Muchas gracias por todos sus reviews, ya sé que siempre lo digo, ¡pero es verdad! Me alegran el día, muy bien pues aquí les traigo esta acto al random espero les guste :D
Una nota: Referente al otro fic de Kuroko No Basuke que tengo (que es un TakaMido) si lo llegaran a estar siguiendo, notaran que ya no he actualizado, lo siento mucho, me bloquee completamente y los capítulos que escribí son muy… ¿oscuros? así que estoy detallando muchas cosas.
Sin más, aquí el nuevo acto.
Acto 3
Riko y Momoi estaban a punto de jalarse sus cabellos con desesperación.
Gritos y lloriqueos se escuchaban por toda la casa de Riko, había tanto escándalo que su padre huyo de casa un rato para relajarse.
-¡Nanao-chan! No le pegues a shinobu-kun- grito Riko al momento que separaba a ambos pequeños.
-¡uaaaah!- gritaban shinobu y Nanao mientras seguían dándose manotazos.
¡Zas!
Se escuchó en la cocina y ciertos mellizos pelirrojos salieron corriendo a carcajadas.
-¿Dónde está Tora-kun?- pregunto Momoi mientras trataba de parar el llanto de la bebé Shizuka.
-¡uaaah!- se escuchó un berrido a lo lejos y corriendo llego el pequeño peliceleste. Al parecer vio algo que lo asusto y llego hasta Momoi y se abrazó de su pierna.
-¡dame dulces!- exigía shinobu mientras saltaba frente a Riko intentando alcanzar su bolsa de dulces.
¿Dónde estaban los padres responsables de esos pequeños?
Todos se habían puesto de acuerdo para ir de compras y conseguir todo lo necesario para los pequeños demonios que tenían que cuidar, sin embargo llevar a los niños no era una buena idea, al menos para ellos, por lo que optaron a encargárselos a las chicas, las cuales al inicio no le vieron problema, pero ahora deseaban con todas sus fuerzas golpear a esos irresponsables padres.
-¡uah! ¡Al fin libertad!- grito Kise mientras se estiraba un poco - que libertad ni que nada- lo regaño Aomine- además ¿ Por qué tengo que ayudarte a comprar la despensa? - preguntó el moreno con las manos sosteniendo su nuca.
-porque Nanao-chan es una mini tú, así que si algo te gusta a ti le gustara a ella-explico el rubio como si fuera de lo más obvio.
-tu lógica asusta- comento Aomine
Mientras en otro lado...
-al fin tendremos la luna de miel que tanto nos negaron Shin-chan- exclamo Takao con entusiasmo mientras empujaba el carrito de compras, Shintaro lo miro molesto.
-¿ahora de que hablas?- pregunto distante mientras leía su lista de cosas por comprar, la mayoría eran cosas para la pequeña Shizuka.
-¡de nosotros!- exclamo Takao con drama - no hay un nosotros- respondió Shintaro con neutralidad -no te tomes esto tan enserio- comento refiriéndose al proyecto.
-¿Cómo no voy a hacerlo? Es imposible no meterme en mi papel de padre primerizo, responsable; Víctima de una esposa tsundere- respondió Takao, mientras detenía el golpe de Midorima- ¿vez? Ya hasta se cuándo me vas a golpear...- dijo aun tomando las manos de Shintaro.
La atmósfera cambio repentinamente, volviéndose bochornosa.
-¡suéltame!- grito el peli verde avergonzado y siguió caminando dejando al pelinegro con una marca roja en su rostro - tenía que ser tsundere... creo que hoy también dormiré en el sillón- se quejó extrañando dormir en su cama…
-y también comprare este- dijo Kuroko mientras tomaba el quinto libro infantil que vio y lo metió al carrito - ¿no crees que ya tiene demasiados?- pregunto Kagami mientras veía todos los libros, Kuroko negó con la cabeza.
-con los libros nunca es suficiente-explico y siguió avanzando.
-oye Kuroko... ¿crees que fue buena idea encargarle el niño a Riko?- pregunto Kagami algo dudoso. -no lo sé, pero era eso o que se nos perdiera en el centro comercial- respondió el peli celeste al momento que tomaba otro libro y lo ponía en el carrito- este es para mí...
