UN GRAN PAQUETE
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Aclaración:
Los personajes son propiedad de Stephanie Meyer
Este capítulo va con dedicación especial para mi amiga Little Hope te quiero un montón, lo sabes ¿no? Gracias por leer todas las burradas que te escribo… =)
Espero te guste =D
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La zorra con la que me voy a casar
-Voy a matar a ese desgraciado.- Pensé cuando vi a Bella con ese cari bonito. La salude distante, la verdad es que en este momento Bella para mí una…zorra… Si ya se, los había visto sólo hablando, pero la forma en que se miraban, con complicidad, además Bella le rehuyó, ella tenía miedo de que me enterara de algo ¡Grrr! La odie en ese momento, a ella y al estúpido con él que estaba, Bella había cambiado mucho está semana, con que me estaba engañando la muy maldita y a pocos días de nuestra boda.
Durante toda la tarde no hice más que ignorarla, no quería hablarle a… esa, no sabía de lo que era capaz de hacer en el estado en el que me encontraba. La llevé a casa y en cuanto la deje sana y salva arranque a toda velocidad, necesitaba liberar mi frustración.
Llegué a un bar de mala muerte que había cerca de donde vivíamos y pedí tres botellas de aguardiente, empecé a beber como desquiciado. Con cada trago que daba maldecía a Bella, maldecía haberme enamorado de alguien como ella, maldecía todo. El licor me quemaba la garganta, pero curaba las heridas, o eso decían. Luego de la primera botella empecé a sentirme un poco entonado, una canción comenzó a sonar y me sentí identificado, me tome otro trago y empecé a murmurar la canción cantando para mí.
-Quiero decirte aunque te llene de amargura, que este potrillo con las mulas no se junta, a mí los cuernos no me gustan ni en pintura, no chiquitita yo no sirvo pa'la yunta…- *
Los cuernos, aún no se que creer, Bella era una mujer hermosísima todos los hombres iban detrás de ella como perros falderos, me sentí estúpido claro que Bella me engañaba, había encontrado alguien mejor que yo.
Seguí bebiendo, un hombre que estaba más borracho que yo estaba frente a mí, no recuerdo ni siquiera en que momento se sentó ni por que estábamos hablando, pero, a quién demonios le importa.
Mi celular sonó, mire el identificador con dificultad, se me nublaba la vista…
-Mi… Mi ¿Qué dice? a… amor, Mi amor- Las letras se me pegaban y mis r's sonaban raro.
-Esh Bella, ¡Ja!-Esa maldita arpía, ¿Qué demonios hacía llamándome?
-¿Quién esh… hip… quién esha tal Bella?- Me pregunto el hombre que estaba sentado frente a mí, hablaba tan enredado, que por poco no le entiendo nada, tuve que formular la pregunta que él me había echo varias veces en mi cabeza hasta que la entendí.
-Esh…Ella esh… la zhora con la que me voy a cashar- Le contesté y me tambalee en mi asiento, todo daba vueltas, pero me sentía extrañamente bien.
-Creo que me engaña con un idiota que tiene cara de Barbie- Le comenté y empecé a sentirme como un feo y miserable perro, bebí con más entusiasmo esté trago y lo sentí hasta en mis entrañas.
-Losh vi hoy…hoy en el Hotel donde va a sher la fiesta de nuestra boda…-
Y así empecé a contarle mi historia, iba bebiendo y a la vez hablaba pestes de mi novia y su amante, creo que hasta me invente una historia de cómo se conocieron, me entraron ganas de ir a buscar al Idiota con el que estaba Bella, y partirle esa cara que tenía, desfigurársela hasta que ya no le quedara nada y luego me vengaría de Bella.
La verdad era un hombre que ligaba mucho, así que no sería inconveniente, podía estar con una o dos mujeres, luego se las restregaría a Bella en la cara, luego ella lloraría y me rogaría perdón…Si, sonaba bastante razonable… Intente poner mi plan en marcha, sosteniéndome de la mesa con una mano para no caerme me gire y busque a la pollita que estaría conmigo está noche, y allí estaba, parecía bonita.
-Oye, tú muchacha- Le grite, ella levanto la mirada y me vio, sus ojos se abrieron al reconocerme, sonreí socarronamente.
-Ven aquí mi amor- Le dije palmeando mis piernas. Ella miró a todos lados y me hizo un gestó preguntándome si era ella a quien yo llamaba, rodé los ojos y le dije que sí. La vi levantarse y sentarse sobre mis piernas ¿Por qué era más pesada de lo que parecía?** No le di importancia y seguí con mi ligue.
