Primero que nada, si, se que hace mas de un mes que no actualizaba ninguna de mis histos pero créanme, no lo hago a propósito ni por hacer sufrir a nadie. Solo son circunstancias que por ahora se escapan de mis manos y que me han quitado un poco las ganas de escribir por así decirlo. Sin embargo, les aseguro que no abandonaré ninguna de las historias que tengo actualmente aquí y que las terminaré aunque tarde de vez en cuando en subir capi. Además quería agradecerles por la paciencia y por todos esos comentarios deseando que actualizara pronto.

En fin sin mas preámbulos espero que disfruten el capi!

PD: Se que no he actualizado tampoco Broken Dreams, intentaré hacerlo lo antes posible.


Había estado toda la noche pensando en lo que había pasado con Castle y ese estúpido juego del "cuarto oscuro". En el momento en el que mis manos habían tocado la chaqueta del equipo de baloncesto en la oscuridad, había pesando que era John, ¿Cómo iba a saber que era Castle?

Y en el momento en el que sus labios se habían juntado con los míos había sentido como en mi interior nacía algo nuevo. Sensaciones que no había sentido nunca con nadie más. Un cosquilleo en la tripa y en la espina dorsal que me hizo querer gemir y dejar que mi acompañante hiciera lo que quisiera conmigo. Me había sentido desinhibida y como flotando en una nube. Por eso había llevado mi mano hasta su…cierro los ojos mientras entro en mi habitación y me recuesto en la puerta después de que Grace me dejara en casa.

Luego de ese incidente había dejado de tomar y según Grace, había estado extrañamente callada. ¿Pero como no estar callada cuando me había sentido de esa forma?

-Creo que solo tengo sueño-Le había dicho yo sin más excusándome.

Grace me había preguntado por supuesto a quien había besado pero yo le había mentido diciendo que no había participado. Claro que antes me había asegurado de ir al baño a adecentarme e intentar que mis labios no se viesen hinchados por los besos de Rick.

Besos en los que no puedo dejar de pensar.

-Mierda-Susurro apretando la mandíbula mientras me siento en la cama pensativa.

Quizás solo había sentido eso porque pensaba que era John… pero una parte de mí, muy en el fondo había sabido que quien me besaba era alguien más…

Dejo caer mi espalda en el colchón y miro fijamente el techo.

-Definitivamente no me siento atraída por ese imbécil…-Murmuro para mí misma con autoconfianza.

Pero la sensación de sus dedos en mis piernas y la forma en la que sus manos tocaron mis pechos hacen que cierre los ojos otra vez y cierre las piernas al sentir un cosquilleo en mi entrepierna.

Maldito Castle.

Pienso girándome hasta que mi cara acaba atrapada en las sabanas e intento que mi cuerpo deje de traicionarme y vuelva a la normalidad.


Aunque le había dicho a Castle que trazaríamos nuestro plan para separar a nuestros padres antes de la boda, en realidad lo había estado evitando en el instituto porque tan solo el pensamiento de que las sensaciones que habían invadido mi cuerpo regresaran me hacía huir.

Si, vale, estaba siendo un poco cobarde, pero vosotros también lo seriáis si la persona a la que mas odias en el mundo te besara y te hiciera sentir cosas que no deberías.

Sin embargo, y como era de suponer no pude evitarlo para siempre porque uno días después, ambos fuimos notificados de que nos mudaríamos por fin todos juntos.

Mi padre y Martha habían adquirido una nueva casa alejada de la ciudad, exactamente en un barrio residencial y exclusivo. ¿Quién habría pensado que yo acabaría viviendo en un lugar en donde todas las casas lucen exactamente iguales? Aparentemente era un buen lugar para vivir, o eso decía mi padre.

Claro que yo estando un poco en contra del capitalismo no opinaba igual.

-Te va a encantar-Me dice mientras yo bajo del auto mirando alrededor.

Todo es verde y las casas, todas de dos pisos, están colocadas con precisión unas al lado de la otra. Una señora de unos cuarenta pasea alegremente a un caniche blanco y unas cuantas casas mas allá un señor en pantuflas riégalas plantas.

