Hey! Mm, estoy aburrida así que subo un capitulo ya que estoy xD estoy terminando de escribir este fic, y ya estoy viendo que es lo siguiente que voy a subir e.e Una pregunta, alguna de ustedes leyó el fic de South Park, que era como una adaptación a Glee? alguien le puede decir a la autora que lo continúe, por qué sino me voy a morir? (?) xD es que es uno de los mejores fics que leí en esta pagina y quiero saber como sigue u.u lo recomiendo mucho. Volviendo al tema, les vuelvo a agradecer mucho por sus reviews, gracias a ellos subo muy rapido los capitulos :D les dejo el comienzo de la fiesta n.n
Dos horas después ~
Situación uno.
Sube una mano y sostiene la nuca de su pareja con toda la intención de poder acercarlo más a su rostro. El beso salvaje se prolongaba desde hacía ya minutos y no podían parar, sus respiraciones se agitaban y sus manos parecían estar totalmente hiperactivas. Separa esa mano de la nuca del contrario y pasa a sujetar sus hombros, muerde el labio inferior del chico al que besaba y esto provoca que largue incontables gemidos. Él se limitaba a colocar ambas manos en la cintura del activo y sostenerlo para que no se sobrepase tanto, pero no parecía tener mucho éxito en conseguir control. Correspondía el beso profundo y entrelazaba la lengua con él, si, pero eso no quitaba la sensación de absoluta incomodidad que lo molestaba desde hace un rato. Las luces estaban apagadas en la enorme sala, solo había un poco de iluminación que provenía de las luces del equipo de música.
-Espera…- Kyle lo separa del beso y suspira jadeante, mirando hacia abajo con cara de pocos amigos. Stan frunce el seño insatisfecho, ansioso a más no poder, con intensas ganas de seguir. Trata de acercarse a sus labios otra vez de manera torpe y apresurada. Quizás el sofá era estrecho, pero ambos estaban sentados uno en frente del otro, el espacio no era problema. Por lo menos para Marsh no existía ningún inconveniente como para frenar sus toqueteos y besos, sabía que Kyle no podría idear ningún tipo de excusa como para frenarlo, no esta vez.
-No me quiero detener, Kyle…- Besa sus labios otra vez y Broflovski corresponde cerrando sus ojos y saboreando con intensidad ese beso departe de esos labios firmes, sonrojados y espontáneos. Sabía que tal vez los presionaba con demasiada fuerza, pero le daba igual, podía entender que los suspiros de Marsh eran la señal de que podía seguir horas y horas haciéndolo y volviéndolo loco.
De todas maneras, debía frenar. El poco sentido común que aún invadía sus nublados razonamientos debido al alcohol en sus venas, lo logra detener pausadamente. Vuelve a separar a Stan con expresión preocupada, más como una especie de gesto de culpabilidad por tener que finalizar sus roces suaves hacia él. Lo lamentaba, pero no era su culpa ni la del pelinegro, sino la del otro idiota.
-Perdona, es sólo que… es incomodo.- Tuerce sus labios con reproche y señala hacia un costado con su dedo pulgar a Kenny. El rubio estaba sentado en el suelo a apenas un metro de distancia de la pareja y se llevaba la boca de una botella de cerveza de vez en cuando a los labios. Prefería saborear los licores y el amargo sabor del tequila, pero, ¿Para que fingir ser exquisito? Si hubiera marihuana, ya se la hubiera fumado. Mentiría si dijera que no había buscado algún gato con la esperanza de quesearse hasta la inconsciencia total.
Ese era Kenneth McCormick y algunos de sus hábitos jamás cambiarían ni aunque estuviese casado con hijos. El de la capucha anaranjada, que ocasionalmente no la utilizaba y dejaba al descubierto su cabeza en totalidad, sus revueltos y rubios cabellos desordenados, los miraba como si estuviera viendo una buena porno en un fin de semana. Era lo mejor que podía presenciar, ya que sin Butters no podía calentarse con otra cosa mas sexy que no sean Stan y Kyle haciendo una previa antes de follar en el sofá o en alguna de las tantas habitaciones de la morada lujuriosa del buen Token Black.
