¡Hola, gente!

Mitsui aparece a darles señales de vida con un nuevo capitulo de "Mi Ángel".

Lamento mucho la espera, ademas de estar ocupado ando escribiendo nuevas historias de otros fandoms, pero también de esta OTP uwu pero para compensar como siempre les traigo un capitulo de más de 7000, así que no se pueden quejar -w-)/

¡Espero que este capitulo les guste mucho!


Disclaimer: Vocaloid no me pertenece. Todos los derechos de autor van para YAMAHA Corporation y CRYPTON Future Media.


Capitulo 4 — "Para Mejor"

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—Te odio tanto... —Le dije al espejo, pero no a mí misma, sino la persona que se reflejaba atrás mío, con las manos en mis hombros y sonriendo de una manera que solo podría describirse como descarada.

Era obvio, estaba disfrutando del momento y yo... yo solo quería matarlo con mis propias manos en ese instante.

Pero bueno, antes de continuar por esta parte, hay que contar desde el principio del día para explicar cómo llegué a esta situación.

— ¡Buenos días, Miku! —Me saludó Len, siempre tan amable a la hora de ir a buscarme.

—Buenos días, Kagamine... —Le contesté sin muchas ganas.

—Uhm... ¿Acaso no has dormido bien últimamente? —preguntó acercándose a mi mientras me miraba con preocupación.

—E-estoy bien... —Me aleje de él— Solo tuve algo de insomnio anoche... eso es todo.

—Uhm, bueno... con o sin insomnio no evitaras el paseo de hoy ¿Sabes? —Comentó sonriendo de lado.

—Lo sé... —bufé con fastidio— dejaste eso en claro con tus veinte mensajes de anoche.

—Que bien, pero en fin, vámonos de una vez. —Dijo para hacerme una señal y empezar a caminar.

Yo le seguí estando a su lado y llevando conmigo una lata de zumo de tomate, la cual abrí, llamando la atención de él.

— ¿Qué tanto miras?

—Es que hoy te ves mucho más del asco que lo normal... Sin ofender. —Intentó sonar amable sin mucho éxito. Yo solo chasqueé la lengua— ¿Qué desayunaste?

Le miré al momento que bebía de mi zumo y apunte la lata de dicha bebida como respuesta a su pregunta. Una expresión de indignación reemplazó su expresión calmada de siempre.

— ¡¿Qué?! Dios, no puedo creerlo... —Len suspiró pesadamente y me tomó de mi muñeca— Te llevaré a comer un verdadero desayuno.

— ¡Ouch! ¡Oye, me lastimas! —Me quejé, pero al oír que me invitaría a comer, me quede en silencio y por primera (y única) ocasión, estaba feliz de ser "amiga" de este detestable rubio.


Luego de salir del edificio, nos encontramos con Kiyoteru, el cual ya nos esperaba con la limusina como siempre. En seguida nos acercamos, abrió la puerta del vehículo dejándome entrar primero y luego a Len.

El viaje no duró mucho, en un par de minutos llegamos a una enorme plaza de tres pisos, a la cual ya había ido con anterioridad junto con Meiko y las chicas para ir al cine que había allí; aquella plaza era un lindo lugar para pasear y divertirse si es que contabas con dinero suficiente o ya te habían pagado la quincena, pero seguro allí se gastaba todo.

— ¿Por qué estamos aquí? Creí que iríamos a comer. —Volteo a ver a Len, el cual me niega con la cabeza manteniendo su falsa sonrisa de siempre.

—Oh, mi querida Miku ¿Acaso no sabes que la mejor cafetería de la ciudad se encuentra aquí? —Me preguntó con tono galante a lo que yo entrecerré los ojos.

—La verdad no, solo vengo aquí por el cine, no tengo dinero para hacer otra cosa.

—Pues eso cambia hoy. —Len sacó su billetera. Por un momento creí que sacaría un fajo de billetes, pero en realidad lo que sacó fue una tarjeta de crédito. Ese maldito niño mimado— ¿Acaso no agradeces tener un amigo como yo en este momento?

—Dependerá de la comida que vayas a comprarme con esa tarjetita. —Le digo ladeando levemente la cabeza y sonriéndole retadoramente.

—Claro, claro.

Finalmente ambos entramos a la plaza. Como siempre y siendo fin de semana, el lugar estaba lleno de gente, aunque no tan abarrotado como en la ciudad, supongo que siendo un lugar tan "exclusivo", solo un cierto grupo podría darse el gusto de pasarse por allí, por lo que me sentía ciertamente desubicada.

—Hey ¿Dónde está la famosa cafetería? —Le pregunté a Len intentando seguirle el paso. Caminaba muy rápido.

—En el tercer piso. —Me contestó tomando de mi muñeca para apresurarnos a entrar a uno de los elevadores que había allí.

Justo al momento que Len y yo entramos vimos a un muchacho que corría a nuestra dirección, pidiéndonos que detengamos el elevador. En ese momento, el idiota de Kagamine alza la mano para, lo que yo creo, será detener las puertas automáticas, pero solo se despide burlonamente del desgraciado chico, cuyo rostro casi se estrella contra las puertas.

—Eres un maldito. —Le digo sin remordimiento. Él solo asienta y sonríe como si lo que le he dicho fuera un cumplido— ¿Por qué no le dejaste entrar?

En ese momento los ojos azules de Len se plantan en mí. Hay algo raro en ellos, es una mirada diferente a las cuales le he visto en el poco tiempo que llevo conociéndolo.

De pronto me encuentro acorralada entre él y la pared del elevador. Fue tan rápido que no pude defenderme o hacer algo para evitar su siguiente acción, tomarme por las muñecas.

—Quería pasar un momento a solas contigo. —Me dice mientras me sonríe y se acerca a mí, acortando cada vez más la distancia entre ambos.

— ¿P-pero qué diablos crees que estás haciendo? —Le cuestionó queriendo sonar amenazante, pero mi voz es apenas audible ¿Qué estaba pasando conmigo?

Mi rostro está ardiendo y empeora más al sentir la respiración de Len, la cual se entremezcla con la mía. Aprieto los labios y cierro los ojos en espera de lo inevitable, sin embargo, aquello no sucede, por lo que algo temerosa abro lentamente uno de mis ojos, notando como Len me mira detenidamente.

