Hola ¿qué tal el fin de semana? Espero que bien :-)
Como ya sabéis todos los personajes pertenecen a JK Rowling, La Warner y cualquiera que haya pagado los derechos (esto es un poco repetitivo…)
¡Muchas gracias por todos los reviews que he recibido! Más de veinte… impresionante… Creo que el cambio de título le ha venido muy bien jejejejejejeje Es que… no sé si se nota pero… soy malísima poniendo títulos… ¡qué se le va a hacer! Es lo que hay… respecto a las respuestas a éstos… lo haré durante la semana porque hoy no me da tiempo… es que claro, me quedo viendo el partido de baloncesto y… ¡se me va el Santo al cielo! Por cierto… no sé si me ha quedado muy bien este capítulo pero… lo he intentando… yo… lo siento si no os gusta mucho… ¡prometo hacerlo mejor en el siguiente! ¡en serio!
Disfrutad de la lectura… Aio!
Muy bien, empecemos por el principio… ¿cómo se ha podido transformar en una chica? ¿en qué estaba pensando? – la profesora abría un baúl del que comenzaba a sacar diversos modelos del uniforme del colegio.
No lo hice a propósito se lo aseguro – miraba atentamente el montón de ropa que tenía en frente – fue un accidente.
¿Un accidente? – se acercó con un uniforme de la casa de los leones – creo que éste le quedará bien…
Tiene una falda, usted dijo que los uniformes también tenían pantalones…
Estamos en verano y hace mucho calor.
No me importa
Los pantalones son para el invierno Harry.
Ya le he dicho que no me importa, prefiero los pantalones por favor.
Lo siento pero no voy a poder complacerle; se tendrá que poner esta falda.
Está bien, está bien – cogió la falda con dos dedos de cada mano como si le fuese a morder - ¿cómo se pone uno esto?
Espere un momento… aún tengo una pregunta… y espero que me diga la verdad – se sentó a su lado en la cama y se puso muy seria. Inspiró y expiró ruidosamente para, aparentemente, reunir valor suficiente para realizar la pregunta.
¿Qué pregunta es? – Harry se sentía perdido; estaba seguro de que la profesora intuía la razón de ese cambio "repentino" de "personalidad". Tragó saliva recreando en su mente una respuesta que no implicase las palabras Hermione y besar en una misma frase.
¿Le gusta a usted?… le gusta… - parecía no encontrar la fórmula exacta para realizar la pregunta – Bueno… a lo que me refiero es a que si… si… ¡si le gusta algún chico! – preguntó de repente haciendo que su "alumno" se quedase totalmente blanco – No es nada malo – intentó reconfortarle – no se preocupe… no se lo diré a nadie – se acercó a él e hizo el amago de abrazarle, después de dudar un par de segundos, rodeó sus hombros completamente – a mi puede decírmelo… le prometo que le ayudaré – sonrió mientras le acariciaba la espalda para darle ánimos.
… - no podía articular ni una palabra. Su profesora pensaba que se había transformado en una chica para poder atraer a uno de sus compañeros. En realidad eso tenía bastante sentido porque… convertirse en mujer para atraer a otra pues… era difícil de explicar – profesora – susurró – no me gusta ningún chico – el aire no entraba en sus pulmones y parecía que una mano misteriosa le estaba estrangulando.
No importa de verdad… sólo es que no me lo esperaba… - siguió reconfortándole – después de ver cómo casi todas las chicas de cada una de las casas andan detrás de usted… bueno, espero que la decepción que se lleven no sea muy grande…
Usted no lo entiende… le aseguro que fue un accidente… no me gusta ningún chico… - ¿cómo podía hacerle entender que era precisamente lo contrario? ¡A él le gustaban las chicas! Sobre todo una en particular… - Hermione – susurró y en su cara apareció esa sonrisa bobalicona otra vez.
¿La señorita Granger le ayudó a llevar a cabo esta transformación? Vaya… sus dotes cada vez me sorprenden más…
Profesora… le estoy diciendo que no me gustan los hombres – empezaba a perder la paciencia.
¿Entonces por qué no quería que sus amigos se enterasen? – ella seguía en su mundo intentando explicarle el extraño comportamiento de su "alumno" – Si le ayudó la señorita Granger eso quiere decir que – ahogó un gritito al descubrir lo que ella creía era la causa potencial de ese accidente – no quiere que ellos le descubran porque la persona que le gusta es… ¡el señor Weasly!
