Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de S. Meyer, yo sólo sueño y me divierto con ellos.
¡Hola preciosas!, aquí estoy de nuevo y espero que estéis preparadas para lo que se nos avecina….(baba)…
Por cierto, recuerden que este minific es rated M. Este capítulo contiene escenas de sexo explícito. Lean bajo su responsabilidad... eh!.
¡Disfrútenlo!
Capítulo 4. ¿Luna de miel o luna de hiel?
- ¿Lo llevas todo? ¿El acido fólico, las pastillas para los vómitos, ropa interior sexy? - preguntó Rose a Bella mientras caminaban por el aeropuerto de Seattle cogidas del brazo hasta donde estaban reunido el resto.
- ¡Rose! - exclamó Bella con cara de pocos amigos. - No se tú pero yo me la pienso pasar visitando las cataratas y todo las atracciones que ofrece..
- ¡Vamos, Bellita! ¿ni si quiera vas a provechar la noche de bodas? - le preguntó haciendo un gesto sugerente con las cejas…
- Hum….¿no? - le contestó categóricamente. - Por si no lo recuerdas estoy enfadada con él, no me voy a tirar a sus brazos en la primera de cambio.
- No seas tan dura, Bella. Siempre puedes vengarte disfrutando de una apasionante noche de bodas, y cuando se relaje…¡zas! El azote - le dijo con un brillo maléfico en los ojos…
- ¿A qué te refieres? - le preguntó con curiosidad mientra a lo lejos veía a Edward junto al resto del grupo mirando a qué hora y cuál era la puerta de embarque para su vuelo.. No pudo evitar que el estomago se le contrajese, ¡se había casado! Y, aunque aparentemente lo hacía obligada, estaba más que encanta de que Edward fuera su marido… Eso sí, no pensaba ponerle las cosas tan fáciles, se las tendría que currar un poquito…
- Pues, tú déjale pensar que le has concedido tu perdón, y de camino lo disfrutas… y por la mañana, intenta levantarte antes que él, si es que puedes, y te largas sin decir ni mú..
- Pero Rose, eso le preocupará…- dijo Bella preocupada..
- ¿Y..? - le contestó ella con otra pregunta, - Tú ese día ve a disfrutar de las maravillas del Niágara, que te busque, o que te espere y cuando regreses… bueno, ya sabrás tú cuando regreses como te las apañas..
- Ah… Roselie Swan, eres un demonio, pobre mi cuñado - dijo llevándose la mano al pecho…
- Cullen, querida, Rosalie Cullen - la corrigió orgullosa..
- ¡Tu está encantada! - la acusó…
- Y tanto, querida Bella, esta noche no pienso dejarlo ni respirar, eso sí, después de tenerlo como esclavo todo el día. Observa y aprende, pequeña - dijo casi llegando a ellos.
- ¿Bueno qué, ya sabes por dónde tenemos que embarcar o tengo que buscar un asistente?, lo digo porque he visto a uno que está buenísimo allá atrás - preguntó Rosalie a su esposo con aire despreocupado mientras a Emmett parecía que le iba a explotar la cabeza..
- Para tu información, mi querida esposa - le contestó él con voz acerosa.. - nuestra puerta de embarque es la 7 y déjate de asistentes, que conmigo ya te digo que te sobra… igual no das la talla…
- ¡Uuuuhhh! - Exclamaron Bella y Alice sin poder evitarlo; ese abucheo es lo que hacían siempre que discutían con ellos antes de que se reconciliaran en la isla..
Rose se cuadró de hombros y poniéndose a su altura, y tan cerca de su boca que casi podía rozar sus labios, susurró sin titubear un ápice:
- Ignoraré lo que acabas de decir, porque si de lo que hablamos es de tallas, digamos, por decirlo de algún modo… - se separó para mirarse las uñas - no tienes el record de las que he conocido..
- Asssshhhhh…- sisearon los otros Cullen ante la insinuación que Rose acababa de hacer. Emmett tragó en seco, y no por lo perturbado que lo había dejado tener sus labios a escasos milímetros, después de dos semanas de sequía, sino por rematarlo atentando contra su miembro viril; su querido, admirado y adorado miembro viril, que lo dejó con la garganta seca…
- Y ahora, querido esposo, - continuó Rosalie con su tiro de gracia,- toma mis maletas, que si no me equivoco… en menos de diez minutos tenemos que abordar…- lo miró con una ceja arqueada. - ¿o eres tan poco hombre qué dejarás qué tu esposa embarazada cargue con todo?
