Alison, oh querida Alison. Leí tu review y debo admitir que me fascinó, son esos los comentarios que me emocionan y me motivan a actualizar y a escribir más pronto, pues me dan una idea de lo que les gusta y de las espectativas que tienen con respecto al fic. Muchísimas gracias y pues es debido a ti que hay actualización en viernes (?) ni yo me lo esperaba, pero es un pequeño regalo por tu lindo comentario. (Todos agradézcanle a Alison)

Kakashi Después De La Guerra

By Tsuki No Hana

IV

"Descubriendo sentimientos"

Correspondí a un beso que no era para mí, dejé que me besara y que siguiera pronunciando el nombre de él en más ocasiones. Una parte de mi mente quería convencerse de que lo hacía sólo por ella, para evitarle el mal trago de despertar y toparse con la cruel realidad, lo hacía por ella, sólo por eso. Pero otra parte de mi mente y de mi corazón, pedían a gritos que correspondiera, que me bajara la máscara y que convirtiera esa caricia en un beso real, un beso que ni siquiera Uchiha Sasuke podría darle.

De pronto ella enredó sus dedos en el cabello de mi nuca y yo me encendí cuando me jaló un poco más hasta quedar completamente encima de ella, con una de mis manos en su mejilla y la otra en su sorprendentemente estrecha cintura. Debido a su siempre holgada ropa, no me había percatado de ese pequeño y fascinante detalle.

—Sasuke… —repitió y fue como un balde de agua helada sobre mí. La parte racional de mi mente se activó, ganando la batalla contra la otra parte de mi mente y corazón.

—¿Qué demonios estoy haciendo? —me incorporé tan rápido como si mis manos tocaran ácido, tanto así que trastabillé y terminé sentado en el suelo, desconcertado y con la respiración muy agitada. Miré hacia la cama y Sakura cayó rendida al sueño una vez más.

¿Qué carajos hice? ¡Besé a mi alumna!

Nunca había caído tan bajo, jamás en la vida. De todo lo que me he arrepentido, esto estará en el primer lugar de la lista. Salí casi corriendo de ahí, como todo un buen cobarde, pero es que… ¿Qué es esto que siento? ¿Por qué la besé en realidad? No fue por ella, fue por mí…

No, claro que no. Simplemente fue porque Sakura es mujer, una mujer muy hermosa y después de todo yo soy hombre.

Pero ella es menor de edad ¡14 años menor que tú! —una voz en mi cabeza resonó, haciéndome sentir la peor escoria del mundo. Dios mío.

No pude dormir más. Amanecería en cualquier momento, así que mejor tomé una ducha helada y preparé el desayuno. Café negro y huevos fritos con salsa de soya. Lo necesitaremos para la resaca. Yo no me esperé al desayuno, me llevé una taza de café al baño para beberla mientras me duchaba, pero no fue suficiente para evitar la incipiente migraña que pronto se volvió un martirio. Comencé a dudar sobre la etiología de ese dolor, quizá era de tanto darle vueltas al asunto del beso.

Lo pensé mucho y llegué a la conclusión de que estaba ebrio, triste y además no puede llamarse un beso cuando no hay contacto directo, ella besó mi máscara y en teoría yo hice lo mismo, sí, eso no fue un beso.

—Kakashi sensei, buenos días —saludó desde la habitación, asomándose al comedor. Yo la miré de arriba abajo, noté sus ojos hinchados y su tez pálida, pero cuando miré más debajo de su cuello…—. ¡Sensei! —gritó cuando vio que mi taza de café se caía e impactaba contra el suelo haciéndose añicos.

Y es que justo ahora la vi vestida con unos pequeños shorts y una blusa de tirantes sin sostén abajo ¿En qué momento se había cambiado y por qué rayos lucía tan fresca como una lechuga?

—Está bien, yo la recojo, no te vayas a cortar —la alejé de mí más que nada para clamar mis alterados nervios. Si esto iba a ser así todos los días hasta que consiguiera un departamento… no sé cómo haré para soportarlo. Finalmente recogí los restos de la taza y la mandé al baño, ya se estaba haciendo tarde para que fuéramos a ver a Naruto y Sasuke al hospital, y quizás sería la última vez que viéramos a su gran amor… no quiero ni imaginarme cómo se pondrá.

