Capitulo 4: Tentación

Abrió los ojos, sus parpados se cerraron un poco en señal de cansancio. ¿Cuánto tiempo había estado tirado en el suelo?, las velas que estaban en la mesa ya se habían consumido.

Había dormido todo el día en esa misma posición, su espalda le dolía un poco por lo incomodo, por suerte sus ventanas estaban tapadas muy bien con madera y las cortinas también ayudaban un poco, no dejaba que ningún haz de luz las atravesara.

Levantó su espalda lentamente provocando que los huesos hicieran un sonido similar a un crujido.
- Que cosa más molesta – gruñó, quedando sentado con la pierna izquierda extendida y la otra flectada hacia su estómago, en su rodilla se apoyaba su codo el cual afirmaba su cabeza con los dedos envueltos en sus rubios cabellos y su mano izquierda la usaba de apoyo.

Se levantó completamente, dejando ver su delgada y masculina figura. Se sentía mareado, ¿resaca tal vez? ¿por beber demasiada sangre? Y sin embargo estaba sediento de la roja y caliente sustancia. Se fue lentamente hacia atrás y se apoyó en su elegante ataúd para no caer.
La imagen del pelirrosa se le vino a la mente junto con cierto recuerdo:

"¡Presentación!
Los mejores miembros de la agrupación de música de cámara "Sort Mauvais"
Se presentarán en el Theatre De Chrysantemes
Hiroshi Nakano
Ryuichi Sakuma
Shuichi Shindou"

El rubio dejo escapar un gruñido.
- Es verdad, es esta noche...veamos si el chiquillo tiene talento - y decidido a ir ordenó a la servidumbre que lo preparara todo para un buen baño, en verdad lo necesitaba. Además, quería verse lo mejor posible... ¿para el amatista? ...como sea, debía estar listo para la larga noche que estaba planeando.

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Se acercaban las 22:00 p.m y el "Theatre De Chrysantemes "se llenaba rápidamente. Lujosas carrozas llegaban cada minuto de las cuales miembros de la aristocracia bajaban elegantemente para presenciar el espectáculo que en breve comenzaría.
Mientras Tras bambalinas, en los camerinos del teatro, se hallaba el trío de músicos acompañados por otro personaje.

- ¡OK! Ya están los tres advertidos, ni se les ocurra fallar!! Esta presentación los lanzará a la fama total, de eso estoy seguro, así que si llego a escuchar una sola cuerda, tono, o tecla fuera de lugar, all of you will die this night , in this place whit my beautiful sword into yours bodies!!
- ¡¡cálmate K!! Todo saldrá bien - Dijo Hiro tranquilo al rubio mientras sacaba su instrumento.

- Es verdad, ya hemos ensayado bastante y siempre nos va bien!! Kumagoro opina...

- The opinions of your stupid pink rabbit doesn't matter for me Ryuichi- K limpiaba su fina espada con delicadeza para luego dirigir su filo con asombrosa agilidad a tres muñecos de trapo tamaño natural con la forma de Shuichi, Hiro y Ryuichi. Las cabezas de cada muñeco cayeron torpemente a los pies de sus respectivos modelos originales. Una gotita se asomó en la frente de los tres músicos.

- aaaaaaahh!!! Que malo eres con Kumagoro K!! - Gritaba infantilmente Ryuichi haciendo pucheros.

- ¿Y a ti qué te pasa Shuichi? No has dicho casi nada desde que llegamos aquí - Le interrogó Hiro al pelirrosa, sacándolo bruscamente de sus pensamientos - normalmente estarías hecho un manojo de nervios-.

- ¿Eh?, no...es que lo que pasa...yo... ¿qué me preguntaste? - quizás el cuerpo del amatista estaba ahí, pero al parecer, su mente no había tocado el lugar en toda la tarde hasta ese momento.

- ¡My god, Shuichi!¡¡¿están apunto de salir y tu sueñas despierto?!! - Gritó el americano y amenazo al pelirrosa con la espada en su cuello.

- ¡¡aaaaaaaahhhhhhhh K, aleja eso de miiii, me vas a mataaaar!!!!!!!!!!!

- Pero si ese es el punto stupid boy, jajajajajaja!!! - y ambos comenzaron a correr dentro del camerino.

- Ehhhhh!!! Kumagoro, Shuichi despertó!!!!!

