Hello! Es verano y vuelvo por aquí, lo siento mucho por la nota. Pero no me quedó otra opción. Espero que este capítulo os guste, es de mis favoritos.
Por cierto, sorry por no decirlo antes, pero ¡muchas gracias por vuestros RR's! Os dedico uno de los más románticos capítulos de esta historia.
¡Y gracias por todo!
¡Disfrutar y enamoraros un poquito más de Edward (si es posible)!
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CAPÍTULO 4 - ¿CITA? ESPERA, ¿QUÉ?
(Pov. Edward)
Llegamos a casa de mis padres, después del primer día de instituto para Bella en este pueblo. Y se había adaptado bien a nuestro grupo, incluida a mi hermana torbellino, lo cual no es fácil.
Íbamos, como cada lunes, a comer a casa de mis padres; ya que Esme, mi madre, se había empeñado en que por lo menos un día a la semana fuéramos a comer allí. Y hoy, lunes, llevábamos a alguien más.
Bella. Mi vecina y nueva amiga Bella. Por la que por alguna extraña razón sólo quiero proteger, parece tan frágil y con un pasado tan oscuro por el incidente de sus padres…
Bajé del coche y abrí la puerta de Bella, todavía en mis pensamientos, y me posicioné a su lado para enseñarla la casa. Iba tan ausente que ni yo me dí cuenta del incómodo silencio que se había formado entre Bella y yo, era como si tuviera ganas de decirla algo, pero no sé el qué.
-¿Qué te parece sí después de comer, nos vamos tu y yo a Port Angeles?-Pregunté, las palabras peleando con mi lengua para buscar una salida a través de mi boca.
Creo que los dos quedamos tan sorprendidos por mi pregunta que nos quedamos paralizados en el sitio.
-¿Qué?- Sólo se la ocurrió preguntar a Bella, patidifusa.
-Lo siento si no te apetece y quieres pasar tiempo con todos, lo entenderé.-Dije disculpándome por dejarla un poco incómoda.
-Vale.-Únicamente respondió.
-¿Vale?-Volví a preguntar, aún más confundido.
-Me iré contigo.-Me respondió Bella, dejándome, sin saber por qué, una sonrisa de idiota en el rostro.
Al levantar la mirada de la cara de Bella, me di cuenta que todos nuestros amigos estaban esperando a que entremos a la casa.
-¡Mamá! Ya estamos aquí.- Gritó Alice en cuanto pasamos la puerta.
Esme salió de la cocina con su amable sonrisa característica y nos saludó a todos, para luego darse cuenta de que había alguien más allí.
-Mamá. Ella es Bella, Bella ella es mi madre, Esme.-Las presenté. Esme tenía una mirada dulce dedicada para Bella, seguramente estaba pensando en Renee y su amistad.
-Hola Bella, encantada de volverte a ver. Aunque, claro, cuando te vi yo fue solo en fotos y de bebes.-Explicó Esme, riéndose ligeramente.
-Hola Esme, si, Edward me contó que conocías a mi madre de la universidad.-Dijo Bella, un poco nostálgica.- Tienes una casa preciosa.
-Es su orgullo.-Dije yo, cortando su conversación.
Mi madre sólo se rio. Para después comentar una de sus frases típicas de las madres que te dejan muy avergonzado:
-¡Pero mira que buena pareja que hacéis!- Yo me quedé parado y rápidamente quité la mano de la espalda de Bella, que había utilizado para guiarla desde el coche. Miré a la muchacha de mi lado para verla toda sonrojada por los comentarios de mi madre y la mirada de picardía en los ojos de Alice. Seguramente pensando lo mismo.
-Esme, ¿dónde está la comida? ¡Tengo hambreee!- Dijo Emmett con voz de niño pequeño. Mientras que Rosalie le daba una colleja por su falta de cortesía.
Gracias Emmett y su estómago sin fondo. Que ha desviado toda la atención de una sonrojada (y adorable) Bella y yo.
Espera, ¿he dicho adorable?
No tengo ni idea de dónde ha salido ese pensamiento.
Esme nos llevó a la cocina, dónde los siete comimos entre risas y anécdotas de nosotros de niños que Bella escuchaba atentamente. Y nosotros las de ella.
Después de comer, ya durante la tarde, me acerqué hacia Bella que estaba hablando con Alice y Rosalie. Que ya la consideraban una más del grupo.
-Bella, ¿quieres que nos vallamos ahora a Port Angeles?- La susurré cerca del oído para que nadie más me escuchara. Al acabar la frase noté que asintió con una hermosa sonrisa y viéndose un poco ruborizada. Otra vez, creo que es una manía suya.
