Amor Bilateral
Capítulo 4: Novios
- chico ¿puedes mantenerte quieto por un segundo? Estás interrumpiendo mi cena, me hiciste trabajar de más ¡Al menos déjame disfrutar de mi amado camembert! -
El pequeño kwami negro se quejaba mientras sostenía su enorme trozo de queso en sus manitas y miraba de reojo a su portador.
- ¡Plagg! ¿que acaso no te das cuenta de lo que pasó? - le preguntó exasperado el rubio mientras se revolvía el cabello con ambas manos.
- ehm... ya tienes novia ¿te aplaudo? - respondió sarcásticamente el gatito negro mientras de un solo bocado devoraba su queso.
- ¿novia? Plagg, ella no es mi novia... ¿o si? - Se detuvo en seco en medio de su cuarto ante esa idea - Pero... ni siquiera se lo pedí. ¡Plagg! ¡No se lo pedí! Que tonto... - se recriminaba.
- Novia, amiga con derechos ¿no da igual? - El kwami flotó hasta la gran cama de Adrien y se recostó justo al centro.
- Claro que no da igual ¿qué clase de persona pensaría algo así? -
- Pues yo soy un kwami, a mi no me preguntes... ¿Tienes más queso? -
- tu no tienes remedio ¿verdad? - dijo señalando su refrigerador personal - Ya sabes dónde está, toma otro y déjame pensar -
- wiii, queeesoooo - Plagg salió volando hacia la nevera y la transpasó para entrar, un segundo después salía de la misma manera por la parte superior para simplemente sentarse a disfrutar de su queso en ese mismo lugar.
Adrien tomó el lugar que anteriormente ocupaba su kwami en su cama y se llevó ambas manos a la cara ¿Qué debía hacer? oh oh... De repente se dió cuenta de que al siguiente día vería a Marinette en clases ¿Cómo se suponía que actuaría con normalidad con ella después de todo lo que había pasado entre ellos? Claro estaba que la muchacha de coletas no tenía absoluta idea de que se trataba de él. ¿Y si le decía, así sin más? Ella era una gran persona, confiable y leal, seguro que no iría divulgando por ahí a todo mundo que Adrien Agreste era Chat Noir ¿Verdad? Se golpeó la frente; no, no era una idea muy genial, no porque a él no le pareciera genial sino porque justo como le había comentado a la azabache: seguramente Ladybug lo mataría si se enterara de que había revelado su identidad a quien sea... pero... Marinette no era "cualquier persona", tenía derecho a compatir su vida con la persona que amaba... "Amor", se sonrojó al pensar en lo repentinas que parecían estar sucediendo las cosas entre ambos.
- Tengo que hablar con Ladybug...- dijo para sí mismo en voz alta.
- ¿Con Ladybug? ¿Qué pinta ella en todo eso? - Preguntó curioso Plagg, aún saboreando su nuevo trozo de camembert.
- Quiero pedirle permiso...-
- ¿Permiso? Ni que fuera tu...padre - Iba a decir "mamá" pero hasta Plagg sabía cuándo no decir ciertas cosas.
- Necesito decirle a Marinette quién soy en realidad y Ladybug siempre ha sido muy estricta con ese tema. Quiero que sepa lo especial que es Marinette para mi y que no quiero guardar un secreto de éste tamaño con ella...- Adrien mantenía un semblante lleno de felicidad en su rostro, sus palabras casi salían cantadas de su boca.
- ay muchacho, si tu supieras que son la misma... - dijo Plagg en voz sumamente bajita.
- ¿Qué dijiste, Plagg? -
- ¡NADA! Que me revuelve el estomago tanta cursilería tuya - y sin más se terminó su queso para inmediatamente salir volando hacia el apagador de la habitación de Adrien para dejar el cuarto a oscuras. - Ya duérmete y déjame dormir ¿Quieres? -
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Al día siguiente Adrien llegó un poco más temprano al colegio debido a que Nathalie debía llegar temprano a una reunión con clientes potenciales de Gabriel's así que aprovechó para irse con Adrien en el auto.
- Creo que fue demasiado tiempo de ventaja, que aburrido - se quejaba Adrien al entrar su aula de clases.
La escuela estaba desierta, llegó a ver un par de conserjes que barrían la escuela en su camino al aula, pero nadie más, ni siquiera un profesor.
- De por si no dormí mucho -
- Ay, deja de quejarte. Eso fue tu culpa, de paso no me dejaste dormir a mi así que aquí la víctima soy yo y solo yo - le regañaba Plagg desde el bolsillo interior de la camisa de su portador.
- Sh, alguien viene, Plagg -
Adrien ya se encontraba sentado en su lugar, lo que no esperaba era que llegara alguien más tan pronto, pensó en Max o quizás en Juleka o Rose, pero no...quién entraba con una tranquilidad inusual en ella era la chica que le había robado el sueño (y algo más).
