Hola Longbottom- dijo James

-Hola Potter, ¿Que tal tu primer día?

-Bien ¿Me puedo sentar?- y sin esperar respuesta lo hizo, Lily bufo con cara de enfado.

-¿Que vas a estudiar Longbottom?- pregunto James.

-Seré un auror- contestó el chico.

-Vaya que raro, ¿Entonces por que no estas en las mismas clases que nosotros? Al fin y al cabo eres un gryffindor- dijo James

-Lo que pasa es que mi novia Alice, esta interesada en los estudios muggles, y con estos horarios no podemos vernos, simplemente no coincidimos, y decidí tomar estudios muggles solo para estudiar con ella, pero tampoco se acomodan mis horarios si quiero cursar estudios muggles, por lo que mis horarios han sido repartidos entre las cuatro casas- termino de explicar Frank

Genial! Tiene novia- pensó James

-Así que como te iba diciendo Lily, Alice es muy buena amiga de Kennilworthy Whisp, y le comento que estaba interesado en ti, y me pidió que hablara contigo, ¿Qué te parece si nos acompañas a el cafecito de Madame Pudifoot en la próxima visita a Hogsmade?- pregunto el chico.

-No lo se Frank, lo pensare y te aviso ¿si?- contesto la chica en voz muy baja como para que nadie la escuchara, en realidad no sabia por que, si Kennilworthy era muy listo, amable y apuesto.

La clase de ese día y durante todo un mes, se trataría sobre los animagos y los requisitos para convertirse en uno. A Lily le fascinaban los animagos, por lo que tenia entendido, solo un mago realmente calificado, podía convertirse en animago. A Lily le interesaba convertirse en uno. A su lado el presumido de James Potter bostezaba.

-Potter, si no le interesan los animagos, puede retirarse- Lo reprendió Mcgonagall

-No es que no me interese, pero para mí ya es un tema muy estudiado- dijo el chico con cierta arrogancia.

-Bien si es un tema ya visto para ti dime mínimo 3 estatutos de seguridad que dicta el ministerio-

-Buenooo… el primer estatuto dice que todo mago que quiera obtener el permiso de animago debe ser sometido a un extensa investigación, para que el Ministerio se asegure de que no lucra con su transformación ni la utiliza para algún fin tenebroso- explico el chico como si nada y continuo - El segundo dice que solo un mago que sea capaz de producir un patronus corpóreo, tiene la habilidad y el conocimiento suficiente para ser un animago.

Lily se quedo asombrada de la facilidad que tenía James para explicar el tema, parecía que se lo supiera de memoria, y la verdad en opinión de Lily: James nunca estudiaba nada a menor que tuviera un especial interés en ello.

- Y el tercero y ultimo dice que en cuanto un mago pase a ser un animago, tiene la obligación de pasar al ministerio todas sus características: el color, tamaños, e inclusive el peso del animal, para tener un estricto control sobre los animagos vivos.- termino con satisfacción el muchacho estirándose sobre su silla y guiñándole un ojo a Lily quien lo miraba embobada.

-Correcto Potter- dijo Mcgonagall entornando los ojos - No se de donde tienes toda esa información pero te daré treinta puntos por eso, espero no tener que quitarte mas de los que te di.-

James rió y dijo - No puedo asegurarle nada Miugonagall - así era como los merodeadores solían llamar a la profesora a sus espaldas-

-¡Potter! ¿Como me llamaste?- pregunto la ofendida profesora.

-¿Yo? De ninguna manera madame- respondió galantemente el castaño.

-¿Que este chico nunca va a cambiar?- se pregunto Lily para sus adentros terminando con un suspiro.

-¿Qué Evans? Suspiras por mi- la cuestiono el chico revolviéndose el ya despeinado cabello.

-Déjame en paz Potter, ¿De que manera te lo tengo que pedir?-

-Evans, Potter, pongan atención a la clase que esta aquí enfrente a no ser que su romance sea mas importante que la transformación humana- los reprendió la profesora

-¡Yo un romance con Potter! Por dios profesora no digas locuras- dijo Lily en un tono de voz impropio para cualquiera, dándose cuenta de esto se tapo la boca con ambas manos aterrorizada.

