Hoy presentamos:
Capítulo 3: La dulce vida
De nuevo de negro.
Yo golpeo el saco.
He estado mucho tiempo ausente y estoy contento de estar de regreso.
Angus Young
Cabo Calavera, Isla de la Muerte, Protectorado de Costas del Cráneo, lunes 2 de octubre de 2023. En la zona industrial de la ciudad, la vida es como los negocios: agitada y rápida. Las grandes factorías se expanden entre las calles y las avenidas, mientras los oficinistas y obreros de su interior trabajan arduamente. El tráfico en las calles fluye velozmente como la sangre de un deportista, con los autos corriendo para llegar a su destino. Los camiones tapan la vista en las aceras, esperando su turno para entrar a las bodegas y las fábricas para dejar las materias primas y llevarse productos terminados.
En una de las esquinas un flamante Tesla modelo S[1] espera su turno para avanzar. El semáforo cambia su luz y el auto arranca silenciosamente. Dos cuadras más adelante gira a la derecha, avanza media cuadra y entra al estacionamiento de un edificio mediano. El coche se detiene en una de las plazas de estacionamiento y de él baja una joven de cabello en luces blancas y negras. Un par de tornillos se sujetan a su cuello, mientras que las costuras y grapas mantienen unido al resto de su cuerpo. Su piel verde como el liquen va enfundada en un traje ejecutivo negro con líneas verticales grises al estilo de los años 30. Un ojo azul y uno verde voltean a ver al auto para activar la alarma al tiempo que el ascensor se abre.
Pisos arriba, la mujer entra en las oficinas con el teléfono celular en la oreja. Inmediatamente es abordada por una de las secretarias, quien parece tener un recado de un importante cliente de la empresa. La chica entra a su oficina y la secretaria continúa la lista de pendientes para ese día.
— También llamó el ingeniero Smith de la planta eléctrica. — le explica la asistente. — Dijo que quería hablar con usted sobre el proyecto de expansión.
— Hazle una cita para las cinco de la tarde. — responde la mujer de la cicatriz en la mejilla. — Dile que ya tenemos listo su prototipo del nuevo generador.
— Muy bien señorita Stein. Lo anotaré para las cinco. Eso es todo. Con su permiso.
— Gracias Lily.
La mujer se sienta detrás del escritorio y enciende su computadora. Como dueña y directora general de la Stein & Yelps Co. Frankie tiene muchas cosas que hacer ese día: revisar la contabilidad, checar los nuevos proyectos, atender a algunos cuantos clientes, entre otras cosas. Se recibió como ingeniera eléctrica por la UCC en 2017, y obtuvo su maestría en electrónica tres años después. Ella y Ghoulia fundaron juntas la empresa cuando egresaron de la facultad. Como proyecto de tesis para su titulación ambas hicieron equipo y presentaron un revolucionario concepto de batería orgánica que basaba su diseño en los mecanismos electroquímicos que almacenan y generan energía en el cuerpo de Frankie. El proyecto tuvo tal éxito que la Universidad de Costas del Cráneo, su alma máter, les entregó el Premio Científico a la Juventud. El gobierno, por su parte, les otorgó un incentivo económico para comenzar la producción de su modelo bajo el programa Jóvenes Emprendedores. Fue así que nació la Stein & Yelps Co, una de las compañías más importantes del ramo de la electricidad en el Protectorado y el resto del mundo.
Gracias a la inventiva de Ghoulia y la visión empresarial de Frankie, la compañía ha crecido a un ritmo frenético desde su fundación, y actualmente fabrica todo tipo de insumos para la industria eléctrica: cables, conectores, celdas solares, células de combustible, baterías recargables de cualquier tamaño, motores y generadores para aplicaciones varias. Proporcionan también servicios de asesoría técnica para instalaciones eléctricas, redes y sistemas eléctricos de potencia, proyectos de generación de energía, iluminación, mantenimiento y algunos otros. El próximo año tienen planeado lanzar la división biomédica de la compañía.
Ese día, de entre los muchos asuntos importantes que Frankie debe atender, hay uno muy especial. La chica termina de leer el correo electrónico del día y se levanta de su escritorio. Sale de su oficina, atraviesa el área de las secretarias y toma el ascensor. Cuando éste llega al último piso del edificio, sale, cruza un pasillo y se detiene frente a una puerta que dice: "Laboratorio de Células de Combustible[2]. Sólo personal autorizado". Desliza su tarjeta por el lector y entra a la habitación.
