Aclaración: Todos los personajes del universo Harry Potter pertenecen a la maravillosa J. y La Historia Es Una Pequeña Adaptación de la Película Zootopia, Narrado from Mi propia visión y la perversión.

This historia Es Un Dramione, por lo Tanto el director de La Pareja this Compuesta por Draco y Hermione, advertidos estan.

Clasificación: Además es H Por Que espero Poder Incluir Escenas de sexo Explícito en el transcurso de la historia

Sin más Que Decir Que espero disfruten la lectura:


Una vez dentro del tren Hermione caminó directamente a la cabina delantera, dispuesta para que los pasajeros disfrutaran del viaje, se sentía contenta, emocionada y ansiosa, iba tras su sueño, para hacer ameno el viaje que duraría un par de horas decidió escuchar música, sus padres habían preparado una lista de reproducción para ella, cosa a la que no se pudo rehusar.

Así que con Try Everything, canción de moda en aquel momento comenzó a atravesar valles llenos de bosques y ríos para dirigirse al centro de la ciudad, no le sorprendió que después de dos horas de camino y la canción repitiéndose constantemente ya la hubiese memorizado, ya que estaba tan nerviosa que no había notado que el mp4 tenía activada la modalidad de repetición de pista. Simplemente sonrió avergonzada agradeciendo que no hubiera nadie más en el compartimiento que pudiera notar su descuido.

Cuando divisó al fin la ciudad sintió su corazón paralizarse, Hogwartstoopia se veía majestuosa y enorme, con altísimos rascacielos, y sus ambientes hechizados, pudo divisar un hermoso paisaje soleado en una esquina y tormentas y rayos en la contraria. Estaba extasiada.

Entraron por la zona de Plaza Sahara en donde pudo apreciar un montón de Thunderbird volando a destajo por los cielos, se maravilló por la forma de las construcciones y la forma en que habian moldeado todo a medida con magia, y como se habían encargado de que todo encajara perfectamente. Y cómo este ambiente era mantenido por un hechizo Hot Air Charm de gran poder.

El tren no tardó en llegar a la zona de Polar en donde absolutamente todo estaba hecho de hielo, Hermione tuvo que limpiar la ventana del tren para poder apreciar con mayor claridad pues se había empañado por el frío. Y pudo apreciar a magos utilizando hechizos para panita en medio de la nieve.

Nuevamente en cosa de minutos habían atravesado el distrito, y ahora se encontraba entrando a Tundratown, en donde hechizos aclimatizadores se encargaban de modificar el tiempo de manera periódica para que ciertas gotas cayeran cada cierto tiempo manteniendo el clima húmedo. Hermione miraba el cielo y los alrededores totalmente extasiada. Hasta que a los pocos minutos entraron en la zona central de Howartstoopia, para este punto la bruja no entendía cómo es que su quijada no había trabado de tan abierta que mantenía su boca, sus ojos estaban que salían de sus cuencas y su corazón zumbaba en sus orejas, por suerte había vuelto a latir, aunque a una velocidad vertiginosa.

Al llegar a la estación de trenes, tomo su maleta y corría hacia las puertas como una niña pequeña que va por primera vez a un parque de diversiones, bajo del tren maravillandose con todo lo que veía, brujas y magos vestían sus capaz elegantes ya aparecían por distintas chimeneas conectadas a red flu, algunos llegaban volando en sus escobas, otros simplemente aparecían, y algunos usaban las entradas de los baños para poder llegar a sus destinos. Lo muggles caminaban entre tantos brujos sin problemas, pero era fácil reconocer el uno del otro ya que estos últimos solían usar jeans, zapatillas, sweaters, como prendas más comunes. Hermione se permitió dar brincos y apreciar todas las imágenes que entraban por su vista, girando incluso para no perderse de nada, parando directamente en donde un anuncio gigante mostraba a Gazelle, una animaga a quien le gustaba transformarse en gacela, ya además la cantante de moda; dando la bienvenida a Hogwartstoopia.

-Aquí estoy- susurro Hermione llena de ilusión.

