The end oflast chapter

Capitulo 3

Ranma volvió a sentarse en la cama, tenía los brazos apoyados en las piernas y con la cabeza caída, mirando hacia el suelo. Se mantuvo así durante un rato hasta que se dio por vencido y se recostó en la cama estirando la espalda pero manteniendo sus pies tocando el frío suelo y sus brazos estirados al costado de su cabeza, seguidamente los cruzó tras su cabeza, para tener una postura un poco más cómoda.

En la habitación todo era silencio, solo se escuchó un leve suspiro, otra vez más ese suspiro dijo suavemente el nombre de una mujer... Akane...

- Es algo muy extraño, yo siempre pensando en ti, y tu...pero no, no olvides que he vuelto a por ti... te dije que volvería... y aquí estoy. Dijo Ranma en medio de un susurro.- Pero... yo... Ha pasado tanto tiempo desde ese día... he cruzado cielos oscuros, he viajado sin ninguna luz, me hundí en el pozo de mi mente... demasiado profundo, para nunca ser encontrado.

Y todo esto porque fue?... –Ranma se ladeó en la cama, lanzó otro suspiro al cargado aire de su habitación y cruzó sus brazos sobre su pecho. - Por ti... –Dijo el chico- solo lo hice para asegurarme de nuestro futuro... Akane...

En otro lugar se podía ver a Akane que aún continuaba su carrera y sin saber como sus pasos le llevaron a aquel lugar que durante tantos años había llamado hogar. Se paró delante del camino que conducía a la entrada y se quedó mirando fijamente la puerta. Eso le trajo muchos recuerdos. Se vio a ella y a Ranma correr hacia la escuela. A Ranma en el tejado. Aquellas veces que el chico quería entrar al cuarto de Akane por el tejado... Muchas historias recorrieron su mente y dañaron su corazón haciendo surgir unas furtivas lágrimas. Rápidamente cuando noto que tenía la cara húmeda de sus lágrimas se las secó y en su mente surgió un pensamiento...

- Porque te fuiste Ranma?...yo... Encima, no me dijiste nada, confiaba en ti, pero tú nunca depositaste ni una gota de esta en mí... y te espere por mucho tiempo, pero no diste ni señales de vida... Ranma, porque?- Otras lagrimas empezaron a recorrer el rostro de la joven, sin que esta pudiera hacer nada por evitarlo, solo reprendió su carrera una vez más.

Esta vez Akane no podía desviar su pensamiento, todo el camino tenía a Ranma en la cabeza pero sabía que eso no era algo bueno para ella, ni para Kimura... Llevaban solo dos años juntos pero en la ausencia de Ranma él fue el que más la ayudó. Siempre podía disponer de él, y nunca le pedía nada a cambio, simplemente le ofrecía su amistad y su cariño. En esos momentos Akane era lo que más necesitaba. No supo como pero un día se encontró a ella misma besando a Kimura. Akane creía que ese beso, su primer beso, seria con Ranma... Pero él donde estaba? Nadie lo sabía. Su corazón sufría y el único que podía apaciguarlo un poco era Kimura, quizá lo que Akane hizo fue refugiarse en él y como forma de agradecimiento se quedó al lado de Kimura, pero su corazón sabia que nunca podía olvidar a aquel que un día conquistó su ser, pero debía hacer una cosa por el bien de todos...

- No puedo recordar... – se dijo Akane para sus adentros- Ranma, como pudiste ser tan mezquino...? He de intentar no recordar nada que esté relacionado con él... Pero...

Ranma ya no sabía que hacia aún metido en esa sucia habitación. Llevaba muchas horas sin hacer anda, solo matar el tiempo que tenia para acercase a Akane. Con la mirada fija en el techo sus labios eran los únicos que parecían tener vida, pues estos articulaban sin que de su garganta saliese ningún sonido. En ese instante Ranma clavó la mirada en un punto fijo del sucio techo, la mirada de ese momento era una mezcla de confianza y premeditación, tenía ambos ojos medio cerrados con una expresión un tanto perversa. Después de esto Ranma esbozó una pequeña sonrisa y de un salto desde el reposar de su cama se puso en pie, se acomodó su ropa y cogió el pomo de la puerta para abandonar esa vacía habitación.

