Buenas tardes gente Hermosa. Aquí vengo con un nuevo capítulo de "Nuestra Sentencia". Les quiero agradecer de todo corazón el apoyo que me han dado hasta ahora y lo bien recibida que ha sido esta historia. Me encanta el Dramione, es mi pareja favorita de H.P; luego de ellos están Harry y Pansy. Quizas cuando termine esta historia les regale algo de aquellos otros dos. Nuevamente gracias y que este capítulo sea de su agrado.

***CUALQUIER DUDA O IDEA QUE TENGAN SERA BIEN RECIBIDA***

DISCLAIMER: LOS PERSONAJES DE HARRY POTTER PERTENECEN A J.K ROWLING (AUNQUE MAS DE UNA QUISIERA QUE DRACO FUERA SUYO). TODO LO DEMAS ES OBRA DE MI IMAGINACION Y POR ENDE ME PERTENECE.

POR CIERTO, EL LEMMON NO ES LO MIO, ASI QUE LAMENTO LO DECEPCIONANTE QUE PUEDA LLEGAR A SER ESTE CAPITULO.

Llegamos a la Mansión Malfoy por medio de aparición conjunta. Hermione con Madre y Potter y Weasley conmigo. Me arrastraron como perro callejero hasta el umbral de mi hogar y cerraron las puertas con mas hechizos de los que pensé ellos podrían realizar. Luego de esto Potter se acerco a mí, evadiendo completamente a Hermione y me quito las esposas a la vez que me decía:

- Son las 8:00 de la noche, tendrás 12 horas de libertad en tu casa. A las 8:00 en punto de la mañana estaremos frente a tu habitación para volver a esposarte y llevarte al Ministerio. Ahora, podrás estar solo en tu cuarto y Ron y yo estaremos vigilando la puerta así que te recomiendo que te despidas ahora de tu madre y Hermione.- Draco miro con furia a Harry y le dijo:

- Ni hablar. Hermione duerme conmigo o pueden volver a esposarme. Merezco pasar lo que probablemente sea mi última noche en libertad, con mi chica. -

Harry no sabía que decir, pero al ver de reojo la mirada asesina que le daba su amiga decidió dar su brazo a torcer.

- Está bien Malfoy, ella se puede quedar contigo pero tiene que darnos su varita. ¿Aceptas eso? -

- Potter, créeme que lo menos que necesitaremos será esa varita. Con la mia creo que es suficiente, no sé si me entiendes. -

- Claro, lo que digas. - Dijo un Harry muy avergonzado.

- Entonces, yo me adelanto con ella a la habitación, que mama les indique donde es. Vamos princesa. -

Hermione lo abrazo fuertemente y juntos subieron las escaleras al piso superior. Harry y Ron se miraron por un momento y luego miraron a Narcissa que con una sonrisa enorme les dijo:

- Ella ha sido la luz en el hoyo que tenía mi hijo por vida. - Luego siguió caminando sin preocuparse de que los dos jóvenes aurores la siguieran o no.

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Hacia tanto tiempo que no la veía frente a mí de esa manera tan sublime. Compartir la cama con Hermione era más que tener sexo. Compartir nuestra desnudez corporal era también entregar confianza, no era solo entregarnos al deseo. Estar con ella, eso era magia, la magia más poderosa.

Estábamos frente a frente con mis ojos fijos en los suyos mientras ella me regalaba una tierna mirada. Esa mirada color miel que recorrió mi cuerpo sin pudor alguno. Pude notar que temblaba levemente y sonreí. No es que fuera nuestra primera vez, ni que tuviéramos miedo, era que el amor que ambos profesamos nos quema por dentro, nos enloquece. Poco a poco nos fuimos acercando, despojándonos de nuestros nervios, nuestras ropas. Bese suavemente cada parte de su cuerpo, sus ojos, su sonrisa, le robe hasta el último aliento.

Quizás esa iba a ser la última noche entre sus brazos por eso me permití experimentar una vez más la magia de nuestras pieles unidas, de su dulzura y ternura. Realice cada movimiento cuidando cada detalle para hacerla sentir segura, para hacerla sentir mujer nuevamente, aunque fuese la última vez.

Mientras la besaba le agradecí el haberme invitado a conocer esa perfección que existe cuando el amor y la pasión se unen, cuando el corazón y el cuerpo se complementan y evolucionan. Durante esta noche he podido comprobar que juntos somos la química perfecta, que entre besos, caricias y mordidas me hizo adicto a su piel. Ella consiguió conocer mi cuerpo como el suyo propio, agudizo mis sentidos e hizo reaparecer a ese hombre de fuego que había dentro de mí.

Esta seria, probablemente, la ultima de muchas noches en las que nos regalamos incontables besos, donde confesamos entre las sabanas, con gemidos y suspiros, nuestros más grandes sueños y secretos. Aunque jamás lo aceptara en voz alta y mucho menos frente a ella, llegue a la conclusión de que muchas veces el amor es bueno, pero no eterno. Comprendí que hay amores que no están destinados a ser eternos. Quizás algún día ella se levante y descubra que la pasión que sentía por mi acabo, que el destino se equivoco con nosotros. Y entonces veré a lo lejos como todo falla, pues tenía la tonta esperanza de que sería yo el único dueño de su cuerpo, de su piel; solo mía. ¡Pero cómo nos sorprende la vida! Puede que algún día sus labios pertenezcan a otra piel.

Por eso durante esta noche quiero dejarle saber, con mis besos y caricias desenfrenadas, que no me arrepiento de ella, que no me atormenta haberle dado mi amor. Quiero que entienda, embestida tras embestida, que no me pesa haberme enamorado de Hermione Granger, porque con ella, por primera vez, toque el cielo.