- ¡Cuanto habéis tardado!- dijo la señora Weasley preocupada al ver aparecerse en el jardín de la Madriguera a Ron y Hermione.

- Es que… Surgió un imprevisto y al final me quedé a dormir en casa de Hermione.- explicó Ron medio riendo.

- ¡Estábamos preocupados!- exclamó la Molly.- Venga entrad en casa, vamos a comer.-

Hermione, Ron y Molly entraron en La Madriguera. Allí se apretujaron en la mesa, pues además de la familia Weasley al completo, también estaba Andrómeda y Teddy en una cunita.

- Bueno, parece que ya se acabó todo.- dijo el señor Weasley tristemente.

- Nunca supe que me sentiría así cuando acabara la guerra.- confesó Bill, todos asintieron.

- Yo nunca me imaginé que él moriría...- dijo George, estaba como ausente, todos guardaron silencio, no sabían que decir.

- Él no murió en vano George.- dijo Harry, que se sorprendió a sí mismo.- ni Fred, ni Lupin, ni Tonks, ni ninguno que cayó desde que todo esto comenzó.- miró a Andrómeda.- Todos murieron para que sus seres queridos, sus hermanos, sus padres, sus hijos pudieran vivir en un mundo tranquilo y feliz, querría hacer un brindis por los caídos...

- ¡Bien dicho Harry!- le respondió el señor Weasley emocionado.- ¡Por los caídos!

- ¡Por los caídos!- todos levantaron sus copas y brindaron en su memoria.

Siguieron comiendo, aunque reinaba un ambiente tristón.

- Tengo... Tengo que deciros algo.- empezó Percy.

- ¡Oh Percy deja de disculparte por tu comportamiento!- le dijo Charlie.- ya nos hemos dado cuenta de que te comportaste como un capullo.

- ¡No es eso, listo!- se quejó Percy.- Es una buena noticia, creo que os alegrará, yo... ¡Estoy prometido!

-¡Oh mi niñito!- dijo la señora Weasley levantándose a abrazar a su hijo, todos estaban sorprendidos de la noticia.- ¡Cuéntanos cosas de esa muchacha!

- Bueno pues...- Percy se estaba poniendo un poco rojo.- llevamos casi dos años saliendo, trabaja conmigo en la secretaría del ministro, y hace unas semanas le pedí que se casara conmigo.

- ¡Tienes que presentárnosla pillín!- bromeó Ginny.

- ¡Ya te digo! Tiene que ser un caso excepcional para aguantarte- rió Ron, pero su madre le dio una colleja.

- ¿Como se llama?- preguntó Hermione.- ¿La conocemos de Hogwarts?

- No lo creo, era dos años mayor que yo, e iba a Ravenclaw. Se llama Audrey, tal vez podría venir el domingo que viene a comer, ¿no te parece madre?

Parecía que la noticia del casamiento de Percy había caldeado el ambiente, se les veía más animados. La señora Weasley trajo una enorme tarta con fresas para el postre, todos cogieron grandes trozos.

- Volveréis a Hogwarts a terminar los estudios, ¿no?- preguntó la señora Weasley a Harry, Ron y Hermione.

- ¡Qué remedio...!- dijo medio riendo Harry.- ¿Tendré que compartir clase contigo?- se dirigió a Ginny.- Será el peor curso de mi vida...- ironizó.

- Seguro que séptimo no es muy duro.- se alivió Hermione.- en el último año hemos aprendido muchísimo, ¿a qué si Ron?

- ¿¡Eh!?- la pregunta de Hermione le sacó de sus pensamientos.- Si, si...- contestó él ausente.

Cuando terminaron de comer, Fleur y Bill volvieron al Refugio, y la señora Tonks volvió a casa con Teddy con la promesa de que volverían al día siguiente.

- ¡Teddy es el mejor bebé del mundo!- dijo Harry sentándose a lado de Ginny en el sofá de la sala de estar.- Le voy a comprar todo lo que quiera, la mejor ropa, los mejores juguetes, le llevaré al parque, le enseñaré a montar en escoba, le aficionaré al quiddich, le enseñaré a defenderse, le mostraré los pasillos secretos de Hogwarts, le...

