Hola, bueno, es mi primer fics de VA y realmente espero poder hacerlo bien, aunque no estoy segura de como jeje. La historia es basada después del final de El último sacrificio así que espero que les guste. En está historia habrán muchas cosas nuevas y viejas, como drama, celos, amor, peligro y sobre todo (el elemento fundamental) sangre, es decir, es de vampiros, ¿no?

Después de que Lissa fuera coronada reina las cosas parecen ir bien hasta que misteriosamente Rose recibe una amenaza de Robert por la muerte de su hermano. Cuando las cosas para ella no podrían empeorar descubre que el fantasma de Victor la atormenta y no solo eso, el vinculo entre Lissa y Rose podría no haber desaparecido. Ahora Rose deberá descubrir todos los secretos que se ocultan a la vista y a la vez proteger a Lissa de los Strigoi e incluso de Robert.

Aviso:

.: Vampire Academy :. - POV General

.: (nombre) :. - POV Personaje

~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Ritchelle Mead


~ Instinto de Sangre ~

Capítulo 4:

Plan de escape

.: Lissa :.

Mire a Rose sorprendida de no saber que estaba sucediendo. Ella tenía la mirada fija en un punto de la habitación. De hecho parecía muy sorprendida por algo, además de que estaba totalmente paralizada. Casi como si hubiera visto un fantasma. No creo que haya sido eso ya que ella… o al menos eso espero.

– ¿Rose? – La llame preocupada. Ella parece que no me escucho ya que seguía con la vista puesta en el punto x de la habitación. Me acerque a ella con cuidado y la tome del hombro, solo así reacciono.

– ¿Ah? – Me miro confundida. Volvió a echar un vistazo a donde antes lo había hecho y luego suspiro pesadamente. Sea lo que sea que vio ya no estaba, eso lo pude sentir, alivio. Ella estaba aliviada por algo que ya no estaba presente con nosotros, algo que no podíamos ver y tal vez si sea un fantasma ya que ella tiene esa habilidad de verlos.

– Pareces que hubieras visto un fantasma – Comentó Jill divertida. Pude sentir que ella se estremeció un poco, tanto Dimitri como yo nos acercamos preocupados, pero antes le di una mirada dura a Jill para que mantuviera su boca cerrada.

Sé que había intento jugar una broma, para aligerar el ambiente, pero no resulto tan bien como ella quería. Jill, Dios, si tan solo no la hubiera traído, pero tenía que hacerlo. Debo buscar la forma en que nos llevemos bien y eso incluye cualquier salida. Las cosas entre nosotras realmente no eran de la mejor situación, sobre todo por aquel tiempo en que Rose se había ido para matar a Dimitri cuando era un Strigoi, eso causo mucha tensión y más todavía por culpa de Avery que me hizo actuar como una tonta, pero yo tenía que arreglar las cosas con ella. Después de todo, y odio decirlo, es mi media-hermana.

– ¿Querías algo? – Pregunto Rose mirándome un poco más tranquila e ignorando el comentario de Jill.

La mire fijamente. Yo no tenía la intensión de molestarla cuando estaba con Dimitri, pero quería hablar con ella sobre eso tan importante que tenía por decirme. La cosa es que no me lo podía quitar de la cabeza y Rose lo sabía perfectamente, además, solo se supone que iba a hablar con Dimitri y luego volvería conmigo, no ha pasarse toda la noche con él.

– Sí – Me sonroje un poco ya que era algo egoísta hacer que Rose deje a Dimitri para poder hablar con ella sobre eso.

Ella me sonrió levemente y luego le echo un vistazo a la chimenea, como si esperara algo. Luego miro a Dimitri y le asintió con la cabeza, él la besó en la frente y luego salió de la casa a donde se encontraban los demás guardianes. Adrian como siempre estaba tomando y fumando mientras decía un par de cosas que nadie le entendía, eso causo que Rose se riera un poco, pero no hizo nada más.

– Muero de hambre, juro que ese restaurante era horrible – Dijo molesta mientras caminaba a la cocina. Yo la seguí.

– Siento haber interrumpido tu tiempo con él – Comente una vez que entramos. Ella no dijo nada, pero pude sentir que se ponía algo nerviosa.

– Eso es invasión a la privacidad – Dijo mirando una olla, hizo una mueca de asco y me miro – ¿Acaso nadie se comió esa sopa?

Me encogí de hombros. La sopa de gallo hubiera estado mal si no fuera porque Christian la cocina así que eso hizo que tuviera un sabor delicioso, eso lo digo yo quien normalmente desaprobaría la idea de ver a ese pobre animal sufrir. Fue una tortura, incluso quise que Rose se retractará. No puedo creer que al final ella ni siquiera comió.

– Entonces, ¿de qué querías hablar? –

Ella me miro con los ojos entrecerrados como si buscará algo, pero luego sonrió levemente.

– Tú tienes tus secretos y yo los míos, ¿recuerdas? – Asentí lentamente sin saber a done quería llevar – Sucede que hay algo… algo que debes saber, pero no te lo había dicho porque no es un buen recuerdo o algo de lo que me sienta orgullosa

Pese a que estaba tratando de actuar indiferente pude sentir que ella realmente estaba preocupada por lo que pudiera pensar de ella. Tomo unos panes y los puso en la isla de la cocina. Yo la mire preocupada, muy preocupada, y ella solo intento evadir mi vista.

Por Dios. Yo podía saber como se sentía, pero no podía leer sus pensamientos como ella lo hacía conmigo y mucho menos podría tener una idea de que sucede, eso es muy molesto en una situación así. Sé que Rose no mentiría nunca, al menos no a mí… o tal vez sí lo haría, pero la cosa es que sea lo que sea que tiene que decir… la pone nerviosa.

– Es sobre Víctor – Dijo mirándome preocupada. La mire sorprendida.

Sentí que algo me golpeó brutalmente en el rostro. ¿Víctor? ¿Qué puede tener relacionado a Víctor con los nervios de Rose? ¿Acaso ella lo vio cuando salió a comer a ese restaurante? Sí fue así entonces nosotros… Dios, él podría haberla seguido y podría venir por nosotras en cualquier momento. Víctor solo causa daño, nunca pensé que mi tío sería capaz de hacer algo como lo que hizo.