Marsh suspira y se lleva unos dedos al puente de su nariz. Admitía que sentía la presencia de un tercero entre Kyle y él, pero había hecho un gran esfuerzo por tratar de ignorarla. Sabía de las segundas intenciones de Kenny, y sabía que no estaba al cien por ciento de sus capacidades. Hace una media hora se había bebido la mitad de una botella de vodka él solo, y aunque su resistencia alcohólica era perfecta y dura como el acero, definitivamente apostaba lo que sea a que ingerir esa cantidad de alcohol, más un par de cervezas y alguna que otra cosa, le había movido el piso del control de su cuerpo.
-Kenny, ¿Podrías por favor…?-
-Ah, lo siento. Es que… ustedes son tan lindos juntos.- Muestra un puchero triste y pasa a mirar la botella de alcohol en su mano. No era de marca y solo le había dado un par de sorbos tristes, añorando que su amado estuviera ahí para compartirla con él. Luego quería emborracharlo y violarlo en un armario. Lo que sea, no era tiempo de ponerse melancólico.
-Podría mirarlos horas y horas, es como ver a dos lesbianas besándose. Algún día podríamos hacer un trío, ¿No les parece?- Ofrece con una voz tenuemente más alegre, pero con dobles intenciones que se hacían claras y directas a la hora de hablar. Y cuando uno está borracho, dice todo lo que piensa sin que le importe el resto del universo. ¿Y que si esos dos pendejos eran novios? Juraba que algún día se los follaría aunque sea lo último que hiciera en esa vida, o en la siguiente, o en la siguiente…
-Estúpido de mierda.- Murmura Kyle comenzando a reír algo tentado por su comentario. Se agacha un poco hacia Kenny y le quita de las manos la botella de cerveza que estaba casi hasta el tope. Sin decir nada más, la dirige a su boca y bebe su contenido lo más rápido que le permitía su cuerpo. Ok, Kyle solía no tener el control cuando bebía, perdía los estribos y por esa razón, a Stan no le gustaba demasiado la idea de que se emborrache hasta quedar inconsciente en el piso.
Es decir, podría aprovecharse un poco de su deplorable situación, pero soportarlo toda la noche le fastidiaría las bolas. Sus gritos histéricos y reclamos por una Wendy del pasado eran tan pesados y densos. Marsh se sorprende ya que de verdad estaba ingiriendo la cerveza a trago rápido, así que trata de quitarle la botella, ya que definitivamente no era la primera de la noche que se estaba terminando, pero solo se gana un empujón de reproche de parte de Kyle como premio.
-Veo que Kyle tiene una gran resistencia alcohólica, es envidiable.- Comenta Kenny fascinado ante el fondo que lograba hacer el judío sin tomar ni dos segundos de aire, obviamente su comentario era un sarcasmo más grande que Estados Unidos. Por eso, Stan lo fulmina con la mirada con un poco de odio y resentimiento.
-Que gracioso, sabes que ya esta bastante…-
-No importa, que siga bebiendo. Nosotros podremos divertirnos mucho mientras tanto.- De un salto, McCormick se sube al sofá y se queda al costado de Stan, sonriendo como un tierno depravado sexual. Marsh sabía que esa sonrisa no era nada bueno, y cuando pensaba en NADA bueno, no era una exageración. Retrocede cómo reflejo y maldice su suerte por no tener una botella de vidrio a mano para partírsela en la cabeza y hacerlo morir para que lo dejara en paz. Frunce el seño ante su perturbadora presencia y arquea una ceja con una expresión muy parecida al desagrado. Era su amigo y todo, pero quería evitarse cualquier tipo de problema en presencia de Kyle.
-Tu también estás borracho, ¿Verdad?-
-Claro que no, por ahora estoy bien. Pero la verdad es que me aburro sin Butters.- Suspira otra vez, con falso estrés y falso cansancio. Realmente lo extrañaba, pero no se pondría a llorar ya que delante suyo había un plato delicioso esperando a ser devorado. Wow, ¿En serio estaba pensando de manera ridículamente metafórica? Al carajo, quería abalanzarse sobre Stan y eso era todo.
-¿K-Kenny?- Stan siente que el rubio le rodea la cintura con una mano y lo acerca hacia su cuerpo con firmeza y sin titubear. El pelinegro gira hacia Kyle en busca de que le grite algo para llamarle la atención, uno de sus típicos gritos que hacían que Kenny salga corriendo espantado, pero no recibe apoyo precisamente, sino todo lo contrario. Un abandono tajante. Kyle se pone de pie un poco tembloroso y comienza a alejarse del sofá bajo la atónita mirada de Stan. Se retira algo tembloroso e inestable, eso mostraba su caminar con muchísima claridad.
