Disclaimer: ningún personaje o lugar que reconozcan me pertenece, todo es obra de la magnífica imaginación de Masashi Kishimoto.

Recuerdos de primavera

IV

Sakura Haruno

Día 2

–Sasuke-kun – chillo dándole la vuelta al cuerpo inconsciente sobre las piedras húmedas. Llevo una mano a sus labios para ahogar un grito de sorpresa al verle. En sus años como medic-nin no había visto semejantes lesiones - o al menos no tantas juntas -, ni siquiera en los libros de medicina más extraños de la biblioteca de Tsunade-shishou.

Con fuerza, y sin pensarlo mucho, arranco lo poco que quedaba de la camisa de Sasuke dejando al descubierto su torso desnudo. Estaba en presencia de un tórax inestable causado por múltiples fracturas costales, en donde el lado izquierdo de su pecho sobresalía deliberadamente como si su pulmón deseara salir volando de la jaula de huesos que lo mantenía prisionero. El único brazo que conservaba presentaba quemaduras de segundo grado, desde la punta de los dedos hasta el hombro, que formaba un camino irregular de rojizas ampollas y pedazos de piel en carne viva. Un poco más arriba de su flanco izquierdo tenía una herida punzante que el pelinegro cauterizo precariamente con un Chidori. Sakura no lo veía pero estaba segura que, para ese entonces, no tendría bazo y debería hacer una esplenectomía de los residuos que quedaban. La pierna derecha presentaba una fractura abierta, el pantalón la cubría a medias pero podía ver como se comenzaba exhibir peligrosamente la tibia por debajo de la tela bañada en sangre. Además de dos fracturas en las vértebras a nivel lumbar y dorsal, presentaba un mosaico de moretones a lo largo de su abdomen cuello y rostro. En la cara había una herida que le atravesaba la ceja dejándolo ciego de su ojo izquierdo momentáneamente y otra cerca del mentón en forma de una pequeña equis.

En general había perdido mucha sangre y líquido, su estado no era prometedor. En una situación normal cualquiera lo daría por muerto, malgastar chakra en lo que sería un desperdicio no se consideraba un acto inteligente ni mucho menos un acto de bondad. Prolongar su agonía y enjuiciarlo a horas de incansable sufrimiento sería una idea cruel. Pero había algo en Sakura que no le permitía pensar así. Más que su promesa de no abandonar a otro Shinobi en batalla, sentía que debía salvar la vida de Sasuke, incluso si eso significaba forzarlo a tolerar horas, días o semanas de dolor. Sonaba egoísta de su parte, y no le importaba si se lo recriminara en un futuro. Ya había tomado una decisión, y no daría vuelta atrás.

–Te salvare, Sasuke – aulló con la voz quebradiza resistiendo las lágrimas que querían brotar como un mar de tristeza bajo sus ojos jade -. Lo prometo.

Posó las manos en lo que consideró eran las peores heridas. Le preocupaba las hemorragias internas, la inminente deshidratación, las altas probabilidad de infección y la, posiblemente, nula cantidad de aire que llegaba a los destrozados pulmones. Aun en presencia de un panorama tan desolador trabajo lo que le parecieron días. Sudaba a cantaros a pesar del viento otoñal que le arrebataba el aliento y el agua del rio que salpicaba de vez en cuando sobre sus tensos brazos. Sentía como el chakra disminuía de su cuerpo conforme el cuerpo del pelinegro empezaba a verse más humano. Lo admitía, estaba extenuada. Creyó que debía llamar a Katsuyu-san pero temía que al separar sus manos del cuerpo de Sasuke moriría entre sus brazos. No se lo permitiría, no lo haría.

«¿Sakura?» – pregunto la voz de Ino en la mente de la pelirrosa.

–Ino – respondió la aludida dando un respingo. Recordó como su amiga le había dicho que se comunicaría con ella durante la apuesta del sol ¿Era tan tarde? ¿Ya iba a anochecer? Había perdido la noción del tiempo, ni siquiera estaba al tanto de cuántas horas llevaba postrada al lado de Sasuke.

