Con una gran decepción departe de los alumnos el fin de semana acabó, viniendo después los exámenes. Las quejas eran inevitables, todos preferían estar afuera jugando con la nieve que estar encerrados estudiando, pero aun así las vacaciones de invierno se acercaban como un rayo de esperanza dándoles ánimos a los alumnos para resistir la tortura de la semana de exámenes. Todo iba extremadamente normal en la escuela hasta que el martes en el desayuno la profesora Mcgonagall dio un raro aviso.
-Quiero avisarles a todos los alumnos que este día todos los alumnos sin excepción deberán estar en sus salas comunes y queda estrictamente prohibida su salida hasta el día siguiente –
Un murmullo se extendió por todo el gran comedor. Los alumnos se miraban unos a otros con caras confusas y haciendo pregunta tras pregunta.
-¿Por qué una orden así tan de repente? – pregunto Lily
-¿Creen que haya algo peligroso acechando la escuela? – inquirió Hugo
-No digas la palabra "peligro" porque si no vas a hacer que tu primo este en la noche recorriendo los pasillo – le advirtió Rose
-Yo no haría tal cosa – trato de mentir Albus
-No se preocupen como hermano mayor es mi deber protegerlos – dijo heroicamente James haciendo suspirar a unas cuantas chicas a su alrededor
-¿Desde cuándo ensayas teatro? – Lily lo miraba con fastidio
-Es solo una pequeña táctica para atraer chicas, si me sigues el royo tal vez te compre algo en Hosmade – le giño un ojo
Lily se quedo pensando tentativa. Albus se estaba acabando su jugo de calabaza cuando un papelito cayó a un lado de él. La abrió curioso.
Cualquier estupidez que estés pensando esta noche olvídalo la respuesta es ¡NO!
Tu amigo Scorp
Miro la carta decepcionado mientras removía su desayuno con el tenedor. Rose leyó la carta por en cima de su hombro y rio satisfecha.
-¿Contenta porque mi compañero de juego no quiere salir esta noche? –
-Así me asegura que puedo estar estudiando tranquilamente sin tener que estarte echando el ojo –
Al hizo un puchero como niño chiquito y le robo su plato a Rose para desquitarse. Con el movimiento que hizo sintió el colmillo debajo de su túnica recordando que se lo habían dado a cuidar. Su mira recorrió la mesa de Hufflepuff buscando a Meecha.
-"López no bajo a desayunar" -
xXxX
Meecha iba de camino al bosque prohibido a medio día. En su cabeza iban rodando muchos pensamientos aleatorios tan rápido que no podía tomar un tema en particular en cual detenerse. Estaba muy ansiosa. Una mano la tomo del hombro dándole un gran susto que tomo la muñeca de este y rápido la torció.
-¡AUU! – exclamo el profesor Brown
-Lo siento profesor – se disculpo al ver la muñeca rota del profesor
-No hay cuidado López, está algo nerviosa –
-Nunca había pasado una noche de luna llena sin haberme tomado la poción sin mis hermanos – hizo una pausa – esto es muy incomodo mi transformación nunca me había preocupado antes –
-Siempre es duro cuando tienes que hacer las cosas por primera vez solo, recuerda la primera noche de luna llena que pasaste en Hogwarts – la tranquilizo
-Si esa noche también fue dura – levanto la mirada un poco más confiada - ¿Puedo preguntar algo? –
-Si, adelante –
-¿Por qué te esmeras tanto en ayudarme? Y no me digas porque es el jefe de mi casa porque no te creeré –
-Porque soy el jefe de tu casa – Meecha se le quedo mirando esperando una respuesta de verdad – es que me recuerdas a una persona que quería mucho – dijo al fin
-Era como yo –
-De cierta manera pero no en el aspecto que usted cree, bueno ya es muy tarde mejor apresúrese – cambio de tema rápido
-Nuestra conversación no ha terminado aquí, luego la volveremos a retomar –
Meecha entro al bosque prohibido dejando solo al profesor. Cuando la perdió de vista dejo atrás el bosque prohibido y regreso al castillo. Ninguno de los dos se dio cuenta que una persona los había estado espiando. Miro a su alrededor para asegurarse de que nadie la viera y entro al bosque.
