Capítulo 4

- ¿Kate? – jadeó él.

Kate se quedó congelada. ¿Qué acababa de pasar? ¿¡Enserio había sido tan tonta como para decir "Castle"!?

- Yo… - Kate se quedó en silencio al otro lado de la línea. ¿¡Qué iba a hacer ahora!?

- Kate, eres tú de verdad? – la voz asombrada de Castle sonó al otro lado.

Beckett apartó el auricular del teléfono de su oreja y lo miró un momento para luego colgarlo rápidamente.

Tenía que huir de aquél cubículo.

Cogió su bolso lo más deprisa que pudo y salió al pasillo de la oficina. La recepcionista y un par de trabajadoras más se la quedaron mirando por la brusquedad de sus movimientos. Se dirigió a la chica del mostrador y le dijo atropelladamente.

- Dile a Marilyn que dejo el trabajo. Me han encantado este par de días, pero creo que no estoy hecha para esto.

Y dicho esto salió corriendo de la oficina. Bajó las escaleras hasta llegar al parking donde estaba su coche y se encerró, aún con la respiración acelerada, en él.

Sabía que coger ese trabajo no era buena idea. En un par de días su vida había cambiado completamente.

Un día tiene su vida totalmente bajo control, recuperándose del disparo de hacía seis meses, y el siguiente estaba teniendo sexo telefónico con Castle a través de una línea erótica.
Eso no podía estar pasando.

Apoyo su cabeza en el respaldo y no pudo evitar que un par de lágrimas se le derramasen. Enterró su rostro entre sus manos. ¿Por qué lo había hecho? Se sentía patética…

El timbre de su móvil interrumpiendo su llanto. Extendió su mano hasta el bolsillo de su cazadora de cuero rojo y lo sacó.
La sonrisa de Castle apareció. No podía contestar. No podría hablar con él nunca más. No después de lo de hoy.

Colgó el móvil y lo tiró en el asiento del lado. Se puso el cinturón de seguridad y seguidamente arrancó el coche casi derrapando a toda velocidad.


Castle continuaba sin creérselo. ¿Cómo no había identificado antes que era la voz de Kate poniendo acento ruso?

Aunque por otro lado… ¿Qué hacía Beckett trabajando en Dial-A-Goddess? Esto no podía ser posible. Kate nunca… ¿Podría ser todo producto de su imaginación? Al fin y al cabo mientras se masturbaba con quien pensaba era con Beckett, no con una rusa.

Pero la tele operadora le colgó… y luego Kate había rechazado su llamada al móvil. Eso solo indicaba que realmente era ella chica con la que había tenido sexo telefónico hacía menos de cinco minutos. Y lo peor es que se habían quedado a medias. Richard continuaba teniendo una gran erección ahí abajo y no sabía qué hacer.

Esto era de locos… Necesitaba ver a Kate y que le explicara que acababa de pasar. Intentó volverla a llamar pero no contestó. ¿Qué podía hacer? ¿Actuar como si nada hubiera pasado? No, eso sería imposible. Porque no solo se trataba del sexo. También se trataba de que Kate sabía los sentimientos que tenía hacia ella. Y que por tanto podría hacer algo al respeto. Intentar acercarse. No permitir que se alejaran. Porque si no actuaba ahora, Kate huiría de él para siempre.


Katherine Beckett se encontraba acurrucada en su cama de matrimonio a oscuras. Abrazaba una almohada mientras con la otra mano miraba la pantalla bloqueada de su móvil.
Rick le había llamado repetidas veces pero no había contestado a ninguna.

Se sentía mal consigo misma, sentía vergüenza, miedo, nervios, y sobre todo sentía que no podría mirar a Richard Castle nunca más a la cara. Lo había empeorado todo con ese "pasatiempo".

No sabía cuánto tiempo hacía que había llegado a su casa, pero no había querido comer ni beber nada, ni tomarse un baño. Absolutamente nada. Había sido llegar y romper a llorar contra su puerta. Luego arrastrarse como pudo hasta su habitación, para quitarse la chaqueta y los tacones, y tumbarse en la cama hasta quedar en la posición actual.
Desde su última recaída en su síndrome post-traumático después del disparo que no había llorado de esa forma. Sentía que su corazón se oprimía y que las cicatrices la quemaban.