—Tal como esperaba. —Me suelta, alejándose de mí como si nada.

— ¿E-eh? —Le miro confundida y con el rostro aun ardiendo.

—Te ves adorable avergonzada. —Dice sonriendo con superioridad, con una mano en la barbilla y otra en la cintura— Eso definitivamente ayudara en tu imagen. —Concluyó al momento en que las puertas del elevador se abrieron y sale primero.

Aun soy un manojo de nervios cuando salgo detrás de él, pero hago todo lo posible para recuperar la compostura y actuar como si lo de hace un momento no ha pasado. Si le daba mucha importancia, seguro Len "ganaría".

— ¡Hey, mira, Miku! —Me habla de pronto. Yo alzó la mirada sin muchos ánimos y veo donde él está señalando— Esa es la cafetería de la cual te hablaba.

Tal como Len dice, al final del pasillo por el cual caminamos, hay una cafetería, bastante escondida y de aspecto "humilde" en comparación al resto de los establecimientos en el mismo piso.

—Vamos a entrar antes de que se acabe el horario del desayuno. —Apresurado, Len toma de mi muñeca, jalándome con él hasta la cafetería.

Al abrir la puerta, pude escuchar claramente el sonido de una campanilla, la cual al parecer está colocada encima del marco. Justo en ese momento, desde los que atienden la caja, los cocineros y los meseros nos dan la bienvenida a Len y a mí.

—Es un lugar bastante peculiar. —Comento ya estando sentada con Kagamine en una mesa que él ha escogido, a lado de una gran vidriera, por lo que puedo ver la ciudad desde allí. Estamos desde muy alto.

—Es mi favorito. —Él responde mientras lee un menú. En ese momento un mesero se acerca a nuestro lado.

— ¿Qué les sirvo? —pregunta amablemente el pelirrojo que lleva una curita pegada en la mejilla izquierda. Su color de cabello me hace recordar un poco al idiota de Akaito, solo que simpático.

—Unas crepas de manzanas y canela para mí. —Responde Len sin quitar su mirada del menú— Y los pancakes especiales para la hermosa dama. —Esta vez su mirada se centra en mí y yo solo tuerzo la boca.

— ¿Para beber mientras que desean?

— ¿Un café está bien? —Vuelve a mirarme y yo solo asiento.

—Claro, en un momento se los traigo, joven Kagamine. —Me sorprendo al escuchar que el mesero le ha dicho su nombre.

—Gracias, Akira-san. —Sonríe amistosamente el rubio justo al momento que el otro chico se retira.

— ¿Habrá algún lugar donde vayamos en el cual no te conozcan? —Le pregunto, a lo que Len simplemente se encoge de hombros.

— ¿Pues qué esperas? Estos son lugares a los que suele ir constantemente, así que es normal que sepan mi nombre. —Se reclina en la silla y apoya un brazo en el respaldo de esta— Se podría decir que soy algo así como su cliente predilecto.

—Más bien debe ser por todo el dinero que tienes o por tu apellido.

Al decir eso ultimo, noto que por un momento la expresión de Len cambia a una de molestia. Tal vez no debí haber comentado eso.

—Tal vez… —Se sienta correctamente justo en el instante en que el chico llamado Akira nos trae nuestro café americano— Me gusta pensar más que es lo primero.

—Bueno, cuando quieres puedes ser simpático… —Comento muy bajo al momento en que llevó la taza de café a mis labios.

— ¿Qué dijiste?

—Nada…

A los quince minutos de que nos trajeran nuestro café, el mesero finalmente apareció trayendo nuestras órdenes. Las crepas de Len se veían deliciosas, pero nada comparado a la torre de seis pancakes que se me fue servido. Llevaba chocolate fundido encima, rebanadas de plátano alrededor y para cerrar con broche de oro, una bola de helado de vainilla adornando arriba.

— ¿Q-qué demonios…? —Miro mi plato maravillada ¿de verdad todo eso es para mí?

—Ojala lo disfrutes. —Menciona Len una vez ha empezado a comer de lo suyo haciendo uso de los cubiertos.

Normalmente yo tengo una manera desastrosa de comer, pero al hallarme en un lugar tan bonito como aquella cafetería, además de tener la discreta vista de Len encima, decido imitarlo un poco e igual tomar del cuchillo y tenedor que descansan al lado izquierdo de mi plato.

Aunque fue un tanto difícil comer los pancakes de un modo tan "elegante" (especialmente cortarlos sin que la torre se derrumbara), logré acabarlos, dejando el plato completamente limpio ante la expresión de sorpresa de Len.

— ¿Qué? ¿Nunca habías visto a una mujer comer unos pancakes?

—Oh ¿entonces si te consideras mujer? —Le lancé mi servilleta hecha bolita— Siendo sincero no imagine que los acabarías todos, pero eres una chica diferente, Hatsune Miku y eso es interesante.

—Ojala más personas hallaran mi "diferencia" como algo interesante y no como algo extraño o malo.

—Ya sabes cómo es la sociedad, querida. —Len hace una señal al mesero pelirrojo para que le traiga la cuenta— Si mi padre supiera que me visto como mujer seguro que me deshereda.

— ¿Puedo preguntar por qué haces eso? —Le pregunto. No me responde de inmediato ya que está concentrado pagando el desayuno.

Una vez el chico Akira le devuelve su tarjeta de crédito y Len le da una propina muy considerada, ambos salimos de la cafetería y él finalmente me mira para contestarme.

— ¿Y tú por qué te vistes con ropas de hombre, Miku? —Le veo confundida— Me contaste que fue para llamar la atención de tu hermano y así él te tomara en cuenta, pero ¿acaso no funciono? ¿Por qué seguir vistiéndote así si ya no es necesario?

Pude haber contestado algo como que le había tomado gusto a estar así o que tal vez fue para escandalizar a mis padres o tal vez era porque las cosas de chicas no iban conmigo, pero al pensar en ello con profundidad, ni yo sabía la respuesta a esa pregunta.

—De acuerdo, no volveré a cuestionarte las cosas que haces en tu vida. —Me crucé de brazos bufando.

—Que amable de tu parte. —Dijo sonriéndome levemente.