- No te emociones tanto Harry Potter.- le interrumpió Ginny riendo.- Espérate por lo menos a que empiece a hablar.

- ¡Es que me encanta Teddy!- dijo Harry emocionado, Hermione y Ginny rieron, Ron por el contrario se levantó, murmuró algo como..."ahora vuelvo" y subió las escaleras.

- Está muy...- dijo Harry pero no sabía como terminar.

- Está raro, ausente, lo sé.- contestó Hermione.- no sé como tratarlo.

- Puedo hablar con él.- se ofreció Ginny.- si quieres... Yo... Digamos que le puedo entender en estos momentos.- su tono se volvió más triste al recordar la muerte de Fred.

Ron subía las escaleras de su casa, llegando a su destino. Abrió la puerta de una habitación. Su hermano se encontraba sentado en la cama con la mirada perdida.

- George, quiero hablar contigo.

- Yo no quiero hablar contigo.- le cortó George ásperamente.

- Me vas a escuchar sí o sí.

- Ron que te pires de mí cuarto.- le ordenó George, pero Ron se acercó a él y le pegó una bofetada.

- ¡Eres un imbécil!- le gritó Ron.- ¡También era mí hermano! ¡También le estoy echando de menos! ¡También lo estoy pasando mal! ¡Pero no te puedes comportar como lo estás haciendo George! ¡No te puedes hundir! ¡No por papá y mamá! ¡Fred no lo querría!

- ¡Tú no lo entiendes!- le gritó George poniéndose en pie.- ¡Era tu hermano, pero para mí era mucho más! ¡ERA MI GEMELO! Era mi mejor amigo...- George no podía más y se puso a llorar, a Ron también se le escapaban las lagrimitas. Pasaron varios minutos así.

- George, George... Yo, yo... Lo... Lo siento.- se disculpó Ron.

- No pasa nada.- dijo George secándose las lágrimas.- ¿Es a esto a lo que venías? ¿A hacerme llorar como una nena, Ronald Weasley?

- La verdad es que no.- dijo Ron riendo, ese era el George que el quería.- venía a ofrecerte un servicio.

- Mmmm... ¿Qué tipo de servicio Ron?- dijo George riéndose.- De momento no me van esas cosas, querido.

- Eres gilipollas- contestó Ron ignorando lo último- Es que quiero trabajar contigo en Sortilegios Weasley, si me dejas ser tu nuevo socio claro.

- Pero... ¿Y Hogwarts?- George estaba sorprendido sobre la proposición.

- Quiero estar contigo.- dijo Ron convencido.- ¡Oh venga no me pongas esa cara! ¡Además tú tampoco terminaste el colegio! Tengo siete TIMOs, con eso me vale.

- No sé si es buena idea Ron...- le dijo George.

- Vale, vale... Lo entiendo, no me quieres como tu nuevo socio, ¡no se como se me ocurrió!- y dicho esto Ron salió enfadado de la habitación, pero George le siguió y cuando estaba apunto de desaparecer escaleras abajo le gritó: - ¡Empiezas dentro de una semana y como se te ocurra llegar tarde te las verás conmigo!

Ron bajó complacido las escaleras, pero al ver a Ginny, Harry y Hermione en el sofá le sacudió la cruda realidad, tenía una conversación pendiente, su decisión no le iba a gustar a nadie.

- Mmmm... Hermione.- dijo Ron acercándose a la chica.- Creo que deberíamos dejar al señor Potter hablar tranquilamente con mi hermana, ¿nos vamos a otro lugar?

- ¡Serás mentiroso!- exclamó Ginny, y acercándose a Harry le dijo al oído.- seguro que se van a besuquear.- Harry rió y Ron y Hermione la miraron con cara de odio.

- ¡Oh no estés tan segura!- dijo Harry.- Tu hermano y Hermione solo se besa si están bajo peligro de muerte, ¿te he dicho ya que no se les ocurrió otra cosa en la batalla de Hogwarts que besarse?