Akane ya había regresado a casa, se encontraba parada delante del portal, así se mantuvo por unos instantes, sabía que no podía parecer preocupada porque si así era el que se preocuparía de mayor manera sería Kimura y ella no quería que esto ocurriese. Dio un gran suspiro, miró hacia el techo unos segundos y seguidamente se secó la última lágrima que recorría su rostro. Se armó de energía y la chica forzó una sonrisa, cogió el pomo de la puerta y se adentro a su hogar.

Kimura fue rápidamente a ver a la chica parecía un tanto preocupado, el chico cogió a Akane de los hombros y la sacudía suavemente pidiendo una excusa.

-Donde estabas Akane? Me tenías preocupado, anoche estabas muy rara y cuando me despierto… me encuentro con que te has ido…

- Tranquilo…- Dijo la chica con ternura y dedicándole una de sus sonrisas- no hay nada por lo que preocuparse… ya ves que aquí estoy

- Pero aún y así.. yo pensé que tu… y… Ranma… - esto ultimo fue pronunciado en apenas un susurro y con la cabeza agachada, para así evitar cualquier contacto visual con ella.

Esto afectó a Akane, se quedó sin nada que decir, pero de seguida reaccionó y esbozó una pequeña sonrisa, levantó el rostro de Kimura, para así poderle mirar a los ojos y cuando ambos se miraban ella solo negó con la cabeza, no se dijeron nada, ella solo negó y dio un beso en la frente del chico. Después lo soltó y se alejó de él.

- Akane, donde vas?

- Necesito descansar un poco, ya que no he tenido buena noche..

- Comprendo… pero aún y asi, porque no vas a nuestra habitación? – Dijo señalando hacia la habitación de matrimonio

- Pues… la verdad es que quiero estar sola un rato más, a ser posible, lo siento…- dijo la chica con un tono muy calmado y leve, su voz denotaba cansancio, un cansancio no solo físico. Su mente había estado pensando en muchas cosas durante ese día.

Ella se adentro en la habitación y cerró la puerta tras de sí y apoyó su espalda en esta y lentamente se dejó caer hacia el suelo mientras lloraba en silencio y finalmente se quedó sentada cogiéndose las rodillas y la cabeza ocultada en ellas.

En el otro lado de la puerta estaba Kimura, con una mano apoyada sobre la misma y la mirada perdida en el suelo, él realmente estaba preocupado por Akane, no la veía así desde k la conoció, cuando Ranma la abandonó. Y ahora, el motivo volvía a ser la persona que tanto daño le hizo a ella, ese mismo hombre. Ranma.

Pasadas unas horas Akane se levantó del lugar en que se encontraba y se sentó pesadamente sobre la cama. No podía dejar de pensar, todos sus pensamientos la perturbaban. Se sentía cansada, en su mente solo estaba ese hombre.

- Ranma… - susurró con una voz casi imperceptible mientras otra de sus lágrimas caía en su pierna, observó el recorrido que esta hizo hasta que la perdió de vista cuando llego a la rodilla. A su mente volvieron todo de recuerdos de su juventud, recuerdos en los que siempre aparecía Ranma con ella. En medio de un silencioso sollozo ella continuó hablando para sí misma en apenas un leve murmuro. – Ranma… dime que el pasado no morirá… dime… - le era difícil continuar sus palabras, eran muy dolorosos los recuerdos- dime que las viejas mentiras… aún viven… el amor… clamor que se acabó hace tanto tiempo… me mata… me… asusta…

Cerca de la casa de Akane había una cabina telefónica, tras la cual se podía ver a un hombre escondido apoyado en uno de sus laterales ocultando su cuerpo. Se asomó para divisar la casa en la que había la persona que más le había importado durante toda su vida, la persona por la que haría cualquier cosa.

- Pronto Akane… pronto nos volveremos a ver… dijo el hombre sin apartar la vista de la casa.