¡¿Pero qué está diciendo! – se separó bruscamente - ¡No me gusta Ron!
Oh vamos… no importa en serio…
¡No me gusta!
Entiendo que al ser su mejor amigo quiera entablar una relación un poco más… digamos… estrecha…
¡No me gusta!
Bueno – se levantó de la cama – Haré todo lo posible para ayudarle a conquistarle – sonrió.
¡Que no me gusta! – se levantó de la cama – Esto que me ha pasado ha sido un accidente ¡un accidente!
¿No le gusta el señor Weasly? – preguntó extrañada.
¡De ese modo no! – en su mente aparecieron varias etapas de su futura vida. En aquellas imágenes siempre estaba la figura de Hermione pero, gracias a su profesora, se cambiaron rápidamente apareciendo el cuerpo de su pecoso amigo. Había llegado al momento en que, después de casarse, él le llevaba en brazos para compartir la cama matrimonial… - Ya le he dicho que me gustan las chicas ¡las chicas! Sobre todo una… ¡por eso estoy así! – tenía que controlar sus nervios… si seguía así le diría el nombre de ella…
Entiendo – siguió revolviendo entre otro montón de ropa – Entonces todo esto es porque le gusta la señorita Granger ¿verdad?
¡Exacto! ¡Me gusta Hermione! ¡Me gusta mucho! ¡Muchísimo! Creo que estoy enamorado de ella – se tapó la boca al instante. Era la primera vez que decía en voz alta que estaba enamorado de ella. A decir verdad nunca pensó que la atracción que sentía hacia ella fuese tan fuerte. Pero era verdad; la amaba. Después de haberlo gritado ahora se sentía muy feliz, tanto que sonrió como un niño pequeño.
Ya lo suponía – al final la profesora se decidió por unos pantalones vaqueros y una camisa; era ropa de una de sus sobrinas. Una vez se había quedado con ella y le había mostrado todo lo que había aprendido en el mundo muggle. Menos más que era bastante despistada y ahora podía darle algo a Chris para que se pusiera mañana.
¿Ya lo sabía? – preguntó extrañado – Entonces lo de Ron…
Era una broma – le sonrió mientras le acercaba las prendas – sólo quería que usted me lo confirmase. Así que por eso quiere estar en el dormitorio de las chicas ¿Verdad? – le miró con seriedad.
No… bueno… yo… - la mirada severa de su profesora le atemorizaba bastante – Está bien… sí, fue por eso… ¡pero le prometo que me controlaré!
Eso espero… no quiero que sus compañeras vengan a decirme que les ha estado espiando en el baño – sonrió – Creo que esto le vendrá bien – señaló a los pantalones – es femenino pero no es un vestido – le guiñó un ojo.
Gracias – estaba a punto de quitarse los pantalones cuando una necesidad urgente se apoderó de su cuerpo… exactamente de su vejiga - ¿dónde está el baño?
Ahí mismo – señaló una puerta – Pero…
Gracias – entró como una exhalación. Al entrar se bajó los pantalones como siempre había hecho después siguió la operación con los calzoncillos y, cuando iba a terminar la tarea, soltó un grito - ¿dónde? ¿dónde está? – preguntaba desesperado - ¿Cómo?
¿Está bien? – preguntó la profesora detrás de la puerta - ¿Me oye?
No está… - seguía de pie estático delante de la taza sin poder hacer nada.
¿Qué es lo que no está?
Lo que se supone que debería de estar…
Déjese de acertijos y dígame qué es lo que pasa.
Tantos años juntos… - su mente se había olvidado de la necesidad pero su cuerpo no así que… ocurrió lo que tenía que ocurrir.
¿Puedo entrar? – un gruñido apenas audible le dio a entender que podía hacerlo - ¡Por Merlín! ¿se puede saber qué es lo que ha pasado aquí?
Yo sólo quería… - la miró a los ojos – y ahora… no puedo… no sé… yo… ¡ha desaparecido! – miró hacia abajo.
¡Ah! Te refieres a… bueno, es normal… ahora eres una chica Harry. Y las chicas no tenemos eso – cada vez hacia más calor en el baño ¿o era la vergüenza que invadía a profesora y a alumno? – Imagínatelo…
Claro – pero bueno… ¿qué es lo que estaba pensando? ¡pues claro que sabía que al ser chica su "amigo" iba a desaparecer! Sólo que… no estaba preparado.
