[malos entendidos y más planes PARTE 1]
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El sabía que debía estar lleno de preocupaciones importantes, como el hecho de que los quisieran a él y a Ladybug fuera del caso del akuma, pero no era así. Aunque era sábado en la mañana, Adrien no podía quedarse en la cama jugando videojuegos como hubiera deseado. En cambio, estaba allí frente a un fotógrafo de renombre, una de las tantas "divas" de la industria de la moda, quien no le dejaba de gritar. Adrien estaba a un par de minutos de perder la paciencia, odiaba muchas cosas en aquel momento, sobre todo, tener que fingir que le interesaba todo aquello.
Adrien se sintió culpable por pensar así, él era infinitamente afortunado, tenía una carrera que modelos mayores y mucho más disciplinados que él tan solo podían soñar, todo por ser hijo de su padre. Sin contar con la suerte de tener garantizado uno de los mejores contratos de aquel negocio, sin mediaciones de las agencias que no hacían más explotar chicos ingenuos de su edad.
— Todo sería mas fácil si siquiera trataras de parecer interesado — le gritó el fotógrafo. Adrien trató de molestarse por aquellas palabras, pero no logró hacerlo, ya que el sujeto tenía la razón. Él había dejado de intentarlo una hora antes.
— Olvídalo, esto es inútil, no importa cuanto lo intente, no voy a lograr que te concentres — dijo el fotógrafo en tanto bajaba su cámara— creo que podré conseguir lo que necesito en las primeras tomas que te hice — comentó mientras miraba la pantalla y repasaba las mejores imágenes.
— Entonces, ¿puedo irme? — preguntó Adrien tratando de no escucharse tan emocionado como se sentía.
— Sí, sí, tu mente está en otro lado, y yo no tengo la intención de perder mi tiempo — se quejó el fotógrafo, quien le indicó a su gente que comenzara a retirar los equipos.
Adrien no tenía la más mínima intención de quejarse, así que tomó sus cosas y se acercó a su chofer quien se encontraba en frente del automóvil, para su sorpresa, el sujeto le dio una fuerte patada a una de las llantas, por lo que imagino que no lo escuchó llegar.
— Esta maldita cosa — se quejó el chofer en voz baja.
— ¿Qué sucede? — preguntó Adrien, por lo que el chofer se sobresaltó y se dio vuelta hacía él.
— Se desinfló una llanta, me temo que tendré que cambiarla, pero me tardaré por lo menos una hora — explicó el sujeto. Adrien se desanimó al darse cuenta que su plan de volver a ponerse la pijama y pasar todo el resto de la mañana mirando dibujos animados mientras comía cereal se había ido a la basura. De repente, un plan aún mejor se formó en su cabeza.
— Si vas a tomarte tanto tiempo ¿podría ir a visitar a una amiga? — preguntó Adrien.
— Vive a unas cuantas calles de aquí, puedo ir caminando — sugirió. Su chofer levantó una de sus cejas.
— ¿Una amiga?
— Sí, una amiga
— Tu no tienes "amigas"
— Sí, y es muy buena "amiga"
— Se supone que debo llevarte a casa a que termines tu tarea, no creo que al señor Agreste le haga gracia que vayas a visitar a una "Amiga".
— Tampoco creo que le haga gracia si se entera de que estas dándole patadas a su Audi ultimo modelo — contraataco Adrien. Por un momento, sus miradas se encontraron, mientras que alguno de los dos esperaba que el otro diera el brazo a torcer.
— Largo — Masculló el chofer entre dientes. — pero me llamarás tan pronto termines, y no quiero cosas sucias en el auto mientras yo esté dentro.
— ¿De qué estas hablando? El que tiene la mente llena de cosas sucias eres tu ¿ qué es lo que crees que voy a hacer? — preguntó Adrien con una sonrisa en sus labios.
— Largo, antes de que me arrepienta— lo amenazó. Adrien no tuvo que escuchar aquello dos veces antes de salir corriendo por la calle, no sin antes dedicarle a su chofer un "adiós, nos vemos pronto".
La panadería Dupain no quedaba lejos de allí, y para alegría de Adrien, se encontraba abierta. El chico tomó una gigantesca bocanada de aire y empujó la puerta en tanto escuchaba la campanilla anunciar su llegada.
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Por más que repasaba los hechos de los días pasados, Marinette no entendía que la había llevado a confesarle lo que sentía a Adrien Agreste. El recuerdo de aquellos instantes era muy lúcido, pero ella trataba de bloquearlo como si su vida dependiere de ello. Tal vez, si actuaba como si jamás hubiera tenido lugar, como si él no existiese, todo quedaría borrado y olvidado en las próximas semanas. Marinette lo dudaba.
Lo que Marinette también ponía en duda, era si su relación con Chat Noir algún día podría recuperarse, y verse el uno al otro como nada más que un par de buenos amigos nuevamente. La reunión del día anterior fue poco menos que incómoda. Ellos descubrieron que alguien los quería fuera del caso, pero también se dieron cuenta de que no podían mantener una conversación relajada por más de cinco minutos por lo que ella prefirió enfocarse en el akuma, en vez de intentar forzarlo a aceptar su amistad a tan solo un par de días desde el rechazo.
