"En lo más lejano de la galaxia se desencadena una feroz batalla entre el imperio y los rebeldes, quienes en un acto audaz lograron robar los planos de la estrella de la muerte, a quien se le fue dirigido a la princesa Sarada de Alderaan quien envió esa información de manera inmediata a las lejanías de la galaxia con la esperanza de que cayera en las manos correctas, mientras que por otro lado los soldados del imperio no pueden lograr encontrar a la princesa, Darth Vader decide hacerse cargo por su propia mano de encontrar a la princesa y hacerle revelar toda información de hacia donde fueron enviados los planos de la estrella de la muerte, sin entender porque surge en él un sentimiento de culpa."
Las pequeñas naves caza y de transportes piloteados de un lado para otro era el panorama que observaba Lord Vader, era un batallón que ya tenía ganador para él. Sin embargo no tenía en consideración lo escurridizos que podían llegar a ser los rebeldes.
-¡Señor! -se le dirigió de manera imprudente y acelerada un soldado vestido de un verde opacado e impecable. El soldado ya enfrente del gran señor oscuro pudo ver cómo era intimidado por la imponente figura del Darth, este no lo volteó a mirar. -Lord Vader, -En ese momento Vader volteó a mirar al soldado. -Tenemos problemas en los sub-pabellones del nivel 3, se informa que un grupo de rebeldes poseen un disco con la información, -Vader ladeó su cabeza con lentitud. -y no han podido ser capturados. Además, una nave fue anclada al crucero por lo que...-
El soldado sintió en ese instante como la respiración se le era quitada, comenzó a perder la noción de todo y sin fuerzas cayó al pulido piso, retorciéndose aún, pudo observar como el Lord frente a él tenía una de sus manos con sus dedos curvados, en representación de ahorcamiento, cuando el joven sintió que moriría entonces el aire volvió a aparecer, se arrodilló.
-Prepare un escuadrón de abordaje. -El soldado sin pensarlo se levantó y corrió a su pedido.
-¡Si señor!
Mientras el soldado preparaba lo que se le fue ordenado, Vader se dirigió donde el soldado anteriormente le había dicho que estaba ocurriendo dichos acontecimientos.
Él se haría cargo de lo que sus inferiores no podían realizar.
El ambiente era lúgubre y muy pesado, hombres corrían de un lado hacia otro, huyendo y enfrentando al que era su enemigo. El joven rebelde Inojin esperaba de manera ansiosa a que se transfiriera todos los datos de la estrella de la muerte a el disco que residía en el interior de la máquina, observaba con impaciencia el pequeño monitor de la gran maquina mientras las gotas de sudor caían de su pálida piel, cuando el monitor mostraba esa esfera que representaba a la estrella de la muerte se empezaron a subir las barras de descarga, entonces el disco salió de la máquina, sin pensarlo lo retiró y corrió junto a los hombres que estaban con él, las luces del pasillo parpadearon y escalofríos recorrieron en los cuerpos de cada uno. Con los ojos brillando de esperanza visualizaron la puerta que daba con el pasillo principal, justo frente de donde fue anclada la nave. Con imprudencia presionaron los botones que abrirían las puertas, sin embargo, estas solo abrieron un poco, no era suficiente para salir.
El joven rubio empezó a golpear con descontrol la ventana de la puerta pidiendo socorro, observó como todos al otro lado de la puerta corrían de un lado a otro mientras se disparaban con el enemigo, un ruido golpeado interrumpió su concentración y se dio la vuelta.
Las luces cesaron en ese momento y todos sintieron la presencia de alguien más en ese oscuro pasillo, con temor Inojin apuntó con su pequeña arma de bolsillo hacia el sujeto que aún no se podía ver desde las sombras, entonces se escuchó, una respiración artificial, el rubio sudaba de la tensión, esperaba lo peor.
Y así fue.
En las sombras al final del pasillo se escuchó con mucha más fuerza la antinatural respiración, luego una vibrante luz roja salía del láser que el hombre poseía en su mano, entonces Inojin quería desmayarse.
Tenía ante a él a Darth Vader.
"-No debes estar mucho tiempo dentro del crucero. -Le dijo su compañero a Inojin, este, miraba con confusión. -Puedes toparte con sujetos peligrosos. -Al rubio le hizo mucha gracia la preocupación de su camarada.
-No pasa nada, seremos muchos. -Dijo riendo Inojin mientras se colocaba su casco.
-El número no importa, -dijo el chico a su lado. -aunque sean cien o mil, los acabaran si no son inteligentes. -eso causo algo de rabia en el rubio.
