Un nuevo capítulo.

Disfruten.

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Capítulo 4: A Cazar Al Ichibi.

Cuatro siluetas se perfilaron en el horizonte desértico, todas con la capa típica de Akatsuki. Dos de ellas con sombreros y las otras dos con capuchas que solo dejaban al descubierto una tercera parte de su rostro. Era de noche.

-Moo, Sasori-senpai, ¿ya casi llegamos? – preguntó la única chica integrante del grupo quien volaba a poca distancia del suelo en un ave blanca un tanto peculiar.

-Sí, Kishasa, ya casi. Tranquila, mejor entretente con Mío y lo que sea que te haya dado Deidara – respondió el que al parecer lideraba la misión.

-¿Cómo que con lo que sea que le haya dado? – respondió otro de los personajes.

-Pues es que eso no tiene ni forma ni nada que sea digno de apreciar.

-Que cruel es, Sasori-senpai, si es muy claro que es un gatito. Un lindo, artístico y explosivo gatito – alagó con una sonrisa la joven la creación de Deidara.

-¿Ves, Sasori? Ella si aprecia mi arte – comentó orgulloso.

-Es porque todavía es muy joven, es solo una niña.

-¿Qué ha dicho, senpai? – El tono de la chica parecía ofendido – no soy solo una niña, y lo sabe. Si fuese solo eso, Mío no me parecería una obra de arte, sino un simple juguete – dijo moviendo la pequeña y letal marioneta

-Jajajaja, perdona, querida – extraño como la joven le sacaba una risa hasta al más cruel de aquel grupo.

-No se preocupe, Sasori-senpai – sonrió luego de hacer un pequeño puchero.

-Bueno, hemos llegado – anunció el aludido. Todos miraron la gran muralla de piedra que se imponía ante ellos – Kishasa, haz lo tuyo.

-¡A la orden! – La joven saltó del ave para ver a quien estaba a su derecha y darle un beso en la mejilla – gracias por el viaje, Deidara-senpai.

-Por nada, nena.

-Ok – guardó sus "juguetes" en una mochila negra con decoraciones rojas que cierto rubio traía consigo – te encargo a Mío y Mish, Naruto-nii – sonrió, el chico solo asintió con la cabeza – ahora, a entrar sin ser vistos.

La joven hizo unos sellos con sus manos y al instante todo rastro de chackra de los cuatro se esfumó, al igual que ellos. Esa era una de las tantas técnicas especiales de la chica, solo quienes estaban dentro de ella podían verse. Pasaron sin problemas los primero metros, cuando vieron algunos shinobi haciendo guardia ella nuevamente hizo algunos sellos, al instante un suave polvillo apareció y todos los guardianes cayeron en un profundo sueño; el camuflaje se deshizo.

- ¡Listo! ¿Qué tal lo he hecho? – sonrió victoriosa.

-Perfecto, Kish – le felicitó Naruto dándole un chocolate.

-Muy bien, es un placer ver cuán rápido trabajas, querida – contestó Sasori.

-Tsk, a mí me gustaría hacer explotar a las personas en lugar de dormirlas. Esto no es arte – dijo Deidara mientras pateaba a un ninja dormido.

-Que cruel eres conmigo, Deidara-senpai – sonrió la chica encargándose de comer su golosina.

-Deidara, veamos ese arte tuyo. Anda, es tu turno, nosotros te esperaremos aquí – ordenó el líder del grupo.

-Ok, ya verás maestro Sasori, mi arte te dejará sin palabras – contestó el chico montando el ave que minutos atrás transportara a Kishasa – volveré en poco tiempo – la chica se le acercó.

-Nee, Deidara-senpai – el joven le miró – no hagas sufrir mucho a los que ataques.

-¿Y eso? – la petición era extraña dado que ella, a pesar de su dulce apariencia y comportamiento infantil, podía llegar a ser una verdadera asesina desalmada si se le provocaba o si "ellos" se lo pedían.

-Es que… – miró a Naruto de reojo sin que lo notasen – hoy no tengo muchas ganas de ver a las personas sufrir. ¿Podrías hacer eso por mí? – la forma de pedirlo le hacían sentir ternura a cualquiera, hasta a él, un psicópata asesino adicto a los explosivos.

-Está bien, pero después tendrás que ver mi nueva creación.

-Eso me encantaría, muchas gracias, senpai.

-Deidara, date prisa, sabes que no me gusta que me hagan esperar, ni me gusta hacer esperar a la gente.

-Ya voy. Nos vemos, nena.

