Por fin! Actualizo! Dios, es que primero que nada fue la flojera -¬- (bendita flojera, aunq luego causa muchos problemas :S), y ya después como ahora entro a una nueva etapa de mi vida (Jajajaja XDDD¿q's eso?), tengo exámenes por doquier :S, pero bueno, el punto es que aquí está, como prometí el siguiente capítulo, aunque me falló eso de tenerlo lo más pronto posible :S, bueno, creo que no daría mucho caso disculparme, así que mejor los dejo con el fic ;)!

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Capítulo 4-'En el Mini-bosque'

En cuanto Rei y Kai vislumbraron las caras de sus compañeros, lo primero que vieron fue un rostro de infinita sorpresa. Todos los miraban asombrados, con los ojos parecidos a grandes platos. Nadie se molestaba en tratar de quitar esa mirada, ni siquiera intentaban cerrar la boca, la cual habían abierto y parecía que ni respiraban. Quizá nadie se había dado cuenta de la manera en que estaban actuando, sólo las dos personas que permanecían normales en aquel área, porque incluso el profesor Boris se veía perplejo, sorprendido, incluso... ¿asustado?

Al verlos, Rei y Kai se quedaron ligeramente admirados. Durante unas fracciones de segundo los dos voltearon a verse, una pequeña y sutil sonrisa formada en sus labios.

Poco a poco, las respiraciones volvieron a ser audibles. Todos los chicos comenzaron a salir de su ensimismamiento. Parecía como si hubieran estado en 'pausa' y nuevamente les pusieran 'play'. Algunos intercambiaban miradas nerviosas, algunos parecían confundidos, aturdidos, como perdidos, sin saber si estaban en la realidad o no.

Boris también regresó a su postura normal. Las señas de sorpresa en su rostro habían desaparecido por completo. Fue él quien finalmente decidió dirigirle la palabra a los dos chicos que se encontraban frente a ellos.

"Bien, creo que... es todo por hoy..." dijo cruzando los brazos.

"Pero, profesor, queda media hora de..."

"¡Silencio!" Boris cayó a la chica de cabello café que lo había contradicho "Lo que digo es lo que se hace, y les digo que la clase a terminado. Pueden irse ya."

Un poco sorprendidos tanto por la pelea entre Rei y Kai como por su buena suerte de haber salido media hora antes de la clase más odiada de todas, todos los alumnos comenzaron a irse lentamente, susurrando entre sí, comentando emocionados lo que había ocurrido.

Rei observó como alrededor de él todos empezaban a pasar, dirigiéndole miradas indiscretas, miradas curiosas, y algunas todavía sorprendidas. El chico de China no sabía, sin embargo, si aquello era bueno o malo. 'Sólo espero no ser ahora un foco extraño de atención' el pensamiento llegó tan de repente a su mente que lo único que pudo hacer fue tragar saliva con dificultad.

Algo lo distrajo. El área de deportes estaba ya casi desierta, a excepción de Kai, quien ahora se encontraba cerca del profesor Boris. Rei vio con atención, y se dio cuenta de que Boris se encontraba diciéndole algo a Kai, a lo que el chico asentía.

"¡Ey, Rei¡Qué BATALLOTA amigo!"

Rei volteó para encontrarse cara a cara con su amigo Takao que venía seguido de Max. No pudo evitar sonreír ante la mirada incrédula de Takao, quien siempre le había parecido gracioso aún sin hacer caras.

"¡En serio¡creo que mi amigo es un anormal!" Dijo en una especie de imitación de dolor.

Rei rio. "¿Quién¿yo?"

"¡Pues quién más¿Acaso Maxie puede saltar de árbol en árbol como chango salvaje?"

"Así que parecía chango salvaje saltando por los árboles?"

Fue Max ahora quien rió. "Jaja, no, Rei, Takao sólo no encuentra palabras suficientes para demostrar su sorpresa."

Takao tenía los ojos ligeramente abiertos un poco más de lo normal. "¡Tengo mis razones¡No es de todos los días descubrir que uno de tus amigos es un Jackie Chan al mismo tiempo que un Einstein!"

"Jajaja, vamos, Takao, no es para tanto." Rei mostró ligeramente la punta de su lengua.

"¿No es para tanto? Amigo¡eres como un doble de Kai!" exclamó Takao. "Claro, visto desde el lado positivo, sin lo enojón."

"Ni lo frío." Añadió Max.

"Ni lo aguafiestas." Siguió Takao.

"Ni lo antisocial." Max sonrió a Takao. El chico moreno le devolvió la sonrisa.

