Disclaimer: Todos los personajes perteneces a la Jotaka, esta historia la escribo sin ánimo de hacerme rica ni nada, por diversión y entretenimiento.

Dejamos a los personajillos estos fumándose un cigarrito al lado de la profesora Mcgonagal.


Capi IV Sólo pierde un poco de glamour

- Creo que ustedes dos tienen muchas cosas de que hablar y yo en eso sobro.- Mcgongall volvía a tener semblante serio.

- Draco y yo tenemos suficiente tiempo para poder hablar. Mejor ir ahora a clase y luego iré a hablar con Ron.

- ¿Vas a ir a hablar con el Weasley?- dijo Draco con cierto aire de ironía.

- Sí.

- Pues en marcha porque llevamos de retraso 5 minutos.- dijo Minerva poniéndose en pie.

- Tenemos clase con usted, invéntese algo, para algo es la subdirectora.- dijo Malfoy.

- Profesora… ¿A qué venía usted a la torre?

- Pues lo no lo sé mi niña, se me ha olvidado por completo. Han sido tanto los shock que me he llevado hoy que no me acuerdo. Esperemos que no se me olvide lo que tengo preparado para la clase de hoy.

Hermione y Draco se pusieron las prendas de ropa que le faltaban y se encaminaron para salir por la puerta de la sala común. Los tres anduvieron rápidos por los pasillos del colegio. Entraron en la clase que estaba completamente sumida en el caos. Mcgonagall se abrió paso entre los aviones de papel que pululaban por el aula y llegó a su tarima con grandes dosis de concentración, ya que por ella, sumisa del orden se convertiría en gato y empezaría a aruñar a todos aquellos alumnos que estaban molestando en la clase, sobre todo a esa niña de Slytherin, Parkison… odiosa como ella sola. Pero su compostura y su cargo en el colegio la hacían controlarse, por eso fumaba tanto últimamente. Volvió en sí y descubrió a todos los alumnos mirándola como si fuese una extraña figura. Nunca se había quedado mirando a la puerta sumida en sus pensamientos.

- Perdonen señores por el retraso, pero los premios anuales y yo teníamos una charla pendiente. Ahora sin más dilación y con rapidez recuperaremos los diez minutos perdidos. ¡Vamos allá!

Las clases del día terminaron y Hermione repasaba en su mente lo que le iba a decir a Ron. Chocó con alguien y al ver quien era, una paz y alegría infinita inundó su cara, Potter, su amigo del alma la miraba extraño.

- ¿Y tanta felicidad a que se debe?

- Tengo que contarte algo. Necesito tu consejo. Ven entremos en esta clase.

Hermione lo cogió del antebrazo y lo empujó hacia el aula vacía. Las palabras de Potter al contárselo le quitaron la alegría de verse salvada.

- ¿Se te desajustó el cerebro?

- ¿Qué dices Harry?

- Las neuronas tuyas no conectan bien me da a mi. Tanto libro, pensaba yo que no era bueno y mi teoría ha sido confirmada. ¿Cómo le vas a contar a Ron que estás con Malfoy? ¿Es más como que aún estás con Malfoy?

- Diciéndoselo. Harry a mi no me gusta como estoy haciendo las cosas, no pienso dejar a Draco, por lo que dejaré a Ron. Y estoy con él desde hace algún tiempo al principio sólo era sexo pero ahora se ha convertido en algo más, Ron no me quiere…

- Le vas a hacer mucho daño, ¿lo sabes, no? Es que todavía no entiendes que lo tuyo con Malfoy es un puto capricho, es sólo sexo Hermione, él no te va a dar ese besito de buenas noches ni la estabilidad emocional.

- ¿Y qué hago Harry? ¿Dejo que esto fluya y que Ron se termine enterando por otra persona? Más vale atajar las cosas a tiempo que no dejar que sigan y cortarlas cuando la relación esté más consolidada.

- En esto tienes razón. Más vale que se entere por ti, que no por otra persona. Pero creo que será apropiado que no le digas el nombre de la persona que supuestamente amas, que yo creo Herm, bajo mi modesta opinión, que te estás equivocando.

- ¿Y a quién se supone que yo amo?

- A Malfoy, quizás no lo verás, pero siempre se ven diferentes los toros desde la barrera, y yo sé que tu amas a Malfoy y también sé que a Ron sólo lo quieres, pero lo quieres porque es tu amigo no porque sea tu 'pareja'.

- ¿Pero que me estás contando?