-¿Crees que somos débiles? -preguntó indignado a su compañero.
-A ellos no les importara eso, -dijo si compañero mientras se ajustaba su cinturón y sus coderas. -si van ganando la batalla podrían incluso llegar a enfrentarse al Darth, y ahí estarán acabados. -El rubio miro sorprendido a su camarada, este lo miro de reojo y continuó. -Cómo eres más nuevo supongo que no lo sabes, - continuó. -En el imperio no solo existen soldados, también los contrarios de los Jedi, los Darth. -Para Inojin escuchar de leyendas como los Jedi le causaba mucho asombro. -Y hay uno en especial que es de temer, nadie sobrevive a él. Incluso los del mismo imperio le temen.
-¡¿A ese nivel?! -no pudo contener Inojin.
-Darth Vader es un hombre grande y completamente oscuro, sabrás quien es con solo mirarlo. -El camarada de Inojin se levantó la tela del pantalón de la pierna izquierda, mostrando su pierna de metal. -apenas sobreviví ante un encuentro con él, ni siquiera pudimos darle batalla. -se bajó la tela del pantalón, cubriendo su pierna de metal. -No importa si son cien o mil..."
...Acabarán con ustedes si no son inteligentes.
-¡Abran fuego!
Los disparos cesaron hacia el Lord oscuro y este los devolvía con su sable logrando que los disparos les fueran devueltos con la misma intensidad que fueron disparados a sus emisores, las bajas fueron rápidas e Inojin estaba atónito, comenzó a gritar nuevamente para que alguien pudiera ayudarlo, ante su suplica un par de personas empezaron a mover la gran puerta de metal, Inojin volvió mirar a sus espaldas notando como sus camaradas al frente eran masacrados por el poder de Vader, quien con el uso de la fuerza les quitaba sus armas y los asesinaba, Inojin sin creerlo vio a sus compañeros a su lado quienes al igual que él estaban tratando de abrir la puerta. La puerta se estaba abriendo lentamente y eso motivó al joven a seguir intentando con mucha mas fuerza, volvió a mirar atrás y vio muchos de sus camaradas caídos, gente con la cual cenó, rió y compartió momentos únicos, todos ellos muertos a mano de un hombre sin piedad. La puerta se abrió y los chicos al lado de Inojin lo arrastraron hacia el pasillo principal, el rubio comenzó a correr hacia la compuerta que daba con la nave anclada y al entrar solo vio como un compañero estaba junto a él, Inojin vio como sus camaradas le suplicaban ayuda mientras eran atravesados por el sable del señor oscuro. Corrió hacia el pequeño monitor junto a una palanca pegada a la pared y tiró de ella.
-¡Vámonos ahoraaa!
La nave por un segundo flotó y luego despegó hacia el hiperespacio.
Desde el gran agujero formado en el pasillo principal Vader pudo contemplar como como la nave invasora despegaba y entraba al hiperespacio, los pocos soldados que iban en ese momento con él eran expulsados al espacio por el aire que era quitado del pasillo, (Recordar que la nave en la cual se encontraban tenía aire con el cual todos podían respirar y al hacer un agujero que conectara con el espacio entonces todo el aire acumulado en la nave saldría hacia el espacio por lo que de igual manera cualquier ser u objeto saldría expulsado hacia el espacio.) recordó que gracias a sus botas magnéticas él no podría despegarse del suelo. A paso firme y con mucha fuerza se dirigió hacia una de las compuertas que daba en el pasillo principal, entró y una vez cerrada el Lord sintió como ya no había una presión en él.
El Darth comandaba un ejército rumbo a las coordenadas que le fueron proporcionadas por el comandante del crucero, mientras que por otro lado la nave en la cual abordaba Inojin se dirigía a toda velocidad a Alderaan.
El chico rubio podía notar como varios de sus camaradas lo miraban, causando en él un sentimiento de incomodidad. Con seguridad entró a una habitación la cual correspondía a su amiga de la infancia, el joven pudo observar como ella estaba de espaldas notando su silueta femenina, su amiga era toda una belleza, de cuerpo maduro y de ojos como gato, dotada de belleza, inteligencia y valentía, la princesa Sarada era una líder. Con nerviosismo el rubio le dirigió una palabra captando la atención inmediata de la princesa, ella con su vestido blanco cubriéndola por completo de pies a cabeza miró y sonrió con amabilidad a su amigo, luego se dirigió hacia él.
