Otro capítulo revisado!


Llegué a odiar este mundo sin vida

Compuesto de palabras sacadas de un diccionario

Atrapado en un caleidoscopio una monótona mañana de agosto

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Cuando apareciste frente a mi,

Actuaste timida pero no se me escapó tu sonrisa

Esa sonrisa es como un libro de texto que describe a este mundo.

RADWIPS, SPARKKLE. (Your Name OST)


Nunca antes...

Itachi se acercó al grupo de chicos que lo esperaban.

Uchiha Koi, Hyuga Hinamori y Ukitake Rei. Según el informe que había recibido de su instructor en la academia, era los mejores estudiantes que había se habían graduado ese año, y esperaban que con el gran Uchiha Itachi como maestro desarrollaran todo su potencial.

- Hola a todos. Al fin nos conocemos. Mi nombre es Uchiha Itachi, y seré el jounin a cargo de este equipo.

Los tres lo miraron con la boca abierta. Evidentemente no lo esperaban a él.

- H-hola…

- Uchiha-san

- ¡Kyaa!

Itachi suspiró. Incluso allí, no podía escapar a su fama.

- Bueno, sí. Sería bueno si comenzaran por presentarse a ustedes mismos. ¿Qué tal si comienzas tú? ¿Cómo te llamas y por qué quieres ser un ninja?

- Mi nombre es Uchiha Koi. Quiero ser fuerte, para proteger la aldea y darle honor a mi familia.

- Mi nombre es Ukitake Rei. Mi padre murió protegiendo la aldea, así que yo me volveré el ninja más fuerte de Konoha y voy a honrar su nombre.

- Mi nombre es Hyuga Hinamori. Mi sueño es ser una kunoichi fuerte y gentil, para proteger a mi familia. Justo como Hinata-sama.

Itachi se sorprendió al escuchar esta última declaración. Acababa de escuchar que Hinata había renunciado a su derecho como heredera del clan, algo que había sucedido hace tiempo, en realidad. Eso explicaba por qué ella no estaba viviendo en el complejo de su clan.

Entonces escuchó todas las críticas hacia la chica, y las frases condescendientes de otros que la compadecían. Itachi no veía por qué compadecerla: recordaba que, unos años atrás durante los mismos exámenes chunnin en que Sasuke participó, ella casi había sido asesinada por su primo. Fue solo entonces que la magnitud de los problemas entre los Hyuga salieron a la luz, y probablemente si las cosas no hubieran llegado a esos extremos nadie hubiera hablado del tema, menos entre los Uchiha ya que la relación entre los dos clanes nunca fue de las mejores. Pero a pesar de ese incidente tanto tiempo atrás, Hinata era una kunoichi capaz, algo que podía decirse solo mirando a su trayectoria, no necesitaba la lástima de nadie. Pero si una niña de su clan la veía como un modelo a seguir, entonces algo estaba haciendo bien.

De repente sentía curiosidad por esa joven.

Fuerte y gentil… un objetivo muy difícil de alcanzar en ese mundo en el que vivían.

- Muy bien. Deben saber entonces, que el camino que escogieron para cumplir esas metas, es duro. Tienen que estar dispuestos a perder todo, incluso lo que más aman. Ser un verdadero shinobi, o kunoichi, no es algo que todos puedan soportar. Incluso si se han graduado de la academia, no significa que deban convertirse en gennin. Si no tienen la determinación y la fuerza suficiente, es mejor retirarse ahora.

- Yo me convertiré en un shinobi. No retrocederé a mi palabra.- dijo Rei.

Itachi sonrió. Había escuchado esa frase muchas veces; Naruto, el hijo del cuarto Hokage, la había adoptado como su nindo. Era claro que el muchacho estaba ganando cada vez más admiradores.

- Ni yo. – se le unió Hinamori.

- Yo tampoco.

- Bien, entonces sólo queda algo por hacer... ganarse su lugar como ninjas.


– Así que, ¿cómo estuvo tu primer día? – preguntó Kakashi, interrumpiendo su descanso.

– ¿No tienes tareas más importantes que indagar personalmente sobre mi nuevo equipo? – preguntó Itachi.

Kakashi ignoró el comentario y se reclinó contra otro árbol.

– Verte descansando tan tranquilo me da envidia. Este trabajo no es para mí, ¿cuándo te apiadarás y tomarás el puesto?

– Sólo han sido un par de años, Kakashi. Eventualmente Uzumaki Naruto estará listo para tomar la responsabilidad, ¿no fue lo que dijiste?

– Eso dije, pero Naruto no estará listo en por lo menos otros diez años, y esto de verdad, de verdad no es para mí. – se quejó, soltando un largo suspiro.