-Haber… ¿Cómo te llamash muñequita?- Le pregunte sonriendo y tratando a la vez de hablar bien.
-Eh, soy Jessica- Respondió moviendo sus caderas sobre mis piernas.
-Eh… bueno Jessenia pues hoy es tú día de suerte- Le dije dándole un traguito de aguardiente en la boquita.
-Es Jessica- Me dijo, arrugue mi frente ¿Qué es Jessica?
-Hoy, tú vash a eshtar ¡Con eshte machote!- Seguí con la conversación mientras me señalaba, ella me miro con hambre.
- ¿Quieres?- Pregunte sabiendo la respuesta. Musito algo como una Claro que si papi, la verdad es que no escuche muy bien, después de eso empezó a acercarse a mí, iba a besarme, mire sus labios, ni de asomo eran como los de Bella, sentí vomito, lo que pasó después fue confuso, me pare raídamente tirando a Jessy, tome la botella que me quedaba que estaba llena hasta la mitad y salí corriendo como alma que lleva el diablo.
¿Qué diablos estuve a punto de hacer? , di un trago, tenía que ir a casa, iba a ir en carro pero recordé que había entregado mis llaves al barman, ya saben por esto de la seguridad*** nuestro apartamento no estaba muy lejos, decidí irme a pie.
Ya no quería seguir bebiendo, le di lo que quedaba en la botella a un indigente que estaba por ahí, eso le ayudaría a calentarse un poco, hacía un frio tétrico, eso ayudo a que me despertara un poco, quería una café y que Bella me consintiera. Crispe los puños al recordarla… Pero entonces extrañamente empecé a pensar en el tipo este, ¿Y si ella no me estaba engañando? ¿Y si ese tipo la estaba molestando? Definitivamente tenía que hablar con Bella.
Seguí deambulando por las calles hasta que llegue al apartamento, no podía meter la llave en la cerradura, pero no fue necesario la puerta se abrió mostrándome a una Bella preocupada.
-Amor ¿Dónde estabas?, No sabes lo preocupada que me tenías, ¿Te pasó algo?- Dijo mientras me entraba en la casa, tomo mi rostro entre sus pequeñas manos y empezó a inspeccionarme de pies a cabeza.
-Estoy bien Bella, no te alarmes- Respondí. Bella hizo una mueca y se alejo.
-Estabas bebiendo-Afirmo ella- Pero ¿Por qué?, no entiendo, tú nunca bebes y hoy ¿Qué te pasa?- Pregunto con sus ojitos chocolates llenos de dudas, preocupación, enojo.
Me quiete despacio la chaqueta y camine hasta nuestra habitación, me senté en la cama recargando mis codos en las rodillas y tomándome el rostro con las manos, Bella entro después de mi con un baso y una jarra llenos de agua y me los tendió. Me bebí todo el agua de un tirón, Bella estaba de pies frente a mi con sus brazos cruzados y el entrecejo arrugado, se veía hermosa enfadada, sacudí la cabeza alejando esa idea. Me puse de pies y me pare frente a ella, tome su rostro en forma de corazón con mis manos, ella no cambio su postura.
-Bella, dime, dime por favor que –Trague en seco- Dime por favor que no me estás engañando.
-¿Perdón?-Pregunto mientras se alejaba un paso de mí
- ¡Por Dios! lo que me faltaba, llegas a casa borracho a las 2 de la mañana y enzima vienes a insultarme ¿Con quién diablos crees que estás hablando?- Dijo indignada. Iba a seguir pero la corte de inmediato.
-Bella, no, no quiero discutir, solo por favor… te ruego que me digas que no me estás engañando- le dije mientras me sentaba sobre la cama a la vez que miraba a Bella.
Ella empezó a caminar distraídamente por la habitación, su espesa melena no me dejaba verle los ojos, se mordía el labio nerviosamente.
-Amor, no se de donde sacaste esa idea tan estúpida y no se que motivos te he dado para que desconfíes de mi…Yo lo único que he hecho siempre es amarte y…-La corte de inmediato.
-Eso no es lo que quiero oír Isabella- Le dije. Ella respiro hondo, se acerco a mí y se sentó a horcajadas sobre mis piernas. Empezó a acariciarme el rostro con cariño y gentileza, enredo sus dedos en mi cabello y empezó a jugar con el a la vez que una hermosa sonrisa aparecía en sus carnosos labios.