Momentos más tarde llegó al comedor tranquilamente, la vi pensativa, pero muy calmada. Noté nuevamente sus ojos enrojecidos e hinchados y recordé cómo lloró anoche por Sasuke.

—¿Estás lista para verlo? ¿Estarás bien?

—Tengo que estarlo —me miró y fue como un golpe al corazón. Su sonrisa y su mirar expresaban sentimientos totalmente distintos—. Quizá hoy sea la última vez que lo vea… —desvió la mirada a su desayuno, probándolo por primera vez y haciendo un gesto de verdadero asombro.

—¿Qué ocurre?

—¡Sensei! ¡Esto está delicioso! —comenzó a comer con más ganas y yo me sentí satisfecho al ver esto. Por un momento dejé de ingerir mis alimentos y me dediqué por completo a verla comer, mirando sus expresiones y tratando de descifrar sus pensamientos, al parecer no recuerda nada de lo que pasó en mi habitación, pero yo sí lo recordaba con claridad y eso es más que suficiente para sentir esta gran incomodidad. Hoy sería un día largo…

En el hospital…

—¿Mucho dolor de cabeza? —inquirió al verme durante todo el camino con los ojos entrecerrados, la luz del día me quemaba la retina y me causaba una migraña mayor.

—Te emborrachaste más que yo y estás tan condenadamente fresca —la miré de mal humor—. ¿Cómo lo haces?

Ella sólo se encogió de hombros en un gesto muy tierno. Yo fruncí el ceño y refunfuñé algo que no entendió, apresuré el paso, por alguna razón no quería estar tan cerca de ella, me inquietaba su aroma, su presencia, su mirada.

—Oh, aquí están. Llegan un poco tarde —refunfuñó Tsunade al toparse con nosotros en el pasillo—. Sakura, te estaba buscando para decirte que Naruto y Sasuke se están recuperando en la habitación 219. Deberías ir a verlos.

—¿Sasuke quiere verme? —se le iluminaron los ojos y yo sentí náuseas.

—Naruto no ha dejado de preguntar por ti en toda la mañana.

—Oh, ya veo —sonrió, pero a pesar de ello estaba algo desilusionada, lo noté muy fácilmente.

Ella se fue directo a verlos, dejándome a solas con Tsunade sama.

—Y tú —me señaló—. Sígueme que tengo que revisar esos ojos.

—¿Por qué? Estoy bien.

—Cállate y sígueme ahora mismo.

Suspiré, había logrado escaparme muchas veces, pero ya era el momento de enfrentarlo. Tsunade sama me revisó y vio que todo estaba en orden, pero decidió hacerme algunos estudios y exámenes para revisar a fondo el funcionamiento de mi sharingan, después de todo nunca en la historia se había logrado transferir un kekkei genkai así como así. Lo que hizo Obito en mí es probablemente un gran avance en la ciencia. Sólo espero que no me usen como ratón de laboratorio.

Sin embargo, Tsunade no sólo aprovechó para revisarme, sino también para interrogarme larga y tendidamente sobre mis motivos para darle alojamiento a Sakura, sabiendo que cualquier otra persona podría haberse ofrecido a eso.

—¿Por qué le ofreciste tu casa?

—¿Y por qué no?

De acuerdo, no fue la mejor respuesta que pude darle, lo comprobé al ver su expresión ceñuda. Enseguida respondí lo primero que se me vino a la mente.

—Cuando Sasuke se fue de la aldea yo le prometí que todo volvería a ser como antes, pero nunca pude cumplir esa promesa.

—Te sientes en deuda con ella ¿Es por eso?

—No exactamente —en realidad no sabía cómo explicarlo—. Es mi alumna y ha pasado por cosas terribles que yo puedo entender a la perfección. Me parece que sólo sentí que podría ayudarla en esta difícil etapa de su vida.

Noté cómo sonrió y meneó levemente la cabeza, parecía algo sorprendida y por su mente pasaban cosas que no se molestó en explicarme, simplemente me miró y dijo:

—¿Sabes? Ino, Shizune, Hinata, Tenten y Kurenai, le ofrecieron alojamiento en sus casas, incluso yo hice lo mismo, pero ella nos rechazó a todas. No te voy a negar que todos nos asombramos cuando se negó diciendo que viviría contigo, fue una sorpresa un tanto extraña ya que, hasta donde sabemos, siempre has vivido solo.

