Hola a todas!
He venido a dejarles un nuevo capítulo de esta historia, estoy muy feliz de que les interese el seguirla y les guste, muchas gracias por todos sus reviews, en verdad! Arigatou!
Espero que este capitulo también sea de su agrado!
Saludos y abrazos a todas!
Espero y nos leamos pronto, sayo! n.n
:::///*Cindy Elric*\\\:::
Asesino
Habían pasado días desde la batalla que los había dejado mal heridos, Inuyasha y sus amigos siguieron su viaje deteniéndose en una pequeña aldea en donde pidieron refugio para pasar la noche y descansar.
-Muchas gracias por dejarnos quedar su excelencia –dijo la exterminadora al anciano que los acompañaba a tomar el té.
-No se porque tienen que ser tan delicados, el dormir a la intemperie no tiene nada de malo.
-Pero de vez en cuando es agradable dormir bajo techo y en un lugar cómodo Inuyasha.
-Es lo mismo –le hace un desprecio a la sacerdotisa.
-Disculpe a Inuyasha señor, él no sabe agradecer la amabilidad de las personas –frunció el ceño mirando al hanyou.
-No te preocupes niña, siempre es bueno tener la compañía de viajeros tan nobles como ustedes, sobre todo con las tragedias que han ocurrido últimamente…
-¿Qué ha pasado?
-Un demonio ha visitado a todas las aldeas vecinas en busca de monjes y sacerdotisas, asesinándolos a todos… -bajó la mirada haciendo una pequeña oración.
-¿Un demonio?
-Si, los rumores dicen que les exige que hagan algo y si estos se rehúsan o simplemente no pueden hacerlo los asesina…
-¿Creen que sea Naraku? –cuestionó el zorrito refugiándose en los brazos de la sacerdotisa.
-Podría ser él… díganos su excelencia, ¿Cómo es el aspecto de ese demonio?
-No sabría decirles… lo único seguro es que tiene forma humana y viaja acompañado…
-Podría ser él…
-¡Ese maldito! ¡¿Qué estará planeando ahora?!
Mientras tanto Sesshoumaru seguía con su búsqueda, ya había visitado más de veinte aldeas pero sólo encontró humanos inútiles, ninguno pudo romper el maleficio y otros estúpidos se negaron perdiendo la vida en una absurda confrontación.
-¡Señor! ¡Un demonio ha llegado a la aldea y exige hablar con usted! –Exclama su aprendiz- dice que si no sale destruirá toda la aldea.
-¡Debe ser ese maldito!
-Inuyasha tranquilízate, este asunto es algo delicado…
-Si me está buscando iré a recibirlo, no puedo permitir que los aldeanos paguen por mi cobardía –se levanta.
-Su excelencia, nosotros lo acompañaremos, no dejaremos que le hagan daño –dice la exterminadora mientras ve a sus amigos asentir a sus palabras.
-Muchas gracias –les sonríe.
El monje es seguido por el grupo de amigos hasta el centro de la aldea en donde el responsable de todas esas muertes esperaba impaciente, todos se sorprendieron al ver de quien se trataba, no era Naraku como habían pensado sino que el youkay asesino era ni más ni menos que el medio hermano de Inuyasha…
-¡Sesshoumaru! ¡¿Qué haces aquí?! –desenvainó su espada al verlo, ubicándose frente a los demás.
El youkay se quedó fijo unos segundos en la mujer de extraño ropaje, la bruja ciega quería su vida y él perfectamente podría tomarla cuando quisiera, pero no, la quería después de un año… ¿Qué era lo que esa bruja buscaba? ¿Por qué su precio a pagar tenía que ser esa chica?
-¡Contesta maldito!
-Este no es tu asunto –avanzó unos pasos, dejando atrás a la pequeña niña y a su sirviente, fijando esta vez su mirada en el anciano tras el hanyou- tú, ¿sabes deshacer maleficios?
-¿Maleficios? –miró al youkay unos instantes, sintiendo un aura extraña a su alrededor- lo siento, pero no puedo ayudarte.
-¿Cómo que…? –Desenfundó su espada amenazando a los aldeanos que miraban desde sus casas- ¿acaso quieres ser el responsable de sus muertes?
-¡Maldito cobarde! ¡El anciano ya te dijo que no te ayudaría así que lárgate de aquí! –se puso alerta, listo para responder o bloquear cualquier ataque del demonio.
-Te estoy diciendo que este… ¡no es tú asunto! –agitó su espada atacando al hanyou, viendo como su poder era desviado sin lograr ningún daño.
-Tendrás que hacer algo mejor para vencerme –sonrió de lado para luego contratacar, haciendo que ambas espadas chocaran, saltando hacia atrás por el exceso de poder de ambos.