- ¿En serio?- preguntó Ginny siguiendo la broma.- Han tenido siete largos años para besarse y sólo se les ocurre hacerlo en plena batalla, hombre ya que se hace, ¡a lo grande! ¿No, Ronnie?- Ron no aguantó más y cogiendo a Hermione de la mano salió de la casa hacia el jardín mientras soltaba improperios contra su hermana y Harry.

- ¡Pero no te enfades!- le dijo Hermione medio riendo.

- Es que son idiotas...- dijo Ron mientras le hacía ademán a Hermione para que se sentara a la sombra de un árbol.- y tienen razón.- dijo avergonzado.

- Bueno... Tenemos una vida entera para hacer lo que queramos.- le sonrió Hermione besándolo en la boca, Ron le devolvió el beso pero al cabo de un rato paró.

- Espera Hermione.- dijo mientras se separaba.- tengo que decirte algo, algo que no te va a gustar.

- Me estás asustando.- lo hacía de verdad, ¿qué le pasaba por la cabeza a ese pelirrojo?

- Es, solo qué… No voy a volver a Hogwarts.- le confesó Ron.

- Pero Ron, qué..- se quedó muda.- ¡Ron sólo te queda un año! ¡Piénsalo! ¡Es tu futuro! ¡No vas a encontrar un empleo digno si no terminas tus estudios! ¡Nadie te querrá contratar!

- Hay alguien que si quiere.- le dijo Ron.- Se trata de George.

-¿En Sortilegios Weasley?- preguntó Hermione todavía sorprendida y enfadada por la noticia.

- Mira Hermione se que a lo mejor me estoy equivocando, y tal vez esté haciendo la mayor locura de mi vida... (Después de enredarme con Harry Potter en la aventura del último año, claro)...- Ron se estaba sincerando pero no sabía como explicarse, nunca se le dio bien las palabras.- él es mi hermano y me necesita, ya sé que debería ir a terminar el colegio pero esto es más importante. Además yo nunca supe que quería ser de mayor, cogía las mismas asignaturas que Harry para ser auror porque me parecía divertido pero nada más, a lo mejor Sortilegios Weasley es mi trabajo, o no, no lo sé, esto no lo hago por mí, lo hago por George.

- Ron...- Hermione parecía confusa.

- ¿Te he decepcionado?- preguntó Ron inocentemente.

- Nunca he estado más orgullosa de ti.- dijo abrazándolo y besándolo.

- Míralo por el lado bueno.- dijo Ron riendo.- podrás tener todos los productos Weasley gratis, te lo prometo.

- ¡Sabes que yo no me meto en líos!- le rió Hermione.

- Vale pues entonces...- Ron pensaba.- ¡Para nuestros hijos!

-¿Nuestros hijos?- Hermione rió aun más.

- ¡No estoy de coña!- le dijo Ron incorporándose.- Venga, el primer día que vaya a trabajar compraré un artículo y se lo guardaremos a nuestros hijos, ¿vale?

- Estás loco.

- Lo que tu digas, pero a ver, ¿qué quieres que le compre a nuestros hijos para sus travesuras?

- ¡Nuestros hijos no se meterán en problemas!- dijo Hermione contagiada por la locura de Ron.- ¡No serán nada traviesos!

- ¡Y un jamón!- se negó Ron.- Mmm yo a nuestro hijo le voy a comprar un Surtido Weasley, para los magos más traviesos, ¡pero de los grandes! ¿Y tú? venga te dejo elegir lo que quieras para mi hija, porque yo quiero tener dos hijos, la parejita ¿sabes?

- Jajaja, eso está bien.- Hermione decidió seguirle el juego.- Pues… Fantasías patentadas.

-¿Fantasías patentadas?- preguntó Ron pensativo.- ¡Más la vale! Los únicos novios que tendrá será en sueños, ¡por qué quién se acerque a mi niñita, se las verá conmigo!

Hermione se levantó riendo y le besó en la boca apasionadamente, después, juntos de la mano, se dirigieron dentro de la Madriguera. Dieciocho años, una guerra y la muerte de su hermano ha sido el precio que Ron Weasley ha pagado por madurar.