Adentro, el lugar está lleno de extraños instrumentos tecnológicos. Hay un par de refrigeradores llenos de muestras y químicos. Una regadera grande, un lavaojos y una tarja se ubican en una esquina, mientras que por la ventana se miran las aguas de la bahía detrás de los techos de los edificios. En el centro del laboratorio está una mesa de acero inoxidable. Un extraño dispositivo del que salen cables y mangueras descansa sobre ella. Las lámparas fluorescentes iluminan todo el recinto y los tubos de ensayo se acomodan en una rejilla.
En un extremo de la mesa, una mujer de piel gris ceniza y largo cabello azul mira por un microscopio. La curvatura de su espalda y la curiosa postura de sus brazos harían que cualquiera pensara en una enfermedad nerviosa, pero a ella se le ve bastante cómoda. Es parte de su naturaleza zombi. Sus manos sostienen delicadamente una muestra de un material delgado y transparente, mientras que sus luminosos ojos azules observan cuidadosamente a través del microscopio y de un par de anteojos de aumento con diseño vintage. La muestra que yace sobre el portaobjetos es la membrana de una célula de combustible, uno de los nuevos desarrollos de la empresa. Como jefa del Departamento de Investigación Científica, la doctora Ghoulia Yelps ha contribuido con varias mejoras tecnológicas en la rama de la electroquímica. Sus inventos han ampliado la gama de productos de la empresa y la han impulsado hacia nuevos horizontes a un ritmo frenético. En su currículum están: ingeniería química, maestría en ciencias en electroquímica y doctorado en ciencia de materiales, además de ser catedrática de la prestigiosa Facultad de Ciencias Químicas de la UCC. Y además, como co-fundadora de la compañía, es dueña de la mitad del negocio.
— Buenos días Ghoulia — dice ella recibiendo un gruñido como respuesta — ¿Cómo vas con la nueva membrana?
La chica le responde con un sonido gutural al tiempo que le entrega un tablón con unas hojas.
— Vaya — dice la chica de los tornillos eléctricos, leyendo los resultados — Están mejor de lo que esperábamos.
Ghoulia asiente con la cabeza mientras acomoda la muestra dentro de una caja de vidrio. Frankie le devuelve las hojas y continúa:
— Oye, te quería decir: ya voy a llamarles a los muchachos para avisarles de la reunión del día catorce ¿me puedes prestar la lista de los teléfonos?
La doctora se levanta de su silla, va hasta uno de los anaqueles y saca una libreta de uno de los cajones. Abre el cuaderno en una página específica y se lo da a Frankie.
— Gracias Ghoulia — dice ella al ver los conocidos nombres de la lista — Te la devuelvo cuando termine.
Frankie regresa a su oficina. Luego de salir del ascensor cruza el área común de las secretarias y se detiene frente a la puerta contigua a la suya apenas el instante necesario para saludar a quien está dentro: un zombi de piel azul y cabello índigo que viste traje ejecutivo y trabaja arduamente tras una computadora.
— Buenos días Mo — dice Frankie, recibiendo un alarido gutural como respuesta.
"Lic. Sloman Mortavich, Finanzas" se lee en la puerta de aquella oficina. Después de egresar de Monster High, el chico zombi ingresó a la Facultad de Ciencias Económicas de la UCC. Se recibió como licenciado administrador de empresas y ayudó a Frankie y Ghoulia a arrancar su negocio, quedándose finalmente con el puesto de vicepresidente ejecutivo de la empresa. Se casó con la chica zombi en 2020 y ahora ambos viven en un lujoso apartamento cerca de la Zona Hotelera de la ciudad.
Luego de saludar a Slo Mo, Frankie entra en su oficina. Le echa un vistazo al prototipo de batería orgánica que las hiciera ganar el concurso de ciencias en la facultad, y luego se dedica a marcar el primer número de la lista que le prestara Ghoulia.
II
Es un día agitado en el Complejo Deportivo Universitario. Con el torneo de baloncesto en marcha, el revuelo es especialmente fuerte en el estadio sede del evento. Dentro transcurren los últimos minutos del duelo por el pase a las finales entre las Calaveras de la UCC y los Muertos de la UDN. Los nombres de los equipos son sólo eso, ya que en realidad están integrados por monstruos de distintas especies.
Es el último minuto. Quien anote el siguiente punto se lleva el partido y jugará contra los Oscuros de Isla Cuervos. En una rápida jugada, dos de los Calaveras se pasan el balón rápidamente por entre los jugadores del equipo contrario. Cuando uno de ellos queda bloqueado hace un último pase a su compañero.
