Disclaimer: los personajes aquí mencionados pertenecen a la grandiosa JK , la historia si es mía.
Lamento la tardanza Chicas, espero les agrade este capítulo. Ahorita veremos la realidad de Hermione.
Capitulo 2
Julio de 1986
—¡vamos pequeño León, corre!—una niña de cabellos rizados alborotados gritaba a su amigo un pequeño de ojos verdes.
—¡Espera Mione! Déjame respirar—el niño corría cuanto podía, su amiga era una pilla, pues había hecho trampa
—oh, no seas cobarde. Estamos cerca, apúrate—La niña sonreía, si había hecho trampa pero no era su culpa que su leoncito sea despistado
Los niños de aproximadamente 6 años de edad, corrían por el bosque aldeano a sus casas, disfrutaban de esos atardeceres, corriendo y jugando hasta que una hora antes que anochezca regresaban a sus casas, recibiendo una reprimenda de sus madres, por los sucios y sudorosos que estaban.
Ese verano era el ultimo que pasarían juntos, pues dentro de poca semanas ingresarían a la escuela primaria y no estaban seguros si estarían en el mismo grupo, por esa misma razón disfrutaban de las cosas que juntos hacían
—ya llegamos—dijo Hermione agitada de tanto correr
—wow sigue…siendo…hermoso—Harry se acerco agitado hasta su amiga viendo el prado que tenían delante, un hermosos lugar que habían descubierto pocos meses atrás.
—Vamos Harry—Hermione jalo a su amigo hasta el prado donde ambos se recostaron en la suave hierba.
Dejaron las mochilas a un lado mientras veían el cielo con nubes de diversas formas permitiendo así a sus agitados corazones descansar.
—Mira Harry, ese se parece aun dragón—Hermione apuntaba con su dedo la blanca nube, que mas bien parecía deforme
—No Mione—refuto Harry mientras negaba con la cabeza—ese es un perro, un poco deforme, pero perro al fin y al cabo
—no es cierto—resoplo molesta la niña—es un dragón, ¿Qué no ves sus alas?—Harry solo sonrió ante lo testaruda y orgullosa que su amiga podía ser
—Mira gatita, abre bien tus grandes y marrones ojos y veras un perrito—Sin embargo el podía ser más testarudo y orgullos que Hermione. Por eso le encantaba hacerla enfadar, pues era la única manera en que admiraba la forma en que su respingada nariz se fruncía.
—mmghgfdn—Hermione refunfuñaba porque aunque no lo admitiría delante del su amigo, a veces Harry tenía razón. Solo a veces
—ya pequeña gruñona, ven vamos a comer. Tengo mucha hambre y mami hizo unas deliciosa galletas de chispas de chocolate, nuestras favoritas. Jam Jam—el pequeño ojiverde se levanto del suelo para ir en busca de las mochilas de los pitufos que le pertenecía a Hermione y de Spiderman que le pertenecía a él, mientras Hermione se relamía los labios y escuchaba como su estomago gruñía señal inequívoca de que también tenía hambre.
De su mochila, Harry saco unos cochecitos y su más preciado tesoro, una guitarra en miniatura regalo de su tío Remus. Adoraba esa guitarra pues su tío fue el único que supo cuanto le encantaba la música. Después de dejar los juguetes a un lado saco una pequeña lonchera con jugos y galletas obra de Nanny Gaby quien era alcahueta de él y de su amiguita.
Luego abrió la mochila de Hermione y saco unas muñecas y vestiditos, que a la niña le encantaba intercambiar para seguidamente sacar una lonchera con contenido similar al de Harry
—mmm…ahora si, a comer—Hermione con la elegancia que su madre le había enseñado, procedió a comer mientras Harry devoraba las galletas tratando de no manchar su camiseta de cuadros verdes que resaltaban sus ojos.
Después de comer tan sabrosa merienda, se pusieron a jugar imaginando que Harry era un gran músico, que su esposa era Hermione y que ella era un gran diseñadora de vestidos, en los cuales sus muñecas eran las modelos. A pesar de tener los escasos 6 años, ambos niños eran muy inteligentes y entendían a la perfección sobre algunas cosas entre ellas lo que añoraban ser de grandes.
—¡HERMIONE, HARRY ¿DONDE ESTAN? HERMIONE, HARRY!—
Un grito alerto a los niños, que asustados procedieron a meter los juguetes en sus mochilas
—ay pequeño León, Nanny Gaby nos busca, ¿Qué hacemos? No podemos permitir que ella vea el Gran jardín—Hermione estaba desesperada y temerosa de que descubran su gran secreto del bosque. Harry al ver muy nerviosa a su amiga, la abrazo tratando de transmitirle una seguridad que por el momento no sentía, pero por Hermione estaba dispuesto a fingir con tal que sonriera.