No sabía qué responder, y es que en realidad no había nada qué decir, simplemente ella decidió quedarse en mi casa en vez de todas sus amigas. Hasta cierto punto me sorprendía un poco, pero al mismo tiempo me ponía extrañamente feliz saber que me prefirió a mí.

Sólo me encogí de hombros mientras sonreía.

—Desde hace un par de años he notado lo mucho que la cuidas y lo mucho que te preocupa. La quieres mucho ¿Verdad?

—Uhmm —me quedé de piedra ¿Por qué? No tengo ni idea.

—Bueno, lo que te quiero pedir es que estés al pendiente de ella. Por alguna razón que desconozco te prefirió, y al parecer eres a quien más confianza le tiene después de lo que sufrió, ni siquiera ha venido a hablar conmigo sobre lo sucedido —me mostró su puño—. Así que más te vale no echarlo a perder.

—No lo haré…

Sus palabras se quedaron grabadas en mi mente. ¿Sakura me tenía tanto afecto?

Sakura.

Escuché los gritos y los insultos incluso antes de entrar a la habitación. Cuando deslicé la puerta sentí un gran alivio al verlos conscientes y tan mejorados como los recordaba de hace años. Noté que sus expresiones cambiaron al verme, Naruto dejó de discutir y sonrió ampliamente, mientras que Sasuke sólo guardó silencio y miró a otro lado. Eso me dolió un poco.

—Buenos días, chicos —los saludé a ambos y también a Hinata. Por lo que supe hace un rato, ella no se ha separado de Naruto desde que regresó a la aldea, sólo había estado yendo a casa para bañarse y dormir un poco. Yo pude haber hecho lo mismo por Sasuke, pero perdí mi oportunidad al haber estado con tantos conflictos internos, además de que Tsunade sama no me dejaba verlo, temía a que fuera a ayudarlo para escapar de su castigo ¡bah!

Regresé mi atención al presente y fue cuando entendí por qué había tantos gritos y discusión antes de que entrara al cuarto y es que ambos estaban en una cama de hospital. Los DOS en UNA sola cama. Resulta que el hospital estaba con su cupo al máximo y hacían falta camas para los pacientes, así que pusieron a estos dos a compartir una cama grande. Era muy gracioso verlos juntos, repeliéndose todo lo posible.

Naruto quería incorporarse para ir contra Sasuke, pero Hinata estaba allí para detenerlo, aunque esto no evitaba que no dejara de decir tonterías como "¡¿Por qué no repites lo que dijiste en el valle? Teme!" o "¡No quiero compartir la cama contigo, es vergonzoso-ttebayo!" mientras que Sasuke-kun permanecía en su lado de la cama, completamente recostado y tratando de controlar el mal humor que le provocaba su amigo, sólo le respondía cosas como "Tú no sabes nada, usuratonkachi. Mejor cállate o volverás a desmayar" parecían un matrimonio disfuncional, Naruto estaba muy molesto, pues Hinata me platicó que momentos antes habían ido a visitarlos el equipo Inoshikacho y se burlaron al verlos compartir cama, incluso hicieron comentarios como "Primero se besan y ahora comparten el lecho matrimonial" esto era demasiado para ellos, así que se mantenían lo más alejados posible el uno del otro.

La escena en sí era graciosa, pero todo el escándalo se detuvo cuando vieron que me acercaba.

—Tsunade-sama dijo que me estabas llamando, Naruto —dije y sonreí cortésmente, estaba muy nerviosa por la presencia de Sasuke a un lado, pero no dejaría que él lo notara.

—¡Sí, Sakura-chan! —sonrió ampliamente desde su lugar—. El teme no ha dejado de preguntar por ti, pero ya sabes cómo es de idiota y no se atrevió a preguntarle directamente a la abuela Tsunade.

Mi corazón dio un vuelco de felicidad, miré a Hinata en busca de una confirmación a esas palabras, pero fue suficiente con ver cómo Sasuke refunfuñaba algo no entendible. Y de pronto sus ojos azabache se fijaron en mí, me miró de arriba abajo, haciéndome sentir vulnerable y desnuda ante su potente mirada. Pronto entendí el motivo de ese escaneo visual.