- Y así es un día (o noche) normal para nosotros, mucho mejor - esquivando al rubio americano loco y al amatista llorón, Hiro fue al sillón mas cercano y se dejó caer para descansar antes de salir al escenario.

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Varias mujeres hablaban sobre el atractivo, alto y pálido rubio que entraba al teatro rápidamente y aunque este escuchara el más mínimo susurro, no le daba mayor importancia. En ese momento toda su atención estaba enfocada en entrar rápido y llevarse al amatista de ahí...pero quizás antes lo escucharía un rato para luego burlarse.
Se movió con agilidad esquivando a los ordinarios mortales que ahí se hallaban y llegó al puesto que tenia reservado en un santiamén. El público fue tomando asiento y el molesto cuchicheo se fue apagando paulatinamente hasta que todo quedó en silencio. Los telones se abrieron. Sobre el escenario se podían ver un gran piano de cola, un elegante sitial en el que se encontraba apoyado un hermoso violonchelo y sobre una mesita estaba en pequeño violín de una reluciente madera oscura, apoyado en este el arco.
Del lado izquierdo del escenario apareció un alto rubio de ojos azules, vestía elegantemente de blanco y llevaba su largo cabello liso recogido. Bajo la fina casaca llevaba un cinturón del que colgaba una espada.

Eiri miraba cada ligero movimiento que el pelirrosa hacia sobre el escenario, disfrutaba verlo ahí acomodándose para tocar, quería llegar a él pero estaba muy lejos y la gente lo estaba sofocando, no estaba acostumbrado a estar tan cerca de tantos mortales juntos.

Shuichi de a poco fue tranquilizando su nerviosismo respirando profundamente, llenando sus pulmones de aire para luego votarlo. Cogió su violín tomándolo de la manera que le habían enseñado. La parte inferior del instrumento lo colocó entre su mentón y su hombro acomodándolo bien, su mano se dirigió a las cuerdas de este y con su otra mano tomó el arco. Su nerviosismo ya había desaparecido por completo, todas sus emociones siempre las podía transmitir tocando, así se podía desahogar de las cosas que no le contaba a los demás ni a su mejor amigo Hiro, que aunque sabía que siempre contaría con él habían cosas con las que no se podía abrir. Habían ciertas cosas, más bien una cosa que a pesar de que había pasado ya un tiempo seguía estando ahí, que ni la música ni sus amigos la podían borrar.
Esos pensamientos que le estaban comenzando a afectar.

Eiri notó un leve cambio en la rostro del amatista, sus ojos no iluminaban como lo hacían cuando subió al escenario.
- "Que le pasa, le puede ocultar esa cara a los demás… pero a mí no…" – Eiri podía notar cada cambio de animo en esa cara, los pocos momentos en que había mirado esa cara, eran los suficientes como para recordarla por siempre, no se le podía olvidar, no podía salir de su cabeza.
- "Maldito niño" – gruñó, bajaron las luces anunciando que estaba todo listo para la presentación.

No…- no podía arruinar su actuación por eso. – tomó su violín por segunda vez, (la primera lo bajó un poco mientras se perdía en sus pensamientos), e inesperadamente comenzó a tocarlo. La gente de apoco fue reconociendo el sonido de las notas.

- Es la Danza Húngara – dijo una elegante señora obesa que se sentaba cerca del escenario, parecía ser de dinero por lo costoso que se veían sus atuendos y joyas.

- Que hermoso toca ese jovencito – dijo otro señor entre la multitud.

Los leves murmullos de la gente daban la aprobación del sonido que creaba el pelirrosa, luego se le unieron sus compañeros para que aquel sonido que estaba sorprendiendo a todos las personas incluso a un elegante vampiro en la multitud.

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Shuichi mientras tocaba se sentía extraño, sentía que algo o alguien lo estaba mirando, era un sentimiento pesado.Abrió sus ojos tratando de buscar unos ojos que lo estuvieran mirando, claro había muchas gente que lo estaba mirando, pero el buscaba algo especial.

Pero no encontró nada, solo miradas ordinarias que no le llamaban la intención.

La presentación duro lo que tenia que durar, sin ninguna sorpresa. Algo que a cierto pelirrosa no le gustaba.

Eiri estaba impresionado, escuchar al amatista como tocaba lo había llenado...hasta hizo que se sintiera bien… - que extraño, cualquiera hubiera creído que era un chiquillo que no sabia hacer nada. –lo dijo en voz alta molestando a la mujer que tenia al lado. El rubio la miró dejando perpleja a la mujer – No te atrevas a hablarme asquerosa mortal.

