El comienzo de una nueva batalla

Capitulo tres

La pelea había terminado, Chinen había desaparecido al momento de que Yagyuu Hiroshi rompiera sus brazaletes.

Kirihara quien en ese momento se sintió aliviado intentó acercarse a él, pero este lo detuvo apuntándolo fijamente con su espada.

- No te vuelvas a acercar a Niou, si lo haces, te mataré

- ¿Yagyuu-sempai¿Por qué dice eso? – le preguntó Kirihara sorprendido, no sabía como reaccionar, Yagyuu sostenía su espada firmemente mientras el brillo de sus lentes no dejaban ver sus ojos.

Este se acercó hacia el cuerpo de Niou y tomándolo lentamente en sus brazos le dijo a Kirihara con voz amenazante y seca.

- Te daré tiempo mientras encuentras a Kishuu, hasta entonces, aléjate de Niou.

- ¿A dónde lo piensa llevar? – preguntó nuevamente Kirihara.

- Eso no es de tu incumbencia… - respondió Yagyuu yéndose lentamente de aquel lugar.

- Espera, Yagyuu-sempai… - Kirihara intentó acercarse a Yagyuu pero este mirándolo fijamente lo detuvo provocándole un dolor en el pecho.

Kirihara se apretó fuertemente el pecho, cayendo de rodillas mientras lo hacia, sin saber lo que sucedía le preguntó.

- ¿Por qué hace esto?

- Sin Kishuu no eres más que un demonio con cadenas… recuerda, Kirihara Akaya, mantente alejado de Niou, intenta buscar tu joya, para que cuando la encuentres, sea yo quien te la robe.

Al momento de decir esas palabras, Yagyuu se fue con el cuerpo inconciente de Niou, mientras que Kirihara todavía se apretaba el pecho por el fuerte dolor que este Hiroshi le había provocado.


En las calles de la cuidad, un joven de pelo colorido se intentaba poner de pie, después de haber sufrido un terrible ataque de dolor.

- ¿te encuentras bien, Marui? – preguntó Jackal.

- Si, ya me siento un poco mejor, aunque todavía me sigue doliendo el pecho. – respondió Marui Bunta con la respiración agitada.

- ¿Pero que fue lo que te sucedió? – le preguntó intrigado Jackal

- No lo sé, simplemente sentí como si una llama enorme me incendiara por dentro, no podía respirar, lo único que sentía era que algo me quemaba en mi interior. – contó Marui

- Será mejor que vayas a ver a un medico. – sugirió Jackal.

- No lo creo necesario, además es primera vez que me pasa. Será por la cantidad de glucosa que consumo. – comentó Marui.

- De todas formas, eso no es normal en ti. – dijo Jackal

- No te preocupes, no volverá a ocurrirme. – sonrió Marui apoyándose en su compañero mientras caminaban. Todavía se sentía muy débil.


La calma había cesado en todos lados, incluyendo los camarines, en donde dos personas se observaban directamente, una de ellas parecía bastante sorprendida y dudosa mientras que la otra lucía preocupado.

- Sanada… explícame todo lo que Hirakoba dijo – exigió Yukimura.

- No hay nada que explicar, es lo que escuchaste. – respondió Sanada en su defensa

- ¿Cómo que no hay nada que explicar? Dime¿desde cuando tienes ese poder¿Qué significa eso de que tú eres más que un simple peón en esta batalla?

Sanada miró hacia el lado evitando la mirada de Yukimura, sin responder nada. Seiichi al ver la actitud de este lo tomó por el cuello de la camisa y con agresividad le ordenó

- ¡Respóndeme! Te hice una pregunta, quiero que me la respondas ¡AHORA!

Sanada solo se limitó a observar el piso, mientras sentía como Yukimura lo zamarreaba fuertemente.

- ¡Contéstame Sanada! Respóndeme de una buena vez.

- Era la única forma que había para salvarte, estabas bastante herido, yo… no quería que murieras…

Al escuchar aquellas palabras, Yukimura lo soltó lentamente, caminando hacia atrás, repetía constantemente.

- Puedo sentirlo… esa joya, Tipharet, está dentro de ti… no puede ser… tu….