— Marinette, ya nos vamos— gritó Sabine desde la el piso de abajo.
— Entiendo, bajo en un segundo — respondió Marinette mientras bajaba las escaleras hasta la panadería.
Aquella mañana de sábado su papá tenía que ir al odontólogo, por lo que ella tendría que encargarse de la panadería mientras se encontraban fuera. Las mañanas de fin de semana eran las mejores para su negocio, por lo que los Dupain- Cheng no podían darse el lujo de desperdiciarlas. Marinette recibió las instrucciones de su papá, contó los pedidos que debía entregar, las laminas que debía sacar del horno y los pasteles que aún faltaban por ser ubicados en las estanterías. Después, se puso su delantal blanco y se dispuso a recibir a los clientes que pudieran llegar.
El primer par de horas estuvo bastante movido, las personas iban y venían con la intención de comprar el pan del desayuno, y uno que otro postre para la hora del almuerzo, he incluso tartas y ponqués para fiestas. Marinette apenas si tuvo tiempo de respirar, y cuando lo hizo, no pudo dejar de lamentarse de que aquel día no pudieran empezar con su plan para investigar el paradero de María Dupont, tendrían que esperar a aquel lunes, cuando Jean Marat la dejara en su casa como niñera de sus hijos, mientras tanto, tendría que dejar a esas pobres seis personas que fueron atacadas en el hospital, esperando que ella tuviera la suficiente astucia para resolver aquel misterio.
De repente, la campanilla sonó, avisándole que un nuevo cliente se encontraba en la panadería. Marinette se dio vuelta mientras bajaba las masas que estaba preparando para meter al horno.
— Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle? — saludó animadamente Marinette, pero las palabras murieron en su boca al darse cuenta que el invitado no era otro que Adrien Agreste.
— Hola. — saludó Adrien con una sonrisa inocente
— Hola— respondió Marinette quien sentía que sus palabras no terminaban de salir de sus labios. — ¿Puedo ayudarte en algo? Tenemos Brioche recién salido del horno, si lo deseas.
Marinette se odió a sí misma en aquel momento, pues sus palabras se escucharon torpes y temblorosas. Ella caminó hasta el mostrador muy lentamente casi como si temiera que él pudiera morderla, mientras sus dedos jugaban con los pliegues de su delantal blanco cubierto de harina.
— El brioche suena bien — contestó Adrien. Marinette caminó a la estantería sin dudar, tomó una de las hogazas de pan caliente y la metió en una de las bolsas.
— Serían cuatro euros.
— Que pan tan caro.
— Es pan especial, trae frutas cristalizadas, es nuestra especialidad. Si no te parece un precio justo, puedo agregar un par de panecillos integrales — propuso Marinette. Adrien sonrió y sacó el dinero de su bolsillo. El sonido de la caja registradora fue lo único que cortó la pesadez en el ambiente.
— No estoy aquí por el pan — dijo Adrien mientras recibía la bolsa.
— Entonces, supongo que quieres hablar de la tarea de literatura, yo estoy… — comenzó Mainette mientras volvía a la mesa de amasar y terminaba de cortar los rollos de canela para meterlos al horno.
— Marinette — la interrumpió Adrien en tanto que atravesaba el espacio del mostrador sin ningún permiso y caminaba hacía la cocina. — tampoco quiero hablar de la tarea.
Marinette siguió rociando canela sobre la masa, ella quería mantener sus manos ocupadas para evitar prestarle mucha atención, el solo mirarlo le producía dolor. Ella no entendía como algo que podía ser tan querido podía ser tan repelente al mismo tiempo.
— ¿Qué es lo que deseas? — preguntó Marinette amablemente.
— He estado pensando en lo que pasó esta semana — dijo Adrien.
— No es necesario que lo hagas, ya te dije que podemos seguir siendo amigos, no es necesario que…
— Marinette — la interrumpió Adrien nuevamente. — no entiendo porque estás tan molesta, sé que lo que pasó entre nosotros no fue agradable, pero no quiero que me odies.
— Yo no te odio — respondió Marinette tan rápido como pudo — es que… yo… — ella no sabía que hacer, por una parte, quería ser honesta con él, explicarle la verdadera naturaleza de sus dudas, pero su instinto de autoprotección le gritaba una y otra vez que tuviera cuidado antes de hacer un movimiento en falso. Marinette levantó su mirada, había algo en Adrien que le llevaba a querer confiar en él, de alguna manera, él le parecía conocido y cercano, la clase de persona en la que hubiera podido dejar su vida en sus manos, casi como Chat.
— Tu sabes que cada uno sana las heridas de manera diferente. Yo creo que lo mejor sería alejarme de ti por un tiempo, no tiene que ser mucho, solo lo suficiente como para que no me sienta tan incomoda cuando estoy contigo — explicó Marinette.
— ¿Y si te digo que yo no quiero que te alejes de mi?
— N-no te creería — respondió Marinette sonrojada.
— ¿Por qué no?
— Creería que te estás burlando de mi, que solo quieres ridiculizarme, y que tan solo piensas que soy el blanco de burlas porque cometí el error de parecer vulnerable ante ti — confesó Marinette mientras sentía que las lagrimas se formaban en sus ojos.
