DISCLAIMER: Yuri! On Ice, así como todos sus personajes, son propiedad de Studio MAPPA y sus creadoras (Kubo Mitsurou, Sayo Yamamoto).
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AVISOS: Uso de "What if…?", algunos papeles invertidos, inclusión de OC's, insinuaciones de yaoi, surrealismo que roza el realismo (?) xD
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VICTOR ON ICE
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3.5: Capítulo intermedio
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Príncipe de Rusia
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Septiembre, 2017.
La primera vez es siempre la más difícil.
Estás nervioso, las manos te sudan, el corazón te rompe las costillas y se rasga a sí mismo en el pecho hasta dejarte sin respiración. Yo lo sabía, él lo sabía, e incluso habíamos hablado de ello, y sin embargo eso no menguaba la magnitud de los sentimientos.
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—¡No! ¿Fue ese un toe loop o un salchow? Tienes que aprender a manejar las cuchillas. ¿Qué pasará cuando intentes hacer el lutz con todo el público mirándote? Vamos, comienza de nuevo.
—¡Sí!
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Sí, la primera vez siempre era la más difícil.
—¿Estás nervioso?
Víctor tomó otro trago de agua, negando con la cabeza. Estaba al borde de la pista, con las manos apoyadas contra el barandal de seguridad mientras otro competidor de Rusia terminaba su rutina y recibía las ovaciones a varios metros de distancia. Sonreía, pero no era el mismo gesto de siempre. Yo lo sabía. Entre los secretos que mi mente encerraba, la imagen de su verdadera sonrisa nunca se perdía, aquella en la que los ojos se le arrugaban en las comisuras, donde las cejas se relajaban y donde aquel fino labio suyo describía una leve punta hacia abajo, asemejándose a un corazón.
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—¿Qué pasa? ¿Tengo comida en la cara?
—N-no, no es nada.
—¡Yuri~! ¡Dímelo!
—No es nada, en serio.
—¿Me salió una mancha? ¡Oh, dios! ¡Es el mal de familia! ¡Sabía que mi padre no tenía lunares!
—Tu piel está tan perfecta como siempre.
—… ¿Qué tanto?
—… Perfecta, como siempre.
Sonrió.
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Todo en él era particular, y yo había llegado a conocer cada uno de esos detalles.
Se puso serio, tapando la botella y respirando de la forma en la que Minako-sensei, mujer extraordinaria a la que su amor por mí no le permitía enfadarse por mucho, le había enseñado. Ella estaba en algún lugar de esa tarima, observando, y posiblemente cruzando los dedos para que todo se diera bien.
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—Creo que al fin veo lo que te cautivó de él.
—¿S-sí?
—Sí. En alguna otra vida debió ser un fantástico bailarín.
—Suena a como si quisieras que bailara en vez de patinar.
—Si no se tratara de ti, ya lo habría persuadido de ser mi discípulo.
—Técnicamente, ahora también es tu discípulo.
—… Me recuerda a ti… a cuando tu vida era practicar ballet en mi academia.
—... Gracias... No solo por esto… sino por ayudarme en todo.
—Te quiero, Yuri. Si me necesitas, ahí estaré.
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Después de un suspiro, Víctor habló.
—Si en algún momento fallo… o me caigo…
La presión comenzaba a sofocarlo, me daba cuenta. Víctor tenía todo un mundo en su cabeza, tan complejo como el de cualquiera.
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—Me odiarán. Todos los japoneses me odiarán.
—¿Por qué dices eso?
—Porque, gracias a mí, tú has dejado la competencia.
—No lo harán.
—¿Cómo lo sabes?
—No lo harán… no si les rindes un tributo.
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Mis dedos se movieron por sí solos. Mi mano se adelantó a mis pensamientos, acercándose a su rostro y posándose sobre la curva de su mandíbula en donde el hueso prominente daba paso a la suave piel del cuello. Levanté su cara, obligándole a mirarme, y entonces percibí el pulso que la tensión del momento aceleraba bajo mi palma. No se movió, pero estaba tan sorprendido por el gesto como yo. No retrocedí.
—Si caes —comencé en un susurro para que nadie más escuchara. Más tarde comprendí que no era por vergüenza, ni por decoro; simplemente quería que aquellas palabras solo las conservara él—, iré hasta allí para ayudarte a ponerte en pie.
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—¡No puedo hacerlo!
—Sí, sí puedes.
—¡No, no me sale! ¡Voy a perder por falta de puntos en técnica y todo será un desastre!
—La técnica no lo es todo, tú mejor que nadie sabes que lo que te digo es verdad.
—Pero…
—Y si en algún momento te caes… yo estaré ahí para levantarte.
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Me miró a los ojos y abrió la boca, como si fuese a contestar, pero entonces en las bocinas resonó su nombre con la intensidad de la urgencia. Víctor suspiró, buscando mi mano una última vez y dando un apretón. Su rostro se había relajado de forma considerable y casi sonreía. Justo antes de partir, dejó salir aquella mirada intensa e indescriptible, desbordante de ineludible sensualidad, que me provocaba un involuntario cosquilleo en el estómago.
—No me quites los ojos de encima.
Se deslizó hacia atrás, separándose de mí, abriendo los brazos al pequeño público ruso que vitoreaba por razones que no se preguntan, lanzándose en picada desde una cumbre como un ave que toma el vuelo suficiente para regresar al cielo que una vez le perteneció.
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Entrega número tres… punto cinco jajaja.
La verdad es que esto salió de último momento, cuando me di cuenta de que había pasado por alto las pequeñas competencias que se llevan a cabo antes de las oficiales rumbo al Grand Prix, pero como el capítulo cuatro ya está escrito (casi) y no quise tener que agregar este arco ahí, se los traigo en ese mini intermedio.
Ahora, una pregunta muy preguntada… ¿qué opinan de la longitud de los capítulos? ¿Creen que son demasiado largos? ¿Les gustaría que los cortara? Tengo ese problema de no saber cortar cuando escribo jajaja, pero podría intentarlo.
Actualizaré, si no hay ningún inconveniente, el fin de semana con el cuarto capítulo en sí. Cualquier comentario que tengan o alguna opinión, si mi fic los entretiene o les saca de vez en cuando alguna sonrisa (something like that), estaría muy feliz de que me lo dejaran en la cajita de los comentarios para que pueda leerlos :D
¡Nos vemos en la próxima!
Mina.