Sesshoumaru notó que un ataque directo simplemente era inútil, si quería herirlo tendría que hacer algo diferente, entonces decidió terminar con la vida de ese monje inútil, atacándolo sin darle tiempo a Inuyasha para interponerse, pero viendo que su ataque fue inefectivo ya que los otros estorbos… esa exterminadora lo había salvado gracias a su estúpida mascota.
-Sesshoumaru tú…
El hanyou iba a atacar nuevamente pero una flecha se le adelantó, cortando unos cuantos cabellos del youkay, sin hacerle daño pero aun así distrayéndolo de la pelea y atrayendo las miradas de todos los presentes…
-Maldita humana…
Esa mujer se había atrevido a atacarlo y peor aun, casi lo hería… al diablo con esperar un año, la mataría en ese preciso momento, después arreglaría las cuentas pendientes con la bruja… agitó su espada sin advertencia alguna, enviando un poder directamente hasta la mujer, ese era su fin y nada iba a evitarlo.
-¡Kagome! –no había tiempo para bloquear el ataque con otro, sólo pudo hacer una cosa para que la sacerdotisa no saliera herida…
Sólo se alcanzó a verse un haz de luz que fue seguido por un grito, entonces fue que todos vieron al joven de orejas de perro derribado a los pies de la sacerdotisa.
-¡No! ¡Inuyasha! ¡Inuyasha! –El hanyou estaba mal herido, había recibido el impacto de lleno en su espalda con tal de defenderla y por ello ni siquiera podía mantenerse en pie- ¡Inuyasha!
-No llores Kagome… esto no es nada… –sonrió de lado mientras se levantaba apoyándose en Tetsaiga- y tú… bastardo, ¿eso es lo mejor que tienes?
-Si quieres morir…
-¡No! –Se interpuso entre el inminente ataque y el hanyou- ¡No te atrevas Sesshoumaru! –frunció el ceño fijando sus ojos en los del youkay.
-¡Kagome, quítate!
-¡No pienso dejar que te vuelva a lastimar! –Tensa su arco- tú dices Sesshoumaru, ¿quieres probar suerte?
-Tú… -frunció el ceño ante el insensato valor de la mujer, era absurdo el siquiera pensar que podría bloquear un ataque, mucho menos igualarlo en poder… preparó su espada para atacarla y silenciar esa molesta voz de una vez por todas, pero algo distrajo su atención, el cielo empezaba a teñirse de diferente colores, lentamente el rojo empezaba a intensificarse lo que sólo podía significar una cosa… no, no podía seguir en ese lugar cuando anocheciera, ellos, esa mujer… el híbrido no podía ver en lo que lo convertía la maldición…
-¡Viento cortante!
Fue sorpresivo para todos, nadie creyó que el hanyou pudiera atacar en sus condiciones pero aprovechando la distracción del demonio simplemente lo hizo, alcanzando su brazo, hiriéndole de tal forma que lo obligó a soltar su espada.
-¡Señor Sesshoumaru! –gritó la niña preocupada al ver la cantidad de sangre que era derramada, pero Jaken la detuvo sin dejarla correr hasta su amo.
-¿Aun quieres pelear? –tensó su arco al ver como el youkay recogía su espada a pesar de su herida.
-Una humana te defiende Inuyasha, eres patético –y dicho eso se volteó, siendo seguido por Rin y Jaken, apresurándose en alejarse lo que más pudiera de ese lugar, en otro momento, después podría vengarse por la herida provocada.
-Gracias a dios… -suspiró aliviada al ver que se alejaba.
-¡Señorita Kagome! ¡Inuyasha! –se acercó a ellos junto a la exterminadora y al pequeño zorrito.
-¿Kagome, estás bien?
-Si Shippou, estoy bien gracias, él que me preocupa es Inuyasha… -ve como el monje lo ayuda a mantenerse en pie.
-Ya te dije que esto no es nada… por otro lado, fuiste imprudente, si ese tipo hubiera atacado tú…
-Pero no lo hizo –sonríe- además tú lo heriste antes de que pudiera hacerme daño.
-Será mejor que entren, está anocheciendo y hay que atender esas heridas –les dice el anciano invitándolos a entrar.
…
-Quédense aquí –ordenó llegando por fin a un lugar alejado.
-Pero señor Sesshoumaru… ¿hoy también se marchará en la noche?
-Obedezcan –los miró enfadado y luego se marchó.
-Señor… -junta sus manos llevándolas a su pecho, mirando por donde el youkay había desaparecido- señor Jaken, ¿usted cree que se encuentre bien?
-No preguntes tonterías niñas, él está en perfectas condiciones.
-Pero está herido…
-Eso no es nada para un gran youkay como mi amito, ya verás que para mañana estará bien.
-¿En verdad?
-Te digo que si niña, ahora ayúdame a preparar la fogata.
-Si.
…
-¡Kagome ten cuidado! –alegó mientras limpiaban su herida.