Meecha pensaba en llegar hasta el nido de las acromantulas viéndolo como el mejor lugar para pasar la noche pero no llego ni a la mitad del camino cuando detectó un aroma peculiar. Dio un giro sobre su propio eje analizando cada punto del bosque en busca de donde provenía. Era una combinación del olor a las flores de los jardines de Hogwarts con las calabazas que habían restado del día de Halloween por tal razón que si alguien la estaba siguiendo desde la escuela no lo hubiera detectado hasta ese preciso momento al estar lejos del colegio. Agudizo el oído por si escuchaba pasos pero lo único que logro escuchar fue el crujir de las ramas con el viento.
-"te encontré" – pensó al divisar un hombro que sobre salía detrás de un árbol.
De un salto se desplazo a un lado del árbol mostrando los dientes amenazantemente pero lo único que encontró fue una túnica que estaba suspendida en el aire. Alarmada dio media vuelta pero antes de que se diera cuenta sus ojos se cerraron y cayó en un profundo sueño.
xXxX
En la sala común Lily se retorcía en un sofá mientras el estomago le gruñía.
-¿Qué te pasa a ti? – le pregunto Hugo consternado
-Algo me cayó mal en el desayuno que lo vomité, ya fui a la enfermería para que se me quitaran las nauseas pero después de eso me mandaron a la sala común y no puede comer nada – la cara de Lily estaba pálida
-Creo que podemos escabullirnos a la cocina antes de que se haga más tarde – dijo al fin Hugo sin poder resistir la cara de sufrimiento de Lily – pero vámonos antes de que nos lo impidan –
Los dos primos se hicieron camino al agujero del portarretratos sin que nadie los viera. Triunfantes salieron de la sala común con el mapa del merodeador en mano. No pudieron evitar sorprenderse de lo bien patrullado que estaban todos los pasillo de no ser por el mapa ya los hubieran atrapado desde hace tiempo. Con mucha dificultad llegaron a la cocina con el corazón en la garganta.
-Esta es la última vez que te ayudo a llegar a la cocina por no comer bien – se quejo Hugo
-No es mi culpa que me haya caído mal el desayuno –
Un elfo domestico se acerco algo nervioso a ellos.
-¿En qué les puedo ayudar? – dijo mientras hacia una reverencia hasta el suelo
-Tengo mucha hambre, ¿me pueden dar algo de comer? –
-Con mucho gusto – dijo alegremente
Todos los elfos domestico sacaron varios platillos tropezándose unos con otros. A Hugo y a Lily se les hizo agua a la boca con toda la comida que les sacaron solo para ellos dos.
-Retiro lo dicho te acompañare las veces que quieras – Hugo se abalanzo sobre un plato de lorenzas animadamente.
Lily tomo un plato de enchiladas y comenzaron a comer sin siquiera acordarse de que tenían que regresar rápido a la sala común. Después del plato fuerte se comieron una sopa de tortilla y después un banana Split.
-¿no quiere un plato de tapioca? – le ofreció el elfo
-No gracias – rechazo Lily resignada porque ya estaba muy llena.
-Lily ya es muy tarde tenemos que regresar rápido – exclamo Hugo
-Si, muchas gracias por la comida –
-¿qué están haciendo ustedes aquí mocosos? –
Una voz fría y familiar se escucho cuando estaban saliendo de la cocina haciendo que se les helara la sangre en un segundo.
…
Rose repasaba sus apuntes y leía los libros que tomo de la biblioteca para estudiar para los exámenes de mañana. Pensaba que nada la podía interrumpir en ese momento, ya que sabía que Albus no iba en busca de problemas esa noche. Dio vuelta a la pagina dando un suspira de relajación.