- Que no sé porqué empezaste a salir con Ron si nunca lo has dejado de ver como un amigo. Y lo siento Hermi, pero llego tarde a la siguiente clase. Además el golpe te lo tienes que pegar tu sola para que te des cuenta de que no es oro todo lo que reluce.

Hermione vio como Harry salía por la puerta del aula presuroso mientras ella digería la última frase de su amigo. Harry tenía razón, nunca había dejado de ver a Ron como su amigo, por eso quizás se había sentido cosas tan fácilmente de Draco, ya que en su interior no había compromiso con nadie.

- ¡Que compleja es la vida de un adolescente!...- buscó en su mochila.- ¿Qué me toca ahora?... pociones... si es mierda esta. Ahora me toca correr, no podían haber puesto la clase más cerca… ¡no! La clase la ponen a tomar por culo.

Hermione dejó de hablar sola por si alguien la veía y la tomaba por loca. La distancia que había recorrido desde Transformaciones hasta Pociones se le estaba haciendo eterna, sabía que caminando llegaría bien y a tiempo, pero no cogería un buen puesto y no podría ordenar sus cosas. No había alumnos por los pasillos, bajó las últimas escaleras para llegar al pasillo donde estaba la clase, un pasillo tétrico y sin luz. Cuando sus ojos se acostumbraron a la poca iluminación empezó a caminar por él. La puerta de la clase estaba media abierta. A punto de darle una patada a la puerta y sorprender a las personas que estaban dentro, algo la detuvo, una voz… Slytherins…

- La ceremonia de iniciación está cada vez más cerca. ¿Qué vas a hacer?

- No creo que me haga mortífago. No comparto mucho la ideología de ellos. Siguen a un tío que no tiene sangre pura, por lo que habría que matarlo. Nadie se subleva…

- Pero Draco… ¿Y tu padre? ¿Tu familia? Todo su rol se vendría abajo.

- Pero Pansy... Tú tampoco lo compartes, y te vas a hacer de su gremio.

- ¡Por dios Draco! Tú eres premio anual, tú sin ser mortífago puedes llegar a ser alguien, yo no, no soy guapísima, tengo un cuerpo bonito, con mis pocas capacidades intelectuales sé que tendré que tirarme a más de uno. Y aquí estoy asumiendo mi destino. Si tú no lo asumes y te elaboras otro serás un ejemplo a seguir y un tío con los dos huevos bien puestos.

- Pareces que lo aceptas sin inmutarte.

- ¿Y qué otra cosa me queda? Draco yo luchaba por ti, para que tú fueras mi pareja en un presente y en un futuro para que me quitaras de la mierda de vida que se me avecina. Pero no te puedo atar a mí sabiendo que en tu corazón ya está otra persona. Además de que nuestro 'amor' sería una farsa, y toda nuestra vida siempre se ha sustentado en farsa, y ya estoy harta, por eso he renunciado a ti.

- Puedes vivir tu vida. Huir de esto.

- Sería una traidora, ¿vivir en la miseria? Nosotros no somos capaces de vivir en la miseria. Somos ricos de cuna, eso es imposible de cambiarlo.

- ¿Eres un traidor si te haces del gremio y luego te vas?

- Quedas marcado, Draco. No puedes huir, te matarían.

- ¿Qué nos queda en la vida Pansy?

- Resignación o la muerte por traidores.

Hermione no pudo más y se le escapó un sollozo. Las lágrimas eran su vida de escape al ahogamiento que sentía. Se tapó la boca cuando se dio cuenta que las dos personas se habían dado cuenta de su presencia.

- Quédate aquí Pansy, yo voy a ver lo que pasa. Sal dentro de 5 minutos.

Hermione se vio pillada. Cerró la puerta para que Draco tuviera que perder más tiempo.

Corrió, corrió todo lo que pudo hasta llegar a las escaleras principales, subir las escaleras de las mazmorras le habían agotado y sus lágrimas le habían hecho perder la vista escasos segundos. No oía a la gente que estaba a su alrededor observando, pero si oía como el corría gritando su nombre, le había costado caro haberse parado para coger aliento.

Corrió, seguía subiendo escaleras pero la alcanzó, apretó fuertemente su brazo haciéndole tambalearse debido al frenazo.

- Mírame.

La gente observaba expectante como se desarrollaba el espectáculo, pero ella había desobedecido su orden, lo pagaría caro.

- Por favor, mírame.

Sus ojos coincidieron y los castaños se dieron cuenta de que los grises también lloraban.