Bella y Alice trataban de amortiguar la risa mientras los hermanos Cullen abrían los ojos de par en par esperando la respuesta del hermano… Respuesta que nunca llegó, ya que Rosalie se adelantó y abrazó a sus hermanas para despedirse provocando que éste, automáticamente, comenzaran a cargar con su maleta y las tres que llevaba ella más el neceser, a parte de mantener los billetes de avión agarrados con los dientes…
-Bueno, espero que hayas aprendido pupila - le dijo divertida a Bella mientras la abrazaba y la besaba con cariño para despedirse. - Ya verás cuando sarga del letargo y quiera demostrarme lo equivocada que estaba - le volvió a susurrar cómplicemente.
- Eres un bicho, pero he tomado nota..- le dijo antes de besarla por última vez. - Rose, diviértete, ya me contarás a la vuelta…
- Descuida… - le dijo antes de besar también a Alice - Esposo, ¿qué, no puedes? - le preguntó para volver a burlarse mientras le guiñaba un ojo a Bella.
- Mmmmh… sis quej puejoo - medio balbuceó Emmett que aún tenía la boca ocupada sosteniendo los billetes.
- Bueno chicos, espero que os comportéis. Ya nos veremos a la vuelta - se despidió también de los chicos y haciendo un gesto con la cabeza hacia Emmett, le hizo seguirla cual perrito faldero..
Bella y Alice seguían aguantando la risa mientras veían a Emmett batallar con todos los bultos mientras su hermana, como toda una diosa, balanceaba sus caderas de una manera sugerente delante de él hasta perderse al fin por la puerta número siete…
- Ni sueñes que me tratarás de esa manera, señora Cullen - le susurró Edward a Bella sobresaltándola…
- Cullen solo en papeles, querido, yo soy y siempre seré Swan, Bella Swan, no lo olvides - le corrigió con los ojos entrecerrados…
Edward le mantuvo la mirada hasta que finalmente Alice los interrumpió…
- Bueno chicos, nosotros también nos vamos - les dijo acortando la distancia entre ella y su hermana y fundiéndose en un cariñoso abrazo.
- Pásalo bien, Bella… y trata de arreglar las cosas con Edward, sería una pena que no aprovecharas ese magnífico viaje para disfrutar junto al hombre que amas - le susurró antes de besarla por última vez..
- Lo sé…- le contestó ella con los ojos humedecidos. Alice, a pesar de ser una alocada, era sin duda la que tenía mejor corazón. Ella si que había sabido perdonar a Jasper, aunque en su favor, Jasper también había sabido ganarse el perdón de ella.. - Sólo le haré sufrir un poquito, aunque, estoy segura que él tampoco me lo pondrá fácil, ya sabes como es…- le dijo con una tímida sonrisa..
- ¿Te alegras? - le preguntó Alice en un susurro para que nadie las oyese..
Bella miró hacia su chico que también se despedía de su hermano y no pudo evitar que cientos de mariposas revoloteasen en su estomago. ¡Era tan guapo! Y se veía tan seguro a pesar de su juventud, que no pudo más que admitir que se sentía afortunada. Justo en ese momento él se giró a mirarla y cuando sus miradas se cruzaron supo que había hecho lo correcto, más cuando él, involuntariamente e impulsado por todo lo que ella le hacia sentir, esbozó una pequeña sonrisa al haberla pillado mirándolo, lo que la hizo sonrojarse a ella antes de mirar de nuevo a su hermana, que con los ojos emocionados, fue testigo de ese momento mágico.
- Si Alice, si me alegro de haberme casado con él..
- No sabes cuanto me alegra oír eso, Bella. Te deseo toda la felicidad del mundo, y… aunque lo hagas sufrir un poquito, regresad reconciliados para que podáis enfrentaros juntos a la aventura de ser papás.
Bella le sonrió e instintivamente se llevó una mano a su inexistente tripita… momento que también pilló Edward, que emocionado, no pudo evitar sonreír esperanzado.
- ¿Ves como ella también lo quiere, Edward? - le dijo Jasper que también había sido testigo del momento. - Ella te ama, recuerda eso hermano, sólo que está muy sensible y todo esto la ha superado un poco; ten paciencia, y en cuanto tengas la oportunidad, déjale claro que la amas a ella y a vuestro bebé, es lo que ella necesita saber…
- Lo sé…- contestó él llevando una mano a su alborotado cabello. - Bueno, será mejor que os larguéis ya o perderéis el vuelo. Nos vemos a la vuelta, que os divirtáis y cuida de mi cuñada. Aunque, tú si que eres afortunado, Alice es una gran mujer..
- Si lo soy hermano, al menos ella no es tan vengativa como las hermanas…- sonrió y le dio una palmada en el hombro dándole ánimo. - Y no desesperes, Bella es también una mujer excepcional, sólo dale tiempo a que ella misma digiera su nueva situación...
Después de que Jasper se despidiese de Bella y a su vez Alice de Edward, los dos desaparecieron de lo más felices a su destino dejando a la parejita a la espera de su vuelo..