«¿Estas bien?» – salto de nuevo la Yamanaka en su cabeza - «¿Qué sucedió?»

–Lo encontré, Ino – respondió jadeando por el cansancio -. Está vivo pero en muy mal estado. Necesito ayuda ¿puede venir alguien del pelotón? Lo estoy intentado estabilizar pero no me queda casi chakra, yo puedo...

–«Sakura» – esta vez Ino le interrumpió con un tono de pena en su voz -. «No puedo llevarte apoyo»

Sakura sintió como una descarga eléctrica le recorría la columna.

–¿D-de qué hablas?

–«Akaoshi, el jefe de Shinsei, no murió».

–¿Qué-e? – tartamudeo aterrorizada -. Pero Sasuke lo asesinó.

–«No... no lo hizo».

–¿Q-qué dices? ¿Qué pasó?

«Esperó a que nos reagrupáramos con los heridos y el resto de los sobrevivientes... Estábamos con la guardia baja... nos tendió una trampa...» – la voz de Ino sonaba cada vez más lúgubre - «Perdimos a cuatro de los nuestros, Sakura... Udon... él...»

La pelirrosa dejo escapar un sollozo y controlo el impulso de derrumbarse a llorar. Udon no debía superar los 15 años de edad, era su primera misión como medic-nin. Había entrenado mucho para ese día, lo recordaba muy emocionado y feliz, pero ahora...

«Sakura... ¿Estas b-?»

–¿Cómo están los demás? – quiso saber la pelirrosa en un intento por desviar las imágenes de Udon que se formaban en su cabeza junto a las de un afligido Konohamaru destrozado por la pérdida de su amigo - ¿Los heridos están estables?

«Perdimos a los que se encontraban en peor estado... y uno de los nuestros quedo gravemente herido» - tercio Ino con voz apagada –«Lo lamento pero no puedo enviar ayuda. Esto es un caos. Esperamos respuesta de Konoha, necesitamos refuerzo con extrema urgencia. Subestimamos al enemigo y caímos en su trampa. Todo esto... todo esto fue...Yo debí... »

–No te culpes, Ino – se adelantó a decir Sakura descifrando el ligero pánico en la voz de la Yamanaka -. Hiciste lo correcto, cualquiera hubiera hecho lo mismo en tu posición. Todos los que están vivos es gracias a ti. Además eres nuestro líder, eres la que da esperanzas y motivas al equipo. No puedes permitirte caer en la desesperación solo porque las cosas no han salido como lo planeaste... Sé que no es fácil pero nadie dijo que lo fuera... – soltó un resoplido entre divertida y cansada. Si alguien la escuchara diría que sonaba a una madre sermoneando a su hija, y en cierta forma así lo era -. Confiamos en ti, Ino. Sé que no nos defraudaras.

La rubia guardo silencio unos instantes antes de soltar una risita.

«Gracias, necesitaba una reprimenda»

–Cuando quieras – respondió sonriendo internamente.

Retomando su tono autoritario y con energía renovadas la Yamanaka pregunto:

«¿Cómo esta Sasuke-kun?»

–En estado crítico – miró de soslayo el rostro del pelinegro -. Es un milagro el que siga con vida.

«Lamento mucho no poder ayudarte»

–Esto no es nada comparado a lo que debes de estar sufriendo allá – dijo Sakura en un intento por calmar tanto a Ino como a ella misma.

«¿En dónde están?»

–No lo sé con exactitud, no recuerdo el camino que tome hasta llegar aquí.

«Percibo la presencia de ambos muy distante. Me costó trabajo encontrarles»

–Según la posición del sol calculo que en dirección noreste – explico levantando la mirada hacia los últimos rayos del astro rey que se ocultaban tras los árboles secos del bosque a su alrededor -. Estamos a la orilla de un rio, cerca de...

«¡¿Están en la intemperie?!» - chillo escandalizada –«Asumí que estaban en un refugio».

–Perdí la noción del tiempo – se justificó la Haruno percatándose de su descuido–. Pero no te exaltes, no hay rastros del enemigo a kilómetros a la redonda, estamos a salvo. Además, si lo muevo – refiriéndose a Sasuke – terminara por desangrarse.

