Enfado.

No podía más, Andrómeda está harta, el enfado que siente la supera así misma.

Siente tanto enfado que siente que la desborda, lo siente salir a chorros por sus poros.

Arroja ropa y lo estrictamente necesario a su baúl, no le importa estar yéndose de la casa en donde se crío. No le importa estar dejando para siempre a su familia, no le importa el hecho de que será borrada del tapiz familiar y será repudiada. Que perderá todos los lujos y comodidades de los que disfruta.

Porque el enfado la supera con creces, porque está harta de su estúpida y prejuiciosa familia.

Y le da igual que mientras baja las escaleras, su madre le grite que como se atreva a salir no podrá volver jamás, le da igual que su padre la rete diciendo que se quedará sin dinero y sin casa, le da igual la mirada de asco que le da su hermana Bellatrix y le da igual la mirada triste que le dedica su pequeña hermana Narcisa.

Porque está enfada, muy enfada. Enfadada con ellos por no saber ver lo que ella ve. Por no conocer la buena persona que es su Ted.

Porque a ella le da igual que sea un hijo de muggles y le enfurece pensar en como su familia lo trata y en ese comportamiento tan absurdo que tienen en cuanto a la sangre.

Es por eso que cuando sale de esa casa, la que fue su casa desde que tiene memoria, se siente mejor y el enfado la va dejando poco a poco, pero sin desaparecer del todo.