Llamaron a la puerta. El primer pensamiento de Beckett al oírlo es "Castle". Pero no podía ser… ¿O si…?

Desentierra un poco la cabeza de la almohada e ilumina la pantalla de su IPhone para mirar la hora. La 1:26am. ¿Quién podía ser?
Y cuando empezaba a pensar que quizá habían sido imaginaciones suyas, vuelven a llamar. Esta vez acompañando el timbre con su nombre.

- ¡Kate! – Su corazón se acelera.

Era la voz de Castle. Poco a poco se levantó de su cama y caminó descalza a oscuras hasta el salón. Su mirada se dirigió primero hacia la puerta cerrada y luego hacia el espejo del lado. Su aspecto daba pena, pensó Kate. Todo el maquillaje se le había corrido por las mejillas y su pelo se había convertido en una leonera.

- ¡Kate! Sé que estas ahí dentro. He visto tu coche aparcado en la esquina ¡Ábreme! – Se volvieron a oír sus golpes a la puerta llamando con insistencia.

Ella seguía parada en medio del salón sin saber qué hacer. No sabía que decirle y le daba vergüenza que él la viera o se burlase por haber sido su operadora con acento ruso.

- Kate, por favor… -se volvió a oír.

- ¿Qué…? -Tragó saliva aclarándose la garganta. – ¿Que quieres Castle? – preguntó con un hilo de voz sin saber si él realmente la oiría al estar tan separados.

- ¿¡Kate!? – fue su respuesta – Por favor Kate… Déjame entrar. Es importante.

Ella se acercó lentamente hasta la puerta y miró por la mirilla. Castle miraba suplicante hacia la puerta, como si intentara ver a través de ella. Tenía el pelo revuelto y su expresión denotaba nerviosismo y ruego. Se sentía en medio de una encrucijada. Por una banda le daba pena dejarlo a fuera y que se alejara de su vida, pero por otro lado le daba miedo y vergüenza encararlo y dejarlo entrar.

- De verdad Kate… Te necesito… - Se pasó la mano por la frente y luego volvió a llamar- Déjame pasar.

- No es un buen momento Castle… - Una lágrima se deslizó por su mejilla mientras hablaba.

- Kate… No quiero que huyas… - Castle se apoyó al otro lado de la puerta de la misma manera en la que ella estaba. Con las frentes solo separadas por los cuatro centímetros de madera.

Kate llevó lentamente sus dedos hasta la cerradura, y dio un par de vueltas a la llave sin dejar de observar su compañero por la mirilla. Castle había despegado su frente de la puerta y miraba el pomo. Sus labios se curvaron un poco con un deje de esperanza. Ese gesto dio confianza a Beckett, quien terminó de abrir la puerta lentamente.

Se quedaron un momento ambos mirándose directamente. Los ojos de Castle no iban a juzgarla. Ni siquiera se fijaba en la mala cara que tenía su compañera en ese momento. Solo podía mirarla y sentirse agradecido de que finalmente le dejase entrar.

- Hola… - Levantó la mano saludándola.

- Hola Castle… ¿Qué quieres? – dijo. Aún ambos estaban en la puerta.

- Te quiero. – contestó simplemente mirándola.

Kate enrojeció esquivando la mirada sincera de él, y rebufó mientras andaba hacia la sala. Castle la siguió cerrando la puerta detrás suyo.

- Te quiero Kate, dime algo… - repitió.

- No… No me hagas esto Rick… - Volvió a mirarlo con los ojos húmedos.

- ¿Por qué? Pero si igualmente ya lo sabes. – continuó – Te lo confesé por teléfono sin saber que eras tú, y la única diferencia es que ahora te lo puedo decir mirándote a los ojos.

- Yo… No estoy preparada para nada de esto, Rick. No puedo empezar una relación contigo. ¡Estoy rota! ¿No lo ves? – Kate no podía parar de llorar mirando a Castle.