Rei no se dio cuenta de cuando habían empezado a caminar, lo único que sabía es que en esos momentos lo estaban haciendo, y no estaba seguro de hacia dónde iban.

"En pocas palabras¡eres como el igual de Kai!" Finalizó Takao, sorprendiéndose más al haber llegado a esa conclusión.

Rei lo miró ligeramente confuso. "No entiendo¿qué es tan sorprendente en eso?"

Takao se detuvo en seco en sus pasos, no creyendo lo que sus oídos acaban de escuchar. "¿Que qué es tan sorprendente en eso? Rei¡eres el igual de Kai¿Sabes lo legendario que es Kai en la escuela?"

Rei simplemente lo observó.

"¡Antes de que llegaras, no había otra persona en toda la escuela que fuera capaz de estar al nivel de Kai¡qué digo en la escuela, sino yo creo que en todo el país y quien sabe en cuántos países más¡Ha ganado tantas competencias que ya hasta el mismo colegio perdió la cuenta! Sencillamente para nosotros, para las personas normales ES inalcanzable, pero para ti… bueno… tú ya lo alcanzaste."

Takao se veía algo aturdido, parecía como si la información le impactara demasiado, al igual que a Max, quien también parecía un poco pensativo, y sin embargo, a Rei, no parecía haberle afectado demasiado.

"Estoy pensando que Rei es muy inteligente¿no?" Maxie volteó a ver a Rei y luego a Takao, dándole una mirada de que se le había ocurrido una gran idea, tratando de que su amigo la comprendiera. "Entonces creo que…"

Rei no escuchó bien qué era lo que creía Max, porque en esos momentos vio a lo lejos al objeto del discurso de Takao. Kai se encontraba caminando hacia un pasillo que se encontraba completamente vacío. Algo en eso captó la completa atención del chico de cabello negro, algo hacía que cada paso que daba Kai fuera cuidadosamente observado por sus ojos ambarinos. Kai se estaba alejando un poco más.

"Rei." la mano de Max moviéndose hacia arriba y hacia abajo enfrente de sus ojos lo hicieron volver a la conversación con sus amigos.

"¿Eh?" Respondió él.

"Entonces¿nos ayudas a estudiar para el examen de mañana de Cívica?" Maxie le dirigía una gran sonrisa, y junto a él, Takao hacía lo mismo.

Tomando el hilo de hacia adonde había ido la conversación en el momento de su distracción, dijo un alegre "¡Claro!" En alguna parte de su mente preguntándose como dos personas podían ser tan parecidas al momento de sonreír.

"¡Entonces a las once será¡En mi habitación!" Siguió sonriendo Takao. "Haré palomitas y bocadillos para-"

"¿Once de la noche?" preguntó Rei algo sorprendido.

"Sí, es que como es la hora del crepúsculo o algo así, se nos pegan más los conocimientos." Guiñó Maxie.

Rei levantó una ceja, pero no dijo nada, simplemente asintió.

"Me alegra que tenemos al doble positivo de Kai para que nos ayude a estudiar." Dijo Takao mientras abrazaba con una mano a Rei por la espalda al igual que lo hacía Max, y así, volvieron a caminar hacia un punto desconocido para Rei. De alguna manera, sospechaba que tampoco Max y Takao tenían idea alguna.

- - - - - - - - - -

"¡Vamos, siéntense¡me parece que ahí viene la profesora!"

Rei había comprendido que le primera impresión que los chicos de la escuela siendo muy callados y seguidores de las reglas era incorrecta. Había aprendido que tan sólo era una apariencia, y que en realidad, sus compañeros eran como todos los demás, quizá no tan inquietos, pero aún así, no el asunto rígido en el que había sospechado que viviría durante todo el tiempo que estuviera ahí.

Sus compañeros, quienes habían estado en relajo total, rápidamente corrieron a colocarse en su lugar al igual que él, que había estado platicando alegremente con Max y Takao. El único que siempre había permanecido en su lugar era… claro, el no muy social Kai Hiwatari.

La… profesora entró y encontró a todo el salón en perfecta paz y atención.

"¿Emily?" preguntaron algunos al ver que quien había entrado al salón no había sido su profesora de Educación Ambiental, sino una chica a quien Rei reconoció inmediatamente.

Su cabello naranja era fácil de distinguir, al igual que ese aspecto de niña científica que siempre la acompañaba. Ella era la chica que lo había rescatado el día anterior de aquel chico llamado Michael. Un pequeño escalofrío recorrió la espina de Rei ante el mero recuerdo.

"¿Dónde está la profesora María?" insistieron otros.

"La profesora María no podía venir a impartirles clase el día de hoy, y es por eso que me mandó a mí." Sonrió la chica de cabellos naranjas.