-Se acabó, ahora vuelvo Stan, traeré algo más fuerte que está mierda.-
-¿Qué? ¡No puedes…!- Kenny le cubre la boca con una mano e introduce su otra mano libre debajo de la camiseta de Stan. Los balbuceos de este no se lograban oír bien gracias a la música que estaba a todo volumen. Oh si, por fin podía sentir los pectorales del capitán del equipo de futbol americano, eran tal como se los imaginaba. Fuertes y al mismo tiempo suaves y calidos.
-No te resistas, ésta será otra de nuestras aventuras adolescentes. Nadie recordará nada luego, jaja… ¡OUCH!- McCormick recibe su merecido al sentir un fuerte codazo en las costillas. ¡Hippie de mierda, tenía mucha fuerza! Separa sus manos del cuerpo de Stan y se aleja de él, sosteniéndose el estomago con ambas manos. Cierra los ojos con fuerza y trata de recuperar el aire que le robó ese golpe.
-¡No! ¡Aguanta un par de horas, mierda! ¡Cuando Butters venga, podrás follártelo! Hijo de puta, solo debes resistir un poco.- Stan se cruza de brazos para cubrir su cuerpo y no deja de ver desconfiado a su amigo rubio. Bien, fue un roce, no fue nada tan malo. Increíblemente las manos de Kenny no eran ásperas y descuidadas como siempre pensó, sino todo lo contrario, curiosas y lentas, parecían inexpertas. Pero por Dios, la palabra "inexperto" y "Kenny" no cabían en la misma oración.
Kenny frunce el seño y tose un poco adolorido. Luego decía que Kyle era el aguafiestas, pero Stan lo era aún más. Buscaba divertirse, no violarlo por atrás literalmente, solo quería tocar un poco, maldita sea.
-No era necesario que seas tan violento. ESTÁ BIEN, esperaré un poco. Con un demonio.- Maldice en voz baja y se frota el estómago sin poder deshacerse del dolor corporal por un buen rato. Estaba seguro de que Kyle nunca podría haberlo golpeado de esa manera, la próxima vez iría por él, era por lo menos físicamente más seguro.
-Genial, gracias por entenderlo.- Se alivia mucho al escuchar el lado coherentemente ebrio de Kenny. Estaba seguro que con el golpe lo había hecho reaccionar. Pero se retracta luego de sus siguientes palabras.
-O… mejor iré a fastidiar a alguien más.-
-¿Ah?- De acuerdo, ese rubio tenía demasiadas ganas de joder su relación con Butters. No entendía que algún día dejaría de perdonarlo por todo, debía dejar de depender de su suerte. Le daba lástima el rubio Stotch, ¿pero que podía hacer? Nada. No podía delatar las andanzas de Kenny, porque sino sería una vil rata traidora ante su amigo, a pesar de que él lo era más.
Kenny se levanta del sofá con todas las intenciones de visualizar a su próxima presa. Comienza a caminar pero se pierde en la inmensa oscuridad de la enorme sala principal. No era buena idea tener a McCormick encerrado en una sala lleno de chicos bebiendo y follando en las habitaciones. Era como soltar a un león en una jaula repleta de bambies.
Al considerarlo por medio segundo, Stan se pone de pie y corre en busca de Kyle. Lo visualiza en la mesa de las bebidas y se asusta al ver que estaba bebiendo del pico de una botella de tequila.
-DAME ESO.- Se la quita de un manotazo y entrecierra sus ojos lleno de sospechas hacia el judío quien respingaba como un niño caprichoso. Si tenía que soportar sus estúpidos berrinches por quitarle su más preciada bebida, lo haría. Todo con tal de que no haga nada tonto después, sabía de sobra que algunos de los que estaban presentes allí le tenían ganas y no les dejaría a ninguno aprovecharse de la debilidad de Kyle.
-¡Eres muy cruel! ¡Quería un poco!- Okey, ya no estaba tan lucido como la mayoría de las personas en ese lugar creían en un principio. El pelinegro le niega con la cabeza, acomoda la botella en la mesa y se gira hacia él nuevamente, le sujeta ambos hombros para estabilizarlo un poco y lo mira a los ojos. El pelirrojo jadea sorprendido y deposita una mirada titubeante en Stan. Estaba aturdido y necesitaba sentarse o algo, porque Marsh apostaba lo que sea a que no podría mantenerse en pie por mucho tiempo más.