– No, no es eso – Dijo ella luego de haberme leído el pensamientos – Liss… Víctor está muerto

Abrí los ojos sorprendida. Yo no sabía si estar feliz porque Rose me estaba diciendo que mi tío, quién nos hizo daño a ambas, estaba muerto; sentirme extraña de saber que él estaba muerte; o incluso incrédula por pensar en que puede ser una típica broma de Rose para que no me preocupara más. Ella se mordió el labio inferior dándome a entender que era totalmente cierto, pero había algo más en ella que no pude entender de qué se trataba, un sentimiento oculto.

La mire fijamente esperando a que continuara, pero no lo hizo así que supuse que era mi turno de tener que hablar. La pregutna para mí es qué voy a decirle. Intente divagar en mi mente y sentimientos, pero no pude hacer nada.

– No sonrías – Dijo ella con una expresión dolida.

No me había dado cuenta de que estaba sonriendo hasta que ella me lo dijo. Eso quiere decir que inconscientemente estaba feliz de saber que Víctor no era más que una amenaza, y aunque mi duda debería ser quién lo mato o cómo murió, no me importaba en lo más mínimo ahora.

– Sí debería importarte – Dijo ella otra vez leyendo mis pensamientos. Rose dejo lo que estaba haciendo, un pan con mantequilla, y se pego a la pared de la isla para luego deslizarse al suelo. Abrazó sus piernas, algo preocupada y escondió su rostro. La mire extrañada, pero aúna sí me agache para estar a su altura y hablar.

– Rose, ¿qué sucede? – Pregunte con un tono suave.

– Sí Víctor murió… es mi culpa – Dijo apenas con un tono audible.

La mire confundida. ¿Su culpa? ¿Qué cosa pudo haber hecho ella para que Víctor muriera? Por supuesto Rose seguía leyendo mi mente, me miro preocupada y trago saliva. Fue duro hacer eso porque hasta yo escuche como la saliva corría por su garganta.

– Yo… – Cerró los ojos y presiono una mano contra su frente dejando claro que ella no estaba bien, ni feliz, ni mucho menos orgullosa. Creo que orgullo es lo último que ella tenía en la cabeza, porque podía sentirlo así – Yo lo mate

Sentí un balde de agua fría caer encima de mí al tiempo en que Rose dijo aquello. ¿Rose mato a Víctor? No, eso no podría ser. Yo sé que Víctor no ha sido la mejor persona del mundo, de hecho nos hizo demasiado daño ambas, casi la mata a ella, a mí me quiso utilizar para curarse de su enfermedad y a Christan… Dios, incluso a él le hizo demasiado daño. Además, eso sin contar que cuando nosotras nos escapamos de la academia por dos años él envió a los sabuesos psíquicos para encontrarnos. Pero volviendo el tema, pese a todo lo que hizo él Rose jamás lo mataría, es más ella vive para proteger a los Moroi.

– Es enserio – Musito sin mirarme y sin quitarse de la posición en la que estaba – Mate a Víctor cuando estábamos fuera, él tenía secuestrada a Jill y cuando fuimos por ella… no sé enloquecí y sin pensar en nada lo mate…

Sin pensar en nada y enloquecer. Ahora entiendo a que se refería Sonya cuando me dijo que no podía decirle a Rose del vinculo, creo. Supongo que Sonya quería evitar que Rose recordara aquello.

– No – Negó con la cabeza – Lo que ella quería evitar era que yo volviera a la locura. Dimitri ya me lo ha explicado

¿Dimitri? Claro, no debería sorprenderme ya que Sonya después de hablar conmigo hablo con él, pero ninguno de los dos me dijo de que hablaron solo que acordaron no decirle nada a Rose sobre el vinculo.

Mire a Rose preocupada. Ella seguía sin mirarme y pude sentir lo mucho que le dolía haber matado a Víctor, estaba arrepentida y al fin ese sentimiento oculto lo descubrí… miedo. Rose no es de tener miedo, claro, rara vez lo tiene, pero ahora ella estaba totalmente asustada. Recordé las palabras de Sonya «Ella podría verse un poco vulnerable, ha pasado por mucho así que es mejor que no sepa lo del vinculo. Como no se ha dado cuenta aún no habrá problema… tienen que cuidarla, los sentimientos oscuros de vinculo la van a golpear con fuerza y esa será la razón de su estado» Yo prometí que cuidaría de Rose así como ella lo había hecho conmigo, la iba a proteger, pero ahora… ahora no sé que hacer o que decirle.

– Realmente lo siento –

No necesite leerle el pensamiento para saber que ella pensaba en lo sucedido en la corte. La habían culpado de ser la asesina de Tatiana cuando no era así, pero era la asesina de Víctor. Un Moroi. Eso la asustada. Al parecer si era una asesina.

– Rose… – La abracé con fuerza. Ella no dijo nada, ni siquiera lloro o sollozo, solo estuvo callada y a duras penas su supe que estaba respirando aún – Estoy segura de que no fue tu culpa

– Da igual si fue de la oscuridad o no. Yo lo mate – Musito – Yo mate a un hombre que no merecía eso aún después de todo lo que hizo… Fue mi culpa

La oscuridad podría haber tenido la culpa. A eso se refería Rose. Entonces ería también mi culpa, ¿no? Ella había estado absorbiendo mi oscuridad para calmarme, lo hacía más de una vez al día y todo eso debió de rebalsar, ella debió haber explotado en el momento en que Víctor secuestro a Jill y por eso debió de haberlo matado. No pensaba con claridad, no, claro que no.

Ella maldijo algo, no a algo… a alguien… se maldijo a si misma y luego se mantuvo en silencio. Yo tampoco dije anda, nos quedamos así un momento, yo seguía abrazándola con fuerza y cuando supe que ya estaba mejor fue porque se puso en pie y siguió preparándose su sándwich.

– No importa lo que sucedió – Coloque una mano en su brazo y ella me miro algo culpable – No fue tu culpa

Ella no respondió, apenas si sonrió y siguió con lo que estaba haciendo. Intente cambiar el tema de conversación, pero no sabía que decir para que no se volviera vulnerable nuevamente. Probablemente hablar de algo entretenido sea bueno para que no se preocupara más, aunque aún tenía muchas preguntas.