"¿Y por qué no pudo venir?" preguntó Samanta.

"Eso," las gafas de Emily brillaron "es algo que sólo le concierne a la profesora María."

Samanta dio un resoplido de molestia al haber sido negada de una respuesta así. La imitaron varios chicos, y para sorpresa de Rei, también escuchó detrás de él a Kai dando uno.

"Bien, bien," continuó Emily sonriéndoles "pero no se pongan así, chicos. Este día tengo preparada una clase especial que estoy segura que les va a gustar."

"¿Vamos a abrir una rana o a disecar algo?" preguntó emocionado un niño de cabello azul obscuro.

Emily sonrió un poco más. "Me temo que no, señor Frolich, pero, hoy iremos a un lugar especial." Terminó viéndolos con algo en sus ojos que captó un poco la atención de Rei. "Síganme, por favor."

Se escuchó el rechinar de las sillas siendo arrastradas contra el suelo. Todos los alumnos se habían levantado de sus asientos y habían comenzado a caminar detrás de Emily, como siempre, cuchicheando emocionados.

"¿A dónde crees que nos lleve?"

Rei observó a sus dos lados y se dio cuenta de que Maxie y Takao ya le habían dado alcance, y como los demás, estaban tratando de adivinar a dónde tenía Emily planeado llevarlos.

Maxie se encogió de hombros.

"¡Quizá afuera del instituto!" un extraño brillo de ilusión se apoderó de los ojos de Takao "¡Hace mucho que no vemos otra cosa más que esto!"

"Emily no se ve muy grande que digamos como para ser una maestra sustituta¿verdad?" dijo Rei. Ése había sido un pensamiento que había tenido cuando Emily les había dicho que sería ella quien sustituiría ese día a la profesora María.

Maxie le sonrió. "No, lo que pasa es que Emily ha estado en esta institución desde muy pequeña. Conoce casi todo lo que hay que conocer. De hecho, tiene un trabajo parecido al del Jefe. Los dos muchas veces han trabajado juntos en asuntos escolares. Todos los profesores les tienen mucha confianza, sólo que como Emily ha estado aquí más tiempo que el Jefe, sabe muchas cosas más, y se convirtió como en la mano derecha de mamá. También es muy inteligente, como una niña genio o algo así. Por eso es que no es de extrañar que ahora le pidan ayuda en cosas que no dejarían a alguien de su edad."

"Valla." Musitó Rei, más para sí mismo que para Max y Takao. "Así que sabe mucho más que Kenny acerca de esta institución…"

Los ojos ambarinos de Rei vieron la espalda de Emily, guiándolos por los pasillos a un lugar el cual sólo ella sabía cual era.

Después de unos minutos de subir escaleras, bajar otras, y caminar, finalmente llegaron frente a una puerta de roble rojizo.

"Bien, es aquí." Dijo Emily a los demás mientras comenzaba a teclear algo en una pequeña computadora que estaba junto a la puerta. Se escuchó un leve 'click' y entonces sonrió y los volteó a ver. La puerta se había abierto. "Adelante." Les señaló.

No habían podido ver bien al momento de entrar debido a que la luminosidad de un sol resplandeciente los había cegado por unos momentos, pero en cuanto fueron recuperando la vista, se fueron escuchando exclamaciones de alegría y asombro entre los chicos.

Emily los había llevado a una especie de cuarto, sólo que este cuarto tenía una especie de mini bosque adentro.

Rei contempló mudo aquella belleza de mini bosque. Sus labios se habían entreabierto ligeramente, y su mirada dorada contemplaba admirada a su alrededor, todos los árboles verdes que se encontraban en el frente, como si hubiera una división para entrar ahí y otra en el lugar en el que estaba. Le llegaba el olor a pino mezclado con vario aromas más.

Mientras fueron entrando lentamente al bosque, se fue maravillando más. Los rayos del sol dejaron de llegarles tanto y comenzaban a resplandecer simplemente como formas luminosas entre los espacios que había entre hoja y hoja.

"Wow..." escuchó Rei murmurar a Takao, mientras que otros de sus compañeros hacían lo mismo. Todos contemplaban encantados el misterioso bosque verdoso que se encontraba alrededor de ellos.

Cuando llegaron a una parte con menos árboles, pero no por eso menos bello, Emily se detuvo.

"Bien, éste será nuestro punto de reunión. La configuración no es muy grande, así que no creo que se pierdan. De todas maneras, a la hora de irnos tocaré este silbato." Sacó de una bolsa que traía con ella un pequeño y alargado silbato plateado que tenía atado una pequeña cinta negra.

"Y perdone, señorita Emily¿qué es lo que tenemos que hacer?"

