Cap.4 DAÑOS A TERCEROS
Pasó otras dos semanas, ahora ya estaban por llegar el resto de mi familia. No permitiría que un estúpido perro celoso me echara de aquí. Podía ser lo más estúpido, pero necesitaba hablar con Bella.
Rondaba el bosque a la espera de que ella saliera, pero el maldito perro siempre estaba junto a ella.
Verla era como infundir fuerza a mi cuerpo, era algo que necesitaba para seguir viviendo. Y necesitaba hablarle. Necesitaba saber por sus propios labios que era feliz.
Una mañana miré con desconcierto como Bella salía con el bebe. Jacob Black había salido con su padre al hospital. Punto para mí. Era mi oportunidad. Bella subió a su camioneta y se fue al pueblo, de compras.
Iba nervioso, con miedo, no miedo, terror. De lo que sucedería a continuación. Traté de controlarme y entré al supermercado. Ella estaba buscando en la sección de alimentos para bebes.
Estaba a un paso de ella.
-Hola Bella.-fue todo lo que se me ocurrió decir. Ella estaba de espaldas y al oírme, se puso rígida, volteó muy despacio, el tiempo justo para que pudiera ver con detalle cada cambio en ella, por mínimo que fuera.
-¿EDWARD?-me miró incrédula, su corazón empezó a latir frenéticamente, pensé estúpidamente que le daba gusto verme. Apenas la alcancé a sostener cuando se desmayó. Hubiera querido llevármela a la casa, pero llevaba a su bebe y no podía hacerlo. Me limité a ponerle mi mano en su frente, para hacerla reaccionar. Tuve que contener el deseo de besarla, poco faltó para eso. Estaba tan hermosa, mucho más de lo que recordaba. Mi mente se llenó de ella.
El bebe, lo tuve que poner en el carrito mientras Bella se recuperaba.
A los pocos minutos ya estaba bien. Su corazón latía frenético.
-Lo siento Bella, no fue mi intención asustarte-Lo que en realidad quise decir era:
-Perdóname Bella fui un imbécil por haberte dejado, por favor déjame volver a tu lado.
-Vete Edward, por favor.-Sus palabras me hirieron, quería que me fuera, pero sus ojos. ¡Estaba llorando! No la podía dejar así. No soportaba verla llorar.
-Bella, necesito hablar contigo, yo…-no podía seguir, su llanto me desgarraba por dentro y yo la había hecho llorar.
-No… no debemos hablar…por favor…vete Edward, olvídame-ahora era oficial. No quería nada conmigo. Ni siquiera pude respirar. Me dejó y se alejó de mí, escuchaba sus sollozos mientras iba camino a la camioneta.
Con dolor vi como subía al bebe y se marchaba. Pero no muy lejos, se detuvo en la siguiente esquina, seguía llorando ahora convulsivamente. Llegué hasta allá, me martirizaba verla así por mi culpa, no quería que le pasara nada. Aunque no quisiera nada conmigo tenía que dejarla a salvo.
