¡Hola Prisioners! =D ¿Qué tal su viernes? Espero que bien =)

Gracias por todos los comentarios hacia esta historia =3 los quiero mucho, son los mejores!

Sin más…

ENJOY!

SECOND CHANCE

CAPITULO 4

Las siguientes par de horas estuvieron bastante tranquilas. Algunos clientes iban y venían y había algunas compras, pero por lo demás, Blaine y Kurt pasaron la mañana hablando. A decir verdad, Blaine hizo la mayor parte de la conversación mientras que Kurt le hacía un montón de preguntas.

—Y... ¿qué es esto? —Kurt cogió una tanga de encaje de la sección de ropa interior. La sostuvo en el aire, cruzando sus ojos mientras seguía mirando la peculiar prenda.

—Eso es ropa interior —Blaine rodó los ojos.

—No... No se parece en nada a ninguna ropa interior que haya visto jamás —Kurt frunció el ceño, dejando la prenda de nuevo en la canasta en donde la había encontrado—. ¿Qué es esto? —esta vez levantó un sujetador.

—Kuuurt —se quejó Blaine.

Kurt miró el sujetador antes de que sus ojos se agrandaran y su boca formara una "O". Notó la forma e inmediatamente lo relacionó con el pecho de una mujer. Le dio la vuelta en sus manos, sintiendo la textura de encaje antes de sacarlo del gancho.

—Kurt, ¿qué estás haciendo? —Blaine frunció las cejas cuando Kurt deslizó sus brazos por las correas.

—Tengo curiosidad —murmuró Kurt, ajustando el sujetador en su pecho. Miró hacia abajo mientras movía sus brazos arriba y abajo detrás de su espalda, tratando de abrocharlo.

—¡Dame eso! —rio Blaine. Ahora que Kurt llevaba un busto improvisado, lucía más como una chica—. Vamos Kurt, ¡eso es para las mujeres!

Kurt rio histéricamente cuando Blaine lo atrajo hacia él.

—¡Oblígame! —Kurt le sacó la lengua. Blaine sonrió y se abalanzó sobre el niño más alto, formando una fortaleza con los brazos en Kurt, dándose paso hasta los ganchos del sujetador. Blaine tenía mucha experiencia en cómo quitar sostenes así que pronto fue deslizando las correas por los brazos de Kurt.

Justo en ese momento, un cliente entró en la tienda. Ella echó un vistazo a la posición de los chicos, el de rizos tenía sus brazos alrededor de Kurt, mientras que un sujetador estaba a la mitad del pecho del castaño. La mujer se dio la vuelta y caminó de vuelta hacia fuera.

—Ahí va un cliente —Blaine gruñó, apartándose del otro chico. Kurt frunció el ceño mientras el calor de Blaine dejaba su piel. Se ruborizó dejando caer el sujetador de vuelta donde lo encontró. Blaine levantó la vista y vio la expresión triste de Kurt—. Hey, no estés tan triste. —La única respuesta que obtuvo fue un puchero y un poco de ruido quejumbroso—. No estoy enojado. Sé que estabas jugando —Blaine sonrió y extendió una mano para rizar cariñosamente el pelo de Kurt.

—¡Deja de hacer eso! —Kurt chilló. La sonrisa de Blaine se amplió e hizo todo lo contrario de lo que se le exigió, agarrando a Kurt en una llave completa para frotar la parte superior de la cabeza con un puño— ¡Blaine! —Kurt gimió, tratando de alejar al otro chico. Intentó zafarse pero terminó con la cabeza apretada contra el pecho de Blaine.

Blaine rio y dejó libre a Kurt, infinitamente divertido por lo mal que Kurt lucía con el cabello despeinado.

Echando un vistazo al reloj, Blaine vio que era casi mediodía.

—Hey, ¿quieres tomar un descanso para nuestro almuerzo? —Blaine empujó un mechón de pelo castaño al lado de la frente de Kurt.

—Está bien —contestó Kurt efusivamente, todavía tratando de arreglar su cabello, pasando desesperadamente sus manos sobre él.

—Vamos —Blaine empujó a Kurt suavemente hacia delante, guiándolo hacia la puerta. Una vez que Kurt estuvo en la calle, se dio la vuelta y sonrió a Blaine, esperando mientras él colocaba un letrero en la ventana que decía "cerrado".

888888888888

—¿Qué te parece este lugar? —preguntó Blaine por encima del hombro—. ¿Kurt?