– ¿Qué te parece si tienes la cita doble? – Pregunte sonriendo – Podemos hacer un picnic aquí afuera. Solos tú, yo, Dimitri y Christian

Rose me miro con una típica sonrisa suya. Se encontraba más calmada, gracias a Dios.

– No lo creo – Negó con la cabeza – Me duele el cuerpo aún

– Sí y probablemente acostarte con Dimitri no te ayudo a calmar los dolores – Use un tono de broma mientras sacaba una paleta de limón del congelador. Rose no me respondió así que la mire.

Me reí divertida al ver que solo se había sonrojado mientras intentaba ignorarme un poco.

– Tuve una pelea – Me apunto con un cuchillo – Agradece que estoy viva y que ese Strigoi no me mato

Camine hasta ella y rodeé con mis brazos sus hombros mientras salíamos de la cocina.

– No tienes ni idea de lo feliz que me hace saber eso –

No era mentira. Realmente me hace feliz saber que ese Strigoi no la mato cuando estaba bebiendo su sangre, aunque no sé porque no lo hizo prefería no pensar en eso ya que ella estaba aquí, adolorida y salva.

– ¿Sabe algo Majestad? – Pregunto mientras caminábamos al living con los demás. Yo rodé los ojos ya que cada vez que usaba el término "Majestad" lo hacía para burlarse – Creo que podría no gustarle lo que estoy pensando

– Nunca me han gustado tus locos planes – Negué con la cabeza.

Caminamos hasta los demás.

– ¿Verdad o desafió? – Pregunto Rose con una sonrisa maliciosa en el rostro. Quise darme una bofetada en el rostro cuando ella pregunto aquello, sabía que algo malo tramaba y aunque era un juego tranquilo la sonrisa en su rostro no ayudaba en nada a que yo me sintiera tranquila.

– Acepto – Dijo Adrian terminado de vaciar una botella – Pero Pequeña Dhampir vas a lamentar cuando haga que tus más oscuros secretos salgan a la luz

Rose no respondió, solo se encogió de hombros despreocupada. Miramos a los demás y todos aceptaron el juego. Incluso yo lo hice, aunque eso fue sin ganas ya que estaba temiendo lo peor.

– Entonces, estás son las reglas – Dijo Rose sonriendo – Quién lanza la botella es quien pregunta o desafía, a quién le toca realiza y luego gira la botella. Sencillo como sonreír

– Y vaya que tú sonríes mucho – Dijo Christian pasando un brazo por mis hombros.

– Venga, Jill, has los honores – Dijo Adrian entregando la botella. Ella nos miro a cada uno con una expresión temerosa en el rostro y luego dejo la botella en el centro del circulo que habíamos formado. La hizo girar.

– "venga que no salga yo" – Rogué para mis adentros.

La botella giro y giro hasta detenerse en Christian. Él sonrió despreocupado.

– ¿Verdad o desafío? – Pregunto Jill sonriendo.

Fruncí el ceño molesta al ver que la sonrisa en el rostro de Jill solo fue porque le había tocado Christian. No me molestaba en lo absoluto que saliera él, de hecho mejor así, pero odiaba como le sonreía.

– Verdad – Sonrió Christian.

Y así comenzó nuestro juego. Estuvimos mucho tiempo jugando sacando verdades a cada uno, salvo por Rose que se negaba a decir una sola palabra sobre sus secretos y siempre escogía desafió. Los desafió que se estaban haciendo eran demasiado horribles como para que yo pudiera hacerlo, salvo por unos pocos, así que la mayoría de las veces elegí verdad… cuando se trataba de Jill o Mia, incluso de Christian, pero cuando se traba de Rose y Adrian me vi obligada a sacar desafío ya que con ellos dos es imposible saber que van a preguntar.

– Y viene, y viene y se detiene en… ¡Oh! La elegida es Rose – Adrian estaba usando un tono de comentarista que nos hacía reír a todos. Mire a Rose con una sonrisa sabiendo que debería estar preparándose para un desafió cuando algo me llamo la atención.

– Verdad – Así de simple con una sonrisa pasmada en su rostro. Por un momento pensé que estaba molestando, pero cuando Adrian le advirtió que iba a sacar hasta el más jugoso secreto ella solo se encogió de hombros despreocupada.

– Hmmm esta es una oportunidad única en la vida – Dijo Adrian pensativo – ¿Qué puedo preguntar?

Pude notar una sonrisa maliciosa en el rostro de Christian quien se había inclinado para decirle algo a Adrian al oído. Él sonrió complacido.

– Te has cocido – Le dije a Rose que aún se encogía de hombros despreocupada sin necesidad de tener miedo.

– Mi querida Rosemarie – Enseguida supe que no podía ser nada bueno. Normalmente Adrian la llama "Pequeña Dhampir" y jamás en la vida lo he escuchado llamarla por su nombre completo, así que no tome eso como una buena señal. Comencé a temer por Rose y pude sentir que ella se tensó un poco, pero no lo demostró, seguía despreocupada.

– ¿Cuál fue la peor cosa que hiciste mientras estabas de fugitiva hace unos meses atrás? – Pregunto Adrian.

Pude, ahora sí, ver como Rose se tensaba y a través del vinculo sentí la angustia. Trague saliva sin tener conocimiento de la respuesta, pero a juzgar por como estaba ella pude darme cuenta de que era malo.

Christian sonrió malicioso y pude saber que esa pregunta era suya. Yo me preguntaba por qué ellos querían saber aquello, no era la cosa más relevante, después de todo ya paso ya eso. Pero por lo visto algo sucedió. Justo cuando Rose se decidió por responder alguien nos interrumpió.

– Rose – Me di la vuelta y vi a Eddie – ¿Quieres montar guardia?

Rose miro a Eddie, él se notaba algo cansado. Adrian abrió la boca para decirle algo, pero ella ya se había ido afuera. Luego Adrian suspiro en derrota y nos miro a todos molesto, en especial a Eddie quién no sabía nada de lo que había ocurrido.