Kagami observaba a Kuroko ir de un lado a otro comprando o descartando cosas para comprar, siempre con su cara de poker, pero con el poco tiempo que llevaban viviendo en la misma casa y durmiendo en la misma habitación, estaba aprendiendo como eran sus gestos.
Y ha como lo veía ahora, Kuroko estaba disfrutando mucho de esas compras, estaba feliz.
Atsushi, ¿ no crees que deberíamos llevar algo más que dulces?-preguntó Himuro al ver que todo el carrito estaba lleno de dulces y chucherías - estoy comprando lo suficiente para que shino-chin no se coma mis dulces...- explico el más alto sonando completamente serio. Himuro suspiro pesadamente.
Su dieta últimamente se había vuelto muy alta en carbohidratos, si seguía así pronto subiría de peso y ni el baloncesto lo iba a ayudar.
-si sigues así te pondrás gordo- comento Himuro mientras veía una de las tantas cosas que había en el carrito.
-y ¿me dejaras de querer si engordo?- pregunto Murasakibara desconcertando al pelinegro- no...- contestó después de unos momentos.
-entonces ponte gordo conmigo- propuso Atsushi, Himuro se quedó en blanco ¿Qué clase de propuesta era esa?
-¡que hermosos vestidos!- grito Kise a todo pulmón al ver todos los vestidos que había en el área de niñas - suenas como chica...- comentó Daiki apenado por los gritos del rubio.
-¡pero Aominecchi!- dijo Kise haciendo puchero-¡míralo!- grito enseñándole un vestido pequeño color azul marino, con muchos brillos y holanes - ¡es hermoso!-culminó con brillos en los ojos.
-nunca se lo va a poner -dijo Aomine a secas, Kise lo miro serio- se puede soñar...- se quejó Ryouta.
-¿me trajiste a ver ropa?-pegunto Daiki después de ver que lo único que Kise veía y agarraba era eso…- ¡y zapatos!- dijo Kise.
Aomine suspiro pesadamente, pero ¿ que más podía hacer? ¿Darse a la fuga? Eso sonaba bien...
Pero...
Había algo que no lo dejaba tomar esa pequeña decisión...
Y esa razón era aquel rubio que no dejaba de gritar cada que veía algún vestido coqueto.
Furihata estaba en shock...
Tal vez eso era poco decir, Akashi de alguna forma lo había convencido de dejar a los mellizos con su entrenadora para que así se relajara
Y ¿dónde más?...Pues en un restaurante de lujo, ¡donde más!...
-Akashi-san...- comenzó a decir Kouki con un poco de nervios- enserio no tienes por qué hacer todo esto por mí...
-pero quiero hacerlo- dijo Seijuro...- deberías de comenzar a acostumbrarte...
-¿cómo?- pensó con pánico kouki, ¿acaso ese tipo de salidas extrañas se seguirían repitiendo?
Tal parecía que si...
Por otro lado, nuestras entrenadoras ahora niñeras llegaron a un límite -¡basta ya! ¡Todos a la sala ahora!-exigió Riko con una aura oscura alrededor de ella, los niñitos corrieron despavoridos a la sala, incluso Momoi dio un grito de sorpresa y la bebé dejo de llorar.
-Muy bien- dijo la castaña con una sonrisa al ver a los niñitos tan quietecitos - les contare una historia...¿de acuerdo?- dijo los pequeños asintieron.
-ok-
Hace mucho tiempo, en un reino muy muy lejano había una princesa llamada…- Riko se detuvo un momento, pensando en cómo llamaría a la princesa, Momoi alzo la mano- ¡Dai-chan!- dijo la pelirrosa, Riko la vio con una gotita en la cabeza – de acuerdo… una princesa llamada Dai-chan.
-Dai-chan era tan gruñona que solo sus hermanas podían aguantarla- prosiguió la pelirrosa- tenia 3 hermanas, la tímida Kou-chan , la tsundere Mido-chan y la fría Kuro-chan.