Hubo un pequeño silencio que alerto a la pelirrosa de que algo andaba mal.

«Debes buscar un lugar más seguro» - ordeno Ino.

–¿De qué hablas?

«Llévalo a una cueva o a otro sitio. No se queden ahí en medio de la nada»

–Ya te dije que no puedo movilizarlo.

«Improvisa»

Sakura frunció el ceño deliberadamente.

–¿Qué sucede, Ino? ¿Hay algo que aún no me has dicho?

De nuevo el silencio se prolongó lo suficiente como para incrementar las sospechas de la Haruno.

–«Solo mantente alerta y busca un lugar donde esconderte. Estaré al pendiente de tu posición» – murmuro la Yamanaka.

–No – le retuvo -. No te iras sin explicarme que sucede.

–«Ya tienes bastante por lo que preocuparte, Sakura».

–Es sobre Akaoshi ¿verdad? – se alzó sin prestar atención a las insistencias de su amiga en su cabeza -. No nací ayer, Ino. Algo me estas ocultando y será mejor que me lo digas.

Pudo sentir la inquietud de Ino cuando carraspeo en su mente.

«Sí, es sobre Akaoshi» - respondió resignada. Tardo un tiempo en responder, tal vez estaba buscando las palabras adecuadas para decirlo o la forma en cómo hacerlo -. «La trampa que nos tendió no fue solo un ataque de ira».

La pelirrosa trago en seco. Aquello no sonaba para nada bien.

–¿Qué quieres decir?

«Estaba buscando venganza» - continuo Ino –«Todo era parte de su plan para encontrar a una persona en específico. No le importo destruir medio refugio con tal de hallar a aquel que tuvo la osadía de enfrentarlo, de desafiarlo a muerte... – la pelirrosa tiritó. Sabía a lo que su amiga se refería pero aun así tenía miedo de escucharlo -. Sakura él...».

–N-no – fue lo que sus labios farfullaron cuando Ino reafirmo sus pensamientos.

–«Buscaba a Sasuke-kun».


Día 5

Era media noche. Sakura estaba arrodillada de frente al cuerpo de Sasuke donde el brazo del pelinegro permanecía conectado al suyo a través de una tubo de chakra que pasaba la sangre de su cuerpo al del Uchiha. Se las ingenió para transportarlo cuando la noche había llegado hace ya más de dos días atrás. Por suerte al final del rio había una cascada y detrás de la cascada una cueva. Lo movió con dificultad, preocupada porque su trabajo se viera arruinado mientras lo trasladaba, pero los cielos le sonrieron cuando entraron a la oscuridad de la caverna sin ningún altercado.

El lugar era alto y muy profundo. Había estalactitas y estalagmitas un poco más al fondo donde un grupo de ratas se comían lo que antes había sido el bazo de Sasuke. Sakura tuvo que realizarle una operación sin anestesia y sin métodos de asepsia ni antisepsia, solo con sus propias manos y uno que otro instrumento que llevaba consigo. Mientras practicaba la cirugía el rostro de Sasuke se retorcía por el dolor. Podría estar inconsciente pero su cuerpo reaccionada maquinalmente ante la mano de Sakura que le atravesaba las costillas. Dos veces grito con furia rasgando el sonido del agua al caer. Fue lo más espeluznante que alguna vez escuchó en su vida. La faena por mantener sus heridas cerraras se fueron a la basura muchas veces y tuvo que hacer todo desde cero, dejándola cada vez sin menos energías. Desconocía el estado de su sistema nervioso central ya que, en todo el tiempo que llevaba juntos, no había examinado tan siquiera el reflejo pupilar de su único ojo sano, aquel que tenía el Sharingan. Sasuke era demasiado precavido, indudablemente dejo preparado un mortal Genjutsu para cualquiera que se tomara la molestia de quitárselo mientras fallecía.