Por un momento me perdí viéndole, que tardé en darme en cuenta a donde nos dirijamos.

— ¿Qué lugar es este? —Mire al local que estaba frente a mis ojos. Parecía ser una estética, pero igual vendían ropa, lo cual se me hizo bastante raro.

—Este lugar, mi querida Miku… — Me rodeó con un brazo—…es donde tendrás un pequeño cambio de imagen ¿Qué te parece?

— ¿Qué? —Le empujé alejándolo de mi— ¿Y-Ya tan pronto? —Le cuestioné algo espantada.

—Oh, no hay necesidad de ponerse nerviosa. Como te comenté anteriormente, me asegurare de que conserven tu estilo. —Dijo mientras palmeaba mi cabeza. Yo me encogí de hombros.

—D-de acuerdo…

Una vez entramos al lugar, admito que no fue como había imaginado. Por un momento creí que sería un lugar muy rosa, con varios vestidos de niñas colgados por todas partes, pero el interior tenía un remodelado muy moderno donde el color plateado y el morado dominaban; de igual manera, era más grande de lo que se veía por fuera, dividido en dos secciones, una que era la estética y la otra donde se hallaban las ropas de damas y caballeros, todas de marca.

—Oh, pero si es el joven Kagamine. —Alguien dijo a nuestras espaldas— Y con una invitada.

Len y yo giramos, encontrándonos con una atractiva chica, de singular aspecto, pues vestía unas ropas que le daban un aire un tanto futurista. También estaba el detalle de su cabello, blanco, que llevaba corto por detrás, pero largo por delante y digo en verdad largo, pues le llegaba hasta las rodillas y las puntas eran de color fucsia, que se iban decolorándose al subir, hasta quedar blanco como el resto de sus cabellos ¡Vaya pinta!

—Maika-san, cuánto tiempo sin vernos. —Saludó Len con una sonrisa, acercándose para darle un abrazo a dicha mujer.

—Cierto, por un momento creí que te habías olvidado de mi. —La chica hizo un mohín que de inmediato me hizo pensar en Len e inevitablemente solté una risita— Por cierto ¿no me presentaras a tu invitada?

—Oh, sí. —Len pone una mano en mi hombro y me acerca donde ellos— Ella es Maika, mi estilista desde que era pequeño. —La mencionada me da su mano y yo la tomó sonriendo tímidamente— y ella es Miku, mi novia.

Al escuchar eso, tanto la señorita Maika y yo nos tensamos, volteando a ver a Len, el cual sonríe completamente tranquilo.

— ¡¿Novia?! —Exclamamos al mismo tiempo, a lo que Maika me mira extrañada.

De inmediato veo a Kagamine, que sigue sonriendo, pero tiene una mirada que se me hace un tanto extraña, como si intentara decirme algo. Finalmente caigo en cuenta. Cierto, la maldita apuesta.

—A-ah, si… soy la novia de Len. —Contesté tartamudeando un poco.

—Oh vaya… —La estilista me inspecciona, observándome de pies a cabeza. Sé lo que dirá, ella seguro me criticara por mi aspecto— Te sacaste la lotería con esta chica tan linda.

¿Ah? Eso me tomó por sorpresa. No me esperaba tal comentario y al ver detenidamente a la tal Maika, no hayo ni el más mínimo rastro de sarcasmo en sus palabras.

—Lo sé, lástima que ella no se lo crea. —Dice Len, a lo que yo le echo una mirada amenazante, pero él solo ríe.

—No es que no me lo crea, simplemente soy realista. —Respondo secamente y escucho una risita por parte de la mayor.

—Creo que lo que refiere la "realidad", depende de cada uno ¿no? —Comenta ella. Yo solo me encojo de hombros un poco apenada— Yo no juzgo el estilo de nadie ¿sabes? Pero creo que estas ocultando mucho de ti detrás de esas ropas y no me refiero precisamente a tu cuerpo.

Al escuchar eso, me tenso poco.

—Supongo… —Contesté con la mirada baja.

—Sé que el cambio puede asustar un poco, pero a veces esas cosas pueden ser para mejor y puede que te guste. —Maika se para detrás de mí, pasando sus dedos por mis cabellos y observando las puntas de este— Tienes el cabello un poco maltratado, tal vez necesites un tratamiento o un corte, lo dejare en tu decisión.

—Está bien, gracias. —Sonrío sincera y de pronto Len aparece frente a mí con dos vestidos, uno lila y otro celeste— ¿Q-que demonios…?

— ¿Cuál te gusta más?

—Ninguno.

—Oye, prometiste aceptar esto del cambio de imagen. —Infló sus mejillas mirándome con el ceño fruncido.

—Sí, pero dijiste que conservaría mi estilo y eso en definitivamente NO es mi estilo. —Tomé de una de las prendas para restregárselos en su cara— Además no me gustan los vestidos.

—Uhm… ¿segura con eso? —Dice de pronto sonriéndome de una manera maliciosa.

—Segura. —Le respondí nerviosa pues continuaba con esa molesta sonrisa.

—Que extraño, porque recuerdo haberte visto observando unos lindos vestidos de primavera en una tienda de ropa en el centro.

Al escuchar eso, quede congelada. Inevitablemente me sonrojé por la pena, pero entonces caí en cuenta de algo.

—Espera un momento… ¡¿Acaso tú me estuviste espiando?! —Le espeté señalándolo.

— ¿E-eh? ¡Claro que no! So-solo pasaba por allí de casualidad…

Flash Back

Se ve a Miku caminando tranquilamente por el centro dirigiéndose a su edificio luego de un paseo con sus amigas, pero entonces se detiene al pasar por una gran vidriera de una tienda de moda. Los maniquíes exhibidos traen puesto las ropas de la temporada que son en su mayoría elegantes vestidos de colores primaverales.

Miku esta tan absorta con dichas prendas, que no sospecha que frente a la acera en la que camina, escondido entre los arbustos, Len se asoma trayendo unos binoculares consigo para poder observarla bien desde lejos.

Mmmmm… así que te gustan los vestido primaverales.

Joven Kagamine ¿cree que esto es una buena idea? —Le pregunta su chofer Hiyama, el cual lleva puesto un sombrero de arbusto para poder camuflarse.

¡Claro que sí! Ahora enciende la limusina que ya empezó a moverse otra vez.