-No está mal-Digo con el ceño fruncido pensando en que dirán los chicos de mi grupo cuando se enteren a donde me he mudado.

-Venga, déjame mostrarte tu habitación mientras llega el camión con todas las cosas.

Yo sin más remedio voy tras él.

La casa realmente es grande y supuse que era la razón por la que la habían escogido. Aunque en realidad no somos tantos. A menos que Martha y mi padre quieran agrandar la familia… saco ese pensamiento de mi mente y miro alrededor.

La habitación tiene una ventana por la que entra mucha luz, y es algo que en primer momento me encanta.

Mi padre me mira expectante y quizás demasiado emocionado y yo ablando el gesto sintiéndome extrañamente feliz por él. Verlo tan feliz e ilusionado luego de tanto tiempo es algo que me gusta. Por lo que el pensamiento de lo que Rick y yo haremos pronto hace que cierta culpabilidad tiña el momento.

Pero de nuevo la idea de vivir con Castle, y mucho más ahora que tengo estos sentimientos encontrados, se me hace una total pesadilla.

El camión llega igual que Martha y Rick que parece tan contento como yo por toda la situación. Nos saludamos con un asentimiento de cabeza y yo comienzo a subir cosas a mi habitación mientras él ayuda a mi padre con el sofá y las cosas más pesadas.

Yo dejo una de las cajas en el suelo y me asomo en la ventana viendo como mi padre les da instrucciones a los chicos de la mudanza y luego se gira hacia Rick haciéndole algunas señas.

Ambos comienzan a levantar la mesa del comedor y yo no puedo evitar mirar la forma en la que la camiseta negra se ciñe en su espalda. No lo había notado antes pero Castle tiene una espalda ancha y grande que hace que me remueva nerviosa con el pensamiento de mis manos paseándose por su piel.

Aparto la vista de la ventana y comienzo a sacar algunas cosas intentando sacar esa imagen de mi mente.

Un rato después y cuando los chicos de la mudanza ya han traído varias de mis cosas a la habitación, noto que alguien más entra. Alguien muy alto y que huele estupendamente.

-Podrías haber bajado a ayudar un poco-Dice dejando una de mis cajas en el suelo.

-Sí que ayudé-Le digo yo sin mirarle.

-Ya, claro-Yo le miro de reojo y noto que camina con paso tranquilo por la habitación curioseando.

-Mmm, bonita…-Giro la vista y noto que tiene una de mis bragas en sus manos.

-¿Qué haces?

-Tu padre me dijo que te trajera esa casa…-Yo me acerco quitándole la prenda bruscamente.

-No, ¿Qué haces revisando mis cosas?

Sus ojos azules me miran divertidos.

-Solo curioseaba.

-No toques mis cosas.

-Pero si te dije que estaban bonitas-Sonríe de una forma que me hace querer pegarle.

-Realmente no me interesa lo que pienses de mis bragas, Castle.

Su mirada recorre mi cuerpo de una forma en la que no lo había hecho antes y noto que camina hasta la cama sentándose cómodamente.

-Me has estado evitando-Me dice sin más.

-No, he estado ocupada que no es lo mismo.

-Pensé que teníamos un trato.

-Lo tenemos.

-No me digas que te arrepentiste…

-No. ¿Y tú?

-No.

Yo asiento una vez acercándome para susurrarle.

-Hoy luego de la cena ¿vale?, tenemos muchas cosas que discutir. Ven a mi habitación y lo hablaremos.

Él estira las manos hacia atrás apoyándose en el colchón.

-Vale-Me dice luego.

-¿Qué?-Pregunto al ver que me mira de una forma extraña.

-¿De qué?

-¿Por qué me miras así?

-¿Cómo?

-De la forma en la que lo estás haciendo.

Él aparta la vista colocándose de pie.

-No sé de qué estás hablando.

Yo suspiro quitándole importancia.

-¿No deberías estar ordenando tu habitación?

Y al no escuchar respuesta me giro y noto que ya Castle no esta allí.


Estaba comenzando a pensar que la decisión de besar a Kate en casa de John había sido la idea más estúpida que había tenido nunca. No porque no me hubiese gustado o no hubiese estado fantaseando con eso durante días, sino porque ahora al tenerla cerca, disimular el efecto que causa en mi es cada vez más difícil.