– No pudiste llegar en mejor momento – Gruñó.

– ¿Qué hice? – Pregunto Eddie confundido.


.: Rose :.

– Sabía que no iban a poder estar sin mí – Sonreí con orgullo al ver a mi madre, Alberta y a Dimitri mirando hacia el horizonte con cautela esperando no encontrar ningún rastro de un ataque.

– Eddie estaba cansado así que lo enviamos a descansar – Respondió Dimitri sonriendo.

– Y yo también – Me encogí de hombros – Pero en lugar de descansar estoy aquí. Que irónico, ¿no? Considerando que yo acabo de salir de una pelea

Los tres me miraron serios. Estuve a punto de decir algo más cuando Dimitri y Alberta entraron. Los mire confundida y luego a mi madre. Por un momento pensé que entraron a buscar algo, pero cuando no salieron me di cuenta de que caí en un plan para tener que quedarme aquí con mi madre.

– Maldición – Me queje sentándome en el pórtico – ¿Desde cuándo Eddie puede hacer cosas así sin que me dé cuenta?

– Yo se lo pedí – Dijo ella entregándome una estaca – Necesitaba hablar contigo a solas

– ¿Ah sí? – Pregunte confundida – Entonces no estoy de guardia

– No, pero es mejor prevenir que lamentar – Se encogió de hombros despreocupada. Le lancé una mirada molesta y ella me miro indiferente – No estoy segura de que planean los Strigoi, pero la corte no es un lugar seguro para nadie y mucho menos para Vasilisa

– Dime algo que no sepa – Suspire mirando la estaca – ¿Ya tienes un plan?

– Algo así – Se sentó a mi lado – Hemos pensando que podemos quedarnos aquí de una forma indefinida. Los Strigoi no saben de este lugar así que no habría problemas con ataques

– Salvo por el que deje ir y sabe nuestra ubicación – Suspire pesadamente – Soy una tonta

– Creo que con los cinco montando guardia, bueno, tres de hecho, podemos mantenerlos a todos a salvo – Dijo ella seria e ignorando mi comentario – Pero en caso de que no se pueda… quiero pedirte algo

– ¿El qué? – Pregunte levantando una ceja.

– Que te lleves a los Moroi lejos – Dijo mi madre sorprendiéndome – Usa la camioneta y váyanse lejos sin decirle a nadie a donde. Solo conduce lejos de aquí a un lugar seguro

– ¿Quieres que me lleve a los cinco Moroi y los proteja? – Pregunte incrédula – Escucha, sé que obtuve mis tatuaje Molnija antes de graduarme y que mate a dos de ellos, además de que siempre logro vencer a todos, pero eso no significa que pueda proteger a cinco de ellos

– Eddie y Dimitri irán contigo, pero estarás a cargo – Dijo ella mirando al horizonte – Alberta y yo nos quedaremos aquí

– ¿Por qué solo ellos dos? – Pregunte preocupada – La camioneta es lo suficientemente grande, ¿por qué no irnos todos?

– Porque alguien tiene que quedarse a distraerlos, además… tú eres la guardiana de Vasilisa y el guardián Belikov el de Christian. Eddie aún no ha tenido una asignación, pero prometió cuidarlos a todos –

– Aún así… –

– Solo llévatelos de aquí – Dijo ella seria.

– ¿Por qué yo a cargo? – Pregunte confundida – No es que me guste, pero…

– Hemos hablado todos los guardianes y pensamos que debido a tu personalidad es perfecto. Nunca sabes a donde irás con tal de salvar a tus amigos ya además… sé harás hasta lo imposible por protegerlos –

– ¿Quieren dejar de ocultarme cosas? Odio ser la última que se entera – Dije de mala gana – ¿Hay algo más que no sepa?

– Sí, una vez que logremos deshacernos de los Strigoi y ustedes estén lejos Alberta y yo iremos a buscarlos – Dijo ella con un suspiro – Imagino que nos tomará mucho tiempo, pero no será imposible

Guarde silencio y mire la estaca. Estoy segura de que hay algo más aquí, pero no puedo descifrar y me pregunto que será.

– ¿Piensas que vendrán en cualquier momento? – Pregunte sin dejar de mirar la estaca – ¿En manada tal vez?

– Tal vez unos siete u ocho – Dijo ella seria.

– Eso asusta – La mire a los ojos – Son demasiados y por mi culpa saben nuestra localización

No pensé que Janine Hathaway tuviera un corazón materno, ni en mis más locos sueños pensé aquello y aunque en ocasiones había demostrado que yo le importaba en ese momento… solo en ese momento, me di cuenta de que realmente estaba preocupada.

– Lo sé – Su tono de voz había sido suave y comprensivo. Seguramente ella sabía lo del vínculo y por el maldito mundo que odiaba ser la última. Ella me había abrazado, cosa que me tomo por sorpresa, pero no quise alejarme. Se sentía bien por una vez en la vida tener unos brazos protectores rodeándote, además de Dimiiri y Lissa, unos que… sin duda te hacen ver quienes te quieren y te protegen.

Unos minutos más tarde yo volví a la cabaña. Escuche risas y me sorprendí al ver a Eddie usando un vestido. Por un momento pensé que quizás el golpe contra el mostrador me dio una contusión y estaba viendo cosas que no debería ver, pero luego volvía a la realidad. Realmente Eddie usaba un vestido.

– ¿Qué…? –

– Un desafío de Christian – Explico Mia entre carcajadas. Los mire sorprendida y luego suspire.

Eddie se notaba muy avergonzado, me dio pena. Lissa me miro algo preocupada, me tomo de la mano y me arrastro hasta arriba. Yo no sabía que estaba sucediendo, pero al entrar ella me lanzó una mirada preocupada y entendí que sucedió.

– Oye enserio basta, es mejor cuando yo lo hacía – Dije sabiendo que se había metido en mi mente – Es raro

– Ahora sabes como se siente – Dijo ella – Rose, ¿enserio harás eso? ¿Nos vas a sacar de aquí en caso de un ataque y no puedan ganar?

– Al parecer sí – Dije encogiéndome de hombros – El lado bueno es que podré conducir

– Oh no… al volante tú será mucho más peligroso – Dijo ella preocupada.