De vuelta al ahora.

—Solo quería ver que llegaras bien a tu casa.

—Si serás un… —Alcé mi puño amenazando con golpearlo, pero entonces Maika apareció.

—Y bien ¿ya tomaron una decisión de cómo quieren que sea el cambio?

—De hecho sí. —Contestó Len antes de que yo si quiera pudiera decir algo— Estaba pensando que deberías cortarle las puntas maltratadas ya que no tienen remedio, igual el cabello le seguirá largo. Respecto a la ropa, blusa negra corset, una falda blanca con borlados, no muy corta, de unos cuatro dedos después de la rodilla. Una chaqueta de mezclilla, azul oscuro por favor y unas botas negras largas.

— ¡Como ordene, su majestad! —Maika dijo en broma y hasta hizo una reverencia antes de ir en busca de todo lo que Len le había pedido.

— ¡H-Hey! ¡Ni quiera preguntaste mis gustos! —Me quejé, pero Len solo me miró con un rostro de indiferencia y sonrió levemente.

—Oh, mi querida Miku, estoy al tanto de tus gustos y por eso elegí por ti, pero te puedo asegurar que te quedara bien todo y en caso de lo contrario, puedes mandarlo al demonio y tú misma escoger lo que crees que te sentara bien.

Me callé debido a que la propuesta de Len no me parecía tan mala. Lo miré unos segundos sin estar del todo segura, pero finalmente acepté.

—De acuerdo, lo haremos a tu manera ¡Por el momento!

— ¡Genial! Bueno ¿Qué tal si tomas asiento para que corten tu cabello?

—Eemm no será muy corto ¿verdad? —Pregunté al momento que me sentaba donde Len me había indicado. De verdad me gustaba tener mi cabello largo.

—No, solo serán las puntas como el señorito Kagamine ha dicho. —Dijo la tal Maika saliendo de la nada, trayendo consigo unas ropas, las cuales le entregó a Len— Sera muy rápido. —Dijo para ponerme la clásica capa de las peluquerías.

Tal como ella dijo, fue más rápido de lo que hubiese esperado. En menos de veinte minutos ya había cortada las puntas de mi cabello. Se notaba la diferencia de cómo lo tenía antes, ahora el cabello ya no me cubría toda la espalda, me llegaba a la mitad de esta.

— ¿Y bien? ¿Qué te parece? —Preguntó Maika amablemente.

—Pues… me gusta. —Confesé un poco avergonzada, pasando mis dedos por mi cabello sin que este se enredara.

—De ahora debes cuidártelo muy bien para que no vuelva a dañarse. También ayudaría cambiar de shampoo para que no esté tan seco ¡Oh, un acondicionador serviría mucho!

—Sí, sí… Ya veremos eso ella y yo. —Interrumpió Len de pronto— Ahora viene mi parte favorita. —Comento trayendo la ropa que había pedido en manos y entregándomela.

—Tú quieres morir ¿verdad? —Le mire amenazante, pero como siempre él no se intimidaba en absoluto.

—No pierdas el tiempo, querida. El vestidor te espera. —Me lo señaló y yo solo pude suspirar.

Una vez en el vestidor, pensaba de qué manera podría matar a Len y después esconder su cadáver, pero luego tuve que concentrarme en cómo ponerme la ropa que él me había dicho. La blusa por ejemplo, era más ajustada de las cuales suelo usar y no sabía de qué manera colocármela. Ni que decir de esas botas tan largas, no sabía que hubieran algunas que llegaran hasta las rodillas, se me hacían algo incomodas.

Ya lista, me debatía en si salir de allí o no. Estaba segura de lo que sucedería cuando Len me viera y no quería tener que romperle la cara por algunos de sus comentarios estúpidos. Pensándolo bien, si deseaba golpearlo, así que salí.

—Oh dios mío… —Dijo de pronto Maika mirándome.

— ¿Qué? ¿Hay algo malo?

—Todo lo contrario. —Sentí repentinamente las manos de Len en mis hombros, el cual me dirigía hasta un espejo de cuerpo completo para que pudiera verme.

Me sorprendí bastante al verme reflejada, más que nada porque no fui capaz de hallarme a mi misma al verme en el espejo. No sé si eso era algo bueno o malo, realmente no me sentía cómoda con lo que traía puesto, especialmente la falda, pero por otro lado Len simplemente sonreía de manera descarada, podía verlo por el reflejo.

—Te odio tanto… —Le susurré, pero él solamente empezó a reír.

—Vamos, Miku. Admite que te ves bien.

—Supongo… me gustan las botas.

—Al menos es algo. —Me revolvió los cabellos y yo me mordí el labio evitando gritarle hasta de que se iba a morir— Pero bueno, hay que escogerte un peinado.

— ¿Eh? ¿No está bien así como esta? —Le mire confundida.

—Claro, pero hoy estamos aquí para probar cosas nuevas ¿no? —Me preguntó, volviendo a tomarme de los hombros y llevarme nuevamente donde la silla en la que me habían cortado el cabello— Entonces dime que te gustaría ¡Y nada de trenzas de lado!

Me callé porque era aquello precisamente lo que estaba pensando pedirle.

—Dejare que tú escojas lo que creas que es mejor para mí, solo evita las coletas. Las odio. —Le advertí. Él simplemente asintió, tomando un cepillo para empezar a peinarme.

En varias ocasiones jaló muy fuerte de mi cabello, a lo que quise golpearlo, pero me resistí a ese deseo y al dolor. Luego de un par de minutos, finalmente terminó.

— ¡Listo! ¿Qué te parece? —Me pregunta al momento en que me daba un espejo para que pueda ver lo que ha hecho.

Cuando veo mi reflejo, aprieto con fuerza el mango del espejo y le dedico una mirada asesina a Len, el cual solo sonríe ampliamente.

— ¡Te dije que NO QUERIA COLETAS! —Exclamé furiosa, parándome con el fin de perseguir a Len por si consideraba escapar, pero para mi sorpresa, seguía de pie frente a mí.

—Sé que dijiste que no querías eso, pero no se trata siempre de lo que uno quiere, sino de lo que queda bien en ti y esas coletas hasta te hacen ver adorable. —Comentó, llevándose una mano a su boca.