Aparentar que no la soporto es difícil cuando solo puedo pensar en su sabor y en la forma en la que su mano había tocado mi entrepierna. Y en ese momento en el que estaba frente a mí, diciéndome que teníamos cosas de las que hablar, solo había podido pensar en la forma en la que suspiraba mientras yo devoraba sus labios.

No, definitivamente vivir en la misma casa que ella iba a ser la peor tortura y no iba a poder aguantarlo por mucho tiempo. Necesitaba que cualquiera que fuera nuestro plan para separar a nuestros padres, funcionase.

Luego de tener la mayoría de las cosas en su lugar, y de tener que aguantar a algunos de los vecinos que vinieron a darnos a la bienvenida, todos nos sentamos a cenar la comida preparada por mi madre.

Debo decir que nunca había sido una cocinera consumada, pero esa noche parecía empeñada en impresionar a Jim y a Kate.

Sabía que había sido difícil para ella porque Kate es vegetariana, así que pretendí que disfrutaba de las berenjenas asadas mientras lo único que hacía era mirar a Kate cuando ella no me estaba viendo.

-Chicos, Martha y yo queremos hablar con vosotros.

-¿Mas sorpresas?-Dice Kate de repente.

Jim la mira en forma de reprimenda pero no dice nada.

-En realidad queríamos…bueno, sabemos que esto no está siendo fácil para vosotros-Comienza a decir mi madre-Y queríamos daros las gracias porque lo estáis llevando muy bien. A pesar de todo-Nos dice con un tono gracioso refiriéndose a la discusión que Kate y yo habíamos protagonizado minutos antes sobre su costumbre de no comer carne.

Lo único que había querido era sacarla de quicio porque me encanta esa venita que se asoma en su frente cada vez que se enfada.

-Pero para que la convivencia sea aun mejor, hemos decidido dejar claras algunas normas que formaran parte de nuestra familia de ahora en adelante-Continua Jim sacando una hoja-Quizás Kate está un poco mas acostumbrada que tu, Rick, pero necesito que ambos sigan estas reglas y no las desobedezcan porque de lo contrario habrá consecuencias.

-Bueno tampoco los asustes, Jim- Ríe mi madre-Digamos que simplemente son algunas directrices para que todos convivamos mejor.

-En primer lugar está el uso del baño. Como sabréis solo la habitación principal tiene su propio baño. Por lo que el otro baño tendréis que compartirlo. Bien, como se que Rick probablemente se tardará menos que tu, Kate, he decidido que él lo use primero al despertarse.

-No es justo…-Comienza a decir ella.

-De no hacerlo a la hora estipulada perderá su turno y tú podrás usarlo.

Kate pone una mueca.

-La hora de llegada a casa debe ser a más tardar a la una. Y siempre que ambos vayáis al mismo lugar debéis volver juntos.

-¿La una de la mañana?-Me quejo yo-Esa es hora de niñas, los chicos podemos estar hasta más tarde.

-No hay discusión sobre esto. La una y punto.

Yo me miro a mi madre que se encoje de hombros y bufo ofuscado.

Luego de decirnos unas cuantas reglas más a las que Kate y yo protestamos en vano, ambos podemos ir a nuestras habitaciones.

Yo ya tenía planes con Darby para esa noche, pero si cancelarlos significaba pasar un par de horas con Kate, aunque fuese planeando la separación de nuestros padres, estaba seguro de que valía la pena.

La puerta de su habitación está entreabierta y antes de tocarla escucho que habla con alguien.

-Si-Suelta una risilla-Lo sé. No tonto, enserio, luego te cuenta. Vale, adiós. Venga, cuelga-Ríe otra vez.

Yo entro en la habitación y ella finalmente cuelga.

-¿John?-Pregunto como si nada.

-No es de tu incumbencia.

-Solo vine porque me lo pediste, no tienes que ser repelente.

Ella suspira.

-Cierra la puerta, anda-Me dice.

Y yo no estoy tan seguro de si estar en una habitación complemente a solas con Katherine Beckett es bueno para mi salud, pero la obedezco.