- Bueno, aún falta media hora para abordar,¿te apetece tomar algo? - preguntó Edward con seriedad, pero tentativamente.
Bella reconocía que no era el mejor momento que estaban viviendo, por un lado, él la había defraudado a ella y por otro lado, ella misma lo había defraudado a él… y esa tensión se palpaba en el aire, caminaban sobre una fina línea entre el éxito o el fracaso de su relación…
- Hum… si, un zumo me vendría bien - dijo sin mucha emoción en la voz, pero dando ese pequeño paso para que él, al menos, no se sintiera tan incómodo…
Edward dejó escapar el aire, que inconcientemente había retenido y cogiendo las dos maletas que llevaban, la invitó a caminar hasta la cafetería..
- Yo puedo con mi maleta - no tardó en protestar ella, - apenas llevo algunas mudas - le dijo para molestarlo un poquito...
- Yo llevaré las maletas Bella, y no empecemos una discusión… - le dijo con voz firme. -Hazte cargo tú de los billetes - le pidió.
- Si wana, a sus ordenes - le contestó ella burlona tomando los billetes que él cargaba en una mano junto a una de las maletas. - Cuanta confianza deposita en mi..
- Bella…- pronunció su nombre a modo de advertencia.
- ¡Qué!- exclamó ella, - no me crees capaz de llevar la maleta no pensé que me creyeses capaz de hacerme cargo de los billetes - le atacó..
- Dios, dame paciencia, porque la voy a necesitar…- musitó Edward mirando hacia el techo. Bella no pudo evitar morder sus labios tratando de disimular la risa al verlo tan teatral pero enarcó una ceja cuando esté volvió a fijar la vista en ella..
- ¿A ti..?, te aseguro Cullen, que a quién más le tiene que dar paciencia, es a mí - le contestó ella y agitando los billetes, a modo de abanico, comenzó a caminar, esbozando una sonrisa, hacia la cafetería..
9 horas más tarde en un romántico hotel en la riviera Maya….
- Oh Jasper, esto es una maravilla - gritó Alice emocionada entrando en cada una de las estancias que la suite presidencial tenía, con una exquisita decoración típica maya.
- ¡Wow! - exclamó Jasper tan impresionado como ella.. Los vivos colores, la madera de los muebles, los tapices, y alfombras le daban un aire tan romántico y alegre al mismo tiempo..Tan como eran ellos, definitivamente, los papis habían elegido a conciencia..
Después de curiosear un poco y ya más calmados, Jasper se acercó a Alice que, con una sonrisa de oreja a oreja y canturreando felizmente, colocaba la ropa en el clóset.
-No me puedo creer que estemos casado - le susurró abrazándola desde atrás. - eres mi esposa, no me lo puedo creer- volvió a susurrar emocionado apretándola un poco más fuerte y rodeando su estomago, donde, con suavidad, comenzó a hacer circulitos.- no me puedo creer que vayamos a ser papás…
- Ni yo - susurró ella dejándose caer sobre el pecho de su recien extrenado marido, disfrutando de esas caricias, del cálido roce de su aliento, de esas suaves cosquillas que su respiración le provocaba en su cuello…
- Te he echado de menos, mucho…- volvió a susurrar mientras comenzaba a besar la piel de su cuello, - he extrañado tu calor en mi cama, - siguió diciendo sin dejar de besarla por aquí, por allá. Alice, mientras tanto, se dejaba invadir de todas esas sensaciones que su cuerpo experimentaba cada vez que Jasper comenzaba a acariciarla, con movimientos lentos, suaves, muy sensuales y sugerentes…
Esas dos últimas semanas, aunque ellos habían hecho las paces, decidieron no intimar más allá de los besos apasionados que se robaban; la dicha que sentían de estar juntos era ensombrecida ante la situación que sus hermanos estaban viviendo, y un poco, por solidaridad a ellos, decidieron no dejarse llevar por la pasión hasta la noche de bodas; de esa manera, también la hacía especial, y así estaba siendo...