-¿La mitad de la botella te parece un…?- Pero se calla cuando Kyle se le arroja en un abrazo para que cierre su maldita boca, lo besa para evitar cualquier tipo de reproche. Marsh trata de separarlo para aunque sea poder completar su frase, pero… ¿Qué carajo? Aprovecharía que Kyle estaba un poco mas accesible y fácil que de costumbre y le seguiría el juego un rato más.
Situación dos.
-Apuesto lo que quieras a que no te puedes beber esto.- Cartman le ofrece una jarra con un liquido de color muy extraño a Clyde, quien al verla con ojos bien abiertos y asustados… no tarda en partirse de la risa como un perfecto demente. Si, quizás él era el segundo con menos resistencia alcohólica de todo el grupo en general. La cerveza y la mayoría de los licores ingeridos durante la noche lo habían afectado de cierta manera.
-¿Desde cuándo sabes hacer tragos?- Token toma la jarra con ambas manos y duda de la procedencia de los líquidos que estaban en el interior del recipiente. En realidad, duda en dársela a beber a Clyde, ya que ya estaba jodidamente ebrio, no sería buena idea seguir ofreciéndole cosas extrañas para beber. Además, estaban hablando de Cartman, de seguro había colocado drogas y éxtasis en esa horrenda mezcla que era muy semejante al vomito de un perro. De dónde las había sacado, era un misterio, pero algo malo debían tener de seguro.
-¿Quién dice que se hacer tragos? Arrojé todo lo que tenía a mi alcance. ¿Te atreves a darle un sorbo?- Eric vuelve sus ojos maliciosos hacia Token, secretamente le había servido un poco de eso a Kyle hace una hora aproximadamente. Hacer que otras personas lo beban le daba la seguridad de que nadie moriría por su culpa. Bien, pensándolo con profundidad, no había arrojado nada malo allí adentro, ninguna droga mortal por lo menos. Quizás no les haría daño. Black tuerce una mueca de inseguridad, porque cuando veía esa mueca maliciosa en Cartman, sabía que algo malo estaba por ocurrir.
-No lo se, es decir…-
-Ohhh vamos, no seas marica Token. No trato de matarte. Para que veas que no tiene veneno, tomaré un poco.-
-¿En serio harás eso?- Pero la pregunta de Token es contestada al instante que Cartman sujeta la jarra con ambas manos y observa su interior un par de segundos. De acuerdo, aspira hondo y se la lleva a la boca para darle un trago muy pequeño. Cuando esa cosa hace contacto con sus papilas gustativas, se siente extasiado por su dulce sabor, al mismo tiempo que siente un ardor horroroso pasar por sus entrañas. Se queda al menos quince segundo bebiendo de lo que había adentro y cuando aparta la boca, termina de tragar y abre los ojos sorprendido. Refrescantemente doloroso y adictivo, quizás había inventado una nueva mezcla y podría venderla por si mismo.
-Wow, de verdad está bueno, podría hacerme rico con esto. Pensé que sabría a mierda, por eso quería que Clyde la beba primero.-
-¡Te escuché, maldito gordo!- Exclama Clyde en modo violento y lo señala con su dedo índice. Cartman le hace "Fuck You" y le saca la lengua.
-Tu eres el gordo aquí, y además eres tan marica que le tienes miedo a mi súper mezcla.- Lo incita de manera descarada a que se atreviera a probar de lo que preparó. Clyde merecía morir por haberlo llamado gordo, su castigo sería quedar internado una semana por un coma alcohólico, ¿qué mejor idea que se trague en un segundo su jarra de alcohol para conseguirle eso y que se quedara ciego con el tiempo?
-¿Marica? ¿Me estás diciendo marica? ¡Te meteré tus palabras por tu enorme…!- Le arrebata la jarra con suma violencia y brusquedad, derramando un poco sobre el piso y no lo piensa dos veces. Se la lleva a la boca y bebe como un desesperado sin saborear su interior. Bueno, no estaba pensando desde hace un buen rato, pero para el caso ya daba igual. Demostraría que no era gordo y que Cartman era un pendejo estúpido al mismo tiempo.
-¡Clyde, espera!- Black le aparta la jarra de la boca al mismo tiempo que Cartman reía a más no poder. Entonces, Donovan se queda con la misma expresión shockeada que tuvo Cartman hace segundos. Su mirada se pierde en un punto indefinido y al segundo, lame sus labios deseando volver a probar ese néctar digno de dioses.
