Desde aquel entonces, me he descubierto a mí mismo. He conocido mis potenciales. He usado mi fuerza, mi inteligencia, mi astucia, mi audacia, mi valentía, mi osadía, mi determinación... Pero más que todas esas fortalezas, mi motivación ha sido la más grande.
Movido por la ira y la venganza, he actuado como un demonio. Después de ver morir a mi pueblo, a mi gente, a mis conocidos, a mis amigos, a mis familiares... y a mi madre... He estado maquinando un plan inquebrantable. Necesito justicia.
Incluso he llegado a perder parte de mi brazo izquierdo, pero lo he recuperado. Me he aliado con unos alquimistas provenientes de un reino lejano, de otro mundo.
Son seres extraños con rasgos de reptil, su piel es amarilla, son bípedos, su boca es un pico de tortuga, también de color amarillo pastel. Siempre andan por ahí con sus capuchas moradas y su piel de reptil escamosa, además, caminan jorobados (pues al parecer tienen un caparazón en la espalda, nunca los he visto por sus capuchas y vestidos de mago), verlos es asqueroso, pero su alquimia, es maravillosa.
Hicimos un trato, ellos me ayudarán a vengarme, luego me impondrán una misión de la que cada vez me van revelando más detalles.
Gracias a su alquimia pude recuperar mi brazo, pero no del todo. No es un brazo normal, es de cristal. Está hecho de materiales preciosos. Zafiro, rubí, esmeralda, perla, diamante. Está revestido en este último. La movilidad es efectiva, gracias a la alquimia recrearon mis venas con pequeños cilindros de hierro, por los cuales mi sangre corre como solía hacerlo. Tiene particiones y tornillos cilíndricos en los que se hacen los dobles al flexionar mi muñeca, codo y dedos.
Me dijeron que era un "brazo robótico" perfeccionado, sin necesidad de usar "tecnología" del futuro. No sé de qué rayos hablan pero estoy muy agradecido.
Pero, no sólo éstas son las cualidades de este "brazo especial" (según ellos), cuenta con poderes nacidos en la alquimia. Le otorga super fuerza a cada uno de mis músculos, me hace levitar sin necesidad de alas de ángel. Y por último y más importante, puedo lanzar esferas de energía a través de mis dedos, solo tengo que hacer una pose con la mano: levantar mi brazo de manera horizontal, abrir la palma y realizar un semi flexión con los dedos. Así, la esfera de energía carga y puedo arrojarla empujando mi brazo hacia el frente o a la dirección que quiera.
El truco está en tomar parte de mi resistencia para cargar las esferas de energía, cuando entreno este poder es cuando me canso más rápido debido a esto.
Tengo un total de 106 años, cien años mayor que cuando los dioses atacaron mi pueblo. He estado vivo gracias a la alquimia de estos seres. Ellos, me dan un líquido filosofal. Es un elixir rejuvenecedor que me mantiene sano, fuerte y resistente.
Mis años equivalen a sabiduría, he vivido muchas experiencias mientras sirvo a los alquimistas extraños, soy un verdadero hombre vivo.
Pero aún así, mi más grande ambición es acabar con los dioses que se alzaron contra mi pueblo y nos destruyó. Se llevaron a mi madre... Eso no se puede perdonar.
Encontré a los alquimistas en mi viaje para ganar poder, fuerza y fortaleza. Mi ambición es grande, pero en ese entonces mi físico y mentalidad era lamentable.
Me hallaron medio muerto a mitad de un desierto. Me hicieron muchas preguntas, en esos tiempos era un joven ingenuo, ellos supieron entenderme y fueron comprensivos. Hicimos el trato.
Por voluntad propia he estado colaborando con ellos, también ha sido para agradecerles por mi brazo.
En las misiones, he tenido que asesinar a mucha gente. Mis habilidades de combate se han sobre desarrollado desde entonces y lo hacen de manera constante, ellos me cuentan, que podría combatir contra un arcángel y darle batalla, pero que aún a estas alturas yo caería en un combate duro.
Me siento muy decepcionado de mí mismo, pero me esfuerzo.
Mi objetivo es matar dioses, pero no podría ni con un arcángel, tengo que esperar más, tengo que entrenar más, tengo que matar más...
Mi nombre es Lucifer Nefilim Grigori Drakona.
Mi misión es destruir a los dioses que aniquilaron a mi pueblo a cualquier costo, para ello, me haré más fuerte y más poderoso que cualquiera en esta vida. Seré recordado como el hombre que mató a Dios.
En estos momentos, estoy sobre los cimientos de lo que fue una edificación de adoración a los dos grandes dioses que nos traicionaron. Aquí perdí todo, las corrientes de vientos son fúnebres y están llenas de almas perdidas, mi rostro siente los lamentos de los muertos. Esta ciudad es ahora una tumba. Ya no queda nada, la naturaleza se encargó de desaparecer casi todo, en un siglo más, ya nada podrá reconocerse.
El sol calienta el cuero de mi gabardina negra con capucha, los majestuosos rayos que llegan hasta a mí para iluminar mi cara, me inspiran a cumplir mi cometido. Mis brazos están abiertos al cielo, listo para recibir y cargar el peso de las muertes de los seres celestiales que van a perecer ante mí.
Mi venganza se cumplirá, he dicho.