- ¡Hey, Marinette! ¡que temprano has llegado! - dijo Adrien animadamente, intentando sonar lo más normal y casual posible, como siempre. -
- ¿Adrien? ¡Buenos días! - Saludó la azabache al escuchar al rubio casi como si se tratara de Alya. En cuanto se dió cuenta de aquello se llevó ambas manos a la boca totalmente sorprendida de sí misma: no había tartamudeado ninguna de aquellas tres palabras. - Ehm... ¿Si hay clases hoy, verdad? - preguntó risueña en broma al ver que no había aun nadie en la escuela y se volvió a sorprender de aquella frase tan perfectamente pronunciada.
- jajaja, pareciera que no ¿verdad? Yo llegué temprano por cuestiones de la secretaria de mi padre ¿y tu? - Adrien también había notado el nulo tartámudeo de su compañera, aquello le pareció sumamente curioso.
- La verdad es que pasó algo que no me dejó dormir mucho y...¡aquí me tienes! je... Es rarísimo llegar temprano para mi, hasta mi madre casi me da una medalla por haber salido tan temprano de casa -
- Pero...¿está todo bien? - preguntó genuinamente preocupado Adrien, sospechaba que aquello a lo que se refería la ojiazul era de hecho él...bueno: Chat Noir.
- ¡Todo perfecto! Gracias por preguntar - Marinette se sonrojó y eso lo alcanzó a notar su rubio amigo.
Él sabía o sospechaba que Marinette sentía algo por su forma civil, no era algo que ella le hubiera confesado aun como Chat Noir, pero recordaba que en aquellas primeras visitas a la casa de los Dupain-Cheng había notado que la chica tenía posters de él por toda su habitación, al paso de los meses también fue notando que éstos iban desapareciendo uno a uno y en la actualidad ella solo conservaba uno justo a un lado de su ordenador. Al final solo se quedó con la idea de que ella le admiraba por ser el hijo de Gabriel Agreste y modelo...
- Marinette... - le llamó mientras rodeaba la mesa para poder pararse frente a la azabache.
- ¿s-si? - y ahí estaba, ese tartamudeo que le parecía tan adorable a Adrien.
- ¿sabes que puedes contar conmigo para lo que necesites, verdad? - cuestionó él con una seriedad totalmente inesperada en su voz, ésto puso aun más nerviosa a Marinette.
- cl-claro... -
Marinetté soltó un pequeño gritito cuando Adrien la tomó de las manos. Él sabía que ese un gesto totalmente innecesario pero no pudo evitarlo. Pocas veces podía tocar a Marinette sin tener que estar dentro del traje de super heroe y quería aprovecharlo cada que le fuera posible, su piel era demasiado suave a su tacto y por un segundo se preguntó si absolutamente toda su piel sería así de suave.
- Quiero que sepas que yo...te aprecio mucho, Marinette - los nervios comenzaban a apoderarse de él, no era algo que le pasara seguido con nadie, pero eso le hizo saber que lo que sentía por ella era totalmente real - ...fuiste mi primera amiga en la escuela y eso es un momento muy preciado para mi, creo que nunca te lo había dicho... - se sonrojó - y... bueno, hay algo más que tengo que decirte, algo muy importante...-
Si Adrien estaba rojo, Marinetté estaba hecha un tomate de pies a cabeza. Todo parecía tan irreal: ella ahí tan cerquita de quien fuera su amor platónico por tanto tiempo, con sus manos entre las de él... Su cerebro estaba haciendo corto circuito. No supo sin agradecer o no el murmullo de voces que se escuchaban acercarse al aula, lo que hizo que Adrien soltara sus manos para luego rascarse la nuca nerviosamente. Las voces eran de Juleka y Rose que venían platicando animadamente.
- Después hablamos ¿si? de todos modos quizás no sea el momento - Dijo Adrien antes de que las chicas entraran al aula para saludarlos a ambos después.
Las clases transcurrieron con normalidad, al menos para la mayoría de los estudiantes, sin embargo Adrien y Marinette se notaban muy distraídos. En algún momento Alya le había aventado una bolita de papel a Marinette para hacerla reaccionar pero no sirvió de nada, ella seguía bien metida en sus pensamientos. Por otro lado, Nino hasta se había atrevido a picarle las costillas con el lápiz a Adrien, pero éste no hizo más que sobarse el lugar y seguir en lo suyo.