-Sabe a gloria pura.-
-No puede estar tan bueno, lo hizo Cartman después de todo.- Menciona el afro americano rodando los ojos con completa obviedad. Eric frunce el seño y señala un par de veces el interior de la jarra.
-Cállate y pruébalo. Si te gusta haré más y beberé todo yo solo.-
Sin nada de confianza, Token traga saliva y le da unos cuantos sorbos tímidos al brebaje de color extraño que tenía aroma a alcohol etílico. Termina lamiendo sus labios como lo hacía Donovan y abriendo los ojos impresionado. Vuelve a probar la mezcla, pero Clyde gruñe enojado y trata de quitársela para que no se la termine toda él solo. ¡Él había sido el primero en descubrir su impresionante y adictivo sabor! ¡Merecía ser suya!
-¡Dámela, yo la quiero!-
-¡Claro que no, ya estás borracho y a mi me falta mucho para estarlo! ¡La merezco!-
Cartman ríe a carcajadas ante su incoherente disputa, sabiendo como terminaría todo aquello. Si no era a los golpes de seguro sería de una manera más desastrosa…
SPLASH. Toda la mezcla se derrama sobre los cuerpos de ambos, quienes quedan con expresiones traumadas hacia el suelo. Cualquiera diría que estaban a punto de llorar. Tardan menos de medio segundo en fulminar a Cartman con la mirada, gesto que hace que éste alce ambas cejas extrañado.
-Debes hacer más.- Sentencian al unísono con amenaza en sus voces. Eric roda los ojos exasperado y trata de argumentar alguna excusa barata. Quizás no era un niño tan bueno después de todo.
-Les diré la verdad, coloqué un par de anti-depresivos en esa cosa, los que mi madre utiliza de vez en cuando. Ya se, ya se, estuvo mal. Como sea, el primero en probar fue el judío, así que si no se muere en un par de horas, mezclaré toda la mierda que hay aquí y volveré a…-
-DEBES HACER MÁS.- Cuando Token y Clyde extienden la jarra hacia Cartman con expresiones psicóticas y trastornadas, Eric lo duda dos veces. En todo caso, ellos morirían y no él, porque él solo probo un poco. Reconocía que el trago era delicioso y dulce y ahh, tan refrescante. Pero no, no volvería a probarlo. Primero jugaría con sus compañeros para ver los efectos de su creación en ellos.
-Iré a la cocina y haré más, chicos.- Finge una voz dulce y angelical, que era un clásico cuando fingía ser un chico bueno que complacía los gustos de los demás. Pero en realidad el mismísimo Hitler estaba en la otra cara de la moneda, ninguno de ellos podía confiarse esa noche.
Situación tres.
-G-gah… ¡Craig! ¿Estás bien? ¡Craig!- Tweek perdió el control de sus actos y de su temperamento hace mas o menos tres minutos. Sosteniendo un vaso de licor entre sus temblorosas manos, y tratando de ignorar que estaba mareado, se atreve a sacudir su cabeza varias veces para intentar despabilarse. Odiaba sentir que no podía controlar sus actos, por eso odiaba beber, o fumar, o cualquier cosa que lleve con el tiempo a una adicción. Las adicciones eran malas, podría morir o estar muy cerca de estar muerto como en ese momento lo estaba Craig.
Aunque, bien, Craig estaba en el suelo con la espalda contra el piso y con gesto adolorido desde hace unos segundos por motivos diferentes.
-¡Lo siento! ¡No me odies! ¡Solo seguí tus indicaciones! ¡Gah! ¡Esto es mucha presión!- El rubio no tiene más remedio que beber un gran porcentaje del contenido de su vaso, ya que ese licor era lo más cercano al café en ese instante para él. Lo que sucedió fue lo siguiente, Craig había intentado pasarse de la raya y sus besos y toqueteos se estaban yendo al carajo.
Tweek normalmente hubiera dejado hacer lo que quiera, y se dejaría llevar. Pero estaba demasiado concentrado en vigilar sus alrededores y prestarle atención a cualquier anormalidad que se presentara, después de todo los gnomos estaban al acecho en víspera de Navidad. Por eso, cuando Tucker lo sujetó de la cintura con ambas manos, Tweek lo tomó de los hombros y lo arrojó con toda la fuerza que tenía al suelo. Él estaba sentado en un sofá mas apartado de los demás, había muchísimos muebles en esa mansión.