Me encogí de hombros nuevamente y mire la habitación tranquila. ¿Dónde diablos me podría llevar a estos Moroi y no nos encuentren los Strigoi? Hmm… no debería de pensarlo ahora, mi madre dejo claro que cuando llegue el momento yo iba a seguir mis instintos e iba a actuar para protegerlos.

– ¿En qué piensas? – Pregunto Lissa preocupada.

– En que quisiera una paleta de uva – Dije sonriendo para tranquilizarla. Ella rodó los ojos sabiendo que yo estaba mintiendo, pero no dijo nada. Bajamos a la cocina donde yo saque una paleta de uva y luego volvimos al living. Los guardianes se pusieron en acción y Eddie se quedo conmigo adentro.

– ¿Crees que nos veamos obligados a escapar? – Pregunto Eddie. Yo estaba sentada en el sofá en forma de meditación, comiendo la paleta de uva y mirando al vacío mientras los demás jugaban solo a retos. Quien no cumplía con su reto tenía que pagar penitencia y la verdad es que no era nada agradable.

– Espero que no – Dije suspirando – Pero tengo el leve presentimiento de que sucederá

– ¿Es tu alerta Strigoi? – Me miro serio. Los demás estaban tan metidos en su juego que no prestaban atención a nuestra conversación aún cuando estábamos a medio metro de ellos.

– No, es mi sexto sentido vampírico –

– Con que sexto sentido – Sonrió Eddie – No sabía que tenías un sexto sentido vampírico

– Es el que me hace hacer locuras cuando los vampiros están cerca, ¿lo olvidas? – Pregunte riendo. Eddie se rió también.

– Tú irás de copiloto – Dije sonriendo – Yo conduciré

– Moriremos en la carretera en lugar de a manos de los Strigoi – Dijo Eddie mortificado.

– Hey, saque mi licencia – Le recordé.

– Después de dos intentos porque chocaste y ah sí, cómo olvidarlo, casi atropellas a un hombre en silla de ruedas – Me recordó Eddie. Hice una mueca y luego le di un suave golpe en el brazo mientras ambos reíamos.

Levante la mirada al cielo y sonreí. Debían de ser como las tres o cuatro de la madrugada así que aún faltaba tiempo para que amaneciera y nos pudiéramos ir a dormir. Me pregunte por un instante si esta noche iba a ser tranquila, hasta el momento no se ha movido tan bien… al menos para mí, pero mientras aquí no suceda nada entonces podría estar tranquila.

La noche estuvo tranquila, tal y como esperaba que estuviera, nos reímos, jugamos y contamos algunas cosas. Historias de Terror por parte de Adrian. Cuando estaba por amanecer ya era hora de ir a la cama y honestamente fui la primera en caer dormida.

No sé qué sucedió con los demás, pero conmigo… solo diré que me perdí en una pesadilla y un viejo recuerdo.

Lo busque con la mirada, pero no lo encontré. Había un solo camino que me dirigiría a él así que decidí caminar hacia al frente mientras miraba lo que me rodeaba… nada. El camino era algo parecido a un puente solo que sin barrotes, vallas, barandal o algo para evitar que calleras, eran apenas unas baldosas quebrantadas.

Camine un largo rato hasta que mis pies comenzaron a exigirme un descanso y dado que mientras más caminaba menos llegaba a alguna parte decidí darles un merecido descanso. Me senté en forma de meditación buscando entre la oscuridad algo que me diga en donde estoy, pero no vi nada. Entonces sucedió. El camino detrás de mí comenzó a desparecer, tal y como el agua al evaporarse, me puse en pie sorprendida y con la rapidez que eso sucedía comencé a correr enfrente para no caer, pero llego un punto en que me detuve en seco al ver que desde enfrente estaba sucediendo lo mismo. Apreté los puños sin saber qué hacer.

Joder – Me queje buscando una salida. No pude llegar muy lejos ya el camino para mí se borro por completo y comencé a caer al vacío gritando. Caía y caía, pero no llegaba a un lugar. Por un momento pensé que caería por toda la vida hasta que mi espalda se estrecho contra algo y luego siguió cayendo hasta tocar suelo.

Tenía mis ojos cerrados y cuando los abrí pude ver un techo destruido. Estaba en una casa, me puse en pie algo adolorida y mire a mí alrededor. El corazón se me paralizo al ver ese viejo recuerdo que seguía atormentando en mi cabeza.

El cuerpo de Mason estaba tirado a un lado junto a mí. Los Strigoi que lo habían matado estaban muertos. Yo estaba mirando el suelo con una espada en mano. Y Mia estaba detrás de mí horrorizada. Apreté los puños y retrocedí asustada, pero de la nada todo cambio cuando el cuerpo comenzó a arrastrarse por el suelo. Se levanto y me miro. Retrocedí asustada hasta salir de la casa, pero me encontré con escenario diferente. Un cementerio.

Allí estaba la lapida de Mason con una foto de él. No era una foto que demostraba que estaba feliz o que había sido alguien alegre, más bien había dolor en sus ojos. Intente retroceder nuevamente, pero unas manos me tomaron con fuerza los brazos y me obligaron a voltear sorprendida.

Allí, frente a mí, estaba Mason con una expresión de rabia. Su boca se abrió y en silencio las palabras «morí por tu culpa» resonaron en mi cabeza una y otra y otra vez. Me aleje de él asustada, pero nuevamente me detuve al ver que ahora Tatiana estaba junto a él.

Esto debía ser una reunión de los muertos porque estaba rodeada de ellos. Incluso de Víctor. Mason me tomo de la muñeca y siguió repitiendo aquellas palabras en silencio. Su boca se movía, pero las palabras no salía sin embargo en mi cabeza se escuchaban como si realmente las estuviera diciendo, pero con un eco que no dejaba que pensara con claridad.