La mujer se congeló sorpresivamente, el rubio la miro al mismo tiempo que se levantaba del asiento dirigiendo su paso hacia la puerta de salida.

Gente…la odio – siguió caminando hasta desaparecer tras la puerta.

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- That was so wonderful! ¡¿Vieron las miradas de la gente?! ¡¡Quedó estupefacta!! – el rubio americano se reía maniáticamente, cosa que puso nerviosos a los demás.

- Sí, Kumagoro salió muy bien! – Ryuichi abraza a una cosa rosa.

-Este fue nuestro debut dentro de la comunidad aristócrata, así que prepárense para tocar sin descanso every night!!!- El americano rebosaba de alegría y locura cortando con su espada todo lo que había frente a él.

- Ya K detente, nos van a cobrar todo lo que estas rompiendo - Dijo Hiro mirando tranquilamente como el maniático deshacía la habitación en tajadas.

- Shut up!! yo soy el director y yo aquí hago lo que se me da la gana pretty guy!! - K había lanzado al piso al asustado pelirrojo apuntando con su espada la garganta de este.

- Claro...lo que digas...jeje

- K mira, parece que la mente de Shuichi se apagó de nuevo – K dirigió la mirada a Ryuichi que le hablaba y luego la desvió hacia adonde este apuntaba con la mano en la que tenía al peluche rosado.
Shuichi estaba sentado en un sitial cerca de la esquina de la amplia habitación, mirando hacia la nada con el violín aun en una mano y el arco en la otra. La mente del amatista estaba que echaba humo, no sabía de quien era aquella "presencia" extraña que tanto le llamó la atención en el público. No era molesta, al contrario, pero lo hizo sentir extraño. Sintió como si una mirada lo desnudaba lentamente, dejando al descubierto cada pensamiento y sentimiento dentro de su ser.
-"¡¡pero quien puede hacer eso!!aaaahahhahahaa!!¡¡ME DESESPEROOOOOOOOO!!!"-era tanta la impotencia del chiquillo que sin querer lanzó el arco de su preciado violín, que callo clavándose en el último lugar que hubiera querido...la cabeza de K.

-K...¡¡K!!!perdóname por favor, fue sin querer!!de nuevo estaba soñando despierto y..y... K no me mires así , no...K!!!¡¡aléjate!!

El nivel de furia del rubio sobrepaso los niveles existentes y un aura de maldad y muerte rodearon su cuerpo. La espada en su mano brilló más que nunca y sus ojos se tornaron de un rojo brillante y malévolo.

-como te has atrevido stupid boy ¡¡you hurt my face!!-se acercaba peligrosamente al pelirrosa.

-¡¡YOU HURT MY FACE!!- grito haciendo mas énfasis en la frase.

-K discúlpalo por favor!!no sabe lo que hace no sabe nada!!-Hiro intentó inútilmente calmar al rubio americano interponiéndose en su camino, pero lo único que recibió fue una potente patada que lo mando volando hacia Ryuichi. Shuichi estaba desprotegido y en su frente ya se podía leer un "R.I.P".

-¡¡misericordia K!!-Shuichi lloraba y se hechó al suelo haciendo una reverencia de campesino en frente de K.

-¡¡there's not pardon for you Shuichi!!

-Hirooo, Hiro ayudamee!!!¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!

Una carcajada malévola se escucho fuera del camerino.
Una cabeza rosada rodó por el piso hasta los pies del americano psicópata.
La habitación entera se tiño de rojo...

-hey shuichi no fue para tanto, ya no estés actuando así

-...-

-¿Shuichi?C´mon, wake up!

-...-

-ehhhh...K, creo que se te pasó la mano...-Hiro se levanto y fue hasta donde estaba K.

-Kumagoro!!Shuichi no se mueve...buaaaaa!!!!!

-¡¡¡por la fuck...!!!-K pensó un poco y puso cara de sargento.- ¡¡Hiro!!

-¡¡aquí señor!!

-¡¡Tráeme hilos y agujas gruesas, Ryuichi!!

-¡¡aquí toi!!

-¡¡Tráeme toallas y agua, muévanse ya ¡¡GO, GO!!