-Bienvenida al gran Cabeza de Puerco, departamentos con lujo y encanto- Hablo una mujer de avanzada edad, mostrándole a Hermione una piezucha en donde había una cama de una plaza, un escritorio viejo, el marco de la ventana se encontraba desgastado por los años, había parte de la muralla hecha de ladrillos y el papel tapiz era del siglo pasado. Verdaderamente un lugar que se podría definir como de cuarta.

-Fumigada de cortesía una vez al mes- aclaró la mujer de mala manera, mientras estiraba la mano hacia Hermione entregándole las llaves del que sería su hogar por un largo tiempo, pero antes de que le bruja pudiera tomarlas las retuvo un momento- Cuida tu llave- agrego para indicarle que la estaría observando y finalmente dejarle caer las llaves en la mano.

-Gracias- respondió Hermione, pero sin ser escuchada ya que la mujer iba a medio camino, encontrándose con dos muchachos que venían de frente- ¡Ah! Hola soy Hermione la nueva vecina- se presentó con entusiasmo.

-Si pues somos ruidosos- dijo uno destapando su lata de gaseosa.

-Y no esperes una disculpa por eso- respondió el otro cargando la bolsa de las compras, dejando ambos a Hermione ahí en medio del pasillo parada cerrando la puerta de golpe, provocando que la muchacha de grandes ojos almendrados se sobresaltara.

Hermione tomó su maleta, nerviosa entrando dubitativa a su cuarto cargando su maleta y cerrando con delicadeza la puerta tras de sí.

-Todo está grasoso- mencionó para sí misma la mirar la pared- ¡Oh y la cama ¡- exclamó con cierto tono de asco en voz, al tiempo que los únicos cuadros colgados en la pared comenzaban a golpear contra esta, producto de los gritos amplificados por un hechizo Sonorus, estremeciendo toda la habitación.

-Que locos vecinos- dijo con ambas cejas levantadas, con cierta expresión de incomodidad- ¡Lo amoo!- exclamó antes de lanzarse en la cama con una hermosa sonrisa totalmente relajada disfrutando de su nueva vida.

A las cinco treinta del día siguiente se levantó con ánimos renovados, duchándose y tratando de usar alguna poción para su cabello, logrando que se viera mucho más sedoso y ordenado, vistió su uniforme contenta, detallando por primera vez la forma en que se pegaba a su cuerpo al verse en el espejo de cuerpo completo dispuesto en su habitación, daba gracias a todo el entrenamiento ya que podía lucir una cintura estrecha, unos muslos torneados y un abdomen plano, algo marcado en la zona de las abdominales, pero sin llegar perder si figura femenina y delicada, además de que sus pechos no tenían nada que envidiar, llenos pero no exagerados y redondos, bastante bonitos.

Satisfecha con lo que veía acomodo la placa sobre su uniforme de auror, a la altura de su pecho, puliendola con un hechizo Fregotego para dejarlo aún más brillante, si esto era posible. Ansiosa casi corrió hasta la puerta tomando las llaves que encontraban en un mesa dispuesta al lado de la puerta para dejar las cosas, deteniéndose al ver el gas pimienta por un instante dudando de que tan necesario seria, pero descartándolo al final con un simple "Ñe" y cerrándola puerta a sus espaldas.

Pero rectificando su acción a los segundos, tomando el gas y continuando su camino.

-Es mera precaución- se dijo.

La estación de aurores era un enorme edificio con forma circular con una estructura rustica protegido hasta medula por hechizos para evitar cualquier fuga, con constante movimiento de magos y unos pocos muggles y por supuesto aurores sangre pura, Hermione caminó mirando todo a su alrededor, pudo ver como uno de los aurores llevaba a un muchacho que reclamaba "Es injusto, el saco la varita primero", este argumento le saco una sonrisa y caminó directo a la recepción.

En ella un hombre de gran tamaño y barbas, identificado como Hagrid, que le daba de apariencia de un oso comía un bol de cereal con una gran sonrisa, metiendo de vez en cuando comida dentro de su chaqueta a lo que parecía ser un pequeño dragón, tratando de que nadie notara ese pequeño detalle.