Nuevamente el suelo se destruyo debajo de mí y cuando toque fondo me encontré con una situación diferente. Frente a mí Mason me daba la espalda y se alejaba repitiendo está vez «no quiero saber más de ti. Me mataste»

Esto me recordó un poco a la prueba para ser Reina de Lissa, aquella en la que tenía que enfrentarse a sus temores. ¿El mío era éste? ¿Qué Mason haya muerto por mi culpa? De mi boca su nombre y el «no me dejes, te necesito» se escapaban con desesperación. Comencé a gritar aún más fuerte mientras lo veía alejarse a un escenario completamente diferente al mío. No había nada. Solo era blanco y ese blanco se esparció a mi escenario que era la academia, donde hizo el funeral.

¡MASON! –

Una fuerte sacudida me saco de esa horrenda pesadilla y la mirada de Lissa, asustada y preocupada, fue lo primero que se visualizo en mi cabeza. Intente calmarme ya que mi respiración estaba demasiado agitada y mi cuerpo estaba sudando, me senté en la cama y la mire.

– Dios – Dijo abrazándome – Estabas teniendo una pesadilla

– Yo creo que esa palabra no le llega ni a los talones – Comenté con la voz quebrada. No lo había notado, pero tenía unas lagrimas corriendo por la mejilla así que me las quite bruscamente – Dios… pensé que…

– ¿Nunca se acabaría? – Pregunto preocupada. Asentí lentamente y ella paso una mano por mi rostro quitando un mechón rebelde – Soñabas con Mason

No respondí. Lissa no necesitaba el vínculo o que ella leyera mis pensamientos (aunque sé que no puede) para saber que era así, de hecho no me sorprendería que haya repetido todas esas cosas mientras dormía. Probablemente el grito fue lo que la despertó.

– Perdóname por despertarte – Me forcé a sonreír.

Lissa gruñó muy molesta, pero no conmigo, sino con el vinculo. Ella pensaba que por culpa del vinculo yo estaba teniendo estás pesadillas y estaba pasando por un mal momento. No podía contradecirla porque ni siquiera yo sabía porque era así. Mire por la ventana y vi el sol puesto en el cielo. Torcí los labios y luego mire el reloj. Eran las diez de la mañana.

– Joder – Gruñí – Ahora no podré dormir

– Yo creo que deberías hacerlo – Me acarició el cabello preocupada. Normalmente me quejaría de eso, pero lo cierto es que no sabía ni que hacer puesto que estaba totalmente confundida y algo nerviosa por la pesadilla.

Lissa pareció darse cuenta y saco una personalidad cariñosa que usualmente usaba cuando alguien estaba muy asustado. No quería ni pensar en cómo me debería estar viendo ahora. Ella me abrazo y luego me obligo de una forma u otra a recostarme nuevamente en la cama. Tuve que hacerme a un lado y darle la espalda ya que ella se había acostado conmigo solo para velar mi sueño. Pero honestamente yo no quería volver a dormir.

– No me gusta que hagas esto – Dije intentando cerrar los ojos.

– ¿Qué cosa? –

– Preocuparte – Respondí una vez que tenía los ojos cerrados. Ella coloco una mano en mi hombro y puedo apostar que se estaba apoyando en un codo para mirarme el rostro, pero como no tenía los ojos abiertos entonces yo no la podía ver.

– Eres mi amiga… más que eso, mi hermana – Dijo suavemente.

No respondí. Con eso me quede dormida nuevamente y está vez mi único sueño bueno fue interrumpido por Adrian y sus sueños espirituales. Al aparecer mi grito alerto a todos en la cabaña, pero no habían venido a ver o probablemente lo hicieron y yo ya estaba durmiendo nuevamente. Cuando le pedí que se fuera, él se negó, pero finalmente se fue. Y mi sueño… bueno… no lo recuerdo.

Para cuando volvía a despertarme eran las siete y ya estaba por ocultarse el sol. Lissa dormía tranquilamente en el otro lado de la cama y no la quise despertar así que decidí salir con cuidado. Me di un estirón y baje las escaleras.

– De todos no pensé que fueses a despertarte tan temprano – Sonreí al ver a Eddie sentado en el sofá mirando un libro de fotos.

– No he dormido en todo el día – Negó con la cabeza – Tu grito me lo impidió

– Lo siento – Me sonroje y me senté frente a él – ¿Realmente no te deje dormir?

Él me miro con una mueca de una débil sonrisa. Mason. Si tan solo hubiera podido salvarlo entonces nada de esto hubiera sucedido, nada estaría mal y sobre todo… nadie estaría sufriendo por lo que sucedió. Tanto Eddie como yo éramos mejores amigos de Mason y realmente lo extrañábamos. Demasiado.

– No quiero ser… metiche ni nada por el estilo, ¿pero qué soñabas? – Me miro preocupado.

Posé la vista en el álbum de fotos y pude ver que se reflejaban Mason y Eddie con varias sonrisas, también en una que otra aparecía yo con ambos o solo con Mason o solo Eddie. Por supuesto también estaba Lissa y otros chicos más.

– No tiene importancia – Dije sin ganas de hablar y él lo entendió bien. Guardamos silencio por un largo rato – Yo también le echo de menos

– Lo sé – Sonrió levemente – Estoy seguro que así es

Trague saliva y me pase una mano por el cabello. Eddie me miro sonriendo como si nada.

– ¿Por qué crees… qué soñaste con él? – Pregunto con delicadeza – Ya ha pasado mucho tiempo

– Realmente no quiero hablar sobre eso – Suspire – Pero Lissa cree que es por el vinculo. Ahora volvió y él volvieron los… fantasmas

Eddie asintió lentamente sin decir nada más.

Yo quise decir algo más, pero la voz de Dimitri me lo impidió. Sonreí levemente mientras él se acercaba a mí. Me besó en la frente y me pregunto qué había sucedido. Obviamente mi grito despertó a todos.

– Camarada, tengo hambre – Sonreí cambiando de tema bruscamente en lugar de responder – ¿Hacemos pizza?

Dimitri me miro preocupado, pero no puso objeción. Le pregunte a Eddie si quería ayudarnos a preparla, pero se negó así que fui con Dimitri a la cocina.

– A preparar el desayuno se ha dicho – Sonreí buscando las masas de pizza que habíamos comprado preparadas.

– Espera, espera. No vas a cocinar pizza – Negó con la cabeza – Desayuno, comeremos lo de siempre

– Eres aburrido – Me queje un poco mientras él sacaba la cafetera. Lo mire hacer las cosas y me crucé de brazos.