-Yo también te he extrañado, mi amor - dijo Alice girándose de manera que quedó frente a él, - extrañé tus besos… - y se acercó hasta rozar sus labios mientras sentía las manos de su Jasper deslizarse de su espalda a su cintura y de esta a sus nalgas, para apretarlas de manera que sus cuerpos se pegaran como si fuera uno solo. - …Extrañé tu olor… - y dejando un camino de besos, llegó hasta su cuello donde inspiró profundamente para colmarse de su aroma. - …Extrañé el calor de tu cuerpo… - y diciendo eso, comenzó a desabrochar lentamente, mientras seguía besando su cuello, los botones de su camisa hasta hacerla desaparecer. Jasper profirió un gruñido cuando la lengua de Alice comenzó a recorrer su pecho, mientras sus pequeñas manos acariciaba cada una de las líneas que dibujaba su torso, - …Extrañé sentir como tu piel se estremece a mi contacto - y en ese instante toda la piel se le fue poniendo de gallina…
- Alice… - susurró Jasper mientra todo su cuerpo se despertaba ante la calidez de sus caricias, ante la sensualidad y la armonía de su voz… - …no puedo desearte más de lo que ahora te deseo - le confesó tomando esta vez él la riendas y llevando una de sus manos a su nuca, la obligó a estirar su cuello, donde se enterró sin piedad provocando que Alice comenzara a gemir de placer ante su impetuosidad y la maestría de sus caricias…
Con la misma sensualidad con la que ella comenzó a desnudarlo, Jasper continuó desnudándola a ella. Su camisa voló por los aires junto a su sujetador, dejando a su merced esos deliciosos pechos con los que se enloquecía; continuó deshaciéndose de sus pantalones para dejarla sólo y exclusivamente, con unas pequeñas braguitas, mientras él mismo se quitaba los suyos…
- Eres tan hermosa…- le susurró cuando la tomó entre sus brazos a estilo novia y con delicadeza, como si fuera de cristal, la depositaba en la cama para seguirla él, que manteniendo todo el peso sobre sus brazos, comenzó a deslizarse sobre ella provocando que sus sexos, ansiosos por ser atendidos, comenzaran a palpitar...
- Te amo... - susurró ella con la voz jadeante mientras sentía como todo su cuerpo se cargaba de nuevo de esa electrificarte ola de placer. Un placer que no alcanzaría su máximo nivel hasta no estar completamente conectada con él, pero que la mantenía en una bruma de lujuria, de deseo desenfrenado, que la hizo arquearse para sentirlo más…
- Alice… - siseó su nombre al sentir como su miembro era confrontado, y totalmente enfebrecido, se deshizo de las únicas prendas que no les permitían unirse, para con una torturadora lentitud, comenzar a adentrarse en ella abrasándose con el calor de su interior. - te amo…- le susurraba mientras con la misma lentitud, comenzaba a retroceder haciéndola gemir de placer- te amo..- volvió a susurrar y de nuevo se clavó en ella , manteniéndose unos segundos para disfrutar de esa bruma de lujuria que también lo poseía…
- Oh,…Oh Dios…- gimió Alice totalmente entregada a cada una de sus arremetidas; estremeciéndose ante cada azote de placer que esa tortuosa penetración le estaba provocando; hasta que ya no pudieron más y llevados por la necesidad que los azotaba, Jasper comenzó a penetrar con más rapidez, con más fuerzas; sin dejar caer ni un solo gramo de su peso en su mujer, pero sintiéndola desde la cabeza hasta los pies; unos pies que lo abrazaban por la cintura lo que hacia las penetraciones mas profundas hasta, finalmente, acabar los dos rendidos ante un placer desbordante, una entrega total, el paraíso personal al que llegaban en cada encuentro…
- Te amo, mi vida…- susurró Jasper mientras la atraía hacia su pecho y comenzaba a acariciar su cabello.. - no se lo que hubiese hecho si te hubiese perdido Alice, nunca más me dejes así, creí que me moriría…
- Jasper…
- Promételo Alice, no te vayas sin hablar conmigo, aunque me cueste reaccionar - le pidió avergonzado..
- Esta bien amor, lo tendré en cuenta…- le contestó ella divertida pero comenzó a bostezar, sin duda el embarazo comenzaba a hacer de las suya…
Jasper sonrió al ver a su hiperactiva esposa cayendo como una niña pequeña…- Sabes, soy verdaderamente afortunado. Te tengo aquí, media adormecida entre mis brazos y no puedo evitar pensar en como le estarán yendo a mis dos hermanos…
Alice se removió un poco y se apoyó de su pecho para mirarlo.
- Hombre, podría jurar que Rose se lo tiene que estar pasando de muerte - rió provocando que Jasper le siguiera - a ella le encanta mortificar a Emmett pero él es capaz de ponerla a mil, te lo aseguro…- volvió a reír con más ganas - ¿te imaginas que lo tenga esposado en la cama? - esta vez Jasper comenzó a carcajearse..
- Me lo imagino, me lo imagino, de Rose, me espero cualquier cosa…- contestó él entre risas…
- Son Bella y Edward quienes de verdad me preocupan, - susurró ella borrando su sonrisa - Bella es joven y Edward, pues Edward a veces no tiene la paciencia para una carácter como el de Bella… Aunque estoy segura que el amor que se procesan podrá con todo lo malo, ya lo verás…
- Me alegro que tú no seas tan vengativa - le susurró él con una sonrisa y besando su frente…
- No te alegres tan pronto, cariño - le interrumpió con una sonrisa maliciosa. Jasper la miró con recelo…
- ¿A… a que te refieres? - le preguntó cautelosamente…
- A que tú también tendrás tu castigo, mi querido esposo, - le susurró melosa antes de ponerse a horcajadas sobre él y comenzar a besarlo.