Sakura termino por acomodarse mejor entre las piedras. Observo de reojo el cuerpo de Sasuke y retiro con delicadeza un largo mechón negro que cubría su ojo vendado. Aun no estaba segura si lo lograría. Quería permanecer optimista pero las probabilidades de que sobreviviera eran pobres y de recobrar la conciencia prácticamente nulas. Apretó los puños con fuerza desechando la idea que surcaba su mente para dar pie a otra de sus preocupaciones. La incomunicación que persistía con su líder de escuadro desde hace más de 24hrs le hacía sentir más ansiosa aun. Temía que algo hubiera sucedido en el tiempo que había permanecido en la cueva. En más de una ocasión se vio tentada a invocar a Katsuyu-san o hacer un clon de sombras, pero sus reservas de chakra eran lo justa para mantenerla viva a ella y a Sasuke.

Exhaló agotada y detuvo el paso de sangre al cortar el hilo de chakra. Si prolongaba la transfusión Sakura moriría. Poco le importaba, sin embargo si ella no estaba Sasuke tendría el mismo fin y ya había quedado muy en claro que no lo dejaría por nada en el mundo.

Se puso en pie y fue a la cortina de agua que generaba la cascada. Una vez allí limpio sus manos para luego atravesar la cabeza entre la fría agua. La sensación fue placentera, el sudor de su cuello se iba despejando poco a poco y la baja temperatura la estímulo lo suficiente para continuar despierta, porque, aunque estaba agotadísima, no tenía el valor para dormir mientras él continuara en ese estado. Y para colmo de males su estómago gruño con fiereza como recordatorio de su escueta alimentación en los últimos días. Tenía que buscar pronto algo para comer, aprovechar la oscuridad de la noche era una buena idea. No había comido algo decente en días y su reserva de alimentos escaseaba, pero regresaba al mismo punto de inicio ¿Qué pasaría si ella no estaba? ¿Y si él despertaba? ¿Qué ocurría si él llegara a mo...? No. Ya bastantes preocupaciones tenía como para comenzar un enfermizo juego psicológico con preguntas que le harían vacilar.

Una vez "relajada" se alejó de la cascada soltando un suspiro por lo bajo. No se movería de la cueva hasta considerarlo estable y libre de cualquier peligro. Estaba consciente de que el ayuno prolongado y la privación del sueño no eran ni por asomo una idea inteligente. Ya se imaginaba los gritos de Tsunade- shishou si la viera haciendo aquello, sin embargo no cambiaría de parecer.

Se hizo una cola de caballo alta sonriendo ante la imagen de su sensei roja de la ira destruyendo un escritorio o partiendo el piso en dos. Dio media vuelta distraída hasta encontrarse, en el fondo de la cueva, con un charco de sangre fresca mezclada con coágulos donde una vez estuvo el cuerpo inerte de Sasuke.

Abrió los ojos como platos y alejo lentamente las manos de su coleta con los labios entreabiertos.

–Pero que...

Antes de que pudiera analizar la situación algo la golpeo y la condujo contra la pared. La espalda de Sakura colisiono contra las filosas rocas mientras que un único ojo color escarlata le regresaba una mirada llena de fiereza y desconcierto.

–Sa-Sasuke-kun – fue lo que su pobre garganta pudo pronunciar pues el Uchiha la sostenía por el cuello con su único brazo sano.

Sakura se estremeció cuando la aprisiono aún más, arrinconándola sin posibilidad de escape. Podía estar moribundo y malherido pero eso no le impedía demostrar su fuerza descomunal contra el débil cuerpo de ella. Sus pies estaban casi guindando ya que la sostenía prácticamente en el aire. Por acto reflejo llevo las manos a su cuello en un intento desesperado por arrancar el poderoso puño que le impedía respirar. Sasuke no la reconoció en primera instancia ya que seguía analizándola sin vacilar en su agarre. Tenía el entrecejo fruncido tal vez por el dolor, tal vez por la ira, era difícil descifrar su turbia mirada. Fue el momento cuando la luz de la luna se filtró por la cortina de agua y le dio de lleno al rostro de Sakura cuando Sasuke vacilo y cayó en cuenta a quien estaba a punto de estrangular.

–Sa-Sasuke-kun – repitió Sakura casi sin aliento.