"A eso voy." Sonrió la chica de cabello naranja.

Cuando abrió los ojos, brillaron. Todos los ahí presentes se quedaron callados, esperando escuchar las indicaciones.

"Lo que tendrán que hacer es bastante sencillo. Es una práctica cuyo objetivo es conocer un poco a un animal mediante la observación. A lo que me refiero," su mirada recorrió a los que se encontraban al frente "es que vendrán por número de lista y sacaran uno de estos papelitos," sacó ahora una bolsa de plástico que contenía varios papeles doblados y la puso en alto para que todos la vieran "ahí descubrirán cuál es el animal que tendrán que observar durante todo el tiempo restante de clase. Tienen que ver qué es lo que realiza, sus características, su comportamiento, etcétera. Me entregarán el reporte mañana que valla a sus salones y yo se los daré a la profesora María. ¿Alguna duda?"

"¿El trabajo tiene que ser a mano o a computadora?"

"De preferencia a computadora."

"¿Con portada o sin portada?"

"Sin portada, pero con sus datos en la parte superior. ¿Algo más?"

Todos negaron.

"Bien, entonces, la número uno por favor sea tan amable de venir aquí."

Samanta Avery fue con ella y sacó un papelito. Su rostro se iluminó. "¡Me tocó observar un conejo!" De repente palideció. Volteó a ver a Emily. "¿Y se supone que encuentre uno aquí?"

Emily sonrió. "No se preocupe, señorita Avery, le aseguro que pronto lo encontrará. Por más difícil que parezca, no se preocupen, en este lugar es fácil encontrar lo que se busca."

Rápidamente fueron pasando los chicos restantes.

"¡Me tocó una ardilla!" dijo en alto Takao cuando desdobló su papelito mientras Emily lo anotaba en una lista. "¡Me alegra, las ardillas son bonitas y nada peligrosas." Sonrió de oreja a oreja.

Era el turno de Rei, así que se acercó también a Emily. Cuando ella volteó a verlo, nuevamente sus gafas brillaron.

"Así que tú eres Rei." Mostró una sonrisa algo misteriosa en opinión de Rei. El brillo de las gafas se esfumó y pudo verla mejor a los ojos. "No te preocupes, cuidaré que Michael no se acerque nuevamente a ti." Le guiñó un ojo.

Rei se sonrojó ligeramente por la pena.

Sin saber que decir, simplemente tomó uno de los papelitos y lo abrió, leyendo lo que decía. Se extrañó un poco. "Me tocó un caracol."

Emily soltó una pequeña risita. "Valla, creo que no habrá mucha actividad para ti, Rei."

Una pequeña nota de decepción se mostró en el rostro de Rei.

Emily lo miró durante unos instantes, dándole una sonrisa en cierta forma para tratar de animarlo. "Eres lindo." Sonrió, y en seguida, antes de que Rei captara bien, se fue a atender al siguiente chico de la lista.

Rei quedó un poco confundido, pero enseguida apartó el pensamiento de su mente y se dirigió a alguna parte del bosque para tratar de buscar... un caracol, tarea que no le fue demasiado difícil.

'Y ahora, a estudiar al amigo caracol' pensó Rei, aunque no con muchos ánimos.

Se sentó en el pasto y se quedó observando a su animal de concha con forma de espiral. Podía observar perfectamente como el señor caracol se movía lentamente encima de la hoja verde en la que estaba posando.

'Esto es... muy interesante.' Pensó Rei sarcásticamente para sí mismo.

Luego de unos minutos, cambió su posición. Se acostó en el pasto, con una mano extendida hacia el frente y la otra debajo de su mentón. Ahora su pequeño e interesante animalito ya iba bajando por el tallo de la plantita.

Por alguna razón, Rei comenzó a ver su reloj bastantes veces. Parecía como si cada minuto fuera una eternidad. Dejando salir algunos suspiros y bostezos pasaron otros cuantos minutos.

En algún momento vio a algunos de sus compañeros pasar. Vio a Maxie siguiendo a una mariposa mientras reía felizmente con una expresión de gran agrado en el rostro. Rei sonrió ligeramente al verlo. A Maxie sin duda alguna perseguir y observar a una mariposa le fascinaba.

Takao, por otro lado, parecía haber olvidado lo que antes había dicho sobre las ardillas siendo bonitas. Tenía una cara temible de agotamiento. Cuando pasó por donde Rei se encontraba, se apoyó en un tronco tratando de recuperar unos instantes de aliento, mientras respiraba como si el aire se fuera a acabar en cualquier momento.