— Yo no haría aquello, no pienso que seas tonta, y jamás podría ridiculizarte — respondió Adrien sin dejar de mirarla a los ojos.
— ¿Cómo puedo saberlo? ¿cómo puedo saber que no me estás mintiendo? — preguntó Marinette.
— Pensé que yo te gustaba, que confiabas en mi.
— Lo hago. Pero, te he dado mucho poder, te dejé ver mi punto débil, tu podrías ridiculizarme públicamente si quisieras hacerlo.
— No lo voy a hacer.
— ¿Me lo prometes?
—Tienes mi palabra — asintió Adrien. Marinette quería confiar, y así lo hizo. Su cerebro le decía que se detuviera, que no volvería a caer en la misma trampa, Adrien podría parecer lo mejor, pero estaba fuera de su alcance, lo mejor sería mantener los pies en la tierra y su cabeza fría. Y aún así, decidió creerle.
— Gracias — le respondió Marinette dedicándole una sonrisa.
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De repente, el sonido del celular de Marinette los alertó a ambos. La chica contestó y habló brevemente mientras Adrien esperaba a un lado de la mesa de amasar. El olor a pan recién horneado y canela estaban comenzando a nublar sus sentidos.
— Está tarde habrá una pequeña reunión en la casa de Mylene. ella quería saber si queremos ir.
— Es una "pequeña reunión", pero aún así parece que irá toda nuestra clase.
—Nuestra clase no es muy grande.
— Buen punto— reconoció Adrien.
— ¿Quieres ir? — preguntó Marinette.
— Claro que quiero ir, pero no estoy muy seguro de que mi papá me deje, le diré que tengo que adelantar el trabajo de literatura— dijo Adrien.
— No es bueno que le mientas a tu papá.
— ¡Ha! Se nota que no tienes un papá estricto como el mío — se burló el muchacho.
— ¿Irás? — preguntó Marinette emocionada.
— Trataré— respondió Adrien sin prometerle nada.
Adrien hizo un par de llamadas más, la primera fue a su papá, pero nadie contestó, por lo que la segunda fue a Natalie. Él le explicó que necesitaba pasar la tarde en la casa de Marinette adelantando la tarea, y ella prometió decirle a su jefe.
— No creo que él tenga problema, siempre y cuando sea para hacer una tarea— dijo Natalie. — ¿Por qué no estás con tu chofer? — preguntó.
— Entré a una panadería por algunos minutos, mientras el acaba de reparar el auto.
— Lo llamaré y le contaré el cambio de planes — contestó Natalie, quien se despidió y lo dejó solo en la línea. Adrien esperó un par de minutos tras los que le envió un mensaje a su chofer.
"Hola, ¿podrías recogerme en la panadería Dupain? Voy a llevar a mi amiga a la casa de otra compañera de clase." La respuesta a aquel mensaje llegó casi instantáneamente.
"Natalie dijo que ibas a hacer una tarea"
" Tus patadas+ el auto nuevo de papá = : ( " respondió Adrien descaradamente.
"No puedes seguir chantajeándome por siempre, mocoso"
"Puedo intentarlo"
"No voy a mentir para protegerte"
"Por favor"
" Está bien"
" ;) " Adrien solo respondió con un guiño, él sabía que aunque su chofer pareciera duro era completamente complaciente cuando se refería a él. De repente, Adrien se dio cuenta de que Marinette miraba con curiosidad la pantalla de su celular. La chica levantó una ceja y se mordió el labio.
— Eres muy buen mentiroso, para ser alguien que me acaba de hacer una promesa — comentó Marinette. Adrien se ruborizó, ya que no había pensado que aquello la ofendería.
— Es una mentira piadosa. Papá no es una persona fácil, nunca me dejaría pasar tanto tiempo fuera de casa si no fuera absolutamente necesario. — respondió Adrien nervioso. Marinette tan solo le sonrió, por lo que él se tranquilizo.
Después de aquello, los padres de Marinette regresaron con comida china recién comprada. La mamá de la chica lo invitó a almorzar. Mientras se hallaban sentados a la mesa, Adrien no pudo dejar de preguntarse si esto era a lo que Lady bug se refería cuando hablaba de "una relación normal". Él entendía porque era que ella no quería sacrificar aquello. Aquel momento era perfecto, no habían secretos, ni temor, ni anillos o aretes que amenazaran con perder sus poderes en cualquier momento, solo eran él y Marinette juntos y felices.
— Yo traeré de vuelta a Marinette — respondió Adrien en cuanto Sabine le preguntó a su hija cómo planeaba volver a casa cuando hubiera caído la noche.
Mientras iban en el auto a la casa de Mylene, Adrien trató de despegar su mirada de Marinette y concentrarse en su ventana. Sin embargo, había algo en ella muy atrayente, ella era linda, pero había algo que tenía cierto misterio, a pesar de que fuera tímida cuando hablaba con él, era difícil no notarla cuando entraba a una habitación. Su personalidad era cálida pero magnética al mismo tiempo. Y a pesar de todo, Adrien aún no se sentía seguro de sus intenciones, pues las palabras de Ladybug eran su principal motivación.
— ¿Por qué me estás mirando? — preguntó Marinette nerviosa.