- Yukimura todo tiene una explicación. – Sanada intentó explicarle, pero Yukimura posó sus manos en su cabeza mirando fijamente la nada, mientras lagrimas caían de sus ojos.

- No puede ser… imposible… se suponía que yo era… se suponía que yo tenía que protegerte. No… no se lo voy a perdonar!

- ¡Yukimura! – gritó Sanada

- ¡No se lo voy a perdonar! – gritó Yukimura lleno de rabia.

- ¡Yukimura Seiichi, escúchame! – al escuchar su nombre completo, Yukimura salió de su estado de Shock, y mirando fijamente a Sanada le preguntó

- ¿Fue Echizen Ryoma verdad?

- No, fui yo. – esa fue la única respuesta de Sanada.


(Flash Back)

- ¡Yukimura, resiste por favor!

Las heridas de Yukimura Seiichi son muy profundas, dudo mucho que en estas condiciones logre llegar al hospital.

- ¿Quién eres? – preguntó Sanada a la defensiva.

Un muchacho de cabellos oscuros, con sus ropas ya gastadas, de expresión cansada, apareció en ese momento.

- ¿Echizen¿Que haces aquí?

- Echizen Ryoma es el nombre que se me dio al momento de nacer, pero realmente soy la reencarnación de un Dios llamado Susawono.

- ¿Eres la persona a la cual Sakaki quería revivir? - preguntó Sanada

- Así es, pero las ambiciones de Sakaki no se llevaron a cabo, por lo cual terminó destruido, dejando a una cantidad enorme de gente lastimada.

- ¿Entonces eres tú el responsable de esas malditas joyas? – preguntó Sanada con odio

- Aquellas joyas se hicieron para limitar mi poder, y fueron dadas a personas que deseaban proteger a alguien. Es por eso que ahora estoy aquí. Se como puedo salvarlas de su maldición.

- ¿Puedes hacerlo?

- Lamentablemente, ya no cuento con ese poder, ya que lo he utilizado para salvar de la muerte a alguien más, pero no todo está perdido para ayudar a Yukimura, su cuerpo se encuentra débil y a este paso puede morir.

- Dime Echizen¿Qué es lo que puedo hacer? Haré lo que sea, incluso si tengo que bajar al infierno. Lo haré, solo dime que tengo que hacer para ayudar a Yukimura.

- ¿Estas seguro de que quieres hacerlo? – le preguntó Ryoma.

- Completamente – respondió con determinación Sanada mirando a los ojos a Echizen. Este le respondió

- Muy bien, entonces, reemplaza su lugar en esta batalla por la tuya.

- ¿Qué pelee por él?

- Si, se su espada en la próxima batalla.

- ¿Habrá más batallas? – preguntó Sanada.

- Así es, dime Sanada ¿podrás hacerlo? Solo con el poder de tu alma podrás salvar el cuerpo de Yukimura, le entregarás toda tu energía y absorberás el poder de su Joya, hasta el momento en que el verdadero poder de Tipharet despierte, pelearas a su lado.

- Lo haré.

- Será un proceso muy doloroso…

- No me importa, siempre que Yukimura viva.

- Entonces… -

En ese momento Echizen levantó ambas manos, e instaló unos brazaletes de color dorado en las muñecas de Sanada, este sintió como su energía era absorbida por el cuerpo de Yukimura. No gritó, aunque el dolor era tan grande que quería hacerlo. Al momento de quedarse vacío, Ryoma insertó a Tipharet en el cuerpo de Sanada, entregándole todo el poder que este poseía.

Sanada cayó de rodillas al suelo y vio como el cuerpo de Yukimura se estaba recuperando de todas las heridas, al ver que este ya no corría peligro, sonrió.

- Debes tener cuidado – advirtió Ryoma – esos brazaletes te permiten adaptar la energía de Tipharet a tu cuerpo, sin embargo si llegases a perder uno de ellos o Tipharet es arrancado de tu cuerpo, morirás instantáneamente. Ya que toda tu energía se encuentra en el cuerpo de Yukimura.

(End Flash Back)


- Ahora lo entiendes… Yukimura. Era la única opción que tenía para salvarte.