-Cuídese, senpai – sonrió para luego ponerse en medio de los dos restantes y esperar – hay que distraernos en lo que viene. Sasori-senpai, ¿puedo ver algo de su arte?

-Por supuesto, querida.

-Vamos, Naruto-kun, veamos el arte de Sasori-senpai – animó la joven tomando su mochila y sacando otro caramelo.

-Ahora no, Kish, será después – contestó un distante rubio.

-Ya que – la chica prefirió no intervenir, sabía que su compañero no estaba de humor, siempre se ponía así cuando les daban una misión en la que no fuesen solos o con Itachi. Se sentó frente a Sasori a apreciar su arte para hacer de esa espera menos larga.

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Las explosiones eran más intensas, por lo cual se deducía que la verdadera batalla había comenzado. Kishasa y Sasori guardaron las marionetas y se unieron a Naruto, quien observaba todo desde la orilla de aquel abismo que los separaba de la aldea. De pronto, una enorme creación de Deidara apareció, parecía una extraña mezcla de ave y humano.

-Maldición, ¿piensa usar eso aquí? No puede ser más estúpido ese tipo – refunfuñó Naruto mientras Kishasa le abrazaba intentando que su mal humor se esfumara.

-Mmm, ¿tengo que poner un escudo, Sasori-senpai? – preguntó inocente.

-No, déjamelo a mí – Sasori invocó una de sus marionetas y la puso delante de ellos, segundos después se escuchó el gran sonido de una bomba explotando y una luz cegadora iluminó el cielo.

Instantes después otra explosión, esta vez más pequeña. Vieron una enorme capa de arena salir de la aldea de Sunagakure. Minutos más tarde, junto con el amanecer, Deidara hizo acto de aparición, herido y sin su sombrero, cargando con el cuerpo del Kazekage desmayado.

-¡Senpai! – La muchacha se aproximó para abrazarle, notando la sangre que manchaba la túnica negra – déjeme curarle, estará como nuevo en unos segundos – dijo separándose de él.

-Kishasa, no tenemos tiempo para eso, si le vas a curar, hazlo en el camino. Naruto, súbela en el ave para que cure a este tonto – ordenó Sasori. El rubio hizo lo que le pidieron y partieron del lugar, la joven inició con la peculiar curación de Deidara.

-Ha tenido problemas, ¿he, senpai?

-Solo algunos contratiempos, nena, pero ya estoy bien, gracias por curarme – le respondió ante la arrogante risa de Sasori.

-Por nada. Por cierto, nos vienen siguiendo – miró hacia atrás. Iban por el camino arenoso, estaban a unas horas de su destino. Tenían que detener a sus perseguidores sino querían que los atrapasen antes de tiempo – vienen tres en camino, dos usadores de elemento tierra y un, wow, un marionetista – sonrió viendo a Sasori – creo que es su remplazo, senpai, aunque aún le falta mucho que aprender para igualarle.

-Hmp, conque nos siguen – el líder del grupo se detuvo, dando la media vuelta; sacó un pergamino de sus ropas, dejó caer una gota de su sangre y apareció una marioneta un tanto extraña; esta se abrió y el marionetista se introdujo en ella.

-¿Piensa usar a Hiruko? Hmm, con lo que me gusta su apariencia, senpai – comentó divertida la joven. Sasori solo rio antes de que la marioneta se cerrase de nuevo.

-Querida, tú y estos dos inútiles adelántense con el cuerpo del jinchuuriki, trátalo para que este en buenas condiciones para el ritual. Los alcanzaré en un momento.

-Está bien, vamos, Naruto-kun, sube – le tendió la mano y el joven subió con el semblante serio y la mirada perdida, algo común en él. La joven sonrió y bajó del ave – Sasori-senpai.

-¿Qué ocurre?

-¿Podría abstenerse de matar al joven marionetista?

-¿Por qué?

-Pues…como ya le dije a Deidara-senpai, hoy no tengo muchas ganas de ver masacres; además quisiera ver hasta dónde puede llegar ese chico, deseo saber si puede ser tan bueno como usted en un futuro, senpai – le sonrió dulcemente.

-¿En verdad quieres que no lo mate?

-Por favor.

-Está bien, no lo mataré, al menos no con mis propias manos, pero lo que mi veneno le haga es su problema. Es todo lo que puedo ofrecer.

-Si no se puede hacer más ni modo – se encogió inocentemente de hombros – a lo mejor alguien encuentra un antídoto, a lo mejor la Babosa de Tsunade les ayude, oh, perdón, es la Princesa Babosa, je-je. También deseo ver hasta donde les da el potencial para curar a sus heridos.