— Lo lamento, no noté que lo estaba haciendo — respondió Adrien avergonzado por la forma en la que fue descubierto.
Los siguientes minutos pasaron en silencio. Adrien tenía el presentimiento de que su encuentro en la panadería fue más importante de lo que él había pensado en un principio. Aquella promesa de respetar la intimidad que surgió entre los dos había sido muy importante, tanto, que parecía ser el soporte de la confianza de Marinette depositaba en él. Adrien tenía talento para mantener ese tipo de tratos, pues su relación con Ladybug se basaba en el mismo delgado equilibrio. Ella quería mantener su identidad en secreto, y él no le quedaba más opción que respetar su decisión, a riesgo de arruinar con su amistad para siempre.
— Nunca había estado en esta parte de la ciudad — confesó Adrien mientras miraba hacía la ventana, las luces de neón titilar y los locales llenos de gente dispuesta a aprovechar el fin de semana.
— El papá de Mylene es actor, tu sabes como son los actores, a ellos les gustan este tipo de lugares, llenos de teatros y bares, perfectos para "temperamentos artísticos "— rió Marinette.
— Eso explica porque es la única de nuestra clase que sabe actuar — dijo Adrien recordando aquella película que intentaron grabar para un concurso.
— Que no te escuche Chloe, ella también quería ser la protagonista — comentó Marinette.
— ¡Pero cuando no! — respondió Adrien, tras lo que los dos rieron sonoramente.
— Ya llegamos — anunció Marinette mientras señalaba un edificio de apartamentos.
Tal y como Marinette prometió, la fiesta no era más que una reunión de muchachos de su edad. Todos se encontraban comiendo algún tipo de chuchería o hablando animadamente. Marinette se separó de Adrien en cuanto cruzaron el portal, y se dirigió hacía el balcón en donde se encontraba Alya.
— Adri cho- cho — lo saludó Chloe mientras se le lanzaba y le abrazaba el cuello.
— Hola Chloe — respondió Adrien con el tono resignado que siempre utilizaba para hablar con ella. El muchacho trataba firmemente de ser tolerante, pero cada día le era más y más difícil serlo, posiblemente, si ella no hubiera sido su único contacto con el mundo exterior durante los años que estudió desde su casa, no la hubiera soportado como lo hacía.
— Así que viniste con Marinette — comentó la chica. Adrien notó que aquello no era una pregunta, era una afirmación completa, y por alguna razón que no terminó de comprender porqué esto le dio un mal presentimiento.
— Ella fue quien me invitó a venir aquí — respondió. Adrien se dio cuenta de que no quería inventar excusas, ni justificarse como lo hubiese hecho normalmente. Ella tendría que aceptar que él se sintiera interesado en Marinette, no había otro camino.
— ¿De verdad? — preguntó. Nuevamente, algo en el tono de Chloe no le gustó.
— Sí.
— ¿Dónde está ella ahora? — volvió a preguntar la chica. Adrien se sonrojó ya que su pareja se había alejado voluntariamente de él, y no tenía la menor idea de donde podría encontrarla. Lentamente, levantó la cabeza sobre la multitud hasta que la encontró.
— ¡Ah! ¡Allí está! — exclamó — está hablando con Alya y Nathaniel.
— Es extraño, uno pensaría que no vendrían a la fiesta juntos, considerando todo lo que paso.
— ¿A que te refieres?
— Cuando los vi en la gala de tu papá, ustedes parecían tener problemas, pensé que habían discutido.
— No lo hicimos — negó Adrien demasiado rápido para escucharse creíble — quiero decir, si lo hicimos, pero ya estamos bien— respondió torpemente.
— Entiendo— asintió la chica. A Adrien seguía sin agradarle la forma en que su conversación se estaba desenvolviendo.
Mylene le dio la bienvenida a su casa poco después de aquella conversación, y el sentimiento de incomodidad que había generado Chloe desapareció prontamente, fue remplazado por Nino, con quien pasó casi dos horas bromeando y riendo. Habían pasado cerca de cuatro horas en un abrir y cerrar de ojos, el cielo se estaba oscureciendo, por lo que Adrien supo que era momento de llamar a su papá y seguir con la mentira.
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Marinette tomó su vaso de refresco entre sus dos manos mientras que disfrutaba el frio del vaso en su piel. De repente, levantó su mirada y se encontró con la de Alix, ella le sonrió gentilmente. Marinette le devolvió el gesto, pero no podía evitar sentir que había algo que no encajaba en toda la escena. A decir verdad, todos se habían comportado muy raro durante aquella tarde, pero decidió hacer a un lado estos pensamientos y concentrarse en el juego frente a ella.
Ella nunca había sido amiga del "Monopoly", pues no existía mejor manera de destruir amistades y matrimonios que aquel juego. Una vez, sus papás dejaron de hablarse por una semana porque Tom mando a la cárcel a Sabine, pero el resto de sus amigos si eran aficionados, así que no le quedó más opción que participar.
— Es tu turno de lanzar los dados — le indicó Alya.
— Paso, ya me cansé de este juego — respondió Marinette— toma Nathaniel, te cedo mis hoteles y mis acciones — dijo la chica pasándole un grupo de casitas azules y un par de cartas.