-¿Qué es esto? -preguntó el rubio entregándole el disco a Sarada.
Ella con el disco ya en sus manos y después de fijar su vista en ellos, volvió a mirar a Inojin.
-Esperanza.
Las naves rebeldes se separaron para poder lograr disuadir al enemigo si este lograba tener las coordenadas de alguna de sus naves, por lo que la nave en la que se encontraba la princesa era la que se dirigía a Alderaan, sin embargo ellos no contaban con que naves del imperio ya se encontraban a espaldas de ellos.
-¡Princesa! -un soldado de la rebelión entraba de manera inmediata a la recamara donde se ubicaba la Princesa Sarada y algunos personajes importantes, ella miró con confusión al soldado que la nombró. -Vienen... ¡Vienen naves del imperio!
La joven mujer se puso en alerta al igual que todos en aquella sala.
-¡Debemos irnos ya! -Le dirigió en un grito uno de los comandantes de la flota rebelde al soldado.
-¡Imposible! ¡La flota imperial ya est-
Un gran impacto sacudió toda la nave haciendo en consecuencia que todos en aquella habitación cayeran al suelo no pudiendo aguantar tan temblor.
-¡¿Qué fue eso?! -Gritó asustado uno de los rebeldes a cargo del abastecimiento.
-Nos invadieron... -Susurró Sarada.
Hombres salieron de aquella recamara corriendo a sus puestos mientras que los que estaban allí sabían que debían hacer.
-Princesa, -Un hombre de edad mediana con el cabello crispado hacia arriba y gris se dirigió a ella. -Debe huir de aquí con la información. -le propuso mientras le tacaba el hombro en señal de preocupación.
-No huiré de aquí, Kakashi. -le dijo la joven princesa quitando la mano del hombre.
-Es peligroso alteza, ahora que tenemos los planos...- La joven pelinegra le interrumpió.
-No debe preocuparse, la información se encuentra ya lejos. -El hombre la miró confuso. -Envié los planos en una capsula de escape mientras viajábamos por el hiperespacio. -La pelinegra lo miró desafiante. -Espero no piense que mi acto fue traición, simplemente me aseguro de que los planos no caigan nuevamente en manos enemigas.
El peligris no pudo evitar pensar lo fría que podía llegar a ser la joven princesa en ese momento.
-Supongo que no me dirá hacia donde se dirigen los planos.
-Correcto.
Volvió a temblar de manera potente la nave, esta vez se sintieron disparos. Sarada miró a su tío.
-Es más seguro que solo uno sepa el destino.
El sonido de los disparos hacia cada vez más fuerte el sonido intensificando la angustia en ambos presentes. Sarada analizó a el soldado que trajo las noticias reveladas.
-Iras al pasillo L-6 y dispararas a los tubos de enfriamiento, no falles. -le dictó la princesa al soldado rebelde.
-¡Entendido! -Salió a su orden.
El peligris perdió de vista al joven soldado y la princesa pelinegra volteó a mirar a su tío.
-Ve a la cámara de los generadores, necesito que la protejas, -Sarada miró de reojo a sus espaldas en dirección al pasillo. -solo tú en esta flota serás capaz de proteger la nave. -dicho lo planteado por Sarada esta se dispuso a marchar a la salida de la habitación.
-¿Y tú? -Kakashi la detuvo. Ella volteó hacia el hombre.
-No se preocupe, -Ella con cautela le quitó la mano que detenía su marcha. -haré que la misión sea ejecutada a como dé lugar.
Luego de lo concluido por la pelinegra ella se dirigió hacia el nivel 3 en busca del origen del anclaje de la nave imperial. Una vez dentro del ascensor presionó el botón n°3 y la maquina bajó, una vez abiertas las puertas llegado a su destino vio como muchos de sus compañeros estaban muertos ahí. La joven corrió hacia el pabellón Sur-3 y busco el pasillo "L", pudo notar como todo el pasillo se llenaba de una niebla blanca, era el nitrógeno. Del pasillo salió el soldado al cual le dio la orden.
El soldado tenía una sonrisa radiante en su rostro, para él ver como su alteza poseía un rostro de tranquilidad ante su bien realizada misión no le trajo mas que orgullo, aunque eso fue completamente cortado por la gran explosión que se produjo en ese instante.
Sarada se cubrió con sus brazos y al recordar al soldado que estaba mas cerca de la explosión su preocupación creció, cuando se acercó para mirarlo, solo vio un inerte cadáver.
Tocó al joven, lo movió.
En vano.
Sarada haría que su muerte no fuera en vano.