-Disculpa- hablo Hermione provocando que el mago se sobresaltara- ¡Aquí! -saludo haciéndole señas.

-No lo puedo creer- hablo el brujo totalmente con un tono de voz totalmente amable- Eres la descendiente de muggles auror- habló con una sonrisa en sus labios, afirmándose en el mesón para poder observar mejor, con cuidado de no aplastar su chaqueta.

-Te digo algo muchacha eres más tierna de lo que pensé-

-¡Uy!… Talvez no está enterado- comenzó a explicar algo ofendida por la apreciación del mayor- Pero… yo puedo decirle tierno a niño pequeño, pero cuando a mi lo dicen es algo…-

-¡Oh!- exclamó el hombre colocando las manos enfrente tratando de calmarla- de verdad lo siento, yo Rubeus Hagrid a quien todos consideran el típico conserje come donuts, estereotipándote ¿no?… owww- expresó decaído y algo avergonzado.

-ejeje, tranquilo- lo calmo Hermione con una sonrisa llena de amabilidad- Oye creo que tienes un ehh- hablo indicándose a sí misma tratando de darle a entender que tenía comida en su barba.

-¿Qué yo que?- preguntó sobresaltado con los ojos abiertos como huevos fritos.

-En tu barba- indicó la muchacha esta vez al hombre frente a ella, tratando mediante señas de decirle en qué lugar estaba la comida- Atorado…bajo…la…-

-¡Oh te encontré donita chiquita!- dijo Hagrid cuando pudo alcanzar la donut de un tamaño bastante grande, pero ninguno de los dos contaba con que el pequeño dragón saltara de la chaqueta del medio gigante para devorar la donut y se metiera nuevamente en el chaqueta en cosa de segundos.

-ejejjej- Río nerviosa con los ojos abiertos enormemente por la sorpresa- Oye tengo que ir con los otros, hacia donde…- trato de preguntar indicando hacia izquierda y derecha con sus manos.

-oh por la puerta a la izquierda está el salón-

-Izquierda- diciendo esto comenzó a correr - ¡Adiós! - se despidió para caminar al salón mirando hacia todos lados.

-Esa pobre muchachita no saldrá viva de ahí- dijo Hagrid al ver como los demás aurores la miraban despectivamente al pasar, pero una mordida en su mano lo hizo sobresaltarse- Tienes razón Norberto, no debí decir eso-

Hermione abrió la puerta con cuidado, entrando al salón, ahí sus compañeros hacían competencia de vencidas y no se percataron de su presencia, caminó hasta sentarse al frente, le gustaba sentarse al frente, pero en este caso no había otro sitio.

Se sentó junto a un muchacho de cabellos castaños desordenados y ojos verdes, tenía la mirada fija hacia delante, con un expresión seria e intelectual, pudo leer Nott en su placa.

-Hola, oficial Granger- exclamó llamando la atención del muchacho mientras indicaba su placa en una forma de corroborar su identidad- ¡Listos para hacer un mundo mejor! - chillo entusiasmada levantando el puño en acto de camaradería.

Nott la miro de pies a cabeza, levantando su perfecta ceja con una expresión que decía "¿Estas bromeando?", pero al ver la castaña no se movería hasta que respondiera a su saludo tan banal, con un hechizo no verbal respondió el gesto provocando que la muchacha se deslizara con silla y todo hasta el borde de la mesa quedando a un metro de distancia de él. Provocando que Hermione sacudiera la mano tratando de mitigar el dolor.

- ¡Atención!- gritó uno de los muchachos y como acto reflejo todos los aurores se acomodaron en sus asientos, golpeando la mesa con fuerza a la vez que un hombre de cabellos negros, grasientos, vestido en una túnica negra que lo hacía ver más delgado de lo que por si era, mostrando una expresión de fastidio por estar ahí, en su placa de identificación de podía leer Snape.

-Silencio-

-¡Silencio!- alzó la voz, molesto ante la insubordinación de sus aurores a cargo, colocándose tras el podio dispuesto para él- Tomen asiento- ordenó con voz firme, provocando un silencio sepulcral, Hermione se puso rígida en su sitio.