-Oye Rose – la llamo Al
-Mande – parece ser que había hablado muy rápido
-¿No has visto a Lily y a Hugo? –
-No – Rose se giro en su silla intrigada – ¿Hugo no está en su dormitorio? –
-No ya lo busque, y le pregunte a las chicas de tu dormitorio y dicen que Lily tampoco está ahí –
Rose cerro su libro de golpe indignada y se levanto de la silla recorriendo la sala hasta donde estaba James que hablaba con una chica de séptimo.
-¿Has visto a Hugo o a Lily? – le pregunto con las manos en la cintura
-Estoy ocupado – le respondió molesto
-Contéstame o todas las chicas de Gryffindor sabrán que todavía a los catorce no podías dormir sin tu unicornio de peluche – lo amenazo en voz baja
-¡Albus bocón! – las orejas de James se habían puesto rojas – la última vez que los vi Lily llevaba el mapa del merodeador en la mano pero estaba muy ocupado hablando con esta preciosura que cuando volteé ya se habían ido –
Ambos se quedaron callados mientras Albus esperaba inquieto el momento en que Rose explotara. Pero no lo hizo, sin expresión alguna subió por la escalera del dormitorio de los chicos. Albus y James intercambiaron miradas confundidos, pasando casis cinco minutos sintieron que una mano invisible los agarraba de la túnica y los arrastraba hacia el agujero del retrato. Antes de que se abriera Rose los jalo dentro de la túnica viéndolos con una ira imponente.
-Vamos a buscar a esos malditos mocosos – empezó a gruñir una vez saliendo de la sala común –y después, esos dos desearan no haber nacido –
Los dos chicos tuvieron que acelerar el paso para poder alcanzar las grandes zancadas que daba Rose. Después de un rato ya caminaba más tranquila pero seguía estando muy enojada que decidieron que lo mejor era no hablar en todo el trayecto.
-Puedo preguntar algo – dijo cuidadosamente Albus - ¿Dónde se supone que buscaremos? El castillo es muy grande tardaremos toda la noche en encontrarlos y buscamos en todos los pasillo –
-Albus tiene razón, no los encontraríamos antes de que los maestros los encuentren a ellos o antes de que nos encuentren a nosotros – concordó James
Rose se quedo un rato pensando en silencio pero sus pensamientos fueron interrumpidos por un extraño ruido. Los tres fijaron su mirada en lo que había producido el ruido sorprendiéndose de que era la señora Norris persiguiendo a una liebre. Ambos animalitos corrían por todo el pasillo haciendo mucho ruido. Sin previo aviso Rose se acerco adonde se estaban debatiendo los dos mamíferos tomando por sorpresa a James y a Albus. La chica ignoro las preguntas de sus primos y cuando la liebre paso justamente a un lado de ellos Rose la tomo del pescuezo y la escondió debajo de la capa invisible junto con ellos. Obviamente la desaparición de su presa dejo estupefacta a la señora Norris y comenzó a maullar muy fuerte indignada. Rose guió a los dos chicos a un pasillo lejos de la señora Norris para poder hablar tranquilos.
-Ya sé que es muy tierno el conejito pero lo que hiciste fue muy arriesgado – la regaño James
-No lo agarre por eso –
La respuesta de la chica agarro desprevenidos a los dos y ahora miles de signos de interrogación giraban alrededor de ellos.
-Mire, señor…Liebre – empezó Rose mirando a los ojos al animal que tenía en sus manos – quiero encontrar a dos estúpidos niños que están merodeando por el castillo, se que el olfato de las libres no es muy agudo pero me sirve así que va a rastrear a esos dos estudiantes por su propio bien me entendió –
-Rose es una liebre, no entiende ni una palabra de lo que le dices – le explico Albus
-Vamos a ver si es cierto – dijo maliciosamente Rose – si no hace lo que le digo lo devolveré con la señora Norris para que se lo sirva de cena –
La reacción de la liebre fue inmediata. Salto de los brazos de Rose y se puso frente a ellos dando a entender que esperaba las ordenes de su ahora ama Rose. La chica se acerco triunfante y saco una pluma de su túnica.