Después de escucharla, su único ojo se abrió desmesuradamente y la soltó como si su piel estuviera en brasas ardientes. Sakura tosió como si se le fuera la vida en ello colocando amabas manos en las marcas que los dedos de Sasuke habían dejado cobre su cuello.

–Sakura – balbuceo sorprendido antes de caer sobre la rodilla izquierda consumido por el esfuerzo de casi matar a su salvadora.

–Sasuke-kun– volvió a decir la pelirrosa bajando al nivel del muchacho.

Respiraba con dificultad, la herida de su costado izquierdo se volvió a abrir, el Sharingan desapareció por la falta de energía para sostener el Dōjutsu y su respiración llegaba a ser demasiado forzosa. Estaba realmente asombrada, nadie podría despertar o tan siquiera estar de pie en ese estado.

–Estas muy mal herido, debes descansar – le apremio dando su hombro como punto de apoyo para que él se sostuviera -. Vamos, te llev...

–Akaoshi – exhalo Sasuke regresándole la mirada iracundo - ¿Dónde está?

–Él... – intento responderle pero las palabras se trabaron en su adolorida garganta.

Sasuke mascullo una maldición mientras colocaba una mano en su costado para amortiguar los movimientos de su respiración entrecortada.

–Ese desgraciado – farfullo.

–Evita mo...

–¿Qué sucedió con los demás en la batalla? – insistió sentándose con ayuda de Sakura contra la pared de la cueva. Dejo salir un quejido imperceptible al contraer los músculos del abdomen - ¿Sobrevivieron?

–No te tortures con esto, Sasuke – le pidió en un susurro.

Sentía como los profundos ojos del pelinegro le perforaban como si de un taladro se tratara. El silencio entre ellos era opacado por la cascada a su izquierda que Sasuke rompió con recelo.

–¿Qué paso, Sakura? – su voz gruesa hizo eco en la cueva erizándole la piel de la nuca.

Incomoda por el inquisitivo ojo negro que quería llegar hasta las profundidades de su alma, Sakura se dispuso a tratar la herida que palpitaba en el costado del muchacho buscando una excusa para no fijarse en él.

–Cuando desapareciste junto a Akaoshi los ninjas en batalla se reagruparon – explico pausadamente dejando que el poco chakra que tenía fluyera hasta la herida que poco a poco dejaba de sangrar -. Ahí él... les tendió una trampa y...

Escucho como Sasuke volvía a maldecir entre bramidos.

–Ellos...

–No fue tu culpa – se adelantó la pelirrosa cerrando los ojos con fuerza - Hiciste lo posible por salvarlos.

Sasuke estuvo a punto de contradecirle pero se mantuvo al margen. El dolor debía de ser lo bastante fuerte como para hacerle callar.

Un nuevo silencio llego ante ellos, esta vez el principal sonido que lo rompía eran las ratas disfrutando su festín cerca de una estalagmita. Sakura intuyó que la conversación no había terminado, solo que Sasuke carecía de las energías suficientes para seguir reprochando. Se enfocó entonces en la herida del costado recibiendo quejidos casi imperceptibles por parte del pelinegro. Aun no podía creer que estuviera despierto, era literalmente un milagro el que siguiera con vida.

Demoro más de lo usual para volverlo a estabilizar, y no solo por la falta de energía y chakra, en realidad quería evitar el inicio de lo que sería una terrible y dura conversación con el Uchiha. Estaba segura que le sonsacaría información hasta quedar satisfecho, y ella no estaba dispuesta a complacerle.

–Ya está – dijo luego de unos largos quince minutos - ¿Cómo te sientes?

Él no contesto, en cambio se mantuvo estático esperando que ella le explicara la situación sin tener que forzarla a hacerlo. Sakura fingió no notar su mirada inquisitiva y busco entre sus bolsillos los instrumentos para examinarlo, o mejor dicho: una pretexto para permanecer en silencio.

–Terminare de hacer un chequeo general para asegurarnos de que todo está en orden – explico la pelirrosa esperando que se negara. Pero no lo hizo.