—¿Te encuentras bien? —preguntó secamente.

—S-sí —me llevé una mano al corazón.

Y me mostró media sonrisa. Ese gesto fue más que suficiente para que perdiera el piso bajo mis pies. Sé que no es muy expresivo, así que ese simple gesto y esa escueta pregunta tenían un significado mucho más profundo del que parecía.

—¿Cómo están sus brazos? —pregunté para desviar el tema y calmar a mi alocado corazón.

—Bien.

—¡Excelente!

Fueron las respuestas de Sasuke y Naruto respectivamente. Mi amor platónico no me quitaba la vista en ningún momento y Hinata se percató de ello, sonriéndome con ternura y felicidad, sin saber que yo había tomado ya una decisión: no me dejaría llevar por mis emociones de nuevo, ya había sufrido bastante con sus malos tratos, con las tres veces que quiso matarme, así que no podía simplemente regresar y esperar a que siguiera locamente enamorada de él, bueno… sí lo estoy, pero no lo dejaré darse cuenta de ello. Lo trataré igual que a Naruto, igual que a Kakashi sensei, así de fácil.

Temí pasarla muy incómoda en esa habitación con un par de ojos azabache fijos en mí, pero Naruto aminoró ese efecto con sus pláticas interminables. Pasó al menos una hora recriminándome el hecho de que no había ido a visitarlo el día de ayer. Le expliqué mil veces que Tsunade sama no me lo había permitido, y me ahorré el hecho de que pasé casi todo el día platicando con Ino, desahogándome por la pérdida de mi familia. No quería comentarlo en este momento, todos me mirarían con lástima (Sasuke tal vez no) y es lo que menos necesito ahora.

Llegó la hora de comida y aproveché la oportunidad para salir de allí, necesitaba descansar de esa escudriñadora mirada azabache. Esperaba toparme a Kakashi sensei en los pasillos o en la cafetería, pero no lo vi por ahí en ningún momento, en cambio, me topé a Ino, estaba ayudando en el hospital y justo ahora se dirigía a tomar un descanso para comer. De inmediato me sugirió ir a comer juntas y yo acepté. Ahí tuvimos otra charla.

—Entonces… ¿Hoy lo van a encerrar? —me preguntó con verdadera consternación.

—Sí…

—No puedo creerlo. Sasuke hizo mucho daño, pero después de todo es parte de la aldea, no pueden hacerle eso.

—Yo pienso lo mismo —me entristecí.

—¿Y cómo estás con eso?

—Trato de no pensar mucho en ese asunto —removí los brócolis de mi plato. El aptito se me había esfumado.

—¿Aún lo quieres? —me preguntó con tacto. Yo alcé la mirada hasta toparme con sus ojos azules.

—Sí —me mordí el labio y aguanté las ganas de llorar.

—Lo siento tanto, Sakura… —puso una mano sobre la mía, pero de pronto se exaltó—. ¡Oye! ¿Qué estás haciendo aquí? Justo ahora podrías estar disfrutando el tiempo con Sasuke.

—Ese es el problema —desvié la mirada—. No me siento a gusto a su lado, yo… no puedo evitar recordar todas las veces que estuvo a punto de matarme sin remordimiento, me duele recordarlo y no puedo evitar hacerlo cada que veo sus ojos. Aunque sí está diferente… ha mostrado su preocupación hacia mí todo el día, es extraño…

Después de comer creí que iría a pasar el resto de la tarde con Sasuke y Naruto, pero no fue así, no tuve el valor de volver a entrar allí y toparme con esa mirada. Decidí ponerme la bata de hospital y ayudar a los enfermos. Más tarde entendí por qué Ino no se había movido del hospital en varios días y también entendí el por qué atendía específicamente el tercer piso. Resulta que en una de esas habitaciones estaba internado Sai.

Mi curiosidad no me dejó seguir trabajando sin antes echar un vistazo al cuarto cuando estaban los dos adentro. Tuve que ver todo desde la entrada y con mucha precaución para no ser descubierta.

—¿Cómo te sientes? —le preguntó Ino mientras revisaba su temperatura.