Sanada intentó acercarse a Yukimura, pero este dio un paso hacia atrás rechazandolo, estaba dolido, se sentía demasiado triste. Sanada intentó tocarlo, pero Seiichi lo golpeó en el rostro. Llorando tristemente le dijo

- ¡Estúpido! – Sanada al ver su actitud se sorprendió tanto que no sabía que decirle.

- Seiichi…

- ¿No te das cuenta de lo que hiciste¿No te das cuenta del peligro en el que estás sumergido!

Sanada se puso de pie, e intentó nuevamente acercarse a Yukimura, este continuó golpeandolo con todas sus fuerzas hasta que el llanto le ganó por completo, rindiendose ante los brazos de Genichirou.

Sollozando le dice con un hilo de voz.

- Genichirou… no quiero que mueras…

- Lo sé – responde Sanada mientras lo mantiene entre sus brazos – pero tampoco puedo alejarme de ti. Te amo demasiado como para dejarte luchar solo.

- Tonto… - fue la única respuesta de Yukimura, mientras se refugiaba más en los brazos de la persona que amaba.


En las afueras de uno de los colegios más prestigiosos de la región, se encontraba una de las personas que amenazaba con la vida y existencia de uno de los propietarios de las joyas.

- Tks, al parecer Chinen ha desaparecido… no puede ser… bueno será mejor que me apresure, las cosas no se están tornando muy buenas… - pensaba Tanishi Kei.

- Veamos¿Dónde te encuentras en estos momentos, Oshitari Yuushi?

Saliendo de la sala de clases un muchacho de cabellos azules sintió una molestia en su pecho, exactamente en el estomago, al momento de sentirlo sus cuadernos y mochila cayeron al piso.

Este puso sus manos en el lugar donde sentía el dolor. Uno de sus compañeros y amigo se pelo colorado se acercó al muchacho preguntándole preocupado.

- ¿Qué te sucede, Yuushi¿Te sientes mal?

- Gakuto… no es nada, - respondió el muchacho de lentes mientras se agachaba a recoger sus cosas

- No te esfuerces demasiado, Yuushi. Tu herida todavía no ha sanado por completo. – le reclamó su compañero mientras se acercaba a él ayudándole rápidamente con sus cosas.

- No es nada de que preocuparse Gakuto, puedo hacerlo.

- ¡Te dije que no! – le reprochó Gakuto – Tienes que cuidarte más, eres un imprudente no deberías siquiera venir a clases, mira como te encuentras.

- Gakuto… - Oshitari observaba fijamente a su amigo quien rápidamente recogía sus cosas del suelo, ayudándole a ordenarlas.

- Tienes que ser más cuidadoso, Yuushi, sino ¿quién jugará dobles conmigo?

- Arigato… - respondió Oshitari arrepentido.

- No tienes que agradecer nada, Yuushi, además eres mi amigo, es obvio que me preocupe por ti.

Desde aquel incidente, Yuushi había notado que Gakuto no lo dejaba solo en ningún momentos, esto lo alegraba bastante, ya que desde hace bastante tiempo Oshitari había estado completamente distante con sus compañeros de equipo e incluso con el que era su mejor amigo, Gakuto Mukahi.

Al decir verdad, desde que pertenecía a la Corte Integral, Oshitari solo seguía a Atobe y no se preocupaba por el resto. Su ego e interés por Atobe no se lo permitía.

Ambos salieron del colegio, ya estaba bastante oscuro, ya era muy tarde. Caminando por las afuera del colegio, Gakuto continuaba reclamándole a Oshitari.

- Insisto, deberías tomarte un par de días más de reposo, Yuushi, para que tus heridas sanen bien.

- De verdad, Gakuto, no es tan importante, además ya me siento bien.

- No me mientas – le reprochó Mukahi – sé que no vienes al colegio porque te sientas bien…

Oshitari observó como Gakuto ocultaba su mirada entre sus cabellos y apretaba sus puños.

- Gakuto….

- Se que vienes solo y exclusivamente para saber alguna noticia de Atobe. Desde hace tres meses que está en el hospital, tampoco muestra reacción alguno de despertar, eso es lo que te preocupa¿verdad? … no es necesario que me mientas, Yuushi, te conozco, sé que te preocupas por Atobe pero también…

Oshitari observó como su amigo lo miraba fijamente preocupado y a la vez dolido, sus ojos demostraban mucha preocupación y tristeza. Ante tal escena Oshitari se conmovió, puso su mano en el hombro de su amigo y con una sonrisa le dijo.

