- Kakashi, basta. No tienes juicio o qué?.- La Hogake estaba completamente encolerizada.

- Tantos Anbus y ninguno notó la presencia Tsunade? Qué clase de ninjas entrenan? Siempre lo paga Kira, siempre!.- El tono del ninja copia cada vez era más elevado. Estaba extasiado de ira.

- Kakashi Hatake un grito más y hago de tu cuerpo comida para tus nikkens!

Silencio. Miradas. Un ninja copia abatido.

- Tranquilo Kakashi-sensei, le ayudaremos, no está sólo.- La tímida voz de su alumna Sakura Haruno era realmente reconfortante. Saber que podía contar con ellos a pesar de cualquier circunstancia.

- Mandaremos a un grupo de Anbus para que rastreen la zona.- inquirió seria la Hogake.

Meses más tarde…

Hikari estaba agitada. Soñaba algo perturbador. Su madre la observaba de lejos, vestida de Anbu. Quería acercarse, tocarla, decirle que todo iría bien. Se aseguró de que no había nadie y entró sigilosa en la habitación ocultando totalmente su chakra. Observó cómo su hija se agitaba en la cama. Le pasó la mano en el rostro. Besó su frente.

- Tranquila, papá está aquí, no temas.

De forma inconsciente la mano de la niña se posó sobre la de ella. Empezó a llorar. Kira se alejó. Kakashi se acercaba. Vio de lejos aquel shinobi, sin máscara, completamente irresistible cómo cogía en brazos a su hija consolándola. La llevó a su cuarto.

Kira perdió la cuenta de las noches que iba a ver a su hija y a su novio desde la penumbra. Se sentía sola, sentía que había traicionado a todos otra vez. Pero volvería, ella se juró volver.

Kira

Qué había pasado? Los años. Eso había pasado. Que porqué Kenji no terminaba con ella? Quería hacerle sufrir, quería verla lejos de su familia, lejos de todos. Se encontraba aislada, luchando contra su propio interior. Le recordó levemente al cautiverio con Madara. Era una mera cuestión de posesión, sin duda. Escapar era fácil, sí, pero peligroso. Él tenía el aura blanca de Aine en su poder. Kira se transformaba con un poco de ira en la otra mitad, y eso no era nada favorable.

Aquella mañana se miró al espejo. Se analizó. Cuántos años han pasado ya?

Su aspecto seguía siendo aniñado, su pelo más largo de lo que ella solía llevarlo, pero su cuerpo, esbelto, estaba más delgado y su tez más pálida, víctima del cansancio y de las preocupaciones.

1º año.

Golpes. Insultos. Más golpes. Demonios. Pesadillas. Oscuridad. Muerte. Kakashi. Hikari.

2º año.

Flaqueza. Mareos. Violaciones. Nuevos insultos. Palizas. Muerte otra vez. Kakashi. Hikari.

3º año

La sumisión iba en aumento. Aborto. Golpes. Obligación a asesinar. Sangre. Demonios. Pesadillas. Kakashi. Hikari.

4º año

Kira no existía casi. Destrucción. Terror. Aine. Pérdida del autocontrol. Sangre. Palizas. Violaciones. Fuego. Tornados. Kakashi. Hikari.

5º año

Ansia. Rabia. Dolor. Desesperación. Konoha. Control. Calma. Furia. Golpes de nuevo. Otra violación. Kakashi. Hikari.

6º año

Basta. Cansancio. Frío. Flojera. Inconsciencia. Hambre. Muerte. Sangre…Basta.

- Kenji-kun.

- Mmm?.- se encontraba impasible sentado en el suelo bajo la copa de un árbol.

- Devuélveme a Aine

- Que va

- Kiri-ame no jutsu!.- La densa niebla cubría todo. Ella sabía que era casi imposible vencerle, su chakra era reacio al fuego de él. Debía evitar el contacto directo, pero para arrebatarle a Aine…tendría que hacerlo.

- Ah Kira, tienes ganas de pasar el rato por lo que veo…está bien.

Rápidamente se transformó en el guerrero legendario de la oscuridad disipando la niebla. Se sentía completamente inferior. Dudó si transformarse, no sabía cuánto tiempo podía controlar ese espíritu indomable. Pensó en cómo Naruto controlaba al Kyubi e hizo lo mismo.

"Temperamento Kira, vamos" finalmente cedió a su mente y se transformó en un hermoso y oscuro ser.

Todo estaba en contra de Kira. Los Anbus al mando de Kenji estaban congregados. Además el chakra de él era superior al suyo y lo sumía considerablemente. El fuego no se llevaba bien con su naturaleza. Todo estaba en su contra. No tenía el rinnegan, no tenía fuerza…no tenía ganas de vivir.

Sin ningún esfuerzo Kenji le miró fijamente a los ojos y ella instantáneamente se desplomó. El rinnegan había sido traspasado a su cuerpo.

Esa noche…

- Ryuu-sama, esta noche partís hacia el País del Relámpago. Cerca de la Villa Oculta de la Nube hay una montaña. Cuento con que lleguéis en la siguiente luna llena. Para el momento, yo ya estaré ahí. Un escuadrón Anbu ya partió. Si hay algún incidente os informarán de inmediato.

- Pero…son leyendas señor…no creo que nada vaya a pasar…son seres intransferibles…

Kenji haciendo ademán de mostrar el rinnegan para intimidar…

- No querrás ir por la fuerza, no? Además qué hay de malo en dar un paseo, así ella también despeja un poco. En ese tiempo de viaje es tuya, haz lo que te plazca. Y ahora desaparece.

KONOHA

- Dónde está Hikari? Siempre llega tarde. La misión se retrasará por su culpa. Aaaag!.- un niño de no más de 10 años, de cabello cobrizo y ojos carmesí se quejaba de la impuntualidad de la hija del gran Ninja Copia.

- Ya me dijo papá que esa niña es idéntica a su padre…- un niño postrado contra un árbol, de cabello azabache revoltoso y ojos completamente negros hablaba con aparente tranquilidad.

El sensei de esos niños miraba exasperadamente. "Itachi-sama tiene razón, esa niña es Kakashi en su pequeña versión…".

- Yamato-sensei! Perdón por la tardanza…había una señora que me pidió que le ayudase y bueno…- la niña se rascó la nuca particularmente ante la mirada de sus compañeros.

- Hikari, son las doce de la noche, no hay gente por Konoha.- Koji, con la tranquilidad y frialdad heredada del clan Uchiha, envió una mirada asesina a Hikari ante esa mentira piadosa.

- Eres tan apático siempre, Koji-kun?.- enfatizó el kun, haciendo que este pusiera los ojos en blancos.

- Me sacas de quicio

Ella se limitó a sacarle la lengua. Yamato observó todo. "Qué familiar es todo…"

- Debemos partir.- Miraron a su sensei.

- Hai!.- y con ello, abandonaron Konoha.