Como no recibió una respuesta, frunció el ceño y giró buscando al castaño. Casi con pánico, Blaine finalmente encontró a Kurt de pie sobre un banco cerca del parque, mirando con asombro.

—Kurt, ¿qué demonios estás haciendo? —Blaine corrió hacia la banca—. No te puedes ir de esa manera, ¡podrías perderte!

Kurt no respondió. Siguió mirando con la boca abierta hacia el parque. Blaine siguió su línea de visión y arqueó una ceja mientras miraba alrededor del parque. Algunas personas yacían bajo el sol sobre mantas… desnudos.

—¡Están desnudos! —Kurt jadeó—. No están ellos... No sé, ¿preocupados?

—A quién le importa si están desnudos —Blaine rodó los ojos. Levantó una mano y tomó la muñeca de Kurt—. Vamos, pensé que habías dicho que tenías hambre.

—Todavía no lo puedo creer —Kurt murmuró mientras seguía su camino—. Es indecente, pero la idea es... emocionante. —Se sonrojó cuando Blaine empezó a reír—. Blaine, tú no haces eso, ¿o sí?

—¿Hacer qué?

—Ya sabes. Acostarte por ahí... desnudo.

—Claro que sí —Blaine hizo un guiño, riendo mientras Kurt se volvió hacia él dándole otra mirada de asombro. ¿Kurt se estaba poniendo rojo?—. Ya hablando en serio, menos charla sobre mí estando desnudo, y más caminata hacia algún alimento. Me muero de hambre.

88888888888

Era un hermoso día de verano. La agradable brisa mantenía la temperatura nivelada. Kurt estaba comiendo un Hot-dog con Blaine a su lado, mientras caminaban lentamente por el parque. Por suerte, todas las personas desnudas se habían ido.

—Oh, wow —Kurt se tragó el último bocado de su Hot-dog y sus ojos se agrandaron mientras miraba un rosal. Se arrodilló frente a la planta gentilmente, quedando frente a una rosa roja especialmente brillante. Bajó su nariz, aspirando el aroma dulce.

Blaine observó a Kurt en silencio con una pequeña sonrisa tirando de sus labios. Todo sobre Kurt era tan divertido. El castaño estaba experimentando la vida de nuevo, y encontraba la belleza en las cosas más simples. Estaba lleno de inocencia y estar con él era refrescante, Blaine nunca había conocido a nadie como él.

—¡Oops! —Kurt sacó rápidamente los dedos hacia atrás y puso mala cara cuando una espina penetró su piel. Dejó escapar un gemido y se llevó el dedo a la boca, chupándolo mientras se levantaba de nuevo en busca de algo que lo divierta. En ese momento vio un collar de gema color café claro enredado en las espinas que lo acababan de picar. Con cuidado, se enredó entre las flores y sacó el collar, manteniéndolo hasta su rostro—. ¿No es bonito? —Kurt se volvió hacia el hombre con gel. El viento volvió a subir y la cadena de plata fina le hizo cosquillas en la nariz, lo que le hizo estornudar.

—Sí, algo —Blaine se encogió de hombros. En realidad, nunca se había preocupado por los accesorios femeninos.

—¡Oh, mi collar! —Kurt y Blaine se voltearon al mismo tiempo cuando una chica bonita corrió hacia ellos. Tenía el pelo rubio y largo que se balanceó sobre sus hombros cuando ella se detuvo frente a Kurt, sonriéndole—. Lo siento —ella comenzó— perdí eso hace una hora y he estado buscándolo.

Kurt le devolvió la sonrisa y le tendió el collar, notando que su piedra preciosa hacía juego con sus ojos.

—¿Te conozco? —Blaine arqueó una ceja a la chica, mirándola. Ella le devolvió la mirada, una mirada amable cruzando su rostro desconcertado antes de que Blaine le sonriera ampliamente—. Quinn, ¿verdad?

—Uh... sí —la chica parpadeó interrogante hasta que su boca formó una "O"— ¡Blaine, eres tú! Has cambiado tanto —y con eso le echó los brazos delgados alrededor de su cuello.

—Quinn era mi vecina cuando yo era un niño —dijo Blaine a Kurt sobre el hombro de la joven—. No la he visto desde que me mudé a Canadá

—Lo sé —ella se apartó, pero mantuvo sus manos sobre su cuello—. Tu pelo... wow —toco todo ese cabello lleno de gel—. ¿Por qué no me dijiste que estabas de vuelta en Ohio?

—Llegué ayer —explicó Blaine.

—¿Y quién es él? —Quinn sonrió cálidamente a Kurt—. Siento que te he visto antes...