-Esta pluma me la acaba de prestar Lily esta mañana por lo tanto todavía debe de oler mucho a ella –
Se lo acerco a la liebre para que la oliera. Una vez detectado el aroma la liebre comenzó a olfatear en todas direcciones.
-Miren ya encontró el olor sigámoslo – les ordeno Rose
-Una sugerencia, nunca hagas enojar a Rose Weasley – dijo en voz baja James mientras Albus le asentía
xXxX
Lorcan sobrevolaba por los pasillos de Hogwarts en busca de su hermano. Los dos estaban muy intrigados por la repentina orden de la profesora Mcgonagall que Lysander lo convenció de echar un vistazo esa noche. El siempre había sido el más prudente de los dos mientras que Lysander nunca pensaba en nada dos veces. Al principio él se negó a salir de su sala común además que debían estudiar, pero el arte de persuasión de su hermano se había desarrollado mucho después de tanta práctica que al final termino diciendo que sí. Pero como había predicho las cosas no salieron como su hermano lo planeo, según él solo echarían un vistazo y luego se regresarían a la sala común, pero ahora estaban muy lejos de eso. De la nada apareció la señora Norris y ahora estaba persiguiendo a su hermano por todo el colegio.
El cuervo suspiro cansado. No sabía si iba poder encontrar a su hermano antes de que un maestro lo encontrara y que luego tuviera problemas legales por ser un animago no registrado. Unas voces conocidas llamaron su atención y dio media vuelta para comprobar que eran quien él creía.
-¿Qué están haciendo aquí mocosos? – Scorpius Malfoy escoltaba a los primos pelirrojos frente a la entrada de la cocina.
-Hay una explicación muy justificable por la cual estamos aquí – se apresuro a decir Hugo
-Me muero por escucharla –
-Es que algo me cayó muy mal en el desayuno y… -
-Si me dieran una moneda cada vez que escucho eso me volvería rico –
-Pero ya eres rico – puntualizo Hugo
-Ese no es el punto, ahora ¿tienen el mapa del merodeador? –
-Si aquí esta – Lily lo saco de su túnica
-Lo confiscare por una semana – se lo arrebato – ahora síganme los llevare a su sala común –
-Un momento ¿por qué tú no estás en tu sala común? – lo acuso Hugo
-Por razones que a ti no te importan, ahora muévanse, no queda mucho tiempo – Scorp miro por la ventana viendo como moría la tarde.
Ambos pelirrojos siguieron a Scorpius algo desanimados. Lily levanto la mirada llamándole algo la atención cuando su mirada y la del cuervo se cruzaron.
-¡Lor….! – se calló rápido
-¿Qué dijiste? – Scorp la miro por encima del hombro
-No nada es que me dio tos, coff…coff –
Cuando el chico volteo la mirada para enfrente Lily le dio un codazo a Hugo para que mirara por arriba de su cabeza. Los ojos de su primo se abrieron de par en par al ver a su amigo Lorcan sobrevolando por arriba de sus cabezas.
-¿qué hace el aquí? – le susurro a Lily sin poderse quitar la sorpresa
-No tengo idea, ¿Dónde estará Lysander? –
-Ya se, inventa que tienes que ir al baño para que puedas hablar con él –
-Bien pensado –
-¿Qué están susurrando ustedes dos? –
-Es que… Scorp…tengo que ir al baño –
-¿En este preciso momento? –
-Mira no quería decirte esto pero no me dejas de otra – tomo aire – estoy en mis días y los cólicos están que me matan además que se me suelta el estomago cada vez que empiezo –
Scorpius abrió y cerró la boca sin saber que decir en ese preciso momento. Se tapo la cara algo avergonzado y al final cedió.