Será mejor que tome un baño – la profesora abrió el grifo del agua caliente – desnúdese – obedeció en el acto – tranquilo… no pasará nada… seguro que, dentro de poco, tendrá otra vez su aspecto normal…
Gracias – fue lo único que pudo decir al entrar en la bañera – siento haberla asustado pero es que… no me acostumbro… perdón…
No importa… aquí tiene una esponja. Será mejor que me vaya para dejarle un poco de intimidad – sonrió apenada y desapareció del baño.
Mira que asustarme así… - echó gel en la esponja – por supuesto que sé que las chicas no tienen esa parte… - comenzó a deslizarla por sus "nuevas y largas piernas" – tengo que acostumbrarme cuanto antes por que si no lo hago… voy a acabar de los nervios… - comenzó a masajearlas – aunque… tengo que ver el lado bueno… ahora puedo averiguar los entresijos de la mente femenina – soltó una pequeña risa – podré saber lo que piensa Hermione – las carcajadas comenzaban a nacer en su garganta – así sabré qué es lo que siente por mí – se levantó de la bañera - ¡y conseguiré que se me declare!
Lo que va a conseguir es que le recluya en lo alto de la torre de astronomía cómo siga diciendo esas cosas – la voz de la profesora sonó detrás de la puerta - ¿ha terminado de bañarse?
Eh… no, todavía no – se sentó rápidamente hasta que el agua y la espuma cubriesen por completo su cuerpo – Me queda poco – terminó de enjuagar sus piernas - ¡Vaya! Qué piernas más bonitas tengo… - realmente es la mente de un hombre atrapado en el cuerpo de una chica; si a eso le sumamos las hormonas revolucionadas de un adolescente… el resultado es un chico absorto memorizando cada una de las partes de una chica. Aunque la chica en cuestión sea él mismo – Y ahora… - subía lentamente hasta llegar a su vientre – ummmm parece que he hecho bastante gimnasia – Harry de siempre había sido un chico delgado y, después de estar tanto tiempo corriendo de un lado para otro, peleando a puñetazos si esa preciso y de todo el ejercicio que hizo en el Torneo, ahora tenía un vientre plano y ejercitado. No había que llegar al extremo de la "tableta de chocolate" claro pero… bueno, no estaba mal del todo. Todo eso traducido al cuerpo de una chica daba como resultado unos abdominales fuertes junto con un vientre liso. Pasó delicadamente la esponja por él y siguió frotando hasta que llegó a sus pechos - … - se quedó sin palabras. Antes de deslizar la esponja utilizó sus dedos. Volvió a descubrir el tacto suave y firme de la primera noche en la que descubrió que era una mujer. Como la otra vez su mano tembló al intentar pasar la esponja por esa zona. Totalmente desconcentrado terminó de bañarse – Y ahora el pelo – cogió champú y, antes de aplicárselo, lo olió. Olía a fresas. Le encantaba ese olor; sobre todo porque había estado presente durante sus once años. En definitiva, le recordaba a ella. Hermione. Suspiró y comenzó a lavarse la cabeza.
¿Ya está listo?
No… un momento por favor… ahora me voy a aclarar – después de unos minutos abrió al puerta con una toalla anudada a la cintura.
¿No cree que sería más conveniente atarse la toalla más arriba?
¿A qué se refiere? – normal… tantos años atándosela a la cintura…
Sigue sin darse cuenta de que es una mujer ¿Verdad?
¡Es cierto! Perdón… - se subió la toalla - ¿mejor así?
Sí. Ahora le voy a enseñar otra cosa – se acercó a él con una toalla más pequeña – será mejor que se ponga esta en la cabeza… está empapando todo el suelo.
Eh… vale… - cogió la toalla y se quedó mirándola como si tuviese manual de instrucciones en chino y él estuviese intentando traducirlo.
No sabe cómo ponérsela ¿verdad? – preguntó resignada la profesora.
¡Por supuesto! He visto miles de veces a Hermione con una toalla en la cabeza. Lo único que no sé cómo… cómo logra que parezca un turbante – hizo varios intentos para hacer algo medianamente decente pero siempre acababa con media toalla delante de los ojos.
Déjeme explicarle cómo se hace – cogió otra toalla - ¿ve? – en menos de tres movimientos consiguió hacer el "turbante" al que se refería Harry.