"¡Cie.. los¡No en... tien... do... por qué... las ar... dillas... se tienen... que mover... tanto!" Rei pensó que en cualquier momento Takao se colapsaría.

También vio a Kai un par de veces. El chico de cabello azul iba de árbol en árbol, saltando sigilosamente al tiempo que observaba un pájaro que al parecer había cazado un insecto para sus polluelos.

En cierto modo, a Rei se le ocurrió la idea de que parecía como si Kai ya conociera aquel lugar. Desde el momento en el que habían llegado, no parecía en lo más mínimo sorprendido. Más bien se veía como si él ya lo hubiera sabido.

Su vista regresó a la planta con su amigo el caracol moviéndose igual de lento que en los quince minutos anteriores.

"Valla... ¿por qué me fue a tocar la criatura más emocionante de todas?" gritó Rei en desesperación.

Recuperó su postura y continuó observando, sus ojos cerrándose cada vez más mientras veía como su caracol decidía irse a otra hoja de la misma planta en la que había estado por varios minutos.

De repente, un sonido sonó en el bosque. Rei abrió los ojos. Observó a su alrededor algo perezoso.

'¿Qué ocurre?'

Fue entonces cuando captó en dónde estaba.

'No.'

Sus ojos se abrieron considerablemente.

'No, no, no.'

Revisó la planta frente a él y se dio cuenta de que su caracol ya se había ido, y que él se había quedado dormido mientras lo observaba.

'¡Me quedé dormido!'

Alarmado, se levantó y pensó en algo que hacer. Nuevamente escuchó el silbato de Emily sonar entre el bosque.

'¿Qué hago?' Una idea le cruzó en la mente. '¡Ya sé¡Volveré aquí en unos instantes!' Tratando de convencerse de que su plan funcionaría, se fue de su lugar de observación con esperanza de poder volver ahí más tarde.

"Bien, chicos." sonrió Emily cuando todos estuvieron reunidos en el lugar acordado.

Muchos mostraban rostros exhaustos, como Takao, que parecía estar sudando la gota gorda mientras tomaba grandes bocanadas de aire.

"La clase ha terminado, ya pueden irse."

Rei comenzó a irse junto con Max y Takao.

"Nos vemos, Rei." Le dijo Emily mientras pasaba junto a ella.

Rei la vio todavía algo confundido. "Hasta luego, Emily."

Finalmente salieron del peculiar cuarto con un mini-bosque adentro. Maxie y Rei habían logrado sacar a Takao casi casi cargándolo, ya que decía que sus pies no daban para más.

"¡Me alegra que ésta sea la última clase!" gritó el chico moreno, agitado. "¡Necesito descansar!"

"Claro, Tak, siempre necesitas descansar." Sonrió Maxie.

"¡Max¡no siempre¡Sólo veinticuatro horas al día, por favor!" Se quejó el moreno.

"Lo que digas, Tak." Max giró sus ojos azules.

"Ey, chicos, perdonen, pero tengo que regresar al bosque del cuarto." Les dijo Rei mientras soltaba a Takao, quien logró mantenerse en sus pies después de tambalearse bastante.

"¿Volver¿y eso por qué, Rei?" preguntó Max curioso.

Rei dio una sonrisita apenada. "Bueno, es que... me quedé dormido."

"¿Dormido?" Preguntaron Max y Takao al mismo tiempo, pero en lo que parpadeaban, Rei ya se había ido.

Cuando Rei regresó al cuarto, lo que más deseaba es que siguiera abierto, y para su buena suerte, así fue. La puerta no había sido completamente cerrada.

'Gracias, Dios, gracias.' Pensó aliviado.

Entró sigilosamente al cuarto, mirando que no hubiera nadie a la vista. Al ver el área despejada y libre de compañeros y de Emilys, caminó con normalidad apreciando nuevamente el misterioso bosque que se anteponía ante él.

'Todo esto por un simple caracol' Rei aún se quedaba maravillado entrando en aquel mini-bosque. No es que nunca hubiera entrado en uno, de hecho, había entrado en varios, había estado en bastantes lugares; campos, bosques, selvas, todo lo que había visto estando en la tribu White Tiger.

Una sonrisa se formó en los labios del chico. La tribu White Tiger... Los recuerdos de sus amigos comenzaron a navegar en su mente. No tenía mucho tiempo de haberlos dejado, y sin embargo, ya los extrañaba. Quizá las cosas eran así, quizá después de haber estado tanto tiempo acostumbrado a su compañía ahora era anormal estar sin ella.

Sus recuerdos se detuvieron, ya que había llegado a una parte que en la visita anterior no había tenido oportunidad de ver. De hecho, no estaba seguro de que hubiera estado ahí cuando él y todos los demás habían ido. Claro que quizá eran alucinaciones suyas. Después de todo, no había visto todo el mini-bosque.