— ¡Pero yo no quiero lucir adorable! ¡Quítame esto o…!

— ¿O qué? —Me observó con superioridad.

Al verme de esa manera, me sentí muy pequeña -más de lo normal considerando mi estatura-. Realmente quería decirle algo a Len, pero quien tenía ventaja sobre el otro era él, así que debía hacer lo que él decía. Esto no podía empeorar ¿verdad?

—Nada. —Respondí con molestia, él solamente sonreía.

—Bien. —Dicha esas palabras, Len se dirige donde Maika, la cual ha estado callada todo este tiempo. Posiblemente le hemos hecho sentir incomoda con toda esta discusión— Ten, esto debe pagar todo. —Le dice a ella mientras escribe un cheque, el cual firma para finalmente entregarle.

—O-oh… Señorito Kagamine… creo que hay un par de ceros de más…—Señaló Maika el cheque que Len le había entregado, pero como siempre él solo sonríe.

—Lo sé, es un extra para ti, por tu excelente servicio.

— ¡M-Muchísimas gracias! ¡Esto ayudara mucho al negocio!

—Mucha suerte con eso.

—Te deseo lo mismo. —Respondió Maika, estrechando la mano con Len, para luego mirarme y hacerme un amistoso ademan de despedida.

Parecía muy contenta. Me pregunte cuanto le había pagado Len por todo.


Caminando ya fuera de la estética, me sentía extraña vistiendo aquellas ropas. Era incomodo para mi sentir el aire pasar por mis piernas, esta vez no me había preparado con algún short para llevar abajo como hacía con mi uniforme escolar.

— ¿Estás bien? —Me pregunta Len posando su mirada encima de mí.

—Ah, si… Solo llévame a mi casa lo antes posible. —Le contesté mientras me jalaba la falda.

—Uhm nop, aun tenemos una parada que hacer.

— ¿Qué? ¡¿A dónde vamos ahora?! —Le cuestiono enfurecida, pero él se limita a reír por lo bajo.

—Me di cuenta que cuando Maika y yo te dijimos que te veías bien en aquellas ropas, tú no te lo creíste. —Comentó de forma muy casual mientras caminaba a mi lado para salir de la plaza.

—No es que no me lo crea… Sé que solo querían ser amables y por eso dijeron eso. —Me encogí de hombros diciendo aquellas palabras.

— ¿Tienes idea de lo mal que se escucha eso? Acabas de decir de forma "amable" que ella y yo mentimos.

— ¡Pero para ser amables!

—Eres todo un caso… —Len suspiró y se detuvo justo cuando ya estábamos frente a su limusina. Kiyoteru nos estaba esperando— Dime, Miku ¿Quién crees que te diría las cosas a la cara sin importarle si hiere tus sentimientos o no?

—Uhm… pues mi hermano… —Pensé llevándome una mano a mi mentón— pero no lo decía porque no le importaran mis sentimientos, solamente no le gustaba mentirme, ni siquiera por hacerme sentir bien.

—Ya veo, ya veo… —Decía con una sonrisa que me daba desconfianza— ¿Alguien aparte de él que sea así de sincero? —Me preguntó dándome paso a la limusina. Entré sin pensarlo mucho.

—No lo sé… —Suspiré con molestia ¿Por qué me hacia aquellas preguntas? — Mis amigos que también eran los de mi hermano.

—Interesante… —Susurró, entrando esta vez él al vehículo y cerrando la puerta— No sabía que tuvieras amigos hombres… ¿Te juntas mucho con ellos?

—Uhm, no. Ya no tanto como antes desde que mi hermano se mudo. —Le respondí un tanto desanimada.

— ¿Acaso tu hermano era la única razón por la que salías con ellos?

—No realmente… —susurré por lo bajo, recordando cosas que realmente no quería recordar.

—Y dime… ¿Había algún lugar donde salieran todos juntos? —Me miró muy curioso. Yo solo torcí la boca.

—Pues… —Me crucé de brazos, pensativa— Solíamos ir mucho al arcade al que tú y yo fuimos la vez pasada.

—O sea, el lugar donde barrí el suelo contigo… —Le escuché decir, a lo que le lanzó una mirada amenazante, pero él solo se encoge de hombros— Solo digo lo que ocurrió.

—Supongo… —Volví a suspirar mientras veo por la ventana. Ahora que me doy cuenta, no sé a dónde estamos yendo— Oye, Len… ¿Cuál es esa última parada a la que vamos?

—Oh, es un lugar que conoces muy bien, mi querida Miku. —Responde con ese tono elegante falso al cual ya me acostumbre.

—Ya estamos aquí. —El chofer dijo de pronto una vez había detenido la limusina.

— ¿Dónde estamos? —Pregunté confundida y fue entonces que la puerta de mi lado se abrió por parte de Hiyama, ofreciéndome una mano para salir del vehículo.

Una vez fuera, mis ojos se abrieron de la sorpresa al ver que nos encontrábamos en las puertas del salón de Arcade ¿Acaso el pensaba hacer lo que creía…?

— ¡No! —Exclamé enfurecida una vez me gire a verle la cara— ¡No pienso entrar allá!

— ¡Oh, vamos Miku! El mundo debe conocer a la nueva tú. —Decía al momento en que tomaba de mi mano, llevándome dentro del salón.

— ¡N-no es verdad! ¡No tienen que saber! —Exclamaba, colgada de la ropa de Hiyama, el cual solo se quedaba quieto, acomodándose sus anteojos.

— ¡No seas tímida! —Esta vez Len me tenía abrazada de la cintura para jalarme con fuerza, logrando que soltara las ropas de Hiyama.

—Joven amo ¿necesita ayuda? —Finalmente hablo, mientras yo me sacudía como loca queriendo liberarme de Len.

—No ¡Auch! P-Puedo hacerlo solo.

— ¡Suéltame, Len, demonios! —Grite con más fuerza, pero cuando me di cuenta ya estábamos dentro del salón y todas las miradas se plantaron en nosotros.

Hubo un pequeño silencio un tanto incomodo, me sentía realmente rara teniendo tantas miradas encima de mí, sobre todo estando en esas pintas ¡Sobre todo estando con Len!