El otro jugador, con el dorsal 7 y el apellido "Wolf", toma el balón y se precipita por entre los últimos intentos de defensa de los Muertos. En un despliegue de habilidad increíble, el lobo lanza la pelota con tremenda precisión, haciéndola impactar directo en la canasta. Justo un segundo después, la sirena marca el final del encuentro.
— ¡Clawd Wolf ha anotado el último punto! — anuncia el comentarista. — ¡Las Calaveras se van a las finales!
El confeti y las ovaciones al equipo llueven desde la tribuna. Los jugadores festejan y se felicitan unos a otros, cargando a Clawd por haber anotado el punto decisivo. Mientras el equipo carga al héroe que los salvara en el último minuto, éste no puede apartar la vista de un sitio especial en las gradas.
Ahí están parados sus padres, dos lobos como él. Al lado de ellos está su hermana: una mujer lobo de cabello ondulado y largo hasta la cintura que lleva varios pendientes en sus orejas. Sus ojos dorados lo acompañan en su victoria, y sus manos aplauden festivamente. La chica luce un atuendo de su propia colección: blusa en estampado animal print de rayas rosas sobre negro con destellos plateados, falda morada con fondo en tul negro, cinturón con estoperoles dorados, sandalias de plataforma con correas moradas hasta cerca de las rodillas, calcetas en color salmón que llegan más arriba aún, y una chaqueta de piel negra con puños morados y un detalle de piel con pelo en el cuello. Un collar grueso con aplicaciones metálicas doradas y un dije de piedra de fantasía morada complementan los dos aretes que lleva en cada oreja.
Y hay alguien más en esa tribuna. Una vampira de piel rosada que aplaude vigorosamente. Su baja estatura por poco y le impide ver por encima de las cabezas del resto de los asistentes al encuentro. Un pequeño corazón está posado junto a una radiante sonrisa retocada por dos colmillos tan blancos como la cerámica fina. Las luces rosáceas de su cabello combinan perfectamente con el iris violeta de sus ojos, que parecen estar a punto de fundirse de emoción. Los numerosos holanes de su atuendo estilo victoriano se mueven al compás de su regocijo. No todos los días ves a tu esposo ganar la semifinal del campeonato universitario de baloncesto.
Clawdeen y Draculaura estudiaron juntas la carrera de Diseño en la UCC. Cuando egresaron lograron establecer su propia línea de ropa, joyería y accesorios: Vampire & Wolf Co. Sus colecciones causan furor cada temporada, llenando pasarelas y estantes por igual. Llegaron a tener tanto éxito que incluso los normies comenzaron a entrar a sus tiendas. Ese año era el segundo en el que la casa de modas lanzaba una línea exclusivamente orientada al público humano. El próximo año tienen pensado lanzar una línea de calzado. Su planta de producción industrial está en el Cabo y tienen galerías en Los Ángeles, Nueva York, Cd. de México, Madrid, Cluj Napoca, París, Londres, Berlín, Moscú, Tokio y Beijing.
La loba cursó una maestría en administración de negocios en la Facultad de Ciencias Económicas de la UCC para ayudarse con la fábrica. Draculaura, por su parte, tiene un diplomado en diseño industrial, además de ser muy afecta a la literatura. Ha escrito un libro de cuentos, un poemario y dos novelas. Éstas últimas le valieron algunas invitaciones a dar unas cuantas conferencias en distintas ferias literarias de alrededor del mundo.
Los cuatro monstruos van a encontrarse con Clawd a la salida de los vestidores. Él sale a recibirlos con el uniforme deportivo blanco y una maleta negra con el escudo del equipo de la universidad. Draculaura se adelanta y salta hacia su amado, quien la recibe con un fuerte abrazo.
— ¡Felicidades amor! — le dice ella con un beso.
— Gracias colmillita. — responde él levantándola del suelo y dejando caer la maleta. — Sabes que por ti soy capaz de hacer todo esto.
— ¡Felicidades Clawd! — dicen las dos hermanas mientras se acercan a festejar con él junto con sus padres.
— Gracias. No hubiera podido hacerlo sin su apoyo.
El resto de los jugadores están con sus respectivas familias. Clawd y Lala ya empiezan a pensar en formar la suya propia. Con tres años de matrimonio los padres de él ya comienzan a preguntarles cuándo va a llegar el primer nieto. Draculaura se limita a sonreírles nerviosamente y responder que "será a su debido tiempo". Terminadas las felicitaciones y los festejos deportivos, Draculaura, Clawd y su familia se dirigen al estacionamiento.