¡Vaya! Así que es así cómo se hace… - susurró mientras intentaba seguir los mismos pasos que realizó su profesora - ¡Listo! – después de cinco intentos y dejar un charco considerable debajo de él consiguió hacerlo.
Eh… sí, bien, lo ha conseguido – la profesora convocó una fregona para hacer desaparecer el estropicio formado por su alumno – Y ahora… aquí tiene la muda – las mejillas de la profesora eran de un rojo brillante.
Ah… - cogió primero unas braguitas blancas - ¿de dónde las ha sacado?
¿Acaso eso importa? - ¿cómo le dices a un alumno que la ropa interior que va a usar es la tuya? Por supuesto era un conjunto completamente nuevo y, después de hacer un par de arreglillos con la varita, totalmente adecuado para una jovencita de su edad.
Está bien… veamos… - controlando sus nervios se puso aquella prenda. A pesar de tener el aspecto de una chica y de estar completamente seguro de que aquello era por causas mayores, ponerse esa ropa le parecía bastante… raro - ¡Listo!
¿Está seguro de que se lo ha colocado adecuadamente? – le preguntó calmadamente la profesora.
¡Por supuesto! – parecía realmente ofendido por la pregunta.
Me refiero a que es la primera vez que se pone algo parecido y, probablemente, podría tener ciertos problemas – pareció dudar un momento - ¿por qué es la primera vez verdad? – no pudo reprimir unas cuantas carcajadas.
… No, la verdad es que no – la miró con toda la seriedad de que era capaz – alguna que otra vez… para saciar la curiosidad… pues… yo…
¡¿Qué! – ahora era el turno de reírse como un loco por la reacción de la profesora.
Perdone… no pude resistir el impulso…
No tiene importancia… aquí tiene el pijama – le tendió un de color rosa.
¿Rosa? ¿no tiene algo más…? Bueno, me refiero a que si no tiene algo menos… rosa…
Claro – cogió un camisón blanco corto – si prefiere puede dejarle este…
No, gracias. Aunque es muy bonito – a su mente apareció la silueta de cierta chica dentro de ese camisón – prefiero el pijama.
¿Por qué está tan colorado?
Por nada… sólo que me da vergüenza – sonrió nerviosamente. Menos mal que era una chica si no la profesora ya hubiese notado el porqué de su sonrojo.
Está bien, será mejor que descansemos… sólo quedan cuatro horas para el desayuno – se preparó para meterse en la cama – Mañana le seguiré explicando el maravilloso mundo femenino.
Gracias – sonrió - ¿puedo hacerle una pregunta? – estaba poniéndose los pantalones cortos del pijama.
Claro – miró a su "alumno" después de taparse con la sábana.
¿Qué pasará conmigo? – al ver que su profesora no entendía el significado de la pregunta volvió a preguntar – Me refiero a qué pasará conmigo… con Harry claro. Supongo que alguien preguntará dónde estoy… por lo menos Hermione y Ron ¿no?
No se preocupe, de eso de encargará el profesor Dumbledore – después de responder se quedó mirando a su nueva alumna.
¿Sucede algo? No me diga que me he puesto mal el pijama…
No, el pijama se lo ha puesto perfecto pero me he dado cuenta de que mañana tendremos que hacer algo para que se pueda poner la falda del uniforme…
¡No me diga que necesito adelgazar! Yo no me encuentro gorda por ningún sitio… aunque tal vez el trasero… - comenzó a mirarse en el espejo de cuerpo entero que tenía en la habitación – tal vez necesite otra talla ¿no?
No me refiero a eso – estaba atónita por el comportamiento de su alumno – Es por otra cosa.
¿Otra cosa?
Sus piernas
¿Mis piernas? Si son perfectas – las miró detenidamente ¿qué le podría pasar a sus piernas? Intentó compararlas con las de Hermione; parecían siempre tan suaves, tan bronceadas en verano, tan… libres de pelos antiestéticos… - ¡Ah! Se refiere a los pelos ¿no? – aunque ahora tenía el cuerpo de una jovencita aún seguía conservando partes de su antigua anatomía, es decir, tenía las ventajas de unas bien torneadas piernas femeninas con las desventajas de las piernas de un chico – Pero eso se quita… no hay problema – sonrió.