Frente a él, había una hermosa cascada que caía libremente, liberando pequeñas gotitas que resplandían contra el sol, dando la impresión de luces volando sobre una parte de la atmósfera. Un arcoiris se asomaba en el paisaje. La vista, en pocas palabras, quitaba el aliento, pero lo que más hizo que Rei se sorprendería, era la persona que se encontraba ahí, en cuclillas sobre una piedra, mientras las gotas brillaban a su alrededor al tiempo que se enjuagaba ligeramente el rostro con el agua fresca del río.

Por unos instantes, Rei no supo que decir. Simplemente se quedó ahí parado en donde estaba, con los labios ligeramente entreabiertos mostrando sus dientes blancos.

"¿Qué haces aquí, Kon?"

Saliendo de su ensimismamiento, Rei se dio cuenta de que Kai ya lo había visto y se estaba acercando lentamente a él, secándose el rostro con el suéter que traía en la mano.

Finalmente, Rei pudo responder. "Creo que la misma pregunta va para ti, Kai. ¿Y tú qué haces aquí?"

Kai colocó su suéter en una rama de un árbol cercano. "Yo vengo normalmente aquí."

En los labios de Rei se formó una pequeña sonrisa. "Así que tenía razón en pensar que ya conocías este sitio."

La mirada de Kai se desvió de su tarea de colgar su suéter hacia Rei. "Muy perceptivo, Kon. Aunque en realidad, no hay mucho que no conozca."

"Modesto."

"¿Me vas a decir qué haces tú aquí?"

Rei desvió ligeramente la mirada. "Bueno, es que... tengo que... verás... mi trabajo..."

Kai alzó una ceja ante la respuesta de Rei.

Finalmente Rei encontró palabras sencillas para decirlo. "Tengo que... completar mi trabajo de Educación Ambiental."

Con la mirada, Kai indicaba a Rei que prosiguiera.

"Me tocó un caracol, y... me quedé dormida." Lo último había sido dicho de una manera casi inaudible. No es que fuera malo el haberse quedado dormido mientras todos hacían el trabajo, sin embargo, decirlo enfrente de alguien como Kai era algo totalmente diferente.

Para sorpresa del chico de ojos dorados, Kai no puso cara de reprobación, sino más bien de entendimiento. "Es bastante entendible. Los caracoles no son muy interesantes."

Rei le dirigió una sonrisa. "Puedes jurarlo."

La más ligera de las sonrisas apareció en los labios del chico de cabello azul, provocando otra sorpresa en Rei.

"¡Ey¡estás sonriendo!" Kai inmediatamente se volteó. "¿Por qué casi no lo haces?" preguntó Rei con curiosidad.

"Vamos, Kon, ahí hay un caracol para que comiences a hacer tu trabajo."

"¡Oye¿por qué evades mi pregunta?"

"Kon, tienes que trabajar." La forma en que lo había dicho, dejaba establecido el punto final de su pequeña conversación, no dejando lugar para nada más.

Rei le envió una pequeña sonrisa antes de ponerse a observar nuevamente al caracol que Kai le había señalado.

No fue una tarea muy sencilla observarlo, ya que no resultaba más interesante que la vez en clase.

Sin embargo, después de una hora, Rei lo logró.

Soltando un gran suspiro cuando por fin había terminado, Rei se echó al pasto boca arriba, tratando de despejar un poco el sueño que lo había estado invadiendo. Sus ojos dorados observando el suave pasar de las nubes por el cielo.

Sin saber por qué, de repente una de sus manos fue hacia arriba.

Algo confundido, Rei se sentó. En su mano ahora había algo que había logrado atrapar. Una manzana roja.

"Pensé que tendrías hambre."

Rei permaneció sentado, ahora con la manzana en las dos manos, viendo con los labios entreabiertos a Kai, quien se encontraba sentado a lo largo en las ramas del árbol del que seguramente había tomado la manzana. Sus brazos cruzados en la misma expresión seria característica de él.

"¿Dónde aprendiste a pelear, Kon?"

La pregunta había salido tan de repente, que Rei la cuestionó un poco.

"No hay muchas personas que tengan esas habilidades." Continuó Kai.

Rei miró su manzana. Sus cejas se fruncieron ligeramente. Después de unos segundos, finalmente respondió. "Lo que pasa es que-"

No pudo terminar la oración, ya que súbitamente, la luz del mini-bosque representando el Sol, se había apagado, dejándolos en casi completa obscuridad.

"Al parecer ya son las once."