- Ah…si…- susurró él sugerente y con una carga de sensualidad en la voz…
- Ajam…- le respondió mordiendo su labio - …aprovéchate esta noche, mi amor, porque mañana…
-Mañana…- musitó Jasper sin ser conciente nada más que de los labios y del cuerpo de su preciosa esposa sobre él…
- Mañana me llevarás todo el día de compras, quiero recorrer todas la boutiques de la riviera….
- ahhh….- trató de quejarse él pero ella se apresuró a tomar sus labios y fundiéndose en ellos, comenzó a deslizarse sobre el cuerpo de Jasper, hasta que esté no pudo resistir más y la tomó de nuevo.
Si el precio que tenia que pagar por compartir su vida con tan extraordinaria y apasionada mujer, era ir de compras al día siguiente, con gusto lo pagaría; la llevaría a tantas tiendas, que ella misma le imploraría que regresaran al hotel…
Mientras tanto, en un romántico hotel de Las Vegas…
- Es espectacular, Emmett…¡ven, mira que vistas! - le pidió Rose desde la terraza de la Suite.
- Iré cuando termine de dejar todas estas malditas maletas en la habitación - se quejó él mientras seguía cargando con ellas..
Rose no pudo evitar reír por lo sumiso que se estaba portando, aunque ya comenzaba a dar señales de estar perdiendo la paciencia, algo que ella esperaba con entusiasmo...
- Avisa si necesitas ayudas, igual tus músculos solo están de adorno - se burló ella y desde el interior de la habitación se escuchó un gruñido.
- ¿Se puede saber que es lo que llevas en esas maletas, Rose?, vamos a estar dos semanas no nos quedamos a vivir - le dijo él cuando llegó por fin a la terraza…
- Pues… mis vestidos, mis zapatos… en fin, todo lo que una mujer necesita…
De pronto tocaron a la puerta.
- Vaya, ¿quién será…?- preguntó Rose asombrada mientras comenzaba a masajearse la nuca, sin duda, el viaje le estaba pasando factura…
- Yo voy a ver quién es. - se ofreció él pero antes se acercó a ella…- Estás cansada… - le susurró muy cerca de su cuello lo que la hizo estremecer…- ¿por qué no te das una ducha mientras yo miro que quieren…?
- Oh si, una ducha me vendrá de maravilla…- le contestó ella, que por un momento, se dejó llevar por las sensaciones que la cercanía de Emmett le provocaba esperando que él acortara la distancia y de una vez comenzara a acariciarla…
- Ve entonces - dijo de pronto separándose de ella - voy a pedir también algo al servicio de habitaciones, ¿quieres algo en especial? - le preguntó dejándola con la miel en los labios...
- Vaya Emmett, que amable estás… - le dijo con ironía sintiéndose frustrada. Pero él, sonriendo satisfecho por tenerla como a él le gustaba, ansiándolo, caminó hacía la puerta como si nada mientras oía como ella murmuraba algo y se metía al fin al baño…
Rose no tardó en desnudarse y meterse en la impresionante ducha donde dejó que el agua caliente desentumeciese su cansado cuerpo y la relajase, aunque no dejaba de darle vueltas a la actitud de Emmett. ¿Se habría enfadado?, se preguntaba mientras enjabonaba su cuerpo entreteniéndose sobre su vientre plano; claro, seguro era eso; se contestaba ella misma con cierto temor, aunque le asombraba el auto control que estaba teniendo… Ella siempre había sabido seducirlo, y a pesar de que se burlaba en cuanto tenía ocasión de él, también se la pasó provocando situaciones en las que se rozaban accidentalmente.
Pero de pronto, el tacto de otras manos sobre su piel la sobresaltó…
- ¿Pensabas ducharte sin mi? - le preguntó Emmett con la voz ronca pegándose a ella desde atrás…
Rose cerró los ojos en el acto y una pequeña sonrisa se dibujó en su cara mientras sentía todo su cuerpo despertar ante esa simple caricia…
- A decir verdad, pensé que no vendrías…- le contestó sinceramente…
- Nadie me reta como lo has estado haciendo tú todo el día y queda impune, cariño, quieres comprobar si doy la talla….- y con un sutil movimiento, hizo que notara su erección con su trasero…
- Mhhh…- gimió Rose dejando caer su cabeza contra el pecho de él mientras sentía como las manos de Emmett comenzaba a ascender desde su vientre hasta sus pechos y los abarcaba deliciosamente haciéndola vibrar…
- Adoro tu cuerpo Rose…- musitaba en su oído mientras seguía masajeándola…- eres una diosa para mí…
- Mmmmhh…- gimió de nuevo Rose, cada segundo que pasaba la necesidad de tenerlo crecía más en su interior…
De nuevo una de las manos de Emmett abandonó el pecho y lentamente, mientras el agua los empapaba, descendió hasta llegar a su centro..