—Mucho mejor, yo creo que ya puedo irme —se incorporó hasta quedar sentado en la cama—. Ya estoy cansado de estar aquí.

—Aguanta un poco más, mañana ya te darán de alta —se sentó en la cama a un lado de él y entrelazó sus manos con cariño. Sus mejillas estaban sonrojadas y Sai la miraba con fascinación.

Espera… ¡¿Qué?! Sai la abrazó, pero… ¿Qué rayos está pasando aquí? La Ino cerda no me ha dicho nada al respecto. Pero dejando eso de lado… ambos se ven muy bien juntos. Pero ¿Sai? ¿Por qué Ino elegiría a alguien frío y sin capacidad para sentir o mostrar emociones?

Me mordí la lengua.

No, ya no es así, Sai cambió mucho… y ahora que lo pienso… él ha desarrollado su propia personalidad, ahora es agradable, amable y atento, sin dejar de ser serio y franco. La guerra nos cambió a muchos, y Sai no fue la excepción.

Decidí no interrumpir y me fui a ayudar en todo lo posible. En la tarde darían de alta a Sasuke y se lo llevarían para siempre a una celda oculta a cientos de metros bajo la tierra, y yo no quiero estar ahí para verlo, no puedo siquiera imaginármelo sin ponerme a llorar.

Narrador.

Sakura estuvo sacándole la vuelta al piso cuatro durante toda la tarde, hasta que no encontró qué más hacer y tuvo que regresar a la habitación de sus amigos para despedirse, se iría a casa de Kakashi a descansar, fue un día muy agotador. Pero al llegar al lugar, se encontró a su sensei parado afuera del cuarto, parado en una pose desganada que tanto lo caracteriza y leyendo su legendario Icha icha. Esto le formó una sonrisa en los labios a la pelirrosa, trayéndole gratos recuerdos de antaño. Por un momento todo volvía a ser como antes.

—Sensei —sonrió al verlo de frente, tenerlo cerca la hacía sentirse extrañamente mejor, era como un bálsamo para su mente que había estado pensando todo el día sin parar, o eso creyó, hasta que lo vio frunciéndole el ceño, lo podía ver claramente ahora que no traía su hitai ate y ambos ojos quedaban por completo expuestos.

—¿Dónde has estado todo el día? —cerró su libro y lo guardó en su bolsillo para luego cruzarse de brazos.

—Yo… —se asombró un poco por su evidente enfado.

—Sasuke estuvo preguntando por ti.

—¿Y-ya se lo llevaron?

—No.

Ella volvió a respirar.

—Hablé con Tsunade sama y logré convencerla de que lo juzguen nuevamente, le dije que Sasuke ayudó a terminar con la guerra y… —suspiró—. Sí estará encerrado, pero serán sólo unos años, no toda la vida. Oh, y no se lo llevarán hoy, sino hasta mañana. No pasaste el tiempo que tenías libre con él. Aprovéchalo ahora.

—Kakashi-sensei… —se le llenaron los ojos de lágrimas—… ¡Muchas gracias! —se le echó al cuello y lo abrazó con mucha fuerza —. Gracias… —murmuró al separarse.

Se miraron a los ojos, él algo triste y ella demasiado conmocionada.

—¿Y… qué hace parado aquí afuera?

—Sólo verifico que nadie los moleste.

—Qué lindo de su parte —la pelirrosa aguantó una risilla—. ¿Puedo pasar a verlos?

—Están dormidos.

—Aun así —no esperó una respuesta y se adentró en el cuarto. Hinata ya no estaba, se había ido a descansar a casa, después de todo, Naruto ya estaba mucho mejor y fue él mismo quien le pidió que descansara.

La pelirrosa miró a sus queridos amigos durmiendo profundamente, seguían uno a cada extremo, repeliéndose todo lo posible. Soltó una risilla y sin pensárselo dos veces corrió y se hecho en la cama, en medio de los dos, cuyos corazones dieron un salto al sentirla caer de golpe. Se despertaron alarmados y listos para atacar a su enemigo.

—¡Sakura! —dijeron las tres voces masculinas.

—Lo siento, chicos —se disculpó apenada—. Es sólo que… los extrañé demasiado y no puedo creer que estemos los cuatro juntos de nuevo —mostró una sonrisa radiante—. ¿Puedo dormir con ustedes?