Craig reaccionó al dolor que se apoderó de toda su columna ahogando un gemido brusco. No iba a armar un gran escándalo ya que no era la primera vez que el rubio lo golpeaba de esa manera, pero necesitaba unos minutos para recuperarse de semejante golpe. También para intentar que su cabeza dejara de darle vueltas. Malditos mareos sin sentido. Apenas y podía sentir sus extremidades gracias a todo el vodka que había bebido en la noche.
-Estoy… bien… aah.- Murmura, insultándose a si mismo por las indicaciones que le había dado a Tweek antes de llegar a la fiesta. Le dijo que si se llegaba a sobrepasar si estaba borracho, no dudara en golpearlo brutalmente. Si que le hizo caso a sus palabras.
-¡N-no! ¡Ah! Perdóname, ngh.- Se jala un mechón de cabello rubio al borde de arrancárselo y trata de levantarse para auxiliar a Craig, pero en un intento de ponerse de pie, pierde el equilibrio y cae de rodillas al suelo. Derrama el vaso y el licor que tenía en su interior, un total desperdicio.
-¡GAH! ¡No quise hacerlo! No puedo… no siento… bien mis piernas… mi cabeza e-está…- Su rostro de pánico era inédito, intenta recoger el vaso que gracias a Dios era de plástico y observa muy preocupado el liquido derramado por todas partes.
-Es normal.- Craig se le tira encima y lo abraza, logrando aprisionarlo contra su cuerpo y provocando que ambos queden en esa posición sobre el suelo, sobre la alfombra suave y tiernamente acolchonada.
-Craig… estoy muy mareado, t-tienes que hacer algo.-
-Tranquilo, cuando bebes mucho suele pasar. También me siento así.-
-¡Gah! ¡No! ¡Yo tengo que estar alerta o sino ellos vendrán y me…!-
Sella sus labios para que cerrara su maldita boca y lo dejara respirar con normalidad. Tweek estaba nervioso, doblemente nervioso por Navidad, triplemente nervioso por estar ebrio casi siendo Navidad. Un par de mimos y una buena botella de licor de café solucionarían eso en menos de un santiamén.
-Ahora vengo, te traeré un poco mas de licor.-
-¡NO! ¡No quiero! ¡Me rehuso, ngh! ¡Oh Dios! ¡Me volveré loco!-
-Estarás bien.- En una situación habitual, intentaría calmarlo de otra manera. Intentaría hablarle un poco más, pero sus gritos le taladraban la cabeza que comenzaba a dolerle de muerte, quería emborracharse hasta el punto de que eso le dejara de importar.
Se suelta del abrazo de Tweek y suspira cansado, luego acaricia la cabellera de su rubio con su mismo semblante neutro de siempre y trata de lucir lo menos desorientado posible. Por lo menos, de esa manera, él ya no tendría miedo de que volviera a intentar violarlo. Cierra sus ojos y se incorpora, siente como la habitación da un brusco vuelco repleto de oscuridad al ver a su alrededor.
En ese momento, entiende que estaba ebrio. Posiblemente más que Tweek, pero por lo menos podía pensar con claridad todavía. Retrocede y se sostiene la cabeza con una mano, gesto que hace que el rubio se preocupe y trate de levantarse inútilmente, ya que sus rodillas volvían a vencerse en su lugar.
-Quédate aquí, Tweek.- Craig se le acerca para sostenerlo y ayudarlo a que se incorpore en su lugar. Le sujeta los brazos y lo sienta sobre el sofá, pero al ver que no dejaba de temblar y a tener esos repetitivos espasmos, le da un rápido beso en la cabeza y le acaricia la mejilla con su pulgar.
-Agh, no tardes. No quiero estar solo.- Murmura sonrojado al momento que cierra sus ojos fuertemente y baja la cabeza tratando de ocultar su vergüenza. Tucker no lo escucha muy bien, la música seguía estando muy fuerte y a nadie parecía importarle. Le acaricia un poco la cabeza y tiene éxito en estabilizar al pobre chico nervioso. Hecho esto, se endereza en su lugar y se da la vuelta para caminar hacia la cocina de los Black.