- Me da igual si estas rota. Yo voy a estar siempre a tu lado. Ayudándote, cuidándote, amándote… Saldrás de esta Kate. Lo conseguiremos. –Hizo una pausa- Te has convertido en una persona imprescindible en mi vida. Esos tres meses sin verte se me hicieron eternos y estaba desesperado por saber cómo estabas. Me da igual todo. Yo solo quiero estar contigo Kate.

- Castle… Yo… - Se había quedado sin palabras.

- No hace falta que digas nada Kate. Simplemente déjame quedarme a tu lado. No te alejes. Iremos a tu ritmo.

Castle se acercó lentamente a ella y la rodeó con sus brazos. Kate enseguida enterró su cabeza en el hombro de él, agarrándolo de la camiseta, y siguió llorando.

- Me siento patética… - dijo mientras Castle le acariciaba lentamente la espalda, acunándola contra su pecho.

- No lo eres Kate. Eres la persona más fascinante que he conocido nunca. – le susurró enterrando la nariz en su pelo – Aunque nunca te hubiera imaginado trabajando en una línea erótica, pese a que se te da increíblemente bien.

- ¿Te gustó, eh? - Kate sonrió un poco en su cuello. Castle no se iba a morfar de ella por eso. Aunque seguro que nunca lo olvidaría.

- Fue genial. – Asintió enérgicamente haciendo reír a Kate, abrazándose un poco más. – Aunque apuesto lo que sea, que en persona sería mil veces más genial.

- Te puedo asegurar que si… Aunque ahora…

- Sí, lo sé. No quieres ninguna relación de momento. No te voy a presionar.

- Gracias… - le contestó de todo corazón finalmente separándose un poco para mirarse a los ojos.

Castle le frotó un poco el maquillaje negro que tenia debajo de los ojos, juntamente con alguna que otra lágrima. Kate aprovechó para apoyar su mejilla en su mano, y se miraron.
Los minutos fueron pasando, pero ninguno de los dos hacía nada.

- Yo… -carraspeó Castle apartando un mechón de pelo de la cara de Kate- me muero por besarte ahora mismo, pero supongo que será mejor que me vaya… -e hizo amago de soltarse, pero las manos de Kate no lo dejaron escapar.

- No… No te vayas – susurró.- Antes me has dicho que te ibas a quedar a mi lado, no?

Castle sonrió. Kate se inclinó unos centímetros hacia él y le besó medio en la mejilla, medio en la comisura de sus labios. Sus corazones latían con fuerza al mismo tiempo. Se quedó un momento ahí parada, y luego se alejó unos milímetros, rozando sus narices, para finalmente pegar del todo sus labios a los de él. Sin prisas. Simplemente acariciándose.

- Esto ha sido mágico – susurró Castle encima de su boca. Kate soltó una risilla, y luego volvieron a juntar sus labios, esta vez besándose de verdad. Moviendo sus labios anhelando más contacto, sentirse más el uno al otro, saborearse, morderse, jadeando contra sus bocas,…

Cuando finalmente se separaron, sus frentes continuaban pegadas. Las manos de Castle rodeaban el rostro de Kate, mientras ella le agarraba del pelo y la nuca.

Se sonrieron, y luego Kate lo invitó a pasar la noche.

Se dirigieron a su habitación de la mano, y al llegar Castle se quitó los zapatos para luego dirigirse hacia la cama, donde Kate ya había en retirado las sabanas y se había sentado esperándolo.

Ambos se acostaron abrazándose, entrelazando sus piernas, y mirándose a los ojos de forma cariñosa.
Kate no le había dicho verbalmente que ella también le quería, pero se lo demostraba con su mirada y su sonrisa. Ella se acurrucó aún más hacia él, y Castle le besó el pelo.

Se quedaron dormidos así. Juntos. Pensando en que todo esto de la línea erótica había sido una estupidez, pero ambos agradecidos por como habían terminado las cosas.

Y definitivamente, nunca lo olvidarían.


Fin.

Espero que os haya gustado este fic!

Tranquilos que voy a hacer un epílogo, aunque no sé cuando podré escribirlo ni subirlo, porque por desgracia ya se me han terminado las vacaciones, pero os juro que va a haber escenas muuy interesantes, y que espero que me perdonéis por teneros que esperar.