— Gracias Marinette — dijo Nathaniel emocionado.
— Eso no es justo — peleó Alya.
— Bien, bien, te dejaré la mitad de mis acciones — dijo Marinette en tanto le pasaba las demás cartas a su amiga.
— Pensándolo mejor, yo tampoco quiero seguir jugando— dijo Nathaniel al tiempo que bajaba sus cartas.
— Pero si Marinette te dio todos sus hoteles — intervino Kim sorprendido.
— Toma, te los doy — dijo Nathaniel mientras le pasaba las casas azules.
— ¡Dame uno de esos hoteles! — le gritó Alya a Kim
— ¡No!
— Que me los des.
— Que no.
— Voy a ir al balcón a tomar aire— dijo Marinette, pero nadie pareció ponerle atención, ya que comenzaba una acalorada discusión, entre Kim y Alya por los hoteles de Marinette.
— Espérame, Marinette — le pidió Nathaniel mientras la alcanzaba en la puerta del balcón. — olvidaste tu bebida— dijo el muchacho mientras corría para alcanzarla en la puerta del balcón.
— Gracias — contestó ella, mientras le dedicaba una leve sonrisa.
— ¿Puedo sentarme a tu lado?
— Por su puesto — dijo Marinette sorprendida. — no tienes porqué preguntármelo.
— S-si, tienes razón — respondió Nathaniel. El chico se sentó a su lado, mientras que Marinette sentía la mirada de Adrien sobre ella a través de las cortinas de velo blanco que protegían el balcón.
— Escuché lo que pasó Marinette, y quiero que sepas que lo lamento mucho — dijo Nathaniel de repente.
— Disculpa, no sé a que te refieres— dijo Marinette genuinamente intrigada por el comentario. Ella miró atentamente a Nathaniel y se dio cuenta de que la observaba con algo parecido a la compasión, por no llamarlo lástima.
— Oh, lo siento, como todo el mundo está hablando de eso pensé que… — comenzó Nathaniel. En ese momento, Marinette fue más consciente que nunca de cada una de las miradas sobre ella y un feo vacío se formó en su estomago.
— ¿De qué estás hablando? — preguntó Marinette. Nathaniel debió presentir que algo marchaba mal, porque se calló al instante.
— Nat, ¿De qué estás hablando? — repitió Marinette tratando de escucharse un poco más amable.
— D-De lo de A-Adrien— tartamudeó Nathaniel de forma tal que Marinette apenas si pudo entenderle. Ella no necesitó muchas más palabras para saber a lo que se refería. Sentía una ira creciente en el pecho, ella incluso podía decir que le dolía la cabeza por la rabia. Había soportado dolor inimaginable durante sus batallas como Ladybug, y aunque este era un golpe muy bajo había sobrevivido a peores situaciones. Marinette tomó un enorme trago de su bebida y se preparó para hablar nuevamente.
— Sí, no es la gran cosa. Tu sabes como son estos asuntos, a veces resultan, a veces no — comentó Marinette quien se escuchó entre risueña y nerviosa, cuando la verdadera razón para que su voz temblara era la pura e incontenible rabia que sentía en aquel momento.
Marinette siguió hablando animadamente con Nathaniel como si nada ocurriese, como si no hubiera notado que Adrien no le quitaba los ojos de encima. Ella rió con más ganas de los chistes del muchacho y habló con más alegría. Marinette no le molestaba lo que los demás pudieran pensar de ella, ni que supieran que él la había rechazado. Después de todo, era de esperarse, considerando quien era él y quien era ella, lo que realmente la molestaba era que él hubiera tenido la sangre fría para pararse frente a ella y mentirle de aquella manera.
Por más que lo analizaba una y otra vez, Marinette no acababa de entender que deseaba Adrien, primero aparecía en su casa pidiéndole una tregua, dedicándole miradas soñadoras que la hicieron caer nuevamente en la ilusión de que ella realmente podía alcanzar a alguien como él, pero ahora la ridiculizaba deliberadamente frente a todos. Marinette se prometió a sí misma que a partir de ese momento, no importaba lo que quisiera Adrien, ella no se lo daría, no sería el blanco de sus bromas crueles.
— Todo lo que me dices es muy divertido, Nat — dijo Marinette, por lo que el muchacho sonrió.
— ¿De verdad? — preguntó Nathaniel.
— Sí — asintió Marinette — espero que no te moleste si te hago una pregunta
— Por su puesto que no.
— ¿Cómo te enteraste de que Adrien me rechazó? ¿él te lo dijo? — preguntó Nathaniel por lo que él se ruborizó de inmediato.
— No, no realmente. Supongo que él debió contarle a alguien, y ese alguien difundió el rumor ¿quién más iba a hacerlo sino él? — preguntó Nathaniel para quien todo parecía evidente. Marinette solo asintió.
— Lamento interrumpirlos, Marinette, pronto tendré que irme, ¿Quieres que te lleve? — preguntó Adrien quien se había acercado a ellos sin que ella se diera cuenta. Marinette solo escuchó su voz, ya que se hallaba mirando hacía el piso, muy lentamente, ella levantó su vista hacía él. No podía creer que aquel chico que parecía tan bueno con todos pudiera ser un mentiroso, si tan solo hubiera la manera de saber lo que pensaba todo sería más fácil.