-Amor, no te estoy siendo infiel- Dijo en un susurro, solo para que yo escuchara, lo dijo con extremada dulzura y mirándome a los ojos. Le creí Bella podía ser todo lo que yo quisiera o imaginara pero era tan pura de corazón que no se le daba bien mentir.
-Bien, ahora que lo se, quiero que hagamos el amor, hasta que amanezca Bella – Ella río quedito.
-No amor, descansa-Me respondió tratando de pararse, yo la agarre con fuerza por su estrecha cintura impidiéndoselo.
-Vamos nena, quiero que lo hagamos suave y muy lentamente, como en nuestra primera vez- Susurre muy cerca de su oído, empecé a llenarle el cuello de besos, y supe que había ganado la batalla cuando Bella busco mi boca.
Nos sumergimos en un profundo beso, el amor desbordaba de nuestros labios, nuestras lenguas bailaban dulcemente buscando llevar el placer hasta su punto máximo. Con cuidado la despoje de su corta pijama, admire su esbelta figura, recordé nuestra primer vez y empecé a acariciarle con la yema de mis dedos, fui hasta sus caderas, desde aquel encuentro se habían puesto más anchas, signo de que había perdido su virginidad °. Sus piernas eran ahora más largas y torneadas, seguían tentándome, las acaricie delicadamente una y otra vez hasta llegar a su trasero, lo apreté comprobando que estaba más firme que hace 5 años, subí por su espalda hasta llegar a la punta de su cabello, ahora más largo, juguetee con el mientras dejaba cortos besos por sus hombros, lleve mis manos hasta sus pechos, estos sin duda habían sido el cambio más drástico en Bella, eran firmes y generosos, sus redondos pechos cabían a la perfección en mis manos, los acaricie y luego desde un casto beso en cada uno de ellos, una risa se escapo de los labios mi amor, me dio un beso y llevo sus manos hasta los botones de mi camisa, se tomo su tiempo desabrochándolos, justo como la primera vez, solo que ahora sus manos no temblaban por los nervios.
Embelesada acariciaba los músculos de mi espalda y hombros, sus delgados y largos dedos trazaban formas sin sentido por mi pecho y abdomen hasta llegar al botón de mi pantalón, paso su mano por sobre mi miembro y entonces supe que la necesitaba, sonrío socarronamente al darse cuenta como mi miembro reaccionaba a tu sus delicados toques. Eso era una de las cosas que más amaba de mi relación con Bella, teníamos nuestros momentos románticos y aún así lograba ponerme a mil.
Me quito con cuidado el resto de mi ropa, entonces yo la abrace fuertemente, mi cuerpo quemaba donde su piel se unía con la mía, el frio de la noche hacía que los pechos de Bella estuvieran duros como piedras y se enterraban de forma deliciosa sobre mi cuerpo, la tome en brazos y la coloque sobre la cama acostaba boca abajo, y empecé a darle uno de esos masajes que yo sabia que le gustaban.
Empecé a des hacer los nudos de su espalda con sensuales y eróticas caricias, con delicadeza rosaba los costados de sus pechos haciéndola estremecer, pase mis dedos por su espina dorsal y en respuesta ella se arqueó, suspiró, seguí con mi ritual de consentir a mi mujer, tocando todos los puntos de sensibles su cuerpo, repasando cada lunar, cada mancha y cada cicatriz que dejaba a la luz su pastosidad. Me encantaba conocer a mi mujer en todo sentido y saberme el único que la podía tocar.
Susurre un suave te amo y la gire, delicadamente abrí sus piernas deleitándome con el olor que desprendía su entrepierna, me acerque ha esta y sople lentamente a lo que ella movió su caderas, volví a soplar esta vez más largo y más cerca, Bella me agarro del cabello y enterró mi cara en su feminidad, di unos suaves y lentos lametones alrededor de su clítoris tentándola y teniendo cuidado de no tocarlo y entonces emprendí búsqueda de sus labios. Con mi lengua delinee el hueso de su cadera que se pronunciaba sensualmente, lo mordisquee un poco y seguí subiendo hasta encontrarme con ese par que me volvía loco, los tome con mis manos y los apreté luego con mis dedos roce sus ya erectos pezones, un suspiro se escapo de los labios de Bella.
-Ven aquí amor- Me dijo Bella uniendo nuestros labios.