Sasuke no se opuso al contacto cuando paso la linterna de luz blanca por su ojo sano o cuando cambio los vendajes de su frente. Sakura hizo el trabajo sobrehumano de mantenerse concentrada en su trabajo. Evitaba en lo mediado de lo posible no tocar su piel a no ser que fuera estrictamente necesario. ¿Estúpido? Tal vez, le había asistido sin problemas durante más de dos días completos, pero ahora que Sasuke estaba despierto le temblaban ligeramente las manos y sentía como su corazón tentaba con acelerarse cada vez que rozaba su piel contra la suya.

Durante la inspección ambos se sumieron en un incómodo silencio, cosa que Sakura agradeció inmensamente. Aprovecho ese tiempo para verle de reojo sin llamar demasiado la atención de Sasuke. Comprobó que su respiración continuaba siendo superficial a causa de las fracturas costales y su rostro se contraía cada vez que hacia un tenue movimiento. El dolor que causaba las diversas heridas sumando a las quemaduras y ampollas debía de ser monstruoso, pero los labios del pelinegro permanecieron en una perfecta línea recta. Cualquiera que no lo conociera creería que su umbral de dolor era asombroso, pero más asombroso que su bizarra resistencia era su imponente y majestuoso orgullo, ese era el secreto de su súper poder.

La pelirrosa, una vez concluido el examen físico, se alejó lo suficiente para enfocar en completo el rostro del Uchiha. Abrió sutilmente los labios con la intención de informarle de su estado de salud pero en cambio sonrió. Era una curvatura de labios tan mínima que podría pasar por una mueca. Un acto espontaneo e inconsciente que Sasuke no pudo percibir.

–Ha pasado mucho tiempo ¿no crees? – observo en un tono nostálgico al tiempo en que colocaba tras su oreja un mechón rosado que había escapado de la coleta.

Como en la primera pregunta él no respondió, sin embargo eso no le molesto a Sakura. Nada podía quitarle la felicidad de verlo con vida. Escucharlo respirar, sentir el pulso bajo su piel magullada, verlo parpadear bajo esa espesa pestaña azabache. Todo lo que veía en él le causaba una sensación de paz. Había logrado salvarle, a pesar de todo los problemas y dificultades Sasuke estaba vivo, y se prometió que permanecería de esa manera por un largo, largo tiempo.

–Bien – dijo Sakura reprimiendo una lágrima de alegría que tentaba con aparecer en su mejilla. Se dispuso a ponerse en pie con parsimonia cuando agrego contenta-. Todo está en orden, mejor de lo que me imaginaba. No obstante debemos de permanecer atentos a cualquier cosa. Si te sientes mal o te duele algo házmelo saber. Por ahora lo mejor será que descanses un rato mientras busco algo para comer.

Se acercó a la cascada para limpiar sus manos. Pensaba ciegamente en que nada podía arruinar el regocijo que cruzaba sus venas, pero no fue hasta que su profunda voz hizo eco en la cueva cuando la sensación de tranquilidad se esfumo de nuevo en una fría y suave brisa.

–¿Qué haces acá?

Sakura giro sobre sus talones erizándosele la piel de la nuca al escucharle. No le gusto el tono que utilizo para dirigirse a ella. Fue un sonido colérico, lleno de odio.

–¿De qué hablas? – pregunto con suavidad.

–¿Cómo supiste que estaba aquí? ? – demandó Sasuke con fuerzas renovadas desde su espalda.

–Un hombre que atendí me dijo que los habías ayudado, que peleaste contra el cabecilla de Shinsei – explico mientras juagaba inconscientemente con sus dedos –. Me conto que estabas malherido, y bueno... fui a buscarte y te encontré a la orilla del rio...

–¿Por qué? – Sasuke le obligo a que mirara directamente a su oscuro ojo negro - ¿Por qué dejaste a los demás y me seguiste?

Sakura coloco una mano en su pecho sintiendo un dolor opresivo que le impedía respirar con normalidad. Sabía que indagaría en busca de información usando astutas artimañas, pero jamás pensó que sus preguntas serían tan hirientes.

–¿Querías que te diera por muerto? – dijo en voz alta conservando la rigidez en sus voz más no en sus piernas.

Él se removió entre las vendas y busco la posición más cómoda entre una par de rocas mientras Sakura le devolvía una mirada llena de intriga y tristeza.

