- ¿Kate? - imita él sorprendido. Hace ademán de acercarse pero rectifica y se queda quieto.
- Mamá, ¿quién es este señor? ¿Le conoces? - interviene Alexis estirándome de la manga del abrigo.
- ¿Tienes una hija? - pregunta Castle abriendo los ojos con sorpresa. Estoy segura que se ha fijado en el gran parecido que tiene con ella, pero no dice nada. - Entonces, supongo que también estarás casada ¿me equivoco? - prosigue.
- No, no te equivocas. - respondo apartando la mirada, incomoda. - Veo que sigues con tus teorías… - cambio de tema y sonrío con nostalgia.
- ¡Mamá! - repite Alexis, está vez levantando la voz.
- Alexis, estoy hablando con…-
- Será mejor que me vaya, no quiero enfadar a la pequeña Alexis - interrumpe Rick. Y dicho eso da media vuelta y se aleja por dónde ha venido. Sin un "adiós" o un "espero que nos volvamos a ver pronto". Nada.
Me quedo muda, y Alexis también ha parado de protestar. Las dos observamos en silencio como se va, disolviéndose entre la multitud, desapareciendo de nuestro campo de visión. Entonces reacciono. Cojo a Alexis en brazos y echo a correr detrás de él.
- ¿Por qué corremos? - pregunta Alexis extrañada.
- Porque no puedo dejar que se marche otra vez.- respondo.
Choco con varias personas pero no me detengo, debo encontrarle. Finalmente lo diviso a unos cuantos metros de dónde nos encontramos.
- ¡Castle! ¡Castle! - grito, pero él no me escucha, está demasiado lejos. Sigo corriendo, cada vez más rápido.
- ¡Richard! - está vez si me oye, se da la vuelta sorprendido y al darse cuenta de que soy yo, sonríe y se detiene.
Es una reacción que no me esperaba y eso me da valor para acabar con los metros que nos separan de él.
- Por fin te encuentro - resoplo dejando a Alexis en el suelo.
Castle me mira a los ojos y sonríe. Pero es una sonrisa triste, no es la que yo recordaba.
- ¿Qué quieres Beckett? - pregunta, esta vez serio.
La pregunta cae como un peso muerto entre nosotros. Nos quedamos en silencio, aguantándonos la mirada, y recordando la primera vez que él formuló esa pregunta. Ojalá pudiera responder de la misma forma.
- Quería decirte que espero que nos volvamos a ver. Me gustaría quedar para hablar, podríamos ir a tomar un café o… - contengo la respiración, esperando su respuesta.
- Está bien. - acepta, y yo exhalo aliviada. Castle se da cuenta y se ríe. - ¿Qué te parece si vamos a aquella cafetería de ahí en frente? Me han dicho que hacen unos bollos riquísimos.- propone él. - Espera, ¿a ti aún te gustan los bollos verdad? - pregunta preocupado.
Me río de su observación y respondo:
- Yo tampoco he cambiado, los bollos me siguen gustando.
- Pues perfecto, ¿qué me dices, vamos o no? - se le ve entusiasmado, le ha cambiado el ánimo.
- Alexis, ¿vamos a tomar un café con Castle y luego miramos los vestidos? - le consulto.
- Vale, pero aún no me has contado quién es este señor y porque hemos tenido que correr tanto para encontrarlo. - replica Alexis.
- Emm… pues. - busco la mirada de Castle para que me ayude a explicárselo.
- Soy Richard Castle, un viejo amigo de tu madre. - se agacha a la altura de Alexis y le tiende la mano.
Alexis le corresponde y ella también se presenta:
- Yo soy Alexis Beckett.-
Lleva mi apellido porque me negué a ponerle el de Josh y tampoco podía ponerle el de Castle.
- Encantado.- le guiña un ojo.
Con la mirada le doy las gracias y él asiente.
- Ahora sí, ya podemos ir, ¿no queremos que nos cierren la cafetería verdad? - dice Castle y mira a Alexis.
Ella niega y me coge de la mano para empezar a caminar.
- Mami, ¿me podré comer un trozo de bizcocho con pepitas de chocolate?- pregunta Alexis.
- Claro pequeña.- contesto.
Llegamos a la puerta de la cafetería y entramos. La olor a café recién hecho nos envuelve y nos invita a pasar.
- Id a coger sitio, ya pido yo. - dice Castle dirigiéndose a la barra.
- De acuerdo, estaremos en aquella mesa del fondo, junto a la ventana. - señalo una mesa grande con cuatro taburetes de colores.
Alexis corre para sentarse en el taburete que está junto a la ventana y yo la sigo.
- ¡Kate! - llama Castle. Me doy la vuelta. - ¿Lo de siempre?- pregunta.
Asiento sonriendo y me siento en la mesa, frente a Alexis.
- Me gusta. - interviene la pequeña.
- ¿Quién? - estoy distraída.
- Castle. ¿Por qué no me habías hablado de él antes? - pregunta.
- Porque antes de que tú nacieras nos enfadamos y perdimos el contacto. Desde entonces no he vuelto a saber nada de él hasta hoy.- contesto entristecida.
- ¿Y por qué os enfadasteis? - sigue hurgando Alexis.
- La verdad es que no lo sé pequeña. - respondo abatida.
- ¿Ahora ya os habéis perdonado? - inquiere.
Levanto la mirada para verlo. Está de espaldas, hablando con la camarera.
- ¿Mami? Estás muy distraída desde que nos encontramos con él. - se queja Alexis.
- Lo sé.- resoplo. - Pero es que… Llevo cinco años buscándole y ahora de repente, sin previo aviso, aparece en mi vida, volviéndola patas arriba.- suspiro cansada.
- ¿Era tu mejor amigo no? Creo que deberíais pediros perdón.- concluye Alexis.
Mi mejor amigo… Claro que lo era, era más que eso. Y sin embargo ahora no se lo que es. Suspiro apenada y pienso en lo último que ha dicho Alexis. Pedirnos perdón. Ojalá fuera tan fácil como hacer las paces.