— Amor — dice la vampira dirigiéndose al lobo — ¿no tienes hambre?
— Sí — contesta él — Y más aún con un juego como el de hoy.
— ¿Y si vamos a ése restaurante vegano al que me llevaste la otra vez, el que está cerca del Mercado de los Náufragos?
— Me parece perfecto, — apunta él — pero preferiría que primero fuéramos a la casa para darme una ducha rápida. Apesto como un lobo después de una cacería en luna llena.
— Ok, pero te apresuras, — dice ella entre risas al tiempo que saca el auto del cajón de estacionamiento y enfila hacia la salida — porque ya me llegó el hambre desde hace rato.
— Draculaura ¿te sientes bien? — pregunta él discretamente mientras el Wolffswagen[3] Beetle en el que viajan se incorpora al tráfico. — Últimamente has estado un poco más exigente con la comida.
— ¿Ah sí? — responde ella tratando de evadir la pregunta. — Qué raro, porque la cena de ayer me pareció muy buena a pesar de que fue sólo pan árabe, verduras y té verde.
— No, no es eso a lo que me refiero. — aclara él con todo el tacto que su cansancio le permite. — Sólo digo que ha aumentado un poco tu apetito. Lo cual no es para nada malo, aclaro. — dice con el tono de quien ha tocado uno de los cables de una bomba de relojería.
— Sí… bueno… es que, no sé. Es extraño. — dice ella con un poco de nerviosismo en la voz; una cantidad tan pequeña que los oídos de Clawd, cansados por los gritos de la multitud en el estadio, no la alcanzan a detectar. — Es como si él me pidiera más comida.
— ¿Quién? — pregunta el lobo totalmente desconcertado por aquella respuesta.
— Mi estómago. — contesta rápidamente Lala, llevándose las manos al vientre y buscando una ruta de escape lejos del tema. — Últimamente me da más hambre. No sé muy bien porqué. Pero no te preocupes. Estoy bien.
Clawd le dedica una mirada de sospecha a su esposa. Esta es la primera vez en años que una de sus conversaciones se vuelve un poco rara. Le sorprende que Lala no armara un drama con su comentario del apetito, aunque también es cierto que ella ya no es aquella adolescente cuyos sentimientos fueron heridos por unas inocentes escaleras para el casillero. Clawd sabe que algo está pasando, pero el agotamiento le impide levantar más dudas. Ganar el pase a las finales del Campeonato Nacional Universitario de Baloncesto deja a cualquier monstruo exhausto física y mentalmente. "Quizás no sea nada" piensa el lobo al dejar pasar por completo todo el asunto. Draculaura, por su parte, exhala un leve suspiro de alivio al ver que su esposo se da por vencido. "Todavía no es hora, amor." piensa justo antes de que su teléfono celular comience a sonar dentro de su bolso. "Llamada de: Frankie Stein" se lee en la pantalla.
III
El día no es menos ajetreado entre los muelles del puerto. Las enormes grúas manejan las numerosas cargas de los mercantes; los pesqueros dejan la captura del día en las factorías y las bestias grises de la Armada miran vigilantes la bahía. En uno de los muelles de la terminal, uno de los buques de investigación de la OTT descansa de su último viaje.
Por el amarradero camina un monstruo de piel escamada y verdosa con una aleta dorsal que va desde su frente, cruza toda su cabeza y termina a la mitad de su espalda. Lleva pantalones cortos estilo surf, una playera negra con el dibujo del esqueleto de un pez, sandalias y una especie de collarín respirador en su cuello. El hombre acuático se detiene frente al barco científico y sube a bordo por las escaleras.
El chico camina por el costado del barco hasta llegar al castillo de proa[4]. En ese lugar, una mujer acuática de cabello rubio sostiene, con unas manos que tienen membranas traslúcidas entre los dedos, a una cría de dragón marino. Los ojos verdes como los sargazos miran al monstruito como una madre a su crío. El rostro de la chica está salpicado de pecas de la misma manera en que la brisa oceánica baña las rocas de los acantilados. La criatura se acomoda entre sus brazos como un bebé, tomando líquido nutritivo del biberón que ella le da.
— Lagoona — dice el hombre acuático extendiéndole una bolsa — Te traje tus galletas.