-Está bien, pero que sea rápido –
Lily sonrio de oreja a oreja y se encamino a los sanitarios de las niñas. El cuervo al ver esa oportunidad siguió a la chica y entro con ella al baño con mucho cuidado de que el Slytherin no lo cachara.
-¿qué están haciendo aquí? – exclamo sorprendido el chico una vez tomado su forma humana
-Esa es mi línea, ¿Dónde está Lysander? –
-Lo perdí en un ataque sorpresivo de la señora Norris, ahora no sé donde esta –
-Tal vez ya regreso a la sala común –
-Si es probable – concordó – y ¿Qué hace Malfoy aquí? –
-No lo sé, no quiere decir nada pero se ve algo alterado –
-Mmmm, será mejor que salgamos rápido antes de sospeche algo – le sugirió – yo iré volando arriba de ustedes escondido en las sombras del techo –
-Buena idea –
La chica salió del baño secándose las manos tratando de llamar la atención de Scorpius para que no viera cuando salía el cuervo. Realmente estaba preocupado por algo, Scorpius era una persona que siempre mantenía la calma en cualquier situación y que estuviera nervioso en ese momento le preocupaba mucho a Lily pero por más que intentaba descifrar que era lo que lo tenía así no podía imaginárselo. Con un ademan el Slytherin les ordeno que siguieran caminando pero algo les hizo detenerse en seco a todos. Frente a ellos escondido en las sombras un par de ojos amarillos los estaban observando.
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Rose y sus primos seguían a la libre que los guiaba a donde se supone que deberían de estar Lily y Hugo.
-¿Estás segura que nos está llevando al lugar correcto? – pregunto irritado James – según yo este camino nos lleva a la sala común de Hufflepuff –
-Ay no – exclamo Rose tapándose la boca
-¿Qué pasa? - preguntaron al unisón James y Albus
-No, no pasa nada – dijo con una sonrisa nerviosa
-¡Suéltalo ya! – le exigió James
-No se vayan a enojar – les suplico – es que ahora que me estoy acordando la pluma que me prestó Lily se la regrese en la mañana, y la pluma que traigo es de López – Rose sonreía con una risita tonta sin ella misma poderse creer el error que había cometido
-Entonces hemos estado siguiendo a este roedor toda la noche para nada – James ya estaba exasperado
-Mamífero – corrigió Rose
-olvídenlo, que atrapen a los otros mocosos yo me regreso a mi dormitorio – exclamo haciendo caso omiso a la corrección de su prima
Aunque a Albus no le gustaba la idea de abandonar a su hermana y su primo concordó con devolverse a la sala común, lo más probable era que ellos ya habían regresado y no podían seguir arriesgándose a ser pillados por los maestros. Dieron media vuelta en dirección a la torre de Gryffindor arrastrando los pies. Ya había anochecido por completo y la luna llena bañaba con su luz todo el pasillo, esto demostraba lo tarde que era y los tres Gryffindor estaban exhaustos.
-Un momento – llamó su atención Albus - ¿Qué vamos a hacer con la liebre? –
Los tres miraron al animalito que al parecer ya estaba pensando salir en fuga.
-Llevémoslo a la sala común y mañana preguntaremos de quien es – respondió Rose causando un sobre salto en la liebre
-Olvídalo yo no cuidare de el – se quejo James
-Yo lo hare – suspiro Rose
La chica se acerco a la liebre que parecía no poder decidirse si salía corriendo o dejar que la chica se lo llevara. Pero no tuvo que decidir porque un estruendoso ruido llamó la atención de todos presentes. En una de las puestas de las aulas algo golpeaba la puerta cada diez segundos. Los chicos intercambiaron miradas desconcertados y asustados.