"¿Las once?" Rei se paró rápidamente. "¡No puede ser¡Hoy tengo que ir a estudiar con Takao y Max a esta hora!" Sin esperar a ver si Kai le decía algo más o no, se despidió. "Hasta luego, Kai, gracias por la manzana." E inmediatamente se fue.

Los ojos carmesí de Kai pudieron ver la silueta de Rei entre la obscuridad, retirándose. Después de eso, el chico de cabellos azules continuó con su expresión seria, mirando nuevamente hacia el frente.

'¡No puedo creer que se me estuviera olvidando el estudio con Max y Tak!' pensaba Rei mientras corría rápidamente por los pasillos de la escuela, lo cual, sin que él lo supiera, era algo MUY rápido.

De alguna manera, lograba correr a esa velocidad esquivando a todas las personas que apenas y tenían tiempo de ver una imagen distorsionada de algo.

'1080... 1080... 1080...'

La mirada dorada de Rei buscaba rápidamente el número de habitación de su compañero.

'¡1080! Aquí es.' Miró su reloj. 'Once cuatro... no está mal.' Sonrió.

Antes de que hubiera podido tocar a la puerta, ésta se abrió de golpe.

"¡Rei¡Íbamos justo a ver si te encontrábamos!" gritó escandalizado Takao de alegría, mientras levantaba las manos en sorpresa.

"¡Rei¡estás aquí!" dijo Maxie emocionado.

"Wow, parece que me extrañaron, chicos."

"Jejeje, es que Takao se emocionó porque piensa que quizá ésta vaya a ser la única buena calificación que obtenga." Sonrió Max, volteando a ver a su amigo moreno.

"¡Mejor dejemos de hablar y comencemos a estudiar!" dijo Takao sonriendo aún más que Maxie.

"¡Tak, me asustas así!" Dijo Maxie escandalizado.

- - - - - - - - - - - - -

Después de algunas horas de 'intenso' estudio, finalmente decidieron detenerse. Esto no fue sino hasta que Takao se quedó completamente dormido en las piernas de Maxie.

A Rei le daban gracia esos dos, y a la vez, le enternecían. Le parecía demasiado bella la amistad que tenían, y ese algo más que aún no notaban. Le parecía lindo que ellos ni siquiera se hubieran dado cuenta cuando todos los demás lo sabían. Le parecía tierna la forma en que se veían mutuamente... era algo sincero, algo puro, algo verdadero y sencillo.

Una sonrisa se asomó en los labios de Rei.

Los había dejado en la habitación. Maxie cuidando silenciosamente del sueño de Taka después del arduo esfuerzo que habían puesto para superarse.

Ahora Rei estaba buscando el camino a su habitación. No era algo difícil, ya se sabía el camino, lo difícil estaba en no distraerse en el proceso. Cuando iba pasando por un determinado pasillo, Rei sintió algo que lo llamaba a ir. Algo que le decía que debía de irse por ahí.

'Qué es esto...' Fue un pensamiento vago, que ni el mismo Rei captó haberlo pensado. Ese pensamiento englobaba todo lo que no podía sacar por medio de las palabras en esos momentos. No entendía por qué, pero en el momento en que dio el primer paso para pasar de largo aquel pasillo, algo se lo impidió, y ese algo lo estaba llamando.

Fueron unos instantes en los que Rei ni siquiera se dio cuenta de que ya había comenzado a ir por aquel pasillo. Simplemente era algo misterioso, algo sin nombre, algo indescriptible.

A medida que avanzaba, se daba cuenta de que su respiración se agitaba.

Su mente no era capaz de elaborar una oración coherente.

Sentía que todo daba vueltas alrededor de él.

Sentía que el mundo se concentraba.

Sus pasos los escuchaba con mayor intensidad al igual que su respiración. Presentía que se estaba acercando cada vez más a donde tuviera que llegar.

¿Qué era aquello que lo estaba haciendo sentirse así?

"¿Y esta vez que haces por acá, Kon?"

La voz que acababa de escuchar lo sacó de su especie de trance.

Volteó sólo para encontrarse ahí parado a nada menos que Kai Hiwatari, nuevamente, con su posición seria y poderosa de siempre.

"Yo... yo..." las palabras aún no volvían bien a su mente. Las palabras y pensamientos comenzaban nuevamente a tener sentido.

¿Qué hacía ahí?

Buena pregunta. Ni siquiera él podía contestarla. No tenía una respuesta para eso. Con un poco de confusión, Rei se dio cuenta de que no tenía ni la más mínima idea de lo que estaba haciendo ahí.

Kai levantó una ceja. El chico de ojos ámbar había aprendido que eso significaba que estaba analizando, buscando, comprendiendo, cuestionando.