– Yo no soy aburrido, es que tú tienes tolerancia cero – Dijo riendo un poco. Me reí también para luego envolver su cuello con mis brazos – Rose, estoy haciendo las tostadas

– Esto es más importante, ¿no? – Me reí un poco antes de besarlo en los labios.

– Sí se queman tú les dirás a los demás que fue tu culpa – Dijo Dimitri colocando ambas manos a mi cintura mientras nos besábamos.

– De hecho también es tu culpa – Dije riendo. Apoye mi cabeza en su pecho y él me abrazo con fuerza – Te amo

– Y yo a ti – Susurro suavemente.

A eso de media noche ya estaban todos levantados. Estábamos sentado afuera, en el césped, hablando y hablando sobre muchas cosas. Adrian estaba bebiendo como siempre y Mia estaba jugando con un pote que contenía agua, ella y Jill estaban probando levantarla como si fuese un tentáculo.

– Realmente necesitaba aire – Dijo Christian dejándose caer de espaldas en el césped. Lissa le sonrió divertida y se recostó a su lado. Les sonreí levemente y luego me puse en pie para poder ir a ver a Dimitri que estaba en el pórtico junto con mi madre, pero apenas di dos pasos sentí unas nauseas horribles.

– ¿Rose? – Escuche a Eddie serio.

– Joder – Mascullé – ¡Strigoi!

Mi grito alerto a todos. Los Moroi se asustaron y salieron corriendo con dirección a la cabaña, pero no pudieron llegar muy lejos ya que cuatro Strigoi bloquearon el paso. Me di la vuelta y vi otros tres aparecer encerrándonos. Junto a mi madre y Dimitri habían dos y con Alberta, que estaba un poco más lejos había uno. No podía creer la gran cantidad de Strigoi que había aparecido. Esto es mucho más del valor que mi madre había tenido en mente. Saque mi estaca de mi chaqueta y ataque al primero que vi, uno que estaba frente a Jill. Yo fui tan rápida que él no lo vio venir, por lo tanto murió enseguida. Mire a Lissa preocupada y me acerque a ella para atacar al siguiente que me embistió lanzándome con fuerza al suelo.

Son demasiados – La voz de Lissa resonó en mi cabeza en ese momento. Recordé el plan de mi madre así que mire una camioneta y luego la mire a ella quien me asentía lentamente.

Me puse en pie rápidamente y le hice un ademan a Eddie para que sacáramos del camino a los Strigoi. Eddie advirtió a los Moroi de ir a la camioneta, que estaba abierta, y él fue con ellos para protegerlos. Yo me quede luchando contra dos, no tenía muchos problemas, pero uno de ellos casi me muerte y de no ser por Alberte otra vez me vería bajo el efecto de una mordida.

– Saca a los Moroi de aquí – Me dijo seria lanzándome las llaves del auto – Llévenselos

– ¿Qué hay de ustedes? – Pregunte preocupada – No los voy a dejar

– ¡VETE! – Su grito y tono de voz no me dio para replicar. Corrí hacia la camioneta y cuando estaba a dos metros lancé la estaca como si fuese un dardo para clavársela a un Strigoi que casi ataca a Christian. Él me miro sonriendo y ayudo a los demás usando su poder de fuego para hacerlos retroceder.

Todos entraron en la camioneta salvo Eddie, Dimitri y yo. Estaque a un Strigoi y obligue a Eddie a entrar una vez que ellos se disiparon.

– ¡CAMARADA! – Le grite a Dimitri que había terminado de estacar a uno. Él se acerco con rapidez y entro en la camioneta en los asiento de atrás. Yo le lancé una mirada a mi madre que me asintió para que me fuera. Por un momento dude de hacerlo, pero cuando vi a dos de ellos acercarse Eddie me grito y entre.

– Maldita sea – Encendí el auto. No estoy segura de que modelo era pero sé que era lo bastante grande puesto que tenía tres filas de asientos, conductor, medio y final. Una vez que encendió pise el acelerador y pase a irnos. Aunque di una mana vuelta y derrapamos un poco.

– Trata de no matarnos Rose – Dijo Adrian quien aun parecía estar sobrio.

Apreté el volante con fuerza mientras miraba el retrovisor solo para asegurarme de que mi madre estuviera bien, pero no la pude encontrar con la mirada. Para mis adentros rogué porque no le sucediera nada malo. Ella era una buena guardiana así que estoy segura de que no le iba a suceder nada malo, pero no podía dejar de sentir la necesidad de volver y traerla con nosotros.

– Rose se nos acercan – Dijo Eddie, que estaba sentado en ella siento del copiloto mirando por la ventana. Trague saliva.

El auto se sacudió con fuerza desde el techo, pude deducir que a juzgar por unos golpes de arriba, había un Strigoi sobre nosotros. Comencé a menear el auto mientras intentaba quitármelo de encima, pero este se aferraba de una u otra forma. Gruñí pensando en que hacer para quitármelo, pero no tenía ni una idea salvo seguir el instinto Rose que nos metía en problemas.

– Santa mierda – Mascullé enojada – ¡Eddie, toma el volante! – Dije quitándome el cinturón de seguridad.

– ¿Quieres que haga qué? – Me miro incrédulo. Baje la ventanilla de la puerta del conductor y me subí en el asiento, como pudo, Eddie tomo el volante mientras yo me sentaba en la puerta.

– ¿Qué vas a hacer? – Pregunto Dimitri preocupado desde el tercer asiento intentando sujetarse ya que Eddie no podía conducir bien desde posición en la que estaba.

– Una misión suicida – Respondí sujetándome del techo del auto por dentro. Tenía ambos pies sobre el borde del marco del vidrio de la puerta del auto y medio cuerpo afuera del auto. Mire al Strigoi que estaba ahí parado golpeando el techo. Saque un brazo y me sujete desde arriba – Ahora o nunca

Salte al techo del auto de golpe, escuchando a Lissa gritar asustada. Por poco resbalo y caigo, pero una vez arriba suspire un poco más aliviada. Estaba agachada y mis manos se aferraban al techo mientras el Strigoi me sonreía sin necesidad de sujetarse de algo. Apreté los puños con fuerza y saque mi espada para luego aventarme contra el Strigoi.