o - o - o - o - o - o - o - o
- ¿¡Qué habrá querido decirme, Tikki!? - Marinette caminaba de un lado a otro en su habitación, aun sin creerse lo que le había dicho su amigo - Después de clases el se fue a una sesión de fotos y ya no pudimos hablar...¡Tikkiiiii! -
- Calmate Marinette, respiiiira hondo, no te preocupes, quizás mañana te lo diga, no desesperes - intentaba razonar la pequeña kwami roja. - ¿No te iba a visitar Chat hoy? -
- ¡Chat! ¡es cierto! y yo ya me puse el pijama, aaah -
Un segundo después lo que menos le preocupó fue traer puesto el pijama pues a su corazón vino un sentimiento de culpabilidad. Había estado sintiéndose tan intranquila con lo sucedido con Adrien que dejó de pensar en Chat Noir, eso no era justo para el pobre gatito; ella ya había tomado su decisión, le daría una oportunidad a aquel héroe de traje negro y por ende...debía dejar de pensar en Adrien Agreste de forma romántica.
- ¿Princesa, puedo pasar? -
La voz de Chat Noir desde la trampilla la hizo voltear rápidamente a su dirección e inmediatamente se sonrojó, sintió como si en su estómago hubiera una revolución de mariposas que la mareó un poco ¿Cómo había logrado ese gato tonto hacerla sentir de esa manera?
Ella solo asintió con la cabeza a modo de respuesta a lo que Chat le sonrió para inmediatamente después entrar curvando su cuerpo como lo había hecho la noche anterior, pero ésta vez para poder caer directamente un piso más abajo, justo a lado de Marinette y nuevamente pudo notar que la azabache lo recibía con el mismo atuendo de aquella noche; los colores se le subieron a la cabeza al verla con mayor lujo de detalle pues ésta vez la habitación se encontraba con la luz encendida, tal fue su ensimismamiento que nisiquiera notó cuando Tikki se escondía en el closet de Marinette un poco apurada.
- Chat, tengo que decirte algo- dijo bajito Marinette tras unos segundos
- ¿Sucede algo, princesa? - preguntó Chat intentando sonar tranquilo.
- si...yo...- Marinette dio un gran suspiro - Chat, quiero que sepas que yo... he tomado una decisión...-
- ¿Decisión? - Chat estaba realmente preocupado ¿Y si le decía que ya no quería verlo más? ¿Que todo lo de la noche anterior había sido un error? Sintió algo de miedo - Princesa, lo de anoche...-
- Chat, déjame terminar de hablar -
- oh... lo siento...-
- Quiero que sepas que...- dio un suspiro más - de ahora en adelante serás tu y solo tu a quién sea leal. Te has ganado mi corazón sin que me diera cuenta y pues...míranos, aquí estamos. Debes saber que hay un chico en mi clase que siempre me había gustado y con quién siempre tuve la esperanza de poder tener algo... ¡PERO! - dijo en voz más alta al notar que Chat estaba a punto de volver a interrumpirla - ... pero así como tu me dijiste que serías capaz de olvidar a Ladybug por mi... quiero que sepas que yo también estoy dispuesta a olvidar a esa persona...por...ti -
Ni siquiera hubieron pasado dos segundos cuándo de la nada sintió a Chat Noir abalanzarse sobre ella, capturando sus labios en un beso que le robó el aliento, se notaba apurado, como si lo hubiese estado esperando todo el día, tuvo que separarse un poco de él para alcanzar a tomar aire abriendo un poco la boca, ésto lo supo aprovechar muy bien el ojiverde pues con una de sus manos atrajo más a la azabache para volver a besarla e introducir tímidamente su lengua, en cuánto sintió la de ella rosar la suya una corriente eléctrica le recorrió la espalda erizandole la piel al instante obligandolo a aferrarse aún más a ella tomándola por la cintura.
Marinette por su lado estaba extasiada por las nuevas sensasiones que recorrían su cuerpo. Se sentía mareada y muy acalorada a pesar de llevar puesta su pijama ligera. Ni siquiera en sus sueños más locos con Adrien habría imaginado que un simple beso pudiese provocarle tales escalofríos.
- Chat...- alcanzó a pronunciar en una de esas ocasiones en que ambos debían tomar un poco de aire.
- Marinette... Por favor...se...mi...novia - dijo al fin Chat Noir entre beso y beso que le dedicaba a la azabache.
Marinette paró en seco aquellos besos para poder mirar esos ojos verdes que tanto le gustaban. Tomó el rostro de Chat entre sus manos y le dedicó una cálida mirada que casi le derrite el corazón a rubio.
- Pensé que nunca lo dirías - le sonrió dulcemente - Si, Chat, seré tu novia.
Notas de la autora:
Espero que les haya gustado éste capítulo y que no se estén aburriendo a la espera del lemon xD jajaja como dije en el anterior capítulo: me gusta que los personajes tengan un desarrollo más profundo. Qué puedo decir? Soy una romántica :p
Saludos! No olviden dejar su pequeño review :3 Gracias!