Sasuke y Naruto se miraron y luego la miraron a ella.

—Quédate —dijeron al unísono.

—¡Kakashi-sensei, venga usted también! Hay mucho espacio aquí.

El peligris alzó una ceja y la miró con cara de "Ni en tus sueños" además de que sus dos alumnos casi lo atravesaban con la mirada para que ni se le ocurriera responder un "sí"

—No es mala idea —dijo al fin, logrando que sus alumnos lo miraran asesinamente—. Pero yo dormiré aquí —se sentó en una cómoda silla, a un lado de la cama.

A partir de ahí ya nadie dijo nada. Naruto durmió sonriente, al fin el equipo siete estaba unido de nuevo y más felices que nunca, esto le ayudó a conciliar el sueño muy fácilmente. El sentir de Sakura no era muy distinto, su familia estaba de nuevo unida, todo en su mundo iba tomando poco a poco más color y felicidad. Los únicos que no podían dormir eran los dos poseedores del sharingan. Kakashi sufría de pesadillas e insomnio, temía quedarse dormido y despertar para darse cuenta de que la guerra continuaba. Era su mayor temor a pesar de tener reunida a su familia nuevamente. En cambio, Sasuke no podía conciliar el sueño debido a que tenía a Sakura durmiendo a un par de centímetros de él y aunque ella le daba la espalda no podía dejar de pensar en ella y en todas las cosas buenas que vendrían a su vida de ahora en adelante, sabía que estaría unos años encerrado, Kakashi ya se lo había explicado en esa tarde, pero Sasuke se sintió inmensamente feliz al saber que no estaría encerrado de por vida, obviamente no lo demostró, pero le agradeció profundamente a su sensei por haberlo ayudado de esa manera. Le debía bastante al peligris.

El Uchiha de repente comenzaba a sentirse somnoliento, pero justo antes de lograrlo se despabilaba para asegurar que Sakura siguiera ahí a su lado ¿Y por qué no? También Naruto y Kakashi, temía que todo esto no fuera más que un sueño. Se despertaba constantemente en la noche, pero una de ellas fue debido a que alguien se había acurrucado contra él, un pequeño y delgado cuerpo, como un gatito buscando calor.

Una sonrisa boba se formó en sus labios, una sonrisa que no había estado presente en él desde que era muy pequeño.

Era Sakura quien se acurrucaba a su lado, aferrándose a su bata de hospital.

—Sa…suke… —murmuró entre sueños y él no supo descifrar el golpeteo en su tórax, pues sintió un golpe en el pecho, seguido de otro más fuerte. Eran los irregulares latidos de su corazón desbocado. Su pecho dolía y sus manos sudaban. Si esto no era amor… no entendía qué más podría serlo. La amaba, siempre lo había hecho pero todo ese tiempo su corazón estaba gobernado por la venganza. Ahora que estaba en paz podía ver todo el tiempo desperdiciado. Ella siempre le profesó un amor puro y sincero, un amor intenso que no supo corresponder en ese momento, pero ahora… ahora admitía que Sakura enloquecía sus sentidos. Cerró los ojos y aspiró con fuerza el aroma natural de la pelirrosa, sonrió como estúpido al sentirla tan cerca, incluso temió que ella se despertara ante el concierto de tambor que hacía su corazón.

Desde que recobró la consciencia en el hospital, no dejaba de sentirse inquieto por no verla ahí, a su lado. Pensó que después de todos estos años ella seguiría persiguiéndolo y amándolo como cuando eran unos pubertos, pero se sorprendió enormemente al no verla por ahí, sino hasta dos días después, y sólo porque le estuvo insistiendo al rubio que preguntara por Sakura, al final logró manipularlo y fue él quien molestó a Tsunade sama para que trajera a la pelirrosa. Y cuando al fin la vio, se sintió inquieto, pues sus ojos jade no mostraban el brillo que los caracterizaba, estaban algo vacíos y tristes. Fue ahí cuando la miró de arriba abajo, buscando alguna herida o motivo físico para ese estado de ánimo, pero no encontró nada, así que tuvo que preguntarle y externar así su preocupación. Así ella estuvo un rato en la habitación, ida, pensativa… y en la menor oportunidad se esfumó de ahí. Sasuke nunca entendió la razón e eso.