—No es necesario, volveré por mi cuenta— respondió Marinette. Adrien se sorprendió al escuchar su respuesta.
— No creo que sea buena idea, este barrio está lleno de bares, no es lugar para que camines tan tarde — dijo Adrien apurado al ver que ella no quería razonar con él.
— Realmente te agradezco tu preocupación, pero estoy bien aquí — respondió Marinette quien en ese momento vio a Nathaniel poniéndoles más atención de lo que hubiera deseado. Ella hubiera podido jurar que se encontraba casi contento.
— Voy a ir por más refresco— dijo Marinette quien se puso de pie y caminó hasta la cocina.
Adrien la siguió, era obvio que él no había quedado conforme con su respuesta, pero también era bastante claro que no pretendía armar un escandalo frente a toda la clase, ya que esperó pacientemente a que Mylene le hubiera servido un vaso de refresco a la chica para iniciar una nueva conversación. Marinette y Adrien se quedaron solos en la cocina, y fue allí cuando ella finalmente estalló.
— ¿Por qué me visitaste en la panadería? ¿porqué insististe en acompañarme a esta fiesta? — preguntó Marinette fríamente recostándose en el mesón de la cocina sin retirar su mirada del hielo que flotaba en su bebida — No tenías que hacerlo, tu y yo no somos nada, me quedó muy claro.
— Yo… yo…
— ¿Tu?
— Marinette, yo ya te lo dije, he estado pensando en ti desde que te rechacé, creo que tenías razón. Tu y yo podríamos congeniar — dijo Adrien. Marinette no lo miró, pero no necesitó hacerlo para adivinar su expresión, probablemente tendría esa sonrisa que la volvía loca, y encogería sus ojos de la forma en la que lo hacen los gatos cuando son felices, mientras un sonrojo pasaba por sus mejillas. "Solo mentiras" pensó la chica resentida.
— No, no podemos congeniar, a mi no me gustan los mentirosos — dijo Marinette en un tono tan gélido que bien parecía Ladybug preparada para atacar. Adrien se agarró con fuerza del mesón que estaba tras ellos.
— ¿Sucede algo? — preguntó Adrien.
— Nathaniel estaba coqueteando conmigo.
— Sí, lo noté.
— Me dijo cuanto lo sentía por mi, que debía estar triste por lo que pasó contigo, yo le pregunté de que se trataba y me comentó que toda la escuela sabe que me rechazaste, por un rumor que seguramente provino de ti — dijo Marinette en un tono calmado, pero sin despegar su mirada del vaso.
— Marinette yo…
— Lo que me molesta no es que todos lo sepan, personalmente, no me importa mucho lo que piensen de mi, pero si me mortifica pensar que tu sigues queriendo estar cerca de mí, ¿por qué lo haces? — preguntó Marinette quien por primera vez en la conversación lo miró a los ojos.
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Adrien se sintió palidecer, él estaba acostumbrado a los balbuceos inteligibles de Marinette, acompañados de sus dulces sonrisas, su fuerte opinión frente a la clase, la forma gentil pero a la vez firme en la que llevaba el liderazgo. Pero él nunca pensó ver aquella rabia fría en sus ojos, sus rasgos eran duros y su mirada lo escrutaba como queriendo adivinar que pasaba por su mente.
— Yo no lo hice — dijo Adrien, quien sabía a la perfección que no tenía manera alguna de probar aquella afirmación, ya que si mal no recordaba, ellos se encontraban completamente solos frente a la escuela en el momento en el que ella le confesó lo que sentía.
— No te creo.
— Lo sé, sé que no me crees, porque nos encontrábamos solos, y…
— ¡Eso no importa! — exclamó Marinette subiendo el tono de voz y volteándose para enfrentarlo. — lo que realmente me asusta es que tú sigas con esta farsa después de que le cuentas a todos como me rechazaste, ¿qué es lo que quieres de mi? ¿qué es lo que pretendes? ¿es esto una broma cruel? ¿o tal vez es solo una forma de satisfacer tu ego? — preguntó Marinette cada vez más y más molesta. Adrien se asustó, él jamás se había enfrentado a una situación como aquella.
— Esto no es una broma, ni pretendo ridiculizarte — dijo Adrien quien sintió una culpa indescriptible, al recordar las palabras de Ladybug y la verdadera razón para que él comenzara a intentar acercarse a ella.
— Sí, claro — asintió Marinette sarcásticamente. Ella se alejó del mesón y se dispuso s salir.
— ¡Espera! — le gritó Adrien quien se resistía a dejar que las cosas terminaran de aquella manera. Él dio un paso adelante y trató de tomarla por los hombros.
— ¡Suéltame! — respondió Marinette mientras retiraba sus manos.
— Marinette, te juro que yo no tengo dobles intenciones, ni nada por el estilo — dijo Adrien. Muy en el fondo, él comprendía lo que ella pensaba acerca de aquella situación. Marinette debía verlo como uno de esos chicos ricos y caprichosos, que estaban acostumbrados a obtener lo que querían, y a menudo gozaban haciendo esos juegos crueles. Adrien conocía varias personas así, en el mundo de la moda abundaban esos sujetos, los escándalos iban desde videos sexuales que se filtraban en la red hasta el consumo de algún tipo de droga, todo borrado con el dinero de papá o mamá. Él solo deseaba hacerle entender que esto no se trataba de una mentira.
