Capítulo 4.
Lo sé, lo sé, no tengo perdón. Pero bueno mejor tarde que nunca ¿no? Jajaja.
Disfrútenlo y besos
- Señora Friar puede pasar – dijo la enfermera.
Maya sin hacer caso ya de Lucas se levantó poniendo su bolso sobre sus hombros y entro al consultorio. Lucas con pasos más lentos la siguió, sabía que Maya estaba molesta, se había dado cuenta apenas habían llegado al hospital, ninguna palabra había cruzado por sus labios en todo el trayecto hasta allí.
- Buenos días Maya – saludo la doctora Harrison con una gran sonrisa cuando vio a Maya.
- Buenos días Melinda – Maya le devolvió la sonrisa.
- ¿Cómo está mi pareja favorita?
El silencio de ambos hizo que Melinda entendiera que esa pregunta estuvo de más.
Lucas y Maya se sentaron frente al escritorio de la doctora sin tocarse ni un pelo, no había contacto, no había nada, y la doctora y la enfermera que la acompañaba se percataron de ese detalle.
- Bien, ah, Maya puedes ir a ponerte la bata – ella asintió y siguiendo a la enfermera desapareció por la puerta.
- Lucas ¿está todo bien? ¿Se pelearon? – Lucas sorprendido por la franqueza de la doctora pregunto:
- ¿Por qué lo dice?
La doctora Harrison frunció el ceño como si no entendiera su pregunta.
- ¿Desde cuándo me tratas de usted? ¿Estas molesto también conmigo?
- No, yo solo estoy algo confundido.
Melinda lo miro con cautela y preocupación.
- ¿Por qué dices que nos peleamos?
- Bueno, en primer lugar porque siempre que los veo juntos ustedes parecen unos locos enamorados, sin embargo hoy parecen unos totales extraños.
Lucas no sabiendo que decir solo se le quedo mirando sopesando sus opciones.
- Y también porque tú sueles ser él que la acompaña a cambiarse no Sara – añadió la doctora.
- Estamos bien, solo estamos pasando por una situación algo difícil.
La doctora asintió no tan convencida y empezó a escribir en su libreta, se quedaron en silencio un par de segundos.
- Maya es una chica excepcional, ha pasado por varias cosas y tú lo sabes, a pesar de eso aun sabe amar, en especial a ti y al bebé. No te imaginas ni un poco cuanto lo hace, no dejes nunca que una tonta pelea destruya algo tan mágico como lo de ustedes – dijo la doctora Harrison sin mirarlo, aun escribiendo en su libreta.
Lucas iba a preguntarle algo pero un grito desgarrador desde la otra habitacion los alerto, era el grito de Maya.
- MI BEBÉ – ese grito además de desgarrar el corazón de Lucas hizo que todo su cuerpo se quedara rígido.
La doctora Harrison no espero ni dos segundos antes de salir corriendo hacia la habitacion donde se suponía le harían la ecografía a Maya.
Lucas tardo más en reaccionar pero también a socorrerla. Cuando entro a la habitacion vio como la doctora revisaba y trataba de calmar a Maya, quien a su vez no paraba de llorar y agitarse.
- ¿Qué sucedió? – pregunto Lucas sin saber qué hacer.
La enfermera quien llamaba a alguien por teléfono le señalo con la cabeza hacia el vestido azul de maternidad de Maya donde yacía una mancha roja de sangre.
Lucas sin dudarlo y tratando de ayudar a la doctora Harrison se acercó a Maya, quien seguía lloriqueando y pidiendo que salven al bebé.
- Tranquila cariño –le susurro Lucas.
Maya no tardo en acoplarse como una niña entre sus brazos, Lucas podía sentir su llanto, y en especial los fuertes latidos de su corazón.
- Ya llegaron – oyó Lucas que decía la enfermera.
Unos enfermeros llegaron con una camilla y subieron a Maya a ella.
- ¿Dónde la llevan? – cuestiono enojado Lucas.
- A la sala de operaciones, solo para hacer un control general, no te preocupes Lucas – trato de tranquilizarlo la doctora antes de ir tras Maya.
Nunca había tenido que esperar tanto en su vida. Todo lo que le hacían era negar con la cabeza y decir "No lo sé señor".
- No mamá, creo que le están haciendo unos análisis, ya llevan ahí una hora – tratando de sacarse la dolorosa espera llamo a su madre, quien para su mala su suerte había viajado a Texas para visitar al abuelo.
- Oh Lucas lo siento tanto, quisiera estar ahí contigo.
- Está bien, gracias mamá.
Finalmente haciendo acto de presencia la doctora salió de la habitacion a la cual habían ingresado a Maya hace varios minutos.
- ¿Qué sucedió? – pregunta Lucas con impaciencia haciendo que por poco la derrumbe.
La doctora sonríe triste mirándolo, lo cual hace que Lucas se preocupe mucho más de lo que ya está.
- Tranquilo Lucas, ella está bien – sin siquiera ser consciente Lucas se relaja un poco más.
-¿Y el bebé?
- Ambos lo están, por ahora.
- ¿Por ahora? – pregunta consternado.
Con palabras bastante difíciles la doctora Harrison le explica a Lucas la situación de bebé. Cuando le pide que le explique en español ella sonríe y contesta:
- Ella tendrá que pasar los siguientes meses de embarazo en cama, le daré algunos medicamentos pero sobretodo reposo, se quedara esta noche en observación.
- Pero apenas tiene seis meses, ella no durara ni dos días en la cama.
La mueca de "Pobrecillo, lo que le costara mantenerla en cama" que hizo la doctora preocupo más a Lucas.
- Suerte campeón – murmuro la doctora dándole un golpecito en el hombro.
- ¿Puedo verla?
- Claro, pero espera que las enfermeras salgan.
De vuelta a la espera se sentó en la silla y cuando finalmente las dos enfermeras que atendieron a Maya, él entro.
Maya estaba dormida, totalmente blanca y fría, el corazón de Lucas se encogió aún más al verla así.
- Oh cariño – susurro con dolor, se acercó y se sentó junto a ella.
Por primera vez desde que la conoció se detuvo a observarla con calma. Era hermosa, siempre lo supo pero solo en ese momento empezó a darle importancia.
Su largo y rubio cabello peinado hacia un lado, sus largas y tupidas pestañas, sus hermosos labios rosas, su pequeña naricita, pero lo que más le llamo la atención fue aquello que sintió que se movió bajo sus manos.
- Hola – probó Lucas por primera vez hablar con él.
- Soy Lucas, y se supone que también soy tu papá y todo eso – empezó a decir.
- Por favor ponte bien y protégela, a pesar de que no te conozco aún sé que la amas, no permitas que le ocurra nada.