-ellas cumplieron 16 años, y como la ley dictaba… ¡tenían que casarse!- continuo esta vez Riko, Nanao hizo un gesto de disgusto al escuchar eso – por lo que sus padres…emm. Convocaron a diversos caballeros que desposarían a sus hijas-
-para Dai-chan, llego un príncipe de brillante armadura, hermosos cabellos dorados y una mirada que podía derretir el corazón de cualquier chica, de hecho tenía hasta un club de fans- siguió diciendo Momoi – pero para Aomine, digo…para Dai-chan eso no importaba, ya que la única que podría derretir su corazón era ella.
-entonces ¿que hizo el príncipe?- pregunto Nanao, extrañamente entretenida con la historia, Riko prosiguió- El príncipe, a pesar de ser un berrinchudo vanidoso, logro mostrar un poco de humildad a la princesa y le regalo un balón de básquet y unos tenis Jordan.
-y con eso se ganó su corazón- dijo Momoi , a Nanao le brillaron los ojos- ¡unos tenis Jordan!- exclamo emocionada, los mellizos pelirrojos alzaron la mano- y ¿que hay de la princesa Kou-chan?.
-para ella llego un…-Momoi se quedó pensando un rato- ¡Un emperador!- continuaron los pequeños- si eso…un emperador bastante pequeño- dijo la pelirrosa mientras reía un poco- pero la joven Kou-chan era demasiado tímida y siempre trataba de huir.
-y ¿qué hacia el emperador?-preguntaron los mellizos- la perseguía por todos lados, dándole regalos y la hacía sentir segura…- concluyo Riko.
-y ¿la princesa Kuro-chan?- pregunto el tímido Tora, Riko se puso a pensar unos momentos- ella era muy callada y escurridiza; Y el príncipe era todo lo contrario, era explosivo e incluso gruñón.
-así que el príncipe la comenzó a observar para poder conocer mejor a la princesa, y encontró su punto débil- dijo Momoi.
-¿dulces?- pregunto shinobu.
-¿balones y tenis?- pregunto Nanao
-¿lujos innecesarios?- Preguntaron los pequeño mellizos.
-no…- dijo Riko- malteadas de vainilla…eso la volvía loca- los niñitos se vieron confundidos- y entonces ordeno que llevaran a su habitación litros y litros de malteada de vainilla y así la princesa Kuro-chan cayo a sus pies.
-pero la más difícil de todas fue la princesa Mido-chan- dijo esta vez Momoi- no importaba cuantas veces el príncipe Kazu tratara de acercarse a ella, la princesa siempre escapaba y huía-
-o algunas veces lo golpeaba- enfatizo Riko, los niñitos se vieron preocupados- y entonces ¿no quedaron juntos?- preguntaron casi al mismo tiempo.
-Bueno…el príncipe logro entrar a su frio corazón- dijo Momoi- pero a un precio muy alto.
-¿cuál?- preguntaron, en ese momento el timbre de la puerta sonó, Riko se levantó y al abrir la puerta estaban todos los jóvenes con varias bolsas de compras- lamentamos la tardanza- dijeron al unísono.
-¡al fin llegan!- exclamo Momoi- ya no sabíamos como terminar la historia- dijo mientras les dejaba pasar.
-¿Qué historia?- pregunto Kagami, los niñitos al verlos se acercaron- ¡Dale malteadas a mami!- grito el pequeño Tora.
-¡Cómprale tenis jordan al gigantón!- grito Nanao mientras se acercaba a Kise, Aomine aprobó esa idea- ya me hacen falta unos.
-deja que el emperador te lleve- gritaron los mellizos abalanzándose a Kouki quien tuvo que soltar todas las bolsas para atraparlos.
-¿Qué rayos les contaron?- gritaron los jóvenes, las chicas rieron- nada nada chicos, ya llévenselos y sean unos padres responsables…
Fin del acto 3.
Esas chicas inventado cosas raras e.e XD , espero les haya gustado, quedo bastante cortito debido a que tengo muchas cosas que hacer, pero espero les haya gustado y no olviden dejar sus reviews eso me motiva mucho a seguir escribiendo esta historia random.