— Ya déjame — insistió ella.
Por primera vez en lo que llevaba de conocer a Marinette, la vio llorar, y aquello lo desarmó, pues se resistía a creer que él fuera el culpable de que una persona como ella de desmoronara de tal manera. Ella puso sus manos sobre su rostro y sollozó en silencio mientras. Adrien dio un paso hacía adelante, y tomó sus muñecas.
— Tienes que creerme, yo no tengo dobles intenciones, no pretendo burlarme de ti — insistió Adrien, pero la mirada dura de Marinette le dijo que ella no le creía. La chica trató de halar sus muñecas para que la soltara, pero él no se lo permitió.
— Por favor, debe haber una manera…
— No, déjame.
— Marinette.
— Déjame.
— Ya basta Adrien, fue suficiente — intervino Alya quien había entrado a la cocina sin que ninguno de los dos se diera cuenta. La chica caminó hasta donde se encontraba Marinette y la tomó por los hombros.
— Es suficiente, déjala en paz — continuó Alya mientras se llevaba a Marinette a la puerta de la cocina.
— Pero…
— ¡Ya no más! — prácticamente le gritó Alya.
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Marinette y Alya se sentaron juntas en las escaleras del edificio de Mylene, por fuera del apartamento , lejos de sus compañeros y el bullicio.
— ¿Qué fue lo que pasó? — preguntó Alya.
— El le contó a todos que me rechazó.
— ¿Estás segura de que fue él?
— Tu no lo hiciste ¿No es verdad?
— No.
— Entonces fue él, nadie más lo sabía. Pero eso no es lo importante, lo que realmente me molesta es que fuera a mi casa y tratara de decirme que podemos darnos una oportunidad cuando realmente está regando rumores míos — murmuró Marinette frustrada mientras acercaba sus rodillas a su pecho. — ¿Qué clase de persona hace eso? — preguntó.
— Una con no muy buenas intenciones, eso es seguro.
— No quiero tener nada que ver con él.
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Adrien nunca fue precisamente bueno para dejar pasar las cosas malas que pasaban en su vida. La desaparición de su mamá, la frialdad de su papá, todo había dejado huella en su carácter, pero lo peor era que él solía obsesionarse, no podía olvidarlo y seguir adelante. Probablemente, era por ello que él accedió a seguir cada uno de los caprichos de Gabriel Agreste, pensaba que si complacía cada uno de los deseos de su papá, podría algún día verlo finalmente feliz.
Por todas estás razones, Adrien no podía dejar que las cosas con Marinette acabaran de esta manera. Él tenía que hallar la forma de que ella lo perdonara, y descubrir quien lo había metido en todo aquel embrollo en primer lugar, sin dejar de lado que no quería que caminara sola por aquel barrio a semejantes horas de la noche. Adrien saltó de tejado en tejado como Chat Noir mientras seguía a Marinette con la mirada. Ella caminaba rápidamente a través de las calles mientras se abrazaba el cuerpo para protegerse del frio. Él muchacho escuchó un par de silbidos provenir de un bar acompañados de un "Hey linda, ven con nosotros" pero nada de que preocuparse. La chica se montó en un bus con destino hacía su casa, y la tensión en su espalda se liberó momentáneamente.
Marinette se bajó en el paradero, ella ya se encontraba muy cerca a su casa cuando se detuvo en seco frente a un semáforo. Chat Noir se sorprendió al ver que ella no pasaba la calle, a pesar de que el peatonal se hallaba en verde, pero se sorprendió aún más al verla darse vuelta y mirar en dirección.
— Me has estado siguiendo desde que salí de la casa de mi amiga — dijo Marinette quien aparentemente le gritaba al vacío — ¿Qué es lo que pretendes? — preguntó. Chat Noir ya se había dado cuenta de que no había caso en tratar de engañarla, por lo que bajó del tejado y se ubicó a su lado.
— Hola princesa.
— Hola. No evadas mi pregunta ¿qué es lo que quieres?
— Oh, pero que agresiva, al parecer alguien ha tenido una mala noche.
— Chat. — suspiró Marinette perdiendo la paciencia.
— No quiero nada, solo estaba haciendo rondas y te vi salir de un edificio. Unos sujetos comenzaron a gritarte cosas, así que decidí seguirte para asegurarme que llegaras a salvo — confesó Chat Noir.
— Gracias — respondió Marinette. Adrien se sorprendió al ver que su expresión se suavizaba y le sonreía débilmente. — eso es muy amable de tu parte.
— Estoy para servir, mi princesa — dijo mientras le tomaba la mano y se apresuraba a besarla.
— Esta noche no, Chat — se negó Marinette mientras retiraba su mano. — no estoy de humor. Pero, me harías muy feliz si nos vemos en mi terraza en un par de minutos.
— ¿Por qué tenemos que vernos en tu terraza?¿porqué no podemos caminar juntos como la gente normal — preguntó Chat Noir contrariado.