Tampoco para mí, quiso decir Itachi. No lo dijo porque en verdad compadecía a Kakashi. Estar calificado para la tarea no era lo mismo que querer hacerlo. En el momento de decidir quién sería el reemplazo de Tsunade, algunos lo habían propuesto también a él, pero teniendo apenas 22 años en ese momento, era demasiado joven y Kakashi resultaba la mejor opción.

Itachi lo había agradecido. Él aun necesitaba asegurarse de que ANBU estaba libre de las influencias funestas de Danzo, con quien él había mantenido una guerra silenciosa por años luego del asunto de la rebelión del clan y ese momento en que el hombre había intentado quitarle los ojos a Shisui.

Sin embargo, también esa misión estaba cumplida.

¿Resultaba egoísta no querer escuchar el pedido de Kakashi, probablemente el amigo más cercano que le quedaba con vida? Él había perdido incluso más, cuando el la guerra se reveló que Uchiha Obito nunca estuvo muerto, que era la mente maestra detrás de la Guerra, y que también había sido quien causó la muerte del Cuarto Hokage y su esposa, junto con el ataque del Kyuubi.

– Lo siento, Kakashi. Tampoco creo ser la persona indicada.

Después de todo, un Hokage debía poner por encima de todo a la aldea, ¿qué hacer si su lealtad hacia la aldea y su familia se veía enfrentada de nuevo? ¿Sería él capaz de defender a la Hoja con todas sus fuerzas?

Quería creer que si, pero mientras no estuviera seguro…

– En realidad me pregunto por qué insistes en cargar con culpas que no son tuyas – dijo finalmente Kakashi, como si pudiera ver la verdad detrás de él. Tal vez pudiera.

Itachi se puso de pie. Hora de regresar a casa.

– No te preocupes. El fin de semana iré a ayudarte con el papeleo, si de verdad te sientes tan desesperado.


Hinata se dirigía a casa luego de una tarde de duro entrenamiento. Se sentía cansada, pero feliz, mientras pensaba en la tarea que Kakashi-sensei le había encargado.

Había recibido algunos consejos útiles de Itachi sobre en qué puntos debía enfocar su entrenamiento con el nuevo equipo. Hinata se sintió aliviada, porque de la manera en que él lo explicaba sonaba como si fuera sencillo para ella. Aun asi, seguia estando nerviosa: ella nunca había liderado un equipo antes.

Y además, en un proyecto piloto que podría ser muy importante para las futuras misiones de la aldea en esa nueva era en que vivían con la Gran Alianza Shinobi.

Era sorprendente cómo había cambiado su vida en tan corto tiempo. Y por primera vez, a pesar de los nervios, ella no sentía miedo. Por primera vez, ella sentía como si fuera fuerte, y estuviera en el camino correcto. Estaba por fin haciendo algo para demostrar su propia valía, y lo hacía porque ella quería, no porque alguien más lo exigía.

- Hinata, qué gusto verte – Mikoto la saludó, caminado en dirección a ella - Hace meses que no se de ti.

- Hola, Mikoto-san. Lo siento, es que he estado algo ocupada, han pasado muchas cosas.

Mikoto frunció el ceño.

- Lo sé, me he enterado por otros. Hinata, ¿acaso ya no confías en mi para visitarme y contarme estas cosas?

Hinata bajo la mirada y volvió a disculparse. Uchiha Mikoto siempre había sido amable con ella; de hecho, desde que la madre de Hinata murió, era lo más parecido que tenía a una figura materna, la única persona a quien podía confiarle ciertas dudas que jamás se atrevería a confiar a sus amigas.

Tal vez fuera porque Mikoto sólo tenía dos hijos varones que tampoco pasaban mucho tiempo en casa, aunque Hinata tenía claro que no era solo eso. Aunque Mikoto era amable con todos por lo general, tampoco ponía mucha preocupación por los problemas de aquellos que no eran los suyos. Por eso, que siempre fuera tan amable con ella, que no era miembro del clan y que ni siquiera había sido aceptada entre los suyos, era algo por lo cual Hinata siempre estaría agradecida.

- ¿Que dices de venir a cenar a casa? De esa manera nos ponemos al dia.- sugirió Mikoto con una cálida sonrisa.

Incluso aunque Hinata tenía sus reservas con Uchiha Fugaku, razón por la cual sus visitas a la mujer no eran muy frecuentes, en esa ocasión no pudo negarse. Siguió a Mikoto y la ayudo llevando sus bolsas de compras hasta la casa de la familia. Mientras iban conversando sobre la reciente asignación que recibió del Hokage, para luego pasar a comentar el jardín de la casa y unas nuevas variedades de flores que llegaron a la tienda Yamanaka recientemente, Hinata se sintió más ligera y contenta.

A veces le gustaría que Mikoto fuera su madre.