Mientras yo era puros nervios, Len parecía de hecho estar bastante tranquilo. Dejo de abrazarme de mi cintura para tomarme de la mano y empezar a caminar por el salón. Yo me mantuve con la mirada baja, apenada y avergonzada. Pude sentir mi rostro arder y estaba segura de que escuchaba a esos chicos murmurar sobre mí.

No sabía que decían, realmente no quería hacerlo, pero Len hizo una señal de que agudizara bien mi oído y escuchara claramente lo que estos tipos susurraban.

"Pero que linda."

"¿Quién es? Se me hace familiar."

"Es realmente bonita…"

"¿Qué hace una chica así de adorable aquí?"

"¿Ese será su novio?"

"De serlo, es afortunado…"

Sonrojé a más no poder, no sé si porque me habían dicho linda y bonita o porque se habían referido a Len como mi novio. Todo esto era "nuevo" para mí. Sentí la necesidad de esconderme detrás de él, pero yo no era así, jamás me escondí y mucho menos lo haría ahora. Apreté la mano de Len y alcé la cabeza para que todos finalmente pudieran ver mi rostro. Cuando varios me reconocieron, se quedaron con la boca abierta y debo admitir, que eso me causo gracia y al mismo tiempo me hizo sentir bien…

De pronto Len se detuvo de improviso. Casi chocó con su gran espalda, pero me detuve a tiempo y aceche detrás de él, solo para quedarme boquiabierta como los chicos de hace un rato.

Justo frente a mí, muy distraídos jugando KOF, estaban Akaito y Nero. Esta vez si que me aferré a Len. Ellos, precisamente ellos, no deseaban que me vieran así. No tenía idea de que me dirían o cómo reaccionarían, pero al menos por parte del idiota de Akaito podía esperar lo peor.

— ¿Qué pasa, Miku? —Kagamine me miró de reojo extrañado.

—Vámonos ya, Len. —Len arqueó una ceja en cuestionamiento— E-ellos son los amigos de los que te hablé.

—Oh ¿en serio? —Dijo con voz fingida ¿Acaso él lo sabía?

—Espera… ¡¿Tú sabías que los encontraríamos aquí?!

—No hasta que tú me lo dijiste.

Me llevé una mano a la cara. Pero que idiota soy en ocasiones.

— ¿Pero como sabes cómo son físicamente?

—El otro día que pasaba por aquí, escuché a un pelirrojo quejándose de una chica que le había pateado el trasero en Mortal Kombat y un rubio burlándose de él. —Quedé sin palabras— Tu nombre fue mencionado varias veces, así que claramente debían conocerte.

—Demonios... —Maldije por lo bajo, mientras que Len parecía estar deleitado por el momento— Como sea, no pienso hablar con ellos, así que…

— ¿Miku…? —Alguien dijo detrás de mí.

Nerviosa me giro y veo que Nero me está mirando fijamente. Aparéntenme había perdido contra Akaito y al hacer una de sus rabietas -Era igual de mal perdedor como Akaito-, me vio y me reconoció de inmediato.

—Oh dios… ¡De verdad eres tú, Miku! —Esta vez dijo con más fuerza, lo que hizo que esta vez fuera Akaito quien mirara a nuestra dirección, quedando con los ojos tan abiertos que parecían salirse de sus cuencas.

—E-eh… Hola chicos. —Les saludé riendo como estúpida.

— ¡No puedo creerlo! —Exclama Nero para acercarse peligrosamente a mí, mirándome de pies a cabeza— ¡Te ves muy linda!

— ¿E-en serio?

— ¡Siii! —Canturrea emocionado. Él siempre ha sido un tanto imperativo— Y debo confesar que tienes unas piernas bastante lindas. —Comenta con lo que parece ser un sonrojo en sus mejillas.

—Ugh… Eres un pervertido. —Le pisé un pie para que se alejara de mí y cuando menos me doy cuenta, Akaito se ha acercado a nuestra dirección.

—Tu apariencia es diferente, pero veo que sigues siendo la misma. —Comenta él con descaro.

En ese momento sentí tantas ganas de decirle algo, de insultarlo, de golpearlo, de lo que sea, pero no quería quedarme callada e inmóvil como una cobarde. Realmente quería hacer eso, pero no pude, no con Len estando allí, viendo toda la escena con tranquilidad, tanta que me molestaba.

"Sé que el cambio puede asustar un poco, pero a veces esas cosas pueden ser para mejor y puede que te guste."

Por alguna razón las palabras de Maika resonaron en mi cabeza en ese momento. Había cierta verdad en lo que había dicho, a veces los cambios son para mejor. Tal vez podía tomar todo esto como una oportunidad para hacer de mi una mejor persona, tomando en cuenta que estaba harta de lo que me había estado convirtiendo últimamente.

Quería cambiar para sentirme bien conmigo misma.

—Supongo tienes razón… —Le contesté con tranquilidad. Noté lo sorprendido que estaba por no haber explotado como normalmente lo hacía.

— ¿Qué? —Murmuró.

—Akaito… —Me mira fijamente y alzo mi mano hacia él, sonriéndole— ¿Sin resentimientos?

Un silencio incomodo. Nero quien finalmente dejó de quejarse por la pisada nos mira igual de sorprendido que Akaito. Por su parte Len igual observaba todo muy tranquilo y sonriéndome con ¿orgullo?

—Sin resentimientos… —Finalmente habla, tomando mi mano y devolviéndome la sonrisa.

— ¡Genial! —Nero nos abraza a los dos de pronto, haciendo que casi cayéremos al suelo— ¡Ahora toda la familia esta junta de nuevo!

—Eh… en realidad falta Yuma. —Comenta Akaito.

—Y mi hermano. —Digo yo, a lo que Nero frunce el ceño.

—Gracias por arruinar el momento. —Dice un tanto molesto, rompiendo el abrazo y cruzándose de brazos— Por cierto, Miku. —Yo le miro— ¿Quién es ese chico con el que estas? —Me pregunta mientras señala a Len con el pulgar.

—Oh, él es solo un amigo…

— ¿En serio? —Akaito sonríe de manera maliciosa— ¿Qué clase de amigos vienen tomados de la mano?

—A-ah… pues yo… —Empecé a hablar nerviosa. No sabía que contestar en ese momento.