-SI, SEÑOR!!-gritaron Hiro y Ryuichi al unísono y partieron en busca de las cosas que el rubio les había pedido.

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Toda la muchedumbre que se encontraba dentro del teatro fue saliendo hacia el exterior, junto con Eiri, solo que él se quedó en la entrada.

- Bueno bueno, llegó la hora del verdadero show. – apoyo su espalda a la muralla que conformaba el teatro, sacando de su bolsillo un cigarro, llevándoselo a la boca para luego encenderlo, todo con una tranquilidad infinita.

Poco a poco la gente fue desapareciendo de la entrada del teatro menos Eiri por supuesto.
De la puerta salieron cuatro personas, una era muy alta, su cabello era rubio y largo, lo tenia recogido con una cinta. .Las otras dos personas no llamaron mucho su atención, uno también tenia el pelo relativamente largo en comparación con el rubio, pero su cabello era pelirrojo no le puedo ver la cara pues estaba de espaldas hacia él, el otro muchacho tenia un extraño color verdoso en su cabello, pero tampoco le llamó la atención…claro la cuarta persona es por la cual él estaba ahí parado. Ninguno de ellos notó su presencia pues estaban separados unos cuantos metros y el rubio no se movía ni emitió ningún ruido.

Los signos que hacían indicaban que se estaban despidiendo, se separaron un poco, pero escuchó algo que no le gustó mucho.

- Te quiero tonto, cuenta con migo no lo olvides…- Hiro lo tomó del hombro para abrazarlo, gesto que no fue de desagrado para el amatista. Shuichi se despidió de todos dirigiéndose al lugar donde se encontraba el rubio. Se veía un poco decaído y caminaba con la cabeza mirando hacia abajo, pasó al frente de Eiri, no lo había notado, siquiera veía claramente por donde caminaba, pero este no lo dejó caminar más, sintió una mano en su brazo, algo lo detuvo. El agarre lo forzó a girarse y quedar con su espalda ahora en el muro, cara a cara al rubio. Sus caras estaban demasiado cerca, a pesar de lo cerca que estaban Shuichi no podía ver a la persona que estaba delante de él.

El miedo lo invadió.

Un miedo familiar – "Ya he sentido esto" – pensó, pero no puso resistencia al agarre.

- Claro que has sentido esto – lo agarro de su cintura – yo te lo hago sentir – cada vez el espacio entre ellos era menos.

La expresión de el amatista cambió. No sabía lo que sentía al escuchar su voz, ¿Por qué tenia tanto poder sobre él? ¿Qué quería de él?

- Tocas exquisitamente el violín, – palabras que pronuncio muy lentamente, estaba disfrutando esta tan cerca de el, podía sentir su entrecortada respiración.

Shuichi se sentía más que extraño, la situación era extraña, pero no le molestaba para nada.

- ¿Me viste tocar? – un leve color carmesí en sus mejillas. – Gra…gracias. – desvío la mirada ocultando su sonrojo.

Una leve carcajada salía de la boca del rubio – Ja, estaba bromeando, tu manera de tocar no me impresionó en absoluto – rompió el acercamiento.

El pelirrosa no pudo protestar pues Eiri lo tomó de la mano, tarándolo hacia él nuevamente, pero ahora sintió que sus pies ya no estaban tocando el piso miró hacia abajo y vió la acera alejarse.

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Eiri apoyó un pie en el parco de la ventana, la patio para poder abrirla. En sus brazos tenia a un pequeño niño, que parecía estar dormido.

Eiri entro completamente a la habitación dejando delicadamente a Shuichi en la cama.
Su cabeza tocó la cama seguido por el resto de su cuerpo. El rubio se sentó al lado de él, observándolo.

- No puedo creer que te desmayaras – dijo en tono de burla.

Pasó su mano por una de las majillas del amatista, sacando todos los rebeldes cabellos que habían caído sobre su cara. Pudo ver ahora con mayor claridad todo su rostro, cada facción, sus ojos se desviaron al cuerpo de este. Era tan delgado, se veía demasiado frágil como para que en su interior algo de tan asombroso poder se encontrara esperando a que alguien se apoderara de ello...

Los ojos de Shuichi estaban abriéndose pesadamente para descubrir una familiar silueta frente al él, sentada a su lado, en lo que parecía ser...su cama?

-mmh...por fin despertaste - Escuchó Shuichi decir a la silueta, como un lento y delicado susurro.

Continuara