- Me tienes Hermione…

- …

- Hermione, me tienes en tu vida, y nunca me marcharé sino es porque me eches o me echen.

- ¡Oh! Draco.

La rodeó con sus brazos y se fundieron en un tierno abrazo, Hermione buscó el hueco del hombro y ahí lloró en silencio. Se había formado un coro de alumnos alrededor de ellos sin darse cuenta. Los profesores al ver que sus alumnos no entraban en clase salieron a buscarlos encontrando semejante teatro en pleno pasillo, disuadiéndolos y gritando un poco consiguieron que los alumnos dejaran de prestar atención al tierno abrazo de esos dos enemigos naturales. Mcgonagall carraspeó un poco y fue cuando, ahora mismo la pareja de moda en Hogwart, se dio cuenta de la situación y se separó bruscamente.

- Nos hemos dejado llevar.- dijo Hermione un tanto azorada y quitándose las lágrimas de la cara.

- Señorita Granger, me gustaría verla en mi despacho un día de éstos, cuando quiera se puede pasar por ahí.

- Muy bien, profesora, iré cuando las cosas se calmen.

- ¡Granger! ¡Malfoy! ¿Qué demonios hacen todavía en los pasillos? ¡¡A clase inmediatamente!!- Snape rojo de ira gritaba llegando hacia ellos.

- Ya vamos profesor…

- Ante tal impuntualidad le quito 50 puntos a gryffindor…

- Creo, Severus, que aquí también hay un alumno de su casa que ha infringido la misma norma que la señorita Granger.

- Sí, muy bien Minerva, tiene usted razón, pero apuesto lo que sea a que el señor Malfoy tiene una excusa.

- …

- ¿Señor Malfoy… estoy esperando su excusa?

- …

- Creo que el señor Malfoy, está callado porque no tiene excusa, Severus, así que si no lo hace usted lo haré yo.

- Creo señor Malfoy que tenemos una charla pendiente, y…50 puntos menos para Slytherin.

- Muy bien, ahora todo el mundo para clase.- Mcgonagall desapareció con una sonrisa de satisfacción en los labios.

La pareja de alumnos no caminaba, corría, perseguida por el ahora mismo cabreadísimo profesor de pociones. Entraron en clase y ésta retumbó cuando el Snape tiró la puerta para que se cerrase.

- Sé lo que está pensado señor Malfoy, así que siéntese y cállese.

- Si lo supiera ya me habría echado de clase.

Todos dejaron lo que estaban haciendo para ver lo que se avecinaba, nadie se hubiera atrevido en la vida a contestar así a Snape y menos uno de sus queridísimos Slytherin.

- Creo que tu padre tendrá que hablar contigo, tu comportamiento es un tanto extraño últimamente.- Snape miró de soslayo a Hermione, que tenía ganas de ponerse a llorar otra vez.

La clase comenzó y esta vez hasta las moscas estaban quietas, no se oía nada, hasta en la elaboración de pociones el cortar era tan minucioso que apenas se escuchaba, Snape estaba rojo de ira. Poco a poco fue haciendo recuperar los puntos que le había quitado a Slytherin por culpa de Draco, lo que no sabía era que Mcgonagall estaba haciendo lo mismo en su clase, para posterior cabreo de Snape. Draco últimamente estaba extraño, no era el mismo que el año pasado, y él ya intuía que se debía a algún sentimiento hacia alguna chica, pero sus peores pesadillas se habían visto convertidas en realidades cuando lo vio abrazar a Granger, ya decía él que tanto tiempo en la torre juntos no iba a traer buenas consecuencias, ya que el roce hace el cariño.

Nada más terminar el horario de clase, Hermione corrió hasta su segura torre y ahí se refugió. Draco llegó unas horas después.

- ¿Por qué has tardado tanto?

- Pensaba venir nada más terminar las clases pero mi estómago dijo aquí estoy yo, y me fui a comer. Me da que todo el colegio se lo huele.

- Con que no se lo huela Ron, me da igual todo. Y mierda, yo no he comido.

- ¿No?

- No. Se me olvidó.

Draco se tiró al sofá y Hermione se apoyó en él.

- ¡No gruñas!

- ¡Yo no gruño! Es mi estómago.

- Pues creo que tendrás que comer. ¿Quieres que baje a las cocinas y te traiga algo?

- Si me haces ese favor… no quiero estar respondiendo preguntas tontas, ahora. A ti no te preguntan, te tienen respeto.

- Es mi encanto lo que les paraliza no el respeto, que también. Pero aun así no te puedes esconder lo que queda de curso en la torre.

