Disclaimer: los personajes son de J.K. y la trama mía.
Capítulo 4: Visita familiar || Parte Uno
Bellatrix, Bellatrix...
Me miro en el espejo de mi habitación y sonrío satisfecha: estoy perfecta, preparada para soportar los comentarios ácidos que la lengua de mi querida tía nos soltará a las tres nada más entrar por la puerta. Y es que, Walburga es un Black de cojones, siempre lo ha sido. Si no fuera por el profundo desprecio que le tengo por ser la madre del crío que me quitó el puesto de heredera, la admiraría por su carácter. Aunque no me guste, somos parecidas.
Abro la puerta y tengo la mala suerte de salir justo en el mismo momento en el que mis hermanas deciden hacerlo también. Parece que no ha pasado nada, porque la cara de Andrómeda está impasible, como si nunca hubiese existido la pelea de antes. Podrá haber estado llorando, pero no se le nota en absoluto. Seguro que Narcissa ha usado en ella esos consejos que salen en la revista Corazón de Bruja; visto desde ese modo, de algo le habrá servido leerse esa porquería cada vez que sale una edición nueva.
Ambas están tensas, lo puedo notar. Narcissa tiene una mano sobre el hombro de Andrómeda y la insta a seguir caminando, pues se me ha quedado mirando descaradamente al verme salir. Sus ojos muestran rencor, odio y furia. Yo, para que vea que paso de todo lo que sienta, camino con la cabeza alta y una sonrisa orgullosa, mientras canturreo en un susurro una cancioncilla improvisada:
Tonks la va a palmar
No va a aguantar
Meda desesperará
Y al igual se morirá
Tritiritritiri...
No sé si ha apretado los puños o si intenta matarme con la mirada, porque he seguido caminando hacia las escaleras, sin mirar atrás. Pero no me importa lo que quiera hacerme, porque sé que es tan cobarde que nunca se atreverá a cumplirlo.
Una vez abajo, veo que mis tíos y los enanos han llegado. Mis tíos están hablando con padre y madre, mientras el elfo de la casa les sirve el té. Justo a su lado, sentados en un sofá y peleándose entre ellos de forma amistosa, están mis primos. Sirius entrará a Hogwarts el año que viene, ya está en la edad, y está muy emocionado con la idea desde el verano pasado, que si mal no recuerdo, nos asaltó literalmente a mis hermanas y a mí para que le contásemos más sobre el castillo.
Regulus siempre ha sido más formalito. Me cae bien ese crío; y desde luego, es mucho más manipulable que Sirius. Mis hermanas bajan enseguida y se unen a mí, es entonces cuando mis tíos se dan cuenta de nuestra presencia y se levantan del sofá para venir a saludarnos.
–¡Bellatrix, Andrómeda, Narcissa! –nos saludan ambos.
Mi tía nos da un beso en la mejilla a cada una y el tío Orión nos da un apretón en el hombro. Siempre me ha interesado cómo una persona tan serena como él, puede estar casado con alguien que grite tanto como la tía Walburga. Es algo que nunca me explicaré.
–Andrómeda, ya nos hemos enterado de tu compromiso. –le dice ella de repente, con una sonrisa triunfante. Seguro que sabe lo mal que le sienta la noticia a mi hermana y está disfrutando de ello. Pff, lo que yo decía, una Black de cojones.– Espero que no nos defraudes y le des un buen par de nietos a tu padre lo antes posible.
Meda se limita a sonreír forzadamente, pero no contesta.
–Y Narcissa, dinos, ¿cómo te ha ido el curso? ¿Tus notas en los TIMOs han sido buenas? –pregunta el tío Orión.
Yo suelto una risa siniestra y levanto las dos cejas, con fingida sorpresa.
–Vamos tío Orión, creía que ya sabías lo inepta que es Cissy en los estudios. –me burlo de ella.
Narcissa me lanza una mirada de odio y madre me reprende con un "¿y tus modales, Bella?". Los modales me los meto por el culo, vieja arpía me habría gustado contestarle, pero tengo algo de sentido común y no lo digo en alto, mucho menos con tanto público. En cambio, la tía Walburga es la que contesta, que me está mirando de una forma extraña que no logro identificar. ¿Orgullo, tal vez?
–Déjala, Druella. Si sabes que la niña no dice más que la verdad.
Ahí estamos, ahí estamos. Siempre me ha gustado comparar a mi madre con mi tía, es muy gracioso: Madre es hipócrita hasta la médula, la tía Walburga no tiene pelos en la lengua al decir las cosas; Madre tiene en mucha estima los modales y la etiqueta, Walburga, como yo, se los mete por donde le quepa; Madre se siente una princesa llena de fortunas, Walburga es la reina de su propio imperio. Un imperio lleno de cabezas cortadas de elfos, para más detalles.
Narcissa levanta la barbilla, de forma altiva y observa a nuestra tíos, como si ignorara lo que yo había dicho y Walburga apoyado.
–De hecho, tío Orión, me asombraría si por lo menos no consiguiese siete extraordinarios en mis TIMOs. –afirma con delicadeza, mientras coge con toda la dignidad del mundo, una taza de té.
¿Siete extraodinarios? ¡Qué caradura, si el cerebro no le da ni para sumar el número de pintauñas que tiene en su cuarto! Me río en su cara y la miro incrédula.
–Venga ya, Cissy. Por favor...
Ella se encoge de hombros con indiferencia y va a sentarse junto a Regulus, al igual que Andrómeda hace lo mismo con Sirius. Las dos deciden sacar a los críos de ahí, porque parece que nuestros padres van a hablar sobre "temas de política" y se van a aburrir.
Me dispongo a sentarme junto a ellos para unirme a su conversación, cuando mi padre levanta una mano y me dice que me vaya con ellos, que no hace falta que me quede aquí.
¿Que no...? ¿Que no hace falta? ¡Yo QUIERO estar aquí! Hablar de política, ¡del Señor Tenebroso! Quizá mis tíos se hayan enterado de algo que ha sucedido y aún no haya salido en El Profeta, porque si no, no sé a qué viene tanto secretismo. ¡Que soy una mortífaga, joder! ¿Es que no entienden que ya tengo edad para quedarme hablando con ellos sobre el futuro de los magos?
Pero ni puto caso. Mi padre me lanza una mirada que no admite réplicas, y a regañadientes, camino hasta la puerta y la cierro de un portazo.
Es cortito, pero por eso tiene dos partes ;)
¿Review?
