ve a su querido hermano mayor... sí, el amor fraternal.