Estuvimos lanzándonos golpes, puñetazos y patadas, además de buscar la forma de derribarnos también. El viento estaba en mi contra ya que íbamos a una velocidad muy rápida, no podíamos parar o de lo contrario nos atraparían así que éste me golpeaba en el rostro y al Strigoi en la espalda. Intente derribarlo, pero de alguna forma me lanzó un puñetazo que me golpeo en el rostro y me derribo. Mi espalda azoto con el techo del auto y fue un milagro que no se rompiera, pero quedo algo abollado. Luego se lanzo sobre mí sujetándome de las manos para no que no pudiera quitármelo. Forceje un poco antes que pudiera matarme con una mordida y luego cuando no pude decidí usar los pies.

Con un golpe en el estómago el Strigoi salió volando hacia atrás y gracias al viento no pudo evitar caer, pero justo para mi mala suerte se sujeto de una punta del auto. Estaba segura de que él estaba pegado al cristal del auto y en cualquier momento lo rompe y le puede hacer daño a Dimitri, Jill y Adrian. Con mi estaca hice daño en el dorso de la mano y cuando se soltó aproveche de darle una patada para que cayera al suelo. Rodo por la carretera y no se levanto. Sonreí levemente hasta que mi sonrisa se cayó al ver un auto con un Strigoi conduciendo. Rodeé los ojos y corrí hacia el frente, me recosté de estomago y metí la cabeza por la ventanilla.

– ¡Eddie! – Grite.

– No hagas eso – Dijo él intentando manejar – Te vas a caer

– Eddie acércate al auto de al lado, pero no demasiado, tiene Strigoi dentro – Le dije al ver que ya había tomado el control del auto al sentarse en mi asiento del conductor.

– Tu sexto sentido vampírico me está asustando – Dijo él asintiendo – No sé que harás, pero comienzo a preocuparme

– ¡HAZLO! – Le grite. Subí la cabeza y mire el auto. Nuevamente me prepare par aun intento suicida de alejarlos. Eddie se acerco manteniendo una distancia de casi dos metros. Era demasiado para mí, pero tenía que intentarlo. Retrocedí y luego corrí hasta el borde para saltar al techo el otro auto. Resbale y me di un fuerte golpe en el hombro, mi hombro ya lastimado, pero no le hice caso y mire el auto que manejaba Eddie. Con señas le dije que se alejara manteniendo una buena distancia y él lo hizo.

Camine hasta el borde, donde estaba el asiento del copiloto y baje la cabeza la igual que como lo hice en el otro auto. Había un Strigoi conduciendo y uno sentado en el asiento. En cuanto me vio me sonrió malicioso. Con una mano sujetándome del borde y con la otra sujetando la estaca lo ataque como pude en el cuello, luego saque ambas manos para intentar abrir esa puerta. Fue complicado debido a la peligrosa posición en la que me encontraba, pero cuando logre abrirla tome la estaca nuevamente y baje colocando los pies en el borde de la ventana y mis manos al techo del auto desde adentro. Le di una patada al Strigoi y luego abrí la puerta separándola del auto. Trague saliva al sentir el peligro y como pude acerque mi cuerpo al Strigoi, de un golpe lo noquee a pesar de él que intento detener casi lanzándome a la carretera, pero cuando logre la compostura anterior lo lancé a él a la carretera y luego salte al asiento. El que iba conduciendo me miro asustado. Forceje con él, me golpeó horriblemente, pero intente no hacerle caso dolor hasta que mi cabeza azoto con el volante. Él sonrió siniestramente. Intente recuperar la vista que tenía borrosa y tome el volante probando que el auto saliera de la carretera. Vi que estaba por estrellarnos y con un movimiento rápido le clave la estaca al pecho antes de volver a la carretera. Otra vez, estábamos por estrellarnos y no tenía nada que hacer. Mire a Eddie que estaba unos cuantos metros.

– ¡Abre la ventana del copiloto! – Le grite mientras intentaba subir al techo del auto. Cuando lo logre mire el auto que estábamos usando nosotros y luego mire enfrente. Joder estábamos por estrellarnos feo contra un tráiler. Trague saliva y di un salto de casi dos metros al techo del auto de al lado. Cuando logre mantenerme allí vi el auto del Strigoi chocar con el tráiler y hacerle mil pedazos. Camine con cuidado me metí por la ventanal siento del copiloto.

– Santo cielo – Dije agitada mientras intentaba calmarme ya que los nervios por la locura que acaba de hacer.

– ¿Estás loca? – Pregunto Eddie mirándome rápidamente para luego volver a al carretera – Eso fue suicida. Casi te matas allí

– Algo tenía que hacer, ¿no? – Me defendí pasando una mano por mi frente. Sentí un ardor y mire mi mano ensangrentada. Recordé el golpe que me di contra el volante.

Volteé a mirar a los demás que estaban conteniendo el aliento de mi loco plan para salvarnos. Sonreí levemente y luego mire a Lissa que estaba más que asustada. Tome su mano para tranquilizarla y me di cuenta de que estaba temblando, luego volví a mirar al frente.

– ¿Y ahora qué? – Pregunto Eddie preocupado reduciendo un poco la velocidad.

– Sigamos adelante – Dije sacudiendo la cabeza sin saber que hacer – Ya no nos siguen así que no podemos hacer nada más, tampoco podemos arriesgarnos

– Bien, aunque no tengo ni idea de adonde terminaremos llegando. Tomamos un camino alterno, ¿recuerdas? – Pregunto Eddie serio.

– Espero terminar en las vegas – Dije con un suspiro pesado.

– De hecho… – Escuche a Dimitri que había estado muy callado con un mapa en las manos – Vamos camino a Denver

– Denver – Musite – Bien, que sea Denver entonces. Solo sigue manejando

Continuara…


Aquí termina el capítulo de hoy y espero que les haya gustado. Bueno, tengo entendido que no hay comentarios, pero si hay personas que leen la historia. Que deprimente. Como sea, que bueno que la lean y espero que les haya gustar.

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