—No te preocupes, pequeña gatita, nadie vera este lugar—Harry hablaba con la expresión más seria que la niña había visto en el pequeño.
—¿Me lo prometes?—dijo insegura Hermione con sus ojos acuosos
—te lo prometo, palabra de merodeador—Harry alzo su manita poniéndolo en su pecho cerca del corazón, para que Hermione se diera cuenta que él si cumpliría la promesa
—Harry…—El niño vio que Hermione seguía nerviosa y frunció su ceño con preocupación
—Si Mione—susurro el pequeño
—Podemos también prometer… que bueno…—Hermione no sabia por que estaba nerviosa
—Que—volvió a susurrar Harry más preocupado que antes, centrando su mirada en su amiga mientras que seguían abrazados.
—Que…—suspiró Hermione—cuando seamos grandes, tu serás un gran músico y yo seré una señorita de los vestidos—La niña veía con ojos suplicantes al ojiverde. El niño sonrió relajando su expresión
—Lo juro solemnemente, palabra de merodeador—Hermione sonrió al mismos tiempo que Harry ensanchando ambos su sonrisa, a lo lejos se escuchaba aun los gritos de Nanny Gaby
—Palabra de Merodeador—repitió segura la niña—pero—frunció su seño recordando algo—mi papá cuando promete algo a mi mamá le da un beso, le pregunte por que y él me dijo que era por que las promesas son más duraderas y se cumplirían, pues era un acto de amor.
—Oh si, también mi papá—el niño recordaba cómo sus papás se besaban y asintió—aunque mi padrino dice que eso son cursilerías y mi papá le responde: "canuto aun no te has enamorado, cuando lo hagas sabrás que esos son los actos mas puros que una pareja se pueda hacer" claro que mi papá antes le dan un zape en la cabeza—relato el pequeño riendo recordando lo antes dicho haciendo que igual Hermione riera
—Entonces ¿lo prometemos así o también consideras que son cursilebrias?—la niña solo veía expectante al ojiverde, pues sabía que esas promesas que sus padres se hacían eran las más fuertes y se cumplían, bueno eso le decía su mama
—se dice cursilerías Mione, y claro que lo haremos, según mi papá esas promesas nunca deben romperse, sino cumplirse— dijo Harry con una expresión un poco rara para Hermione pues sus ojos brillaron de forma diferente.
—Entonces ya…—Hermione estaba impaciente pues escuchaba mas cerca los gritos de Nanny Gaby
—ya…—acto seguido los dos niños acercaron sus labios y se dieron un beso de piquito, para después separarse por la extraña corriente que los erizo de pies a cabeza, esa electricidad que obligo a ambos llevarse unos dedos a sus labios sintiendo unos golpeteos en su corazón y mariposas en el estomago, al verse a los ojos verde y ámbar chocaron, mostrando un brillo diferente en ambos niños.
Harry y Hermione sonrieron sabiendo que una promesa así nunca se rompería. La pequeña Hermione jalo del brazo a Harry empezando a correr, que despistado por lo antes ocurrido tropezó. Pero después se levanto y corrió tras su amiguita para que nadie descubriera sus secretos.
Ese fue el último verano que ellos pasaron en el prado, ese día la promesa sellada con un beso se cumpliría, sin que se dieran cuenta y el prado se escondió a la vista de los demás, en espera de los verdaderos dueños. Esos niños de 6 años regresarían años después sin saber que lo harían juntos de nuevo, mas no como amigos.
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Meses antes de la boda
—Hermione—una voz delicada hablaba tratando de llamar la atención de una muchacha, la cual suspiraba de vez en cuando.
—Hermione, tierra llamando a Hermione—la dueña de esa voz era una rubia de ojos azules como el mar, pasaba sus delicadas manos a la altura de los ojos de una chica de cortos cabellos castaños y ojos miel.
—¡MIONE!—El grito asusto a la otra muchacha que salto de su asiento
—¿Qué, que? Lavender odio que me digas así—la despistada muchacha volteo furiosa a ver a su hermana sentada frente a su escritorio riendo como posesa
—Ay Hermione…esa…fue… ja jaja…la única…for…jajajaja….forma de…llamar tu atención jajaja—decía entre carcajadas la chica rubia de nombre Lavender
—¡CALLATE!—grito la chica de nombre Hermione
—Vamos Mione, no te enfurezcas—pidió la muchacha rubia ya tranquila
—Es que no entiendes, odio que me llamen Mione, mi nombre es Hermione, H-E-R-M-I-O-N-E
—¿y eso? Porque antes que yo sepa te gustaba
—Tú lo dijiste, antes—la castaña volteo a ver en su ventana, la cual mostraba una gran ciudad londinense, cambiando de conversación—¿Qué es lo que te trae por acá?