-Lily Evans, hasta el día de hoy no permití que nadie me hablara en ese tono y si no pregúntele a los Señores Potter y Black, y no haré ninguna excepción, queda castigada- dijo la profesora con voz tajante.

Lily se enfureció consigo misma castigada y todo por culpa de las provocaciones de Potter. Al terminar la clase, Lily fue a ver a Mcgonagall, tras de ella iba James con cara divertida.

-Bien jóvenes, ayudaran al Sr. Filch a limpiar el baño de prefectos, Peeves quiso hacer una linda broma de bienvenida con quesos mohosos, a las 8 en punto en el baño de prefectos, sin falta y sin trucos - termino la profesora.

-Si, profesora- dijeron al unísono

Bajaron al gran comedor, James intento (en vano) disculparse con la pelirroja, se había dado cuenta de que a la chica le pesaba mucho el castigo, la primera vez en siete años que la chica estaba castigada, cada que el joven se acercaba con un "disculpa" en la boca, esta lo fulminaba con la mirada.

Al llegar ahí, Lily vio a sus amigas y corrió a buscar un lugar entre ellas.

-¿Qué tu, que?- pregunto sorprendida Lisa.

-Ni yo me la creo, que mala pata y además tendré que cumplir el castigo con Potter-

-Vamos Lily, mira el lado positivo de esto- dijo Anne como si tal cosa.

-Mmmmm, no creo que no le encuentro ese lado positivo que dices- dijo Lily con fastidio.

-Pues mira que le puedes sonsacar información a Potter sobre las intenciones del cuero de Black conmigo- propuso Anne con una sonrisa -Potter te lo dirá todo-

-Eso jamás, esta loca, loca de remate- se quejo Lily sin probar bocado.

Sonó la campana y Lily se encamino al salón de Defensa Contra las Artes Oscuras, la profesora en turno: Aída Colbert era un auror recién egresada, pero los rumores decían que nadie se había recibido con notas tan altas como ella. Ya en el salón comenzó a explicar las maneras más prudentes de combatir a los inferis, puesto que estos ya estaban invadiendo comunidades muggles.

Los gryffindor terminaron su primer día y se dirigieron a la sala común, para descansar, Lily comenzó a hacer los deberes; la redacción de Flitwick, la investigación de Colbert y el resumen de Slughorn, a las ocho en punto Lily y James bajaron a su castigo, al llegar ahí el encontraron a Filch el cual les dio un par de trapeadores apestosos.

-Hagan un buen trabajo, no quiero repetirlo todo- dijo Filch malhumorado.

Lily se sentó en el suelo y comenzó a frotar una llave del baño llena de restos de queso roquefort, estaba tan enfadada que se golpeo un azulejo y lo rompió cortándose la mano.

-¡¡Ouchhh!!- grito la chica sosteniéndose la mano lastimada.

- ¡Lily! ¿Que te ocurrió?- pregunto James alarmado

- Ese tonto azulejo me lastimo, creo que ya estaba flojo, y lo golpee, me duele- dijo con un débil quejido.

- Déjame ayudarte - dijo el chico tomando con delicadeza la mano de la joven -Episkey- La herida de Lily se cerro sin dejar huella alguna.

-Gracias - dijo la chica con voz queda y la cabeza gacha.

- De nada, mmm quería decirte…bueno mas bien pedirte una disculpa por… bueno ya sabes el castigo- confeso el chico muy afligida.

-No te preocupes, ya lo estamos cumpliendo así que mejor terminamos para no tener que seguir mañana ¿te parece?- dijo la chica con esa alegría que la caracterizaba, mirando por primera vez a los ojos a James.

-De verdad que tienes ojos hermosos Lilian- dijo el chico

-Gracias- dijo la chica -Pero no me llames Lilian, no me gusta-

- De acuerdo Evans-

Los chicos terminaron de limpiar el baño de prefectos (con un poco de trampa), y se dirigieron a la sala común. Lily estaba agotada y aun no terminaba sus deberes, el resumen de Slughorn le estaba llevando más tiempo del que pensaba. La chica se sentó en una mullida butaca de frente al fuego y comenzó a describir las reacciones alérgicas que puede producir el Veritaserum, y sin darse cuenta cayo profundamente dormida.