-¡Si no quieres que te duela deja de moverte! Eres imposible… -siguió con su quehacer ignorando las maldiciones que el hanyou murmuraba por lo bajo- ¿Cuál creen que sea la razón para que Sesshoumaru viniera a la aldea?
-Además de estar asesinando a monjes y sacerdotisas…
-Yo escuché que decía algo de deshacer una maldición…
-Si, ese demonio ha sido maldecido por alguien muy poderoso –respondió el anciano- no sé de que se trate pero lo rodea una presencia bastante extraña…
-¿Fue maldecido?
-Entonces por eso está buscando la ayuda de monjes y sacerdotisas, quiere deshacerse de ese maleficio –agregó el monje.
-Pero, ¿es eso posible su excelencia?
-Muchas veces los maleficios están sujetos a sentencias dictadas por quien los hizo, aunque también un gran poder podría contrarrestarlo… por ello le dije que no podía ayudarlo, yo no cuento con un poder tan grande como el de la persona que lo maldijo, además, estoy seguro que ella… esa persona posiblemente puso su vida en ese hechizo…
-¡Ja! ¡En lo que se metió ese estúpido! ¡AAAH! ¡KAGOME TEN CUIDADO!
-El que te muevas sólo ayudará a que las heridas no sanen, tendré que ir a buscar plantas medicinales para que no se infecte y desaparezca el dolor…
-¡¿Acaso estás loca?! ¡¿Piensas salir con ese maldito dando vueltas?!
-Ay Inuyasha, tampoco exageres, Sesshoumaru está herido y dudo mucho que venga a atacarnos ahora que es de noche.
-Tú no conoces a ese tipo, ¡No! ¡No permitiré que salgas!
-¿Y cómo piensas detenerme si apenas y te puedes poner de pie? –toma su botiquín y se acerca a la puerta.
-¡Espera, Kagome!
-Volveré enseguida, no seas tan escandaloso –le sonríe.
-¡No te atrevas! –trata de levantarse pero falla y sólo logra golpearse contra el suelo.
-Kagome ¿quieres que te acompañe? –le pregunta su amiga acercándose a la puerta.
-Sango… -le hace una seña para que se acerque y empieza a susurrarle- mejor quédate aquí, en realidad sentí un fragmento en el bosque y sólo iré a buscarlo…
-Con mayor razón yo debería acompañarte –le responde también susurrando.
-No te preocupes, no hay ninguna presencia maligna en ese lugar ya que el fragmento no ha sido afectado así que no hay que temer además… -mira como el youkay sigue intentando pararse- debes vigilar que Inuyasha no se exponga, si se sigue moviendo tardará mucho más en sanar…
-De acuerdo Kagome, pero no demores mucho.
-No te preocupes –le sonríe y luego mira a los demás en la habitación- ¡regresaré enseguida!
-¡Kagome! ¡Regresa! ¡Maldita mujer no te atrevas a irte!
-Inuyasha no seas escandaloso, si ella ya te dijo que regresaría pronto.
-¡Dejen de decir tonterías y vayan a buscarla!
-Por dios… -suspira- dinos Sango ¿Por qué no quiso la señorita Kagome que la acompañaras? –pregunta al verla sentarse a su lado.
-Dijo que teníamos que vigilar a Inuyasha para que dejara de moverse –ve como el hanyou sigue intentando ponerse de pie- pero parece que será inútil…
-Con tal que no salga de la habitación todo estará bien…
Sango, Miroku y Shippou suspiraron al unísono, mientras que el anciano sonreía amablemente e Inuyasha seguía intentando levantarse.
…
Sesshoumaru aun vagaba sin rumbo por el bosque, ya parecía una maldita rutina el alejarse de sus acompañante y pasar la noche ocultándose en la oscuridad, dejando a un lado su armadura que aun no era capaz de resistir, odiando mil veces a la responsable de eso… pero esa noche era peor, estaba lastimado, esa herida que sería insignificante en su estado natural era exageradamente dolorosa siendo humano, maldición… cada noche simplemente descubría más cosas por las que odiaba a esa raza tan inútil, además la sangre aumentaba sin poder hacer nada para detenerla, si seguía así… si seguía así podría morir desangrado antes de que amaneciera…
-Maldición…
Su suerte estaba maldita, no podía estarle pasando eso, ser herido justo antes de que anocheciera sin darle tiempo a recuperarse siendo demonio, ahora sólo faltaba una cosa… si el destino quería reírse de él sólo faltaba que se topara con alguien indeseable para sellar con broche de oro.
-¿Sesshoumaru?
Se volteó al escuchar su nombre, encontrándose con confusos y preocupados ojos marrones, tenía que ser una maldita broma, no podía toparse con esa mujer en ese momento…
-Tú… ¿Qué haces aquí?
Continuará…
:::///*Cindy Elric*\\\:::