- Emmett… - su nombre brotó de los labios de Rose con admiración al sentir como él, sin dejar de acariciar y pellizcar suavemente uno de sus pechos, tanteaba con sus dedos en su sexo haciéndola retorcer de placer…- Oh si….
- Dime ahora si no doy la talla Rose…- le pidió con firmeza mientras seguía masajeando su sexo haciéndola delirar - dime si no conozco tu cuerpo como si fuera hecho sólo y exclusivamente para mi…
- Si…si…si…- gemía ella mientras seguía retorciéndose..
- ¿Si qué? - le preguntó pero esta vez dejó de acariciarla pero sin apartar sus dedos lo que la hizo gimotear…
- Si das la talla, más que la talla mi amor…- le confesó totalmente necesitada y solo eso le bastó a Emmett para hacerla girar y una vez frente a ella, estrellar sus labios con los suyos con verdadero frenesís…
- Te amo Rose… te amo…- le susurró antes de impulsarla por la cintura y hacer que lo abrazara con las piernas…- y no sabes cuanto te he necesitado…
- Y yo…- le contestó ella mientras sentía como todo su cuerpo se estremecía anticipando lo que venia… ansiando que de una vez, él entra en ella y la llevara a alcanzar otro de esos espectaculares orgasmos a los que la hacía llegar…- Hazlo, Emmett, tómame, no me hagas rogártelo…
- Debería hacerlo… - le susurró llevando su labios a los pechos de Rose provocando que ella echara la cabeza hacia tras mientras él la sujetaba por las nalgas y la balanceaba provocando que sus sexos desnudos se acariciaran el uno con el otro, lo que hacía el momento mucho más excitante y necesitado - …te has portado mal conmigo.. - continuó diciéndole..
- Y tú… estamos a la par - le contestó ella pero si poder evitarlo por más tiempo fue ella la que moviéndose hizo que su miembro la penetrase provocando que los dos gimieran de puro placer….
- Oh Rose…- musitó Emmett mientras, apoyándola contra la pared, comenzó a penetrarla, deleitándose con cada uno de los gemidos que su hermosa esposa profería para él… - Recuerda esto Rose, recuerda que sólo yo puedo hacerte sentir así… - y tomándola con fuerza la llevó de nuevo a un glorioso orgasmo, otro más que demostraba que estaban echo el uno para el otro…
Emmet, después de que ambos explotaran de puro placer y acabaran de ducharse entre risas y caricias… la tomó en brazos y la llevó a la cama. Había sido un día verdaderamente extenuante y Rose, a pesar de su fortaleza, se veía bastante cansada..
- ¡Toma, Rose! - le ofreció Emmett un racimo de uvas mientras ella se acomodaba entre almohadones. - come algo, el servicio de habitaciones nos ha regalado una cesta de bienvenida..
- Gracias, de verdad que tengo hambre - contestó ella risueña.
Emmett no tardó en preparar toda una ensalada de fruta y aunque para él se sirvió una capa de champán, a ella le puso un jugo para brindar…
- Por que tengamos un matrimonio lleno de dicha y que nuestros hijos nos llenen de felicidad…- dijo Emmett antes de estrellar su copa contra la de su mujer..
Rosalie no pudo evitar que los ojos se le llenasen de lágrimas al oírlo. - ¿Tú también lo quieres?…- le preguntó con un hilo de voz después de llevarse el jugo a sus labios..
- Los amo a los dos Rose, y siento que no fuera la impresión que di, sé que no estuve a la altura de lo que esperabas, pero para nada me siento forzado. Ni al matrimonio, ni mucho menos a ser papá - le dijo esto último llevando su mano a su liso vientre…
- ¿De verdad?…- preguntó insegura con las lágrimas al borde..
- De verdad mi amor, siento haberte hecho dudar de algo así…
- Oh Emmett, te amo…- le dijo ella poniéndose de rodilla para abrazarlo con fuerza.. - no sabes lo feliz que me haces..
- Y no sabes lo feliz que me hace saber eso…- le contestó él que tomándola por la cintura, la atrajo hasta besar sus labios de nuevo…
Después de otra sesión de besos apasionados, finalmente se separaron.