El Uchiha no quiso pensar más. Usó su brazo derecho para abrazarla y atraerla a su cuerpo. Ahora menos que nunca pudo dormir. La abrazó y disfrutó de su cercanía toda la noche, y justo antes del amanecer reunió toda su fuerza de voluntad para ir deshaciendo el contacto con ella, no quería que al despertar lo sorprendiera abrazándola. No era momento de explicarle su sentir, no aún. Todavía tenía la obligación de redimir sus pecados, además… día y noche estaba el recuerdo de su hermano muerto a su lado, asesinado con sus propias manos. No era algo sencillo de superar.

Poco después del amanecer fueron a ver cómo estaban Naruto y Sasuke, pero grande fue la sorpresa de la Godaime y compañía cuando vieron a todo el equipo siete descansando.

—Necesitamos hacer curaciones en sus brazos ¿Qué hacemos Tsunade-sama?

—Dejémosles descansar un poco más, Shizune —los miró tiernamente y luego miró a su amiga—. ¿Dónde está Moegi? Esto amerita una foto —rio maliciosamente.

OoOoOoOoO

Ajenos a los problemas internos de la aldea, un par de personas se ocultaban en las afueras de Konoha. Un hombre de edad media y una joven mujer muy hermosa.

—¿Cree que sea buena idea acercarnos? Quizá lo mejor sería que sepan de nosotros, puede que nos expliquen qué es lo que estamos haciendo en este mundo —sugirió inocentemente mientras se ocultaba entre unos árboles, estaban demasiado cerca de la aldea, justo donde los muros habían sido derrumbados, así que tenían buena vista hacia el interior.

—No creo que sea buena idea, al menos no por ahora. Deberíamos observar un poco más y ver si esto realmente es el mundo del que partimos hace tanto tiempo —respondió el hombre sabiamente.

La joven mujer suspiró con tristeza. Enseguida sintió una mano sobre su hombro, alzó la mirada y notó esos ojos amables tan idénticos a los del hombre que tanto amó.

—No entiendo por qué volvimos, no sé por qué estamos vivos de nuevo —se puso muy serio—. Pero vamos a averiguarlo y encontraremos una respuesta a esto, te lo prometo.

La joven mujer asintió con una leve sonrisa. Miró de nuevo hacia la aldea y el aliento se le fue al verlo de lejos.

—¡Es Kakashi! ¡Es él! ¡Sigue vivo! —se emocionó tanto que incluso brincó en su lugar. El hombre a su lado tuvo que detenerla o todos se darían cuenta de su presencia allí—. Lo siento, me emocioné un poco —se avergonzó—. No sé cuánto tiempo soportaré así —se apretujó las manos.

—Te entiendo mejor que nadie, créeme que sí… —miró perdidamente al peligris caminando entre las calles de la aldea.

Continuará…

N/A: cómo puedes ver, el título del capítulo hace referencia tanto a los sentimientos que descubre Sasuke, como al extraño sentir que está experimentando Kakashi, el pobre no quiere abrir los ojos a la verdad, pero ya le llegará la hora, tristemente será muy tarde *Risas macabras*

Otra cosita... ¿Quiénes creen que sean las dos personas que observaron a Kakashi de lejos? Muajajajaja

¡Adelanto!

Sólo les diré que el capítulo se llama "Calentura" y habrá mucho: lemon lemon lemon lemon lemo N.

¿Quién con quién? Ya lo verán.

"Ella se arqueó, alzando un poco su trasero, buscando mayor contacto y profundidad.

Gruñí un poco al ceder ante tal placer. Ella sonrió al escucharme gruñir y más al sentir el frenético ir y venir de mis caderas contra las suyas. No perdería el tiempo, necesitaba hacerlo ya, una, dos o tres veces.

—¡No te detengas, más rápido! ¡Oh!

Comenzó a alzar las caderas cada vez que mi virilidad abandonaba su intimidad. Sus enigmáticos ojos cafés miraban a la nada y brillaban intensamente a causa de la lujuria; su voz se quebraba con las embestidas cada vez más fuertes y bruscas."

Fin del comunicado.

Viernes 18/11/16