—Él es Kurt. Es... un viejo amigo —Blaine se aclaró la garganta— pero bueno, dime todo lo que ha pasado.

—Estoy segura de que tienes más historias que contar —le guiñó un ojo—. Tengo que irme. Tengo que ir por la cena. Pero, hey, te vas a quedar todo el verano, ¿no?

—Sí.

—Mi fiesta de cumpleaños 18 será el 21. Eres totalmente bienvenido. Así como tú, Kurt.

El 21, a tan sólo unas semanas. Blaine miró a Kurt, preguntándose si la fecha le había provocado algo, pero al no ver respuesta, volvió a Quinn.

—Vamos a estar allí —sonrió.

—Muy bien. Nos vemos más tarde entonces. Ven a visitarme, nunca me mudé. Gracias de nuevo por encontrar mi collar, Kurt. —Ella le dio al brazo de Kurt un apretón agradable y un último adiós a Blaine antes de abrirse paso por la vía, dejando el parque.

—¿Quinn? —Kurt miró a Blaine.

—Sí.

—Ella es bonita —dijo Kurt distraídamente, cavando su dedo del pie en el suelo en la parte inferior del rosal—. Parecen muy cercanos.

Blaine se rio un poco, chocando con el hombro de Kurt.

—No la he visto en diez años, ¿qué tan cercanos podríamos ser?

—Estaba siendo un poco quisquilloso —Kurt murmuró, girando ligeramente ruborizado.

—¿Celoso? —guiñó Blaine. Kurt miró a sus pies, pero rápidamente se volvió cuando Blaine dijo—: no te preocupes. Tarde o temprano, tendrás una chica sexy colgando de tu cuello, también.

Kurt apretó los labios en una delgada línea y asintió lentamente. No sentía la necesidad de decirle que si no se tratara de Blaine no se habría puesto celoso.

888888888888

Habían regresado a la tienda poco después de eso, y el cielo se oscureció. Blaine gimió, mirando el reloj. Lo había estado mirando cada cinco minutos en las últimas tres horas y parecía como si el tiempo no pudiera avanzar más lento. ¿Cómo diablos David manejaba esto día a día?

El timbre de la puerta sonó cuando alguien entró.

—Bienvenida a… —Blaine comenzó monótonamente. Se detuvo cuando vio quién era—. Quinn.

—¡Oh, Blaine! Wow, dos veces en un día —se rio—. No tenía idea de que trabajaras en esta tienda.

—En realidad no, —Blaine murmuró, rodando los ojos— es sólo por dos semanas hasta que el verdadero dueño regrese. Solía ser un buen amigo de mi mamá, así que lo conozco bastante bien.

—No tienes que ser tan tímido —le dio un codazo—. Creo que es bueno que los hombres se interesen por la moda.

Blaine resistió el impulso de gemir.

—¿Sabes una cosa? —Quinn insistió—. He estado pasando por esta tienda casi todos los días, pero nunca he comprado aquí antes. De hecho, por alguna razón, parece... vacío. —Sus ojos se posaron en la repisa de la ventana vacía—. ¡Oh, eso es! Antes había un maniquí, ¿verdad?

—Realmente no sé nada de eso —Blaine se rascó la nuca, fingiendo perplejidad—. Supongo que David lo bajó.

—Blainey, ¿dónde quieres esto...? ¡Oh, Quinn! Hola —Kurt se detuvo delante de los dos, con una gran caja llena de ropa.

—Hola, Kurt —Quinn sonrió brevemente antes de arrugar la frente. Por alguna razón, no podía evitar la sensación de que Kurt le resultaba familiar. Sentía como si ella lo hubiera visto toda su vida, pero era la primera vez que lo veía. Era como si fuera un extraño de su pasado.

—Me quedo con eso —Blaine cogió la caja de los brazos de Kurt—. Ahorita regreso.

—Está bien —Quinn jugó con el mango de su bolso antes de que sus ojos se posaran en los ojos cristal de Kurt.

Kurt, recordando la amabilidad adecuada que se emplea en la tienda aprendida por Blaine, de inmediato se puso en acción.

—¿Puedo ayudarte a encontrar algo?

—Eso sería bueno, en realidad. Estoy buscando un vestido lindo para mi fiesta.

—Bueno, los vestidos están justo sobre... —Kurt volvió su cabeza de lado a lado, en busca de los bastidores llenos de vestidos.

—¿Ahí? —Quinn señaló en la parte trasera de la tienda.

—Ahí —dijo Kurt, sonriendo.