- Y ahora a dormir, Señora Cullen - le propuso él después de quitar la bandeja con las copas y la fruta. - debes de estar agotada y has de cuidarte, ahora más que nunca - dijo acomodándose a su lado con una sonrisa radiante en su rostro…
- No…no quiero, es nuestra noche de bodas.…- dijo intentando no bostezar pero que fue imposible de evitar. Emmett sonrió al verla y con cariño la acurrucó entre sus brazos…
- Tenemos muchos días por delante mi amor, te aseguro que haré de todas ellas, una noche de boda - le susurró besándola de nuevo…- además, - continuó diciendo una vez que se separó para respirar - estamos en Las Vegas, mi amor, mañana nos la pasaremos disfrutando de todo lo que esta ciudad nos ofrece.
- Oh si…si… me muero por ir al casino, ¿por qué iremos, no? - le preguntó entusiasmada.
- ¿Qué si iremos?, cuenta con ello preciosa, mañana quemaremos las mesas - le dijo divertido provocando que ella riera. - Pero ahora a dormir, sino, no tendrás fuerzas para seguir maltratándome mañana…- le bromeó.
- Descuida cariño, ya veré como convertirte en mi esclavo…
- Ok, -le respondió él, - yo seré tu esclavo durante el día - y apretándole sugerentemente una nalga continuó - y tu será mi esclava en la noche….
- Mmnnnhh…- gimió ella ante su caricia…- de acuerdo… creo que me voy a divertir… y mucho…- musitó ella pero de nuevo un bostezo le hizo sonrojase..
Emmett comenzó a reír al ver como cada vez le costaba más tener los ojos abierto… - Anda ven, - le dijo atrayéndola a sus brazos, - vamos a dormir que mañana será el primer día de nuestra nueva vida juntos…
Y así, los dos abrazados se sumieron en un sueño profundo y reparador y que los haría amanecer como una feliz pareja de recién casados...
Mientras tanto, en un romántico y espectacular hotel en Niágara Falls…
-¡Oh, Dios mío! – exclamó Bella cuando entró a la habitación y vio que desde el salón de la suite como de la habitación, tenía una panorámica perfecta de las cataratas. – no me lo puedo creer, es… es… ¡espectacular!- dijo correteando de un lugar a otro cual niña en un parque..
Edward no pudo evitar sonreír al verla tan contenta, había echado tanto de menos esa sonrisa sincera y ese brillo tan especial en los ojos… Sólo esperaba que este viaje les ayudase a arreglar sus diferencias. La amaba con toda su alma y este pequeño tiempo que llevaban separados le estaba destrozando. Puede que la idea de ser padre en un principio le sorprendiera, pero en estos momentos, se sentía el hombre más afortunado del mundo ¿Cómo pudo tan siquiera pensar que un hijo les vendría grande? Si no concebía la vida sin ella, que todo su futuro lo planeaba junto ella y para ella y que si en algún momento pensó tener hijos, era con ella con quien quería tenerlos. ¿Cómo pudo ser tan idota?...se lamentaba al verla mirando emocionada hacia esa maravilla de la naturaleza.
Llevado por ese sentimiento de agradecimiento por de tenerla de nuevo, se fue acercando a ella y sin poder evitarlo, la tomó por la cintura abrazándola desde la espalda. Todo su cuerpo se estremeció al sentirla, tan pequeña, tan frágil, tan delicada y toda suya. Tal era la necesidad que sentía de tenerla entre sus brazos que no pudo evitar cerrar los ojos para retener en su memoria cada escalofrío que le recorrió al sentirla..
Bella, que por unos minutos se había olvidado por completo de que Edward estaba allí con ella, se sobresaltó cuando sintió las manos de Edward abrazándola. Y aunque no pudo evitar estremecerse al sentir su calor, pues llevaba más de dos semana ansiando sentir sus brazos, se obligó a envarase. No podía flaquear a la primera de cambio, realmente se sentía dolida; y no sólo por obligarla a casarse, sino por el hecho de hacerla sentir tan culpable; porque sí, en realidad ella se sentía culpable de que se vieran así; era ella la que había fallado, aunque hubiese sido involuntariamente y fueron sus desafortunados comentarios lo que la hacían sentir así.
- ¿Qué crees qué estás haciendo? – Dijo Bella tratando de sonar firme, aunque por dentro tenía el corazón a punto de estallarle.
- Bella….- musitó entristecido Edward al sentir la frialdad que de pronto había adquirido su cuerpo. – Por favor… acaba ya con eso…- le pidió..
- Aparta tus manos de mi, Edward – le pidió ella obligándose a ella misma a no ceder. En su interior, se libraba una encarnizada batalla; por un lado, el deseo ansioso de echarse a sus brazos y llorar; llorar por todo lo que le estaba pasando, llorar por sentirse tan culpable, llorar porque hubiese preferido que esto ocurriera en el momento adecuado y no forzado por una realidad que ninguno había buscado; pero por otro lado, la rabia de verse obligada a esa situación y que él hubiese accedido por el simple hecho de sentirse responsable.