–Te aferraste a una posibilidad remota – concluyo iracundo.

–Esa posibilidad remota es la razón de que sigas con vida – contraataco mostrándose cada vez más resuelta en sus afirmaciones.

–Pudiste salvar a más personas si te hubieras quedado con ellos.

–Pero también pude haber muerto en aquella trampa.

–Pero nada de eso paso – le recrimino con aquella voz monótona. Sakura vio como el Uchiha cerraba los ojos en busca de paciencia y formando un puño con su mano vendada le dijo -: ¿Por qué sigues aquí, Sakura?

La pelirrosa entrecerró los ojos al escucharle.

–¿A qué juegas, Sasuke?

–A nada – respondió a secas.

–Mientes - escupió Sakura cayendo en cuenta hacia donde quería llegar el Uchiha – Lo que estás haciendo es hacerme sentir culpable por venir a ayudarte.

La mandíbula del pelinegro estaba tan tensa que vibraba de la ira y ella supo que había dado en el blanco.

–¿Eso es lo que piensas, Sasuke? – quiso saber Sakura meditando con cuidado las palabras que pronunciaba – ¿Tan pronto has olvidado lo que Kakashi-sensei nos enseñó?

–Esto no es un juego de cascabeles, Sakura – se jacto el pelinegro –. Comprende de una vez que has cometido un error.

–¡¿El salvarte la vida ha sido un error?! – detono con evidente frustración.

Sasuke no le respondió. Ahora era él el que desviaba la mirada fijándose en el charco de sangre que había dejado unos pasos más al fondo. Sakura temblaba de impotencia. Reprimió las lágrimas que tentaban con salir de sus ojos al mismo tiempo que formaba dos puños tensos a sus costados.

–Puedes seguir deshonrando mis decisiones, humillándome con tus palabras – continuo bajando la mirada hacia sus manos -, pero de ningún modo harás que me sienta mal por haber ayudado a alguien... incluso si ese alguien eres tú.

Respiro entrecortadamente percatándose que sus lágrimas no resistirían por mucho entre sus parpados, así pues dio media vuelta en dirección a la cascada controlando la necesidad de sollozar. Necesitaba alejarse un tiempo, lo suficiente para aclarar sus pensamientos. Cuando dejo de temblar de la ira y la respiración se hubo regularizada agrego con firmeza al escuchar como Sasuke seguía moviéndose.

– No te muevas, has perdido demasiada sangre. Repuse la gran mayoría pero es un milagro el que estés con vida y más aún que estés despierto y lúcido. No eches a perder todo el trabajo que hice, ya bastante tiraste por la borda en ese loco intento por asesinarme. – Otra vez, aunque esto último lo dijo para sus adentros-. Por ahora estamos fuera de peligro, no percibirán nuestro chakra en esta cueva así que recuéstate y descansa. Buscare algo para comer.

Y sin mirar atrás se marchó de la cueva atravesando la cascada.


N/A: ¡Un enorme saludo a todos! Espero que estén súper bien.

Gracias por todos esos lindos reviews, follows y fav, ¡Son unas personitas increíbles! :)

He aquí la cuarta entrega de esta historia. Sé que el Sasuke post-guerra debería de ser un poco más blando y menos amargado, pero si fuese así perdería ese toque de cubito de hielo que lo hace tan... encantador jaja. En fin, me agradaría saber que les pareció :D

Por cierto, el capítulo anterior lo re-subí. Gracias a tatutu por notar los errores y hacérmelos saber. No hice modificaciones a la historia, solo algunos cambios en la gramática y la acentuación. Me disculpo por eso :( Y posiblemente cambie lo días de publicación a los Lunes/Martes, los fin de semanas se me hacen un poco complicado.

Me despido como siempre agradeciéndoles de nuevo por sus comentarios y apoyo a: Tomoe, Amy-Light95, Jessica Ivonne, Nekatniss, tatutu, Aidil y Roxas. También a todos esos que desconozco sus nombres pero que siguen la historia. Mil gracias a todos por estar al pendiente :) Cuídense muchísimo!

Bye Bye :3