- Está bien, no tienes que preocuparte tanto por mí.. al decir verdad yo estoy mejor que Atobe, pero no te preocupes, tomaré esos días de descanso.

- Yuushi…

- No quiero verte así. – le dijo finalmente Oshitari acariciando la mejilla de su compañero.

- Pero que escena más conmovedora

Una voz ajena a ellos se escuchó en el ambiente, más parecía una voz burlesca y llena de risa.

- ¿Quién anda allí? – preguntó Oshitari a la defensiva.

- Buenas, Oshitari Yuushi, dime ¿él es el que tiene a Hyogen en su interior?

¿Hyogen¿de que está hablando¿Cómo sabe él la existencia de esa Joya¿Quién es él?

- Yuushi¿de que está hablando? – le preguntó Gakuto a Oshitari. Este como acto de defensa se puso delante de Gakuto diciéndole:.

- Gakuto, será mejor que te vayas de aquí.

- ¿Qué sucede, Yuushi? – preguntó confundido Mukahi.

- Jajajajaja, veo que lo entiendes a la perfección Oshitari, pero es demasiado tarde, tu joya y la de Atobe serán nuestras!

¿Atobe! – aquella noticia impactó de tal manera a Oshitari que lo desconcentrpó por completo ante el peligro el cual estaba. Tanishi le dijo


Así es, pero no te preocupes, mi amigo se encargará de él, en estos momentos, debe de haber llegado al hospital en donde se encuentra descansando Savior.

Efectivamente, el encargado de buscar la joya de Atobe Keigo, había llegado al hospital.

- Atobe-sama, es hora de tomar su medicina. – se burló Kai Yuujiroh

En la habitación en donde se encontraba durmiendo placidamente Atobe, lo acompañaba Jiroh quien descansaba placidamente apoyado en la cama de Keigo. Este al sentir la fuerte presencia de alguien se despertó de inmediato. Comenzó a mirar por los alrededores, hasta que finalmente se detuvo en donde se encontraba durmiendo Atobe. Mirándolo tiernamente le dijo casi en susurro:

- Vaya, tu si que duermes más que yo ¿verdad? Y tanto que me reclamabas, ahora no puedo llamar a Kabaji para que te despierte, como lo hacía conmigo.

Pero Atobe seguía sin responder, se mantenía en silencio como lo había estado haciendo desde hace tres meses atrás. Jiroh acercó su mano para acariciarle el cabello, mirándolo fijamente, sus ojos brillaban de tristeza, quería que volviera a abrir sus ojos, a escuchar como se idolatraba él mismo, escuchar aunque sea los reproches que constantemente Atobe le hacía por quedarse dormido.

Decepcionado de que nada eso sucedía, Jiroh retiró su mano del cabello de Keigo, acercándose a la puerta le dijo.

- Esperame, vuelvo enseguida.

Caminando por la puerta principal del hospital llego hacia donde se encontraba la persona que amenazaba a Atobe Keigo. Jiroh se puso delante de él mirándolo fijamente.

- Discúlpame por haberte hecho esperar…

- Ohhh….. Interesante, alguien a reaccionado ante mi invitación – comentó sarcásticamente Kai. – pero… tu no eres Atobe Keigo.

- No, no lo soy, todavía no logro tener un ego tan alto como él, pero… - Jiroh levantó los puños de la camisa que tapaban sus muñecas y mostrando sus brazaletes dorados le dijo.

- No permitiré que le toques siquiera un pelo.

- Interesante…. – comentó lleno de euforia Kai Yuujiroh.


Ultra Hiper rápidísima actualización, ejejee, me inspiré bastante en la escritura de este cap, al decir verdad, escribir sobre los integrantes del Hyotei Gakuen, en especial de Atobe me inspira bastante. en especial la historia que tengo pensaba para él, su rol en este fic será casi tan importante como el de fuji y tezuka.

Bueno espero que les haya gustado, y que les haya dejado con la intriga jojojojoj, gracias por sus reviews, dudas consultas haganmelas saber, para así aclarar todo a medida va avanzando el fic.

Nos leemos pronto

Janeeeeeeeeeeeeeeee