— Gracias Gil — contesta la chica — Guárdamelas un poco ¿quieres? Primero tengo que terminar con este pequeñín.
El monstruo de agua dulce se agacha un poco para observar al crío.
— Sí que tienes hambre ¿eh, amiguito? — dice acariciándole la aleta dorsal.
— Pobrecillo — dice Lagoona al verlo beber de la botella — Quién sabe cuántos días pasó en el mar encerrado en ese contenedor.
— Seguro la Marina ya está tras los responsables.
El pequeño dragón marino que descansa en los brazos de Lagoona fue encontrado flotando dentro de una caja en un bote salvavidas. Los oficiales de la Armada dijeron que lo más probable era que una tormenta o la madre del dragoncito destruyeran el barco de sus captores. Ahora el crío está a cargo de Lagoona hasta que llegue el equipo que lo trasladará hasta el acuario de Cabo Calavera, donde será cuidado hasta que esté listo para su liberación.
Gil y Lagoona llevan ya varios años de noviazgo. Al principio los padres de él no estaban muy complacidos con su elección, pero con el tiempo aprendieron a respetar a la chica. Si bien todavía hay muchos monstruos que tienen ideas conservadoras respecto al amor y los emparejamientos, el cambio de ideología que la Organización del Tratado de Transilvania ha promovido ha hecho que el ser racista ya no esté bien visto entre la sociedad.
Apenas dos semanas atrás él le hizo la pregunta que toda novia enamorada desea escuchar. Gil llevó a Lagoona a la playa y la retó a nadar hasta el Cabo Sur de la bahía. Cuando llegaron ahí bajaron hasta una caverna submarina en donde él había escondido algo en un pequeño cofre. Ella lo abrió y encontró aquel tesoro de amor que él le había hecho: un anillo de oro con una auténtica perla en lugar del diamante, tradicional entre los monstruos marinos. Todo había sucedido tal y como ella lo había soñado aquel lejano día de su adolescencia durante una clase de cálculo diferencial. Lagoona inmediatamente dijo que sí, que compartiría con él el resto de su vida.
Después de la preparatoria Lagoona y Gil estudiaron juntos en la Facultad de Ciencias Biológicas de la UCC. Ella tomó la carrera de biología marina, mientras que Gil tomó como su especialidad el área de aguas interiores. Tiempo después ella cursó maestría y doctorado en biología de la conservación, mientras que él tomó un posgrado en hidrometeorología. Ambos entraron a trabajar a la División de Investigación y Conservación Ambiental de la OTT, pasando a formar parte de la tripulación del buque de investigación MNS Poseidón[5].
Quince minutos más tarde una camioneta se detiene en el muelle frente al barco. Dos hombres pez bajan de ella cargando un tanque con paredes de vidrio parecido a una pecera. Suben por la escalera del barco y llegan hasta donde está Lagoona con el monstruito, que ahora duerme plácidamente en su regazo. La chica marina lo levanta con cuidado y lo deposita dentro de la pecera como una madre a su bebé.
— Cuídenlo bien. — indica ella al verlo dormir bajo el agua. — No lo agiten mucho, acaba de comer.
— No se preocupe doctora. — dice uno de los hombres del acuario. — Estará en buenas manos.
— Y gracias por avisarnos. — dice el otro. — Pueden venir a visitarlo cuando quieran.
— Gracias. — responde la chica. — Y por favor no dejen de informarme cuando programen la fecha de su liberación.
— Claro que sí doctora. Nosotros le notificamos.
Y los dos hombres se llevan al pequeño dragón dentro de la caja de vidrio. Lagoona siente en ese momento la vibración de su teléfono celular y lo saca de su bolsillo para contestar. Es una llamada de Frankie. "Seguro me llama para lo de la reunión de ex alumnos" piensa mientras se lleva el móvil al oído.
IV
En el Castillo Rojo se prepara un acontecimiento importante. En el Patio de los Espinos las empleadas y edecanes preparan la gran mesa que recibirá a los miembros del Comité Diplomático de la Organización. Van a reunirse en una sesión ordinaria de planeación para los siguientes meses.
En una de las oficinas, una mujer de rasgos árabes prepara un informe. La estancia está llena de objetos traídos del medio oriente: estatuillas, vasijas, jarrones, espejos, objetos de cuidado personal, alhajeros y un sinnúmero de antigüedades adornan los estantes del lugar.
