Música: Metamorphose [Ballad version] - Lareine
III
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Querido diario… esto fue tan vergonzoso que ni siquiera puedo escribirlo.
Después de un par de semanas explorando por segunda ocasión el área submarina de la Bahía Arenisca -Y de paso descansar en la playa como se debe- , Kyouhei decidió emprender el viaje de regreso temporal a Engobe junto a Hyuu. Sería una pausa de unos tres días antes de continuar la aventura, no completaría el pokédex si no lo hacía con su novio a un lado. En poco menos de dos meses de relación el joven ya se había vuelto un tanto posesivo. No le molestaba al mayor de cabellos erizados, por el contrario, le parecía un detalle lindo.
Kyouhei saludó a su madre. Pasó una tarde en familia como hace meses no lo hacía, tranquilo conversó con ella sobre los lugares que más le han llamado la atención al chico de la visera roja. La señora se dio tiempo de deleitarle el paladar a su único hijo con un delicioso postre. Después de ello regresó a casa de Hyuu, donde pasaría la noche. La mujer no tenía idea de la relación que conllevaba junto a quien era su vecino, intuyó que fue para una simple pijamada.
Cuando el entrenador de cabello azul recibió a su amigo de la infancia, fueron hacia el cuarto de éste. Una vez encerrados pudieron platicar sin que nadie los molestara, de cosas triviales que hasta ese momento les habían sucedido a ambos. Entre ellas el cómo conocieron a cada uno de sus fieles compañeros pokémon.
Hubo un momento entre la noche, tal vez fue por la intensidad o la fuerza del corazón. El punto fue que entre la oscuridad, los labios de Hyuu buscaron con lentitud los de Kyouhei, encontrándose primero la punta de su nariz con la contraria. Hyuu sentía la respiración entrecortada de su novio rozarle la mejilla izquierda, al tiempo que su boca repartía pequeños besos en su nariz. Luego en sus pómulos ardientes para terminar su recorrido circular en la presión contra la boca del menor.
Los labios entraron en un cálido contacto, confortante. Con cada caricia la calidez de ambos cuerpos se elevó un grado, las manos de Hyuu encontraron el asilo perfecto en la cintura de Kyouhei mientras éste acariciaba los cabellos del mayor.
No había mejor momento para decirle que lo amaba.
Pasó una de sus manos hacia su rostro, ardía aún más que su Chandelure. El pulgar se entretenía acariciándole la mejilla; entonces separó sus labios del tierno beso, haciendo que frunciera un poco el ceño. Hyuu sonrió. –Kyouhei yo…
El entrenador no creía que esas palabras por fin saldrían de las cuerdas vocales de Hyuu, es decir… tenían poco saliendo, pero habían esperado mucho por ambos.
''Porque no fuimos valientes para dar el paso''…
Cuando Hyuu se dignó a hablar… la puerta se abrió.
–Hermano…
La posición no era para nada favoreciente, prácticamente estaba a escasos centímetros del cuerpo de Kyouhei. Con un pijama corto y una camiseta negra de tirantes. Para colmo con su mano acariciando su rostro. Le heló la sangre, quien entró era su hermana.
–No me digas que…
–Hibiya, puedo explicarte.
– ¡Que ternura! ¡También le das beso de las buenas noches a Kyou-chan! Pensé que los amigos no hacían eso. –La niña corrió hacia ambos y les dejó en las mejillas un inocente beso. –Buenas noches a ustedes también.
Después salió corriendo con una sonrisa en la cara.
¿Debo mencionar que dormí en un futón esa noche?