Nuestras lenguas se exploraban e incontables suspiros salían de nuestras bocas, yo perfilaba la figura de Bella mientras que ella me apretaba hacia ella acariciando mi espalda baja. Mi erección estaba tan cerca de su casa, y ¿Quién era yo para evitarle la entrada? Con cuidado de no romper el beso lleve mi miembro y lo hundí en el cuerpo de Bella, su calor era abrazador y a pesar de los años ella seguía siendo tan estrecha. No me moví, solo me quede allí disfrutando de cómo Bella me recibía y se adaptaba a mi paquete, ella me besaba con dulzura.
Bella enredo sus piernas en mi cadera incitándome a seguir con este baile de deliciosa excitación. Movía mis caderas al ritmo de Bella, uno muy lento, dando estocadas largas, profundas pero firmes y apasionadas, sentía como si le penetrara hasta el alma, el corazón.
Mi cuerpo sudoroso reaccionaba de forma inexplicable, se sentía ansioso por llegar al orgasmo pero lo lentas de las penetraciones hacía que el placer que estaba recibiendo fuera enloquecedor, el aire nos faltaba, Bella se retorcía debajo de mí, le faltaba la respiración y se agarraba con fuerza de la almohada.
¡Dios! Estaba muriendo quería ir más rápido mi cuerpo me lo pedía y el de Bella me lo gritaba pero me contuve, seguí haciéndoselo duro y lento a la vez que susurraba a Bella al oído palabras de amor, entonces ella arqueo su espalda y un largo chillido salió de sus labios, su cuerpo se movía violentamente con la llegada del orgasmo, los pechos de Bella rozaron mí sensible cuerpo haciéndome llegar también. Descargue toda mi pasión dentro de Bella, su nombre salió de mis labios mientras que el mejor de los placeres recorría mi cuerpo, estaba exhausto, nuestros pechos se movían frenéticamente fueron las horas más largas y excitantes de toda mi vida, nunca había visto a Bella llegar de está forma, ni yo mismo reconocí mi orgasmo.
Bella río mientras me besaba
-Dios, creí que iba a morir, eso fue delicioso- Bella nos volteo y empezó a besarme, susurraba un gracias entre cada beso luego me miro a los ojos
-Amor, Te amo- Me dijo seria –No quiero que nunca más pienses que te engaño, soy tuya y lo sabes- Dijo tiernamente, yo asentí y la acosté a mi lado.
-Duerma cariño- dije acunándola entre mis brazos.
Me sentí estúpido, Bella me había demostrado todo este tiempo que me amaba y yo había desconfiado de ella, me golpee mentalmente, entonces me prometí ser el más amoroso, respetuoso y el mejor esposo del mundo, solo para ella, por ella.
Luego de unos minutos como es costumbre Bells empezó a hablar en sueños, decía incoherencias sobre la boda y sobre que no quería que la viera con el vestido, me reí por eso, seguramente Leah le dijo que era de mala suerte, entonces mi vida suspiro.
-Edward…- Dijo y sonrío
…
CONTINUARA
…
N/A: Ya saben que las odio pero hay unas cuantas cosillas que aclarar…
1- Nenes, siento haber tardado tanto, pero pues iba a subir el capítulo ayer, cuando decidí que no me había gustado, así que lo borre y lo mande al demonio, en seguida empecé a escribirlo de nuevo, pero estaba bastante estresada así que espere a relajarme para que quedara bien y pues este fue el resultado final…
El LEMMON como se pudieron dar cuenta no es como los anteriores, pero es que son cuestiones del capí, yo lo empecé a escribir y salió así, pero si tienen algún reclamo solo díganme y lo editaré lo más pronto posible ¿Vale?
*Cascos Ligeros – Alejandro Fernández. No sabía que esa canción existía, si no hasta hoy, la escuche única y exclusivamente para ponerla en el FF.
**Sin ofender a nadie ¿Eh? Yo tengo unos pocos kilitos de más ;P…Gordita pero bonita =D
***Si vas a tomar, entrega las llaves… ¿De acuerdo?
° Las malas lenguas dicen que cuando una mujer pierde la virginidad los huesos de sus caderas se mueven… No se si sea verdad… ¿Qué piensan ustedes?
Se que deben tener mil preguntas, déjamelas y responderé las que pueda, obvio unas no las responderé para no dañarles la historia, pero creo que muchas de las chicas que me dejan sus comentarios se han dado cuenta que siempre y trato de responderles… En fin mi niñas…
MIL GRACIAS POR LEERME
PASATE POR MIS OTRAS HISTORIAS =D