Viendo que se avecinaba una tonta discusión, Hermione puso fin a la conversación.

- Acuérdate de traer pastelitos de esos ricos, que tanto me gustan.

- Como corres a cambiar de tema. Te traigo los pastelitos esos y los míos cubiertos de azúcar… mmm… que ricos.

- Que goloso que eres. Ándate rápido.

Draco le dio un beso en la mejilla y salió pensando en los bollos de anís con azúcar por arriba.

Hermione se acostó en el sillón y pensando en lo bien que iba el día y el lo que se había convertido. Su ahora mismo peor pesadilla estaba cada vez más cerca, tenía que hablar con Ron y rápido. Lo vería en las rondas nocturnas y hablaría con él. Un golpeteo en la ventana la hizo salir de su ensimismamiento y se apresuró a ver lo que hacía tanto ruido, una lechuza. Se levantó con pereza y le abrió la ventana, la lechuza dio una vuelta por la sala común y se posó en el hombro de Hermione no sin antes esta ponerse nerviosa ante tal acercamiento.

- Así que traes una carta para mí. A ver de quien es.

La abrió con sumo cuidado a ver si era un maleficio de una de las admiradoras de Draco. Pero no era nada más que un papel con letras escritas, era de Ron:

Me toca hacer la ronda contigo, me gustaría hablar de nuestra relación. Besitos, Ron.

La lechuza picoteó de la comida que Draco y Hermione tenían en un cuenco para las lechuzas y salió volando por donde mismo entró.

- Odio a las lechuzas…

- ¿Hablas sola?

- Coño Draco me asustaste...

- La belleza no asusta.

- ¿Cuántos bollos de anís te has comido por el trayecto?

- ¿Cómo sabes que me he comido bollos?

- ¡Porque tienes toda la boca sucia de pisquitos y la camisa de azúcar!

- Uy… odio que seas tan observadora. Ademas un Malfoy no se ensucia, sólo pierde un poco de glamour.

- Que desastre eres.

- ¿De qué estabas hablando?

- Ron me envió esta carta.- se la enseñó, mientras Draco fruncía el seño mientras iba leyendo.- Quiere hablar conmigo, pero no sé porqué.

- Hermione seamos sinceros, se trata de Weasley, ese no se ha enterado de lo del numerito de la escalera.

- ¿Lo estas llamando tonto?

- Eh… noooo, sólo un poco despistado.

- Ni siquiera nosotros hemos hablado de ello.

- No tengo ganas de hablar, pero te prometo que algún día hablaremos de ello.- le dijo dándole un beso en la frente.- y toma tu comida que se va a enfriar. Por cierto… ¿Que era esa conversación tan apasionante que mantenías contigo misma sobre las lechuzas?

- No me gustan los animales que tengan plumas.

- ¿Si o que?

Después de una tarde llena de deberes, de apasionada lectura y de tiempo muertos los premios anuales se disponían a ponerse sus capas para hacer la ronda nocturna, bueno, todos no.

- ¿No te vas a llevar tu capa?- preguntó Draco

- No, porque si la conversación con Ron se torna un tanto rara, alego que tengo frío y que voy a buscar mi capa.

- ¿Lo has hecho más veces?

- Sí, y te puedo asegurar que da resultado.

- Y luego soy yo el de la mente perversa. Me gusta que aprendas facetas de mí, pero no las más capullas.

- No es mente perversa... son… trucos de mujeres.

- Mujeres…

- Pues nada, yo ya me voy.

Hermione salió por la puerta dispuesta a mantener una conversación que quizás no le iba a hacer nada de gracia. Tenía una corazonada que la ayudaba a llegar a la boca del lobo (hablar con Ron), que como había dicho Draco, Ron no se había enterado de nada de lo que había pasado. Llegó hasta el retrato de la Dama Gorda.

- ¿Vas a pasar?

- No, estoy esperando a Ron.

- ¿Todavía andas con el otro?

- Ni a usted, ni a sus amigos los otros cuadros le interesa con quien estoy yo.

- Soy un cuadro la mar de ocupado y no puedo mantener conversaciones estúpidas.

- Sí, un cuadro tiene fleje de trabajo.- dijo Hermione poniendo los ojos en blanco.

Para sí misma pensó que la idea que había tenido Draco de quitar los cuadros de la sala común de la torre y lo de las habitaciones había sido buena idea. Los cuadros al tener la vida 'tan ocupada' se pasaban la mitad del tiempo contando chismes.