-Tenemos tres temas que tratar- continuo serio- Primero un asunto de suma importancia- dijo serio mirando a todos los presentes deteniéndose un instante en cada uno- Longbottom feliz cumpleaños- lo dijo más como una obligación que como algo sincero.

La sala se llenó de vítores por parte de sus demás compañeros, algunos lo atraparon en sus brazos raspando sus nudillos en la cabeza del cumpleañero, Hermione sonrió ante tal muestra de afecto, hasta que vio como un par de gemelos pelirrojos lanzaba un hechizo de fuegos artificiales que fueron a estallar justo alrededor del joven, quemando sus cabellos.

-Numero dos- continuó el capitán con su voz de ultratumba- Tenemos nuevos reclutas con nosotros el día de hoy, pero no los presentare porque no tengo interés – sentenció el jefe provocando risas, que no le causaron gracia. Hermione pensó que sería presentada y su pecho se llenó de orgullo, pero al escuchar la última parte la decepción la golpea de lleno y trato de reír con sus compañeros.

-Finalmente- habló con su voz monocorde carente de emoción- Hay 14 brujos desaparecidos- indicó un mapa en donde se veían distintas fotos enlazadas por un hilo rojo- Todos sangres puras, desde un poderoso magnate hasta un vendedor de flores y el alcalde está encima de mi exigiendo hallarlos- alzo la voz solo un poco transmitiendo en Hermione la importancia del caso.

-Esta es su prioridad número uno- determino mientras acomodaba sus lentes- Aurores Potter, Weasly, Woods sus equipos tomaran las desapariciones del Distrito Forestal- delegó entregando la carpeta del caso a los oficiales, quienes salían por la puerta.

-Nott, Diggory sus equipos irán a la Plaza Sahara- continuó entregando archivos.

-Aurores Krum, Weasly, Weasly , Tundratown- siguió entregando las carpetas mientras los gemelos se peleaban por quien se quedaba con la carpeta.

-Y finalmente la auror Granger, nuestra primera bruja muggle- dijo quitándose los lentes y tomando una respiración tiempo en que Hermione llenó sus pulmones de aire totalmente ansiosa- Parquímetros, puedes irte- finalizó caminando a la puerta de salida.

-¡¿Parquímetros?!- todo el aire contenido salió de golpe, quedando solo decepción- ¡Jefe!¡Jefe Snape!- gritó corriendo para alcanzarlo.

-¿Mmm?- respondió el hombre.

-Señor, dijo que había 14 brujos desaparecidos- dijo como si fuera obvio

-¿Y qué?- preguntó el jefe con cara de fastidio.

-Yo puedo investigar uno, tal vez lo olvido, pero fui la mejor de mi clase en la academia- le explicó con orgullo, acomodando sus brazos tras su espalda y balanceándose sobre sus pies.

-No lo olvide- dijo con simpleza- No tengo interés- escupió.

-Señor, no vine como un trofeo- alegó Hermione molesta.

-Entonces será sencillo entregar 100 multas al día- sentenció el hombre retirándose del salón y dando un enorme portazo, haciendo saltar a la castaña, que se quedó pensando en que necesitaba lograr que la incluyeran en los casos, ella era inteligente sabía que podía hacerlo. Entonces la respuesta llego como una bomba.

-Entregar, no voy a entregar 100 en un día voy a entregar 200 para el medio día- sentenció con una sonrisa de confianza ella era Hermione Granger primera hija de muggles auror un par de multas no la iban a detener pensó con ánimos renovados dispuesta a cumplir con la meta autoimpuesta.


Habemus cuarto capítulo, sé que quizás sea un poco extenso pero no quería hacer un corte en la trama hasta llegar a está parte en particular, espero que hayan disfrutado y la lectura no les resultara tan pesada. Y quizás tengan ganas de dejar un comentario para que su servidora pueda saber si la adaptación está siendo de su agrado.

Sin más Que Decir, nos leemos pronto!