La mujer de piel dorada como las arenas del Sahara revisa un puñado de hojas. La envuelve un vestido blanco con acentos dorados y diseños árabes, con unos cuantos vendajes ceñidos a su pantorrilla. Su cabello castaño y negro con pinceladas de oro cae recto por su espalda; dos ojos azules como las aguas claras del Nilo engalanan un rostro cuya piel lo hace lucir forrado en oro, con una joya engastada sobre su pómulo izquierdo. Su expresión es regia y altiva, pero al mismo tiempo ceremoniosa y formal. Cuando la mujer termina de revisar los papeles, llama a su secretaria.
— ¡July!
— ¿Sí, señorita DeNile?
— Llévale estas hojas al licenciado. — le ordena entregándole los escritos. — Dile que ya está listo su discurso.
— Sí señorita — dice la secretaria al retirarse.
Cleo DeNile, como era de esperarse, ascendió rápidamente en la escalera política de la OTT. Había estudiado la carrera de Diseño en la UCC junto a Clawdeen y Draculaura, y se recibió con honores de la facultad; pero a diferencia de ellas, Cleo no ejerció su profesión. Apenas egresó de la universidad, su padre la introdujo en el mundo de la política al darle un cargo menor dentro de la Organización. Poco a poco ha ido subiendo escalones y actualmente tiene un importante puesto en el Comité Diplomático. Para ayudarse con su nueva profesión volvió a la universidad y ahora cursa la Licenciatura en Ciencias Políticas en la Facultad de Ciencias Sociales de la UCC.
Luego de dar un rápido vistazo a su atuendo para comprobar que es adecuado para la ocasión y para ella, la chica sale al Patio de los Espinos a supervisar el trabajo de las edecanes con la ambientación y los muebles para la reunión. Estaba indicándoles cómo acomodar el arreglo floral de la mesa del presídium cuando su teléfono celular sonó dentro del bolsillo oculto de su vestido. Mira la pantalla del aparato y se da cuenta de que es una llamada de Frankie. "Seguro ya tiene fecha y todo para la fiesta de ex alumnos" piensa al contestar el móvil.
Notas del autor:
1.-El Tesla Modelo S es un sedán fabricado por Tesla Motors desde el 2012. Se trata de un auto completamente eléctrico, con una autonomía de 257 km y una aceleración de 0 a 100 km/h en 6.5 segundos.
2.-Una célula de combustible es un dispositivo electroquímico de conversión de energía similar a una batería, pero se diferencia de esta última en que está diseñada para permitir el reabastecimiento continuo de los reactivos consumidos. Normalmente operan con una fuente externa de combustible (casi siempre hidrógeno) y oxígeno. Han ganado importancia en los últimos años debido a que son una de las fuentes de energía alternativas ante una posible crisis del petróleo, además de que son de cero emisiones.
3.-Wolffswagen es un juego de palabras que hace referencia a la marca alemana de autos Volkswagen. El nombre original de la marca se traduce del alemán como "automóvil del pueblo", por lo que este juego de palabras se traduciría burdamente como "automóvil de los lobos".
4.-Se denomina castillo de proa a la parte de la superestructura de un barco que se eleva sobre la cubierta principal en el extremo de proa. Es decir, sobre parte delantera del barco. La cubierta sobre ella se denomina cubierta del castillo.
5.-El MNS Poseidón RV-015 es un buque de investigación científica de la OTT operado por la Marina. A diferencia del resto de los buques de la Armada, cuyos nombres son precedidos por las siglas "MS" (MS Cipactli por ejemplo), las iniciales que acompañan al nombre del Poseidón son "MNS", es decir "Monster Navy Ship". Estas siglas denotan que aunque el barco pertenece a la Marina de Protección al Tratado de Transilvania, éste es operado por personal civil, no lleva armas a bordo y por tanto no puede ser considerado como blanco de importancia militar en caso de guerra. Un ataque en contra del mismo sería considerado un crimen. Sus medidas son 71m de eslora, 17m de manga, 6m de calado y 4,000 t de desplazamiento. Su diseño está basado en el buque RV Marcus Langseth operado por el Observatorio Terrestre Lamoth-Doherty de la Universidad de Columbia
6.-Banda Sonora Original: Back in Black, AC/DC, Back in Black
Er Deivi: sí se quién es Porter, pero para cuando escribí ese capítulo (que debió ser por allá a principios del 2014) creo que él todavía no aparecía en Monster High. Consideré el incluirlo cuando me di cuenta de su existencia, pero para la manera en cómo está construida la historia, no pude. No funcionaría igual, ya verás por qué.
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