El retrato de la Dama Gorda se abrió y dejó salir a Harry y a Ron. El primero fulminó con la mirada a Hermione, él si se había enterado, pero Ron estaba con la mirada ausente.

- Hola niños, mientras hacemos la ronda podemos hablar.

- Bueno, yo les dejo.

Ron no dijo palabra alguna y se echó a caminar para ir al pasillo que tenían que vigilar.

- Ron llevamos un buen rato caminando. ¿de qué querías hablar conmigo?

- Esto es muy difícil para mí… es que verás, me he dado cuenta de una cosa y quisiera compartirla contigo.

El cuerpo de Hermione empezaba a emanar sudor frío. Los comentarios en el colegio después de la escenita de las escaleras se habían disparado, y Ron estaría sordo si no los hubiera escuchado, pero siempre había una esperanza.

- Cuanto antes me digas antes lo solucionaremos.

- Es eso, yo no quiero que siga habiendo un nosotros.

- ¿Cómo dices?- Era un hecho histórico, Ron rompiendo con ella, donde estaba la cámara oculta.

- Sí, no quiero que sigamos juntos. Te he hecho mucho daño y no me gustaría verte sufrir más.

- ¿Qué tú me has hecho daño a mí?

- Sí, hace cosa de un mes que estoy viendo a otra chica a tus espaldas.

- …

- Lo siento Herm, pero es que tú no me dabas lo que yo necesitaba.

- ¿Y qué es lo que buscabas?- cada ves tenía los ojos y la boca más abierta.

- Más acción, sobre todo cuando lo hacíamos, no notaba nada de pasión en ti. Eres tranquila en la cama y eso no es ni lo que busco ni lo que necesito.

- A ver si yo me entero.- dijo cambiando el rumbo hacia su torre, Ron no se había dado cuenta de ese cambio de direcciones.- Me estás diciendo que ¿me vas a dejar por qué te has estado acostando con otra chica porque yo no te daba lo que buscabas?

- Sí, se que soy un capullo por dejarte por el sexo, porque eres mala en la cama, pero el sexo en una relación es importante.

- Sí, es cierto.

- Por eso Hermi, yo de verdad que lo siento mucho. Ya sabes que tengo poca delicadeza en los momentos importantes, te ruego que me perdones y que sigamos siendo amigos. Y que por favor no llores ni nada, ni estés mal, tú sabrás buscarte a otra que me supla. Sé que va a ser difícil pero yo sé que tu eres fuerte y lo vas a lograr. Yo lo siento por dejarte así, pero ya hemos llegado a tu torre, que no sé como hemos llegado, y yo he quedado con Tracy Davies.

- ¿Slytherin?

- Eh… sí, no conocimos en adivinación. Ella es mestiza. Se sentía desplazada y yo la ayudé.

- ¡Que bonito!- estaba un tanto asqueada.

- Que seas feliz y que sepas que siempre tendrás mi amistad.

Hermione dijo la contraseña y sin despedirse de Ron entró en su sala común, se sentó en el sillón y de ahí no se movió. Su mente estaba intentado aclararse, todo había resultado tan fácil que no sabía como lo había conseguido, ella iba a dejar a Ron por lo mismo que él la había dejado, con la diferencia que ella llevaba más tiempo. Se sentía rara.

Al cabo de un largo tiempo entró Draco.

- ¿Qué haces aquí tan temprano?

- Ron me ha dejado.

- ¿Se ha hecho eco de los rumores?

- No, se ha estado acostando con otra, y para que yo no sufra pues me ha dejado.

- ¡Y parecía bobo!

- ¿Soy mala en la cama?

- ¿Eh?... ¿A qué viene eso?

- Ron me lo ha dicho…

- Por favor Herm… no eres mala… ni tampoco una cosa espectacular, eres normal tirando a buena… pero… ¿en serio que te dijo eso?

- Sí…

- El se lo pierde. Nos vamos a dormir y te demuestras a ti misma que no eres tan mala.

En poco tiempo la ropa empezó a estorbar.


Mil perdones, pero trabajar de 12 horas la semana pasada no ayudaba mucho y encima ahora toy montando dos macro fiestas en mi ciudad, asi que no he podido con todo y lo he dejado medio olvidado esto. Prometo que lo vuelvo a retomar.

Otra cosa, no es un fallo que Ron haya dicho "tú sabrás buscarte a otra que me supla"… todo tiene su momento. Un beso a todos y cuando me hagan el cartel de las fiestas los cuelgo en mi profile.