Tomó el arma que tenía el muerto en ese momento y se dirigió hacia pasillo adentro. Vio la pintura en la pared, L-6. Entró y vio como los dos grandes tubos fueron perforados por los disparos y como el nitrógeno se escapaba de los tubos. La princesa agarró el radio de su cintura y encendió el transmisor.
-Aquí Sarada, necesito información del anclaje del enemigo y que pasillos son los invadidos. -no recibió respuesta. -¡Contesten!
-Aquí base comando, le informare de inmediato. -le respondieron desde el otro lado.
-Que sea ahora. -No paso más de 5 segundos.
-El pabellón Sur-3 fue invadido en un 46% con probabilidad de ascenso, compuertas H, E y G destruidas en su totalidad y de uso enemigo para el ingreso.
-Mantenme informada.
-Entendido.
Se cortó la señal del transmisor de la radio y la princesa lo colgó en el cinturón que traía puesto. Corrió hacia los pasillos más alejados de la zona centro de la nave y comenzó a disparar a medida que encontraba a los clones del imperio.
Sarada sabía con exactitud la localización de cada compuerta, pasillo y habitaciones de la nave, y como podía usar eso en su favor. El nitrógeno era clave para detener la movilización de las tropas enemigas ya que sabía la composición química de los trajes de los Stormtroopers y como esta le afectaba el frio, y no solo afectaba al cuerpo enemigo, sino a la nave, tendría que hacer un sacrificio, por su gente.
Las tropas imperiales eran dirigidas por Vader, cuyo objetivo era el panes de control central y derrocar desde dentro toda la flota. Mientras el Lord oscuro observaba complacido la vista de sus soldados uno llegó a su lado.
-Señor, las tropas que se dirigían por los pasillos laterales Sur fueron detenidos temporalmente, desconocemos la causa aunque...-
-Que todos se dirijan hacia el problema, yo me hare cargo del flanco izquierdo.
-Entendido.
El Lord oscuro sabía que alguien estaba deteniendo el movimiento de sus tropas, podía sentir la fría temperatura a lo lejos.
Caminó a paso firme hacia el único pasillo que en ese momento no era obstruido por nadie, o eso es lo que se veía a simple vista.
La joven pelinegra se encontraba escondida luego de notar la presencia del Darth, el miedo sucumbió en ella, sabía que corría peligro y sabía que había una posibilidad que alguien pudiera descubrirla, pero aun así tenía miedo, miedo a fracasar.
Con temor apuntó el cañón del arma en dirección a los grandes tubos de nitrógeno, si lo lograba podía huir y al enemigo le sería casi imposible moverse por el congelamiento de polímeros en sus trajes, pero si fracasaba...
Disparó y el nitrógeno salía expulsado con fuerza de ellos metales, en alegría se levantó y decidió observar como el enemigo imperial se congelaba lentamente. Lo que obtuvo fue completamente diferente.
La joven princesa solo pudo ver como el gran hombre de oscuro avanzaba hacia ella, en su traje negro se formaban capas de hielo y en solo segundos estos se destrozaban, no era cualquier enemigo.
Ella ya estaba acabada.
Lo sabía.
Comenzó a correr del pasillo mientras disparaba en dirección al Darth quien en desinterés total evitó los disparos con su sable de luz rujo carmesí.
Y de pronto la joven sintió como su cuello era fuertemente apretado, el aire le faltaba al igual que su esperanza. Giró su vista hacia donde se encontraba el Darth, vio como él venía hacia ella. Comenzó a llorar y ella no sabía porque lo hacía, tenía mucho miedo en ese momento pero sus lágrimas no eran a causa de eso, sino hacia el hombre que estaba frente a él, él le causaba tristeza. Sintió que moriría del dolor, su cuerpo de desvaneció y si calor ya no llegaba a su rostro, a pesar de ese hecho no era el dolor físico lo que le dolía, sino el hecho de como aquel hombre la quemaba con su presencia. Su agonía era más fuerte a medida que el hombre se acercaba y ella no lo soportaba.
Entonces recordó. Ese sueño.
No dejo de mirar a aquel gran hombre quien la miraba desde las alturas de su grandeza, sin expresión tras esa blindada mascara de ira. Sus dedos dejaron de funcionar al igual que sus piernas y antes de caer rendida sintió ese familiar sentimiento, la angustia, el sufrimiento y la avaricia, todos provenían de aquel hombre. ¿Entonces, porque?
Cerró sus ojos, completamente rendida.
-Coopere conmigo, majestad.