—Ya que estoy aquí, tal vez pueda buscar un traje de baño. Vendes eso también ¿verdad?

—Humm...

—Oh, ahí, ya los vi.

Kurt asintió, sintiéndose un poco nervioso. Se alegró de que Blaine no hubiera estado allí, no habría querido que se decepcionara por su falta de conocimiento sobre la tienda.

—Necesito algo realmente agradable. Mi fiesta va a ser en la piscina ya que mi padre la acaba de colocar en el patio de la casa el año pasado —Quinn empezó a hablar mientras buscaba entre los bastidores—. Tengo que buscar el mejor que haya. Necesito algo elegante y sexy, pero no quiero parecer una vulgar tampoco.

—Uh-huh —Kurt asintió con la cabeza sin decir nada. Quinn siguió hablando sin cesar y pronto, Kurt pudo sentir un latido sordo detrás de sus ojos lo que le indicaba un dolor de cabeza aproximándose. Cuando no pudo soportarlo más, se inclinó hacia delante, agarró lo primero que encontró y lo sostuvo en el aire cortando la chica locuaz.

—¿Qué te parece esto?

—Oh, Dios mío... es hermoso —los ojos de Quinn se abrieron con asombro mientras miraba el traje de baño estilo monokini color oro brillante en manos de Kurt—. ¡Kurt, tienes todo un ojo!

—Oh... gracias —Kurt se sonrojó, sonriendo nerviosamente. Ya podía decir que el traje de baño se vería increíble en Quinn.

—¿Puedes ayudarme a encontrar un vestido también? Quiero llevar un vestido sobre el traje de baño durante la fiesta cuando no esté nadando.

—Claro —Kurt metió el traje de baño bajo el brazo y siguió a Quinn hasta los vestidos. Hizo una pausa y miró al hombre de pelo castaño con expectación.

—¿Podrías tomar algo para mí? Siento que puedo confiar en tu juicio —dijo Quinn finalmente después de unos momentos de silencio incómodo.

Kurt rápidamente comenzó a hacer a un lado los vestidos, en busca de algo. Honestamente pensaba que cualquier cosa se vería bien en Quinn, ella tenía una de esas figuras esbeltas, pero su espíritu crítico le recordó que tenía que encontrar algo que complementara el tono de piel de Quinn, así como el traje de baño de oro.

Salió unos minutos más tarde, llevando un ramo de vestidos en diversos estilos y colores.

—¡Grandioso! Vamos —le tiró de la muñeca.

—¿A dónde vamos?

—A los vestidores, tontito.

—... Oh. No te importa que yo, eh... —Kurt se sonrojó.

—¿Importarme qué? —Quinn lo miró inquisitivamente. Habían entrado al vestidor y Quinn abrió la puerta a la primera parada—. Déjame probarme el traje de baño primero, ¿de acuerdo?

El traje de baño fue arrebatado de las manos de Kurt y la puerta del vestidor se cerró. Kurt no podía dejar de sentir alivio. Bajó la mirada hacia el suelo y, debajo de la puerta, podía ver los pies delgados de Quinn que se deslizaron fuera de sus zapatos antes de deshacerse de sus jeans ajustados y dejarlos caer a sus pies. Kurt tragó saliva y miró hacia la puerta.

A medida que el sonido suave de la ropa golpeaba el suelo parecía hacer eco a través del pequeño vestidor, Kurt quería que Blaine estuviera allí con él. Por alguna razón, no se sentía tan cómodo a solas con otra persona.

—Dime lo que piensas.

Kurt hizo espacio y parpadeó, sus ojos se centraron en la niña frente a él. Tragó saliva, dándose cuenta de que ella estaba bastante cerca, y llevaba muy poco encima. Tal como había predicho, el traje de baño se veía perfecto en Quinn que iluminaba su piel y sus ojos parecían brillar aún más.

Se dio cuenta en ese momento del collar que había encontrado en el rosal. La cadena de plata colgaba del cuello delgado de Quinn, la gema caía en el hueco de su cuello colgando sobre su escote.

—En realidad no pude atarlo de atrás... ¿crees que podrías...? —Quinn se dio la vuelta y de hecho, Kurt pudo ver que las dos cuerdas elásticas estaban desatadas colgando en la suave piel de su espalda. De este lado, Quinn parecía que estaba en top, toda la espalda al descubierto. Los ojos de Kurt se movieron por la suave pendiente de su pequeña cintura hasta el redondeo suave de sus caderas y su trasero.