- Bella, no seas así, no puedo seguir así… – le rogó él aferrándose más aún a su pequeño cuerpo, pero Bella se comenzó a sentir asfixiada, no podía ni quería ceder y retorciéndose apretando los dientes, acabó zafándose de él para encararlo..
- Y que esperabas Edward, ¿qué es lo quieres?, ¿qué me tire a tus brazos, que corra a complacerte?, estas muy equivocado si piensas que un papel firmado va a cambiar lo que estoy sintiendo…- le dijo sintiendo como la rabia se apoderaba de ella, sin duda su estado emocional no era el más adecuado para enfrentar ese momento tenso…
- Pensé que sería cuestión de tiempo, Bella, entiendo que estés enfadada, pero ya es hora de hablarlo, sabes que no quise decir lo que oíste, ni siquiera pensaba que eso pudiera ocurrir – trataba de justificarse Edward viendo como ella lo miraba con tanta rabia…
- ¿Y que piensas Edward, que para mi es plato de gusto?, ¿has llegado a penar qué pasaba por mi cabeza antes de tener que escuchar de tus propios labios lo que un hijo supondría para tí?...¿Lo has hecho?...- le espetó sintiendo como las lágrimas comenzaban a derramarse de sus ojos..
- Bella, mi amor no llo..- trató de abrazarla de nuevo pero ella dio un paso hacia atrás impidiéndolo.
- No quiero esto Edward, no quiero que vengas a consolarme; querías casarte, estamos casados, ya has cumplido, tendremos este hijo y tú y mi padre pueden estar tranquilos, pero no me pidas nada más, al menos… no ahora…- y dejándolo con la palabra en la boca, fue hacia la habitación y tomó con rabia unas almohadas y unas mantas del closet…
Edward que por un momento se había quedado petrificado ante su discurso, caminó tras ella…-¿Qué estás haciendo? – le preguntó con dureza al ver como ella tomaba todas esas cosas y caminaba hacia el salón..
- Pues lo que ves, no pienso compartir la cama… dormiré en el sofá..- le dijo llegando al salón.
- Estas loca, Bella… ¡deja eso ahora mismo! – le dijo él caminando y aferrándose a las almohadas para arrebatárselas..
- No pienso dormir contigo – le gritó ella… - si quieres celebrar una noche de bodas, busca con quién celebrar en otra parte – le espetó enfurecida mientras se bebía las lágrimas..
- No puedo creer lo que estás diciendo, no me esperaba esto de tí Bella, - le dijo soltando las almohadas de malos modo y llevándose la mano al puente de la nariz..- ¿es eso lo que piensas, que sólo busco acostarme contigo…?- su voz sonaba totalmente decepcionada. – Está bien, deja las cosas ahí, yo dormiré en el sofá… - y dándose la media vuelta caminó hasta la habitación y tomó una chaqueta…
Bella, que sentía como si todo su interior fuera a explotar, miró atónita como él caminaba hacia la puerta..
- Edward…- musitó sin apenas sonido al ver como él se iba..
- No te preocupes Bella, no te obligaré ni a que soporte mi presencia – le dijo antes de cruzar la puerta y salir totalmente destrozado de la habitación donde se suponía tenía que estar disfrutando de una apasionada y romántica noche de boda con la mujer a la que amaba…
Continuará…
N/A
OK! No se vale matar a la autora, aunque sé que más de una ya lo está pensando..ajajajjajaj, pero chicas….la relación entre estos dos cabezotas necesitaba un capítulo íntegro ¿no creen?…Así que…. Para el próximo capítulo sabremos que ocurre con estos dos tercos…(suspiro)
Agradecimientos.
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Gracias también por todos los favoritos, alertas y a todas mis lectoras silenciosas; un beso chicas, espero que la estéis disfrutando…
Y ahora, si no os importa, os recomiendo que os paséis por una nueva historia que una gran amiga está publicando. Ella es Aliena Cullen y su fic se titula: " Recuperando tu amor".El sumario lo encontraréis en su perfil. Es su primera historia y he tenido la suerte de conocer algo de ella y os aseguro, su trama engancha...
Bueno, ahora si me despido, siento si no alcancé a contestar todos los rr, aunque puse todo mi empeño en ello, pero si fue el caso, que sepáis que los leo todos y que los disfruto como una enana.
Un beso preciosidades y recuerden, el próximo domingo estos dos cabezotas nos harán disfrutar...ainsss(suspiro).
¡Hasta entonces! Feliz fin de semana a todas.
/(^_^)\ saraes.