— Porque no eres alguien normal, Chat Noir, o al menos no lo eres mientras lleves ese antifaz sobre el rostro. Si la prensa te llegara a ver con una chica corriente se armaría un escandalo, me crearías muchos problemas, te crearía muchos problemas y pondría en riesgo tu identidad secreta — opinó Marinette. Chat Noir frunció el ceño, pues aquellas palabras se parecían demasiado a las de Ladybug, en realidad, ellos no podrían tener nada de normalidad mientras tuvieran los antifaces puestos, y aquello era una verdad indiscutible.
— Tienes razón — aceptó Adrien quien a los tejados, con todas las intenciones de encontrarse con ella en el tejado.
FIN DE LA PRIMERA PARTE
Hola a todos, como ven, este capitulo lo tuve que partir en dos, me estaba quedando demasiado largo y demasiado cargado de eventos, en el próximo voy a desenvolver más la historia del akuma. Espero que les agrade, muchas gracias por agregarme a sus categorías y por los comentarios, como siempre, cualquier sugerencia es bien recibida.
Respuesta a los reviews
AnikaSukino5d: Hola, gracias por tu comentario, ese es un buen punto, la verdad es que yo tengo una teoría para lo que tu me ha parecido que lo que más quiere Adrien es ganarse a su papá, y la mejor forma de hacer a papá feliz es ser perfecto, hacer todo lo que quiere, adicionalmente, creo que Adrien es algo timido, lo cual se pierde completamente cuando tiene el antifaz, casí como si perdiera cualquier tipo de vergüenza, y es lo que le gustaría ser porque sabe que tiene la protección de la identidad secreta. Pero lo que tu dices si queda en el tintero ¿por qué Adrien no se relaja más con personas con las que tiene confianza? Bueno, eso no lo sé probablemente los creadores quieran dar mucho contraste entre su personalidad y la que adopta cuando es Chat Noir, para efectos de la serie. Personalmente, creo que es una buena pregunta, como la de porque Marinette insiste tanto en esconder su identidad a Chat, el fandom tiene sus teorías, pero son solo eso, teorías.
Risu-chan XD: gracias por tu comentario, ahh… TT_TT espero que no te halla molestado que en este capitulo hubiera poco misterio, pero juro que es por fines de la historia.
isai . hdzr : Hola, respecto a tu Tumbrl, te estoy siguiendo, soy randomgeekypersona, oye, pero he notado que no taggeas tus dibujos, deberías taggearlos en miraculous ladybug para que todo el fandom pueda verlos, es una suerte que este sea el fandom más cuerdo y civilizado en el que he estado en mucho tiempo, me ha encantado el que hiciste para el inkoctober de Marinette y chatnoir en el capitulo de el dissenateur. La teoría que decía la ultima vez sobre porque Adrien parece ser el perdedor en este asunto es la siguiente: como te decía la vez pasada, conforme avanza la serie vemos a Marinette comportandose cada vez como Ladybug, lo que pareciera indicar que esa es la verdadera personalidad de Marinette, ella es una heroína natural, también sabemos que Adrien está loco por Ladybug, para mi el mensaje es claro, Adrien está enamorado de la verdadera Marinette, la que ha vencido todos sus miedos y dudas. El problema es como tu decías, aquí alguien va a resultar herido, porque Adrien es más feliz como Chat, y Marinette solo quiere a chat como a un amigo, no de la misma forma que quiere a su identidad secreta.
Para mi lo más triste del asunto es que pareciese que Adrien aprecia verdaderamente a Marinette, hasta posiblemente le guste un poco, no en la misma intensidad que Ladybug, pero durante el episodio de Nathaniel, vemos que él está muy interesado en impresionarla. En la parte final del capitulo hasta se toma el trabajo para comprobar que piensa ella acerca de Chat noir y todo. Esto quiere decir que para él es importante que lo aprecien como chat noir, y él verdaderamente quiere pensar que es más cool como chat noir. Personalmente, podría ser que lo que nos traten de decir los escritores es que Marinette aprecia más a Adrien sin tantas afectaciones como las que tiene chat, aguien con una personalidad un poco más natural, el problema es que hasta ahora, a Adrien parece gustarle más ser como Chat Noir. A riesgo de cometer spoiler, en mi fic lo que quiero es que al principio Adrien actue casi sin pensar, el dice algo como: me involucro con ella porque ladybug me pidio que probara y lugo veremos que pasa, el problema es que el no se mide en las consecuencias de lo que podría pasar y cada vez se le vuelve una bola de nieve más y más grande, todo eso potenciado por la pelea que tuvieron en este cap, creo que será la pobre Marinette la que juegue un poco a ciegas aquí.
Blackoctubre: de nuevo gracias, me alegra que te hubiera gustado.
Nua: gracias por el comentario, he notado que siempre que comienzo con un nuevo fandom mi primer fic es como un resumen de cómo veo yo la serie, de muchas opiniones de cómo es la personalidad de los personajes conbinado con mis hipotesis de cómo reaccionarian ante algunas situaciones, me agrada que te esté gustando.
Nana: Gracias por la espera TT_TT Ya… ya actualicé TT_TT, para este fic voy a tratar de actualizar cada domingo, así lo he hecho hasta ahora.