Rei lo observó unos instantes, tratando de encontrar las palabras con las cuales dar una explicación. "Yo." Su voz se cortó ligeramente. "... no sé..."

En los ojos carmesí de Kai se observó algo. Se fruncieron ligeramente, como tratando de encontrar algo más, como tratando de entender algo, pero viendo a Rei en aquel estado, parecía confundido, ligeramente perdido. Decía la verdad, aunque eso causaba intriga en Kai por alguna razón.

"Bien, creo que debes ir a tu habitación ya, Kon." Rei lo miró. Kai le recordaba en cierta forma a una autoridad. "Y esta vez, te guiaré para que llegues justo ahí. Sin desvíos."

Rei volvió a su actitud normal al escuchar esto. "Yo puedo sólo, gracias." Un pensamiento vino a su mente. "Ey, espera¿cómo sabes cuál es mi habitación?"

Sin que Rei se diera cuenta, había comenzado a seguir a Kai cuando éste comenzó a caminar.

"Yo sé todo, Kon."

"Ya me di cuenta, Hiwatari."

Rei sonrió ante la mirada de Kai, y después puso sus ojos en el camino.

"No respondiste a mi pregunta."

Rei lo volteó a ver nuevamente, sin recordar qué pregunta. "¿A cuál?"

"Dónde aprendiste a pelear así."

"Ah, eso. Bueno, la verdad no recuerdo."

Kai lo miró con sus ojos carmesí.

Rei sólo volvió a sonreír. "¿Y tú me piensas responder?"

Nuevamente la mirada de Kai se posó en el camino. Rei estaba aprendiendo a interpretar esos silencios del chico de cabello azul.

"Por qué no sonríes."

Hubo un momento de silencio en el que Rei pensó que Kai no le respondería. Ya había vuelto a poner su mirada dorada en la dirección que estaban tomando, cuando la voz de Kai le llegó a los oídos.

"No soy una persona que disfrute el sonreír."

Rei lo miró unos instantes. Ahí alado de él estaba Kai Hiwatari, imponente, frío. Había algo incomprensible en él, algo a lo cual era difícil llegar. Era como querer pasar entre llamas sin ser quemado. Era imposible, pero a la vez tan tangible. Simplemente, Kai era todo un misterio.

"Ya llegamos."

Efectivamente, Rei reconocía aquel lugar.

Kai lo había guiado hasta su habitación tal como lo había dicho. Eso era algo por lo que el chico de cabello negro no sabía si enojarse, o tomarlo como acto de compañerismo.

El cansancio que sentía le dio a Rei la respuesta. Dio un gran bostezo y abrió la puerta de su habitación con las llaves que traía guardadas dentro de la bolsa de su pantalón.

"Buenas noches, Kai." Dijo perezosamente, entrando en su cuarto.

"Duérmete, Kon." Fue lo último que escuchó decir a Kai mientras se iba por el pasillo con las manos metidas en las bolsas, antes de cerrar la puerta.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Oks, está algo chafa este capítulo --, de hecho, creo que todo está chafa, pero aún así, como siempre, espero que les haya gustado (No recuerdo si era la hora del crepúsculo, pero se supone que una hora antes de dormir y una hora al despertar, se te quedan más grabados los conocimientos. Cada una de esas horas tiene su nombre, sólo que ahorita soy incapaz de recordar :S).

Nuevamente, perdón por la tardanza, pero sigo repitiendo, no se preocupen, tarde o temprano acabo el fic (aunq va pa largo) ;), eso no deben dudarlo :).

En este chap, traté de poner un poco más de conversación entre Rei y Kai (¿se nota XDD?) debido a que me lo pidieron, toncs, trataré de complacer cada petición que me hagan si es posible, oks? ;)

Bueno, espero que el próximo chap no tarde tanto :S (es q ahora tomo clases de Kung-fu, teatro, y estoy a punto de meterme a chino o japonés, o quizá los dos, aunque creo que sólo tomaré un idioma, porq sino, luego me confundo .. Además, en la escuela donde enseñan chino –cerca de dond estoy aprendiendo Kung-fu- también dan clases de Manga y de comida oriental. Y luego está el servicio social que me está persiguiendo :S, así que... bueno, esperemos que logre encontrar tiempito para escribir, pero de q lo encuentro, lo encuentro, don't worry about it n)

Eso me recuerda... ahora tengo que actualizar 'Aquí contigo', jejejeje .

P.D.

Muchas gracias por su reviews :), voy a pensar en una manera de recompensárselos :D Sus reviews de verdad que me alegran y me hacen reír, jejeje. Gracias a todos:)