Sí pero… seguramente le parezca un poco doloroso…
No lo creo – se metió en la cama – Total… sólo es arrancarse unos cuantos pelillos… ¿tanto puede doler eso?
Lo comprobará mañana – la profesora se lo había tomado como algo personal – Buenas noches – se dio la vuelta y apagó la luz.
Buenas noches – respondió bastante asustado Harry. Sabía que había metido la pata, aunque no sabía ni cómo ni cuando.
Había amanecido un nuevo día y los rayos del sol se filtraban entre las ventanas de la habitación de los chicos de séptimo curso. Tres de ellos se incorporaron a la vez y, después de unas rápidas miradas a su alrededor, decidieron que debían usar el baño antes de que ciertos compañeros se levantasen. Todos los días eran iguales; sólo había tres duchas y eran cinco. Así que los tres que primero se levantaban eran lo que primero las usaban. Normalmente sólo podían entrar dos porque cierto moreno se levantaba antes que nadie pero, extrañamente, hoy no lo había hecho; su dosel estaba completamente cerrado. Sin más remordimientos se levantaron como un vendaval intentando no hacer ruido. Pero, aunque sus intenciones eran buenas, sus actos no correspondieron. En el camino se llevaron un par de frascos de pociones.
¡¿Qué demonios pasa! – el ruido había conseguido que cierto pelirrojo se incorporase de repente - ¿Harry? – miró preocupado hacia la cama de su mejor amigo - ¿Estás despierto? – corrió los doseles y descubrió la cama deshecha pero ni una señal de su moreno amigo – Seguramente ya habrá bajado… - se encogió de hombros y comenzó a aporrear la puerta del baño.
¡Ya era hora de que bajaras Ron! – una chica castaña estaba sentada en uno de los sillones leyendo un libro mientras esperaba a sus dos inseparables amigos - ¿Dónde está Harry? – preguntó al ver sólo al pelirrojo.
¿No está contigo?
¿Tú le ves en alguna parte? No lo he escondido debajo de la falda…
Más quisiera… - susurró logrando que su amiga no lo oyese – Tal vez ya haya bajado a desayunar ¿no?
Supongo – se encogió de hombros – Será mejor que probemos… - juntos se dirigieron al Gran Comedor.
¡Hola chicos! – les saludó Neville una vez que entraron - ¿sabéis dónde está Harry? No lo he visto esta mañana…
¿No ha bajado a desayunar? – preguntó Hermione preocupada.
Ya habrá terminado… - respondió Ron sin darle apenas importancia – Será mejor que desayunemos y seguro que después nos lo encontramos en el aula de pociones, no te preocupes.
Prefiero ir a buscarle si no te importa Ronald – le informó casi enfadada a su amigo.
Señorita Granger, señor Weasly ¿podrían acompañarme un momento? – Dumbledore había llegado a su altura.
¿Es sobre Harry? ¿le ha pasado algo?
Tranquila señorita Granger, todo tiene una explicación – sonrió el anciano.
Muy bien ¿qué es lo que ha pasado? ¿y dónde está Harry? – preguntó Hermione nada más entrar en el despacho del director.
Tranquilícese no ha ocurrido nada grave. El señor Potter ha sido enviado a un campo de entrenamiento y estará allí por un tiempo indeterminado.
¿Por qué no nos ha dicho nada?
Porque le informé ayer mismo por la noche – respondió Dumbledore – si él lo hubiese sabido antes estoy completamente seguro de que les hubiese avisado.
Pero ¿ahí no correrá ningún peligro verdad? – preguntó nerviosa Hermione.
No se preocupe está seguro. Hay una parte bastante importante de La Orden vigilándole.
Menos mal…
Así que no le veremos en bastante tiempo ¿no?
Eso es señor Weasly, pero no se preocupen les mandará alguna que otra carta – sonrió – de todas formas tienen que encontrar una forma de que sus compañeros no se enteren de lo que realmente pasa…
No se preocupe… les diremos que ha tenido que volver con su familia por algún motivo que no les importa.
Muy bien señorita Granger. Ahora creo que deben volver al Gran Comedor – se levantó de su silla para acompañarlos hasta la puerta – seguro que le ven antes de lo que creen – sonrió misteriosamente – Que tengan un buen día – los dos integrantes de la casa de los leones desaparecieron por las escaleras.
Espero que Harry esté bien – susurró Hermione.
¡Me he dormido! – gritó Harry incorporándose de golpe en la cama.