- Hinata - Sasuke la saludo al entrar a la cocina. - Ten cuidado con mi madre -le advirtió - últimamente está desesperada por una nuera.

Hinata se sonrojo furiosamente, mientras Mikoto le dedicaba una mirada furiosa a su hijo. Espantaría a la única esperanza que le quedaba.

- Sasuke, ¿no invitaste a cenar a Sakura? Hace tiempo no la veo.

- Tsk. Se lo pregunte y no puede. Está ocupada en el hospital.

- ¡Lo sabía! ¡Ya la espantaste!

Hinata escondió una sonrisa entre sus manos, mientras seguía con su labor de lavar el arroz. Sasuke y ella nunca habían sido amigos cercanos: ambos empatizaban con el otro al tener padres que nunca parecían estar satisfechos con ellos, y al ser personas que disfrutaban de la calma y el silencio, pero Sasuke no era una persona con mucha paciencia, y constantemente se irritaba con la timidez y la vacilación de Hinata cuando eran más jóvenes.

Aunque no fueran muy cercanos, ella frecuentaba a su madre y además tenían amistades en común, así que lógicamente habían aprendido un poco el uno del otro. Asi, Hinata sabía que aunque Sasuke se pusiera una máscara de indiferencia - sobretodo para librarse de las fangirls -era en realidad alguien que se preocupaba mucho por sus amigos y sobre todo por su familia.

Mikoto estaba ilusionada con la idea de Sasuke y Sakura juntos, pero a pesar de que la pelirrosa había estado enamorada del menor de los Uchiha por un tiempo, ese sentimiento se fue diluyendo mientras crecieron, y ambos parecían caminar muy cómodamente sobre la línea de la amistad.

Hinata pensaba que el triángulo amoroso entre los miembros del Equipo 7 era una cosa desafortunada. Naruto no pudo corresponderle debido a sus sentimientos por su compañera de equipo, y porque Hinata aún le guardaba cariño y admiración, le resultaba triste que los sentimientos de éste a la vez no fueran correspondidos. Definitivamente, la situación del Equipo 7 era bastante peculiar, pero también era de admirar que pudieran seguir tan unidos a pesar de aquello, puesto que Hinata no se imaginaba pasando por algo así con Kiba y Shino.

- Mikoto-san, no debería preocuparse tanto por Sasuke. Un día encontrara una chica genial de la cual enamorarse. Va a estar bien.

Después de todo, ellos todavía eran jóvenes, tenían demasiado tiempo por delante. O al menos Hinata necesitaba pensar de esa manera optimista (que tenían tiempo, que la paz duraría lo suficiente para permitirles al menos eso)

La puerta de la cocina volvió a abrirse y Hinata se sorprendió al ver al mayor de los Uchiha.

- Madre, he venido por... - sus ojos se cruzaron con los de Hinata, y supo que era su oportunidad de satisfacer la curiosidad que sentía por ella, así que decidió cambiar la dirección de sus palabras. - ... la cena. Hace tiempo que no cenamos juntos.

– Esto sí que es una sorpresa – la matriarca Uchiha sonrió complacida – Pero la cena todavía no está lista, Itachi. Vuelve en media hora.

- Itachi-san, ¿cómo le fue con su nuevo equipo? - pregunto Hinata amablemente.

- Muy bien. Son todavía torpes, pero no esperaba mucho más. Me parece que tienen lo necesario para aprender.

- Me alegra oír eso.

Mikoto los observo en silencio, incrédula. ¿Itachi conversando con alguien? ¿Con Hinata? Él nunca antes la había notado, y ambos chicos apenas conversaban. Sin embargo, de pronto veía un mar de posibilidades.

La dulce Hinata nunca fue apreciada como debería por su familia y su clan, algo que ella nunca realmente consiguió entender, pero los Hyuga eran, después de todo, personas extrañas. ¡Una chica como Hinata, amable, sensible, alegre y también fuerte para defenderse a sí misma y a los suyos, era justamente lo que su hijo mayor necesitaba!

- De hecho, una de mis pupilas la menciono como su modelo a seguir, Hinata-san. Creo que usted debe ser realmente fuerte.

Ella se sonrojo.

- Eso no puede ser.

Itachi sonrió.

- Bueno, eso fue lo que escuche. Es una lástima que los Hyuga se vean privados de su presencia.

A nosotros puede visitarnos las veces que desee, se dijo mentalmente mientras salía de la cocina.

Hinata, a su vez, se preguntó cómo es que en todos estos años, a pesar de que ella había ido a casa de los Uchiha varias veces, era la primera vez que se cruzaba con Itachi. Claro, él ya no era parte de ANBU, y esa podía ser la mejor explicación pero, de todas formas, era extraño que en todo ese tiempo nunca había percibido la amabilidad de Uchiha Itachi.