-Bueno, a lo mejor tienes razón y corre con suerte, pero esto no me gusta nada, querida. Si él se entera me reprenderá.

-Le diré que yo se lo pedí, se supone que no deben negarme nada. Se lo pido, por favor no le mate, solo esta vez, ¿sí? Sólo por esta vez.

-Ya, ya, he dicho que no lo mataré, ahora, ¡váyanse!

-¡Muchas gracias, senpai! – sonrió trepándose al ave, la cual partió con sus cuatro ocupantes a bordo.

-Qué curioso – Sasori veía el animal de arcilla alejarse y como la joven se acurrucaba en brazos de Naruto, para dormir una siesta de seguro – justo hoy le tenía que dar por ponerse amable, pero bueno, por ella, hoy también seré un poco benevolente – dejó de mirar y se puso en guardia esperando a sus contrincantes.

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-Naruto-kun.

-¿Si, Kish? – iban a pie, con Deidara y el ave portadora del cuerpo de Gaara unos metros delante de ellos.

-Has estado más serio que de costumbre. ¿Se debe a que esta misión te desagrada en especial? – el rubio se le quedó viendo con aquellos azulinos ojos – sabes que respeto tu espacio mental tanto como el de Itachi-san, pero no he podido evitar echar un vistazo y has estado pensando cosas que…

-Kish, dejemos esto por la paz – frunció el ceño y endureció su voz.

-Está bien, pero me debes un helado – le dijo haciendo un puchero que hizo al chico suspirar. En definitiva, se podía enojar con el líder, Deidara, Sasori, con todos menos con aquella chiquilla.

-De acuerdo – sonrió y le dio una palmadita en el hombro – anda, ahora ve y pon en el estado adecuado para el ritual el cuerpo del jinchuuriki del Ichibi, tal como lo solicitó Sasori – señaló al Kazekage de la Arena.

-Ok – la chica también esbozó una sonrisa, corrió hasta el ave y se trepó de un salto, Naruto aceleró el paso para estar a su lado.

Al llegar vio como ella sacaba una pequeña daga de sus ropas y sonreía; Deidara se entretenía jugando con su arcilla, de seguro en busca de una nueva imagen para una de sus absurdas armas explosivas. Una curiosa exclamación hizo que ambos viesen a la joven; a una orden de Deidara el ave bajó un poco, dejando ver a sus ocupantes.

-¿Qué pasa, nena? – preguntó el rubio mayor, curioso.

-Je-je, nada en especial, es solo que… – un leve sonrojo cubrió las mejillas de Kishasa – el jinchuuriki del Ichibi es verdaderamente apuesto – con la pequeña daga le había rasgado y quitado la parte superior de sus ropas, una de sus manos le recorrió el rostro, acariciando con delicadeza su tatuaje con el kanji del amor, después vieron como tocaba el algo moreno y bien formado torso del Kage con suavidad – y tiene lo suyo, vaya que sí.

Hizo un par de sellos antes de volver a poner su mano sobre el pecho del Kazekage, un símbolo de sellado se dibujó en él.

Naruto sonrió imperceptible ante tales comentarios, vaya chica.

-Nena, ¿acaso te has enamorado de nuestra presa? – dijo con un toquecito de celos Deidara, no le agradaba que SU nena se encariñase con las presas, y mucho menos que se enamorara de ellas, se lo había repetido cientos de veces desde que la conoció y trató, encariñándose, como todos, con ella; pero que remedio, ella era así.

Demasiado dulce para ser una asesina psicópata y una ninja letal de alto rango.

-Jajajaja – el tañimiento carmesí se hizo más evidente mientras colocaba de nuevo la ropa del joven en su lugar…bueno, lo que quedaba de la ropa – puede ser – guiñó un ojo y volvió a lo suyo, sonriendo.

Sus dos compañeros sonrieron, esa chica sí que era un misterio.

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ichimaruuu: pienso que esta historia es algo predecible, así que mucho suspenso no creo que contenga...creo, jajaja. En cuando a los capítulos, si es algo larga, es mi fanfic más largo hasta el momento, no diré cuantos capítulos tiene porque quizá cambie el número, quizá no. Para las descripciones deberás esperar otro poco.

matiasfukerman: muchas gracias, espero que sigas pensando eso con cada capítulo.

~o~o~o

Perdón por la tardía actualización, quería sacar el capítulo en la tarde pero están pasando muchos eventos desafortunados donde vivo y las cosas están algo tensas.

En fin, espero les gustara la lectura. De nuevo gracias por seguir la historia, agregar a favoritos y sus comentarios.

Nos leemos pronto.