—mmm…pues vengo a pedirte piso, ya que como eres mi jefa—
—¿Permiso para que?—pregunto la castaña que veía inalterable la grandiosa vista que reflejaba esa tarde su ventana
—Pues este… yo
—Lavender habla—exigió Hermione
—Necesito ir a St. James—la rubia bajo su mirada a su regazo mientras jugueteaba sus manos enfundados en guantes negros. Hermione en cambio volteo a verla rápido que creyó que su cuello se rompería. Viendo a su hermana en ese estado suspiro y sonriéndole tímidamente hablo
—Por supuesto, ve tranquila
—Gracias Mio…emmm Hermione—contesto con una sonrisa entre feliz y melancólica la rubia
—No hay de que—le sonrió en respuesta Hermione, sin embargo regreso a su asiento agarrando los papales que estaban en su escritorio y cambio su expresión a una fría y arrogante—pero te quiero de regreso en 3 horas hay trabajo que hacer
—Si—dijo Lavender—Por cierto se me olvidaba llamo Ginny, quiere hablar contigo mas no me dijo sobre que..
—¿y ahora que quiere Virginia Callahan?—pregunto la castaña frunciendo su ceño
—No seas tan mala sabes que Ginny es tu amiga y esta preocupada por ti, sabes que tu eres su proyecto final de la belleza, la única que se niega a ese torbellino pelirrojo
La castaña suspiro, su hermana-prima tenia razón—¿a que horas dijo que vendría?—pregunto resignada
—A las 7:00 de la noche—Respondió con una sonrisa Lavender la gran contadora de la gran empresa Granger Company
—¿Sabes? El que te viera en este instante diría que no eres como te describen mujer de hielo—la rubia sonrió levantándose de la silla y dirigiéndose a la puerta—eres grandiosa Hermione, no lo olvides—Cerro la puerta tras ella sin percatarse de la sonrisa melancólica de la castaña.
—Trato de no hacerlo—Susurro para ella misma. La Castaña se levanto del lugar en que estaba y camino en dirección al portarretrato que tenía en su oficina. En medio de los libros pulcros y perfectamente ordenados se encontraba la foto de una niña de 7 años con el cabello castaño alborotado y una sonrisa radiante, a su lado abrazándola con infinito amor se encontraba una mujer con el cabello rizado del mismo color que la niña de ojos azules como el mar y una sonrisa mas radiante
La castaña sonrió triste mientras pasaba un dedo en la imagen de la mujer y una lagrima traicionera escapaba de sus ojos recorriendo su mejilla, esa única lágrima era como fuego traspasándole la piel recordando que a pesar de sus 23 años ella seguía siendo una mujer con el corazón más grande que podría habitar el planeta tierra, pero siempre ocultando ante los ojos de los demás.
Sin pensarlo agarro el retrato en sus manos y lo abrazo fuertemente, tratando de que la mujer de la foto le abrazara de la misma forma cuando niña. Las lágrimas corrían libremente y pequeños gemidos escapaban de su boca
Odiaba mostrarse ante las personas como una mujer cruel, fría y sin sentimientos. Sin embargo era necesario hacerlo, no podía permitir que las personas ingresaran a su corazón y luego lo pisotearan cual juguete dejándola sola, triste y abandonada
Solo en sus sueños podía vivir mejor, respirar tranquila sin fingir, solo en sus sueños podía sentir los brazos protectores de un niño con los ojos verdes cual esmeralda, con una sonrisa traviesa y a la vez picara. La voz del niño la llamaba todas las noches recordándole que tal vez tuvo una infancia feliz.
Recordándole que en alguna parte del mundo se encontraría con su príncipe de brillante armadura que rompería el hielo en el que ella se encontraba enjaulada. Sin embargo como todas las noches en sus sueños le preguntaba al niño—¿Quién eres? – el solo le sonreía
Hermione Granger sabía que a pesar de no saber el nombre del pequeño, ella lo amaba. Sin importar que ahora era diferente, pues su corazón de niña seguía amando al misterioso niño de ojos verdes esmeralda.
Fin de capitulo
Bueno chicas esto es todo por hoy, espero les haya gustado jeje
Y no se preocupen si no les he contestado sus comentarios, pronto lo hare
Chao nos vemos para la próxima actualización
PD: les invito a ingresar al grupo del Face Harmony hasta la tumba!
PD2: si siguen mi otra historia "Un lugar llamado Hogwarts" pronto tendre el epilogo, solo que a veces las tareas dejan a uno sin inspiración, , mas estoy tratando de poder terminarla.
PD3: estas posdatas se las debo a CarNa Cullen, ella adora las PD (creo que se contagian)
PD4: arriba el Harmony,
PD5: Di no a la sopa
PD6: ya me despido, bye
Domingo 29 Enero del 2012