—No significa nada. —Interrumpe Nero, gracias a dios— Yuma y Miku solían andar de la mano siempre cuando estábamos más chicos.

— ¿Qué? ¿De verdad? —Pregunté curiosa. En realidad no recordaba eso.

—Cierto. De hecho recuerdo que Mikuo se ponía celoso y decía que solo él podía tomar la mano de Miku porque era su hermano. —Comenta Akaito riendo.

— ¡No recuerdo nada de eso! —Me crucé de brazos maldiciendo mi pésima memoria.

—Hehehe como sea… —Akaito posa su mano en mi cabeza— Estoy seguro de que ahora estaría armando un escándalo respecto a cómo estas vestida.

— ¿Tiene algo de malo?

—No, pero esas piernas llaman la atención de cualquier pervertido. —Dice Nero, mirando mis piernas fijamente, a lo que le doy un golpe en su rubia cabeza.

—Yo no diría tanto por las piernas, pero Nero tiene razón con lo que dijo hace un rato… Te ves linda. —Noto como a Akaito le ha costado decir la última palabra. Él no es del tipo de chicos que dan halagos a nadie. Le cuesta ser amable y cuando lo es, se siente asqueado. Es un idiota, pero de buen corazón, supongo— Pero dime ¿Te sientes bien vestida así?

—Siendo sincera me siento incomoda. Tal vez es demasiado pronto para mí usar faldas tan lindas y blusas tan ajustadas.

—Sí, aunque esas coletas deberías conservarlas, te hacen ver muy bien.

—Cof (Te lo dije) cof. —Escuché decir a Len a lo lejos, fingiendo como si tosía. Yo solamente le miro molesta.

—De acuerdo… —Digo resignada junto con un suspiro— Intentare usarlas más. —Esta vez le sonreí a mis dos amigos de la infancia y ellos igual me sonrieron. Fue como estar de nuevo en esos días.

—Oye… ¿Quieres jugar una partida? —Me pregunta Akaito de pronto con una mirada retadora.

—Eeeehhh… no… Acabo de recuperar tu amistad, no quiero perderla de nuevo. —Le contesté con una sonrisa nerviosa.

—Sabia decisión.

—Miku ¿vas a querer que te lleve a tu departamento? Tengo un compromiso con mi padre en media hora y se me hace tarde. —Len apareció detrás de mí, posando una mano en mi hombro.

—Ah, claro.

—Kagamine Len, un placer. —Dice de pronto él, ofreciendo su mano amablemente hacia Akaito.

—Oh… Akaito Shion. —Responde secamente, como es clásico de Akaito y antes de tomar la mano, en lo que creo serán un apretón un tanto incomodo, Nero se le adelanta.

— ¡Y yo soy Akita Nero! —Le saludo, agitando su mano muy emocionado ¿tal vez demasiado? — ¿De casualidad eres hijo de Leo Kagamine? —Preguntó.

—Je, seguro de que estas al tanto de que la empresa de mi padre piensa comprar la compañía de videojuegos Internet*co.

Oh, ahora entendía todo.

—Jejeje sé algo. —Nero se rascó la cabeza y se acerca un poco más a Len— Obviamente como acabamos de conocernos dudo que fueras capaz de regalarnos uno de los nuevos juegos que saldrán como "Dead Bullet", pero seguro que siendo Miku tu novia…

— ¡Que no somos novios! —Exclamé enfurecida, pero los tres idiotas ni me miraron.

—No te preocupes, veré que los amigos de mi querida Miku tengan una copia de cada entrega que salga. —Dijo tan amable que me resultó sospechoso.

— ¡Ja! Miku, tu novio me agrada. —Me comenta Akaito a lo que quiero jalonearle su cabello rojo, pero me contengo.

—Como sea… —Mascullé por lo bajo cansada.

—En fin, tengo que retirarme antes de que se me haga tarde para mi compromiso y esta señorita no puede llegar tarde a su hogar. —Dice Len tomando mi mano y besando el dorso de esta.

Me sonrojo levemente y al girar mi mirada levemente notó que Akaito y Nero se contienen las carcajadas. Que ganas de matarlos en ese momento.

—Solo vámonos. —Le exigí, arrebatándole mi mano y empezando a adelantarme.

—En fin, hasta luego. Un gusto conocerles. —Len se despidió con esa cortesía tan falsa.

— ¡Hasta luego! —Se despidió esta vez Nero— ¡Miku, cuida esas lindas piernas!

— ¡No dejes que nadie aparte de tu novio las toque! —Esta vez fue Akaito quien exclamó eso.

Yo seguí caminando sin verlos y les saqué el dedo de en medio, a lo que ellos actuaron a los ofendidos. Estaba molesta, pero al mismo tiempo un poco feliz, no sabía exactamente el por qué.


Salimos del salón y como siempre Kiyoteru ya nos esperaba y amablemente nos abrió la puerta de la limusina. Ya dentro, hubo un largo silencio, pero no era incomodo, al contrario era relajante y me permitió pensar un poco respecto a todo lo ocurrido hoy. De verdad que habían pasado tantas cosas y así eran mis días últimamente desde que había conocido a Len. Me preguntaba si podía acostumbrarme.

—Por cierto ¿Por qué no me dijiste que tenías un compromiso con tu padre hoy? —Le pregunto a Len girándome a verlo— Nos hubiéramos regresado más temprano para que no te atrasaras.

—No tengo ningún compromiso con mi padre hoy. —Me contesta mientras abre la nevera que tiene a lado del asiento y saca una botella de agua de manantial.

— ¿Eh? ¿Entonces por qué mentiste? —Le vi un tanto molesta y confundida.

Noto que Len aprieta la botella con ambos manos, realmente no entiendo lo que le sucede, pero entonces voltea a verme con esa clásica sonrisa entre galante y maliciosa.

—Estabas hablando mucho con tus amigos, así que mentí para alejarte de ellos. —Contesta con completa sinceridad. Yo me quede tiesa.

— ¿Por qué harías eso?

— ¿No es obvio? —Len pasa su mano por mi espalda, acercándome a él— Me pone celoso ver a mi novia con otros chicos, incluso si son sus amigos.

— ¿P-pero que estupideces dices? Tú y yo no somos novios en verdad… —Posé mi mano en la cara de Len para alejarlo de mi.