Así que nos despedimos, primero de Esme, que nos miró con una sonrisa pícara y una mirada extraña en sus ojos verdes, exactamente iguales a los míos, en cuanto la comentamos a dónde nos íbamos a ir.
-Tienes que venir más tiempo, Bella. Tenemos cosas de las que hablar, cariño.-La sugirió.
-Claro que sí, Esme. Además de que tu comida es exquisita y yo ni siquiera se cocinar.- La respondió Bella, soltando carcajadas a lo bajini.
-Tranquila, que no eres la única. Edward no sabe ni hacer un té-. Saqué a Bella de allí antes de que me avergonzara más, gracias mamá.
Nos despedimos rápidamente de todos ya que se nos hacía tarde y nos encaminamos hacia mi volvo. Antes de encender el motor escuché a alguien, seguramente a Emmett, gritar dentro de la casa.
-¡EDWARD Y BELLA TIENEN UNA CITAAAA!
Y como no, Bella también lo escuchó, ya que se ruborizó y miró hacía la ventanilla, para evitar no hacer contacto con mis ojos.
¿Una cita? ¿Eso es lo que es?
Estaba confuso.
¿Quería tener yo una cita con Bella? Sabes que sí, respondió una vocecita en lo hondo de mi mente.
Dejé de lado esos pensamientos y me concentré en la persona de orbes marrones que iba a mi lado.
-¿Qué quieres escuchar de camino?- Pregunte para empezar una conversación- El viaje no es especialmente corto, así que puedes elegir cualquier cd de el cajón ese de allí- Se lo señale.
Cogió un cd de una banda que pensaba que ni siquiera conocía, Evanescence, y lo introdujo en la ranura.
-Bueno, Edward- me parecía que sus labios rosados habían acariciado mi nombre- cuéntame algo sobre ti.
-Vale, Bella; has conocido a mi madre Esme, mi padre es doctor en su segunda casa, el hospital, su nombre es Carlisle. Vivo aquí desde que nací, 20 minutos antes que Alice, el 20 de Junio. Rose, Emmett y Jasper son nuestros amigos desde pre-escolar, y ellos llevan unos 3 años juntos.- La hice un resumen rápido de mi vida.
-¿Y qué me cuentas sobre amores?- Al acabar la pregunta se sonrojó de un rosado, avergonzada. Yo me reí.
-Una novia, por muy poco tiempo, acabé con ella porque era una pesada. Y después lo siguió siendo, hasta que se fue, hace un par de meses.- Gracias a que se fue, no podía más con ella, Tanya.
Giré y aparqué en el Parking del centro comercial, había decidido llevar a Bella a tomar un helado y conocernos mejor, aunque yo ya la consideraba una amiga.
-¿Sólo una?- Preguntó mientras la abría la puerta del coche para que bajara.- No pueden ser solo una, Edward. ¡Mírate al espejo!- Se sonrojó y yo me perdí en esas mejillas con tonos rosados.
Cuando me dí cuenta de una cosa….
¡¿BELLA ME ACABABA DE LLAMAR GUAPO?!
Y la verdad es que me gustaba la sensación de saber que me ve atractivo.
Aunque las amigas pueden pensar eso de sus amigos, ¿verdad?
O a lo mejor, no ves a Bella como una amiga…
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Fin del cuarto capítulo.
Espero que os haya gustado, es uno de los más largos.
Estaréis esperando con ansias esta cita pero siento poder deciros que hasta dentro de 15 días no tendréis noticias de mí, porque me prohíben llevarme el pc de vacaciones.
Pero para que veaís que no soy muy muy mala, os traigo un pequeño adelanto:
…
-¿Y que han sido de tus novios, Bella?- Me preguntó Edward, muy curioso.
-Yo…-Bueno, ahora tengo que decirle que ni siquiera he dado mi primer beso… Que vergüenza, estoy hablando con el chico que me gusta (porqué eso ya es oficial en mi cabeza) sobre mis relaciones anteriores.- Yo no he tenido nunca novio, ni nada parecido.
No me pasó desapercibida esa sonrisa que puso, que hizo que se me atorara el aliento en la garganta, ni esa mirada feliz que hacía que el verde de sus ojos destacara más si eso era posible. Pero… ¿Qué significaba eso?
…
Y con mi adelanto, me despido. Prometo que en 16-17 días volveré y ya no me iré.
Besos y ya sabeís, hacerme feliz con un RR.
LostInTwilightWorld…..Andrea.