Ese lugar era un jodido laberinto para cualquiera, mucho más estando borracho y en casi la total oscuridad, pero Craig recordaba haber estado ahí las suficientes veces como para haberse hecho un mapa mental de toda la casa. Gracias a Dios no tenía que subir escaleras, porque sino caería y se rompería el cuello, era seguro. A penas y podía caminar recto, pero jamás admitiría que estaba tan hecho mierda, el idiota de Cartman se burlaría de él y lo más posible era que Kenny también.
Llega a la cocina y sonríe amargamente, que irónica era la vida, el gordo desgraciado estaba allí y al parecer estaba sumamente ocupado. Vertía la mayoría de las botellas del refrigerador en una enorme jarra, estaba preparando una mezcla sobre una mesa, pero eso no era lo que le llamaba la atención. Le sorprende que Cartman estuviera arrojando en el interior de la mezcla unas pastillas de una tableta que había sacado repentinamente de su bolsillo. Drogas, oh si, de seguro querría matar a Kyle de una sobredosis o algo así, no sería algo tan extraño después de todo.
Bien, no era su asunto, de verdad no le importaba mucho. Craig agudiza su mirada en la última botella que Cartman había tomado con su mano derecha, era del preciado licor de Tweek y eso si era de su incumbencia.
-¡Hey! ¿Qué carajo haces?-
Eric mira por arriba de su hombro a Craig y tuerce una mueca de asco. Vuelve a mirar hacia adelante y comprende que la botella que tenía era de licor de café, o genial, de seguro el marica de Tucker querría llevársela para emborrachar a Tweek y follárselo a eso de las tres de la mañana en la habitación de los padres de Token.
-No me jodas, Craig. Estoy haciendo una mezcla fuera de este puto mundo, no fastidies.-
-Dame el licor, me importa una mierda lo que estés haciendo.-
-No puedo, en serio, es parte del trago.-
-Dije que me lo des, no volveré a…-
Cartman ignora por completo las amenazas verbales del pelinegro y vierte el contenido de la botella en la jarra. Craig abre los ojos atónito y se acerca con intenciones hostiles hacia el gordo hijo de puta. Lo mataría a golpes por atreverse a retarlo en su misma cara, ¿Quién mierda se creía que era?
-¡Pedazo de pendejo, no vuelvas a joderme o te aseguro que…!-
-Mierda, Craig, me parece que todavía no entiendes lo que estoy tratando de hacer.- El castaño frena la frase de su enemigo extendiendo la palma de su mano en frente a él, clara señal de Stop. Notaba a leguas que Tucker estaba ebrio, porque en una situación normal su reacción sería quedarse callado y sacarle el dedo medio. Él era el estereotipo de borracho violento, pero como sea, necesitaba manipular a algunos idiotas para joder la vida de Kyle.
-Token y Clyde me dijeron que haga más de ésta cosa, pruébala y verás que utilizar todo el alcohol de esta casa en la mezcla valió la pena.-
-¿Crees que soy imbécil? Vi lo que le pusiste. Si quieres matar a Broflovski con eso, me da igual. Pero a mi no me vengas a romper las bolas.-
-Yo mismo probé un poco, no morirás, idiota. Ya te dije que Token y Clyde me pidieron que haga más, ellos ya bebieron. ¿Qué dices? ¿Eres tan marica que te da miedo probar?-
Si su intención era encabronar a Craig hasta la medula, provocarlo y hacerlo enojar de una manera cero por ciento agradable, lo estaba consiguiendo. El pelinegro da un par de pasos hacia adelante y dirige su mirada a la jarra, ahora que podía verla bien, se da cuenta del extraño color que tenía el liquido en su interior. Entrecierra sus ojos y se atreve a levantarla con ambas manos y a girar hacia Cartman, con seño fruncido.
-¿Qué eran las pastillas?-
Eric sonríe de lado, satisfecho y victorioso. Tucker caía en su juego, era un hecho que probaría el trago. No tenía caso mentirle.
-Anti-depresivos. Dale un sorbo, no te arrepentirás.-
De acuerdo. Craig cierra los ojos y le importa un carajo el mundo. Lleva sus labios al borde de la jarra y bebe a una velocidad impresionante. De a poco, saborea la bebida que quemaba su garganta al pasar y siente que sus papilas gustativas se deleitaban con gran rapidez gracias a la extrema dulzura de la mezcla de licores.
Cartman ahoga una carcajada en su garganta. Si Craig estaba ebrio y Kenny seguía su camino… apostaba sus bolas a que esa noche, Kyle no saldría intacto de la casa ni por casualidad. Los cuidados de Stan serían inútiles.
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