—Vamos, Miku, déjame disfrutarlo aunque sea. —Dice tomando mi muñeca para atraerme a él, muy cerca pues nuestras narices lograron toparse— No somos novios en verdad, pero perdiste la apuesta… debes actuar como mi novia.

—P-pues te tengo una mala noticia, noviecito… —Masculló entre dientes, queriendo liberarme del agarre de Len sin éxito alguno— yo no tengo idea de cómo una novia debe actuar…

—De eso no debes preocuparte. —Dicho eso, Len se acerca cada vez más a mí, acortando la distancia de nuestros labios.

El momento del elevador se repite, por lo que intento esta vez no caer en su trampa y aunque Len ha cerrado los ojos, yo los mantengo abiertos en espera de que él se aleje y diga que solo ha sido una broma, pero para mi sorpresa no se está deteniendo.

Mi corazón empezó a latir con fuerza por los nervios ¿de verdad iba hacerlo? ¡No! ¡No podía dejarlo! Quise liberarme, pero me tenia bien agarrada de mi muñeca y la cintura, además de que mi cuerpo no quería colaborar conmigo ¡¿Por qué?!

Me resigne, cerré los ojos como en la ocasión anterior, apretando mis labios, en espera del inevitable beso. Fue entonces que sentí una calidez en mi mejilla. Len, ese grandísimo idiota… me había besado en la mejilla y una vez alejó sus labios, el ardor empezó a expandirse del área besada hasta por todo mi rostro. Que ridícula debía verme en ese momento.

— ¿Q-Qué diablos fue eso…? —Le espeto con la mirada baja, no quería que viera mis ojos empañados.

—Un beso de despedida. —Me contesta.

En ese momento la puerta de la limusina se abre por Kiyoteru. Aparentemente ya hemos llegado a mi edificio ¿Pero en qué momento que no me he percatado?

Tomo temblorosa la mano que el chofer me ha ofrecido para ayudarme a salir de la limusina. Una vez estando fuera, me giro a ver a Len, el cual bebe tranquilamente de su agua, sentado en los cómodos asientos de su limusina. Una vez deja de beber, me mira con esa sonrisa coqueta que últimamente me hace temblar.

—Hasta mañana, mi amada novia. —Dice seguido de guiñarme un ojo y cerrar la puerta de la limusina, la cual avanza, dejándome sola.

Completamente muda, entró al edificio, tomó el elevador hasta mi piso y camino por el pasillo hasta llegar a mi departamento. Entré cerrando la puerta detrás de mí y me deje caer sentada en el suelo.

—E-ese imbécil… —Murmuro, llevando mi mano a la mejilla izquierda que es donde ese inútil de Len me ha besado.

Unas lágrimas descienden por mis rojas mejillas. No entiendo nada, no entiendo la razón por la que lloro, pero sobre todo no entiendo la razón por la cual, a pesar de todo lo sucedido hoy, me siento tan… Feliz.

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—¿Y qué te parece el "novio" de Miku? —Preguntó un rubio mostaza saliendo del arcade acompañado de su amigo más alto.

—Supongo que esta bien para ella, aunque no hay que confiarse del todo. —Comentó el pelirrojo, metiendo sus manos en sus bolsillos— Aunque estoy preocupado...

—¿Sobre como se lo tomara cierta persona cuando se entere? —Preguntó Nero un tanto mortificado.

—Sí, seguro sera un golpe bajo para él... —Akaito suspiró empezando a caminar— Aunque seguro lo superara.

—Es tan fácil decir las cosas, pero muy difícil hacerlas. —Fue lo ultimo que el Akita comentó.

El mayor no dijo nada y ambos siguieron su camino cambiando de tema.


¡Como siempre muchísimas gracias por sus reviews! Aquí las respuestas a algunos:

AI tsukiyomi: Me alegra que la personalidad de Miku guste tanto, tenia dudas de que me saliera demasiado tsundere. Tristemente Rin no salio en este capi, pero espero poder presentarla en el siguiente nwn

Ely p: Len niño fresa XDD Solo es un desquiciado ególatra y narcisista (? Pues ya leíste cuanto sufrió en este capitulo jejeje y lo siento por no agregar a Rin en esta actualización, pero como ya dije antes, tal vez en el siguiente si salga. Hiyama es un buen chófer que se merece más respeto, pero Len no es así con nadie. (?

Shade-Revolver: Veremos a la Miku machorra otra vez, no te preocupes XDD igual al Len afeminado (? Len simplemente esta divirtiéndose con Miku porque se le hace "interesante", pero puede que ese interese se vuelva más fuerte con el tiempo.

Siempre tengo errores :'I pero bueno, mientras no sean graves, pues esta bien supongo, pero si notas uno muy grande, por favor, hazmelo saber para que lo corrija, soy medio despistada. Se parece a Takane por lo medio tsundere y lo gamer, pero no quiero que se parezca a ella. En el caso de Rin, ya para la próxima la veremos y no tengo planes de hacerla lesbiana y menos de emparejarla con Gumi... Al menos no en este fic ewe

JKGamer228: Claro que puedes llamarme así nwn Me alegra conocer a una nueva fan del LenMiku, tomando en cuenta que no hay muchas en Fanfiction y pues espero con ansias leer algún fic tuyo de ellos. Me encantaría hacer una colaboración, pero hay que ponernos de acuerdo. Muchas gracias por tus palabras y por tu review, Jay!

Amynya2750: Muchas gracias, me emociona que los lectores encuentren interesante mis fics, especialmente este nwn me encanta hacer plot twists en mis historias jejeje Ya sabremos porque Len hace esas cosas más adelante. Me parece curioso que te identifiques con esta Miku. Lamento el haberme tardado tanto, pero espero te haya gustado este capitulo!

Darya Aiko: Si Leonardo DiCaprio ganó un oscar, yo igual puedo! -brillitos(?- En fin, aquí ya esta la continuación, me disculpo por la tardanza.

...

Pues esto es todo por esta ocasión, hasta la próxima actualización sabremos que curso tomara esta historia, solo les recomiendo que se preparen para más risas, pero igual para más drama uwu

¡En fin! ¡Nos leemos la próxima! ¡Cuídense mucho!

Atte: Mitsui Neko