—No hay problema —dijo Kurt con voz ronca, llegando a rasparse las cuerdas. Él meticulosamente las ató en una cinta que cayó en medio de los omóplatos de Quinn. Sin pensarlo, resbaló el dedo pasando por encima de la curva de su trasero.

Quinn volvió la cabeza para mirar por encima de su hombro, su brillante mirada penetrante en Kurt. No parecía nerviosa o enojada, sino más bien enarcó las cejas por un momento antes de que sus labios se volvieran de peluche en una sonrisa coqueta.

Con sólo la curvatura de los labios de color rosa suave, el corazón de Kurt se aceleró. Dio un paso atrás, con la piel ardiente donde la había tocado.

—Um...

Por suerte, se evitaron las explicaciones embarazosas cuando la voz de Blaine sonó en los vestidores.

—¡Kurt! ¿Dónde estás?

—Aquí —Kurt volvió a llamar, dando otro paso lejos de Quinn. Ella todavía lo miraba, con los ojos ardiendo. El estómago de Kurt giró y sin decir una palabra, se dio media vuelta y salió del camerino, sin detenerse hasta que se encontró con Blaine.

—¿Estás bien? Te ves muy rojo —Blaine miró a Kurt. Puso la palma de su mano contra la mejilla de Kurt—. Te sientes muy caliente también.

—Estoy bien —Kurt se aclaró la garganta, sin mirar a Blaine. Su mente corrió de nuevo a Quinn, su bonita piel dorada, la cortina de pelo rubio, ojos marrones, las suaves curvas de su cuerpo—. Hum, ¿Blaine? ¿Cómo puedes saber si estás enamorado?

Blaine no parecía demasiado sorprendido, después de todo, había estado tratando con preguntas improvisadas de Kurt en los últimos dos días.

—No lo sé. ¿Chispas volando?

—¿Y? Eso no puede ser —Kurt miró nerviosamente en dirección a los vestidores. Sin duda hubo algunas chispas de nuevo allí.

—Puede que no sea el mejor juez —Blaine rasco su gelificado cabelllo— pero siempre he pensado que tienes que ser atraído hacia la otra persona antes de que algo más se pueda desarrollar.

—Oh —Kurt dejó escapar un profundo suspiro. Sin duda fue atraído hacia Quinn. ¿Era eso? ¿Iba a ser su verdadero amor, la que lo podría liberar del hechizo del maniquí? Sus labios lentamente se arquearon al pensar en las posibilidades.

Blaine parecía captarlo cuando se dio cuenta de que los ojos cristal de Kurt se lanzaban de ida y vuelta hacia los vestidores.

—Kurt, no quiero llover en tu desfile —Blaine le puso una mano en el hombro, asegurándose de que tenía toda su atención—. Pero Quinn es... No creo que sea adecuada para ti.

Los hombros de Kurt cayeron y él frunció el ceño.

—¿Cómo lo sabes? ¿No dijiste que no la habías visto en diez años?

—Bueno, sí —murmuró Blaine— pero ella no era exactamente la persona más agradable cuando éramos vecinos.

—¿Ah, sí? ¿Qué es lo que te hizo? —Kurt resopló, haciendo estallar su cadera a cabo mientras cruzaba los brazos sobre el pecho.

Blaine rodó los ojos.

—No te pongas a la defensiva. La conozco mejor que tú.

Kurt frunció los labios y miró desafiante en la dirección opuesta. Blaine frunció las cejas antes de negar con la cabeza y se acercó a la caja registradora. Unos minutos más tarde, Quinn salió del camerino, llevando el traje de baño y uno de los vestidos. Le lanzó una mirada cómplice a Kurt, sus labios ligeramente empujados hacia arriba antes de entregarle la ropa a Blaine. Kurt se sonrojó y le devolvió la sonrisa.

Blaine observó el intercambio, sintiendo un poco de náuseas. Pero él no quería detenerlo. Kurt estaba siendo terco y simplemente estúpido. Su exceso de entusiasmo ahora parecía molesto, y Blaine sabía que Kurt tendría que alejarse de su forma de pensar tan optimista si iba a seguir siendo humano.

Sólo necesitaba encontrar la manera más dura.

¡Oh oh oh! ¿Habrá algo ahí? Blaine está celosito a mi no me engaña xD

Hasta aquí el capitulo Prisioners =D Espero les haya gustado 3

Pasen una linda Noche. Los quiero mucho!

Espero sus comentarios 3

Take me on a trip, I'd like to go someday. Take me to New York, I'd like to see LA (8)